Al día siguiente Hayley estaba sentada en la entrada del patio, mirando a su padre comenzando una lección con Hank. En ése momento Raven apareció sentándose al lado de la niña. "¿Que haces aquí tu solita? Creí que estarías jugando."
Hayley hizo una mueca antes de mirar a su tía. "No me gusta jugar sola. Me aburro muy rápido." dijo antes de mirar hacia su papá y Hank. "Además papá me dijo que haríamos algo divertido cuando terminara con Hank."
"Estoy segura de que tu papá hará lo que te prometió." prometió Raven. "Pero él tiene que enseñar a Hank ahora, y no creo que termine muy pronto. ¿Por qué no vamos a la tienda en su lugar? Tu y yo solas. Necesito comprar algunas cosas."
"¿Sólo nosotras dos?" Hayley sonrió un poco antes de mirar hacia Charles quien sin ella saberlo había estado escuchando la conversación. "¿Crees que papá me dejará ir?"
'Claro que sí.' la voz de Charles apareció en su mente. 'Ve con Raven y distraete un poco. Quizás ella te compre un poco de chocolate si tienes suerte. Nos divertiremos cuando regreses.'
Hayley sonrió antes de asentir. 'Esta bien.' luego miró a su tía. "Mi papá ya me dió permiso."
"Perfecto, ve a cambiarte y nos iremos." instó Raven, sonriendo luego cuando su sobrina corrió adentro de la mansión.
Después de estar listas y de despedirse de Charles y los demás, Hayley y Raven salieron de la mansión, emocionadas por pasar un tiempo juntas, solo ellas dos. Visitaron casi todas las tiendas de ropa, de juguetes, accesorios y por último compraron helados, para después regresar a casa.
"Es bueno pasar tiempo juntas. ¿No crees?" Raven le preguntó más tarde a Hayley, mientras comían helados.
"Si." Hayley asintió, antes de mirar alrededor. "Sabes tía Raven, es la primera vez que me siento que pertenezco a algun lado. Amo a mi tía Mariana y a mi tío Richard, pero se que empezaron a temerme cuando se manifestaron mis poderes y aunque no querían lastimarme, no podían evitar hacerme sentir diferente." la niña se quedó en silencio luchando con no dejar salir las lagrimas que se acumularon en sus ojos. "Pero con ustedes, en especial con mi papá y contigo, me siento normal, que por fin estoy en casa."
"Y siempre será así." Raven le afirmó a su sobrina con lágrimas en los ojos. Ambas sonrieron levemente, antes de que ella sacudiera su cabeza. "Bueno, creo que ya deberíamos regresar antes de que se haga más tarde y tu padre nos grite por eso." le dijo, a Hayley ayudándola a limpiarse de cualquier resto de helado en su cara.
Mientras Hayley miraba a la gente que caminaba alrededor de las tiendas, cada una con pensamientos diferentes. No fue hasta que vió una sombra familiar en la esquina que miró a Raven. "Tía Raven, allí está el mutante rojo que nos atacó la otra vez."
"¿Que?" Raven frunció el ceño volviéndose hacia donde Hayley miraba y efectivamente estaba el mutante rojo. Y por alguna obvia razón sospechaba que su presencia no significaba nada bueno. Sin apartar la mirada del mutante se puso de pie y enseguida extiró su mano hacia Hayley. "Agarra mi mano, tenemos que irnos ahora."
Hayley hizo lo que le dijeron, agarrando la mano de Raven con fuerza. Por los pensamientos de pánico de su tía, sabía que la presencia de ése mutante no era bueno.
Raven comenzó a alejarse con Hayley aferrada a su mano, entremezclandose en la gente, sin dejar de mirar atrás, hacia el mutante rojo que extrañamente se había quedado en su lugar, sólo mirandolas irse.
"Tía Raven ¿que sucede?" Hayley preguntó corriendo al mismos paso que su tía, ambas dirigiéndose donde habían dejado el auto estacionado.
"¡No lo se, pero debemos irnos ahora!" Raven respondió con voz temblorosa mirando hacia atrás de vez en cuando. De repente un estruendo, seguido de una fuerte rafaga de viento, activó las alarmas del edificio, alborotando a la multitud que empezó a correr despaborida de un lugar a otro. Cuando Raven y Hayley cruzaron una esquina donde estaba el auto, casi gritaron al ver al mutante rojo parado allí, su cara orgullosa mientras lo hacía.
Raven movió su mano apresuradamente empujando a Hayley fuera del camino, cuando el mutante rojo intentó agarrarla de un brazo. Y con un movimiento lanzó un golpe hacia éste que lo esquivó, desapareciendo de la vista por unos segundos y reaparecer a una distancia. "¡Hayley corre!" la mutante azul le dijo a la niña, cuando el sujeto empezó a acercarse a ellas de nuevo.
Hayley se quedó unos segundos paralizada, hasta que por otro empujon de Raven, la hizo darse la vuelta, huyendo sin una dirección específica. No había dado dos pasos cuando una rafaga de viento la empujó hacia atras, mandándola al suelo. Cuando abrió los ojos vió al mutante que controlaba el viento parado a unos pasos de ella. Poniéndose de pie rápidamente se dió la vuelta para correr pero el mutante se aferró a uno de sus brazos atrayendola a él y sin complicar más las cosas le inyectó un sedante en el cuello.
Mientras Raven había compartido algunos golpes con el mutante rojo, cuando de repente este desapareció una vez más. Dejándola confundida mirando alrededor buscándolo. Un pequeño ruido detrás de ella la hizo volverse y no pudo evitar soltar un gemido, al ver al mutante rojo con una gran sonrisa, al lado de otro que en sus brazos llevaba a una Hayley incosciente. "No." susurró con voz temblorosa. Corrió apresuradamente pero fue demasiado tarde. El mutante rojo desapareció con el otro llevando a Hayley antes que puediera alcanzarlos.
"¡No! ¡Hayley!" ella gritó su voz quebrandose al final por las lágrimas que comenzaron a salir de sus ojos. Mientras se preguntaba que pasaría con la niña ahora. Pero sobretodo como le diría a Charles que había dejado que se llevaran a su hija.
No tuvo que esperar mucho que Charles y los demás aparecieran en el edificio.
"¡Raven!"
Todos corrieron hacia ella que estaba sentada al lado del auto aferrándose a sus rodillas. Enseguida que vió la preocupación de su hermano reflejada en su rostro, comenzó a llorar de nuevo.
"¡Raven! ¿estás herida?" Charles fue el primero que se inclinó a su lado. "¡¿Dónde está Hayley?!"
Raven levantó la mirada con los ojos húmedos y la cara roja. "Perdoname Charles."
Charles frunció el ceño, sintiendo que su corazón se saltaba un latido. ¿De que se estaba disculpando? "Raven, dime dónde está Hayley."
"Yo..." comenzó Raven, pero empezó a llorar de nuevo. Sabía que él la odiaría por haber perdido a Hayley.
"Raven, ¿qué pasó?" exigió Erik, sabiendo que algo andaba mal.
Charles rápidamente uso sus poderes en Raven, y vió exactamente lo que había sucedido. Una multitud de imágenes se abalanzaron sobre él, pero no supo qué estaba mirando hasta que captó una imagen borrosa de dos hombres, uno de ellos era de piel roja. Y el otro llevaba algo en sus brazos. Con el corazón acelerado centró su atención en lo que había en los brazos del hombre. Su sangre se congeló al darse cuenta que era Hayley. Sacudiendo las imagenes de su cabeza se puso de pie enseguida, sintiendo un dolor agudo instantáneo en el pecho, provocando que los demás giraran para mirarlo. "Raven... no." rogó con el dolor agudo aumentando cada vez más en su pecho. "No, Hayley."
"Lo siento..." Raven dijo entre lagrimas.
"¿Qué sucede con Hayley?" Hank espetó esa vez.
"Se la llevaron." dijo Raven, con lágrimas cayendo por sus mejillas mientras aún miraba a Charles que les había dado la espalda. "Los seguidores de Shaw se la llevaron."
"¿Para que se la llevarían?" Hank preguntó. "Es sólo una niña."
"Si. Una niña que puede manipular y transformarla a su conveniencia si así lo desea." Erik respondió en voz baja, antes de mirar a Charles que aún les daba la espalda.
"¿Que haremos ahora?" Hank preguntó de nuevo.
Charles que había estado intentando buscar la mente de su hija, con resultados negativos, se volvió hacia ellos. "Regresaremos a la mansión y buscaremos a Hayley con Cerebro."
Sebastian se sentó en el sofá, su mano descansando sobre el respaldo mientras Ángel estaba a una distancia de él. Azazel no tardó mucho en aparecer rápidamente junto a Riptide que acunaba a Hayley Xavier en sus brazos mientras ella seguía dormida.
Sebastian se levantó, mirando a la niña, con una sonrisa engreída en su rostro mientras lo hacía. Mirándola de cerca pudo ver mejor el parecido que tenía con el telépata. "Buen trabajo." asintió con orgullo de los dos mutantes antes de hacer un gesto hacia una de las habitaciones. "Llevenla con cuidado a su nueva habitación, la droga desaparecerá pronto y necesito enviarle un mensaje a su padre."
Angel que había estado en silencio, después que Azazel y Riptide se fueran, se volvió hacia Shaw. "¿Qué piensas hacer con la niña? ¿De qué te sirve?"
"Oh creeme querida me sirve de mucho." Shaw le respondió sirviéndose un poco de whisky. "Mientras ella esté aquí, Charles Xavier es débil. Eso significa que no podrá intentar entrometerse en nuestros planes, estando su pequeña hija de por medio."
"Espero que tu plan funcione." murmuró Ángel.
"Lo hará." Shaw afirmó convencido. "Él telépata esta en mis manos ahora. Y por el bien de su hija, más le valdrá no entrometerse en mis asuntos." terminándose el trago, le sonrió a la chica. "Bueno, debo enviarle el mensaje. El pobre debe estar muriéndose de la preocupación por su pequeña niña."
Habían pasado cuatro horas desde el secuestro de Hayley, y Charles había intentado encontrar la mente de ella, pero no había nada, sabía que estaba viva por las leves ondas que su cerebro mandaba de vez en cuando, revelándole que estaba dormida o sedada. También había intentado meterse en las mentes de los otros mutantes pero estaban bloqueadas. La verdad era que estaba completamente ciego, y perdido sobre saber el paradero de su hija. Y cada segundo que pasaba era una tortura para él. Sin saber si estaba bien, si la encontraría antes de que Shaw le hiciera algo.
Más tarde cuando entró en la sala arrastrando los pies, nadie se atrevió a comentar sobre su expresión demacrada. Los agudos ojos de Erik captaron la reveladora hinchazón de sus ojos que significaba que había estado llorando. Lo que era entendible ya que saber que su única hija había sido secuestrada, sin duda tenía motivos para estar emocionalmente desgastado. Se estremeció al pensar que algún día podría deshacerse de esa manera si permitía que algo o alguien se volviera tan importante para él.
Charles sacudió la cabeza, intentando centrarse. El torbellino de enojo y miedo que sentía eran fuertes y claros, pero tenía que concentrarse en encontrar a Hayley. Si se derrumbaba ahora, no podría ayudarla, ni a ella ni a nadie. Levantando los ojos escaneó las cuatro caras de la habitación brevemente antes de hablar. "No pude encontrar señal alguna de mi hija. Por lo que pude sentir de su mente, le dieron un tranquilizante. Estando dormida no podrá comunicarse conmigo..." su voz se desvaneció dejando sus palabras al aire cuando vió la expresión de Raven. Sabía que se culpaba por lo que había sucedido. "Nada de ésto es culpa tuya Raven." la chica levanto la mirada fijandola con la suya, cuando ella fue a replicar, el la interrumpió. "No fue tu culpa. No tenías manera de saber que ésto sucedería. Yo no te culpo de nada Raven. Lo que ahora necesito es que me des tu apoyo."
Raven se limpió las lágrimas de sus ojos, asintiendo levemente antes de agarrar la mano de Charles. "Claro que tienes mi apoyo. Siempre."
"¿Qué haremos ahora?" Sean se atrevió a preguntar.
Charles se quedó en silencio antes de bajar la mirada. "No lo sé. Por primera vez en mi vida no sé que hacer."
A la mente de Erik, eso era un problema. No importa cuál fuera el problema, Charles siempre tenía una idea de qué se podría hacer para solucionarlo. No importaba cuán imposible fuera, siempre había un plan. Pero claramente la concentración y sus pensamientos estaban bailando en cualquier lugar menos en saber que hacer para buscar a la niña. Su amigo tenía un miedo paralizante que estaba cayendo en ondas sobre él.
"¡Charles!" Hank apareció en ése momento, respirando con dificultad, después de haber corrido sin detenerse buscando al profesor. "¡Shaw acaba de enviar una transmisión!"
Todos se pusieron de pie rápidamente y siguieron al chico hacia su laboratorio, donde varias computadoras tenían una pantalla con Shaw en ella. Hank esperó que todos entraran para reproducir la grabación.
La imagen de Shaw sonrió grandemente. "Hola Charles. Antes de prolongarme, quiero asegurarte que nada de ésto es personal... sólo quiero asegurarme que ni tu ni tus mutantes se entrometan más en asuntos que no les concierne. Y la única solución que encontré para eso, fue alejarte de tu única debilidad. Tu hija" él sonrió cruzando sus manos. "Y no te preocupes, no le haré daño. A menos claro que tú me des razones para hacerlo" en el video, Shaw se inclinó hacia delante. "No te preocupes te la devolveré una vez que termine. Hasta entonces ten la seguridad que cuidaré bien de ella"
La grabación terminó abruptamente, y todas las miradas se centraron en Charles que había bajado la suya al suelo, ocultando la ira y lo asustado que estaba. El hecho de que todavía no tenía ni idea de qué hacer sólo aumentaba su impotencia. Sintiendo el escozor de nuevo en sus ojos, decidió que tenía que tomar un poco de aire. "Intentaré buscar alguna pista con Cerebro." sin decir más salió de la habitación.
"¿Qué haremos ahora?" Raven preguntó aún mirando por donde Charles había salido. "Estamos contra la pared. Si hacemos cualquier cosa contra Shaw, lastimará a Hayley..."
"Por ahora no haremos nada." Erik interrumpió. "No hasta que Charles se concentre lo suficiente para poder formular un plan que no se nos permita fallar. Lo cierto es que no podemos quedarnos sin hacer nada cuando una inocente está de por medio."
