Título: Todo o Nada.

Por: Clumsykitty & Kida Luna.

Parejas: NanoFate, HayateAli, AliFate.

Serie: Mahou Shoujo Lyrical Magical Nanoha.

Derechos: MSLN no nos pertenece sino a sus respectivos autores.

Advertencias: El contenido de este fic es Yuri, si no te gusta, con el debido respeto te pedimos que no leas. Gracias.

Sinopsis: En este juego se apuesta de todo: Dinero, sueños, personas y sobre todo, corazones. ¿Cuánto quieres ganar? Y... ¿cuánto estás dispuesto a perder?

Canción: Misery business, de Paramore.


"I'm in the business of misery,
Let's take it from the top.

She's got a body like an hourglass
it's ticking like a clock.

I'm sorry, honey.
Well there's a million other girls who do it just like you.
Looking as innocent as possible to get to who
They want and what they like; it's easy if you do it right.

But God does it feel so good,
Cause I got her where I want her now.
And if you could then you know you would,
Cause God it just feels so,
It just feels so gooooood!"

"La miseria es mi negocio,
Tomémosla desde aquí arriba.
Ella tiene el cuerpo tan bello
Como el reloj de arena que canta perfecto.

Lo siento, bebé.
Bien, hay millones de chicas que lo harían como tú.
Fingiendo ser inocentes hasta obtener
Lo que quieren y a quien quieren; es fácil si lo haces bien.

Pero, oh Dios mío, se siente tan bien
Porque la tengo justo donde quiero ahora.
Y si tú pudieras no dudarías en hacerlo también,
Porque, Dios mío, se siente tan,
¡Es que se siente tan biiieeeeen!"


Capítulo II
Espejo

Los ojos borgoñas se cerraban y abrían conforme la cabeza subía y bajaba, siguiendo el ritmo de la música que tronaba desde sus auriculares hasta sus oídos. La vista, que se mostraba entre ratos, siempre atenta.

La dueña apoyada de espaldas a la entrada del salón. Uno de sus dedos jugueteando con los mechones rizados y cortos que le caían al frente; sus labios formaron una media sonrisa al ver cómo varias compañeras entraban al aula y la saludaban.

Decían: "Buenos días, Alicia."

Y ella, con su cabello atado en un moño alto y el listón verde sobre su cabeza, tan sólo respondía caballerosamente.

Ella contestaba: "Bienvenidas."

Aún si ella fuese Fate, y no Alicia.


Masticó un trozo de su barra integral en tanto sus ojos azules repasaban rápidamente su tarea. Todavía se le nublaba la vista entre ratos, debido al poco sueño que había conseguido, pero no por ello podía darse el lujo de haber dejado pasar algún error en sus deberes.

Después de todo, NanohaTakamachi no se esforzaba todos los días en venir a la escuela como para reprobar el curso.

Con un movimiento de sus labios, tragó el último pedazo de su barra de avena y volteó la hoja de su libro de física. Dio la vuelta al pasillo y caminó quizás unos veinticinco pasos antes de que chocase con alguien.

Aquello casi la hace tirar el libro, por lo que apenas hubo recuperado el equilibrio, empezó a disculparse por empujar a la otra persona.

Bastó sólo alzar la mirada para que sus pupilas zafiros brillasen con fastidio al ver a la rubia que a propósito le estaba bloqueando la entrada al salón.

Nanoha tan sólo bufó y se hizo a un lado. Así que Fate rió y se movió a la derecha también.

Otro bufido más y los zapatos de charol se deslizaron a la izquierda de nuevo. De inmediato, otros zapatos iguales se le cruzaron al frente. Continuaron así por unos segundos, derecha e izquierda, izquierda y derecha; hasta que la pelirroja no pudo aguantar más.

-"¡¿Te importaría hacerte a un lado?"

-"¿Por qué?" –la rubia sonrió divertida.

-"¡Tú…! Agh, ¡no estoy jugando, Testarossa!"

De un empujón, Nanoha se hizo entrada al salón de clases, ignorando por supuesto las risas de la joven que encontraba más entretenido oír música y molestar a los estudiantes.

Faltaban todavía unos quince minutos para el inicio de la sesión, por lo que Fate decidió ir y agacharse frente al pupitre donde la ojiazul se hallaba sentada. Puso los brazos sobre la paleta y se relamió la boca en un hábito suyo.

Nanoha la miró enfadada.

Pero antes de que pudiese decir algo, su acosadora la interrumpió.

-"Hola, creo que no hemos podido conocernos bien. Mi nombre es Fate, F-A-T-E –rompió entre risas-. Alicia está en el otro salón tomando mis clases. ¿Y tú eres…?"

-"Déjame-en-paz."

Fate rió de nuevo y se puso de pie. Arrebató uno de los libros que Nanoha había sacado y se puso a hojearlo perezosamente; conforme pasaba las hojas, sus ojos borgoñas se entrecerraron en confusión y fastidio.

-"Tal vez deberías leer algo más a acorde a tu nivel. Un libro de colorear, por ejemplo" –remarcó la ojiazul con una sonrisa irónica.

-"¿Oh, eso crees?"

Cerró el libro y lo pasó a su otra mano, alejándolo así de la dueña que de pronto se había levantado y estirado la mano para recuperarlo.

-"¿Y qué tal si mejor te repaso a ti?"

-"¡Mou, tú, eres una…!"

Fate cachó a tiempo la palma que estuvo a punto de darle una bofetada. Una sonrisa amplia se formó en sus labios mientras acercaba su rostro al de la jovenzuela que la miraba con repulsión. Y le habría robado un beso…

De no ser porque la palma derecha de Nanoha recuperó su libro y se lo azotó en la cara.

-"¡Ouch, oye!"

Fate soltó a la ojiazul y se cubrió la nariz enseguida. Observó con molestia a la pelirroja que recogía el libro que había ido a parar al suelo, antes de acomodarse en su silla de nuevo. Desde su asiento, ella le lanzó una sonrisa de burla.

La rubia abrió la boca.

-"¡Testarossa!"

"¡Oh, diablos!"

La cabeza se volteó despacio y los ojos rojos pronto enfocaron a la pelirrosa que estaba al frente de la clase, con una expresión no muy divertida en su rostro. En ese momento, la rubia se dio cuenta que ya todos habían tomado sus lugares.

-"¿Le importaría sentarse? ¿O es que acaso desea esperar en Dirección por su hermana, señorita Alicia?"

Recordando que en esos momentos ella no era Fate, se enderezó y jugueteó con uno de sus rizos. Se dio la vuelta y sonrió lo más femeninamente posible hacia Signum.

-"En verdad, lo siento mucho, profesora –pronunció con voz dulce y educada-. Sólo quería conocer a mi nueva amiga –entonces se volteó hacia Nanoha, con la misma simpática expresión-, espero que podamos llevarnos bien."

Y giró y caminó hacia su asiento ubicado lugares más atrás, no sin antes acariciarle la mejilla a una pelirroja no muy contenta.


¿Por qué Fate tenía que ser tan amargada? Alicia quería gritar por ayuda desesperadamente al tener que improvisar una actitud de lo más aburrida en el salón de clases. No podía coquetear como quería, hacer lo que quería, decir lo que quería. ¡Iba a hablar con Fate seriamente!

-"Testarossa, ¿algún problema?" –tronó la voz de la Orientadora.

-"Nop."

-"Deja de hacer ruido, me molesta."

-"Okidoki."

La Orientadora arqueó una ceja a la respuesta. Alicia, "en plan de Fate", recordó su papel y giró su rostro altivo lejos de la mirada curiosa de la mujer que siguió pasando lista. Sus ojos cayeron en su presa, afortunadamente.

Si había algo que debía de agradecer sobre su hermana menor, es que se había hecho una reputación de acero que le permitía hacer cuanto quisiese con los otros alumnos. Si bien ella prefería la manipulación producto del encanto femenino, tenía que admitir que la mano dura de Fate y su séquito de cómplices pandilleros podía ser muy provechoso a veces.

Después de todo, cuando sé es bonita y con poder y autoridad, cualquiera te cedía sin preguntar su lugar en el salón de clases.

Así fuese en la primera fila, en una esquina, junto a la ventana…

O al lado de cierta jovenzuela de cabellos castaños.

-"Hola" –sonrió coqueta sin poder evitarlo.

Por supuesto, su respuesta fue un "hmm" airado de Hayate Yagami, quien apenas le miró de reojo al levantar su mano para responder a la lista. Alicia hizo un mohín de disgusto. Fate era una pesada, pero eso no iba a detenerla.

Ella siempre obtenía lo que quería.

-"¡Señorita, Yagami me ha robado mi lápiz!"

-"¿Qué…?" –la castaña apenas creía lo que escuchaba como el resto de la clase.

-"¿Yagami?" –la Orientadora caminó hacia ellas.

Veloz como una gacela y astuta como sólo Alicia Testarossa podía serlo, dejó caer en una de las bolsas en la mochila de Hayate su lápiz.

-"¡Yo la vi, pero se hace la tonta!"

-"Eso no es cierto, mentirosa" –se quiso defender de inmediato la castaña.

-"¡Tú eres la mentirosa!"

-"¡A CALLAR! –la docente en turno gritó exasperada y se volteó luego hacia el asiento de la ojiazul-. Yagami, muéstranos tu mochila."

-"¡Pero yo no…!"

-"¡Ahora!"

Con un resoplido y lanzando la más mortal de sus miradas a la rubia, Hayate levantó su mochila, algo remendada y bastada de los bordes, para que la inspeccionara la Orientadora. Alicia sonrió cuando un lápiz mordido pero con las iniciales T.F. se encontró en uno de los bolsos. Hayate palideció, levantándose súbitamente de su pupitre.

-"¡Ella lo puso ahí! –soltó confundida y enojada-. ¡Jamás le robaría a alguien como…!"

-"¿Cómo quién? –Alicia levantó ambas cejas mientras apretaba los puños, tal y como su hermana lo hacía al ofenderse-. ¿Eh? Señorita Orientadora, por favor vea cómo está insultándome; yo no sé de qué forma espera usted de mí que sea amable, si me humillan de esta manera."

-"Tienes razón, Fate –suspiró la maestra vencida-. Yagami, discúlpate en este momento."

-"…"

-"¿Yagami? –repitió la mujer más alto-. Estoy esperando."

-"Yo no robé nada."

-"Por supuesto que no, pasa que a mi lápiz le dio por caminar y meterse en tu desvencijada mochila."

-"¡Pues qué maravilla de descubrimiento! –Hayate ironizó mordaz-. Al menos eso demuestra que hasta un lápiz tiene más cerebro que tú para pensar, a pesar de que le has mordido como hambrienta la cabeza:"

-"¿Quieres que también muerda la tuya, Yagami? –Alicia, es decir Fate, se puso en pie fingidamente ofendida-. Con suerte y te dejé viva para el postre."

-"¡Inténtalo si quieres, rubiecita!"

Hayate se paró también y se inclinó sobre la paleta de su pupitre. Y hubieran las dos iniciado una pelea allí, de no ser porque dos manos las empujaron hacia atrás con enfado.

-"Las dos, ¡ahora mismo a Detención! –gritó la Orientadora-. Cuando tengan la madurez de ser responsables de sus actos y sus palabras, hablaremos."

Sonriendo triunfal, Alicia tomó sus cosas al igual que una resignada y ofendidísima Hayate, que no tuvo más remedio que seguirle fuera del aula. La más baja respingó y comenzó a maldecir entre dientes.

Seguro que Testarossa se sabía perfectamente el camino, pensó con acidez, era la gemela más violenta de las dos; siempre estaba en Detención cuando no hacía rabiar a los maestros o insultar a cuanta chica se le antojase.

Buscapleitos. Lo último que le faltaba en su vida…

-"Tú me pusiste ese lápiz en mi mochila –sus ojos azules centellearon con enojo mientras caminaba por los largos pasillos-, yo jamás robaría y menos a una persona tan mentirosa como tú."

Los orbes borgoñas voltearon a ambos lados de los corredores, como si estuviesen escaneando el espacio vacío en vez de poner atención a los reclamos de la joven que iba más atrás. Todavía quedaba una clase antes del almuerzo.

Pronto sería mediodía.

Aquello formó una ligera e imperceptible sonrisa en Fate. El tiempo era más que suficiente.

-"¡¿Me estás escuchando? ¡Todo esto es tu culpa! ¡¿Acaso te he hecho algo para…?

La gemela abrió la puerta de la sala de Detención y alargó su brazo galantemente hacia la entrada, por la cual Hayate pasó sin notar el gesto, más concentrada en seguir descargando su desagrado total hacia la otra chica.

Alicia rodó los ojos, fastidiada, entró también y cerró la puerta. Al ver que la otra seguía indignada, bufó mientras aventaba su mochila a una esquina, la cual golpeó la pared antes de rebotar en el suelo. Después, pasó de largo a su acompañante y se sentó encima del amplio escritorio que había allí; la rubia se reclinó hacia atrás y cruzó sus piernas, dejando ver así su bien torneada piel a una ahora sonrojada Hayate.

La más alta sonrió, notando que por fin Yagami había guardado silencio.

-"Todavía que me tomo las molestias de tener espacio para nosotras solitas –soltó con voz dolida mientras ladeaba la cabeza-, y tú que me regañas, Hayate-chan."

-"No me llames así, Testarossa" –gruñó, girando la cabeza y apartando la vista después.

Alicia rió suavemente.

-"¿Sabes a que Testarossa te refieres? –sus manos abandonaron la madera lisa para posarse ahora sobre las rodillas de su dueña, siendo que esta última se inclinaba al frente-. Si adivinas, te ganas tu libertad, pero si no…"

Hayate frunció su ceño al escuchar eso, por lo que despacio se volteó a verla; inconscientemente, abrazó su mochila remendada. ¿Libertad? ¿Acaso la rubia ya se había vuelto loca?

Quizá las drogas, ponderó, después de todo el mundo rumoraba esas cosas.

-"¿No? Aw, Hayate-chan, has perdido… ¿Qué habrás perdido? Um… –Alicia se llevó un dedo a los labios-. Perdiste… perdiste… ¡ya sé! Perdiste tu derecho a hablar."

De súbito, saltó del escritorio y dio un paso hacia la castaña, tomándola enseguida por la muñeca para atraparla; cuando el ruido de una mochila golpear el piso se escuchó y la sensación de un cuerpo ser atraído se sintió junto al suyo, la rubia no pudo evitar sonreír depredadoramente.

La clase de Orientación acababa de empezar, 40 minutos aún restaban. Excelentes para la ocasión.

Y una puerta que ella misma se había cerciorado de cerrar con seguro…

-"¡¿Qué haces? –Hayate forcejeó pero una mano no tardó en cubrirle la boca-. ¡Mpfh…! ¡Mmpfhhsj!"

-"Sshh, recuerda, perdiste todo derecho a decir algo, preciosa."

El quejido que quiso salir de su boca cuando sintió su espalda golpear contra el escritorio, fue sofocado por la palma sobre sus labios. La presión en sus muñecas obligó a sus manos hacerse puños, mientras los dientes que se clavaban en su cuello la forzaron a cerrar los ojos.

-"Te diré un pequeño secreto" –oyó después a la rubia suspirar, a milímetros de su rostro.

Los ojos azules se abrieron con impresión y shock cuando vio esos labios moverse para liberar susurros que estremecieron todo su ser. Entonces, la mano que aprisionaba las suyas la soltó por unos segundos, para poder agarrar los largos y sueltos mechones rubios, y formar así un improvisado moño alto.

"Yo soy Alicia, cariño…"


El día había sido muy estresante y pesado, y los constantes acosos de Fate no habían ayudado a hacerla sentirse mejor. La pelirroja suspiró antes de volver a dedicarse a fregar el trapo húmedo sobre el contador; su mirada viajó entonces al reloj ubicado en lo alto de una pared.

10:30 p.m.

Era demasiado tarde. Pero nuevamente –pensó mientras seguía fregando- ella necesitaba el dinero, necesitaba hacer horas extras de ser necesario o quedarse hasta cerrar la tienda aún cuando los dueños le habían insistido en que no debía de hacerlo.

Nanoha sonrió un poco cuando vio de reojo la canastilla al lado suyo, sobre la barra. Los señores habían sido muy amables en regalarle algunos panecillos para comer.

Esos señores siempre eran muy amables…

"Ojala todas las personas fueran así."

Enrolló la franela y la llevó al lavabo más cercano para limpiarla. Cuando lo hubo hecho, se quitó el delantal y la rejilla que había estado recogiendo su cabello en todo ese tiempo. Dobló ambos y los guardó. Después tomó la canasta con una mano y tomó su mochila del suelo con la otra, consciente de que dentro de la última descansaba su uniforme de la escuela así como los deberes que debía comenzar ya si quería dormir más o menos bien.

Salió afuera y cerró con candado el local. Sus ojos leyeron las palabras "Café Midoriya" cuando ella alzó el rostro. Sin más por hacer, NanohaTakamachi se dio la vuelta y empezó a andar calle abajo, al resguardo de las luces de la calle y los sonidos de algunos autos sonando a lo lejos.

Le tomaría algunos minutos llegar a casa, aún.

Nanoha sonrió con amargura.

Porque la verdad era que, tal vez, ella no quería volver a ese lugar…

-"Es muy tarde ya…" –suspiró al detenerse en un cruce.

La luz de los automóviles iluminando por escasos segundos las pupilas azules y resignadas. Momentos después, el semáforo se puso en verde y ella cruzó.

Era hora de regresar a casa.


"Second chances they don't ever matter, people never change.
Once a whore you're nothing more, I'm sorry, that'll never change.
And about forgiveness, we're both supposed to have exchanged.

Just watch my wildest dreams come true.

Whoa, I never meant to brag,
But I got her where I want her now."

"Las segundas oportunidades no importan, la gente nunca cambia.
Una vez una cualquiera, siempre lo serás. Lo siento, eso nunca cambiará.
Y sobre el perdón, se suponía que lo habíamos intercambiado ya.

Sólo observa mis sueños más salvajes volverse realidad.

Woa, nunca quise alardear,
Pero la tengo justo donde quiero ahora, es la verdad."


Continuará…


K: Vaya, este capítulo sí que nos ha hecho pensar en lo que sigue. La historia todavía comienza, así que aunque pueda parecer lenta o rápida entre ratos, hay que tener paciencia.

Tanto Alicia como Fate deben esforzarse en obtener lo que desean, aún cuando para una parezca más fácil que para la otra. Gracias de nuevo a quienes se toman la molestia de leernos ^^

C: Esperamos no confundirles más de la cuenta, no es adrede, es que en esta historia nos hemos esforzado un poquito más para ofrecerles una trama interesante y que disfruten.

Gracias por seguirnos leyendo y les auguro que muchas sorpresas están aún por venir, como ya ha dicho Kida, lo mejor está por verse. Gracias por leernos y tenernos en sus mentes, gracias, gracias.

Se despiden, Kida Luna & Clumsykitty.