En el camino de regreso a la mansión. Hayley se había sentado al lado de su padre todo el tiempo, sus manos envueltas alrededor de su cintura mientras Charles le pasaba una mano por la espalda. La idea de no volver a abrazar a su hija lo hizo preocuparse. Había estado tan cerca de perderla... Sacudiendo el recuerdo del mutante rojo aferrándose a su cuello, besó la parte superior de su cabeza. Ella estaba bien, y estaba segura de nuevo a su lado.
Cuando llegaron le pidió enseguida a Hank que le hiciera una revisión a Hayley, que aparte de unas contusiones y raspaduras en una de sus piernas, se veía bien, pero quería estar seguro.
Mientras Hank curaba las pequeñas herídas, de Hayley, Charles se sentó a su lado en la camilla rozando una de sus pequeñas manos. "Hayley, necesito que seas sincera conmigo y me digas si Shaw te lastimó de alguna manera." le pidió después de un rato en silencio.
"Él no me lastimó." Hayley le respondió. "Dijo que no quería hacerme daño y que no le tuviera miedo." se quedó en silencio unos segundos. "No le creí, porque no quería dejarme ir a casa."
"¿Te dijo algo más?" Charles le preguntó.
"Dijo que estaría con él por un tiempo, hasta que terminara de completar un plan importante. Y que cuando lo hiciera volvería contigo" Hayley frunció el ceño recordando. "Luego de eso, me pidió que le mostrara mis poderes..." dijo sin notar que su padre se tensaba a su lado. "Cuando lo hice dijo que era sobresaliente... No crees que venga por mí de nuevo ¿verdad?" preguntó con miedo, de volver a ése lugar otra vez.
Charles se inclinó, moviendo sus manos hacia su cabello colocándolo detrás de sus orejas. "Te prometo que no lo hará. Nunca más."
Asintiendo, Hayley estuvo de acuerdo mientras Hank cuidadosamente continuó curando sus heridas. Charles por su parte envolvió su brazo a su alrededor mientras ella lo retenía. Cerrando los ojos brevemente, inhaló profundamete, su preocupación elevándose de nuevo, por lo que Hayley había dicho. Shaw sabía lo que podía hacer y le daba miedo pensar en el hecho de que quisiera regresar por ella más adelante cuando se distrajeran. Ahora más que nunca tenían que mantener a Hayley vigilada por si Sebastian quisiera llevarsela una vez más.
"¿Dónde está ella?" preguntó Sebastian, cuando regresó más tarde, enterándose que la niña había desaparecido. La ira que surgió dentro de él era enorme. Azazel, Riptide y Ángel habían sido superados por cuatro mutantes. Uno de ellos fue Erik Lensherr. Sacó todo de su escritorio, la ira corríendo por sus venas. Había hecho tantos planes con los poderes de ésa niña. Y ahora todos habían sido botados a la basura. "Cuando termine de cumplir mi cometido, nada me impedirá ir por esa niña." dijo entre dientes. "Su poder es algo único que podré usar a mi favor. Y con la guía correcta, ella podría llegar a ser más poderosa que muchos mutantes juntos."
Después de la revisión de Hayley Charles se acomodó en el sofá de la sala con ella que se había subido a su regazo. Él abrazó su cintura, acunándola contra su pecho mientras descansaba su mejilla allí, el movió su mano para acariciar su cabello suavemente y antes de darse cuenta se quedó dormida contra su pecho. No se molestó en moverla cuando escuchó varios pasos acercándose.
Eran Erik y Raven, seguidos de los demás jóvenes que miraron hacia Hayley.
"¿Como esta?" Erik fue el que preguntó cuando todos se sentaron en el sillón frente al telepata.
"Está mejor." Charles respondió sin dejar de acariciar el cabello de la niña. "Aunque sigue asustada de que Shaw regrese por ella."
"¿Y si lo hace?" Sean preguntó.
"No lo hará." Charles negó enseguida.
"Charles, hay que ver la posibilidad..." Erik comenzó pero Charles lo interrumpió.
"Él no vendrá por ella." Charles dijo con voz clara y áspera, aumentando su control sobre su hija dormida.
"Lo hará." Erik replicó ganándose la atención del telépata. "Más ahora que sabe la capacidad de Hayley de copiar mutaciones. Créeme, con los poderes de ella en su poder, podría hacer lo que quisiera y nadie lo detendría."
"Ella es sólo una niña." Charles murmuró, tratando de mantener la voz baja y no despertar a Hayley.
"Yo también era un niño cuando, Sebastian asesinó a mi madre frente a mí, sólo para que mis poderes se manifestaran." respondió Erik con voz neutra. "Es un hombre cruel, Charles. Y no le importará que tu hija sea sólo una niña."
Moviéndose en su asiento, Charles ajustó a Hayley y sacudió la cabeza, tragando saliva mientras lo hacía. "Tal vez, pero no creo que ése sea una prioridad para él."
"No ahora. Pero lo será después si logra su cometido." Erik lo contradijo.
Charles sacudió la cabeza y volvió a mirar a su hija. "Ya es tarde. Creo que será mejor que lleve a Hayley a su habitación."
"Charles..."
"Hablaremos en la mañana." Charles interrumpió a Raven en un tono que no permitía discusión, mientras lentamente se paraba con Hayley en sus brazos. "Buenas noches."
Todos en la habitación lo vieron irse sin protestar ni decir nada. Entendiendo que él necesitaba pasar tiempo a solas con su hija.
Más tarde ésa noche, Charles acarició el cabello de Hayley mientras dormía profundamente en su cama. Había decidido llevarla a dormir a su habitación, donde estaría más tranquilo teniéndola cerca y vigilarla. Era increíble cómo siempre había temido la paternidad y ahora no podía imaginarse estar separado de ella. Que era todo su mundo.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un quejido de Hayley. "Shh, Hayley es sólo un sueño." susurró cuando ella se sacudió al otro lado. De repente las paredes de su habitación comenzaron a sacudirse y a gemir unas contra otras, haciendo que mirara hacia el techo para ver las luces bailando de un lado a otro. El miró a su hija sabiendo que era responsable de los repentinos temblores en la habitación. "¡Tranquila cariño es sólo un sueño!"
Hayley despertó respirando rápidamente, asustada por la pesadilla que había tenido. Sentir una mano en su cabello, la hizo volver la cabeza encontrándose con la mirada de su padre. "¿Papá?" susurró con voz ronca antes de arrojarse sobre él. "Soñé que todavía estaba en ésa habitación."
"Está bien, fue sólo una pesadilla." susurró Charles dándole un pequeño beso en la frente. "Vuelve a dormir."
Hayley solo asintió, y se aferró más a Charles que la abrazó acariciando la parte posterior de su cabello mientras le susurraba pequeños consuelos, para ayudarla a dormir.
Después de un tiempo cuando la sintió dormirse, dejó escapar un suspiro y negó sombríamente con la cabeza, cuando sus pensamientos retornaron a las palabras de Erik. Sabía que si Shaw intentara buscar a Hayley de nuevo, estaba seguro que lo dejaría en un estado vegetal por el resto de su vida. Él era un pacifista, pero cuando se trataba de su hija, podía cambiar de visión rápidamente.
"¡Charles!"
Raven vagó por la mansión, llamando al telepata mientras lo buscaba. Éste le había informado que iba a estar en la biblioteca, pero ella había estado allí y descubrió que la sala estaba vacía. Caminando lentamente por la mansión, se asomó al estudio que Charles clasificó como su oficina, pero tampoco estaba allí. Entonces una idea de su ubicación llegó a su mente. Enseguida se acercó a la ventana de la oficina y sacudió su cabeza al encontrar a Charles en el césped, arrodillado en la hierba y sin duda ensuciando sus pantalones grises. Sus manos sostenían los brazos de Hayley mientras ella permanecía erguida, su espalda contra su pecho mientras él tiraba del arco y la flecha que sostenía. Raven se rió mientras disparaba una flecha, pero cayó directamente al suelo. Ella lo miró cuando Charles se inclinó rápidamente para agarrarla y sujetársela.
No podía negar que Charles era natural con su hija. Hayley claramente era la niña de sus ojos y su amor por ella, era inquebrantable. Cuando no estaba enseñando, pasaba su tiempo con Hayley. Ya fuera por deporte o lectura, nunca estaba demasiado lejos de ella. Menos después de lo sucedido días atrás, donde los seguidores de Shaw se la habían llevado.
Alejándose de la ventana salió de la oficina y deambuló por la mansión hasta que llegó al césped donde se encontraban Charles y Hayley, que la vieron enseguida.
"Raven." Charles se puso de pie, cuando su hermana cruzó los brazos sobre su pecho y bajó la colina hacia él.
"Estaba buscándote, pero no sabía dónde estabas, al no encontrarte en la biblioteca." explicó Raven mirando a Hayley que había dejado caer el arco y la flecha al suelo. "Y me sorprendió verte enseñando a Hayley tiro con arco. Pensé que estarían practicando con sus poderes o algo así."
"Bueno... Ella quería hacer algo normal." Charles se encogió de hombros con tristeza. "Y sabes cómo lucho para resistirla cuando me mira con esos grandes ojos verdes."
Raven sonrió, sacudiendo la cabeza. "Charles, ya estás enrrollado en su dedo meñique."
Antes que él pudiera objetar, Hayley se acercó a ellos. "Tía Raven, no puedo hacer ésto. Creí que sería más fácil que usar mis poderes."
Raven cruzó una mirada con Charles que se tensó un poco. "Hayley, el arco y la flecha no son nada del otro mundo. Estoy segura de que tu papá te enseñará. Aunque..." miró a Charles brevemente antes de inclinarse hacia Hayley. "Yo soy mejor en tiro con arco que él."
"No estoy seguro de eso." respondió Charles frunciendo el ceño mientras pasaba una mano por el cabello de su hija. "A tu tía Raven siempre le gusta presumir."
"Oh, ¿en serio?" Raven se cruzó de brazos mirándolo. "Te reto a que pratiques conmigo. Así veremos quién es el mejor."
Hayley los miró a ambos, esperando que su padre respondiera al reto de su tía, pero en ése momento Hank apareció a la vista.
"Mmm... ¿Profesor?"
Charles y Raven giraron ante el sonido de la voz de Hank.
"¿Sí, Hank?" Charles le preguntó, su animó cayendo al ver la expresión seria del chico.
"Tenemos un problema..." les informó Hank. "Y creo que les interesará ver algo."
Todos se reunieron en la sala de estar, rodeando la televisión. Erik tomó asiento en uno de los sillones mientras la imagen del presidente apareció en la pantalla del televisor.
Durante días, habían estado monitoreando todos los informes de noticias de radio y televisión. Todos los informes decían lo mismo: el mundo estaba en medio de lo que la gente llamaba: "La crisis de los misiles cubanos." La gente entraba en pánico, se abastecía de alimentos y practicaba simulacros si se cumplían sus temores de una guerra nuclear. Y todos en la mansión eran los únicos que sabían que Shaw estaba detrás de todo.
"La política de esta nación será considerar cualquier misil nuclear que cruce el embargo que rodea a Cuba como un ataque de la Unión Soviética contra Estados Unidos" decía el presidente.
"Ahí es donde encontraremos a Shaw." dijo Erik, mientras el presidente continuó.
"¿Cómo lo sabes?" Moira preguntó.
"Dos superpotencias se enfrentan, y él quiere comenzar la Tercera Guerra Mundial." explicó Charles. "No dejará nada al azar."
"Y nosotros tampoco." dijo Erik, mientras se levantaba. "Sugiero que todos duerman bien después de la cena, porque mañana llevaremos la pelea a Shaw. Necesitarán todas sus fuerzas."
Todos salieron de la habitación después de eso, a excepción de Hayley y Charles.
"¿Te vas mañana?" ella le preguntó ganándose su atención.
"Así es." Charles afirmó en voz baja.
"¿Puedo ir con ustedes?" Hayley preguntó. "Prometo no dar problemas."
Con un suspiro Charles caminó hacia Hayley, agachándose a su nivel para mirarla a los ojos. "Es demasiado peligroso que vengas con nosotros."
"¿Y si pasa algo?" Hayley preguntó en voz baja.
Charles sonrió levemente antes de levantar su mano para peinar un lado de su cabello con ternura. "Estaremos bien, me aseguraré de eso. No tienes por qué preocuparte."
"No quiero perderte." Hayley dijo sus ojos llenándose de lágrimas.
"No vas a perderme." Charles dijo, antes de que su hija se inclinara y lo abrazara con fuerza. "Jamás me perderás Hayley. Te lo prometo."
Hayley gimió aferrándose más contra él. Mientras Charles acariciaba suavemente su espalda.
