Disclaimer: Esta es una traducción/adaptación de la historia original de bluestocking79, The Lady in Red, or How Severus Snape Finally Got Lucky. Los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling; la historia original pertenece a bluestocking79.

La Dama de Rojo, o Cómo Severus Snape, finalmente, tuvo suerte.

En lo que concernía a Severus, la peor parte de trabajar en el Ministerio de Magia, no eran los mezquinos y falsos burócratas, o esa jodida estructura estática de pagos, ni siquiera sus imbéciles empleados.

No. La peor parte era asistencia obligatoria al Baile Anual de la Victoria que organizaba el Ministerio.

La tolerancia de Severus al ser rodeado por una horda de idiotas borrachos era limitada en el mejor de los casos.

La más odiada parte del asunto, era que la fiesta solo existía para alabar y elogiar al jodido Harry Potter, que no hacía más que recordarle a Severus el día en el casi muere, solo y odiado por todos…

No era sorpresa que el hombre pasara prácticamente todo el tiempo en el bar.

Era obligatorio acudir a la maldita fiesta, pero el disfrutarla y la sociabilización no lo eran, y, en consecuencia, Severus había desarrollado un mecanismo de supervivencia.

Llegaba temprano, antes que la legión de idiotas completa llegara. Se retiraba igualmente temprano, antes que dichos idiotas lo orillaran a la furia homicida o la más profunda depresión. El tiempo entre las dos acciones, lo pasaba en el más oscuros del lugar, bebiendo whiskey de fuego a expensas del Ministerio, e ignorando las miradas de lástima de los otros.

Estaba ya considerando retirarse a su hogar, en donde el whiskey y la solitaria compañía eran superiores, cuando alzó la mirada, jadeó, y se quedó mirando.

Era escandaloso. Era provocativo. Era estupendo.

No era más que un pedazo de trapo color rubí, que envolvían las curvas del cuerpo de Hermione Granger – Weasley como un guante. La brillante seda apenas cubría algunas áreas estratégicas, pero otras, eran plenamente visibles: el hombro, el amplio escote, y, por Merlín santo, ¡el lado izquierdo de su cuerpo se veía prácticamente desnudo!

La boca de Severus se puso seca.

Trabajaba con ella ocasionalmente en el Ministerio, pero siempre se veía tan razonablemente vestida. Profesional. Sensata. Nunca había sido capaz de notar ni una pizca de esa diosa en ella.

Pero ahora, había dejado intoxicado a cada hombre en el lugar, Severus incluido.

La mujer se estaba acercando a él, y Severus se dio cuenta que no tenía la fuerza de voluntad para ignorarla.

"Madame Granger – Weasley." Saludó él, torciendo el gesto al pronunciar el apellido de su marido, como de costumbre. Se preguntó cómo hacía que ese vestido se mantuviera en su lugar.

"Severus." Respondió ella, asintiendo con gracia. La chica se veía remarcablemente poco avergonzada por haber olvidado más de la mitad de su vestido en casa. "Estoy encantada de verte aquí."

"Igual yo." Murmuró Severus, pasmado al darse cuenta que de verdad lo sentía así. ¿Sería un hechizo lo que mantenía al vestido sobre su cuerpo? Tal vez alguna clase de adhesivo que lo mantenía cubriendo su…

"Mis ojos están aquí arriba." Dijo Granger – Weasley, sonando más divertida que ofendida.

Severus se sonrojó al ser atrapado tan fácilmente, pero sus ojos siguieron admirando los magníficos pechos de la joven, sin permiso del propietario.

"Y ya no soy 'Granger – Weasley'". Continuó ella.

A Severus le tomó un momento entender la importancia de esa declaración. Era difícil pensar con claridad cuando tanta sangre había abandonado su cerebro para viajar tan al sur. Por primera vez, notó que no llevaba su sortija de matrimonio, eso sin mencionar la ausencia del pelirrojo.

Cuando la miró a los ojos, los encontró brillando con humor… y algo más.

"Ahora solo soy Granger." Murmuró ella. "Pero preferiría que me llames Hermione."

Seguro era el whiskey de fuego. Había bebido mucho. No era posible que esa diosa estuviera coqueteándole a él.

Nunca, en toda su jodida vida, había tenido esa suerte.

"Tu atuendo es… muy llamativo." Se arriesgó a decir él.

"Acabo de salir de un mal matrimonio y un peor divorcio." Dijo ella. "Estoy cansada de ser razonable. Quiero divertirme."

"Si deseabas atención, te aseguro, la obtuviste."

"¿También la tuya, Severus?" Hermione tocó el brazo del hombre, y él sintió que su cerebro se ponía brumoso. "Es por eso que me puse este vestido. He estado tratando de captar tu atención por meses, pero supongo que eran requeridas tácticas más… Gryffindor."

Un momento. ¿Dijo que se había puesto eso por él? ¿POR ÉL?

La sola idea era ridícula. Era absurda.

Era… maravillosa.

"No… no tenía idea…" Admitió Severus.

"Para ser tan brillante, puedes ser bastante obtuso."

A pesar de sus mejores esfuerzos, los ojos de Severus seguían desviándose hacia abajo. Seguía preguntándose cómo se las había arreglado para ponerse esa cosa en primer lugar…

"Una serie de encantamientos." Dijo ella, acercándose para susurrarle al oído. Él inhaló el embriagador aroma de su perfume, y el deseo comenzó a correrle por las venas.

"Es bastante fácil ponerlo." Añadió ella. "Pero creo que encontrarás que es todavía más fácil el quitarlo."

"Debería probar esa teoría." Murmuró él.

Hermione le sonrió, una sonrisa brillante y genuina, y él decidió que moriría muy feliz después de ver tal cosa.

"Pensé que nunca lo dirías." Dijo ella, tomándolo de la mano.

Mientras dejaban el salón de baile, a Severus se le ocurrió que ahora, nadie le lanzaba miradas de lástima.

La más increíble mujer en el lugar, lo había elegido a él.

Extrañamente, a Severus no le importó dónde lo llevaba Hermione.

Se aparecieron de regreso al departamento de Severus con ferviente prisa, en donde él descubrió que Hermione había tenido razón.

El vestido, de verdad, se quitaba muy fácil.

Fin.

N/T: Un one – shot corto, pero interesante. Lo descubrí hace tiempo en la vieja fic-page Ashwinder, que ha sido, afortunadamente, resucitada. Este es el primero de un serie de one-shots, en lo que espero que termine la historia multicapítulos que espero poder compartir con ustedes, muy pronto. Por el momento, tendrán que conformarse con una serie de one-shots. Espero que les haya gustado. Un abrazo enorme.