Aquí estoy de nuevo con un capítulo más de la historia, espero que la disfruten.

Los personajes de Masashi Kishimoto no me pertenecen.


Todo esto es nuevo para mí, es como si tuviera un remolino de sentimientos y emociones. La cuarta guerra ninja nos hizo daño, pero también nos dió muchas sorpresas. Intento que nada de eso me afecte, mis amigos necesitan de mí, de mi apoyo. Aún así, no puedo evitar recordar todo lo sucedido.

- Oye, Sakura-chan. - escucho un grito conocido a lo lejos y volteo para encontrarme con mi rubio amigo.

- ¿Cómo estás Naruto? - le respondo cuando está lo suficientemente cerca mientras le muestro una sonrisa.

- Todo bien. - me devuelve la sonrisa al tiempo que se pasa la mano por el cabello. - Oye, estaba pensando que podíamos ir a Ichiraku ramen a almorzar, ¿qué dices?

- No es una cita ¿o si? - lo observo con los ojos entrecerrados

- ¡Eh! ¡No! Incluso estaba pensando en decirle a Sasuke para que vaya con nosotros. Ya sabes, nos debe muchos platos de ramen.

Sasuke... Ese nombre hace que este remolino se intensifique aún más. Él ha regresado, una de las sorpresas que dejó la guerra, y aún no sé cómo afrontarlo. No puedo hacer como si no hubiese sucedido nada, fingir que todo ha regresado a la normalidad, pero tampoco puedo ser cruel con él, no soy así y no me nace serlo a pesar de todo el daño que nos hizo.

- Sakura-chan... - me llama un preocupado rubio, cosa que me hace salir de mis pensamientos.

- Eh... Está bien. - le digo un poco dudosa.

El camino se hizo un poco largo y el silencio extrañamente reinaba entre nosotros. Al llegar, Naruto toca a la puerta un poco serio, puedo notar que él también se siente extraño con todo esto y a los pocos minutos es abierta.

- Hey Sasuke. - grita Naruto volviendo a la normalidad. - Vamos a ir a comer a Ichiraku ramen, ¿vienes? - los oscuros ojos del pelinegro pasaron a mirarme con su típica cara inexpresiva. Sin saber cómo reaccionar, decido sonreír.

- Está bien. - responde Sasuke volviendo su mirada a Naruto.

- ¡Si! Como en los viejos tiempos. - empezamos a caminar hacia nuestro destino. - Esta vez te toca invitar, te perdiste muchos años.

- Ni de broma. - mira hacia otro lado claramente fastidiado.

Sonrío, en cierto modo hace que recuerde aquellos momentos donde compartimos como equipo. En el trayecto, Naruto no paraba de hablar, pero no le prestaba mucha atención. Las personas con las que nos cruzábamos no dejaban de mirar feo y susurrarse comentarios; por mucha ayuda que Sasuke brindó al final de la guerra, la gente lo evitaba.

Disfrutamos de un delicioso ramen mientras teníamos una conversación "tranquila". Por ahora, todo parecía forzado con Sasuke, solo es cuestión de tiempo para que se adapte a nosotros, a la aldea y a su nueva vida. Al terminar de comer, pago mi parte y me retiro a prepararme para mi guardia en el hospital.

Ahí me encuentro con Ino, que alivio tener la misma guardia, siento que necesito hablar con alguien, sé que el problema por el que estoy pasando no se compara con el suyo, pero no sé a quién más acudir.

- Ay, menos mal que el turno está tranquilo, por ahora. - me comenta Ino mientras se sienta a revisar unos papeles.

- Ino... - la nombro mientras mis ojos observan el piso como si fuese muy interesante.

- ¿Qué sucede Fren...? - soltó los papeles y giró su cara hacia mi. - Sakura. - pasó de una voz aparentemente animada a preocupada.

- ¿Qué harías tú si estuvieses en mi posición? - la observo.

- ¿A qué te refieres? - me pregunta fingiendo no entender de qué hablo.

- Ay Ino, tú sabes.

- Pues... - se queda pensativa unos instantes. - Si por mi fuese, no le hablara. Chouji casi pierde su vida al intentar salvarlo y todos nos hemos puesto, en algún momento, en peligro por él. Sin embargo, no puedo verlo solamente desde mi perspectiva, también debo tratar de entenderlo. No he vivido su vida, por lo tanto no sé qué lo llevó a tomar esas decisiones y tampoco puedo juzgarlo, solo puedo sacar conclusiones en base a su historia. Creo que, con todo lo que sé de él hasta ahora, debo darle una oportunidad de demostrar que merece la pena ser disculpado y pienso que tú deberías hacer lo mismo. A fin de cuentas, no es tan malo después de todo. - ¡Wow! Realmente no esperé esta respuesta. Sonrío al darme cuenta de la madurez que tiene hoy en día mi amiga. - No será fácil, pero tampoco imposible.

- Ino, gracias. - ella me guiñe el ojo y me saca la lenga.

Tiene razón, debo darle la oportunidad de enmendar los errores. Sus acciones serán las que decidirán si merece que lo perdone.


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