Ni Destructor ni Teenage Mutant Ninja Turtles me pertenecen solo los use para esta historia

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Desde que la había visto por primera vez Saki la había amado y es que Shen era simplemente perfecta...no había nada de ella que no adorara...tan bella como amable y tan amable como inteligente, de mente muy abierta y muy preocupada por sus seres queridos. Fueron incontables las veces en las que ella estuvo hay para consolarlo o brindarle su apoyo.

Siempre regalándole una amable sonrisa y una bellas palabras. Ella era una parte indispensable de su vida y como soñaba poder pasar el resto de su vida a su lado. Llevaba ya muchos años enamorado de Shen y finalmente se le había declarado, incluso se había atrevido a ser tan descarado como para hacerlo frente a Yoshi, quién también sentía algo por ella, pero Shen no le había dado una respuesta.

Saki suspiro con frustración, no sabía que podía hacer para que Shen aceptará estar con el, ella desde siempre parecía preferir a su hermano menor. Todos esos sentimientos que Saki tenía hacia Yoshi poco a poco y casi sin que se diera cuenta, comenzaban a transformarse en ira y celos. Miro el techo de su habitación como muchas otras noches en las que como hoy, no podía dejar de pensar en Shen y lo mucho que la amaba.

En eso pudo escuchar el distintivo sonido de la puerta cuando se abre, levanto parcialmente el cuello para observar quién podría estar a esa hora en su cuarto, por un momento pensó que se trataría de su hermano, de ser así lo terminaría sacando a patadas de hay pero cuando una pequeña cabeza negra se asomo, Saki pudo distinguir perfectamente la figura de Shen, por lo que se reincorporo rápidamente.

-¡Shen!..¿Qué...qué haces aquí?-Pregunto el pelinegro ganándose una sonrisa de parte de la mujer, quién cerro la puerta detrás de ella.

Para después acercarse hasta a él a paso lento. Saki sentía su corazón acelerarse con solo observarla. Shen estaba hermosa, adoraba su largo cabello azabache, sus profundos ojos marrones, sus tersas mejillas y el tierno carmín que las coloreaba, la amaba más que nunca, y sabía que mañana la amaría aun más que hoy.

La joven caminó hasta encontrarse a una par de pasos, quedando frente a el, y casi pareció que se armó de valor, aclaró su garganta en silencio.

-Saki he estado pensando mucho en lo que me dijiste esta mañana..-Dijo Shen. El ninja sonrió dejando que la joven continuara -¿Es en cerio eso de que me amas y harías lo que fuera por mi?-Pregunto tímidamente mientras bajaba la mirada pero Saki tomándola suavemente de la barbilla la hizo alzarla nuevamente.

-Por supuesto, no lo dudes ni un segundo mi amor-Dijo sonriendo ladinamente.

-Yo nunca me he enamorado de nadie Saki...ni siquiera se bien como se siente eso-Murmuro Shen y la sonrisa de Saki desapareció en un instante.

-Pero...aun así no dejo de pensar en ti...y siento una sensación extraña en mi pecho cada vez que te miro...y yo no se qué es lo que...-Shen suspiró profundamente y espero unos segundos para darle sentido a sus palabras -...Nunca había deseado tener intimidad con un hombre y mucho menos sin amarlo...pero...hoy deseo estar contigo y ser tuya...-Susurro Shen con el rostro ardiendo, casi sin dar crédito a sus propias palabras. Jamás se imagino diciendo algo como eso.

Pero no pudo continuar porque en cuestión de segundos Saki la tomó con fuerza de la cintura y la besó y lejos de rechazarlo, Shen contestó al beso. Saki besó sus labios con pasión y Shen se entregó a la deseada caricia abrazándolo y moldeando su cuerpo al del ninja. Saki caminó con el cuerpo aferrado de la joven entre sus brazos hasta que Shen quedó en medio de la pared y de Saki.

-Dime que me amas-Exigió Saki mientras sus labios se abrían camino por el cuello de Shen.

-Te amo Saki-Aseguro Shen mientras sus manos recorrían la espalada de Saki de arriba hacia abajo.

-Otra vez-Pidió trazando besos por su clavícula.

-Te amo-Murmuro Shen y Saki la tomó entre sus brazos a Shen y se dirigió a la cama.

El ninja la deposito suavemente quedando a horcadas sobre ella, Shen dibujo en su boca una tímida sonrisa e inesperadamente, aproximó sus labios a los del hombre. Los labios de Shen comenzaron a danzar entre los de Saki, que hábilmente se abrazaba de la pelinegra, suspirando levemente a cada segundo. Su boca rojiza era tan suave que tal parecían acariciar terciopelo y sus labios, para Saki sus labios eran embriagante perdición. Nada era más perfecto que tenerla entre sus brazos.

-Saki, dime que me amas-Pidió Shen rompiendo el beso.

-Te amo Shen, te amo como no tienes idea-Respondió Saki con sinceridad.

Pronto sus labios traviesos corrieron hacia la preciosa boca, rodándose en la nívea piel para continuar sobre el cuello mientras sus largas manos se acoplaban a las finas curvas de la joven. Besó sus mejillas, y la joven mujer comenzó a relajarse con sus besos, con sus caricias gentiles y deliciosas. Como hipnotizada, llevó sus manos a la nuca del ninja y comenzó a acariciarlo sugestivamente, con todo su amor mientras él comenzaba a ir más allá de sus ropas.

Cuidadosamente, le fue descubriendo el vestido y lo arrojo al suelo de inmediato. La desnudez de ella le dejo pasmado. Era perfecta. Sus oscuros cabellos esparcidos por la almohada, su blanca piel desnuda con encendidas mejillas y rojizos labios, lo dejaron fascinado.

-Eres tan hermosa Shen, más de lo que imaginé-Dijo Saki y sus ojos se tomaron todo el tiempo para observarla en detalle para después con algo de prisa quitarse el pantalón.

La besó otra vez, tiernamente. Podía sentir su amor recorrer su delicado cuerpo, podía sentir su piel despertar a las sensaciones que él comenzaba a provocarle. El solo quería estar unido a ella por el resto de su vida. Sus ásperas manos con destreza, se alojaron en el pecho de Shen, deleitándose con su tersa piel. La joven fue arqueándose ante las caricias amables y besos furtivos que el moreno le otorgaba, como si tuviera miedo de lastimarla.

-Saki...no soy tan débil como crees…-Murmuro Shen que en medio de tantas sensaciones habló como pudo.

-Shen…-Saki estaba extasiado con su cuerpo, con sus suaves y provocativa curvas, y después de haberla escuchado, se dijo a sí mismo que sí, que ella no era débil, al contrario, era muy fuerte. Era increíble tenerla de esa manera, besar su pecho. Escucharla gemir era como música para sus oídos. Por toda la habitación se oían lo gemidos de ambos, acompañados por la constante repetición de sus nombres en la boca del otro.

Volvió a besarla. Él tenía miedo y ella también, ambos tenían miedo pero querían amarse, estar unidos, ser uno solo. Esa parte tan robusta del cuerpo de Saki había comenzado a introducirse en su cuerpo. Tomó una de sus manos, entrelazó sus dedos y empujó más fuerte, cada vez más fuerte. Destruyendo la fina tela que le impedía hacerla totalmente suya. Luego de varias embestidas delirantes, la barrera que le impedía estar completamente adentro desapareció y Saki tuvo que ahogar un grito, lo que sintió al estar completamente en su interior fue inexplicable. Shen sintió mucho dolor y un par de lágrimas se le escaparon. Él estaba sobre ella, sudoroso, grande, fuerte, era maravilloso. Lo rodeo con sus brazos mirándolo con ternura.

-Te amo tanto-Murmuro Saki.

Sus cuerpos ansiosos comenzaron a moverse en un discreto ritmo y progresivamente la pasión los acrecentaba en medio de un remolino de emociones. Saki intentaba acariciarla con delicadeza pero su cuerpo demandante, exigía que actuara más arrebatado. Por instantes, ambos amantes pasaban de lo sutil a lo impulsivo. Saki la hizo gozar y quería restregárselo en la cara a su hermano, pero aun no terminaba, con la piel perlada en sudor juntos como nunca habían estado antes, ella tenía la piel marcada de besos y mordiscos.

Saki seguía moviéndose hasta que su deseo se hizo realidad, se quedo quieto mientras llenaba su interior con su semen, después de ahora ya nada sería igual. Sus ojos se fundieron en una sola mirada. Intensa, llena de ternura, de deseo, de amor. Sus cuerpos sudorosos se quedaron complementados disfrutándose por el final de la caricia.

-Shen, a partir de ahora serás mía-Susurro Saki con voz ronca en su oído.

Ella no respondió, lo beso en la boca con urgencia haciéndolo soltar un gruñido, él tenía un cuerpo musculoso y fuerte, apretó sus pectorales mientras se besaban. El se regocijaba recorriendo con sus hábiles manos el cuerpo de Shen, necesitaba más que esas caricias, más que esa unión de cuerpos, quería que fuera suya, siempre.

-Te amo...-Murmuro Saki mientras se separaba de ella. Shen sonrío tiernamente mientras llevaba una mano para acariciar su mejilla.

-Yo también te amo Saki...-Aseguro ella mientras el moreno acunaba su pequeña mano entre la suya más grande -Pero ya es hora de despertar-Le dijo. Saki la miro confundido.

-¿Qué..?-Murmuro confundido.

Entonces abrió los ojos repentinamente con la respiración agitada, estaba completamente vestido. Se sentó en la cama con la frente sudada y los pupilas dilatadas. Había despertado en la habitación que ocupaba en Nueva York. Apretó sus puños lleno de ira. Solo había sido un sueño, un sueño de ella y de él. La cruel realidad lo golpeo duro. Shen estaba muerta y el seguía siendo Destructor.

Soltó un fuerte bufido antes de tirarse nuevamente encima de la cama, cerrando los ojos. Quería volver a dormir para poder estar nuevamente entre los brazos de su amada. El sabía muy bien que si no fuera por culpa de Hamato Yoshi, Shen seguiría viva y seguramente se hubiera dado cuenta de su error al no haberlo elegido a él.

Y ahora en este momento estarían viviendo felizmente los tres juntos. El, Shen y su hija Karai, como una familia. Si. todo era culpa de Splinter. Shen jamás podría haberlo escogido por sobre él aunque hubiera parecido lo contrarío. Relajo sus músculos intentando calmar su turbulenta mente, quería volver a soñar con Shen, con sus besos, sus caricias y su amor.

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