Hola :).
Ésta es una extraña idea, por lo que espero que les guste y no les resulte muy complicada. Intentaré desarrollarla de la mejor manera posible. Estaré atenta a los comentarios y de igual forma, intentaré responder todas las dudas que tengan.
Sin más que decir, los dejo con el prólogo de la historia.
Felíz lectura.
Disclaimer: Los personajes utilizados a continuación, a excepción de los originales, pertenecen a JK Rowling. Lo único que me pertenece es la historia, su desarrollo y todo aquello que no haya sido escrito por Rowling.
Prólogo
Severus Snape lo sabía, se trataba de un viejo hábito que a pesar de sus esfuerzos infructuosos, honestamente ninguno, no podía evitar.
Con ambos puños apretados a cada lado, venas ligeramente pálidas sobresaliendo y algunas várices en forma de pequeñas pelotas bajo la piel, los labios tensos de Minerva Mcgonagall apenas si lograban mantener suspiros y palabras mezcladas entre escocés e inglés, al margen.
— Deja de sonreír, Snape, que para nada me parece cosa de risa.
— Sonreír, tal vez. ¿Pero reír? — sí, no lo podía evitar. Ver a la jefa de Gryffindor enfurecer por cualquier minúsculo detalle, era algo que aún después de tantos años disfrutaba. Y estaba seguro de que Minerva pensaba de la misma forma cuando el proceso resultaba a la inversa. — ¿Puedes en verdad culparme por encontrar algo así, entretenido de ver? Siempre dijiste que no tenía sentido del humor y justo ahora que lo tengo, ¿te parece mal? — la expresión de satisfacción plasmada como una sonrisa maquiavélica en su rostro, no hizo más que provocar que la mujer frente a él diera un fuerte pisotón en el suelo de piedra, probablemente incluso levantando un poco de polvo y dejando una huella.
— ¿Es eso acaso sentido del humor, Severus? — cruzada de brazos, por un momento Snape temió haber finalmente quebrantado el incansable temple de la mujer que ahora era la directora de la escuela de magia y hechicería, Hogwarts. — Observar cómo dos estudiantes, uno de ellos perteneciente a tu casa por cierto, se pelean hasta casi matarse, no debería considerarse "sentido del humor". ¿No te parece?
Lo sabía y admiraba lo mucho que a pesar de todos los años que ya habían pasado, Minerva Mcgonagall intentaba mantener el tono de voz bajo, de una forma muy respetuosa e igual de amenazante.
Templanza que él creía no poder tener jamás. Por algo no era el director de una escuela llena de niños.
— Minerva, tenemos prácticamente cuatro años viviendo dentro del castillo, sin poder salir. O al menos yo. ¿Qué esperas que pase?
Sí. Cada vez que pensaba en los hechos, los vellos de su nuca se erizaban como no lo habían hecho en mucho tiempo. Había sido espía durante mucho tiempo y había aprendido a mantener sus emociones bajo control, pero nunca había experimentado una situación como la que acontecía desde hacía ya cuatro años y un par de meses.
Nunca había tenido una buena relación con los Muggles y la verdad, no le interesaba en lo más mínimo. Al pensar en el tema, solo recordaba amargamente las innumerables razones por las que prefería mantenerse lejos de cualquiera de ellos, por lo que incluso evitaba que fuesen un tema de conversación o que ocuparan espacio vital en sus pensamientos.
Pero ya no podía ser así desde lo que había sucedido. La brecha que dividía a los Muggles de los magos, ahora ya no existía y a pesar de que quisiera evitarlo, ocupaba una importante parte de su vida que creía, no tendría fin.
— Ya lo sé. — Severus creyó poder oír sus dientes rechinar, en su forzado susurro. — pero nada podemos hacer. Ni invertir energías hablando al respecto.
La primer ministro de magia, había muerto. Cualquiera moría, no sería un tema de importancia de no haber sucedido en circunstancias sospechosas.
Los Muggles lo llamaban "un simple robo", pero para los magos era un asunto totalmente distinto. Estaba plenamente seguro de que sí, se trató de un simple robo y la mujer había sido tomada por sorpresa por lo que no había podido defenderse, pero resultó en un enorme caos que nadie esperaba.
Una gran revolución de comienzos turbios. Ninguno podría decir quién fue el primero, pero muertes aisladas de Muggles, comenzaron a volverse frecuentes. No había evidencia, tal vez algún veneno fuera de lo común que ninguno de ellos había visto jamás, o nuevas "enfermedades" sin ninguna causa ni razón, que estaba seguro solo se trataba de algún hechizo que causaba la muerte y se clasificaba como el efecto secundario de algo más o de alguna extraña patología sin catalogar.
Poco a poco, una silente guerra comenzó entre magos y Muggles. Algunos magos se atrevían a abandonar su anonimato para cazar Muggles y muchas veces no tenían tanta suerte. No podía criticar a los Muggles.
Cuando querían encontrar formas de deshacerse de los magos, sí que podían.
Y por supuesto que los magos se volvieron mucho más selectivos a la hora de prohibirles el paso. Hijos de brujas y Muggles, y viceversa, muy pronto se encontraron divididos sobre a cuál padre obedecer. Cuál corriente seguir. Tras muchos asesinatos, el primer ministro Muggle muy pronto develó la existencia del mundo mágico y muy pronto los decretó como personas no gratas.
Pronto ningún lugar resultó seguro. Hablando de seguridad, las medidas y hechizos contra Muggles e hijos "impuros", se convirtieron en una prohibición que los forzó a recurrir al único lugar en el que podían convivir sin ser perseguidos.
El castillo de Hogwarts, escuela de magia y hechicería.
Jamás había albergado a tantas personas como en aquel momento y la cotidianidad se convertía en el día a día. Ya no se trataba de impartir conocimiento, sino de albergar y proteger a cualquiera que llamara a sus puertas.
— Vemos los mismos rostros todos los días, Minerva. Qué esperas que pase. — mirando desinteresadamente el largo de sus uñas en una de sus manos, Severus Snape se encogió de hombros ante las acusaciones. — todavía me sorprende que ninguno de ellos haya volado alguna pared. De nuevo.
Recordaba que el castillo finalmente había terminado de repararse, por lo que no encontró gracioso el comentario.
— Severus... — con dos dedos sobre el puente de su nariz, Minerva Mcgonagall apretó tan fuerte como pudo para detener el incesante flujo de sangre hacia la sien. — sabes perfectamente la razón por la que discutían. Se llamaban Sangre Sucia e impuros, entre si. Eso va más allá de una simple pelea. ¡Estaban buscando un culpable de una guerra que ni siquiera nosotros podemos comprender cómo comenzó y mucho menos ellos!
Nunca esperaría que incluso, personajes como Filch, tomarían partido en semejante tontería.
Tras la guerra había sufrido mucho para recuperarse, aunque realmente no era la palabra que querría utilizar precisamente, pero sí. No creía encontrarse recuperado al cien por ciento, por lo que en verdad no estaba preparado para volver a involucrarse en otra batalla sin sentido.
Pero probablemente y por la suerte que tenía, tal vez debía apartar un lugar en su ya vacío calendario, para comenzar una conspiración contra el enemigo de turno. Además de tener que escuchar la molesta voz de Albus Dumbledore en cualquier retrato al que mirara, recordándole una promesa que creía haber ya cumplido.
Defender a los niños y al castillo, a toda costa.
— Si así lo deseas, puedo castigarlos, pero sabes perfectamente que eso no cambiará lo que sienten el uno contra el otro. Va mucho más allá de la simple rivalidad entre ambas casas y me temo que pronto empeorará si ésta estupidez continúa.
Y sí, era cierto. Poco a poco, cada uno comenzaría a acusarse como en un juicio contra brujas en Salem y los ánimos empezarían a caldearse más y más, hasta que cedieran ante la presión.
Sin importar la clase de castigo que decidieran implementar para mantenerlos controlados.
Por muy mal que sonara.
Pequeño prólogo :). Espero que les guste y que me den una oportunidad.
Cualquier duda y comentario, ya saben qué hacer. Gracias por leer 3
