Perdón
Disclaimer: Nada me pertenece.
Esta historia participa en el reto multifandom del foro Alas negras, palabras negras con la lista escénica. Mi condición era Reconciliación y aunque la palabra no se menciona, he intentado reflejar el concepto.
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La academia está silenciosa. Allison no está. Se fue a Los Ángeles en cuanto todo estuvo solucionado, no sin antes asegurarse de que todos estaban bien y repetirles un millón de veces que la llamaran si la necesitaban:
– Y si no también. Somos una familia. Estaría bien poder hablar entre nosotros sin que haya un apocalipsis de por medio.
Fue lo último que les dijo y Diego no la ha llamado, pero sabe que Klaus, Luther y Vanya sí. Vanya y él han vuelto a sus respectivos apartamentos, pero se pasan todos los días a ver cómo están los demás. Klaus no lleva muy bien la pérdida de Ben y Diego tiene miedo de que vuelva a caer en las drogas. Luther, por su parte, no tiene muy claro qué hacer con su vida y Cinco ni siquiera tiene claro que haya algo que quiera hacer.
Así que Vanya y él, que más o menos tienen su propia vida montada, se encargan de los tres. Vanya está intentando convencer a Cinco para que se matricule en un instituto y socialice un poco mientras que él intenta ayudar a Luther a encontrar trabajo. Es complicado porque todo lo que su hermano sabe hacer es ser un héroe y no es que en la ciudad se ofrezca ningún trabajo de eso, pero es infinitamente más fácil que ayudar a Klaus. De todos modos Vanya y él, y Allison por teléfono, lo intentan como pueden. Lo escuchan y tratan de distraerlo para que piense en otras cosas. Diego cree que no lo están haciendo del todo mal.
De todos modos esa tarde no está ninguno de sus hermanos. Klaus se ha apuntado a clases de yoga, le cogió el gusto a lo espiritual en los sesenta. Luther ha ido a una entrevista de trabajo y Cinco les prometió que se pasaría por la jornada de puertas abiertas de un instituto de la zona. En parte ha ido para comprobar si es verdad y en parte para esperar a que Luther vuelva y ver como le ha ido todo, pero su mayor motivación para estar en la academia es ver a Vanya. Han estado tan ocupados con sus hermanos que apenas han tenido tiempo para hablar de nada más y hay algo que lleva tiempo necesitando decirle.
Su hermana entra en la casa con una ligera sonrisa. Diego piensa que la ha visto sonreír más en esas últimas semanas que en toda su vida y no puede evitar devolvérsela. Ella se sienta a su lado en el sofá.
–Parece que Cinco sí que ha ido a la reunión ¿no?
Diego asiente distraído. Está intentando encontrar las palabras para expresar lo que quiere decirle a su hermana, pero ese tipo de cosas nunca se le han dado bien. Finalmente decide ser directo.
–Lo siento.
Ella parece sorprendida.
–¿Por qué?
–Por todo, por haberte hablado así el día del funeral y por todo lo demás, por cómo te traté cuando éramos niños. Cuando leí tu libro por primera vez lo vi como una traición, pero ahora me doy cuenta de que tenías razón. Fuimos horribles contigo y supongo que si yo hubiera estado en tu situación también hubiera querido vengarme.
–No lo hice por venganza.
No parece reprocharle que piense así. De hecho, Vanya nunca parece reprocharle nada a nadie, solo en el libro. Quizá por eso le sorprendió tanto cuando leyó todo lo que su hermana fue capaz de decir de ellos.
También le dolió. Con Luther y Allison, los más crueles con ella, una por vanidad y el otro por ganarse el favor de su padre, se mostró implacable en sus descripciones. Cuando escribió sobre Klaus lo hizo desde la lástima y la piedad por lo que tuvo que soportar y de Ben y Cinco habló desde el cariño porque eran los que mejor la habían tratado.
Sobre él había contado cómo la insultaba y despreciaba, pero también había hablado de su inseguridad, de cómo su padre lo torturaba psicológicamente remarcando cada uno de sus defectos y diciéndole que nunca llegaría a ser tan bueno como Luther. Vanya había hablado de su vulnerabilidad ante esos comentarios y de como él la volcaba en ella sintiéndose mejor al causarle el daño que su padre le causaba a él.
Todo era verdad, pero cuando lo había leído se había sentido traicionado y atacado. No sabía qué le dolía más: que lo hiciera ver como un monstruo o que hubiera divulgado sus inseguridades. Ahora lo que más le duele es que nada de lo que Vanya escribió era mentira.
–¿Por qué lo hiciste entonces?
–Lo necesitaba. Necesitaba sacar de dentro todo lo que me atormentaba, todo lo que me hacía sufrir. Necesitaba que me escucharan por una vez. No quería haceros daño y lamento que os lo hiciera, pero no me arrepiento. En ese momento me hacía demasiada falta.
Diego asiente. En el psiquiátrico descubrió lo que es que nadie te escuche. Nunca en su vida se ha sentido tan impotente como encerrado en su celda mientras nadie tomaba en serio lo que decía.
–Bueno, no sé si ahora necesitas oírlo o no, pero de verdad que lo siento.
No sabe si él podría perdonar algo así. En la academia de policía le enseñaron que lo normal es que las víctimas no perdonen y sobre todo que no quieran volver a tener relación con quienes les hicieron daño jamás, pero en la academia de policía nunca estudiaron a la familia Hargreeves, que es la familia menos normal que ha existido nunca. Han pasado por demasiadas situaciones difíciles juntos y han pasado demasiadas cosas desde que cada uno se fue por su lado y desde que se volvieron a reunir. Todos han crecido, han dejado atrás la influencia negativa de su padre y ninguno, ni siquiera Luther, que estuvo más tiempo con él, es ya quien fue.
Como si le hubiera leído el pensamiento, Vanya contesta:
–Eso fue ya hace mucho tiempo. No sería justo echarle a papá toda la culpa de los errores que hemos cometido, pero está claro que nos empujó a ellos y que todos somos mejores personas desde que nos alejamos de él. Ahora somos una familia. No me importa lo que sea que fuéramos antes.
Le alivia oír eso. Sabe que su hermana nunca podrá olvidar la manera en que él y los demás la trataron, pero está dispuesta a dejarlo todo atrás igual que el resto se han ido perdonando todo lo que se hicieron entre sí. Como dice Vanya, han dejado de ser una academia para convertirse en una familia.
