Maldito dinero

¡Hola Lunáticos!

Ayer estuvimos en Diagon buscando libros de Magia Druida, y descubrimos por casualidad otras dos magias ancestrales, la Magia del Amor y la Magia de la… Luna. ¡Vualá! ¿Qué os parece? Que ni pintado para vosotros.

Todavía no hemos estudiado los libros, en la próxima os contamos más. No pudimos escribiros ayer porque estuvimos muy ocupados. No penséis mal… Fuimos de compras todo el día. Por eso os enviamos ésta con Puck., quedáosla si queréis para responder.

También conseguimos guías de viaje de lugares mágicos de todo Reino Unido e Irlanda, donde realizar más rituales de Magia Druida. El fin de semana vamos a hacer una excursión con mis padres a uno de ellos.

-Ah, ¿sí? – preguntó Sev ilusionado- ¿Adónde?

-Ah… sorpresa…

-Luego me llamas a mí misterioso. Quiero saberlo.

-Lo sabrás en su momento.

-Bueno… Vamos, sigue.

También compramos un pensadero. ¿Sabíais que también sirve para ver los recuerdos en él? Me enteré ayer cuando el bobo de Sev…

Él le dio un codazo.

siempre haciéndose el misterioso…

Le dio otro, Lily reía.

lo hizo pasar por un regalo para mis padres.

Reían los dos.

¿Sabéis que nos han comprado un escritorio para que estudiemos juntos y me han puesto un pestillo en la puerta de mi habitación?

-Jo, Lily, no les cuentes eso.

-Ellos también nos dijeron lo que hacen en el sofá.

-Ya, bueno… no pasa nada. Pero los detalles, sólo a Cecile, secretos de chicas. Déjame que siga con el tema serio, ahora que tú ya lo sabes, que se entere Cecile también.

Lily y yo vamos a abandonar todo contacto a la vuelta al castillo, se va a producir una situación crítica en cualquier momento. Ya hemos tenido suerte de que no nos hayan pillado hasta ahora y no debemos tentarla más. Ella ya os lo contará con más detalle, pero en cuanto se produzca el revuelo, que va a ser gordo, os pido por favor, que no os separéis de ella en ningún momento y que os acompañen también Potter y Black.. Nunca podré llegar a agradeceros todo lo que estáis haciendo por mí, amigos lobos.

A cambio de lo que os pido, voy a ofreceros algo valioso y que creo necesitáis. Lobo, quedamos tú y yo la primera noche que puedas donde nos despedimos siempre en el quinto piso, que Cecile me haga la seña como siempre en la cena. ¡Ah! Y no hagas los deberes de Aritmancia todavía, ya te los envío en la próxima.

-¿El Fidelius? – preguntó Lily.

-Claro, pero no se lo voy a conjurar yo. Le voy a enseñar a hacerlo y que lo pruebe con Cecile, para que sea su propio Guardián del Secreto.

-¿Vais a hacerlo también en el quinto?

-A mí me parece el mejor lugar del castillo. Hay aulas vacías de sobra, es recóndito, poco frecuentado, oscuro y con dos salidas. Pero ellos no tienen que esconderse como nosotros y Remus también conoce bien el castillo. Quizá prefiera otro lugar, lo haremos donde él quiera. Bueno, despídete y la enviamos, de lo contrario, quizá ya no estén en la Sala Común cuando llegue. Me dejas escribir la posdata.

Espero que sigáis pasándolo bien, y no te agobies, lobito, por la luna. El jueves por la tarde ya estás bueno y todavía os quedan otros cuatro días de fiesta. Ojalá fueran más, no tenemos muchas ganas de volver al colegio, sólo por veros. Por mí me quedaría para siempre aquí con Sev.

Él le dio un beso.

Os queremos mucho y os echamos de menos. En verano tenemos que quedar todos para ir juntos a algún sitio.

Abrazos de cuatro.

Los Príncipes

-Se suponía que eso era un secreto entre nosotros.

-Ya lo leyeron cuando les enseñé tu carta en el Expreso.

-Ya, es cierto, también Jack me adivinó el apodo. Yo pensaba que era muy original pero no lo es tanto.

-No. Es bastante evidente.

-Bueno, la postdata.

P.D.: No olvidéis proteger la carta con el hechizo que aparece en el libro de protectores, y quemad el sobre.

Metieron la carta en el sobre.

-¡Ah! Se me acaba de ocurrir un regalito para ellos. ¿Tienes bayas?

-Sí, siempre las llevo y las traigo por si las moscas.

-Entonces dame un par. Van a alucinar.

Sacó de nuevo la carta y añadió:

P.D. 2: Un secretito del Bosque, tomadlas cuando estéis muy a gusto, mejor dejad pasar la Luna. Luego nos contáis.

Metieron la carta y las bayas en el sobre y mandaron a Puck por la ventana.

-Bueno, se nos pasó la mañana – dijo Sev - No hemos estudiado, pero creo que ha estado bien aprovechada.

-¿A qué hora vendrás?

"Mi madre ya tendrá preparada la comida cuando llegue, pero no vuelve a salir de casa hasta las tres. Una hora para ir y volver a Gringotts y de nuevo hasta aquí."

-Sobre las cuatro.

-¿Es un recado para tu madre?

-Sí.

-¿Necesitas dinero?

-No, me llegará con lo que tengo.

-Pero tú no cambiaste tus galeones. Vas a tener que volver a Diagon.

-Sí, pero por Red Flu es un momento.

-Te los cambio yo, y así puedes venir más temprano, esta tarde tenemos mucho que hacer.

"Vale, eso sí. Así ya le doy el dinero a mi madre ahora y puede ir a comprar antes de ir a trabajar."

-De acuerdo. Me queda esto de dinero muggle. ¿Cuánto más necesitará para comprarse algo decente en la tienda de ayer? Es para que no le dé tanto apuro venir a cenar.

-Con eso le llega, pero también necesita zapatos y quizá un abrigo.

-Ya…

-¿Cuánto te queda a ti en galeones?

-Todavía bastante.

-No debiste comprarme nada ayer, esa tienda es muy cara y los regalos que convocas tú son más bonitos.

-No te lo conté, pero ayer les vendí algunos que convoqué. No saqué mucho, estoy seguro de que los venderán por el doble o más. Son unos aprovechados.

-Pues no debiste dejarte, las cosas que haces tú son únicas, yo lo intento y no me salen como a ti. Eres un artista y debes valorarte más. Si no te hicieras el misterioso y me hubieras dejado ir contigo no les habría dejado que te lo compraran por tan poco. También para eso hay que saber regatear.

-Bueno, en Hogwarts convocaré y en verano me ayudas a venderlos.

-Toma esto, Sev, no cambies lo tuyo, te puede hacer falta en el colegio, ya me lo devolverás en verano, ahora has encontrado un oficio. Aunque no te salga lo de las pociones, vas a ganar dinero. ¿Cuántos vendiste ayer?

-Cuatro, uno de cada casa.

-Jo… y no me los enseñaste.

-Ya…

-Bueno, no importa, ya me contarás cómo eran. Seguro que cuando vean el éxito que tienen van a querer más. Así que ya tienes una cosa más que hacer para estar entretenido hasta el verano.

-Buf… se me acumula el trabajo. Bueno, dejo aquí la mochila. He traído el libro de Defensa, y Pociones para que copies las anotaciones que te faltan. ¿Nos llega para la tarde? ¿O traigo algo más?

-El de Aritmancia de quinto año. Ya casi he terminado con el de cuarto. Así, mientras copio Pociones, tú haces tus deberes y luego me lo dejas.

-Buah, Lily, eres un portento. Vas a sacar en un año y sin haber ido a clase lo que a mí me ha costado tres.

-Ya sabes que he tenido mucha ayuda vuestra.

-Bueno, con eso y mirar lo que compramos creo que nos llega. Muchas gracias por el dinero, Lily.

-No le cuentes a tu madre que te lo he dado yo. Dile que lo conseguiste vendiendo tus regalos. ¿Le hiciste alguno a ella?

-No.

-Jo, Sev. Pues en cuanto llegues a Hogwarts, lo primero que hagas se lo mandas.

-Ya… y también a tu madre.

"Me he agobiado, ahora me parece haber desperdiciado mi talento. Por conseguir unos pocos galeones, he perdido la oportunidad de hacer felices a dos personas a las que quiero mucho."

-Venga, no pasa nada. Es sólo que eres novato y no te valoras, pero ya aprenderás a hacerlo. Dame besos.

Era la una. Sev y Lily almorzaron a la vez, cada uno en su casa.

Cuando Sev acabó de comer fregó los platos para que su madre descansara un rato. Luego se sentó con ella en el sofá.

-Mamá, voy a darte algo y no quiero que protestes. Me lo he ganado yo, vendiendo ayer en Diagon regalos que convoco. Necesitas comprarte algo de ropa para ir a visitar a los Evans, y también zapatos y un abrigo nuevo. Así que toma.

-Pero Severus, si esto es mucho más de lo que yo te di…

-Ya te he dicho que no protestes. Te hace falta, y yo he encontrado una manera de ganarme la vida. La pena fue que no hice más, de lo contrario habría podido regalarte algo a ti y a la madre de Lily. No compres ropa de segunda mano, ve a una tienda del centro que se llama "Remnant", tienen la ropa nueva muy barata. Y si te sobra algo, cómprale algún detalle a Violet, para no llegar a su casa con las manos vacías. Si no te llega para otra cosa, llévale flores, mira que las tres tienen nombre de flor.

-Muchas gracias, hijo… - Eileen lo abrazó llorando.

. . . . . . . . .

Esta vez Petunia bajó a comer, pero no abrió la boca ni miró a su madre ni a su hermana en todo el tiempo. Cuando acabaron, Violet le dijo:

-Petunia, antes de ponerte a estudiar, recoge la mesa y friega los platos, por favor.

No replicó y se puso a ello, Lily y su madre se miraron. Violet alzó las cejas con una sonrisa satisfecha. Mientras Petunia estaba en la cocina, se sentaron en la sala un rato hasta que llegara Sev.

-¿Hoy os ha molestado? – le preguntó su madre.

-Nada, en absoluto. A media mañana hemos bajado a tomar un té y comer algo, nos la hemos cruzado y no ha dicho ni mu.

-Estupendo. ¿Habéis estado a gusto, entonces?

-Sí, mamá. Hemos aprovechado bien el tiempo.

"Ya te digo… hemos hecho de todo menos estudiar."

-¿Viene esta tarde también?

-Sí, claro. Todavía no hemos mirado los libros que compramos ayer, y también quiere pasar un rato con papá.

-Genial, así nos contáis más cosas.

-¿Qué día invitamos a Eileen a cenar?

-Ya le dije que venga cuando quiera.

-Pero es mejor que le digamos nosotros cuándo, quizá le dé apuro proponerlo ella.

-Ya… entonces estaría bien que viniera el jueves. Tu padre sale más temprano de trabajar y al día siguiente es festivo. Así puede venir en cuanto ella termine y quedarnos de sobremesa, tendremos más tiempo para charlar.

-Vale, se lo diré a Sev. ¡Ah! Por cierto, ¿sabes que ha encontrado otra manera de ganar dinero?

-¿Sí?

-Ya os contamos que podemos convocar objetos naturales, pues él lo hace de una manera que le salen cosas únicas, que no existen en la naturaleza. Mezcla varias ideas en su mente, colores, formas, piensa en para quién son y le salen cosas preciosas. Yo también lo intento, pero no lo consigo como él.

-Es un artista de la magia.

-Sí. Mira lo que me regaló por mi cumpleaños.

Lily le mostró a su madre el colgante.

-Wow… es cierto, precioso y único.

Violet tuvo el tacto de no mencionar que la cadenita estaba hecha de pelo.

-Pues ayer, sin decirme nada, vendió algunos en la tienda de regalos de Diagon. Es un bobo, porque le pagaron poco, si hubiera ido conmigo se los habría sacado por el doble. Creo que gastó más en el regalo que me hizo a mí que lo que le dieron por ellos.

-Ya… pero es normal, cariño, si era la primera vez, que no aprecie el verdadero valor que tiene. Y venderlos a una tienda nunca es lo mismo que si lo haces directamente a la gente, porque los del comercio también tienen que sacar su parte. Qué pena que no podáis hacer magia aquí, yo podría ofrecérselos a mis compañeras de trabajo.

-¿Sí?

-Claro, esto es imposible de comprar en el mundo muggle. Es muy especial, seguro que les va a gustar.

-Se ha quedado triste porque vendió todos los que tenía y no guardó ninguno para regalaros a su madre y a ti.

- Vaya… no pasa nada, cariño. Es normal, tu amigo ha pasado mucha miseria. Nosotros nos dábamos cuenta y debimos ofrecernos a ayudarlo mucho antes, pero temíamos ofenderlo. ¿No recuerdas que de pequeños siempre queríamos invitarle a merendar y él casi nunca aceptaba?

Violet tenía los ojos anegados y Lily también. Se abrazaron.

En ambos sofás de ambas salas, ambas madres y sus hijos se abrazaban llorando por el maldito dinero.