En la actualidad...


Así que Hayley ha vivido con su padre durante poco más de cinco años y habían sido los mejores años de su vida. Después de las barreras colocadas en su mente, había aprendido a controlar sus poderes la mayor parte del tiempo de todos modos, pero aún le quedaba un largo camino por recorrer. Hank siempre le decía que tenía un ADN muy singular y único porque tenía más de tres genes mutantes completamente diferentes.

De todos modos ese día era su 15°cumpleaños. Así que, en lugar de levantarse a las seis y dar una vuelta por la mansión, durmió hasta las ocho. Cuando se despertó se duchó y luego volvió a su habitación para elegir su atuendo para el día. Después bajo a desayunar. Se alegraba de no tener clases hasta después del almuerzo. Mientras bajaba las escaleras empezó a escuchar los demás estudiantes que iban de un lado a otro a sus clases. Por un momento sintió una punzada de soledad, a pesar de su padre y Hank prácticamente no tenía amigos. Todos la veían como un bicho raro, al ser la única mutante en tener más de tres mutaciones y de paso copiar las de otros mutantes. Y demás estaban sus pesadillas que eran muy vívidas y casi siempre terminaban en un temblor en la escuela y otras veces sus gritos de terror. Aunque ya tenía tiempo que no tenía ningún episodio parecido. Definitivamente le hacía falta un amigo con quien compartir sus cosas, tenía a su padre, pero ahora casi siempre estaba ocupado con los demás alumnos de la escuela. La única vez que se veían era antes de irse a dormir en la noche.

Llegando al pie de las escaleras y, en el momento en que salió de ellas, escuchó a papá llamarla. "Hayley, ¿puedo verte en mi oficina por un momento?" ella suspiró antes de volverse a caminar a su oficina. "¿Qué he hecho ahora?" preguntó al entrar y sentarse en el sofá.

"No has hecho nada Hayley." Charles dijo sonriendo. "Solo quería decir feliz cumpleaños y darte tu regalo."

Hayley se animó mientras él le entregaba una caja roja. Ella lo abrió y sostuvo una pulsera de piedra negra y dorada. "Papá, es hermoso."

"La piedra de la que está hecho también te ayudará a controlar tus poderes un poco mejor." Charles dijo mientras le quitaba la pulsera.

"Bien, entonces, ¿cuál es el truco?" Hayley preguntó cruzando los brazos sospechando algo.

"¿Qué no puedo comprarle a mi hija algo bueno para su cumpleaños?" Charles preguntó con una sonrisa aunque un poco nerviosa.

"Podría leer tu mente, ¿sabes eso verdad?" Hayley le dijo frunciendo el ceño.

"Está bien, acaba de comenzar una nueva estudiante, Hank la está llevando a tu habitación, pero me gustaría que le muestres y la arregles." Charles dijo la verdad a su hija que enseguida se quedó pensativa. "Por favor, Hayley."

"No soy muy buena siendo social ya sabes." Hayley le dijo pero al ver la mirada en Charles cambió de idea. "Bien, ¿qué mutación tiene ésta nueva niña?"

"Ella es telequinetica como tú y tiene tu edad, se amable." Charles se interrumpió cuando en ése momento alguien llamó a la puerta. "Entra Hank." Hank abrió la puerta y Hayley se levantó cuando vio a la chica detrás de él. Papá luego las presentó. "Jean, ésta es mi hija Hayley. Hayley, ésta es Jean Gray."

Hayley extendió su mano y Jean la tomó. "Hola."

"Hola."

Ambas chicas se miraron con incomodidad aun sin saber que serían grandes amigas en poco tiempo.


Días después Hayley estaba sentada al lado de su padre en su cama. Desde que había ganado un compañero de habitación, habían cambiado el horario de la noche para sentarse en su habitación y hablar. Ambos estaban en pijama ya listos para dormir.

"Estas muy callado hoy." Hayley comentó comenzando la conversación.

Siempre era el que empezaba una plática preguntándole sobre lo que había hecho durante el día que no se habían visto.

"Lo siento." Charles dijo. "Solo repasaba algunos de los estudiantes que tienen descontrol total con sus mutaciones."

Hayley lo analizó y siguió haciéndolo hasta que miró hacia ella. "Tienes demasiado estrés encima, necesitas distraerte, conocer chicas, tal vez tener otros hijos..."

Charles sonrió un poco. "Ambos sabemos que puede que nunca tenga oportunidad de tener otro hijo. Además tenerte a ti en mi vida me basta y me sobra."

Hayley sonrió y se inclinó hacia él. "¿Alguna vez has pensado en volver a estar en contacto con Moira?"

"¿Qué?" preguntó Charles con una ceja levantada.

"Oye, recuerdo como la mirabas durante la misión de Cuba. Era una niña pero no una tonta." Hayley dijo sonriendo ante la mirada de su padre. "Y luego la vi... en tu cabeza. Creo que la estabas controlando con Cerebro cuando lo hice. ¿Qué estabas haciendo revisándola con Cerebro? Me dijiste que Cerebro era solo para asuntos serios y emergencias."

Las mejillas de Charles se pusieron ligeramente rojas. "Solo me estaba asegurando de que estuviera a salvo."

"Claro que sí." Hayley dijo sonriendo.

Charles sonrió también, sus mejillas todavía ligeramente rojas. "Sabes que no creo que tu intención sea burlarte de la persona que te alimenta y te pone un techo sobre tu cabeza."

"¿Oh, sí? ¿Vas a echarme?" Hayley bromeó con una sonrisa.

"Estoy pensando en eso." Charles se burló de nuevo.

Hayley rio ligeramente y pronto Charles se unió a ella. Eran momentos como ese que los unía a ambos más de lo que ya estaban después de cinco años reparando su convivencia como padre e hija.

"Oye, no me has dicho como estás en tu nuevo dormitorio." Charles dijo cambiando el tema.

"Está bien, Jean y yo nos llevamos muy bien. Al principio era distante conmigo, pero al descubrir que tenemos casi los mismos poderes comenzó a comunicarse conmigo." Hayley dijo sonriendo. "Ella es una excelente persona, aunque los demás la tratan de manera diferente, igual que a mí. No me arrepiento de haber elegido compartir habitación con ella."

"Me maravillo con tu desinteresado corazón Hayley." Charles comentó.

"He aprendido de los mejores." Hayley dijo empujándolo en el costado.

Charles se rio. "Tendrás que señalarme, quizás también pueda aprender algo de ellos."

"Me refería a ti." Hayley dijo riéndose.

Estuvieron callados mientras la risa se desvaneció. Se sentaron en un cómodo silencio. Hayley se inclinó hacia Charles apoyando la cabeza en su hombro. Después de unos momentos, él la miró y notó que tenía los ojos cerrados y su respiración comenzaba a equilibrarse. Él se encogió levemente de hombros, lo suficiente para despertarla y hacerla abrir los ojos.

"Se está haciendo tarde." comentó Charles. "Tan adorable como es que te duermas en mi hombro, deberías ir a la cama."

Hayley asintió, antes de levantarse de la cama. "Debería."

"Buenas noches." Charles dijo después de besarla en la coronilla.

"Buenas noches, papá." murmuró Hayley caminando hacia la puerta. Ella le dió una sonrisa antes de salir de la habitación.

Charles sonrió, su pecho hinchado con el único sentimiento que sólo la paternidad podía dar.