Despertar

La única duda que Lily y Sev tuvieron en cuanto a dormir juntos fue dónde hacerlo. Se quedaron en la sala hablando de ello y él dijo:

-Aunque sabemos de sobra que tus padres esperan que lo hagamos, debemos guardar las apariencias, por cómo me ha hablado tu madre sobre la habitación de invitados y de despertarme solo mañana.

-Ya… pero yo quiero hacerlo en mi cuarto. Es la primera noche que vamos a dormir juntos y quiero tener ese recuerdo allí.

-Lily, es más seguro hacerlo en el de invitados, que es el que queda aislado, tu cuarto da pared con pared con el de tu hermana.

"Además, desde que Violet me ha confesado el secreto de Peter, pienso que, de haber sido efectivamente hijo suyo, ése habría sido mi dormitorio."

-Y es menos probable que alguien llame allí por la mañana que al tuyo – continuó Sev.

-Sev, no van a llamar a ninguno.

-Ya. Mira, tu madre ha vuelto a invitar a cenar a la mía el domingo, seguramente vuelvan a invitarme a dormir ese día o el sábado, a la vuelta de la excursión. Probamos hoy en el de invitados, y según cómo vayan las cosas, la próxima noche lo hacemos en el Refugio de la Princesa, ¿vale?

-Vale, Sev. Tú eres el especialista en seguridad.

"Entiendo además por qué Violet y Peter han tomado esa decisión. Por lo que ha ocurrido con Petunia, le he dado la vuelta a la tortilla, he pasado de ser una fuente más de conflicto a convertirme en el catalizador de la posible reconciliación de las hermanas.

Y la propia Petunia se ha conmovido cuando se ha dado cuenta de que Lily y yo no podemos estar juntos a todas horas en el colegio de magia, antes incluso de saber que ahora tenemos que vernos a escondidas. Quiere a su hermana aunque la hostigue.

Así que mi presencia en la casa está justificada por dos buenas razones, que pasemos más tiempo juntos no robándoselo al estudio y que siga ejerciendo influencia beneficiosa en ambas, pues la herida de Lily es tan antigua y profunda que no va a ser fácil sanarla por completo. No voy a explicarle todo esto, pero sí intentar predisponerla a su favor."

-Sé consciente de que me han invitado gracias a lo que ha pasado con tu hermana, así que en cierto modo se la debemos.

-Lo que ha pasado con mi hermana ha sido gracias a ti y a tu madre, así que no le debemos nada, es un premio que te dan por haberlo hecho tan bien.

"Buf… hoy todavía está muy dolida, y además, cansada, mejor dejar el resto de explicaciones para otro día." Subieron a la habitación de invitados, que era más pequeña y tenía una cama más grande que la de Lily, por lo que quedaba poco espacio libre, estaba pensada sólo para dormir. Ella le contó:

-Sólo la han ocupado mis abuelos, cuando vivían y nos visitaban. Todos murieron cuando todavía era pequeña, antes de conocerte, por eso nunca te he hablado de ellos.

"Y tampoco yo me he preocupado por saber. Ni siquiera sé si Violet y Peter tienen hermanos." Mientras se preparaban para acostarse, Sev le pidió:

-Cuéntame la historia de tu familia.

-Buf… es bastante dura, no sé si te va a sentar bien.

-No importa, quiero saber.

Se metieron en la cama, desnudos y abrazados.

-Mis padres son más jóvenes que tu madre, nacidos en el '35. Ambos vivían en Londres y vivieron la Guerra Mundial de niños, incluidos los bombardeos alemanes, y no sólo eso, mis dos abuelos fueron combatientes en la misma. El padre de mi padre murió en ella.

"Vaya… Así que Peter es huérfano de guerra, por eso se identifica conmigo. Él también pasó por el crisol del alquimista."

-¿Y tiene algún hermano?

-No. Mis abuelos paternos decidieron no tener más hijos ante la creciente tensión que había en Europa durante esos años, e hicieron bien, porque al final mi abuela se quedó sola con mi padre y tuvo que sacarlo adelante como pudo, con la pensión de viuda. Así pudo seguir estudiando, y cuando tuvo edad suficiente se puso a trabajar también él al tiempo que seguía haciéndolo, y consiguió sacarse una carrera universitaria.

-Buah… tu padre es todo un luchador.

-Claro, por eso te habló así el otro día. Sabe lo que dice.

-¿Y la familia de tu madre?

-Mi otro abuelo sí que sobrevivió a la guerra, pero mi madre perdió a una hermana pequeña durante la misma, víctima de una enfermedad, y lo sufrieron tanto que decidieron no tener más hijos. Después, cuando se casaron, vinieron a vivir a Cokeworth, para olvidarse de todo lo que les recordara la guerra.

"Así que tanto Violet como Peter vivieron situaciones muy duras en sus infancias, y ambos salieron adelante, por eso son personas tan fuertes y comprensivas. Y para Violet debe suponer un drama ver a sus hijas enfrentadas, habiendo perdido a su hermana pequeña y no teniendo más.

Y aparte de todo eso, Lily y Petunia no tienen ningún otro familiar consanguíneo directo. Cuando Peter y Violet falten, el único pariente cercano que tendrán sus hijas serán ellas mismas. Buf… voy a decírselo, quizá ni siquiera ha caído en la cuenta."

-¿Te das cuenta de que tu hermana es la única familia que tendrás cuando tus padres no estén? No te asustes, pero imagina por un momento que tú también tienes hijos y que tanto a tus padres como a ti os ocurre algo malo. ¿Quién se haría cargo de ellos? Si no lo hiciera Petunia, acabarían en un orfanato, como Ariel, y no olvides que serían brujos.

-Buah… Tienes razón, nunca me había parado a pensar en ello. Porque tú tampoco tienes abuelos, tíos ni hermanos.

Lily pensó, "Sí que tiene un hermano, pero también lleva camino de ser guerrero, quién sabe si sobrevivirá, al igual que nosotros. Está claro que no debemos tener hijos hasta que acabemos con Voldemort. Y si la situación se prolongara, por supuesto que debo contar con mi hermana, mis padres y ella estarán a salvo en el mundo muggle y podrían criarlos si a nosotros nos pasara algo, porque en Eileen quién sabe si podríamos confiar para eso."

A pesar de la preocupante conversación, Lily estaba muy cansada, era de sueño fácil y estaba en la postura en la que solía dormir, abrazada a Sev, como había imaginado tantas veces que hacía con una almohada, y se quedó frita casi al instante.

Sin embargo, para él, supuso todo lo contrario. Su tendencia era a perder el sueño con facilidad con cualquier preocupación, aunque últimamente lo hubiera conseguido dominar hasta cierto punto, y además solía dormir boca abajo, con la varita en la mano bajo la almohada.

Así que, por el último comentario de Lily, se quedó largo rato pensando en su propia familia, de la que tampoco sabía nada. "Mi madre seguramente sí que tiene familiares, pero de ésos puedo olvidarme, acérrimos sangre-pura que la repudiaron por casarse con un muggle.

Y, ¿qué fue de la familia de mi padre? Ni siquiera sé su edad exacta. Algo mayor que mi madre, quizá. En ese caso, vivió también la Guerra Mundial de adolescente, librándose por poco de ser llamado a filas, y probablemente perdiendo a su familia en la misma.

Por primera vez en mi vida soy consciente de que mi padre debe tener heridas muy profundas que nunca sanó. Quizá fue feliz con mi madre durante el tiempo que pasaron solos, y él habría deseado tener hijos, mientras ella le ocultaba su condición de bruja y evitaba hacerlo.

Y la decepción que debió llevarse cuando manifesté mi magia. Además, si lo pienso, no me parezco en absoluto a mi padre, que es de cabello y ojos claros y complexión mucho más fuerte. Quizá cuando se destapó que yo era mago, él pensó que no era hijo suyo. Tal vez incluso desde que nací. Más que probable, si después de tantos años de matrimonio estéril, mi madre al fin se había quedado embarazada.

Yo, desde luego, no pienso que fuera así. Mi cabello y ojos oscuros son dominantes frente a los claros, y no me cabe en la cabeza que mi madre le fuera infiel a mi padre, de otro modo no habría seguido soportándolo durante década y media.

Me gustaría saber todo esto con seguridad, pero, ¿cómo preguntarle a mi madre sin herirla? Me parece una dejadez por mi parte no haberme interesado antes por estos asuntos, al menos debería haber conocido la historia de mi padre de joven.

A estas alturas me doy cuenta de lo ignorante que soy. Con mi manía a los muggles, he descuidado conocer la historia de la mayor parte del mundo en que vivo, perdiendo además mis propios orígenes e identidad. Soy como un árbol sin raíces.

Me comprendo a mí mismo más profundamente. Sin arraigo, me he dejado llevar por los embates de la vida. No tenía convicciones políticas ni ideales aparte de conseguir ser un mago extraordinario. Por eso llegué a estar dispuesto a unirme a Voldemort.

Me habría bastado con coger la asignatura de Estudios Muggles en el colegio para interesarme sobre ello y hacerme muchas preguntas, pero claro, en tercer año andaba siempre con los sangre-pura y ninguno de ellos lo hizo.

Mi madre no sufrió en absoluto la Guerra Mundial, pues le cogió casi en su totalidad en sus años de estudio y su familia es originaria de un pueblo mágico lejano a Londres, pero debe saber mucho, por mi padre, pues se conocieron y casaron nada más salir ella de Hogwarts, apenas tres años después del final de la misma.

Debo solventar cuanto antes esta carencia, aunque no lo haga en profundidad, saber al menos qué ocurre en el mundo en que vivo. Lily apenas se entera de nada tampoco. No suele ver la televisión ni escuchar la radio, pero Peter y Violet sí que lo hacen, y mi madre trata con mucha gente muggle por su trabajo.

Así que comenzaré por preguntarle a ella, pues con los padres de Lily me da apuro reconocer hasta qué punto soy ignorante. También será una manera sutil de hacerle hablar de mi padre."

Habían decidido no poner el despertador, pues querían, por una vez, despertarse por sí mismos, así que dejaron algo descorrida la cortina, para que entrara la luz de la mañana.

Lily se despertó antes que Sev, eran las nueve. Sus padres probablemente ya estarían en pie, pero ella sabía con total seguridad que no subirían al piso de arriba para no ponerlos en el aprieto de pillarlos saliendo de la misma habitación.

Así que se quedó abrazada a él, dejándolo dormir, pues estaba segura de que habría tardado en hacerlo, por la conversación tan seria que habían tenido justo antes de que ella se quedara frita.

Se dedicó a contemplarlo, recordando aquel viaje en Expreso en que le pareció descubrirlo por vez primera. Sev no era guapo a la manera convencional, sus rasgos eran muy duros, pero dormido su expresión se suavizaba y reflejaba la belleza que había ocultado en su interior hasta hace poco.

No le extrañaba en absoluto que Parkinson estuviera enamorada de él, y que incluso Petunia se hubiera dejado seducir por el interés que le había demostrado. No es que hasta ahora no lo hubiera valorado, pero fue consciente de hasta qué punto podía ser deseable para otras chicas y de la suerte que tenía de que él se hubiera enamorado de ella de pequeño, pues si no hubiera sido de ese modo, seguramente nunca habría llegado a fijarse en ella.

Habría formado pareja con Parkinson con total seguridad desde hace tiempo, pues como ya había pensado el día anterior, la sangre-pura tenía todo lo que él admiraba. Lo abrazó más fuerte, agradecida de poder tenerlo así, y besó su piel, aspirando su olor, más intenso que por las mañanas cuando acababa de ducharse.

Lo deseó y comenzó a acariciarlo, recorriéndolo con los ojos cerrados, para aprender de memoria cada forma de su cuerpo y guardarlo hasta el verano. Cuando llegó a su vientre rozó sin querer su dureza. "¡Dormido! Y luego dice que las chicas somos raras. Quizá me está sintiendo acariciarlo y está soñando… buah… si se despierta así, voy a darle una buena sorpresa."

Salió de la cama, se puso la bata y fue al baño. Volvió y se tumbó junto a él de nuevo, acariciando con una mano a cada uno, hasta que estuvo al borde, jadeante. Sev abrió los ojos como entre sueños y la miró con deseo. Ella intensificó la caricia.

-Sube – le ordenó él.

Ella lo montó a horcajadas.

-Ponte como a ti te gusta.

Lo obedeció. Ella ya estaba casi a punto, pero se dejó llevar, él sabía exactamente cómo hacerlo, la aferraba con todas sus fuerzas por las caderas, y llegó antes que él.

"Ya ha llegado, pero no pienso parar, me la ha jugado a traición y ayer me hizo sangrar, se va a enterar de lo que es bueno," pensó Sev y continuó, con un rictus maléfico, acelerando el ritmo.

-Tú te lo has buscado, por andar jugando sin permiso – con tono recriminatorio.

Pero esta actitud suya recién descubierta, dominante y egoísta, en lugar de desagradarle, la excitó más todavía y supo que si él aguantaba lo suficiente, llegaría por segunda vez como la otra mañana.

"Le sigue gustando… bien… Pero no pienso esperarla, si no llega otra vez que se fastidie, me sacaría ventaja." Él siguió moviéndola a su ritmo, preocupándose sólo de su propio placer, y cuando estaba a punto, por provocarse más él mismo, le dijo:

-El día que te la dé te vas a enterar de lo que es bueno.

"Wooow…"

Ella lo sintió estallar y bajar el ritmo gimiendo, mirándola a los ojos con una expresión que nunca había visto en él. "Se siente poderoso, me ha usado… y me gusta." Lo imaginó dentro de ella para llegar también. Lo hizo y se dejó caer sobre él, agotada.

"Vaya… se ha salido con la suya. Me debe una, ésta me la guardo," pensó él. No tardó mucho en preguntarle:

-¿Qué? ¿Doble otra vez?

Ella asintió.

-Pero hoy has hecho trampa, me has sacado ventaja y he aguantado porque necesitaba ir al baño. Lo has hecho a traición y has tenido suerte. Voy a dejar de andar con tantos miramientos contigo, ya veo que te va la marcha.

"Sí, por favor…" pensó ella.

-Anda, sácate de encima, tengo que salir.

Mientras Sev se vestía con el pijama y la bata, ella lo miraba extasiada. "Realmente tiene una parte muy oscura, que me atrae irremediablemente, lo que significa que, en cierto modo, yo también la tengo." Recordó que había llegado a pensar en unirse a Voldemort y en lo poco que le costaba lograr la intención para lanzar maleficios.

Aunque no le había contado nada sobre ello, probablemente también debía haber enseñado a La Guardia y a Remus - aquella primera tarde o alguna de las mañanas en que ella, Cecile y las otras dos chicas Sly de quinto no estaban presentes - todos los que conocía, que debían ser muchos, por los libros de Artes Oscuras que tenía en el Refugio, incluidos los Imperdonables, y ésa debía ser una razón más por la que lo aceptaron. Con razón nunca le había hablado de las acromántulas, pues debían haberlos practicado con ellas, jugándose la vida. Y seguramente, él lo había hecho solo mucho antes de aquello.

"Y que luego digan que los Sly no son valientes. Bueno, al menos así está canalizándolo para un buen propósito, y si además ahora le permito mostrarlo también conmigo, no volverá a sentirse tentado de tomar el mal camino." Permaneció en cama, esperándolo, para pasar un rato abrazados como siempre después de. Pero él volvió de un talante muy distinto, casi la increpó.

-Lily, ¿qué haces todavía así? Son casi las diez, tus padres ya están abajo. Tenemos que asearnos y desayunar, casi no va a darnos tiempo a hacer nada, y vamos muy retrasados.

-Pero si tenemos todo el día…

Él ya preparaba su ropa para bajar a ducharse.

-No, esta tarde voy a quedarme con mi madre. Hoy libra, y mañana vamos a pasar todo el día fuera. Si te dejan vienes a tomar el té y damos un paseo, ya que no llueve.

"Qué decepción. La primera noche que pasamos juntos y despertar así. No he debido hacer lo que he hecho, parece que le ha dolido."

-Sev, ven aquí un momento…

Él la miró. "Está apenada, me he pasado." Cambió por completo su tono.

-¿Qué quieres, Lily?

-Perdóname por despertarte así, pensé que te gustaría…

"Y vaya si me ha gustado… me ha malinterpretado." Dejó la ropa a un lado, se acercó y se recostó en la cama junto a ella. La tomó por la nuca y la atrajo hacia sí, clavándole los ojos. A dos pulgadas de distancia de su boca, le dijo:

-Me ha encantado. El mejor despertar de mi vida.

Y la besó larga y profundamente con un beso de los suyos.

-Pero es verdad que tenemos que estudiar – dijo cuando se separó - Sólo nos queda hoy y el domingo, y así ni siquiera vamos a acabar los deberes.

-Ya… tienes razón.

-Pues venga, espabila. Voy a ducharme, tardo poco, no voy a lavarme el pelo. Tú mientras tanto disimula que has salido de tu cuarto. Subiré a hacer la cama y después bajaré a desayunar, nos vemos allí. Aunque ya lo saben todo, sigue con la comedia, como si acabaras de verme, hay que permitirles disimular.

-Sí, claro.

Se ducharon y bajaron a desayunar. Peter y Violet se habían marchado, seguramente a dar un paseo aprovechando que no llovía, y también para dejarles la casa para ellos. Después subieron y se pusieron en firme con los deberes hasta la una, hora a la que Sev se marchó.

-Aprovecha para dedicarte a Defensa. Si no te la tomas en serio, no vas a sacar el Extraordinario.

-Vale…

-Me llevo la guía de bosques para que mi madre copie mañana los lugares sagrados y poder dejársela a tus padres.

Se despidió de Violet y Peter con abrazos hasta el día siguiente, que pasarían a buscarlo por la Hilandera para ir de excursión. Le extrañó que lo citaran a las ocho.

-¿Pensáis ir muy lejos?

-Bueno, un poco, pero no importa – le respondió Peter – Nos apetece salir. Hace dos años que no vamos de vacaciones.

"Vacaciones… Ellos siempre van a la playa."

-De acuerdo, estaré listo.

-¿Tienes ropa impermeable? – le preguntó Violet.

-Sí.

-Entonces llévala por si hace mal tiempo.

-Vale, hasta mañana.

Cuando Sev llegó a casa, Eileen ya tenía preparado el almuerzo, y lo recibió con una sonrisa cómplice.

-¿Qué tal has despertado?

-Como nunca antes.