Capítulo V - "Afrodita"
—Que le ha pasado a Keiji ?, Crees que sea necesario llamar al médico?
El señor Akaashi no era un hombre de muchas palabras, pero si de muchos sentimientos, se podría decir que jamás en la vida ha puesto sus manos en puño, ni ha elevado la voz para otra cosa más que para conversar con su tío-abuelo Tadao, quien tras una larga vida dedicado a moler asfalto con un taladro industrial, había perdido la capacidad de audición del oído izquierdo, o para avisarle a alguien que se le ha caído la billetera, o que ha olvidado sus lentes en la mesita de junto en algún café, pero si algo perturbara en lo más mínimo su pequeño nido, tiene plena conciencia de su capacidad para transformarse en un animal con largos y afilados colmillos para buscar su definición de justicia, y la campanilla de su instinto paterno le ha estado haciendo "tilín" hace algunos días.
— No es un médico lo que necesita ahora, y creo que tampoco necesita nuestras preguntas— A la madre de Akaashi le encantaría estar equivocada, y que fuera alguna gripe o alergia a las flores de cerezo no descubierta, pero conoce a su hijo como la extensión de ella misma que es, y cuando lo vio cruzar el umbral de la puerta con los ojos enrojecidos tratando de disimular un dolor estomacal para no probar bocado, no pudo más que concederle la privacidad que necesita para sanar lo que tenga que sanar, porque los hijos crecen y nadie aprende sin equivocarse, y ahora puede ver que lo más difícil de ser padre es no poder solucionar sus dolores con una bandita de Bob Esponja y chocolate caliente.
— Le prepararé mi sopa de cebolla especial, y se la dejo en la puerta, sin molestar… lo prometo — dice con solemnidad mientras abraza a su esposa depositando pequeños besos en sus hombros, los que al contacto desanudan un poquito de toda esa tensión.
—Vale pero yo se la subo— ríe bajito volteando hacía su esposo, quién le devuelve la mirada como diciendo, que jodido es ser padres, pero mientras te tenga a ti sé que podemos hacerlo.
Akaashi prueba alimento por primera vez en muchas horas, lo hace solo por no querer preocupar a sus padres, les agradece mentalmente que no lo hayan atiborrado de preguntas, ni de miradas acusadoras, espera que se crean su actuación ya que no quiere pisar un centímetro de alfombra fuera de su habitación en muchos muchos años — Tendré que investigar alguna enfermedad extraña y terrible—
A medida que golpea sus puños contra el abeto más escondido del parque donde hace algunos días compartió aquella intima práctica con quién ahora recuerda con los ojos abiertos de hito en hito, sobresaltado y con un temblor de pánico evidente … lo había asustado, —Akaashi tiene miedo de mí y cómo no, si he sido una bestia?
Bokuto ni si quiera puede reproducir mentalmente las palabras que le soltó, se siente avergonzado, tan avergonzado, que a pesar de ser más arrepentimiento que persona, entiende que lo mejor que pudo ofrecerle es dejarlo ir, ... retenerlo para qué? para que lo escuchara ? para que lo perdonara?
Bokuto sabe que no merece que esos ojos índigo se encuentren con los suyos, pero si pudiera no rehuir a los suyos aunque sea medio segundo no todo estaría perdido, a medida que pasan los minutos, no los encuentra, ni en la entrada de la Academia, ni en la recepción ni mucho menos en la ceremonia de bienvenida.
Akaashi no llegó y eso lo sacude hasta sus cimientos.
Aunque no fuera sorpresa para Bokuto escuchar de boca del entrenador Yamiji que Akaashi sería sustituido por encontrarse con una infección estomacal severa, la noticia lo termina de patear en el suelo.
—yo soy la infección— pensó Bokuto
El primer partido de esa tarde fue contra el Nekoma, por primera vez en años la Academia Fukurudani perdía, y Bokuto estaba en la banca, esta vez no por una sanción disciplinaria del entrenador, sino que por rendimiento. no pudo coordinar ni un balón, ni uno solo.
Sabia que Kuroo se estaba mordiendo las mejillas para no burlarse de él a todo lo que dan sus pulmones, y vaya pulmones que debe tener si su risita de hiena se escucha kilómetros a la redonda.
Por otro lado, quién le ha lanzado miradas como cuchillos es ese chiquillo medio rubio medio castaño, que podría parecer inofensivo si no tuviera esos ojos animalescos, Bokuto podría jurar que en cualquier momento se engrifaría y le arañaría la cara, para irse caminando con gracia felina lejos de él hasta refugiarse bajo Kuroo quién lo órbita como la luna a la tierra.
Akaashi le habrá contado algo? y si le ha contado algo que tanto ?, Kenma me dirá cómo se encuentra?
— Cincuenta y ocho ... cincuenta y nueve... se... senta
— Sesenta y uno? parece que ese malestar te tiene en buena forma keikei ? —Su madre trata de esconder la risita, tras descubrir lo evidente.
— Lo siento, ejercitarme me ayuda a sentirme mejor mamá, lo sien…- Akaashi no se esfuerza en mantener su farsa.
— No tienes de que disculparte, pero me gustaría que confiaras un poquito más en mi — Katsumi lo que menos quiere es hacer sentir culpable a su hijo, pero no puede fingir que se ha tragado este mal teatro — No te voy a pedir que me cuentes si no quieres o si no estás listo, pero por lo menos quiero que sepas que puedes pedirme faltar a la escuela sin inventar una enfermedad, porque yo no te diría que no, nunca cariño.
Akaashi es aplastado por el peso de las palabras de su madre, jamás le ha ocultado nada... nada, pero ahora, justo ahora, no puede contarle todo lo que ha pasado porque ni él puede ordenar los hechos en su cabeza sin romperse un poco.
— Han pasado cosas… nada peligroso lo juro, no estoy involucrado en alguna pandilla ni en drogas ni en ninguna clase de ilícitos
Su madre tiene que contener una carcajada, porque conoce a su hijo mejor que nadie y jamás se le habría ocurrido algo como eso, pero que él crea que ella puede pensar eso de él, le causa gracia y ternura.
—Comprendo, me siento aliviada, realmente … aún no he ido a la estilista por si me vienen a entrevistar de CNNJ para contar la premisa sobre el prematuro líder de la pandilla más violenta de Japón, — ríe mientras le suelta un golpecito en el brazo.
—Es sólo que no quiero ver a alguien, nunca … nunca más— a medida que Keiji termina la frase, nota como el rostro de su madre ensombrece
— Algún maestro? te hicieron algo Keiji? dime inmediatamente quién fue y que te hizo ?
— NO! no mamá se que suena a eso, pero no lo es, es algo unilateral — opta por razonar y explicar su punto lo mejor que puede, porque el mismo seguiría esa linea de pensamiento si el fuera el receptor — Creo que tengo sentimientos no correspondidos, y eso me aterra, por favor no me hagas más preguntas— intenta sin esfuerzo sostener la mirada de su madre, pero el impulso a esconder esconderse entre sus manos le gana.
—Cariño… sé que en este momento esconderse puede parecer lo más fácil, pero si sigues ese camino, vas a mirar hacía atrás en algún punto de tu vida y no verás logros, verás todo lo que dejaste pasar por no enfrentar algunos obstáculos, y si eso es lo que decides yo estaré para apoyarte... pero ahora dime— le dice con suavidad mientras quita las manos de su rostro—¿Realmente quieres pasar estos días encerrado en tu cuevita?, Es tu primer campamento multidisciplinario en la academia, puedes aprender y practicar muchas cosas por las que has trabajado muy duro…
— No quiero esconderme, no más…
Akaashi no termina la oración cuando los brazos de su madre lo rodean para acunarlo en su pecho.
Keiji no quiso irrumpir aquella primera noche en el campamento aclamando una mejora milagrosa, de igual manera debía ordenar sus pensamientos y prioridades, planear su estrategia de ataque :
1- Responder los textos de Kenma, que extrañamente le ha insistido más de lo común para que le hable.
2- Disculparse con Kaori, por …. bueno por todo.
3- Dejar las cosas claras con Bokuto-San para poder seguir adelante con el Voley y con su vida.
4- intentar no morir mientras cumple esta lista de pendientes.
Kenma K. 08:28 am
— Por qué no te he visto en la formación?
Kenma K. 8:40 am
— no vas a ser el armador titular?
Kenma K. 14:53 pm
— estás enfermo… realmente?
Kenma K. 15:30 pm
— si adivino lo que te pasa, me responderías?
Kenma K. 17:00 pm
—aunque subestimes mis 59 kilos, puedo lanzar algún balón certero a alguien en la cabeza con la suficiente fuerza como para noquearlo, tu sólo pídelo…
Akaashi valora mucho la amistad que ha formado con Kenma en tan poco tiempo, a pesar de que no se ven con tanta frecuencia como querrían, hubo algo en su forma de no comunicarse que los hacía sentir similares, como si compartieran el árbol genealógico de los raritos que no hablan mucho pero han tenido la suerte para no ser marginados.
Tienen todo lo que necesitan en el otro, la confianza para no recortar su verdadera personalidad que se basa la valoración de los silencios, se dan todo el espacio que necesitan, y pueden preguntarse lo que sea sabiendo que el otro jamás los va a juzgar.
Keiji-Kun 21:00 pm
—Mañana nos veremos y te contaré todo… no te quedes hasta tan tarde con el switch y descansa. A. K
Aquella mañana la Academia Fukurudani se ve más imponente que nunca, se desplegó frente a él como un campo minado, debe pisar con cuidado o no podrá completar su plan de acción repasado toda la noche.
Deliberadamente se salta el desayuno comunitario, y la formación oficial… ya más adelante podrá cultivar su espíritu de camaradería deportiva, ahora debía encontrar a Kaori.
Akaashi pide valor a los cielos y se encamina al gimnasio del club del Basquetball, el que está en sentido opuesto del propio.
A medida que se acerca nota que sus instalaciones son mucho más grandes, modernas y cuidadas, se dice que lo comentará con los chicos del club para hacerlo notar cuando la administración les diga que no hay recursos para nuevos balones, o que el uniforme de los nuevos tardará en lleg…
— Akaashi!
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una grave voz que resonó dentro de su piel electrificando cada espacio de su ser.
—Bokuto-San? — La incredulidad en su voz le jugó una mala pasada impidiéndole sonar más molesto — ¿Que haces aquí?, el calentamiento ya debe estar por comenzar…
—Kuroo me dijo que quizás hoy … y me imaginé que disculparte sería lo primero que harías
La cara de Bokuto era un poema indescifrable, se podría decir que los círculos oscuros bajo sus ojos hacían resaltar más el ámbar de la mirada, pero es tan raro no verlo sonreír, que Akaashi se sintió exánime
Su subconsciente le recordó lo que le había gritado aquella tarde en plena calle, y la compasión se esfumó.
— ¿Y que haces aquí?, tengo que hablar con el y disculparme, es lo correcto.
Akaashi se felicitó por que jamás pensó que podía hablarle a Bokuto-San como si no le quisiera.
— Necesito hablar contigo Akaashi, no puedo sentirme más avergonzado de todo lo que he hecho, de lo mal que he actuado contigo… y con él — Sus palabras eran honestas aunque sonara como si escupiera veneno al terminar.
— No necesitas arriesgarte a un castigo por hablar conmigo, vuelve a la cancha, y hablamos después Bokuto-San, no te preocupes por mi
— No!— Bokuto se arrepintió instantáneamente de elevar la voz porque Akaashi temblaba nuevamente frente a él, era escoria, Akaashi debía correr lejos de el, y el debería ser un hombre decente y permitírselo, pero no lo era, ni quería serlo.
— No… el entrenamiento, el equipo, una sanción, no es más importante que tu— su voz se apago al finalizar.
Akaashi se repite que Bokuto no merece su perdón, que ni siquiera se lo ha pedido pero el ya se lo está dando, es débil, y no puede mirar a su estrella desmoronarse frente a el.
— Está bien Bokuto- San… escucharé lo que me digas y después me iré a disculpar con Kaori, y tu deberías hacer lo mismo.
— Entendido— una leve sonrisa se asoma en su rostro, Bokuto sentía que había pasado mil años en invierno y por fin ahora volvía sentir la sangre circular hasta la punta de sus dedos — Discúlpame … por todo, cada una de mis palabras y acciones han sido deplorables, jamás debí… nada…. iba a decir que me arrepiento de besarte pero eso no es cierto, y juré por mi madre que no te escondería nada… así que me arrepiento de creerme con algún derecho sobre ti, de avergonzarte en tu cita… de decirte esas cosas horribles en la calle, y por sobretodo de no seguirte para disculparme como es debido, por favor … Discúlpame— termina la oración con una reverencia donde sus manos casi tocan los tenis de akaashi.
Bokuto no se arrepiente de besarme, no se arrepiente, Akaashi sabe que debe mantener su enojo mucho más porque lo que ha hecho Bokuto es grave, imperdonable para algunas personas, o por lo menos preocupante, pero en su cabeza resuena que Bokuto no se arrepiente de besarle, y su estomago da mil vueltas.
Antes de aceptar o rechazar su disculpa, Akaashi no nota como sus pensamientos se materializan en palabras.
— Esa no fue una cita, fui a rechazar su invitación en persona, porque me pareció lo más noble — soltó
— Qué?... por eso te estabas yendo… pero es que él… y tu ? — Bokuto trata de imaginar un panorama donde él no es el idiota más grande de esta tierra pero no lo encuentra. — Perdón yo pensé que … perdón.
—Bokuto-San, yo quería que mi primera cita fuera especial, o al menos saber conocer con quién la compartiría, imaginaba que tu ..
—Que yo? … enserio ?— Bokuto estaba sorprendido, muy sorprendido, gratamente sorprendido, si se hubiera ganado la lotería no estaría tan sorprendido.
—Sé que es una tontería pero … lo siento. No quiero hacer las cosas más incomodas entre nosotros — Akaashi siente sus mejillas arder y se reprende por eso, ¿por qué el cuerpo nos traiciona así cuando queremos parecer calmados e indiferentes?
— No te decepcionaré Akaashi, si me lo permites te daré la mejor primera cita de la historia de las primeras citas, no!.. de todas las citas.
— Bokuto-San— Le mira con calma, evaluando como toma sus palabras — Acepto tu disculpa — nota como se le ilumina el rostro y los círculos oscuros bajo sus ojos parecen atenuar — Pero no estoy listo para aceptar una cita contigo… me duele aún lo que ha pasado — pareciera que Bokuto se ha encogido y fuera más niño que nunca, un niño al que le han negado helado de postre por razones injustas.
— Akaashi… yo … prometo… no! … te demostraré que puedo ser alguien decente para ti, me esforzaré… ya veras — dice mientras se larga a correr de sentido contrario de vuelta al Gimnasio de Voleyball.
Akaashi queda congelado, no se esperaba nada de lo que ha sucedido esta mañana… mira su reloj antes de encaminarse en la búsqueda de Kaori, pero ya se le ha hecho demasiado tarde y no quiere interrumpir y molestarle más de lo que ya lo ha hecho .
Akaashi se cambia de ropa pero es dejado en la banca por lo menos hasta el otro día, debido a su supuesta infección estomacal, y recuperación milagrosa, el entrenador prefiere ser cauto y reintegrarlo de a poco… como los últimos en llegar a la banca son Bokuto y Akaashi respectivamente, les indica una serie de estiramientos para practicar en pareja mientras en el Fukurudani se enfrenta al Shinzen
Se turnan para empujar la espalda del otro mientras las rodillas intentan tocar el suelo, para Akaashi es mucho más fácil que para Bokuto ya que la elasticidad ha sido un dolor de cabeza desde que tiene memoria.
En un punto Bokuto no entiende por qué el y Akaashi no practican estiramientos más seguidos, a todas horas, en todas partes, o tal ves… en su cuarto por las noches.
Mientras Bokuto empuja las rodillas de akaashi hacía abajo rosa la parte interna del muslo donde, la piel es tan suave que quema al contacto, se pregunta que se sentirá morder bajo el protector de sus rodillas, o bajo la linea de su boxer.
Bokuto agradece usar ropa interior apretada o quedaría en evidencia que su sangre ha fluido donde no debería.
Cuando es el turno de estirar ambas piernas para lograr una elongación completa Bokuto lo sujeta de las caderas para presionar hacía abajo ve a Akaashi contener la respiración y morderse los labios por el esfuerzo , y se imagina las cosas que podría hacerle para que Akaashi se muerda los labios.
Akaashi nota que Bokuto tiene un agarre nervioso, que está conteniendo la respiración mientras lo toca, piensa que si fuera más maduro lo dejaría pasar, pero quién puede culpar a un adolescente que es más hormona que ser humano— Bokuto-San— se gira para sostener su mirada— Más fuerte— el gemido ahogado no era parte de su plan pero definitivamente sumó.
Akaashi sabe que Bokuto está a punto de volverse loco, por lo que pega su espalda a su pecho para que sus bocas queden casi a la misma altura cuando se gire hacía él — Bokuto-San- le susurra pausado, lamiendo cada palabra sin bajar la mirada — ya acabé.
Bokuto no podía pensar en nada, tenía que salir de ahí o todos notarían su erección— Akaashi .. esto… vuelvo en un segundo… debo ir al baño—
Al llegar al baño, se ubica en unos de los cubículos cerrados, sujeta su camiseta con los dientes, cumpliendo el doble propósito de silenciarlo y evitar mancharle.
No tiene mucho tiempo que perder, baja sus shorts hasta las rodillas, con la mano que no envuelve su pene se afirma contra la pared para sostenerse, y comienza el movimiento de vaivén, pensando en lo único que ha llenado sus fantasías últimamente .. Akaashi
Bokuto está a punto de correrse sobre su mano cuando siente que la puerta se abre de golpe, y el motivo de sus alucinaciones se materializa frente a el.
Akaashi envuelve la mano de Bokuto-San con la propia para reforzar su ritmo, se acerca a su rostro y lame sus labios, pidiendo permiso para entrar, Bokuto despega sus labios, y trata de mantener los ojos abiertos a pesar de que el placer que ambas manos le producen se lo impide, intrépido como siempre, intenta sin éxito llevar el ritmo del beso, pero la lengua de Akaashi se lo impide con maestría, recorre cada pared de sus boca, succiona y masajea la suya..
— Para que pienses en mi cuando acabes
Akaashi se marcha sin mirar atrás, sin entender en que momento Afrodita se apoderó de su cuerpo, pero estaba orgulloso de sí mismo, y de las cosas que podría a llegar a hacer, porque ahora tiene una pequeña certeza sobre la influencia que tiene sobre Bokuto, y no se siente tan desprotegido como antes, ahora él tiene con que defenderse.
Bokuto siente el orgasmo abalanzarse sobre sí mismo cuando invoca su imagen favorita de la galería mental que ahora parece más un altar que otra cosa, ya que el protagonista es sólo uno…..Akaashi de rodillas con la boca abierta recibiendo sus fluidos sin dejar de tragar es quién le da el golpe final, y Bokuto pierde por Knockout.
Al regresar al gimnasio Akaashi trata de mantener la calma y racionalizar que nadie pudo saber de donde venía ni que es lo que hizo, estaría calmado si no sintiera una mirada enviando señales como lasers desde la primera cancha donde se enfrenta el Nekoma con el Ubugawa
Fue un segundo pero Akaashi entendió el gesto de Kenma con los dedos : "los vi, me debes una conversación".
