Hola a todos, por aquí estoy de nuevo con u nuevo capítulo.
¿Cómo cantar victoria ante tanta pérdida? La cuarta guerra ninja culminó y dejó, tras su paso, dolor y destrozos. Aunque ganamos, ¿Podemos decir realmente que lo hicimos? A decir verdad, considero que nos derrotaron; vimos con dolor como perdíamos conocidos, amigos y familiares; tuvimos que luchar contra nuestras emociones y sentimientos al batallar con personas traídas a la vida por un jutsu prohibido. Nos destruyeron anímicamente, creando un vacío en cada uno de nosotros; así que estoy muy lejos de sentir que ganamos.
Levanto mi mirada hacia la aldea y está como si no hubiese sucedido nada, pero al recorrer las calles todavía hay un ambiente lúgubre y pesado. Observo mi alrededor, a las personas con las que me cruzo y la mayoría de las miradas son vacías, como si fuesen muertos vivientes. En realidad no los juzgo, hasta yo me siento así y por mucho que trato de disimular que estoy bien sacando una sonrisa, mis ojos me delatan.
Ya esto es una costumbre, visito la tumba de mi padre a dejarle flores. Me arrodillo y con mis dedos toco la fría lápida donde está escrito su nombre, 'Inoichi Yamanaka'. Creo que he llorado tanto su pérdida, que ya no me salen lágrimas aunque siga sintiendo como si clavaran un kunai directo a mi corazón y se crea un nudo en mi garganta que me impide hablar siquiera.
Bajo mi mirada, aún me cuesta creer que ésta es mi nueva realidad. ¿Acaso esto es lo que nos espera? ¿Este es el camino ninja que tarde o temprano nos enfrentaremos? ¿Morir en batalla? ¡No!, me rehuso a terminar así, no quiero terminar así, pero ¿a quién engaño? Elegí ser ninja y tengo que dar mi vida, si es necesario, por mi aldea, ¿No? A fin de cuentas la vida está muy lejos de ser un cuento de hadas y princesas, así que no puedo esperar un final feliz, ¿O si?
No quiero creer que a esto se reduce mi vida, a enterrar seres queridos y buscar sus nombres entre tantas lápidas. Ya no quiero seguir viendo morir a mis familiares y amigos, debo ser fuerte y proteger a las personas que aprecio. Por su sacrificio es que hoy estoy aquí, que sigo viva y mientras lo esté lucharé con todas mis fuerzas. Sus muertes no serán en vano, algo bueno tiene que salir de todo este dolor.
Yo, Ino, líder del clan Yamanaka, me levantaré más fuerte que nunca y demostraré de lo que estoy hecha.
- Ino, ¿Estás bien? - una voz masculina, con un tono dudoso, me saca de mis pensamientos. Giro mi cabeza hacia mi derecha y levanto mi mirada a mi amigo. - has estado muy callada.
- Si Chouji, estoy bien, gracias por acompañarme. - le sonrío para no preocuparlo.
- ¿Te parece si vamos a almorzar? Muero de hambre y así seguro te levanto los ánimos. - me devuelve una sonrisa. Me da un poco de gracia su propuesta porque esa es su forma de cambiar su humor, pero eso está muy lejos de mejorar el mío.
- Está bien.
- ¿Vamos? - me tiende la mano para ayudarme a parar. Asiento, pero antes de estrechar su mano, volteo a darle una última mirada a la tumba. Acerco mi mano a mis labios, deposito un beso entre mis dedos y toco nuevamente su nombre.
- Antes de irnos, dejemos estas flores en las tumbas de tío Shikaku, de Neji y Asuma Sensei.
- Ok. - me dice mientras asiente con la cabeza.
Visitamos las tumbas un rato, coloqué las flores y nos marchamos. Antes de salir del cementerio, me detengo y volteo mi cara para darle una última vista, Chouji posa su mano en mi hombro para darme apoyo, lo miro y sonrío mientras empiezo a caminar nuevamente. Levanto mi mirada al cielo, sé que desde arriba me están cuidando. Daré lo mejor de mí, se los prometo.
Guest: Thanks for your review, I'm glad you like my story. Well, in this story you're going to see different viewpoints but those are about their feelings after the war.
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