Hola mis queridos lectores, hoy les traigo el último capítulo de esta historia tan diferente a lo que están acostumbrados. Les invito a leer también ¨amores prohibidos¨, que es de mi autoría. Más adelante seguiré compartiendo con ustedes más historias de mi repertorio. Espero que la disfrutara, como yo cuando la escribí.
Muchas gracias por el apoyo y los comentarios.
Besos
Capítulo 4
-Todavía no puedo creer que te iras –decía una consternada Tomoyo.
-Relájate Tomoyo, tarde o temprano pasaría, lo sabias –decía mientras se colocaba los aretes frente al pequeño espejo sobre el escritorio- más pronto de lo que esperaba.
-Sakura tú, no tienes por qué irte, ganas lo suficiente para mantenerte, tu familia, tus amigos, todos estamos aquí. Tú no eres interesada, sé que no lo estás haciendo por el dinero, ¿Por qué te vas? –Sakura sonrió con melancolía cuando coloco su argolla en el dedo anular, era la primera vez desde el séptimo mes de embarazo que volvía a sentirla en su dedo. No era que volvió a su peso de antes, pero ya estaba cerca.
-Tomoyo –se dio vuelta, sentándose en la cama junto a la amatista, tomos sus manos y la miro a los ojos- este era el deseo de Syaoran, lo sabes, tarde o temprano iríamos a China, criaríamos a nuestros hijos allá. Así lo planeamos desde antes de casarnos –miro a su amiga brindándole esa sonrisa encantadora- aun seguiremos siendo amigas.
-Pero ya no tendré con quien ir de compras.
-Podrás visitarme cuando quieras, vendré en vacaciones y traeré a Hein para que lo vean, por favor Tomoyo no pido que me entiendas, solo que me apoyes –la amatista asintió.
-Te quiero como a una hermana ¿Sabes?
-Lo sé, también te quiero como a la hermana que nunca tuve –Se abrasaron- cálmate, solo me mudare, no pasa nada.
-Ya lo sé, solo no puedo dejar de llorar –se separaron. Tomoyo se secó las leves lagrimas que corrieron por su mejilla para luego comenzar ambas a reír- ¿entonces lo haces por él? –la castaña asintió- pero el ya no está y… disculpa que lo diga Sakura pero… -Sakura acomodo un mechón moreno detrás de su oreja.
-A veces me pregunto si lo sabía.
-Eso es imposible Sakura.
-No lo es –la voz de Eriol inundo la habitación. Ambas lo miraron- lo siento, pero no pude evitar escuchar –confeso apenado.
-¿Por qué dices eso Eriol? ¿A qué te refieres?
-Pues… la semana antes del accidente, Syaoran y yo salimos a comer como siempre… -se encogió de hombros.
***Flash Back***
-¿Qué pasa Syaoran? Estas más callado de lo normal –dijo mientras tomaba de su plato.
-Creo que Sakura está embarazada –dijo sin más haciendo que su amigo se atragantara.
-¡Eso es fantástico amigo! ¿No era lo que están planeando?
-Sí, es solo, solo es una suposición mía.
-¿y en que te basas?
-En su Regla, aunque tenga retrasos siempre presenta los síntomas, me doy cuenta mucho antes que ella, pero aún no tiene ningún síntoma físico y se acerca la fecha.
-Y ¿por eso crees que está embarazada? –El castaño asintió- ¿Y por qué no le pides que se haga una prueba?
-La verdad es que me encantaría ver que hará para decírmelo cuando se entere –respondió con una sonrisa en rostro.
-Estás loco por ella ¿Lo sabias? –el castaño sonrió aún más.
-Por eso la hice mi esposa.
***En Flash Back***
-¿Por qué no lo dijiste antes? Todo este tiempo me he preguntado si el sabia y tú tenías la respuesta –le grito Sakura reprochándole.
-Lo lamento, ¿Pero que querías que dijera? –Se defendió- Solo eran una suposición. Cuando todo pasó no podía decirte tal cosa. Y según pasaron los días no vi síntomas que confirmaran las ideas de Syaoran, y cuando al fin diste la noticia, te veías tan feliz he ilusionada que pensé que no decirlo sería la mejor opción para ti. Lo más sano. Lamento de verdad el haberlo ocultado Sakura –sus esmeraldas se vieron empañadas por las lágrimas, Eriol se acercó y pidiendo permiso la abrazo fuerte- Lo siento.
-Está bien ¿Dónde está Hein? –pregunto tras unos minutos separándose del moreno.
-Se durmió, lo deje en el cargador -se separó de Eriol busco un pañuelo y seco sus lágrimas.
-Bien, creo que ya es hora de irnos, no quiero retrasarme –retoco su maquillaje.
Se despidió de todos y subió al jet privado de las corporaciones Li, que la llevaría a China.
Nadie sabe ¿cómo?, pero en las redes se filtró la noticia de que la Viuda Li, llegaría ese día con el primogénito del difunto. Tal fue la conmoción que en cuanto el avión aterrizo la seguridad se hiso de la pista de aterrizaje, llevando un auto hasta el lugar, para recoger a Sakura y al pequeño, ya que la salida del aeropuerto estaba repleta de periodistas. Pero una fotografía logro ser tomada desde la lejanía. Donde se podía ver a una mujer en compañía de un hombre trajeado igual que la escolta sosteniendo en sus manos un cargador de bebe.
Para antes de que llegaran a la mansión ya la foto estaba en todos los noticieros. Especulando un sin números de historias y razones de que hace la viuda con un hijo si en el funeral del difunto no estaba embarazada. La pregunta que todos se hacían era ¿Qué edad tiene el pequeño?, puesto que justamente hace un año de la muerte del ultimo descendiente Li.
-¡Esto es una estupidez! ¡Son todos unos mentirosos! Solo quieren vender noticias, ¡la inventan! –Irean bajo el volumen de la televisión, estaba sentada en su despacho, Fanren daba vueltas de un lado a otro desahogando su indignación.
-Alterarse por cosas como esa no es muy inteligente hija.
-¿Cómo puedes decir algo así? Básicamente están dudando de la integridad de Sakura, y claro que con eso la de mi hermano ¡Tu hijo!
-Fanren –la llamo en tono de alerta. La aludida guardo silencio ante la mirada de su madre, tomo asiento en una de los sillones frente al escritorio apretando los dientes. El teléfono sonó, Irean tomo la llamada, no dijo nada solo escucho- Gracias. Ya llegaron –le dijo a su hija, que de un salto se puso de pie, haciendo una reverencia se disculpó y salió del despacho para recibir a su cuñada.
Los días pasaban, los noticiarios y la prensa de todo tipo no dejaba de especular he inventar historias, la que más le afecto a Sakura era en la que decían que el niño no era hijo del castaño, que era una excusa para seguir viviendo del prestigio de la familia Li. Tanto, que se disculpó con Irean, quien no entendió ¿Por qué? Y cansada de todas esas estupideces, convoco a una rueda de prensa.
Aclaro que sí, tenían en conocimiento el embarazo de Sakura y que su hijo estaba al tanto a la hora del accidente. Que dado a su tan corto estado prefirieron mantenerlo de manera discreta para que pudiera tener la tranquilidad que necesitaba, que en cuanto su doctor le dio permiso de viajar envió por ellos, ya que el deseo de su hijo era que su pequeño recibiera la misma educación que él. Claro que de todo esto era muy poco lo que no era cierto.
Esta nota pública calmo algunas masas, pero otras seguían con sus absurdas historias. Al paso de los días, Irean cumplió su parte, Sakura comenzó a trabajar en las corporaciones como consultora financiera, básicamente su trabajo era estudiar pequeñas empresas que tuvieran problemas financieros para que la corporación hiciera tratos con ellas, ya fuera comprándolas, adsorbiéndolas o dándole la ayuda que necesitaran para salir de la crisis. Todo dependía de en qué condiciones se encontraran las mismas.
Cuatro años han pasado, en un principio su decisión de ir a China fue difícil, pero con la ayuda de sus cuñadas, el apoyo total de su familia y amigos con los cuales aún se comunicaba, tardo en acostumbrarse pero definitivamente estaba feliz. Visitaba a su padre en Navidad y año nuevo, Tomoyo resulto estar embarazada y por esos siempre lloraba cada que hablaba con ella. Tuvo una hermosa niña a quien Eriol y ella llamaron Aiko, que significa niña querida.
Este día estaba algo ansiosa, su pequeño tendría su primer día de escuela, claro que una de las mejores en toda China, por supuesto eso si lograba encontrar al pequeño escurridizo.
-Hein, ¿Cariño dónde estás? –bajo las escaleras en su búsqueda. Se encontró con algunos sirvientes- ¿Han visto a Hein?
-No señora, no lo hemos visto.
-Está bien. Gracias. Hein Tesoros Responde le a mamá –continuo buscándolo sin mucho excito- ¡Hein! –se empezaba a desesperar. Salió a la tersara encontrándose con su suegra sentada en la mesa que le hiso una señal para que no hiciera ruidos. Señalo a un lado del jardín.
Un pequeño de cuatro años estaba allí, vestiendo su nuevo uniforme, un pantalón azul marino, camisa blanca con el logo del colegio del lado izquierdo, zapatos negros relucientes, claro, hasta que entraron al húmedo pasto por el rocío de la mañana. Su cabello castaño oscuro largo y rebelde justo como el de su padre y abuelo. Parecía estar muy concentrado mirando la pequeña pajarera a unos metros de altura, más alta que él. Observo a su alrededor, a un lado había una bolsa llena de alimentos para las aves que al parecer dejo el jardinero en su inconclusa tarea de ponérselo a los pequeños animalitos, se dirigió hacia ella y trataba de arrastrarla para llevarla a donde estaba la pajarera, sin mucho excito ya que era bastante pesada para él.
-Por cosas tan sencillas como esas es que jamás dude –cometo Irean, Sakura la observo y ella sonrió- a Syaroan le gustaba ponerle alimento a esa pajarera antes de ir al colegio. Todas las mañanas –aclaro- Por eso tome el hábito de desayunar aquí –Sakura observo a su pequeño- por supuesto que el parecido físico es innegable. Hasta tiene su carácter –ambas rieron levemente- no cabe duda que los genes Li son muy fuertes, es la viva imagen de su padre, quien a su vez era la de su… padre –tomo un sorbo de su taza de té.
Sakura se acercó a su pequeño hombrecito quien aún trataba de llevar el alimento a la pajarera.
-¿Necesitas ayuda? –se puno a nivel de Hein, la observo con su hermosos ojos color ámbar y el ceño fruncido. Miro la pajarera y a su madre otra vez- ven, junta las manos así –tomo un poco del alimento y lo puso en sus manitas- ahora no las muevas –se puso de pie y lo cargo para que alcanzará la pajarera- ahora solo déjalo caer –el pequeño obedeció. Las pequeñas aves hambrientas y acostumbradas a comer hay, no tardaron en llegar. Al verlo el pequeño sonrió- Muy bien, ya las aves están desayunando, ¿Por qué tu y yo no vamos con la abuela y hacemos lo mismo? –el castaño asintió aun con su encantadora sonrisa. Sakura beso su frete y lo dejo en el suelo, corrió a la terraza donde estaba Irean.
-Mamá ven –le hacía señas con sus tiernas manitas para que se acercara a ellos.
Irean tenía razón, era la vivida imagen de su amado Syaoran, su tesoro, su vida, la razón de seguir adelante. Todos tenían razón, debía seguir con su vida. Pero siendo honesta no lo hubiera logrado si no fuera por él, su pequeño milagro, convirtiéndola en la madre del ahora único Descendiente Li.
Fin
