"Mira las estrellas y veras que la oscuridad no es despiadada y fría, es cálida" De Han a Ben.

La joven excomandante de la Primera Orden se encontraba en plena crisis, ya no tenía sentido para ella ser llamada Rina, un apodo que adopto como fachada para evitar recordar su pasado, como una fallida padawan, le revolvía las entrañas el rememorar todo lo relacionado a lo que conllevaba al nombre de "Rey de Jakku", le estresada.

Se coloco la soga al cuello al aceptar la "alianza" con la Resistencia, no, para nada, simplemente termino de por ajustar el nudo, la traición de la Primera Orden fue lo que inicio todo, pero tampoco estaba en sus planes el entregarse en charola de plata a sus exaliados, no se sentía segura junto a lo que solía llamar "escoria rebelde", no debía de confiar en nadie, era la primera regla que siempre la mantuvo con vida en Jakku, en la extinta Orden Jedí de Luke y en los remanentes del imperio.

Todo eso solo era la punta del iceberg, el resto de sus problemas tenía el nombre de Ben Solo, el pasar tanto tiempo a su cercanía la tenía muy abrumada y alerta, aún estaba cautiva en la celda, pero le agradecía a la fuerza no tenerle a su alrededor, el joven Ben desprendía un nivel inusual de lujuria y deseo al estar a un lado de ella, lo había captado, generando incomodidad y desconfianza dentro de sí.

Recostada boca arriba, se encontraba encerrada de cuerpo y mente, cada plan que tenía, se destruía en segundos, no podía cometer estupideces por estar en suelo "enemigo", solo la líder principal la había aceptado como aliada, junto con Luke y Ben, debía de presentarse ante el resto de otros líderes caudillos.

La entrada de su celda fue abierta mostrando a Leia que venía acompañada de una patrulla de 10 guardias, preparados para acabar con ella, se encontraba desarmada, pero podría hacer uso de la fuerza para escapar, lo cual se vio eclipsado cuando de la multitud hacia acto de presencia el maestro Skywalker:

—Rina Ren, maestra de los caballeros de Ren, se le solicita su presencia en el centro de mando de esta nave, le invito que nos acompañe— comento el maestro Jedí.

La joven no mostro resistencia, abrió ambas manos para demostrar que se encontraba desarmada, se levantó de la cama, guiada por Luke que estaba a su espalda hasta en frente de la formación, fueron recorriendo largos pasillos que parecían no tener fin, la comitiva llamo la atención entre los tripulantes que pasaban por casualidad o que estaban en su labor, para su suerte, no se encontré con Ben por ningún lado.

La puerta corrediza de metal que conectaba con el centro de mando de la nave fue abierta, recibiendo a todos, el resto de los lideres se encontraban en el sitio, el ambiente se volvió tenso y siniestro, la presencia de Rina no era para nada ansiada.

Entre los lideres destacaban el almirante Ackbar, la vice almirante Amylin Holdo, el líder de escuadrón Poe Dameron y Lando Calrissian todos estaban al tanto de la situación y contaban con ciertas dudas, se preguntaban: ¿Esta bien el aliarse con alguien al calibre de ella?, ¿Qué habrá pasado por la cabeza de Leia para que creyera que todo esto funcionara?, pero la pregunta más crucial era, ¿Por qué la declararon como una traidora los de la Primera Orden?

Con la entrada de Leia, se pudo aminorar algo la pesadez de los presentes, se coloco a un lado de Rina y su imponente voz no se tardó en escuchar:

— Saludos, les comunique previamente de la situación actual de Rina Ren, fue declarada como traidora ante los que alguna vez pudo considerar a sus aliados, he de comunicarles que ella aceptó la alianza que se le ofreció, pero con dos condiciones, que no la consideremos como una de notros y que trabajará por su cuenta, reportándose cada cierto tiempo…— pero fue interrumpida por Poe.

— Con todo respeto General, pero la prisionera no tiene derecho a exigirnos algo, en realidad ni siquiera le debimos ofrecer esta "alianza" en primera instancia, debería estar en una celda siendo interrogada, tampoco debió haber recibido asistencia médica, sabemos que su hijo no lo hizo con malas intenciones, pero atrajo al cazador directamente a la presa…— Leia levanto su mano en señal de que guardara silencio, esta fue acatada en silencio.

— Entiendo su incertidumbre, no solo la del comandante, si no la de cada uno de ustedes, estamos en tiempos de oscuridad absoluta, logramos evacuar la base anterior con éxito y por voluntad de la fuerza, la armada de la Primera Orden no realizó acto de presencia, tiene información que podría ayudarnos a desmantelarla desde su medula— argumentó la general.


Mientras que en la sala de mando se armaba una campaña campal, el joven Solo tenia sentimientos encontrados, sabia lo que eso conllevaba, pero no se sentía listo para aquello, el abrir su corazón nuevamente, no después de la caída de Rey al lado oscuro.

En esa época en la academia donde ambos eran aprendices y amigos, nunca vio como inconveniente la distancia de 10 años entre ellos, el tener esos recuerdos en su mente lo hacían encontrar la paz y el tormento; nunca dejo de amarla, a pesar de que abrigo a aquello que juro destruir y que desvaneció aquello que juro proteger.

El corazón de Ben aun mantenía la edad de 19 años que no cambiaba sin importar que tan cruel fuera el escuchar los rumores de la agonía y perdición por parte de Rey a lo largo de la galaxia.

Era momento de que acabara con eso, no quería ahogarse en la miseria y melancolía, gracias a los contantes viajes y entrenamientos pudo olvidar de manera momentánea a su amor platónico, pero como una cuchilla regresaba enterrándose en su corazón, siempre lo hacía.

"Por favor, Rey, mantente a mi lado, es una agonía tenerte cerca y que no quieras mi cercanía, me hace caer en pesadez, tan solo deseo hacer que recuperes tu sonrisa, si es que aún existe" pensó Ben.


Rina escuchaba la conversación que se entablaba entre los lideres de la Resistencia, quería defenderse, no le era de su agrado que otros la representaran y hablaran en su nombre, pero por la situación en la que se encontraba era tan densa, dejo a un lado su orgullo y decidió callar. Anhelaba que se le fuera concedida la petición de dejarla en libertad, pero veía esa opción muy poco fiable, o talvez imposible, no quería estar de nuevo encerrada y que la interrogaran, le vino una idea a la cabeza.

— Disculpen por interrumpir, se que lo ultimo que desean los presentes es escucharme, tengo un rastreador dentro de mi cuerpo, quizá la idea de alejarme les suene mas tentadora, corren el potencial riesgo de que la Primera Orden vaya detrás de toda esta flotilla— concluyo Rina.

— ¿Por qué no mencionaste que tenias un rastreador desde el principio?, sabia que nos tendías una trampa — amenazo Dameron.

— Como podría hacerlo, estuve inconsciente la mayoría del tiempo— respondió ella, callando a Poe, que no sabía cómo recriminarle más.

Todos guardaron silencio, en sus rostros se reflejaba el grado de impacto y consternación tras escuchar la noticia de Rina, la vice almirante Holdo decidió intervenir.

— General Leia, considero lo mas prudente aceptar los términos de la prisionera, es una amenaza el tenerla cerca, pero aparte de darnos información sobre la Primera Orden, también tiene que realizar misiones sumamente peligrosas, debe ir acompañada de uno de nosotros, aunque eso signifiqué el violar tu segundo término, no cuenta con la suficiente confianza por parte de la Resistencia para dejarte sola y libre por la galaxia, si decides no cooperar y aceptar la compañía de alguien, nos veremos forzados a encerrarte de nuevo— culmino Holdo.

Se encontraba entre la espada y la pared, estaba ocurriendo lo peor para ella, no miraba otra salida, tendría que soportar la presencia de un compañero, era lo ultimo que quería, pero no tenia de otra, sin tener a nadie a su lado opto por lo más evidente.

— Acepto su trato y las condiciones— respondió con molestia Rina.

— Perfecto, saldrás a tu primera misión en un par de horas, en la nave tendrán todo lo necesario para ir al planeta Naboo y tu acompañante te esperará en la rampa, cuando ambos lleguen a su destino se les dará más detalles— menciono Leia con calma y otorgándole una mirada de calma a la joven.


Una vez culminada la reunión, Rina fue llevaba de nuevo a su celda y encontró encima de la cama la ropa que usaría para la misión, le otorgaron una camisa a su medida de color beige, pantalones de color negro, unas botas gruesas para cualquier tipo de condición que pudiera presentarse, una capa con capucha de color marrón, un bolso que hacía juego con la capa.

Ya lista espero a que culminara el resto de tiempo que le quedaba, no sabia en que pensar, pero sentía un gran alivio de que por fin se libraría de Ben, o eso creía, la puerta fue abierta dejando ver al maestro Skywalker, le indico que saliera y la llevo al hangar donde comenzaría su nueva odisea.


En otro lado, Leia estaba conversando con Ben, quedo sorprendido cuando se le notifico de que seria el acompañante de Rina, se le informo de que trataría la misión, irían como embajadores de la Resistencia y visitarían a la reina de Naboo, más que nada por provisiones, medicamentos y combustible, si la reina llegase a aceptar, la Resistencia estaría un paso más adelante, gracias a que la joven usaba un casco cuando atacaba durante sus misiones en la Primera Orden, su identidad estaba en relativo secreto, pero Rina se había teñido su cabello castaño a una tonalidad oscura, casi a la par del tono del cabello de Ben, se le otorgaron prendas parecidas a las de Rina, a diferencia de él no llevaría un bolso, si no un cinturón donde tendría un blaster y su sable laser, también tenía el sable carmesí de Rey, que encontró cuando estaba en Takodana al término de su batalla con ella.

Preparado y listo para embarcarse en su próxima misión se despidió de su madre, — Que la fuerza te acompañe Ben, por favor vuelve a salvo— pequeñas lagrimas se asomaban por sus ojos color canela mientras se despedía de su hijo — Sabes que lo hare madre, siempre vuelvo— le respondió su hijo, limpiando las lagrimas con su pulgar y dándole un beso a la frente de Leia.

Se dirigió al hangar a la nave Bestoon Legacy, que había sido adquirida recientemente por Lando que la dono tras ganar una apuesta, Ben se dedico a esperar a Rina.


La llegada de Rina al hangar fue más rápida de lo que esperaba, cuando la chica vio quien seria su compañero, su enojo no se hizo esperar, pero no estaba de ánimos de lidiar con Ben, procedió a subirse a toda prisa a la cabina de la nave sin dirigirle ninguna palabra a él.

Se encontraba consternado por la actitud de ella, que prefirió dejarlo por la paz, se dedico a despedirse de su maestro quien había acompañado a Rina hasta la nave, su tío le dijo lo de siempre "Que la fuerza te acompañe" y le devolvió la frase.

Ben subió a la nave, procedió a checar que todo estuviera en orden, tomo su lugar en el asiento del piloto y el asiento del copiloto era ocupado por ella, encendió los motores y salió del crucero Raddus, encendiendo la velocidad luz, ambos se perdieron en la infinidad espacial.