Título: Todo o Nada.
Por: Clumsykitty & Kida Luna.
Parejas: NanoFate, HayateAli, AliFate.
Serie: Mahou Shoujo Lyrical Magical Nanoha.
Derechos: MSLN no nos pertenece sino a sus respectivos autores.
Advertencias: El contenido de este fic es Yuri, si no te gusta, con el debido respeto te pedimos que no leas. Gracias.
Sinopsis: En este juego se apuesta de todo: Dinero, sueños, personas y sobre todo, corazones. ¿Cuánto quieres ganar? Y... ¿cuánto estás dispuesto a perder?
Canción: Try, de Nelly Furtado.
Then I see you standing there – Entonces te veo de pie, allí,
wanting more from me – queriendo más de mí.
And all I can do is try – Y lo único que puedo hacer es tratar.
Then I see you standing there – Entonces te veo de pie, allí,
wanting more from me – queriendo más de mí.
And all I can do is… – Y lo único que puedo hacer es...
…try - tratar…
Capítulo I
Primer día
-"De acuerdo, todo mundo tomen sus asientos ya –la voz de la profesora en turno inundó al salón al mismo tiempo en que cerraba la puerta tras de sí. Sus pasos dirigiéndola enfrente del largo pizarrón verde-. No quiero volver a repetir la orden."
Los estudiantes tan sólo rodaron sus ojos ante la orden de su maestra. La primera clase era de matemáticas, y como siempre, la reacción de aburrimiento y tedio no se hacía esperar; aunque bastaba una sola mirada de aquellos fríos ojos cobalto para que todo el grupo acatase las reglas del juego obedientemente.
O al menos casi todos…
-"Testarossa, no me repito."
Fate desafió la mirada severa de la maestra que se mantenía regia al frente. Los cabellos rosados atados prolijamente en una cola alta, unos lentes delgados que resguardaban la seria mirada cerúlea, y por supuesto, el porte más alto que el suyo propio. Todo marcando aún más el aura profesional en la mujer que sostenía entre sus brazos varias carpetas, y que en ningún solo momento de su análisis, le había bajado la mirada.
La rubia se mantuvo en pie ante su pupitre por algunos segundos más, antes de decidir sentarse mientras masticaba un chicle, uno el cual la profesora Signum le ordenó tirar a la basura de inmediato. Toda la clase miró entre divertida y asustada cómo Fate se volvía a parar y caminaba, sin prisas, hasta el bote de basura a la esquina del aula.
Haciendo perder minutos de la lección a propósito, tomándose su propio tiempo para obedecer.
-"Bien, la clase pasada vimos…"
Hayate miró de reojo a la gemela fatale, como escuchó le decían unos. No entendía cómo era posible que fuese tan reacia a tomar clases, y en primer lugar, que las tomara si ése no era su deseo obviamente. Devolvió la vista a la maestra y se dedicó a escuchar la lección y a tomar apuntes; olvidando momentáneamente cualquier asunto relacionado con Fate.
Hasta que escuchó el chirrido discreto de una butaca y no pudo evitar girarse a verla de nuevo. Si bien ella no se sentaba al lado de la rubia, desde los asientos al frente donde se encontraba podía ver perfecta y disimuladamente hasta la parte de atrás.
Esta vez, notó que la joven se acomodaba como si fuera a dormirse, aunque lo que hizo fue empezar a dibujar rayones sobre la paleta, ahora con un nuevo chicle en la boca. Durante el transcurso de la clase, hizo papelitos con las hojas de su cuaderno también, las cuales lanzó a algunos compañeros; o bien simplemente se pasaba el rato provocando risas discretas que hacían volverse a la profesora directo contra Fate, amenazándola con su borrador.
-"¿Qué fue lo que acabo de decir, Testarossa?"
La aludida abandonó su posición recostada en la silla para enderezarse de golpe. Los ojos borgoñas pegados a la pizarra como si fuese a descifrar el enigma que salvaría al mundo.
-"Um…. –se relamió los labios, consciente de las sonrisas y muecas de desaprobación que recibía de parte de sus compañeros de clase-. ¿Que al triangulito ése le falta un pedazo? ¿O no es así, profesora? ¿Va a reprobarme por eso?"
El desafío en la voz de la joven hizo que el ceño en la pelirrosa se volviese más pronunciado.
-"Deberías prestar más atención, Testarossa –remarcó antes de darse la vuelta y tomar el gis en su mano-. Aunque al igual que todos, no dudo que te veré aquí el próximo año."
La nombrada rodó sus ojos con fastidio al notar la sonrisa sardónica que la docente había formado al responderle. Una vez más, el resto de la clase se dedicó a tomar apuntes, mientras ella consideraba más importante acariciar su cabello con una de sus manos.
Se acomodó en su asiento y bufó. Retiró la goma de mascar de su boca con sus dedos y apuntó a una de las aletas del ventilador sobre su cabeza antes de lanzarlo. Aburrida, apoyó el mentón sobre su palma derecha en tanto su vista se dirigía a la nada.
No correría con tanta suerte esa maestra el próximo año, pensó, no si ella estaba presente.
Sin embargo, antes de continuar con su tren de pensamientos, sus ojos rojos se encontraron con los de Hayate, a quien inmediatamente miró despectiva.
-"¿Se te perdió algo cerebrito o qué?"
-"No, nada…"
Fate entonces la ignoró y se dedicó a mandar mensajes por el celular, una mano ociosa acariciando sus cabellos de vez en cuando. La sesión de matemáticas concluyó al poco rato, con tarea que la rubia por supuesto no se molestó siquiera en apuntar.
Una nueva maestra hizo su aparición minutos después. Historia.
Pasó casi exactamente lo mismo que en la anterior, salvo que en esta ocasión la profesora sacó a Fate de la clase y la envió a Dirección. Hayate no entendía realmente qué conseguía con todo eso. ¿Por qué ganarse tantos problemas con ese tipo de actitud? ¿Para que llamar tanto la atención y arrojar su futuro a la basura, tal y como se arrojaban las sobras del desayuno?
Yagami se encogió de hombros. Lo mejor era no preguntarlo ni involucrarse con ese tipo de personas.
Cuando el receso tocó al fin, fue a ver a su amiga Nanoha con quien compartía el almuerzo. Era una buena estrategia dado que a ambas les hacía falta el dinero en varias ocasiones por diferentes circunstancias, por lo que siempre procuraban ayudarse la una a la otra hasta en el aspecto más pequeño e insignificante.
Así que mientras ambas convidaban obentos en la azotea de la escuela, Nanoha le contaba sobre la otra parte perversa: Alicia.
-"… deberías verla –suspiró entre bocado y bocado, muy decepcionada y frustrada-, el maestro sólo abrió los ojos como sapo espantado cuando Alicia cruzó sus piernas delante de él, enseñándole los calzones con descaro…"
-"No creo que sea para tanto."
-"¡Lo es! –la pelirroja la interrumpió con indignación-. Hasta con las maestras es una completita zorra, ¡no puedo creer que todavía no haya sido expulsada!"
-"Me pregunto bajo qué hechizo mágico les han dejado estar aquí."
Nanoha optó por calmarse, haciendo su mejor esfuerzo para olvidar todas las veces que la rubia intentó flirtear con ella abiertamente. Se encogió de hombros, en vista de que nadie más que sí misma parecía notar el incómodo problema, y mordió su emparedado. Siguieron las dos platicando entonces de otras cosas, hasta que para tristeza de ambas tuvieron que regresar a sus salones respectivos.
No obstante, Nanoha detuvo a Hayate en el pasillo, un poco antes de que cada una tomase su camino.
-"¿Vamos a los videojuegos esta tarde?"
Hayate le sonrió apenada.
-"No puedo… tengo hoy deberes en casa…"
-"Ou… -su amiga se mordió los labios, pero no tardó en volver a poner una nueva sonrisa-. Bueno, entonces será luego. ¡Suerte ahí!"
-"Suerte en tu salón también, Nanoha" –Yagami rió.
Sin embargo, apenas la otra se hubo dado la vuelta, la castaña le miró entrar a su salón con algo de tristeza. Nanoha estaba tan llena de vida que parecía una estrella brillante a donde quiera que fuera; ella, en cambio, era más seria y menos llamativa. Por acto inconsciente se llevó una mano a sus cabellos avellana.
No era tan atractiva como Nanoha ni como la media de las chicas ahí, más delgada y de piel algo pálida realmente. Y aunque Hayate misma sabía que la condición en que estaba no era realmente su culpa, también sabía que no tenía mucho de donde elegir.
-"Hey, preciosa, te van a cerrar la puerta de tu salón en esa naricita linda."
Hayate respingó al escuchar la voz de Alicia, quien rió divertida al ver a la otra girarse de súbito. El gesto en su cara sonriente, así como la ceja arqueada y la mano en su cadera, pronunciaron su pose llena de confianza y seguridad. Las mejillas de Hayate se colorearon apenas, antes de asentir.
Sin saber a dónde mirar luego de comprender el mensaje, optó por girarse a su salón, donde, efectivamente, el maestro de Física estaba por cerrar la puerta.
-"Em… ¡gracias!"
-"Pero de qué, hermosura."
La castaña le miró un poco antes de entrar algo azorada. Ya sabía la clase de chica que era Alicia Testarossa; pero de alguna manera, le hacía sentir un poco emocionada el que le llamara con esos nombres.
Quizá, porque a pesar de que el año apenas iniciaba y no conocía bien a nadie, la rubia era la única que lo hacía.
Nanoha Takamachi tuvo que juntar los párpados con fuerza y cubrir sus orejas de nuevo, enteramente harta de los constantes cumplidos –la mitad nada decorosos- que Alicia no paraba de proferir, así como de las estúpidas risas de enamoradas de las chicas que se sentaban a su alrededor.
Y ya fuese que el maestro estaba acostumbrado a ello, o que realmente no le importaba, el asunto continuó como tal sin ninguna reprimenda.
La rubia hubiera continuado con ello indefinidamente, siendo que Alicia adoraba ser el centro de toda atención, sino hubiera sido porque sus prestos ojos captaron la figura de Fate caminando por el pasillo a través de la ventana.
-"¡Profesor! –la rubia cantó con voz dulce, consciente de que si ella quisiera podría salir sin pedir permiso a nadie-. Tengo que ir al baño, ¿podría salir un momento?"
Nanoha agradeció internamente el gruñido afirmativo del docente.
La gemela mayor se puso de pie y abrió y cerró la puerta del aula, no sin antes dirigirle un guiño a una cierta pelirroja que la ignoró. En cuanto se halló en el pasillo y divisó a su igual caminando a lo lejos, Alicia salió corriendo tras ella.
Fate automáticamente se volteó al escuchar el continuo tac, tac, de los zapatos contra el mosaico. Su ceño fruncido se convirtió en una sonrisa al notar que era nada más ni nada menos que su hermana quien se acercaba.
-"Ahh, Fate-chan –Alicia pronunció al detenerse frente a ella-, pero ¿qué haces aquí a estas horas? ¿Acaso ya te botaron de clase otra vez?"
-"¿Podrías dejar de hablar tan gentil e hipócritamente, Alicia? –Fate sonrió de medio lado-. Es empalagoso. Y sí, al parecer la profesora no cree que yo y la Historia nos llevemos nada bien, así que me ha dado la hora libre."
-"Ya veo –cruzó su brazo por los hombros de la otra y la instó a seguir caminando-. Por cierto, he estado conociendo a tu pequeña amiga."
Pasaron unos segundos en que Fate la vio extrañada, hasta que la razón tocó puerta en su cabeza y soltó un: Ohh, esa amiga.
-"¿Y cómo es ella?"
-"¿Aparte de buen trasero y buenas piernas? Agh –la mayor bufó fastidiada-, la típica candidata perfecta para ser la presidenta responsable del grupo. Es de esas chicas que se desviven por la escuela, ya sabes."
-"Ya veo porque la castañita y ella se llevan bien."
-"¿Yagami?"
Fate alzó el entrecejo, divertida.
-"Veo que investigamos rápido. ¿Cómo se llama la pelirroja?"
-"Mmm… -Alicia miró el techo y llevó el dedo índice derecho a sus labios-. Takamachi Nanoha."
-"Nanoha… -Fate saboreó cada letra en su boca-. Ne, Alicia, ¿crees que se me pegue algo de inteligencia si me acuesto con ella?"
Los ojos de la menor brillaron con malicia, a lo que la mayor no pudo evitar reírse sueltamente. Por supuesto que era una absurda tontería, ni a ella ni a Fate le interesaba ser más aplicada o inteligente. Sólo querían disfrutar el rato.
-"Podrías averiguarlo, hermanita" –Alicia dibujó una sonrisa gatuna en sus labios.
-"¿Sabes? Sería más fácil si las clases de tronco me tocasen junto a ella" –le lanzó una mirada significativa a la otra.
-"Lo siento –la más grande no se molestó en fingir pena-, pero tendrás que arreglártelas tú sola. Nadie te dijo que te fueras al bloque en el que estás."
-"Bien."
Fate se sacudió el brazo de su hermana mientras ignoraba las falsas disculpas por no querer cambiar de lugares, así como las risas de las que era objeto. Notando que empezaba a darle hambre, se dirigió a la máquina expendedora al final del pasillo, apenas alcanzando a escuchar la voz de su gemela que se alejaba en otra dirección.
Sin prisas, retiró el listón que mantenía su cabello atado en un moño, permitiendo que así pudiera caer libremente tras su espalda. Ató el lazo en una de sus muñecas para no perderlo y lanzó un bostezo mientras se disponía a peinarse.
El día había sido relajado y estupendo. Nadie le decía nada, nadie la regañaba y mañana a primera hora sus compañeros le entregarían sus tareas ya contestadas.
Y ella no tenía que mover ni un solo dedo.
Justo cuando Alicia creía que su día no podía ser mejor, se dio cuenta que se había equivocado al llegar a la puerta abierta del baño de chicas. Una sonrisa complacida se formó en su boca mientras sus ojos contemplaban a la jovenzuela que se echaba agua en la cara y se miraba al espejo.
Silenciosamente, se acercó también a los lavabos, y tomó una de las toallitas que reposaban allí cerca.
-"¿Nos sentimos con algo de sueño, pequeña?"
Alicia reprimió los impulsos de reír cuando su voz y una de sus manos que se posó en la otra mejilla, provocaron un gritito de espanto en la sorprendida muchacha.
-"Y-Yo… sólo…"
La timidez y los ojos que enfocaron el piso no hicieron sino darle más control de la situación a la rubia, que no dudó en aprovecharse de ello. Con su mano izquierda, que era la que sostenía la toalla, se dedicó a secar los cabellos húmedos y cortos.
-"Mira nada más –reprochó con voz suave-, si sigues echándote más agua vas a pescar un resfriado. Sería una lástima que una chica tan bonita se enfermase, ¿no crees?"
-"¿Por… qué?"
La pregunta sacó de lugar a Alicia.
-"En la mañana parecía enfadarte que yo te mirase… -continuó en un hilo de voz-. Y ahora te portas amable conmigo…"
Algo hizo clic en la mente de la rubia y ella entendió la situación. Dentro de su mente, no supo si reírse o maldecir la ineptitud de Fate; su hermanita sí que resultaba delicada en algunas ocasiones.
-"Perdón, perdón –dijo despreocupada-. Debes estarme confundiendo con mi hermana, eso suena muy de ella –las pupilas borgoñas se entrecerraron con travesura-. Ahh… ¿cómo debería disculparme entonces, querida Hayate?"
Yagami no pudo evitar retroceder al ver a la otra pegarse más a ella, hasta que finalmente la pared lisa que seccionaba el baño en dos partes tocó su espalda. La mano en su mejilla bajó entonces, para tomar una de sus manos y alzarla por sobre su cabeza, mientras la otra mano de la rubia apresaba la suya restante contra el muro, justo a la altura de la cadera.
Alicia, que era más alta que la ojiazul, le observó desde arriba con satisfacción.
-"¿Pero por qué huyes? –se inclinó para susurrarle en el oído-. ¿No quieres divertirte un poco?"
Hayate quiso pedirle que se detuviera y la dejase en paz, sin embargo, los labios de Alicia se posaron sobre los suyos enseguida. La lengua de la rubia forzó su entrada, obteniéndola y dedicándose a probar cada rincón de la boca húmeda de la chica que tenía presa entre sus manos.
La resistencia de la castaña pronto menguó ante el esfuerzo fútil que hacía, aunque para Alicia era mucho mejor si su víctima no podía defenderse contra ella.
Pronto, decidió abandonar los labios de la otra para bajar por su cuello blanco y encajarle los dientes. Alicia sonrió al escuchar el jadeo de la más chica, y deseó escuchar la voz de la joven pidiéndole por más.
Así que comenzó a chupar y lamer el moretón que le había hecho; una de sus manos se separó de Hayate, plenamente confiada de que la otra ya no podría zafarse.
Y se dedicó a acariciar por sobre el uniforme el vientre agitado que tenía entre su cuerpo y la pared. Alicia capturó de improvisto los labios de la castaña una vez más, y llevó su mano inquieta hasta las piernas de…
-"¡En serio! A veces me pregunto por qué continuó dando clases cuando esos chiquillos ni siquiera aprecian mi esfuerzo…"
-"Ya, ya, Vice-kun. Son adolescentes, si nosotros no intentásemos ayudarlos, quien sabe cómo acabarían."
-"Qué fácil te resulta decirlo, Shamal. Tú sólo tienes que atender la enfermería de la escuela."
Las voces y suspiros de adultos pusieron en alerta a Alicia, que con un gruñido de molestia se separó de Hayate. Abrió el grifo de uno de los lavabos y se aventó agua fría rápidamente en el cabello y en la cara (la última para calmarse la calentura que le había dado). Desató el lazo en su muñeca derecha y se recogió el cabello en su usual moño.
Después, como si nada hubiera pasado, tomó la toalla que había quedado olvidada en el suelo y la sacudió, dejándola luego entre las manos de la ojiazul.
-"Por favor no te enfermes, preciosa –la rubia hizo una pausa para relamerse los labios-. Me gustaría volver a verte pronto."
Y con un beso rápido en la boca, Alicia se dio la vuelta y salió de allí.
A los pocos segundos, una rubia más madura y de cabellos cortos entró. Los ojos entre un matiz rojo y violeta observaron extrañados a la joven que se mantenía congelada en su lugar.
-"¿Hayate-chan?"
La nombrada suspiró profundamente, agradecida de que la pared detrás suyo estaba presente o estaba segura de que sus piernas le habrían fallado. Tomando una bocanada de aire, la castaña se enderezó y volvió a recargarse en los lavabos.
La toalla que le hubiera entregado Alicia, aplastada bajo una de sus palmas.
-"Hayate, ¿estás bien?" –se acercó al verla alterada.
Sus ojos azules reflejaron las facciones preocupadas de su hermana mayor, que para bien o para mal la había encontrado en esa situación. Pero al igual que como era la costumbre en ella, Yagami tan sólo sonrió y dijo que todo estaba bien.
Aunque las cosas no lo estuvieran.
-"Y mira, hicimos un dibujo de la familia, ¿te gusta?"
-"Es lindo, Vita."
-"Aquí estás tú."
Hayate tomó la hoja de marquilla algo maltratada por una emocionada Vita, que sonreía feliz y orgullosa de su obra maestra en crayones, colores de madera y uno que otro dedo impreso por accidente. Los ojos de Hayate se entristecieron un poco pero no dejó que Vita lo notara, así que le sonrió al devolverle el dibujo.
-"Hay que pegarlo en el refrigerador."
-"¡Yo lo hagooooo!"
La castaña parpadeó y alzó la vista entonces, desde la cama donde estaba descansando.
Su recámara no tenía puerta como el resto de las habitaciones, así que desde allí podía ver de costado la cocina donde Vita ponía con un imán pequeño su dibujo, del cual estaba orgullosa. Hayate estaba al centro de éste, con sus hermanos a los lados abrazándole.
La ojiazul sonrió en una mezcla de cariño y melancolía.
Una familia.
Una precaria familia era lo que tenía.
Sin padres, muertos en un accidente, y con sus cuatro hermanos haciendo todo lo posible por apoyarse y llevar una vida normal como todos los demás.
Hasta Vita, la más pequeña de todos ellos insistía en trabajar por las tardes con su hermano Zafira para aportar un poco más. Por las mañanas, su hermana mayor, Signum, trabajaba como profesora; y era esta última también quien se quedaba a su lado luego de las clases, atendiendo a los quehaceres del hogar mientras le hacía compañía.
Hayate por supuesto le ayudaba con las tareas de la casa, con los deseos de sacar adelante a su familia, por mucho que los gastos que generasen estuvieran en desbalance con los ingresos que tenían.
Shamal, que le seguía en edad a la pelirrosa, era enfermera de tiempo completo. Primero hacía guardias en la escuela donde Hayate asistía y luego trabajaba en un hospital privado hasta entrada la noche.
Las palabras de Signum, que ya tenía preparado el almuerzo de todos, regresaron a Hayate a la realidad. Sin embargo, no tardó en volver a perderse cuando Zafira abrió y cerró la portezuela del refrigerador, quedando su vista pegada nuevamente al dibujo de su hermanita menor.
Sacudió la cabeza para alejar malos pensamientos e hizo a un lado la frazada remendada en trozos de colores con algunos bordados de osos y conejos, aquélla que había estado cubriéndole las piernas.
Se puso de pie y salió de su cuarto.
-"Ya le dije a Zafira que la televisión no se ve bien, me dijo que el fin de semana va a arreglarla para que puedas ver bien al Señor Wrinkles" –la más baja de la familia le dijo emocionada a la castaña que se acercaba a la cocina.
-"No hay prisa, Vita-chan."
-"Naaahh, que sí la hay, el jefe nos dijo que si hacíamos tiempo extra el domingo nos pagaría más. Yo creo que con eso alcanzará para comprar una radio nueva, esa bocina se caerá un día, ¡plof!"
La castaña rió al ver cómo su hermana menor daba un aplauso sonoro, sólo para recibir después un golpe en la cabeza por Signum. En ese momento, Shamal saltaba a hacerla de intermediadora en tanto Zafira tomaba y repartía los almuerzos de todos.
Hayate guardó silencio y observó la escena, contenta de tener una familia consigo, aún si los problemas los seguían a casa siempre después del trabajo.
No había lujos ni muchas comodidades, siempre todo el dinero estaba dedicado a las gastos básicos, así como a ella.
Comida para ella, ropa adecuada para ella, cosas para ella… siempre ella.
Nunca ellos.
A veces en verdad odiaba que todos la quisiesen tanto…
-"¿Hayate?"
La voz fuerte de Signum al igual que el portazo de la puerta de entrada, la hizo darse cuenta de que ya sus hermanos habían partido al trabajo.
-"¿Quieres ayudarme?"
La castaña miró la amable sonrisa que la pelirrosa le ofrecía mientras le tendía un delantal. Hayate tan sólo imitó el gesto y asintió, dedicándose a limpiar los restos de comida y a lavar los trastos sucios también.
Charló un rato con Signum sobre lo que había sucedido en el día, pero fue sólo cuando terminaron de limpiar todo, que la mayor le tomó la mano para que la mirase a los ojos.
-"¿Estás bien? Te veo un poco…"
La mente de Yagami trajo de vuelta la imagen de Shamal ingresando al baño de damas, haciéndole la misma pregunta. Sacudió la cabeza y reprimió un temblor involuntario, para después sonreírle tranquilamente a su hermana.
-"Estoy bien –mintió-, sólo tengo algo de sueño, es todo. El primer día de clases siempre deja sin fuerzas" –se obligó a reír.
Signum tan sólo aceptó aquello y salió de la cocina. Apenas Hayate se hubo quedado sola, los recuerdos y las palabras de Alicia sonaron frescos en su cabeza.
Los párpados cubrieron los ojos azules mientras ella se tomaba la frente con una mano, sus dedos resbalándose inconscientemente hacia el moretón oculto tras las solapas del cuello de su camisa blanca.
Si tan sólo no doliese saber que nada era real…
-"¿Adivina quién soy?"
Antes de que pudiese responder, un beso le fue plantado en los labios, con suavidad. Fate entonces sonrió de lado, no molestándose en quitar las manos que tapaban sus ojos ni en rechazar el beso que le estaban dando.
-"¿Alicia?" –rió cuando su boca se vio liberada.
La aludida la soltó y dio la vuelta al sofá, para dejarse caer al lado de su hermana menor. Al ver que la otra se ocupaba en mover y apretar los botones del mando de juegos en su mano, Alicia decidió inclinarse para tomar uno de sus mechones y poner una mano tentativa sobre su cuello.
Cuando los labios besaron su mejilla, Fate quitó una mano del control del videojuego para sujetar aquélla que pretendía rozar su busto.
-"No ahora –dijo como si fuese algo natural-. Estoy a punto de romper un récord, si tienes tantas ganas ve y llama a uno de tus amiguitos o locas fans que te sobran bastante."
Alicia lanzó un gemido de decepción fingida al tiempo que hacía un mohín.
-"Aww, Fate-chan, ¿pero cómo piensas que podría reemplazar a mi adorable hermanita con cualquiera?"
-"Dije que no, Al –puso pausa al juego y se volteó a verla con ligero fastidio-. Además no uses tus cursilerías conmigo, ya sé que sólo quieres tener sexo."
-"Qué suspicaz."
Fate estuvo a punto de volver su atención al videojuego, de no ser porque su gemela le arrebató el control. Una sonrisa pícara le fue dirigida entonces.
-"Estuve pensando sobre lo que dijiste acerca de cambiar de lugares."
La menor alzó el entrecejo, dubitativa sobre el por qué Alicia habría cambiado de opinión cuando en el pasillo de la escuela la había mandado a volar.
-"Yo –enfatizó, complacida de que los ojos rojos tan parecidos a los suyos le prestaban entera atención- tomaré tu lugar para que puedas estar con Nanoha. Y tú…"
-"Tú quieres estar con Yagami –Fate terminó con párpados entrecerrados al haber captado la verdadera intención-. Vaya, ya me decía yo que no podías ser tan samaritana sin recibir algo a cambio. Vale, me parece perfecto."
Fate imitó la sonrisa divertida de la otra. No pudo evitar sentirse emocionada al darse cuenta de que el día de mañana podría comenzar a poner en marcha su conquista.
Recuperó el control de las manos de su hermana y quitó la pausa. Aún cuando su vista estaba fija en la pantalla, su mente estaba ocupada tratando de pensar en lo maravilloso que sería ver a su hermana hacer todos sus exámenes sin que ella misma tuviera que tocar un solo libro.
Qué fácil sería pasar el…
-"¡ALICIA!"
-"¿Qué?"
-"¡Mou, quita la mano de ahí!"
Risas y gritos colmaron la casa de la familia Testarossa. Los faroles en la vía pública arrojando luz en las calles mientras la luna se elevaba alto en el cielo oscuro.
Pronto sería hora de dormir.
I wish I hadn't seen all of the realness – Desearía no haber visto la realidad.
And all the real people are really not real at all – Y todas las personas reales no lo son en verdad.
The more I learn, the more I learn – Entre más aprendo, más aprendo,
the more I cry, the more I cry – más lloro, más lloro;
as I say goodbye to the way of life – mientras digo adiós al estilo de vida
I thought I had designed for me – que pensé tenía para mí.
Continuará…
C: Otro chap más entre locuras y desvaríos, las cosas empiezan apenas a mostrarse y yo creo que la clasificación subirá con ello.
Esperamos que disfruten de este capítulo y sus comentarios son siempre bienvenidos. Kida es genial, siempre lo afirmaré, arreglando mis desastrosas ideas. Gracias a ella y a los que nos leen por esta nueva oportunidad.
K: Yo creo que más bien debería disculparme contigo, Kit, por no decir bien las cosas y darte dolores de cabeza al pedirte cambios a último momento. La idea de que un día me digas ya, vete por ahí a escribir tú sola, te juro que me ronda la cabeza ominosamente xD
Pero hablando en serio, te agradezco porque sé que me pongo algo quisquillosa y aún así me soportas. Y también agradezco a todos quienes se toman la amable molestia de leer esta historia y nos animan a continuar con ella.
Esperamos de corazón que hayan disfrutado esta entrega, estamos tratando en lo posible de llevar un ritmo constante de actualización ^^
¡Saludos!
Se despiden, Kida Luna & Clumsykitty.
