"No puedes cambiar lo inevitable, y si lo intentas, solo lograras que se cumpla antes de lo esperado" Anakin a Padme

Espero disfrutende este episodio, de todo corazónme disculpo por no actualizar tan seguido como quisiera, pero tengan esto en cuenta, no dejare esta historia, la concluiréespero antes de acabar el año.


No podía asimilar la propuesta de Ben, la ira se había despertado desde sus adentros y no deseaba contenerlas, esas palabras prometían romper la despreciable paz interna que logro acumular, pero no lograba articular nada, en palabras más simples, estaba en shock.

Ben al observar que la chica ni hablaba ni se movía, temía que la pobre se hubiera roto por dentro, ya que se había imaginado el escenario donde ella estallaría en cólera y sentía como sus delicadas manos trataban de sacarle el aire de su cuerpo, pero ese rostro que reflejaba que no procesaba lo de aquel momento, obteniendo el presente estado de ella como respuesta.

Sabía que se lamentaría por lo siguiente:

— Te deseo, por favor, da a luz a mis hijos— fue lo único que se le ocurrió en aquel momento para sacarla de su lapsus mental, para su sorpresa, el rostro de la chica comenzó a tornarse rojo de la vergüenza.

No daba crédito a lo que había salido de la boca de Ben, pero su ira aún continuaba viva como los ríos de lava de Mustafar.

— ¿Como te atreves a decir eso en frente de mí? — empezó a hacer uso de la fuerza para intentar ahorcarlo.

Pero el chico también comenzó hacer uso de la energía cósmica que unía a todo y a todos para evitar que ese antiguo truco del lado oscuro surtiera efecto en él, entre ambos había comenzado una batalla silenciosa y discreta, que con el transcurso del tiempo se tornó aún más intensa, ambos deban lo mejor de sí para no perder la concentración, Rina enfocaba y encontraba fuerza en sus emociones de ira y frustración, de Ben por otra parte surgía de su voluntad inquebrantable y de querer salvar a la chica.

— Discúlpame por haberte dicho eso, fue una gran falta de respeto de mi parte— le menciono el joven Solo. — No te perdonare hasta verte muerte— condenó la chica.

El tiempo transcurría, pequeñas gotas de sudor se asomaban por la cien de ambos jóvenes, ya se encontraban agotados, no sabían cuánto de su vida se desperdiciaba con cada momento que pasaba, pero parecía una eternidad, pero aun así continuaron.

El silencio se prolongaba demasiado, Ben decidió intervenir.

— Se que no perdonaras, pero esto ya fue demasiado, estas dando indicios de que te encuentras casi sin energía para continuar con esto— comento Solo.

— ¿Y que con eso?, tú también te encuentras al borde del cansancio, lo único que deseas es distraerme para derrotarme y regodearte con eso— le contesto Rina con un gran esfuerzo, su rostro reflejaba perfectamente su estado.

Todo parecía ir en un callejón sin salida hasta que el maestro Skywalker decidio intervenir, aturdiendo a la chica y dejándola inconsciente nuevamente, Ben se encontraba sorprendido al ver con ella se desplomaba delante de él, pensando que la había desmayado, pero la presencia de su maestro lo alerto y volteando su mirada al umbral de la entrada conecto su mirada con la de su tío.

— ¿Desde qué parte de la conversación escuchaste? — cuestiono Ben con un tono algo frio, no le gustaba para nada que se metieran en sus asuntos y menos que su tío lo terminara espiando, aunque en ocasiones no era la intensión de Luke el espiar a su sobrino.

— Desde que le pediste que te diera hijos y volvieras a mi hermana en abuela, por cierto, tu madre también escucho, espero no te moleste— respondió con algo de burla.

En ese momento salió Leia por detrás de Luke, su rostro reflejaba seriedad, pero se contenía la risa por dentro, jamás se le vino por la mente que su hijo se declarara de esa forma. "Qué clase de cortejo le enseñaste a nuestro hijo, Han" pensó Leia.

El chico se sonrojo como tomate al ver directamente a los ojos de su madre, no se esperaba que ella estuviera presente al momento de haber dicho aquello, le rogaba a la fuerza para que borrara lo que menciono, pero era demasiado tarde.

— Si que tienes el encanto de tu padre Ben, pero no era el lugar ni momento adecuado para mencionarlo— le dijo Leia a su hijo.

— Lo lamento madre, sé que se escuchó fuera de lugar, pero, fue lo único que se me vino a la mente en ese instante— justifico el chico.

— Lo se hijo, sé que te encuentras muy abrumado por tenerla tan cerca de nuevo, pero eso no justifica las emociones de incomodidad que le hiciste sentir a Rey, toda la ira que detecte en ella, me da la sospecha de que le comentaste de que quería que se uniera a la Resistencia, pero no lo tomo para nada bien— comento Leia.

— Hasta cierto punto puedo llegar a entenderla, se lo horrible que se siente que te quiten todo, que te despojen de tu hogar, que tus aliados se vuelvan tus enemigos y que den un precio por tu cabeza, ese fue mi inicio en la rebelión junto a Han y Luke, hasta coincide con mi edad de esa época, 19 años— comento Leia con melancolía y dolor desde su alma.

— No creo que Rey allá considerado a la Primera Orden como su hogar, en mi caso no lo haría— respondió Ben con respecto al comentario de su madre.

Aunque la podía comprender, cuando la Nueva Orden Jedí estaba en su pleno apogeo, en la academia había comenzado un misterioso incendio, producto por un rayo producido por Snoke, que para ese momento era alguien desconocido, y Rey ya no era la misma niña que había considerado como su hermana menor, que con el pasar del tiempo ese sentimiento se enfocó de otra manera hasta volverse amor.

Ben continuaba atrapado en sus memorias del pasado, recordando y torturándose por no poder haberle salvado en ese momento.

El toque sutil de la mano de su madre sobre su rostro lo devolvió al presente, recibiendo con agrado aquel gesto de amor maternal, ese mismo que su padre había mostrado con él en recuerdos muy lejanos, que se podrían considerar como sueños de antaño.

— Esta bien Ben, ya la haz traído de vuelta, ven y ayúdanos a transportarla a una celda de confinamiento, que más quisiera no tenerla en una simple habitación, pero el resto de los lideres no confían en ella y creen que el haberla traído hasta nosotros fue un error, pero sé que no lo hiciste con esa intención y solo querías salvarla— le comento Leia a Ben para que pudiera calmarse y añejar sus preocupaciones por al menos por un rato.

Luke se mantenía en silencio para no interrumpir ese momento tan íntimo entre su hermana y sobrino, Ben dirigió su vista a la mirada azulada de su maestro, y este asintió como un gesto de aprobación para que ayudara al cargar con Rina hasta su nueva ubicación, a la celda 108.

Ben levanto a la chica que se encontraba en el suelo de la habitación médica, con cuidado para que no se despertara y comenzara a atacarlo nuevamente, se encamino rumbo por el pasillo dando con la salida de la enfermería, las celdas para su fortuna no se encontraban lejos, haciendo que el trabajo de trasladarla fuera más sencillo, y como Rina aún conservaba sus esposas, mantendría su movilidad lo mínimo posible.

Entre Ben y Luke recostaron a la chica en la cama que era de tamaño individual, el color de las paredes de la celda era de tonalidades grises y de un área algo estrecha.

— Ben, necesito que te quedes montando guardia, cuando despierte de nuevo avísanos de inmediato, es necesario que nos dé una respuesta, pero necesito estar presente— le encargo la general Leia a su hijo — toma este comunicador y da la señal— le entrego el dispositivo directamente a sus manos.

— Claro madre, por favor tío Luke, mantente al lado de ella— respondió el joven Solo y como respuesta recibió un gesto de aprobación de su maestro, ambos adultos se retiraron y Ben tomo la decisión de montar guardia dentro de la habitación de Rina.

Decidio tomar asiento en el suelo y esperar, sentir como pasaba el tiempo y el cansancio acumulado, hacían adormecer al chico que cayo sin poder hacer nada a los brazos de Morfeo.


"Por favor Ben, ya no puedo tolerar que otros me miren así, y que lo que me dijiste no fue una alucinación y que aún me deseas" decía Rina con una voz seductora que volvía loco a Ben "Márcame como tuya, yo desde hace mucho te marqué como mío", "Siempre quise que mi primera vez fuera contigo, fue una tortura no tenerte a mi lado", "Bésame".


En ese momento, Rina se removió en la cama, provocando que Ben despertara aturdido y con amigo algo despierto, el chico maldecía para sí mismo porque no quería despertar y continuar en ese sueño tan feliz para él. Ella se despertó de manera violenta y gritando, alertando al chico, se imaginaba que ella había tenido un sueño, que por al contrario de él, sería una pesadilla, respiraba de manera agitada y con la mirada buscaba saber dónde rayos se encontraba, hasta que se encontró con la mirada oscura de Ben, llegando como una avalancha los momentos antes de caer inconsciente.

— ¿Como demonios le hiciste para dejarme inconsciente?, te mirabas tan concentrado evitando que te estrangulara con la fuerza o al menos de hayas aprendido un nuevo truco, no te creo capaz de una hazaña como esa— comento con agresividad, tratando de ocultar su pánico, Rina había desarrollado un cierto grado de claustrofobia, como consecuencia del entrenamiento de Snoke.

— Yo no fui el responsable, fue el maestro Skywalker, escucho algo de la conversación que tuvimos y fui reprendido por eso— respondió Ben, manteniendo su semblante serio. Antes de que Rina continuara con su alegato, Ben acerco el comunicador a su rostro y dio la señal para que su madre y maestro vinieran.

— Ya disté la señal para que vinieran a matarme, no esperaba menos de ti, asqueroso Jedí— dijo la chica como burla.

— Te equivocas, eres mucho más valiosa estando con vida, además de haber querido que estuvieras muerta, no te habría rescatado en Takodana y me hubiera ahorrado demasiados problemas— respondió Ben con frialdad, aún tenía un asunto pendiente en su parte inferior que deseaba ocuparse pronto, agradecía de manera interna por que Rina aún no se había dado cuenta del estado "activo" en el que se encontraba.

Un instante después, la puerta se abrió dejando entrar a Leia y Luke, Ben se despidio de ambos, se fue directamente al sanitario más cercano, se deshizo de sus ropas inferiores y dejo a la vista su miembro algo grande y colocando su mano derecha encima de él, realizo movimientos rápidos, terminando más pronto de lo que esperaba, con su asunto ya "resulto", prosiguió a limpiar su mano, colocarse de nuevo sus ropas y lavarse las manos, por dentro se sentía sucio, pero en un cierto punto satisfecho.

Decidió regresar a la celda donde se estaba dando una conversación que definiría el futuro de Rey, la chica que se hacía llamar "La asesina de Jedis", apenas llegando al sitio, Ben se sorprendió por la salida tan rápida de Leia y Luke.

— ¿Que paso madre?, ¿Llegaron a algún acuerdo? — cuestiono el con desesperación y algo preocupado.

— Ben, ella ha decidido "ayudarnos" para derrotar a la Primara Orden, pero con dos condiciones, la primera que no la consideremos como una aliada, trabajara por su cuenta, pero se reportara cada cierto tiempo y la segunda no quiere que estés cerca de ella en ningún momento— eso ultimo desconcertó al joven.

Pero lo que Ben no sabía, era que Rina al despertar se dio cuenta del estado en el que se encontraba su entrepierna y despertó en ella emociones que creía muertas, que por nada en la galaxia deseaba sentir nuevamente.

Muchas gracias por leer, que la fuerza los acompañe, y para cualquier cosa que deseen me pueden contactar.