Seducción

Fue Lily quien les abrió la puerta, y se echó en los brazos de Eileen. No la había visto desde el domingo, cuando apenas pasaron juntas una hora, y antes de eso, la charla en Navidad y el mes de julio anterior, cuando Sev estaba distante. Y era la primera vez desde que ambas sabían lo que sabían, poco les faltó para llorar de alegría, y también a Sev.

Los padres de Lily los observaban, discretos, desde el umbral de la puerta de la sala, con una sonrisa. Cuando se separaron y Lily y Sev no pudieron evitar abrazarse también, Violet se contagió y también lo hizo con Eileen. Ella se cohibió un poco, no acostumbrada a las muestras de cariño.

-Bienvenida, señora Snape, está en su casa – le dijo Violet.

-Gracias por invitarme, han sido muy amables, señora Evans – dijo Eileen.

-Llámeme Violet y tutéeme, ya basta de formalismos.

-Está bien, Violet. Esto es para ti – le dio el pomo de violetas – Están hechizadas para que nunca se marchiten.

-¡Oh! ¡Qué detalle! Muchísimas gracias.

Peter también la abrazó.

-Nos alegra verla por fin por aquí, señora Snape.

-Por favor, llámeme Eileen.

-Está bien, Eileen, yo soy Peter. Anda, quítate el abrigo y pongámonos cómodos en la sala.

Sev ya había colgado el suyo, y con Lily observaban la escena. Le susurró al oído:

-Ahora verás…

Peter ayudaba a Eileen a desprenderse de la prenda. Cuando Violet la vio, no pudo reprimir un gritito de sorpresa.

-Eileen, estás preciosa. Pareces una bruja moderna.

-Es que lo soy…

Reían. Violet y Peter por apreciar el profundo cambio experimentado por esa mujer a la que también querían desde hace mucho por lo que les contaba su hija, y Eileen un tanto nerviosa y azorada, pero también agradecida por la calidez que le mostraban. Sev pensaba, "Pobre Lily, la leona en el nido de las serpientes."

Se instalaron en la sala. Sev y Lily insistieron en que sus padres lo hicieran en el sofá, con Eileen al centro, y ellos lo hicieron en los sillones, frente a frente, pues el plan inicial era que la bruja les explicara con más detalle el libro de Magia Druida, que había pasado estudiando las últimas noches.

Los padres de Lily atendían interesados, le hacían preguntas, y ella les mostró algunos hechizos que habían cambiado su invocación al latín y podían realizarse con varita, que ella misma había seleccionado.

Peter y Violet estaban maravillados, asombrados, con la boca abierta. No habían visto magia desde que Lily y Sev eran pequeños. Les mostró incluso, poniéndose en pie, el Protego.

-Esto es Defensa – les explicó – Ningún hechizo dañino puede atravesarlo. Con esta magia puede hacerse con las manos, formando una esfera completa que preserva a quien está dentro.

Como explicaba el libro y el propio Sev había descubierto por casualidad. Después hablaron sobre los significados de los rituales y de los lugares naturales sagrados, y la charla fue tomando un cariz más profundo, llegando a hablarles ella, sin mencionar explícitamente las Magias de la Luna y del Amor, cómo había surgido ésta en los albores de la humanidad y su desarrollo y posterior declive.

Violet y Peter comentaban que era una lástima lo que había sucedido, pues pensaban que si los brujos no se hubieran visto obligados a esconderse y hubieran podido continuar usando su poder de forma correcta, se habrían evitado muchos males que afectaban al mundo.

Surgió el tema de por qué en Hogwarts no se enseñaba esa magia. Sev y Lily habían acordado que en cuanto se mencionara el colegio se ausentarían, para que Eileen pudiera tranquilizar a Peter y Violet en la medida de lo posible con respecto a ese tema, dejándoles tener una charla de adultos. "Confío plenamente en la astucia y tacto de mi madre y en que Peter y Violet no la pondrán en un aprieto. Sé que entre serpientes se entenderán." Así que Lily se disculpó:

-Vamos un momento arriba, papás, que tenemos que hablar de algunas cosas.

-Claro, chicos. Tomaos el tiempo que queráis.

Con eso Peter les confirmaba que ellos también querían quedarse a solas un rato con Eileen.

En cuanto cerraron la puerta de la habitación, Lily empujó a Sev hasta hacerlo caer en la cama.

-Para el carro, Lily – le dijo desternillándose – Que sí es cierto que tenemos que hablar de algo.

-¿Más estrategias?

-No… Ha sido una suerte que me quedara esta tarde en casa. Traigo noticias de Jack.

Sacó la nota del bolsillo del pantalón y se la enseñó, sentados en el borde de la cama. A Lily se le iluminó la cara.

-¡Los guerreros de sexto! Te han aceptado sin conocerte.

-Ya sabes que Jack es un líder nato, sabe tratar a la gente y ganárselos.

-Y además ha encontrado una manera de aumentar La Guardia…

-Ya… ¿qué se le habrá ocurrido? La verdad es que podría habérmelo contado en lugar de tenerme sobre ascuas.

-Ah… Toma de tu propia medicina.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Que no eres el único que sabe hacerse el misterioso.

-Tienes toda la razón – rio.

-A ver si no llega la carta este mes y os da tiempo…

"El talante adecuado para dejar caer la bomba. Sienta lo que sienta, predominará el alivio." Sev mostraba una enigmática sonrisa.

-¿Qué? Dime, anda, siempre igual. Sabes algo más…

"Y curiosidad." La misteriosa sonrisa se convirtió en maléfica.

-¡Vamos!

-No es la única lechuza que me ha llegado esta tarde.

Sacó el pequeño pedazo de pergamino de Lauren y se lo entregó. Lily lo leyó, y la elegante letra femenina le confirmó lo que ya sabía casi con total seguridad, pero no le importó en absoluto. Sabía que sin ella, Sev quizá nunca se habría librado, y no sólo eso.

Sin las Artes Mentales, no habrían podido controlar a los serpientes con la Legeremancia y verse a menudo, ni tampoco leer aliados, preservarse del peligro que suponía conocer la Magia Druida aprendiendo Oclumancia, ni podrían ahora comunicarse mediante la Proyección en el período de máximo riesgo.

Era consciente de ello desde hacía mucho, y sabía que esa chica, a la que odió durante un breve período meses atrás, era el corazón del gran equipo que habían formado, un corazón que latía solo. Y además ahora la corta palabra escrita en el pequeño pedazo de pergamino le confirmaba el riesgo que estaba corriendo a cambio de casi nada, porque sabía con total seguridad que Sev no había estado con ella más que como amigo y alumno, pues él nunca la engañaría en algo así.

Probablemente lo amaba desde mucho antes que ella misma, si había estado dispuesta a jugársela de esa manera por él, y se estaba conformando con su amistad y su compañía. No sentía celos en absoluto, sino un profundo agradecimiento y empatía. Y tanto alivio… tenían casi mes y medio por delante. Ya tenía los ojos empañados.

-De tu aliado, ¿verdad?

"Se ha emocionado," pensó Sev.

-Sí.

-Y ni siquiera has podido responderle.

"Está a punto de llorar."

-No.

-¿Quieres que le enviemos a Puck aunque sólo sea para que sepa que te ha llegado?

"Merlín… está preocupada por ella… Y yo también estoy a punto de llorar."

-No tengo su dirección, sería peligroso para él.

Lily se derrumbó y abrazó a Sev llorando a lágrima viva. Él también lo hacía.

-Me da mucha pena, Sev, debe sentirse tan solo…

-No te preocupes, Lily, es fuerte y tiene a su familia.

-Ya… pero en el colegio sólo te tiene a ti.

-Bueno, quizá dentro de poco pueda ponerlo en contacto con alguien de La Guardia.

Lily entendió que se refería a Jack, pues Sev le contó, antes de establecerse la red de secretos, cómo le habló Anthony de la relación entre Parkinson y Jack tras la bronca de Pociones, y que Sev estaba dispuesto a renunciar a esa preciosidad, generosa y entregada por completo a salvarlo, por seguir con ella.

-Claro… pero nunca dejes de ser su amigo.

-Claro que no, Lily, nunca lo abandonaré.

Y por esta respuesta y la emoción que Sev estaba sintiendo supo que él también la amaba. La sangre-pura tenía todo lo que él admiraba, bondad, talento, generosidad y belleza. Supo que debería aprender a compartir su corazón con ella, como lo hacían los brujos ancestrales para crear lazos poderosos. Y deseó tanto conocerla y darle también su apoyo…

-Quizá algún día también pueda ser su amiga.

Sev pensó, "Me parece que muy pronto, pero no es el momento de hablarlo, debemos tomárnoslo con tiempo. Y ya debe estar dándose cuenta de que yo también la quiero, por cómo estoy llorando."

-Quizá… Cuando acabemos el colegio y ya no esté en peligro.

"Para que entienda que sabiendo su secreto está poniéndola en riesgo."

Lily entendió que Sev no quería ponerla celosa. Y ella habría querido decirle que sabía quién era y que no le importaba. Pero no quiso ponerlo en ese aprieto. "Está llorando desesperado, en verdad la quiere, y con toda la razón, además. Tan desinteresada. Lo merece mucho más que yo.

Seguramente ellos se proyectan continuamente, comparten todas las clases y la Sala de las mazmorras y se sientan cerca en el Comedor. Y aun así, Sev me ha elegido a mí, siendo tan difícil estar juntos. Quiero decirle que la ame a ella también, pero me puede el egoísmo. Vamos a pasar más de dos meses sin vernos y temo perderlo." Así que le dijo:

-Cuando acabemos el colegio seremos todos amigos, una gran familia, como las tribus prehistóricas.

"Merlín… le ha calado la Magia de la Luna, estaría dispuesta a compartirme. Qué alivio, no está celosa en absoluto. Quizá algún día podré, gracias a las Magias Ancestrales, compartir todo el amor que tengo para dar."

No respondió, pero abrazó a Lily más fuerte y ella supo lo que estaba pensando y que se lo agradecía, y también se aferró a él.

"¿Saco ya el tema de que es Lauren? Lily no se atreve a decírmelo. Estamos demasiado sensibles los dos, es algo que debemos hablar relajados y con calma. Surgirá el momento, quizá en la excursión del fin de semana."

Por fin se calmaron. Sev, lavado de todo odio, orgullo y desconfianza, por el alivio que sentía gracias a sus dieciséis amigos, pensó en alguien más que en ese momento también estaba sola quizá. "Voy a por el decimoséptimo, a sanar una herida de Lily, ya que ella lo ha hecho con tantas mías, y a inspirarla más todavía en la generosidad y la entrega."

-¿Tu hermana está en casa?

-Sí, ¿por qué?

-Va a pasarse horas sola y sin cenar.

Lily bufó.

"Difícil."

-Es problema suyo, nadie la obliga a encerrarse.

"Tiene toda la razón, pero puedo comprender a Petunia. Yo también era así, hosco y desagradable, hasta hace muy poco, y me he perdido por ello muchos momentos de felicidad."

-¿No crees que le gustaría ver Hogwarts en el pensadero? Recuerda que quiso ingresar. Llegó a escribirle a Dumbledore.

-¿Estás pensando invitarla? Sev, te odia, no va a hacerte ni caso. Además, si lo ve, le va a dar más envidia todavía.

"Es posible, pero intentarlo supondría un primer paso, plantar una semilla, como Ariel me ayudó a hacer con La Guardia. Yo no tengo hermanos y me habría gustado, y Lily y Petunia van a perderse para siempre si no lo arreglan."

-Le escribiré una nota. Aunque hoy no sirva de nada, le hará pensar, y quizá más adelante comience a aceptarnos.

Lily puso los ojos en blanco.

-Haz lo que quieras, no va ni a leerla.

Lily estaba decepcionada porque pensaba pasar ese rato besándose con Sev. Comprendía lo de su aliada, pero no que a estas alturas de la vida estuviera intentando arreglar las cosas con su hermana, le parecía un esfuerzo inútil. Sev se sentó al escritorio, sacó un folio muggle y un bolígrafo como los que había utilizado para copiar los hechizos para Peter, y poniendo en ello todo su corazón, escribió:

Petunia:

Hace muchos años que no hablamos, y las pocas veces que lo hicimos fue para discutir. Te pido disculpas por ello y por haberte atacado con magia en alguna ocasión cuando éramos pequeños. Me arrepiento mucho de haberlo hecho.

Sé que te habría gustado ser bruja como nosotros, y estoy seguro de que si hubieras ido a Hogwarts como querías, habríamos sido muy buenos amigos. No tenemos la culpa de que no haya sido así, pero sí de no llevarnos bien tal como somos. Yo quiero hacerlo, y te pido que me des una oportunidad.

Baja a cenar con nosotros, mi madre va a enseñarnos el castillo en un artefacto mágico. Será como si estuvieras allí, podrás recorrerlo y ver cómo era cuando ella estudiaba. Poca gente sin magia tiene la oportunidad, no la desaproveches.

Si hoy no te apetece, no pasa nada. Volveremos a traerlo en verano y todas las veces que sea necesario hasta que te animes, que espero sea pronto.

Un abrazo,

Sev

Sev tenía los ojos empañados cuando acabó. "¿Y cuántas van hoy? Cuatro o cinco. Qué vergüenza, me estoy volviendo un llorón." Dobló el folio y le preguntó a Lily, que seguía sentada en la cama, esperándolo.

-¿Cuál es el cuarto de tu hermana?

-¿No vas a enseñarme lo que le has puesto?

"Ni hablar, si ve que me disculpo con ella, no me va a dejar."

-No. Esto es entre ella y yo.

Lily suspiró. "Siempre con sus misterios."

-La puerta de al lado – con indiferencia.

-Tardo un minuto. Prepárate para los besos.

Sev salió y llamó a la puerta de Petunia. Toc, toc, toc.

-¿Qué? – un desagradable grito del otro lado.

"Buf… si contesta así pensando que es su madre o su padre, cómo lo haría si supiera que soy yo. Si respondo no me va a abrir." Toc, toc, toc.

-¿Qué quieres, mamá? ¡Ya te he dicho que no pensaba bajar!

"Buf… última oportunidad. Tres por tres, nueve, mi número. Si no me abre se la paso por debajo de la puerta, hay hueco." Toc, toc, toc.

-¡Qué pesada! ¡Me estás distrayendo de estu…!

Petunia interrumpió la frase al tiempo que abría la puerta de golpe, mudando su expresión de enfado por una de descomunal asombro. "El último a quien esperaba."

Sev aprovechó su segundo de desconcierto para poner el pie en el marco de la puerta y que no pudiera cerrarla de nuevo. Ella reaccionó y lo miró y le habló con desprecio, mientras él le clavaba los profundos pozos negros, todavía húmedos.

-¿Qué narices quieres?

"Qué milagro, me ha hablado y no ha intentado darme con la puerta en las narices que menciona." Le habló con su voz más sedosa, la que sólo empleaba con sus amadas, tendiéndole el folio doblado.

-Sólo que leas esto.

Petunia se debatía entre la hostilidad y la extrañeza, mirando alternativamente al papel y a sus ojos, que él no apartaba.

-Por favor – dijo Sev, sin dejar de clavarle la mirada.

Ella le arrancó el papel de la mano y él retiró el pie justo a tiempo de que no se lo pillara con el portazo con el que cerró.

"¡Bien!" Volvió con Lily, con una sonrisa satisfecha.

-¡Qué milagro! Te ha abierto – muy asombrada - ¿Cómo lo has hecho?

-Tentando a la suerte.

-¿Y te ha cogido la nota?

-Claro. ¿No ves que no la llevo?

-¿Cómo la has convencido? – Lily ya se divertía.

-Mirándola… y hablándole como a ti.

-¡Ah…! Ahora me lo explico. Sev, eres increíble, todo un seductor. No te ligues a mi hermana…

Los dos reían.

-Estoy seguro de que va a leerla, le va a poder la curiosidad.

-Anda, cierra la puerta y el pestillo y ven aquí, que pronto hay que bajar a poner la mesa – dijo tumbándose en la cama todavía riendo.