Esperanza

Sev habló esa noche con su madre de lo que había pasado en casa de Lily. Ella lo consoló y le dijo muchas veces que era valiente. Miraron juntos la guía de lagos y el libro de Magia Druida y después se lo dejó para que siguiera disfrutándolo y se fue a dormir temprano, agotado por las emociones del intenso día. Su último pensamiento fue, "Por suerte no todos los días son así… no podría soportarlo."

Eileen se quedó copiando con magia los deberes para Remus y al dictado todos los rituales que podrían realizar en Hogwarts durante los próximos dos meses y los lugares donde realizarlos de la guía de lagos, y a la mañana siguiente le preguntó a Sev:

-¿Comprasteis más tinta y pergamino, para que pueda hacer copias para todos los aliados? Si no, yo misma iré hasta Diagon después de almorzar por ellos.

-Tenemos de sobra, a mediodía te traigo la mayor parte de ello.

Lily también habló con sus padres tras la cena y les contó cómo se había enamorado de Sev y lo que les había costado llegar a entenderse y cambiar el cariz de su relación, ahorrándose, por supuesto, a los serpientes, la bronca que tuvieron, los entrenamientos con la Guardia, las Artes Mentales y que se veían por las noches.

Pero sí que les habló del Refugio, las cartas protegidas y la complicidad de Cecile y Remus, que se habían enamorado gracias a compartir ese secreto. Era la primera vez que hablaba con ellos de esos temas, y no indagaron más allá de lo que les decía.

Sólo le reiteraron lo que ya le habían dicho antes, que se habían dado cuenta desde que eran niños de que él estaba loco por ella, que siempre habían esperado que ella también se enamorara de él, porque sabían que un sentimiento tan temprano y profundo lo sería de por vida, y que nunca flaqueara, que los malos tiempos pasarían y que le estaba sirviendo para curtirse también ella en la espera y la paciencia.

También que los dos meses que les quedaban de curso se los tomaran con calma y se concentraran en los exámenes. Ya tendrían todo el verano para estar juntos. "Buf… con calma. Con la maldita carta a punto de llegar."

A la mañana siguiente leyeron por fin juntos los anexos sobre las Magias del Amor y de la Luna, y dedicaron el resto del tiempo a seguir los pasos de la iniciación en la Magia del Amor referente a la Pareja que podían realizar sin magia en el orden que venían, un poco como un juego, pues la verdad es que la mayoría de ellos ya los habían experimentado desde que eran niños.

Terminaron haciendo el amor. Lily de nuevo dejó que fuera Sev el primero. Esta vez se desnudaron del todo y amó todo su cuerpo, de la cabeza a los pies. Luego dejó que él la llevara al límite con las manos y cuando estaba casi a punto repitieron lo del día anterior, con él encima, y estallaron juntos.

El ratito que les quedaba hasta la una lo pasaron abrazados, en duermevela, poniendo el despertador por si las moscas.

Al volver a casa, Sev se llevó una grata sorpresa. Su madre lo recibió vestida con la ropa que había comprado, llevaba una falda larga estampada, una blusa blanca holgada, y sobre ella, un chaleco con flecos. "Parece una hippie, pero por su condición de bruja, más bien una hechicera gitana de ésas que echan la buenaventura, sólo le falta el pañuelo en la cabeza y los complementos, pulseras, collares, pendientes y demás. No recuerdo haber visto nunca a mi madre tan guapa, le va perfecto a su personalidad, parece diez años más joven." Al ver la cara de su hijo, Eileen le preguntó:

-¿Te gusta?

-Me encanta, es perfecto para ti. Por fin pareces lo que eres.

-¿No crees que a los Evans les parecerá atrevido?

-Para nada, les estás mostrando tu auténtica personalidad.

-El abrigo y los zapatos los he comprado más clásicos, para no dar la nota por la calle y poder usarlos a diario.

-Claro, pero sigue usando esta ropa cuando no trabajes, te sirve para el verano. Y cómprate más, todo lo que necesites, mamá. Ya viste que yo ya tengo cómo ganarme la vida, y ya te conté anoche que Violet va a ayudarme.

Por la tarde terminaron los deberes de Pociones y se pusieron con Transformaciones, que también acabaron. Esta vez apuraron el tiempo hasta la cena. Sev había vuelto a traer el libro de Magia Druida y estuvo escogiendo hechizos no comprometidos para que Peter buscara un traductor en la universidad, mientras Lily seguía con la teoría de Defensa, que estudiaba a ratos cortos porque se le hacía pesada.

Poco antes de marcharse, Sev bajó a hablar con Peter y le explicó para qué servía cada hechizo, pues no lo había apuntado, y a él le pareció que los había escogido bien.

De nuevo cenaron y durmieron en sus casas, y esa noche aprovecharon para estudiar teoría cada uno por su cuenta. Sev enseñó a su madre cómo extraer los pensamientos con la varita, para que al día siguiente pudiera mostrar a los Evans sus recuerdos de Hogwarts en el pensadero, y después, mientras él estudiaba, Eileen siguió con el libro de Magia Druida, para poder explicarles además más rituales y mostrarles algunos hechizos que habían cambiado su invocación al latín.

Cuando Sev se fue a dormir, Eileen repasó la totalidad de ellos, los copió en latín al dictado con magia, añadiendo además la manera de realizarlos con las manos, y posteriormente hizo varias copias también con ella, cuatro más, para su hijo, para Lily y los Gryffindor, para la Guardia y para la amiga de Sev, y los protegió con el hechizo que Sev le había explicado sacado del libro de protectores que les regaló Remus. Ya por la tarde, al volver de trabajar, había hecho las de los rituales que copiara de noche.

A Lily le llegó respuesta de Cecile y Remus en la cena, pero no la leyó, esperaría a Sev para hacerlo. Esa noche pensó mucho en el lobito, estaba de luna llena y sabía que lo pasaba muy mal. Pensó que Sev y ella también deberían convertirse en animagos, Cecile podría enseñarles cuando lo consiguiera, y así Remus ya no tendría que andar con los otros tres impresentables.

Lo primero que hicieron al día siguiente fue responder la carta de sus amigos. En la postdata les decían que iban a enviarles otra lechuza del castillo para que no reventaran a Puck, así que esperaron su llegada para ponerse al tema y que no los interrumpiera. Aprovecharon para copiar la parte del anexo de la Magia del Amor referente a la Pareja y enviárselo también.

La lechuza les llegó a media mañana, le dieron de comer y la mandaron de vuelta, con la respuesta, el anexo, los deberes de Aritmancia y otras dos bayas. Tenían dos horas por delante, probablemente las últimas, pues era el último día que los padres de Lily trabajaban.

El anexo no era específico sobre el arte de amar, sí que hablaba de ello, pero muy sutilmente. Sev ya había adivinado, una de las últimas noches en el colegio, algo muy interesante que les faltaba por probar, y Lily lo comprendió al leerlo.

En cuanto enviaron la lechuza se miraron a los ojos, todavía sentados al escritorio, y no necesitaron decirse nada. Se pusieron en pie y se desnudaron el uno al otro. Esta vez empezó él con ella, con las manos, pero observándola con atención, para aprenderse todos sus recovecos.

Cuando la tuvo al límite fue su turno. Ella lo recorrió con la lengua y los dientes comenzando por sus orejas, su mandíbula, le mordió los labios hasta hacerle daño, y bajó por su torso y su vientre, sin dejar de rozarse contra él, para que no decayera su propio deseo.

Llegó al lugar clave, pero no se precipitó. De abajo arriba con la punta de la lengua y un leve mordisco al acabar. Lo repitió varias veces, él estaba incorporado mirándola hacer. "Lamento tanto no estar en el Refugio para poder gritar..."

Por fin la atrapó con los labios, sólo el extremo, acariciándolo con la lengua y desprendiéndose con un movimiento de succión. Él ya había cerrado los ojos y echado la cabeza atrás, jadeante. Lo repitió dos veces más, y adivinando por su expresión contraída que no le faltaba mucho y no quería hacer que se contuviera, dio el último paso.

La introdujo hasta su garganta, oprimiéndola con los labios, y al retirarse, repetía con la lengua lo que hizo. De nuevo a la tercera, Sev la detuvo. Era su turno de nuevo.

Ella se tumbó de espaldas. Él repitió lo que ella le había hecho, pero sin demorarse tanto. También le mordió con ansia la boca y los botones de los pechos. "Es como lanzar maldiciones que transforman el dolor en placer." Bajó por su vientre con besos de fuego y cuando llegó al jardín rojo, le separó las piernas y de nuevo los pliegues con los pulgares.

Ella estaba incorporada, para verlo hacer y dejarle sitio en la cama. Hundió el rostro entre sus piernas, aspirando el aroma de su flor abierta, y separando todavía los pliegues mayores, recorrió con la lengua los ocultos, deleitándose por fin directamente en su sabor exquisito. Se demoró en llegar a su botón de placer, lo que ella esperaba ansiosa, pues la estaba volviendo loca una vez más.

Cuando lo hizo, trazó círculos a su alrededor y por fin utilizó la lengua para presionarlo, al tiempo que introducía el dedo más largo en su cueva, de golpe. Ella no pudo reprimir el grito. "Que se fastidie Petunia," pensó Sev.

Siguió penetrándola y lamiéndola. Ella ya no lo miraba, jadeando ahogadamente con cada embestida. Buscó el punto secreto en su interior y lo acarició con el dedo doblado. Ella pronto lo tomó por la cabeza apartándolo de sí. Volvía a mirarlo.

Con una sola mano, separó los pliegues y encajó la serpiente. Se tumbó sobre ella y la aferró clavándole los dedos, volviendo a morderle la boca, ella también lo hacía. Llegó antes que él, pero continuó a su propio ritmo y la alcanzó a los pocos segundos, mientras ella lo mordía hasta hacerlo sangrar.

Esta vez, ella, previsora, ya había puesto el despertador y se quedaron así, sin llegar a dormirse, disfrutando del calor de sus cuerpos hasta dentro de dos meses y medio. Por fin Lily habló:

-No sé si ha sido el mejor final, porque todos son fantásticos, pero lo de antes sí que ha sido lo mejor que hemos hecho hasta ahora.

-Sí, estoy de acuerdo.

Sev no esperó a que sonara el despertador. Le cubrió el cuerpo de besos pequeños, para transmitirle esa adoración que seguía sintiendo y que el deseo no había alterado en absoluto.

El último se lo dio en el umbral de su cueva secreta. "Que sé que guardará para mí… si salimos de ésta. Es como una despedida, de nuestros cuerpos, de nuestro calor, de nuestras pieles, del placer."

-Te amo, Sev, con todo mi ser.

-Te amo, mi Lily.

Se vistieron.

-Hoy esperaré a mi madre para venir – dijo él - Termina a las cinco y media.

-Entonces llegaréis a las seis y pico.

-Sí, más o menos, quizá algo más tarde, querrá arreglarse.

-Claro. Aprovecharé para seguir con Defensa.

Le dio un beso largo y profundo de los suyos, como cuando se despedían en el Refugio.

-Hasta siempre, mi vida.

-Hasta siempre, mi amor.

. . . . . . . . .

Por suerte, esa tarde Sev se quedó en casa, porque nada más marcharse Eileen a trabajar, llegó una lechuza que le resultaba familiar. "La que le llegaba a Ariel en Navidad, es la lechuza de Jack."

Abrió la ventana y la dejó pasar, llevaba la carta atada, y cuando la desprendió, la lechuza se quedó esperando. Rompió el sobre sin miramientos. La nota de pergamino sólo decía:

¡Prince! Somos diez Sly. Están a muerte contigo. Celébralo por todo lo alto.

Y he encontrado la manera de ser más si tenemos algo más de tiempo. El sábado donde siempre.

Devuelve la lechuza para saber que te ha llegado.

Concluía con su dirección. Sev lloró de alivio y felicidad. "Jack… Le di permiso para contarles mi historia al completo. Merlín… Otros dos guerreros y de los buenos, ya no van a atreverse con nosotros. Ojalá pudiera contárselo a Lily o a mi madre al instante, ya tengo dieciséis amigos, no puedo creerlo." Respondió inmediatamente.

Enterado, Comandante.

"Había pensado estudiar, pero voy a quedarme soñando frente a la chimenea, ya imagino la escena. Cinco buenos guerreros Sly patrullando el castillo sólo porque me vean con ellos. Buf… no vamos a caber los diez en el hueco que queda libre a la mesa del Comedor." Reía.

"Imagino esa escena también. Las caras de los serpientes cuando eche a manotazos a la lechuza sin desprenderle la carta, mi levantarme de golpe, mi mirada de aviso a la Guardia, que lo harán a su vez. Y el dirigirnos todos al fondo de la mesa, al extremo más alejado de los profesores. Las conversaciones que se apagarán ante la expectación del momento y los posteriores murmullos que irán subiendo de tono. Las miradas de estupefacción de los serpientes, de todo Sly, de todo el Comedor… Un momento de mi vida, que nunca, nunca, olvidaré."

Cuando quedaba poco tiempo para que llegara su madre oyó otra vez llamar a una lechuza. "¿Quizá más noticias de Jack?" Pero ésta era desconocida. "Lauren…" Le abrió. "Sí, es su letra. Buf… nos quedan menos de dos semanas. Va a llegar la carta ya."

Esta vez la lechuza se marchó en cuanto le desprendió la carta. "Claro, a ella no puedo responderle sin riesgo, pobre. Se habría alegrado tanto… Sufro por ella, ya apenas me importa lo que diga su carta. Está sola y sigue velando por mí, y yo quiero corresponder a su amor y hacerla feliz." Volvió a llorar, esta vez con auténtico dolor.

Abrió la carta al fin. Una única palabra escrita en un pequeño pedazo de pergamino.

Mayo

"La última salida a Hogsmeade, en vistas a comenzar mi entrenamiento en verano, no suelen marcar a los Mortífagos hasta que acaban el colegio. De nuevo siento alivio porque aunque suponga más de otro mes de tensión y todo se destape poco antes de los exámenes, la Guardia tendrá tiempo para engrosar sus filas.

¿Qué manera habrá encontrado Jack para hacerlo? Me muero de curiosidad. Ojalá me lo cuente Anthony en Aritmancia el miércoles. Consultaré con Lauren si puedo decirle a Jack cuándo va a llegar la carta, ya debe haber hablado con sus padres del tema. Ojalá le hayan dado permiso para ponerse en contacto con él.

Voy a enseñarle las dos notas a Lily, para darle pie a hablar del tema de Lauren y tantearla, ahora que ya conoce la Magia de la Luna y ciertamente le interesó mucho. Nos queda hasta el domingo para resolver el problema. A todavía más de un mes hasta que llegue la carta, podemos arriesgarnos a vernos en el claro o el Refugio, para leerla a fondo y comprobar que ocluye bien, pero antes deberé convencerla de que no la traicione bajo ninguna circunstancia."

Llegó su madre. "Me habría encantado mostrarle el mensaje de Jack, pero hay una frase que me lo impide, 'Si tenemos algo más de tiempo'. Significa que hay un plazo fijado y se lo olerá todo." Así que se la leyó él, saltándose la frase. Poco le faltó a Eileen para saltar de alegría. "Por supuesto, del de Lauren no le digo nada."

Ella se duchó, se cambió e incluso se maquilló un poco. Conservaba algunos productos de sus buenos tiempos. Se perfiló los ojos con lápiz negro y se puso algo de color en las mejillas.

-Estás preciosa, mamá.

Había comprado un pomo de violetas para Violet, que hechizó para que se conservaran intactas. Caminaron por primera vez juntos, por el arrabal, el parque y las calles residenciales hasta la casa de Lily. Eileen tomaba del brazo a su hijo, que ya era de su misma altura.

Dos figuras negras, pues ella también había comprado un abrigo negro, del que asomaba sólo el bajo de la falda, con el cabello azabache, bajo el negro paraguas, en contraste con el paisaje eternamente gris de Cokeworth.

Pero esa tarde, a pesar de su apariencia oscura, los corazones de ambos rebosaban luz y esperanza.