Petunia
Lily y Sev bajaron un ratito después, sus padres seguían charlando en la sala. Lily puso a calentar la cena, que su madre ya había preparado de antemano, y entre los dos pusieron la mesa. Pronto sus padres se levantaron y pasaron al comedor al tiempo que sacaban la comida.
-Gracias, chicos, pero habéis puesto un cubierto de más, Petunia no va a bajar – dijo Violet.
Sev y Lily se echaron una mirada cómplice.
-Prueba a llamarla, mamá, por si acaso.
Violet puso los ojos en blanco y subió. Mientras tanto, los demás se sentaron a la mesa, Sev le había propuesto cómo hacerlo estratégicamente. Lily sabía que sus padres se sentarían en las cabeceras, así que Sev y Eileen lo harían juntos del mismo lado, ella junto a Peter y él con Violet. Lily al lado de su padre, frente a Eileen, de modo que el hueco libre quedara frente a Sev. Violet volvió a los treinta segundos.
-Increíble. Me ha dicho que ahora viene.
Sev y Lily volvieron a mirarse conteniendo la risa. "¿Qué narices le habrá escrito?" pensó ella. Mientras tanto, él comenzó a servir los platos, primero a Violet y Eileen. Petunia bajó cuando estaba con el tercero, que supuestamente era para Lily, percatándose de la encerrona. Pero ya era tarde para echarse atrás, así que se sentó en el hueco que quedaba. Sev le tendió el plato.
-Que aproveche, Petunia – le habló del mismo modo que antes.
Ella no dijo nada ni lo miró. "La cena promete ser tensa." Pero había una astuta serpiente sentada a la mesa que sólo había visto a Petunia una vez en su vida, aquel primero de septiembre cuando su hijo tomó por primera vez el Expreso de Hogwarts, y sabía mucho sobre ella aunque nunca hubieran hablado.
-Buenas noches, Petunia, permíteme que me presente. Soy Eileen, la madre de Severus, me alegro de conocerte.
Petunia era desagradable, pero no tan maleducada como para no responder a una apelación tan directa, y no podía hacerlo de manera hostil, de lo contrario, la castigarían.
-Buenas noches, Eileen.
La miró directamente y le llamó la atención lo mucho que se parecía a Sev, así que instintivamente lo miró también a él, que acababa de servir a Lily y la cazó. Petunia bajó la vista de inmediato, Eileen continuó:
-Me ha contado Severus que estás en primer curso en la universidad, ¿qué estás estudiando?
"Wow… Si yo no le he contado nada de eso, quizá se lo han dicho Peter y Violet. Mi madre conoce bien el mundo muggle, pues seguro que sus clientas siempre le hablan de sus hijos."
Y así la forzó a seguir conversando. Le preguntó qué asignaturas le gustaban más y cómo llevaba la preparación de los próximos exámenes. También cómo se desplazaba hasta Londres para asistir y si tenía buenas amigas. Y después por sus aficiones, si solía salir por Cokeworth o también viajaba a Londres para divertirse, y los sitios que solía frecuentar.
Violet y Peter apenas intervenían, y Lily y Sev no lo hicieron en absoluto. Dejaron que Petunia, sentada a la mesa con tres brujos, fuera el centro de atención. Ella, al principio, apenas levantaba la vista, pero poco a poco se fue relajando y miraba a Eileen cuando le hablaba.
Le sorprendía que una mujer de su edad vistiera tan moderna, y le pareció muy simpática. "Va a resultar que estos brujos no son tan raros al fin y al cabo." Durante el segundo plato ya echaba también breves vistazos a Sev, que al parecer no le quitaba ojo de encima, pues siempre la cazaba con esa mirada en los ojos, y recordaba todo el tiempo lo que le había escrito.
Para cuando llegaron a los postres ya estaba deseando que él también le hablara, en ese tono que nunca antes un chico había empleado con ella. Cuando acabaron, Eileen le dijo:
-¿Recoges la mesa conmigo, Petunia? Tu mamá preparó la cena y Severus y Lily la sirvieron, así que nos toca a nosotras. Podrás ver cómo friego los platos con magia. ¿Te apetece?
-Vale… – su voz sonó ilusionada.
Eileen levitó lo más pesado hasta el fregadero, mientras Petunia y Sev hacían viajes a la cocina con todo lo demás. Cada vez que se cruzaban, se miraban y él le sonreía levemente. Cuando acabaron de llevarlo todo, Petunia se quedó con Eileen en la cocina, mientras Sev se reunía en la sala con Lily y sus padres, que ya tenían el pensadero preparado en la mesita auxiliar. Violet le preguntó:
-¿Cómo lo has hecho, Sev?
-Tratándola bien.
Violet y Peter estaban admirados y pensaban en lo que Peter le dijo dos días atrás, plomo transmutado en oro. Y Lily, "Una joya, un tesoro."
Cuando Eileen y Petunia se reunieron con ellos dejaron a la bruja sentarse en el centro del sofá, frente al amplio cuenco de material cerámico tallado con caracteres rúnicos. Peter estaba en un sillón, y Violet y Petunia flanquearon a Eileen. Lily en el sillón del lado de su hermana y Sev en pie, apoyado en el mismo.
Mientras Eileen se concentraba en extraer sus pensamientos con la varita, Sev fue explicándole a Petunia en qué consistía el pensadero y la sensación que iba a experimentar cuando se sumergiera en él, para que no se asustara cuando le ocurriera.
La chica no sabía a dónde mirar, fascinada por lo que estaba haciendo la bruja, y al mismo tiempo por lo que estaba contándole ese chico tan agradable al que siempre había despreciado, y que estaba pagándole su aversión con atención y amabilidad.
Deseó quedarse a solas con él para expresarle lo que estaba sintiendo, que ella también se arrepentía de haberlo tratado mal y que ahora le parecía una suerte formar parte de una familia en la que había una bruja, pues iba a tener experiencias que nunca habría vivido de no ser así.
Cuando Eileen acabó, intercambió su sitio con ella, se inclinó sobre el pensadero y sumergió el rostro en la sustancia plateada. Sintió que caía de cabeza y aterrizaba en pie en el suelo de un prado soleado en pendiente.
Eileen, de joven, estaba a su lado. "¡Dios! Sev es idéntico a su madre." Frente a ellas, al pie de la pendiente, se extendía un tenebroso Bosque y un enorme Lago, y en la orilla más próxima del mismo, una añosa haya. "¿Dónde está el castillo? La joven Eileen se giraba y lo hizo a su vez, descubriendo la mole de piedra de más de mil años de antigüedad, con sus torreones, patios y galerías. "Wow… es inmenso... nada que ver con los castillos normales."
Justo frente a ellas, se abría la gran y pesada puerta del castillo, a la que se entraba subiendo unas escaleras. Eileen echó a andar hacia ella y la siguió por el vestíbulo hasta el Comedor, a la derecha, al que se entraba por otra puerta también grande y pesada. "Qué grande…"
Cuatro mesas larguísimas medio llenas de alumnos en uniformes y túnicas. Temió que la vieran. "Pero Sev ya me ha explicado que no lo harán y que puedo moverme por todo el espacio." Así que mientras Eileen se dirigía a la mesa del extremo izquierdo, donde los alumnos llevaban corbatas verdes, ella se dedicó a recorrer el Comedor.
El Hogwarts de los cuarenta no difería gran cosa del actual. Los uniformes eran similares a los que llevaba su hermana, y se dio cuenta de que en cada mesa se sentaban alumnos con corbatas de distinto color. De izquierda a derecha, verdes, azules, amarillas y rojas. "Las rojas son como la de Lily, y la de Eileen es verde. Si Sev también es de los verdes, no pueden comer juntos… Luego se lo preguntaré.
Al fondo había una mesa transversal sobre un alto estrado, a la que se sentaban adultos. "Deben ser los profesores del colegio, con el director en el centro. Su silla es como un trono." Miró al techo del Comedor. "Se ve el cielo azul de fuera, pero no está abierto, qué raro…"
La escena se disolvió y se vio con Eileen en otro lugar. "La Biblioteca, casi tan grande como el Comedor." La recorrió también. "Aquí hay alumnos con corbatas de todos los colores, mezclados, pero ninguno se sienta con los de otro color."
Llegó hasta el fondo, y a la vuelta, que hizo rápidamente por si no le daba tiempo antes de que la escena se disolviera de nuevo, se fijó en las materias de los distintos pasillos con estanterías llenas de libros a ambos lados. "Sección Prohibida, Transformaciones, Runas Antiguas, Pociones, Medimagia, Historia de la Magia, Herbología, Estudios Muggles, Encantamientos, Defensa Contra las Artes Oscuras, Cuidado de Criaturas Mágicas, Astronomía, Adivinación… Buah… cuántas asignaturas, por eso mi hermana se pasa las vacaciones estudiando… Y están en orden alfabético excepto el último pasillo, debe ser la magia peligrosa, por eso está prohibida."
La escena se disolvió de nuevo y fueron sucediéndose muchas más. La Sala de las mazmorras, con una gran cristalera por la que se veía el fondo del Lago, "Qué chulo…", iluminada con antorchas y con la chimenea encendida, ahí todos los alumnos llevaban corbatas verdes y estaba decorada con adornos verdes y plateados.
Siguió a Eileen por unas escaleras hasta su dormitorio, con cinco camas de dosel, con las cortinas también verdes. "Aquí por lo menos tienen ventanas, pero duermen cinco chicas juntas y no hay escritorios, apenas tienen intimidad, no hay un lugar donde estudiar tranquilo más que en la Biblioteca. No es como la residencia en la que viven algunas de mis amigas de la universidad."
Después se vio subiendo por las escaleras, y a mitad de un tramo, comenzó a moverse. "¡Qué susto!" Las paredes sin ventanas estaban cubiertas de retratos cuyos personajes se movían y hablaban, y también había numerosas estatuas y armaduras.
Vio también dos fantasmas y a Peeves, y entró en aulas donde se impartían las asignaturas. Pociones en las mazmorras, Transformaciones en el segundo piso, Encantamientos en el tercero. "Los alumnos de corbatas diferentes nunca se sientan juntos en las clases, y los verdes y rojos sólo coinciden en Pociones."
Recorrió numerosas galerías y patios y subió a la lechucería y a la Torre de Astronomía. "Qué vista preciosa del Bosque y el Lago, es altísima, y los dos son enormes..." Después se vio de nuevo en el Comedor, pero era de noche. Cientos de velas flotaban a media altura, iluminándolo. "Buah… qué chulo…" Alzó de nuevo la vista al techo, "Se ve la luna y las estrellas… wow…"
La escena volvió a disolverse y se quedó esperando a ver si aparecía algo más, pues le habría gustado ver dónde dormía su hermana, pero al parecer Eileen no conocía ese sitio, porque no apareció ninguna otra imagen.
Todos habían permanecido en silencio para no molestarla y esperaban expectantes a que acabara para observar su reacción. Cuando sacó el rostro no dijo nada, sólo miró a Sev, que había sido quien había estado explicándoselo todo, un tanto inquieta. Él le preguntó:
-¿Qué tal? ¿No te ha gustado?
Nadie esperaba la pregunta que le hizo, la primera vez en su vida que le hablaba sin increparlo.
-¿De qué color eres tú? – preocupada.
-Verde, como mi madre – le respondió él, dulce y con una sonrisa triste.
-Entonces no puedes sentarte en clase, comer, ni visitar a Lily donde vive ella.
-No. Pero sí pasear y estudiar juntos en la Biblioteca, y también solíamos colaborar en una asignatura, Pociones, en la que coincidimos rojos y verdes, el profesor nos dejaba.
-Vaya… Yo puedo sentarme en clase con quien quiera, almorzar en la cafetería con mis amigas y visitarlas en la residencia o dormir en sus casas cuando salgo por Londres los fines de semana, y vosotros no podéis. Yo creía que estabais siempre juntos… – sus ojos estaban empañados.
-Pues ya ves que no – le respondió con la misma dulzura – Ser brujo no es tan maravilloso como parece. Y además, ahora tampoco nos vemos en la Biblioteca ni podemos colaborar en Pociones, sólo pasear a escondidas los fines de semana con más amigos, por el Bosque, porque los chicos de su color me atacan si me ven con ella.
Petunia rompió a llorar y ya no pudo contenerse de decírselo delante de todos:
-Sev… ¿me perdonas?
-No tengo nada que perdonarte. Pero sí tu hermana.
Lily no la miraba con tanta comprensión como Sev, llevaba más de media vida sufriendo su hostilidad. Petunia bajó la vista, avergonzada. Sev le dijo a Lily al oído:
-Dile que la perdonas.
Lily bufó.
-Por favor… lo está pasando fatal.
Lily suspiró profundamente y dijo:
-Petunia, te perdono si no vuelves a meterte nunca más con nosotros.
Petunia asintió levemente. Los adultos habían permanecido en absoluto silencio, maravillados por el intercambio. "Suficiente por ahora," pensó Sev y continuó, desviando el tema para que Petunia dejara de sentirse incómoda.
-No nos has dicho si te ha gustado. Cuéntanos lo que has visto a tu manera.
Petunia lo hizo, sobreponiéndose, y luego fue el turno de Violet y Peter. Cuando los muggles terminaron continuaron charlando un buen rato, pues tenían muchas preguntas que hacerles a los brujos, pero los padres de Lily no sacaron ningún tema polémico, ya lo habían hablado todo con Eileen.
En un momento dado, Violet pidió a Peter que lo acompañara a la cocina. Lily y Sev supusieron que iban a hablar de lo ocurrido con Petunia, que ahora se encontraba en plena sintonía con los brujos. De hecho, la más incómoda del grupo era Lily, pues no había perdonado a su hermana de corazón. Violet y Peter volvieron enseguida.
Se hacía tarde. Aunque al día siguiente los adultos no tenían que trabajar, Sev y Lily tenían mucho todavía que estudiar, pues apenas habían dedicado tres tardes a hacerlo. Cuando Sev y Eileen se disponían a marcharse, Violet les dijo:
-Os llevo en coche, está lloviendo.
-No es necesario, Violet – respondió Eileen – No nos importa caminar.
-Permíteme que insista, Eileen, no me cuesta nada.
Sev le echó a su madre una mirada de advertencia. "Violet debe querer hablar a solas con nosotros."
-Está bien, Violet, te lo agradecemos.
Se despidieron de los demás. Sev dio la mano a Peter, un beso a Petunia y un abrazo a Lily. Eileen un beso a Peter y abrazos a las chicas. Sev dejó que su madre montara delante en el coche. En cuanto arrancaron, Violet le dijo a Sev:
-Nunca en la vida podré agradecerte lo que has hecho esta noche por mi familia.
-No ha sido para tanto, Violet, vosotros estáis haciendo mucho más por mí.
-No te subestimes, Sev. Abrirte nuestra casa no es nada comparado con haber comenzado a sanar una herida que llevaba abierta casi diez años.
-Lily todavía tiene que superarlo, haré lo que pueda para que lo haga cuanto antes.
-Muchas gracias, Sev. Y gracias también a ti, Eileen, porque le has abierto los ojos a nuestra hija.
-No me las des, Violet – dijo Eileen - La tuya también me los abrió a mí.
Lo que dijo Violet a continuación no se lo esperaban en absoluto:
-¿Dejas a Sev quedarse a dormir hoy en nuestra casa?
Ambos se quedaron mudos. "Debe ser lo que han hablado Peter y Violet en la cocina." Eileen por fin respondió:
-Si vosotros le invitáis y él quiere, yo no tengo nada que decir.
-¿Quieres quedarte, Sev? Así mañana ya estás allí para estudiar.
"¡Merlín! Nos están dando permiso para dormir juntos. Pero no lo han hecho ante Petunia ni ha sido Peter quien me lo ha propuesto, sino Violet, que ya tiene más confianza conmigo. Voy a salirme un poco por la tangente para no aceptar directamente."
-Mamá, ¿no te importa no verme mañana al levantarnos?
-Claro que no, Severus, te espero a almorzar – respondió Eileen.
-Entonces acepto, Violet, muchas gracias.
-No me las des – dijo Violet - Coge lo que necesites para pasar la noche y estudiar mañana. Te espero en el coche.
"Buf… por suerte traje el pijama y la bata. Me pregunto cómo se lo habrá dicho Peter a Lily. No logro imaginarlo." Eileen se despidió de Violet, que le dijo:
-Ven también el domingo, así celebramos juntos la Pascua.
-De acuerdo, pero esta vez cocinaré yo, con magia.
-¡Genial! A ver con qué nos sorprendes.
Cuando entraron en casa, Eileen le dijo a su hijo:
-Severus, hoy has hecho una hazaña. Como te decía el otro día, eres luz. Quizá sin ti esas hermanas jamás se habrían reconciliado.
-Tú tampoco te has quedado corta, mamá. Ha sido una labor de equipo.
-Ya… y sin planearlo.
-No era necesario, entre serpientes nos entendemos.
-¿Habéis acabado con el Compendio de Defensa? ¿Lo has traído?
-Sí. Y a Lily le ha calado lo de la Magia de la Luna. Mañana te cuento más.
-Vale, déjamelo y aprovecho la mañana para seguir copiando.
Sev le dejó el libro a su madre y subió a cambiar de libros, por la ropa de dormir y limpia para el día siguiente.
. . . . . . . . .
Mientras tanto, en casa de Lily, las chicas se disponían a acostarse. Peter le dijo a Lily:
-Espera que vuelva tu madre, quiere hablar contigo. Buenas noches, cariño.
"Buf… va a ser para que perdone a Petunia de verdad, no entiendo por qué no puede hablar en mi cuarto. Bueno, no pasa nada. Total, va a tardar diez minutos." Pero tardaba más. "Seguro que está hablando con Sev de lo que ha pasado. Jo… tengo sueño y mañana hemos quedado temprano."
. . . . . . . . .
Sev volvió al coche con sus bártulos. "Buf… qué vergüenza. Bah… Violet es genial, seguro que no me pone en un aprieto."
-¿Ya estás listo?
-Sí.
-Pues vamos, Lily te está esperando. Ella te dirá dónde está la habitación de invitados. Si te despiertas antes que nosotros o ella y quieres bajar a ducharte o desayunar, hazlo sin problema. Que te explique ahora dónde están las cosas y cómo funciona la cocina. Ya sabes, estás en tu casa.
-Muchas gracias, Violet. La cocina ya la controlo.
-Ya lo imaginaba, eres un encanto. Voy a contarte un secreto de Peter, nunca se lo digas a él ni a Lily.
"Buah… ¿qué será?"
-A él le hacía mucha ilusión tener un varón. Intentamos tener otro hijo después de Lily, pero ya no me quedé embarazada, y desde que te conocimos te ha visto siempre como el hijo que no pudo tener. Está viviendo esta semana como una de las mejores de su vida porque por fin habéis conectado.
"Vaya… ¿qué decir a eso? Me siento tan culpable por no haberlo hecho antes."
-Me siento fatal por no haber sido más cercano todos estos años.
-No te preocupes por eso. Lo comprendimos a la perfección cuando Lily nos contó.
-Dile cuando te parezca adecuado, que desde que el otro día me habló así lo considero como el padre que no he tenido.
-Claro que sí, Sev. Ahora tienes dos madres y un padre.
Violet aparcó. Le dijo, antes de bajar:
-Lily no sabe todavía que vienes. Déjame entrar a la sala, y cuando salga, pasas tú.
"Buaaah… éstos son todavía más retorcidos que yo. Qué bien vamos a entendernos."
Entraron en la casa, Violet fue con su hija.
-A ver, mamá… ¿qué quieres decirme? – hastiada.
"Pobre, tiene sueño y lleva más de veinte minutos esperando." Sev se carcajeaba para sus adentros.
-Espérame un momento más, cariño. Tengo que ir al cuarto de baño.
Lily bufó. Violet salió de la sala e hizo una seña a Sev con la cabeza, sonriendo cómplice, para que pasara a la sala, y se fue conteniendo la risa al piso de arriba. "Vaya suegra genial que tengo, ya ni disimula conmigo. Pero a Lily no voy a contarle esto último, es entre ella y yo."
Lily estaba en el sofá, de espaldas a la puerta, harta de esperar una racha de su madre. Sev se acercó por detrás, sigilosamente. Le tapó los ojos con las manos al tiempo que se inclinaba para susurrarle al oído:
-Sorpresa…
