Hola,
Hoy les traigo un nuevo capítulo, espero les guste.
El dolor que siento es indescriptible, jamás pensé que perdería a mi mejor amigo y sin siquiera tener la oportunidad de despedirme. Aunque sé que su sacrificio fue por una buena causa y gracias a eso se puede decir que la guerra tuvo fin, saliendo victoriosos; no dejo de pensar en lo injusto que fue para él. Siempre creí que conseguiría ser un pájaro libre, que la puerta de esa jaula se abriría; pero jamás pensé que sería de esta manera. Trato de mostrarme fuerte, no solo para consolar a Lee, a Hinata o apoyar a Gai-sensei en su lenta recuperación, sino también porque estoy segura que a él no le gustaría verme débil y vulnerable.
- Disculpe Tenten. - escucho después de lanzar un Kunai al blanco y volteo para observar a la persona que me interrumpió. - Tsunade-sama requiere de su presencia en la oficina. - así como apareció, se desvaneció.
¡Genial! Como si tuviese ánimo para irme de misión. Con pesar me dirijo a la oficina de la Hokage y al entrar me encuentro con Rock Lee y Naruto, ¿acaso no es suficiente tortura con mandarme de misión?
- Lamento tener que llamarlos cuando aún están sensibles por la pérdida de uno de sus compañeros, sin tomar en cuenta la lenta recuperación de su antiguo Sensei. - nos dice a Lee y a mi. - pero les tengo una misión y creo que son los más convenientes para esto. - si está mandando a Naruto quiere decir que no está segura de la gravedad del asunto. - Los de Iwagakure nos han solicitado apoyo. Recientemente han sufrido ataques, creen que se trata de Ninjas Renegados. Aún no sabemos con claridad cuál es la finalidad, consideramos que es para crear caos dentro del país de la Tierra.
- ¡Genial! Por fin tendré una misión ¡Dattebayo! - dice un animado Naruto. - Aunque creo que será algo fácil, a decir verdad. - añade con algo de pesar. ¿Cómo es que puede cambiar de estados de ánimo tan rápido?
- Naruto, déjate de tonterías. - le golpeo el hombro. - Disculpe Tsunade-sama, puede continuar.
- No es justo, bastante tengo con Sakura. - comenta en voz baja mientras se toca el hombro.
- Tenten, serás la líder de esta misión. Aquí están los detalles. - me muestra un pergamino, haciendo un gesto para que lo tome.
- ¿Queeeeeeeeeeeee? - quedo horrorizada ante el nombramiento.
- Si no te sientes capacitada puedo mandar a otro equipo. - me dice seriamente la Hokage.
- Lo siento, me impresionó un poco, eso es todo. - sonrío algo nerviosa. Me acerco al pergamino y lo tomo.
- Está bien, salgan cuanto antes.
- Entendido. - respondimos al unísono.
El trayecto hacia Iwagakure fue sin contratiempos. Al llegar nos reunimos con los encargados de recibirnos y nos dieron un poco más de información sobre lo que ha estado ocurriendo en esas tierras, más no fueron de mucha ayuda.
- Creemos que van a atacar cuando salga el equipo con un cargamento a uno de los pueblos. Llevan escoltas, pero no creo que sea suficiente. En ocasiones anteriores los han derrotado sin mucho esfuerzo.
- ¿Qué deberíamos hacer Tenten? - me pregunta Rock Lee.
- ¡Vamos a derrotarlos! - levanta el puño Naruto con bastante energía.
- ¿Cuándo sale ese grupo?
- Mañana al amanecer. - ante esta respuesta medito unos minutos la situación.
- Iremos tras ellos, a una distancia prudente para no ser detectado por los atacantes. - ante esto, el ninja de la Roca asiente.
A la mañana siguiente emprendemos nuestro camino hacia el pueblo, escuchando los quejidos de Naruto por considerar fácil la misión.
- Naruto, concéntrate. - le reprocho al cansarme de sus quejas.
- Tenten tiene razón, sencilla o no, es la misión que nos mandó Tsunade-sama y debemos demostrar que la flor de la juventud está más presente en nosotros que nunca. - ¡Ay! Como quisiera tener un acompañante normal. No tienes idea de la falta que me haces, Neji.
- Oye Tenten, ¿ves lo mismo que yo? - me pregunta Naruto un poco preocupado después de un rato. El equipo había bajado el ritmo.
- Pareciera que se están preparando para un ataque. - analiza Lee los movimientos de las personas que estamos acompañando a la distancia.
- Estén atentos, atacaremos a mi señal.
Entre los árboles salen unas kunai apuntando al grupo y las evadieron fácilmente. Se genera una pequeña batalla entre el equipo y los enemigos, pero nada que necesitara de nuestra ayuda. Pudimos visualizar a 5 hombres vestidos de negro y encapuchados. Cuando vimos a los escoltas cansados y vulnerables, les hice seña a mis compañeros para hacer acto de presencia.
- ¡Eh! ¡Uzumaki Naruto está aquí para protegerlos! - grita con fuerzas al detener el ataque de uno de los enemigos.
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Nos estamos leyendo.
