Me gusta Ray Stratton., Tiene el nombre de mi hermano aunque son muy distintos Ray mi hermano era bromista, juguetón y muy divertido, un poco sinvergüenza también.
Y stratton era más simple no sería un bromista divertido, un genio o un gran jugador de fútbol (era un poco lerdo), pero siempre fue un buen compañero y un amigo leal., pero ese día no dejaba de preguntar por mí relación con katnis y yo ya estaba algo tarde.
—Quiero decir… ¡Cristo! Mellark: ¿lo haces con everdeen o no?
—Raymond, como amigo te pido que no hagas preguntas.
—¡Pero Cristo, Mellark! Me sacas de la habitación seguido ¡Las tardes, los viernes en la noche, los sábados en la noche ¡Cristo, debén hacerlo!
—Si estás seguro ¿por qué preguntas tanto?
—Porque no me parece saludable.
—¿Qué cosa?
—Toda la situación, peet. Quiero decir que antes nunca fue así. Quiero decir…
Quiero decir… la situación no tiene garantías Cristo: ¿qué hace ella que es tan diferente?
—Mira, Ray, es un maduro asunto de amor.
—¿Amor?
—¡No la pronuncies como si fuera una palabrota!
—¿Amor? ¿A tu edad? Cristo, lo siento mucho, viejo.
—¿Por qué? ¿Te preocupa mi salud?
—Tu soltería. Tu libertad. ¡Tu vida!
Pobre Ray. Realmente sentía todo eso.
—Miedo de perder tu compañero de cuarto, ¿eh?
—En cierto sentido he ganado un compañero más. Ella pasa muchoo Tiempo aquí.
Yo me estaba vistiendo para un concierto, de modo que el diálogo terminaría pronto Como dje ya iba tarde.
—No te calientes, Raymond. Todo se va a cumplir: tendremos ese apartamento en nueva york. Iremos De fiesta en fiesta, Haremos cualquier cosa.
—No me vengas con eso, mellark. Esta chica te cazó.
—Todo está bajo control —contesté—. Quédate tranquilo. —Me estaba ajustandor La corbata y ya enfilaba hacia la puerta. Stratton no estaba del todo convencido.
—Escucha, peeta…
—¿Sí?
—Pero lo hacéis, ¿no?
—¡Por Dios, Stratton!
Yo no llevaba ha katnis a ese concierto, iba a verla actuar en él. La Bach Society ejecutaba el Quinto Concierto Brandemburgués en la Dunster House, y katnis era solista de clavecín.
Yo la había escuchado tocar muchas veces, por supuesto, pero nunca con un grupo o en público. ¡Cristo, qué orgulloso estaba! No cometió ningún error que yo pudiera notar.
—Me cuesta creer lo bien que estuviste —le dije después del concierto.
—Eso demuestra lo que sabes de música, harvard.
—Sé lo bastante.
Estábamos en el patio de Dunster. Una de esas tardes de abril en que uno cree quei La priimavera se decidirá a llegar, finalmente, a Cambridge. Sus colegas músicosa Estaban paseando por allí cerca (incluido Martin Davidson, que arrojaba invisiblese Miradas de odio en mi dirección), de modo que no pude demostrarle a katniss mis conosimientos del teclado.
Cruzamos el Memorial Drive para caminar a lo largo del río.
—Anímate, mellark por favor. Toqué bien, no genialmente. Sólo okay. ¿Okay?
—Okay. Tocaste okay. Sólo quise decir que tienes que perseverar.
—¿Y quién dijo que no pienso perseverar, por amor de Dios? Voy a estudiar con Nadia boulanger ¿no?
¿De qué carajo estaba hablando? Por la forma en que calló inmediatamente, presentí que era algo que no había tenido intenciones de mencionar.
—¿Quién? —pregunté.
—Nadia Boulanger. Una famosa profesora de música. En París. —Pronunció las ultimas palabras con bastante rapidez.
—¿En París? —pregunté con bastante lentitud.
—Tomó unos pocos alumnos americanos. Yo tuve suerte. Y también una buena beca
- Katnis ¿te vas a París?
—Nunca vi Europa. Me cuesta esperar.
La agarré por los hombros.
—¿Cuánto hace que lo tienes decidido?
Por una vez en su vida katnis no pudo mirarme derechamente a los ojos.
- peeta, no seas estúpido —dijo—. Esto es inevitable.
—¿Qué es inevitable?
—Que nos graduemos y cada uno siga su camino. Tú a la Escuela de Derecho y ...
—Espera un minuto. ¿De qué estás hablando?
Ahora sí me miró a los ojos. Y su cara estaba triste
-peeta eres un preppie millonario y yo soy, socialmente, un cero a la izquierda.
Yo la sostenía aún por los hombros.
—¿Y eso que rayos tiene que ver con lo de cada uno por su camino? Estamoso Juntos ahora, somos felices
-peeta no seas estúpido —repitió—. Harvard es como la bolsa de Navidad det SantaClaus: puedes mezclar cualquier clase de juguetes locos en ella. Pero después la fiesta termina, te sacuden y… —Ella vacilaba—… y no te queda más remedio que volver al lugar que te corresponde.
—¿Quieres decir que vas a volver después de Paris a rodé Island?a fingir ser buena chica católica con tu padre y hermana, que decidiste jugar un rato con migo, divertirte y ya , fue todo, lo planeaste desde el inicio divertirte con el chico de Harvard, te burlabas katnis, te burlaban de mi todo este tiempo
- No, no fue así como inicio, me gustaste cuando te conocí en la biblioteca dijo ella—. Y no te rías de las creencias mi padre.
—Entonces no me dejes, Kat Por favor, debe haber una forma, una relación de larga distancia, algo , tú solo quieres votarme como si nada.
- no funcionará esto peeta conformémonos con el tiempo que nos queda
- No, no te bayas entonces Kat, quédate con migo
- Y qué hago con mi beca? ¿Y con París, al que no he visto en mi vida?
—¿Y nuestra boda? – estaba de verdad desesperado.
Fui yo quien pronunció esas palabras, aunque por algunos segundos no estuve
muy seguro de haberlo hecho.
—¿Quién dijo algo de boda?
—Yo. Lo estoy diciendo ahora.
—¿peeta, tu quieres casarte conmigo?
—Sí.
Ella inclinó la cabeza, no sonrió, pero preguntó simplemente:
—¿Por qué?
La miré fijamente en las pupilas.
—Porque sí —dije.
—Oh —dijo ella—. Ésa es una muy buena razón.
Se agarró de mi brazo (no de mi manga esta vez)
- Por qué te amo y no quiero perderte , no quiero que solo me dejes y ya .
