Cap 2: Aria.
No sé exactamente cuánto tiempo estuve fuera de mí. Pero cuando recupere el sentido, por la sensación de algo apretando mis patas y cascos debía de estar esposado a una cama por la superficie blanda que sentíaen mi lomo.
Ya me hacia una idea del porqué de ello así que no abrí mis ojos, si no que use unas de las habilidades de mi raza que entrene bastante, mi oído. Emití un pequeño chillido y con el rebote de las ondas, supe que 4 ponis estaban cerca. 2 a mis lados y 2 más un poco más alejados.
Intente mover una de mis alas, pero eso solo me hizo notar la correa en mi cuerpo que las retenía. Era ciertamente una mala situación y es por eso que decidí solo esperar a que esos 4 se fueran si es que no eran guardias.
Fue en medio de esa espera que escuche una puerta abrirse y 4 pares de pesuñas hacer eco mientras se acercaban.
- Vaya, es una total exageración tener a este paciente así. Con todas las heridas con las que llego, más bien pienso que sería un milagro si llegase tan siquiera a despertar.
- Son precauciones Bandages. Si la princesa misma lo ordenó, tiene que haber una razón.
- Bueno ciertamente… no es para nada común que Twilight ordene tal cosa.
Al llegar cerca de donde tenía que estar los dos más lejanos, tanto la yegua como el semental que hablaban se detuvieron - Venimos para revisar el estado de este paciente.
Escuche como corrieron una cortina - Adelante.
- Gracias… - El semental respondió mientras ambos se acercaron a donde estaba - Veamos como estas hoy compañero… - Escuche el pitido de un botón seguido por el sonido de un monitor cardiaco - Umm… sus pulsaciones siguen siendo lentas... - Sentí algo frio en el pecho, pero al este ser redondo me calme. no se trataba del filo de una hoja - Su respiración aun es trabajosa…- Me quito eso del pecho y luego lo sentí abrir mi boca y colocar algo bajo mi lengua - Veamos que tal su temperatura.
- Uff… sinceramente aun no me acostumbro a ver esos colmillos, le da en verdad una apariencia como la de los vampiros de las pelis, y más teniendo en cuenta su aspecto. Hey Aid, ¿Crees que en verdad sea uno y chupe sangre? Eso explicaría por qué las precauciones que tomo Twilight con él.
- No seas tarada bandages. Es solo que él es un thestral, es normal en su raza.
- Amm… ¿Y que es un thestral?
- Agg… ¿Batponi? ¿Pegaso lunar? ¿Te suenan los términos?
- Aou… ¿Pero que esos no eran solo un mito?
- Pues ya ves que no… - Tomo lo que supuse era el termómetro de mi boca - Umm… su temperatura sigue siendo muy baja, pero reconozco que no sé si sea normal en su raza si tomamos en consideración que son nocturnos. Solo faltaría comprobar sus funciones corporales… jeje, hey Bandages, ¿Qué tal si estimulas a nuestro amigo aquí para comprobarlo?
No pasaron ni dos segundos para que escuchara un lindo golpetazo y a los de detrás reír un poco - ¡Por Qué No Lo Haces Tú Tarado Mientras Te Grabo Y Subo El Video A Internet Para Ganar Algo De Pasta Extra!
- Auch auch… Bandages era solo una broma rayos. No tenías que pegar tan fuerte… en fin…
- El anterior se levantó y abrió uno de mis ojos. Me dolió un poco cuando lo hizo por el súbito cambio de luz, pero lo aguante y al poco pude distinguir al unicornio verde quien con su magia me cegaba con una lampara antes de soltar mi ojo y repetir el proceso con el otro - Bu- Bueno, sus reflejos parecer estar trabajando.
- Oye Aid, ¿Tu estuviste allí cuando el llego caminando al pueblo?
- Pues sí. Daba la casualidad que estaba comprando víveres cuando este se apareció caminando por el mercado completamente cubierto de sangre... y es más. Por donde pasaba, este dejaba un rastro de la misma ya que todas sus heridas aun sangraban. Si soy sincero fue demasiado impactante el verlo. Aun al sol de hoy no me acabo de creer completamente que pudiera en verdad andar por sí mismo en ese estado.
- Se esa parte, pero nadie me ha sabido decir que era lo que el llevaba encima y le entrego a la princesa… ¿Tu lograste ver de qué setrataba Aid?
- No… no estoy muy seguro Bandages. Lo que le entrego estaba envuelto en unas telas empapadas en sangre… pero… pero creo que vi una cabeza sobresalir, y creo que se trataba de una potrilla.
- A ver a ver… ¿Viste su cabeza y crees que se trataba de una potrilla? Ósea… ¿Crees?
- Bandages… - El tono de ese poni fue bastante serio - Aun yo con toda mi experiencia en medicina mágica. Jamás vi una potrilla como esa, solo la llamo potrilla porque lo escuche llamarla 'Mi niña' a él… pero siendo sincero, eso no tenía la apariencia de una.
Maldición, de solo escuchar a ese poni, me dieron verdaderas ganas de romper a llorar… pero use cada gramo de voluntad de la que disponía en aguantar mis lágrimas y continuar con el acto de aun estar inconsciente.
- Lo que le haya entregado a la princesa Twilight, solo ella y Spike lo saben Bandages, porque desde entonces nadie ha logrado verla. Ni siquiera los de la prensa tienen una idea ya que, aun cuando se han intentado colar en el castillo para averiguar por qué el silencio de la princesa por este tema, aun ellos no han logrado verla debido a que su habitación está protegida por guardias las 24 horas del día… y eso lo sé porque me lo conto uno de mis amigos que es periodista y lo intento. después de todo él y esa niña han sido el chisme de la última semana.
- Eso… es bastante rudo de tu parte el decir algo así de una pequeña niña Aid.
- Agg, sea como sea… nuestro paciente presenta algunas mejoras Bandages. Redacta el informe y luego se lo enviaremos a la princesa.
La yegua suspiro y la escuche escribir hasta que cuando termino, ella y el doctor se retiraron.
Estaba en verdad aterrado luego de a ver escuchado a eso 2 hablar. Una semana era demasiado tiempo, mi pequeña tenía una semana sin mí a su lado y solo los cielos podía
saber que es lo que la princesa twilight le había hecho. Cuanto termine rogando a Dios por que los rumores de esa poni fueran ciertos, porque de otro modo, iba a terminar arrepintiéndome.
Estaba desesperado por salir de ese hospital, pero la experiencia me había enseñado a ser paciente y lo fui. El tiempo paso y poco a poco, fui notando como los que me vigilaban comenzaban a cansarse ya que, por el sonido, noté como incluso cabeceaban un poco.
Fue cuando escuche caer a esos dos a mis lados que decidí abrir mis ojos. Note que efectivamente estaba en una habitación de hospital y justo a mis lados, dos guardias de doradas armaduras dormidos ya que al parecer, era ya avanzada la noche y sus reemplazos no llegaron así que tuvieron que quedarse… de nuevo.
Vi la oportunidad y decidí no desaprovecharla. Solo pocos de los de mi raza eran los que nacían con la habilidad para manipular, y hasta entrar en las sombras… y esta era una habilidad en la que yo me especializaba.
Estaba aún demasiado débil para fundirme con las sombras, pero si fui capaz de usar las del interior de las ranuras en las esposas para destrabarlas y liberar mi cascos y patas. Una vez libre, me levanté de la cama sin llamar la atención y corrí solo un poco la cortina que separaba la cama con el resto de la habitación pudiendo notar a los otros dos guardias. Uno de ellos estaba dormido de pie recostado a su lanza y el otro estaba, aunque despierto, notablemente cansado.
No quería meterme en problemas, por lo que descarté la idea de noquear a ese y arriesgarme a despertar a los otros tres. En vez de atacarlo, me dirigí a una ventana detrás de la cama.
Con cuidado la destrabe y gracias al cielo, al abrirla esta, no hizo ruido alguno. Estaba al parecer en un 4to piso, pero tenía alas así que no era como si eso me importara, quite el cinturón que me las ataba y me lance por la ventana.
Mi ala la cual se había roto antes dolía demasiado, y es por ella que solo pude a lo mucho planear hasta aterrizar fuera del hospital y al aterrizar, me dirigí donde a lo lejos miraba el castillo.
Al ser de hecho una noche de luna nueva, esta era oscura y las calles del pueblo estaban casi vacías, por lo que caminar sin ser notado fue bastante sencillo… o al menos lo fue hasta que note como poco a poco comenzaban a aparecer algunos grupos de guardias quienes más que patrullar, parecía buscar algo… o mejor dicho a alguien. Tal parecía que ya habían notado mi desaparición.
Me sorprendió un poco que estos guardias no se mostraran nerviosos o apresurados mientras que detenían a algunos de los ponis en las calles, y les hacían preguntas que hasta parecían casuales. Pero note que el objetivo de estas, era el obtener información de mi paradero.
Al parecer sus capitanes habían optado por la opción de buscarme sin hacer que el pánico se extendiera a la población en general, algo ciertamente muy poco esperado por mí.
Evadí a todos los guardias, pero me fue en verdad más difícil hacerlo cuando comencé a acercarme al castillo. Las patrullas eran el triple que en el resto del pueblo, y por ello algunas veces casi fui cachado por ellas, pero aun así me las arreglé para llegar al castillo donde un montón de guardias, estaban cuidando el perímetro de este.
Por aire o por tierra me iba a ser imposible llegar, así que, aun si era casi un suicidio, decidí arriesgarme y use mi habilidad para entraren el mundo de las sombras. Un espacio totalmente a oscuras y apartado de la realidad, en donde la única guía eran puntos de luz sobre tu cabeza los cuales eran las salidas que podías tomar. Estos eran las sombras fueran de los guardias quienes se movían alrededor del castillo, o de la que formaban los objetos al ser bañados por la poca luz de la luna.
Al entrar en este espacio, fui golpeado por la enorme presión que este ejercía sobre el cuerpo, y fue tal que algunas de mis heridas volvieron a reabrirse. Fue por esto que decidí correr hasta las sombras indicadas y cuando salí de ese espacio estaba ya molido, pero valió la pena ya que estaba dentro de ese castillo, específicamente en el recibidor del mismo y gracias a las diosas este estaba vacío.
Según esos ponis de antes, Aria tenía que estar en algún sitio aquí dentro, pero el lugar era en verdad inmenso y podía ver montones de puertas exactamente iguales a donde viera.
No me quedo más que comenzar a caminar por todo el lugar prestándole especial atención a todos los sonidos. fue por estos que revisaba una que otra habitación al escuchar, bien fuera respiraciones venir de dentro de las mismas, o cualquier otro sonido. Incluso llegue a revisar una donde un dragó aun más grande que hasta la rumoreada princesa Celestia, dormía plácidamente y otra un poco más extraña, ya que encontré a un búho de hecho leyendo un libro mientras un ave fénix dormía en un nido sobre uno de los libreros.
Me tomo un buen rato el dar con la habitación correcta, pero eventualmente termine en una donde dos guardias estaban parados a los lados de la puerta y estos si estaban atentos a los alrededores.
No estaba en verdad para peleas por ese día, pero si en verdad mi pequeña aria estaba tras esa puerta, entonces no tenia de otra. Me tomé un pequeño respiro serenándome y luego corrí a ellos. Al estos notarme tomaron sus armas y estaban por dar aviso de mi presencia, pero no se los permití cuando di un chillido especial que los aturdió y me dio el tiempo de patear la cabeza del primero, atajar con mis dientes un corte horizontal con una espada del otro permitiéndome halarlo a mi y hacerlo caer para una vez en el suelo, pisar su cabeza y dejarlo fuera de combate.
Con esos dos fuera del camino, abrí la puerta de la habitación haciendo el menor ruido posible... y sinceramente solo tuve ojos para la cama y un bulto en ella. Me acerque con el mayor de los cuidados a ella, temiendo despertar a mi pequeña si esta había conciliado el sueño y al llegar ala cama, me asome en esta y no me quedo más que morder mis labios frustrado cuando vi a nadie menos que a la princesa Twilight dormir plácidamente en ella.
- "Tengo… tengo que calmarme… … los… los del hospital se equivocaron, pero eso no quiere decir que algo malo le haya acontecido a Aria…tengo" snif "Tengo en verdad que calmarme".
Tuve en verdad que luchar contra mi miedo y preocupación para no llorar, pero me contuve y salí lo más tranquilamente que pude de la habitación, y cerrando la puerta, continúe mi búsqueda por ese enorme castillo.
A partir de la habitación de la princesa, ninguna otra estaba siendo resguardada. Y sinceramente, me estaba derrumbando mientras andaba y no encontraba rastros de mi pequeña. No fue hasta que al pasar frente a un pasillo sin salida y con solo una puerta al final de este, que escuche algunos pequeños sollozos que la esperanza me golpeo. Rápido pero cuidadosamente, abrí esa puerta de la habitación la cual era bastante grande y note. Había sido equipada con mueblería y hasta juguetes para potrillas en edades de lo años que era la edad de mi Aria.
Entre en esta y siguiendo los sollozos, vi un bulto que se movía mientras sollozaba.
- Sinf… papi… ma- mami.
Suspire un poco más calmado y camine esta vez hasta subir en la cama. Con cuidado me recosté a el espada de ese pequeño bulto que reacciono volteando aterrada, pero al verme, mi potrilla comenzó a llorar abiertamente antes de enterrar su cabeza en mi pecho.
- Pa- Papa… snif… vo- volviste… en... sinf… en verdad volviste.
- Nunca me atrevería a dejarte sola mi niña. Te prometí que no importa que pasara, siempre volvería a tu lado… y jamás pienso romper esa promesa mi potrilla.
- Tengo… tengo miedo… - Mi potrilla levanto su cabeza para mirarme con las lágrimas bajando por esos aterrados ojos - Papa, tengo… tengo mucho miedo…. ¿Qu- Que es lo que meestá pasando? ¿Por… Por que duele todo mi cuerpo y… y… me estoy…?
- Shh… - Use mi ala para tapar su boca, antes de tomarla y acostarme sobre mi lomo para luego acostarla a ella sobre mi pecho y sonreírle mientras acariciaba su cabeza - Tranquila Aria, todo estará bien.
- Na- Nada está bien papa… snif… pri- primero fue… snif…primero fue mama, luego… luego esos horribles po- ponis… snif… y… y ahora me parezco a un monstruo y… y todos me miran así… ¿Por… snif… por qué? ¿Por qué pasan estas cosas?
Dios… sinceramente quería morir… quería tomar el camino fácil y solo morir por todo esto, el ver a mi niña en ese momento, el sentir como temblaba aterrada, su mirada… pero sobre todas las cosas… el cambio de la misma.
De ser una linda potrilla hibrida entre thestral y unicornio… me gustara o no, mi pequeña estaba cambiando en la imagen de un verdadero monstruo de una película de horror.
Su pelaje cobalto estaba cambiando y ahora parecía un pálido azul oscuro que no paraba de despedir un negro miasma. Sus peluditas orejas como las de mi raza, eran solo dos pedazos de carne sin pelaje. Por todo su rostro estaban comenzando a aparecer grotescos agujeros que dejaban expuestos los huesos de su cráneo. Sus ojos, de ser unos lindos ojos verdes iguales a los de mi raza, estaban a la mitad de volverse completamente negros y en medio de estos estaba apareciendo una enfermiza línea horizontal que brillaba en rojo. Su larga y lacia crin, una gran parte de esta estaba cayéndose y dejando solo un enfermizo cuero en su cabeza. De solo tener un pequeño cuerno herencia de su madre en su frente, ahora dos cuernos más estaban emergiendo a los lados de su cabeza. Su boca, de solo tener dos colmillos solo un poco más grande que el resto de sus dientes, ahora era una boca llena de aserrados dientes… y para mi lamento, eso era solo su cabeza.
El pelaje de todo su cuerpo estaba comenzando a caerse, dejando muchos pedazos con solo un cuero de aspecto muerto a la vista. su larga y linda cola no tenía ya de su lindo y sedoso pelaje morado y de sus patas, estaban comenzando a crecerles unas 4 garras que estaba a poco de traspasar su piel.
Aunque me doliera… por culpa de mis errores, era mi pequeña niña quien poco a poco se estaba convirtiendo en una creatura de pesadillas.
- Agg… - Solo pude suspirar aguantando mis ganas de derrumbarme frente a mi pequeña, mientras que con mi cabeza, acariciaba la suya con todo mi cariño - Aria… no lo sé tesoro… no sé por qué todas estas cosas están sucediendo… pero te lo juro Aria… - La abrace lo más fuerte que pude sin lastimarla - Te juro que como tu padre resolveré esto. Así tenga que mover el cielo y agitar al mismísimo infierno, te juro que encontrare una manera de devolverte tu vida mi pequeña. No eres, y jamás serás un monstruo mientras que dealiento en mi cuerpo, así que por favor Aria… - Me separé de ella para mirar a los ojos de mi potrilla y yo en ese momento no pude contener mis propias lágrimas - Por favor… jamás vuelvas a pensar de ti como un monstruo. Eres y siempre serás para mi dulce potrilla con un corazón limpio y puro que solo trae felicidad a este viejo y tonto poni que es tu padre.
Aria estiro sus cascos tomando mi cabeza con ellos, para luego atraer mi cabeza y poder abrazarme - Esta… snif… e- está bien, te creo papi… se snif… sé que como siempre cumplirás con tus promesas y… snif… y no pensare más en mí de esa forma… pero… pero no es tu culpa papa… por… por favor, deja… deja de pensar en cosas tan malas y… y prometo que yo también lo hare.
Dios… simplemente solo pude abrazarla un poco antes de besar su frente con todo el amor que le tenía a mi potrilla - Jeje… como… como siempre no puedo ocultarte nada ¿eh?
- Siempre… snif… - Mi pequeña sorbio antes de limpiar sus lágrimas y darme una pequeña sonrisa - Siempre has sido un poni muy fácil de leer pa.
- Agg… - Use una de mis alas para arropar todo su cuerpo - Intenta dormir un poco Aria… mañana buscare algo para aliviar tu dolor mi potra, pero por ahora solo intenta descansar.
- Es… está bien… - Aria recostó su cabeza en mi pecho cerrando sus ojos - Buenas noches papi.
Le di otro pequeño beso en su frente por debajo de su cuerno - Que tengas dulces sueños mi niña.
Aria asintió y paso un buen rato intentado el dormirse… pero como padre que era, conocía a mi potra. Si ella tenía problemas para dormir, entonces conocía una forma de ayudarla a lograrlo, y esta era con una canción. Le acaricié la cabeza y comencé a cantar una de las canciones que a ella siempre le había gustado. Comencé a cantarla y poco a poco fui notando como mi pequeña fue relajándose hasta que una sonrisa se mostró en su rostro mientras que mi potra disfrutaba de mi cantico y de a poco, fue cayendo en el mundo de los sueños.
Cuando termine de cantar, ya mi pequeña estaba completamente dormida. Solo pude acariciar su cabeza con la mía mientras el arrepentimiento me carcomía. Hace una semana cuando la deje ante la princesa, mi pequeña no estaba en un estado tan avanzado de trasformación como ahora. Ciertamente fue algo positivo el tráela con la princesa Twilight, ya que según lo que esperaba, ya a este tiempo mi pequeña no debía de ser más mi pequeña… pero al parecer ni la mismísima Twilight Sparkle, portadora del elemento de la magia había podido revertir la maldición de mi pequeña.
- Esa fue verdaderamente una linda canción…
y con eso a nuestro amigo viruz se le contestaron sus dudas... xD y ¡Felicidades por ser el primero en comentar! jajaja.
