Amor Berkiano
Summary: Reconoces las señales, sabes que es lo que él intenta decir, lo ves en sus ojos, su sonrisa, la forma en que te habla, estás enamorado pero nunca te habías dado cuenta de cuánto.
Advertencias: Sangre, Hiccup no derribó a Toothless, Dagur visita Berk con su padre.
Palabras: 1238
Había sido solo un día desde que llegaste pero eso no quiere decir que no estuvieras listo para irte de la isla en el momento en que desembarcaste, detestabas esas reuniones, charlas sobre paz y nada de muerte, era aburrido. Tú eras el mejor de los guerreros, cazabas jabalíes salvajes con solo una daga, explorabas los rincones que nadie más se atrevería y podías tirar a un dragón del cielo con una flecha en el lugar correcto. Nada en esa isla podía ser interesante para ti.
-Mira por dónde vas Inútil- dijo una voz no muy lejos.
Volteaste a ver que pobre alma había decidido hacer enfadar al bocazas de turno solo para recordar la única razón por la que tus visitas a Berk valían la pena.
Flacucho, con cabello castaño y pecas que cubrían un rostro extrañamente delicado; Hiccup Haddock, hijo del jefe Stoick y tu compañía constante cada que se celebraban los tratados.
-Lo hice pero tu ego ocupa más espacio que tú Snoutlout- respondió el castaño en su usual tono de sarcasmo.
Sonreíste divertido ante la escena y decidiste acercarte por detrás de Hiccup, el resto del grupo te vio llegar pero no el castaño, los muy cobardes se fueron sin decir nada, tenías una fama que a veces te daba gracia pero tampoco es como que hicieras nada para corregirla.
-Hiccup, ¿de nuevo buscando peleas?- dijiste en un tono divertido, asustándolo ligeramente viendo la forma en que volteó a verte tan rápido.
-No son peleas mientras no se dé un golpe primero- te dijo pero se veía en sus ojos un brillo que no recordabas haber visto antes, ¿sus ojos siempre habían sido así de verdes?
-No lo sé Hiccup, a mí me pareció un golpe bajo el usar su falta de cerebro para conseguir tiempo- ahora eras tú el de los sarcasmos.
Hiccup sonrió sin responder otra cosa pero su expresión decía mucho más para ti de lo que haría cualquiera de sus palabras, especialmente porque sabías la forma en que mentía, él no era un buen mentiroso, al menos no para ti.
El resto de ese día lo pasaron lejos del gran salón, solo los dos explorando el bosque, notaste a Hiccup algo distante, habías escuchado rumores de que Stoick finalmente se desharía de su hijo pero no querías tocar ese tema. Volvieron al anochecer y descansaron hasta el siguiente día.
En la mañana se celebró un pequeño torneo entre los jóvenes guerreros y por supuesto que participaste, ganaste incluso, pero a los locales no les pareció mucho tu victoria. Algunos eran más descarados que otros pero uno de ellos realmente te hizo enfadar, sin embargo estabas en territorio ajeno y no podías arriesgar el maldito tratado, así que lo dejaste pasar y comenzaste a avanzar en dirección al Gran Salón a celebrar tu victoria.
Sin embargo notaste algo raro en la mirada de Hiccup mientras te alejabas, él no te estaba observando a ti pero si al vikingo que te había insultado, tuviste un presentimiento extraño, los ojos de Hiccup detonaban una expresión que solo habías visto en otros pero nunca en él
Esperaste un poco antes de seguirlo, el festejo se podía ir al diablo, tu curiosidad era más poderosa, tomando una capa para ayudarte de confundirte en el ambiente recorriste un sendero que solo pocos sabían, estaba lleno de depredadores usualmente pero parece que a Hiccup no le había importado ni al otro Vikingo que lo acompañada por las pisadas extras que se marcaron en la tierra húmeda.
Un alarido de agonía hizo que apresuraras el paso, no había sonado como el castaño pero no podías estar seguro hasta que lo vieras con tus propios ojos.
Lo viste correr, sangre en sus manos y ropas, alejándose de algo, notaste el cadáver de un adulto no lejos de ahí, una daga aun enterrada en su pecho y varias marcas más haciendo un charco que no tardaría en llamar la atención de los depredadores. Seguiste el rastro de Hiccup curioso, emocionado, no sabías que él fuera capaz de una hazaña como esa, tomaste la daga contigo en caso de que alguien llegara a cruzar el tramo.
No tardaste en encontrarlo, su rastro era fácil de seguir cuando él no se encontraba con la cabeza fría. Hiccup observaba sus manos con una mueca entre pánico y emoción, te recordaba a ti mismo.
-¿Hiccup?- preguntaste llamando su atención, le viste paralizado y luego voltear a verte con temor en sus ojos.
-Dagur… ¿Qué haces por aquí?- te pregunta como si sus ropas no estuvieran manchadas ni sus manos temblorosas.
Lo miras fijamente, inspeccionándolo, pensando en tu siguiente movimiento, deslizas tu capa de tus hombros a los suyos, cubriendo su delgada figura por completo, nadie notaría la sangre ahora.
-Necesitas cambiarte esa ropa- sugieres mientras su mirada se suaviza.
-Gracias- el responde en su murmullo que por poco no escuchas.
Un ligero silencio se instala entre ambos mientras esperas que Hiccup pueda caminar sin que sus piernas amenacen con fallar. Pronto recorren un sendero que se torna familiar, te mantienes cerca mirando cada detalle que puedes, él te tiene una fe ciega, a diferencia de la desconfianza y desaliento que sus ojos muestran alrededor de su propia gente.
-¿De quién es?- preguntas cuando llegan al límite del bosque, la casa de Hiccup se encuentra a la vista.
-No lo recuerdo, sé que estaba hablando mal de ti y no pude controlarme, tenía que callarle- dijo él finalmente mientras abría la puerta.
Copos de nieve comenzaron a caer, pesadas nubes delataban una tormenta acercándose, el invierno que había adelantado ese año aparentemente y con ello la estadía de los Berserker se prolongaría. Sonreíste y agradeciste al espíritu o dios que te hizo aquel favor.
Finalmente reconociste las señales, sabes que es lo que él intenta decir, lo ves en sus ojos, su sonrisa, la forma en que te habla, estás enamorado pero nunca te habías dado cuenta de cuánto. Y ahora sabes que esos sentimientos son correspondidos.
-Mi Hiccup- murmuras de forma orgullosa, casi cariñosa, una de tus manos viaja a su cintura, la otra a su barbilla, le haces verte a los ojos –Estás lleno de sangre por defender mi honor, eso es casi pedir matrimonio para mi pueblo-
Él sonríe, te abraza, parece tranquilo y entonces entiendes que ambos llevan buscándose desde hacer un tiempo, simplemente no lo sabían. Él necesita de aceptación, tú quieres su completa atención, ambos se buscan por interacciones honestas, no solo por lo que sus títulos como herederos les pueden llegar a entregar.
-¿Qué tendría que hacer para asegurar tu mano?- pregunta Hiccup mirándote a los ojos.
Sonríes de manera sádica, él corresponde con una sonrisa similar, la sangre que Hiccup derramó por ti había sido suficiente en tus estándares pero quizá podrías esperar para darle una respuesta más concreta luego, una vez que hayas asegurado tu trono.
Notas de la Autora: ¡Hola! Por alguna razón me llegó inspiración para hacer otro One-shot, esta vez desde la perspectiva de Dagur de "Amor Berserker" espero que les guste.
¡Nos leeremos en otras historias y no olviden los comentarios!
