Sin miramientos

Sev subió a la habitación de invitados. En la mochila que le había dejado Lily encontró una nota.

No tardes… te espero ansiosa.

"Bien… entonces que espere un poco más." Se tomó su tiempo para ponerse el pijama y deshacer la cama, y todavía esperó un rato para darle tiempo a Peter a acostarse. Entonces salió de la habitación con su característico sigilo felino y se dirigió al Refugio de la Princesa, enfrente de la misma.

Ella esperaba sentada en la cama, con las piernas recogidas abrazadas con los brazos, cuando vio moverse lentamente y sin un mínimo ruido la manilla de la puerta. Cuando se entreabrió y la miró pudo apreciar, como ya esperaba, su expresión de sorpresa y deseo.

"Wooow… está preciosa. Mucho mejor que con esa ropa sexy que suele llevar, aunque esto también lo es y mucho... Debe tener frío, porque se le marcan los botones a través de la finísima y ligera tela rosa pálido de la camiseta, y el pantaloncito deja entrever el final de sus muslos… ¿De dónde lo habrá sacado? Y cómo me mira… buf…." Se giró para calmarse un poco y cerrar la puerta y el pestillo. Ella esperó a que lo hiciera para hablarle en susurros.

-¿Qué? Te gusta, ¿verdad?

-Buf… me encanta. ¿Lo tenías guardado?

-No, es de mi madre. De su luna de miel.

Sev se quedó atónito.

-¿Qué te parece? Hemos tenido una charla de chicas con mis dos mamás.

-Ya lo he imaginado, pero no creí que llegarían a tanto.

-El jueves, la primera noche que te quedaste, no hablaron sólo de Hogwarts. Mis padres estuvieron preguntándole a tu madre por la poción anticonceptiva que tomamos las chicas, para asegurarse de que también funcionaba fuera del colegio, porque las medicinas muggles que ellos conocen se toman todos los días.

-Vaya…

-Y tu madre aprovechó para contarles la charla que había tenido contigo, sobre que queríamos ir despacio.

-Claro… por eso me invitaron.

-Pues sí, no fue por Petunia. Ya lo tenían pensado desde que el martes se enteraron de que tenemos que escondernos en el colegio. Cuando fueron a hablar a la cocina fue para montar toda la comedia de después, lo de darnos la sorpresa y que Petunia no se enterara.

-Tus padres son la bomba.

-Ya imaginaban que estábamos empleando las mañanas para eso, quitándonos de estudiar, y que pasaríamos los cuatro últimos días sin hacerlo.

-Buah… son muy liberales.

-Pues sí. ¿Recuerdas la duda que tenía ayer, sobre si lo habían hecho antes de casarse?

-Sí.

-Pues sí que lo hicieron, y eso que eran los años '50.

-Vaya…

-Y mi madre me ha dicho que si nos apetece, que no esperemos.

-Entonces… ¿has cambiado de opinión?

-No, porque la tuya le ha hablado de la Magia Roja, de la Unión de las Almas, y entonces ha comprendido la importancia que tiene.

-Claro.

-Y las dos han estado aconsejándome cómo resistirnos un tiempo más sin dejar de disfrutar. Tu madre me ha contado lo que le dijiste del día que te curé las cicatrices, y que nunca habías vuelto a sentirte así. ¿Por qué no me lo contaste a mí?

-Porque justo al día siguiente ya volviste a hacerlo, cuando me dejaste ser el primero.

-Claro… Lo acerté yo sola.

-Eso.

-Pero pasaste meses sin contármelo, Sev. Eso no es confianza.

-No quería hacerte sentirte mal y, ¿mira quién habla? Tú no me dijiste nada de Lauren y pudiste haberla metido en un buen lío.

-Ya… Tenemos que ser más sinceros.

-Pues sí. ¿Y cómo te han dicho que tenemos que hacer?

-Ah… charla de chicas, mucho más interesante que con las tejonas.

-Ya, haciéndote la misteriosa. Bueno, entonces, hoy mandas tú. ¿Por dónde quieres comenzar?

-Por una pregunta para ti. ¿Cuántas veces necesitas terminar para poder hacerlo la última sin tener que contenerte?

Sev bufó tapándose la cara. "Buaaah… qué vergüenza… Mi madre y Violet hablando de eso sobre mí."

-Vamos Sev, que no te dé vergüenza. Sólo intentan ayudarnos, son nuestras mamás.

"Bueno, habrá que sobreponerse, de lo contrario vaya ruina de noche."

-Ya, tienes razón. No lo sé seguro, porque nunca lo he hecho tantas veces seguidas, pero supongo que con dos me llegaría.

-Vale. Yo sé que con dos ya me quedo sin ganas, entonces tengo que darte ventaja, así que primero te toca a ti, piensa cómo te gustaría. Y esto, por supuesto, no se lo he contado, pero la última mañana, cuando te pusiste maléfico, me volviste loca, así que lo dicho, sin miramientos.

"Buaaah… Se me ocurren muchas cosas que nunca me habría permitido hacer con ella… Sólo de pensarlo, ya estoy caliente."

-Vale. Pero si no te gusta tienes que decírmelo.

-Claro, Sev. Yo siempre te lo digo.

"Ya… pero ni se imagina lo que estoy pensando."

-¿Ya has tomado la poción?

-No, estaba esperándote para decidir cuántas horas.

-Es casi la una. Tenemos que despertarnos antes de las siete y media para disimular. Algo habrá que dormir, aunque luego podamos hacerlo en el Expreso. ¿Tomamos para cuatro horas, hasta las cinco?

-Genial.

-Nos va a sobrar tiempo, pero bueno, luego nos quedamos abrazados.

-Vale.

Tomaron sus dosis.

-¿Ya has pensado lo que quieres? – preguntó Lily.

Él la miraba desafiante.

-Sí. Y mira cómo estoy sólo de hacerlo.

Él le tomó la mano firmemente y le hizo tocarlo. "Como el hierro, y ya jadea."

-Pero antes voy a motivarte un poco.

-No hace falta.

-Pero quiero yo. Si te duele, avisa.

La tumbó sobre la cama y le mordió los pezones con fuerza a través de la tela, e introdujo las manos por debajo del pantaloncito, masajeando esa parte de su cuerpo como nunca lo había hecho.

"Buaaah… ya estoy casi a punto. Este va a ser muy corto, así que dejo lo que tenía pensado para el segundo."

-Date la vuelta – le ordenó.

Ella lo obedeció. Él se desnudó por completo, pero a ella sólo le quitó los pantalones.

-Tócate tú también, así estás preparada para cuando acabe.

Se acopló entre sus nalgas a ritmo lento para retrasarlo y poco después comprobó con los dedos, que tocaron los de ella, que ya estaba empapada. Le dijo:

-Voy a hacértelo como siempre pero por detrás, me la coges con la mano, y no te asustes por cómo voy a terminar.

La colocó entre sus pliegues y ella lo presionaba contra sí, él embistió a su ritmo. Muy pronto se sintió llegar y la colocó en su umbral, introduciéndose hasta que tocó la barrera, y se dejó descargar por vez primera en su interior.

Ella lo sintió latir potente y largamente en la entrada de su cueva y se arrepintió de su decisión de no hacerlo todavía, mientras él se dejaba caer sobre su espalda.

-¿Te ha gustado? – le preguntó él.

-Sí…

"Bien…"

-¿Estás caliente?

-A cien…

-Pues te toca.

-No… descansa un poco.

-Vamos a aprovechar para que te cueste menos, descansamos cuando acabes. ¿Cómo quieres?

-Como quieras tú.

"Vale, con la boca y los dedos. Así ya le doy lo que voy a pedirle luego."

Se retiró de su espalda.

-Date la vuelta – le ordenó de nuevo.

"Voy a probar a meterle dos, con mucho cuidado, no creo que la rompa."

-Si te duele me avisas.

-Vale.

Introdujo el índice y el corazón de la izquierda. Tocó la barrera. "No, el agujero es muy estrecho. Pues nada, sólo uno, como siempre."

Ella se sintió un tanto decepcionada cuando él retiró el índice, pero entendió que lo hacía para no vulnerarla, como le habían explicado su madre e Eileen.

Se empleó con ganas con la lengua, estimulando a un tiempo el punto clave en su interior a la vez que pellizcaba con fuerza uno de sus pezones. Ella lo aferró por la cabeza para que presionara más.

"Buf… así no va a llegar. Quizá si pudiera dejar caer su peso sobre mí…" Salió de su interior y se separó, se tumbó de espaldas.

-Ven, ponte sobre mi cara. Muévete a tu ritmo y presiona lo que quieras.

Cuando ella estuvo sobre su boca volvió a penetrarla con el dedo. Con la otra mano la ayudaba a presionar. Les costó un buen rato, era la primera vez que lo hacían así, pero lo consiguieron. La sintió latir contra su lengua.

-Buaaah… ha sido increíble… - dijo ella - Cuando me cuesta más llegar es más intenso.

"Vaya…"

-Descansamos un rato.

-Vale.

Se abrazaron.

-¿En serio te ha gustado lo que te he hecho? – le preguntó él.

-Bueno, tampoco ha sido tan maléfico, también me dabas placer a mí.

-¿Y no te he hecho daño al morderte?

-Sí, pero me gusta…

"Wooow…"

-Te aviso de que lo que he pensado para el segundo no te va a gustar tanto. Lo iba a hacer al principio, pero me he dado cuenta de que sería muy corto y quiero que dure más.

-Ya… no has tardado nada. Ahora me percato de cómo te contienes siempre.

-Los chicos somos así.

"Eso me han dicho mis mamás."

-Bueno, si no me gusta te lo digo y en paz.

-Vale, pero dímelo, estoy avisándote. Quiero que lo pruebes para que sepas el tipo de cosas que me gustarían, me conozcas mejor y puedas echarte atrás en lo que respecta a mí.

-Me estás asustando, Sev… ¿qué piensas hacer?

-No voy a decírtelo. Tienes que probar si te gusta o no.

"Sly retorcido hasta la médula, a saber lo que quiere."

-Vale, probaré.

"Bien…" Al cuarto de hora le ordenó:

-Tócame y muérdeme como tú sabes.

Ella lo hizo. Lo acarició intensamente, todo su cuerpo. Él estaba por entero desnudo, ella no, llevaba la camiseta. "Me excita más imaginar sus pechos que verlos, y me encanta el tacto que tiene." Ella le mordía la boca y el cuello y él la aferraba presionándolos. Pronto estuvo a punto.

-Vale, allá voy. Tercer y último aviso. Si no te gusta, dilo.

-Que sí…

"Ya verás…"

-Sal de la cama – autoritario.

Ella lo miró extrañada. "Lo que te digo, menudo susto voy a darle."

-Venga.

Ella lo hizo. Él también, frente a ella.

-De rodillas.

"Vaya…" comprendió Lily. "Vale que con la boca, pero así… esto sí que es maléfico. Bueno, él ha pasado mucho rato intentándolo conmigo." Se arrodilló ante él.

-Toma – él le pasó un cojín – Para que estés más cómoda - ella se lo puso bajo las rodillas - Comienza como el otro día, lo hiciste muy bien.

Comenzó a lamerlo de abajo a arriba.

"Wooow… cómo me gusta verla así, voy a dejarla que lo haga un buen rato…"

-Ahora te metes sólo la punta, como la otra vez.

Ella lo hizo, con la lengua y succionando, sujetando la base con la mano.

"Sabe, sabe cómo, buaaah…" Esta vez él esperó menos tiempo.

-Entera, lo que te quepa, no te ahogues, y succiona al salir.

Ella lo hizo. Él esperó tres embates para comprobar hasta dónde le cabía, y a continuación la aferró con fuerza por la cabeza y fue él quien embestía para entrar y salir.

"Con razón me advertía de que lo avisara si no me gustaba, esto sí que es maléfico y no lo del otro día, y además me ha dicho que quiere que dure…"

"Buf, que me voy…" Él paró.

"Ya está al borde. Claro, esto es casi como meterse en mí."

"Voy a darle opción de dejarlo, ahora que ya sabe lo que hay."

-¿Está siendo demasiado? - le preguntó él - Puedo dejarlo o acabar enseguida.

"No, quiero que siga, debe estar gustándole tanto…" Lo miró. "De nuevo esa expresión de poder."

-No. Puedo seguir.

-Vale. Cuando te canses avisa.

Él volvió a la carga. Ella, tras la sorpresa inicial, colaboró más. Lo envolvía con la lengua.

-Wooow… lo haces muy bien… - volvió a parar – Es lo que más me está gustando de todo lo que hemos hecho. Lo he imaginado muchas veces, pero nunca pensaba hacértelo a ti. No sabes lo feliz que me estás haciendo…

"Tal como pensaba… y quizá nunca me lo habría pedido."

-Sigo…

Volvía a embestirla, cada vez durante menos tiempo, y a parar. Al menos esto a ella le daba tregua para descansar, mientras él respiraba profundamente para relajarse. Lo hizo muchas veces, porque ella no se quejó.

-Bueno… no quiero abusar… – le dijo él por fin – Por mí seguiría así… toda la noche… Voy a terminar… ¿Puedo pedirte algo más…?

Ella, sin desprenderse de él, alzó la vista para mirarlo. Nunca había visto en sus ojos esa expresión de profundo sentimiento de poder. Asintió, ya imaginaba qué.

-¿Me dejas hacerlo dentro? Te advierto que sabe mal…

"Vaya… qué mono. Podría haberlo hecho sin avisarme, lo desea con toda su alma. Al menos se ha atrevido a pedírmelo." Asintió de nuevo.

-Gracias… Cuando lo sientas succiona más fuerte, y sigue mirándome.

Volvió a moverse dentro de ella, frenéticamente, aferrándola todavía con más fuerza, se miraban a los ojos. Pronto sintió los latidos, él echó la cabeza atrás y disminuyó el ritmo, ella lo apretó con todas sus fuerzas. Él no pudo evitar gemir, aunque ella sabía que con un Muffliato o en el Refugio, habría gritado. Fue largo, largo, y no sabía tan mal. Había merecido la pena por hacerlo gozar así. La miró, mientras seguía moviéndose dentro de ella y latiendo.

-Gracias… gracias… Creo que el recuerdo… de mi Patronus… va a cambiar de nuevo…

Salió de ella pero no soltó su cabeza, la aproximó a sí, quedando contra su vientre.

-Abrázame… te amo…

Ella lo hizo, rodeando su cuerpo, mientras lo sentía respirar profundamente para recuperarse.

"Dios… es tan malo y tan bueno al mismo tiempo… Desconcertante."

-Vamos, levántate y descansamos un rato. Nos metemos en la cama, ¿vale? Por suerte trajiste las pociones, de lo contrario me quedaría dormido al instante.

Se metieron en la cama, abrazados.

-Voy a cerrar los ojos un rato, pero tranquila, no me dormiré. Te debo la segunda para ti. Ve pensando cómo quieres.

"¿Le pido que lo hagamos? Después de esto, no me lo negará… Pero él ya debe estar agotado y no lo disfrutará tanto. Como más me gusta a mí es con las dos manos, pero entonces no acabaremos juntos. Ahora él aguantará más tiempo, como el otro día cuando tenía que ir al baño, quizá yo pueda llegar dos veces también y estaríamos empatados.

Le pediré primero que me caliente bien con las manos y luego… ¿Encima o debajo? Me gusta sentirlo sobre mí, pero me cuesta menos llegar encima y así ahora domino yo, que también me apetece, y le pediré que me muerda como antes y que me agarre del trasero. Nunca lo había hecho hasta hoy, siempre de la espalda o las caderas.

Desde luego, sabe contener su parte oscura… me respeta tanto. Voy a pedirle que la saque de nuevo, pero disfrutando yo también, va a ser fantástico." A la media hora, Sev abrió los ojos y le preguntó:

-¿Qué tal, mi amor? Perdóname por dejarte sola, ha sido tan fuerte que me ha costado mucho recuperarme. Ahora me siento mal por haberte hecho algo así, me he pasado de la raya.

-Cariño, eres un pesado. Siempre dando las gracias y pidiendo perdón. Lo he hecho porque he querido, ya me habías avisado que te dijera si no me gustaba.

-Ya… pero sé que no te ha gustado y lo has hecho por mí… Y además un montón de rato.

-Tú también me lo has hecho con la boca mucho tiempo.

-Pero a mí me encanta… tú sabes muy bien. ¿Nunca te has probado?

-No.

Él la miró maliciosamente.

-Bueno, ahora ya sabes cómo es. No volveremos a hacerlo si no quieres. Dejaré que seas tú quien me lo proponga si te apetece, ¿vale?

-Claro que lo repetiremos, Sev. Yo quiero hacerte feliz, y tampoco es para tanto.

-Gracias, mi vida – la besó en la frente - ¿Ya has pensado lo que quieres?

-Sí. Empieza con las dos manos como sabes tú, y si puedes también me muerdes como antes.

Volvió a mirarla, maléfico. Y ella a él.

-Y mírame así.

"Le va, le va la marcha… Acabará gustándole lo que hemos hecho hoy."

Se lanzó directo a sus pechos, apretándolos con fuerza y mordiendo, a los pocos segundos ya jadeaban ambos. Comenzó con la mano derecha sobre su sexo, tocándola como él sabía, sin abandonar un seno. Ella ya estaba mojada de antes, pero la hizo esperar para incitarla más, y esta vez, la penetró de golpe con el dedo.

Lo llevó directo al punto donde le gustaba. Jadeaba quedamente, para no hacer ruido. Él sabía que le estaba gustando mucho, mucho, pues ya estaba con los ojos cerrados, abandonada. Con esto y el recuerdo de lo que habían hecho antes, él pronto estuvo dispuesto de nuevo.

-Mírame – le ordenó.

Ella abrió los ojos, esa mirada maligna.

-Tócame.

Lo hizo, estaba a punto.

-Ya sabes, pide lo que quieras.

Sin dejar de penetrarla con el dedo y los ojos.

-Túmbate – le ordenó ella.

Él no obedeció inmediatamente, la penetró bruscamente tres veces más, con lo que ella no pudo reprimir los gemidos.

-Ya has visto… yo no soy tan obediente como tú.

-No importa… me encanta…

"Le va… le va…" Salió de ella y se tumbó de espaldas, ella lo montó a horcajadas de inmediato, él se mantuvo con los brazos tras la cabeza. "Wow… su humedad, lo que daría por meterme dentro, ya mismo. Pero tiene que decidirlo ella. Si quiere que pida." Se frotó contra él, sin tumbarse todavía. "Buaah… qué gusto… Y ahora sé que voy a aguantar mucho rato, que siga, que siga así…"

-Eres fantástica… Voy a hacerte un regalito. Chupa – le ofreció el dedo corazón izquierdo.

Ella lo hizo.

-¡Wow! Tienes razón. Qué callado te lo tenías…

-No comprendo cómo teniéndolo tan a mano nunca se te ocurrió probarlo.

-Como me pasó contigo.

-Cierto…

-Tócame – le dijo ella incitante.

-No, no. Pídelo bien.

"¿Cómo es bien? Dominante, como hace él."

-Tócame. Ahora – autoritaria.

Él sonrió malignamente y sólo llevó dos dedos a su pezón.

-Las dos.

"Pues los dos botones."

-Enteras.

Las amasó sin dejar de pellizcar.

-No las sueltes.

Lo tomó con la mano y lo llevó hasta el umbral.

"Buaaah… se la va a meter… sí…"

Ella debió ver su cara de asombro y expectación porque le dijo:

-Te vas a quedar con las ganas, como me has hecho antes.

"Buaaah… qué mala… está tomándose la revancha… Me gusta, me gusta." Y más todavía cuando lo apretó con la mano contra ella, como antes, moviéndose.

"Oh… sí… cómo la siento, es como estar dentro…"

-Me vuelves loco…

-Como tú a mí…

Se tumbó sobre él, quedando con el pecho erguido.

-Muerde – le ordenó.

Sev se puso un cojín bajo la cabeza para acercarse más y la obedeció. Y no sólo eso, la mojó bien para que se marcaran los botones a través de la tela. Se apartó para mirar el resultado.

"Wow… No sé si a este paso voy a aguantar tanto como pensaba…"

-Agárrame con las manos como antes.

"Sí…" La tomó por el trasero y hundió los dedos en él.

-Más fuerte, y sigue mordiendo.

Lo hizo.

-Muéveme tú.

Un minuto más y la sintió llegar.

"Bien… Doble otra vez, ya verás."

-Más rápido.

"A mí me queda muy poco, a ver si aguanto." Un minuto más…

-Estoy lista cuando quieras.

"Vaya… Qué rápido, y también puede contenerse."

Se apartó de sus pechos para mirarlos, se imaginó en su interior.

-Una… dos… -comenzó él.

-Y tres… - concluyeron ambos, mirándose a los ojos con adoración.

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Hasta aquí la tercera parte. La cuarta se titula "El Año de la Revolución IV. El Estallido."