Sakura POV

¿En qué momento las cosas habían cambiado tanto? ¿En qué momento las personas a mi alrededor dejaron de verme como una amiga?

– ¿Estás segura de que esta es la decisión correcta? Si eliges este camino, no quiero que te arrepientas después.

– ¿Qué sentido tiene quedarme en un equipo? –hablé con calma. Mis ojos estaban cerrados y mi voz carecía de emociones. – Los miembros de mi equipo se han ido, han seguido sus propios caminos… Ni siquiera mi sensei se preocupó por mí.

– Podría asignarte a otro equipo…

– Con todo respeto, Tsunade-sama… Todos en la aldea parecen odiarme ahora, no creo ser bien recibida en ningún equipo.

Pude escuchar como la godaime dejaba escapar un profundo suspiro. Abrí mis ojos para observarla. No parecía feliz con mi petición.

– Parece que no hay nada que pueda decir para hacerte cambiar de opinión. –murmuró ella.

– Lo he pensado hace bastante tiempo. No quiero seguir siendo vista como un peso muerto, quiero volverme más fuerte… Y si todos me dan la espalda, no me queda alternativa más que trabajar sola. Es el camino que he decidido tomar y estoy dispuesta a afrontar las consecuencias de mi elección. –hablé firme.

– Entonces no hay nada más que decir… –dijo finalmente Tsunade. – A partir de este momento tú, Sakura Haruno, ya no formas parte del equipo 7. A partir de este día desempeñaras trabajos en solitario como kunoichi de la aldea de Konoha. –asentí ante sus palabras, sintiéndome agradecida de que hubiese aceptado mi petición. – Y… Una cosa más… –habló llamando mi atención. Levanté la vista para observarla con algo de confusión ¿Qué es lo que iba a decir? – Me gustaría tomarte como mi aprendiz…

Mis ojos se abrieron con sorpresa observando a la mujer frente a mí.

– ¿Q-Qué? –tartamudeé pidiendo que repitiese sus palabras ¿Realmente la había escuchado bien?

– Quiero que seas mi discípula. Quieres volverte más fuerte, y me gustaría ser la persona que te ayude a lograr tu objetivo…

– Y-Yo… –balbuceé. No sabía qué decir.

Había esperado empezar a entrenar en solitario luego de que la Hokage aceptase mi solicitud. Dudaba que alguien en la aldea quisiese enseñarme, por lo que había estado preparada para valerme por mi cuenta.

Que la Hokage misma se ofreciese a enseñarme… Sin duda era algo que no había visto venir.

– ¿Y bien? –inquirió Tsunade.

– Y-Yo… S-Sería un honor ser su alumna, Tsunade-shishou

Una gran sonrisa surcó sus labios al oír mi respuesta positiva.

– Bien. Quiero que sepas que no tengo la intención de ser fácil contigo.

Ahora era mi turno de sonreír.

– Sería una gran decepción para mi si lo hiciese, shishou. Ya he tenido suficiente de eso con Hatake Kakashi. –hablé, evitando a propósito nombrar a Kakashi como mi "sensei".

No podía reconocer como mi maestro a alguien que jamás se había tomado la molestia de tratar de enseñarme adecuadamente. Había dejado de ser mi sensei en el momento en el que decidió darle más importancia a Naruto y Sasuke, dejándome de lado.

"Es irónico que haya tratado de enseñarnos la importancia de los compañeros y el trabajo en equipo, cuando el mismo imponía su favoritismo. Eso no era para nada un equipo" –dije en mi mente.

Una estruendosa risa escapó de los labios de la godaime al escuchar mis palabras.

– Me gusta tu actitud… –comentó. – Muy bien. Tu entrenamiento comenzará mañana a primera hora en el campo de entrenamiento número 11. Más te vale asistir y ser puntual, o me retractaré de mi decisión. –dijo severa.

– No se preocupe. –me apresuré a contestar con entusiasmo. – Allí estaré.

– Bien. Puedes marcharte ahora.

Asentí y realicé una reverencia un tanto exagerada, agradeciéndole varias veces por haberme tomado como su alumna, antes de finalmente salir de su oficina.

Me apresuré a avanzar por los pasillos dispuesta a salir de la torre Hokage y volver a casa. Mis pasos se vieron interrumpidos al notar a un grupo de personas caminando en dirección contraria a mí.

Mi cuerpo se tensó inmediatamente al reconocer cada uno de sus rostros… Era el equipo 10.

Rápidamente me di la vuelta planeando buscar otro camino por el cual salir de la torre. Estaba de buen humor como para tener que escuchar a Ino ahora. Porque sabía que si ella me viese comenzaría a insultarme… Así habían sido las cosas entre nosotras desde que Sasuke se había ido de la aldea.

– ¿Qué haces tú aquí, frente de marquesina?

Mi cuerpo se tensó al escuchar la voz de Ino cargada de odio y asco.

Con movimientos lentos y casi robóticos me di la vuelta para encararla. Ella estaba de pie con una notable expresión de enojo, sus brazos cruzados frente a su pecho y sus ojos observándome fijamente, clavándose en mi figura como un par de dagas. A cada lado de ella yacían de pie Chouji y Shikamaru, ambos con expresiones neutrales en sus rostros. Detrás de ellos estaba Asuma-sensei, quien observaba con un atisbo de sorpresa a su propia alumna.

– ¿Finalmente viniste a decirle a la Hokage que quieres renunciar a ser ninja? Una basura como tú no merece el título de kunoichi. –hablaba Ino. Sus palabras cargadas de veneno. A medida que la escuchaba hablar no podía evitar apretar mis puños con fuerza. – Oh, incluso estoy segura de que ni siquiera lo pediste tú, seguro que Tsunade-sama te sacó el título de ninja porque vio lo patética e insignificante que eres ¿Por qué no nos haces un favor a todos y simplemente desapareces? Nos aliviarías la vista a todos si no tuviésemos que verte nunca más.

– ¡Ino! –la regañó Asuma.

– ¿Qué? –objetó la rubia encogiéndose de hombros. Estaba firmemente convencida de que estaba haciendo lo correcto. Cualquier mínima amistad que hubiésemos tenido en el pasado ahora había desaparecido por completo. – Estoy diciendo la verdad. Todos en la aldea creen lo mismo. Ella debería irse de aquí y jamás volver. Una mierda como ella que no es capaz de mantener a sus compañeros no merece la amabilidad de nadie.

Estaba harta. Quería que se callara. Simplemente que cierre su boca.

El deseo de hacerla callar era tan grande que las palabras salieron impulsivamente antes de que pudiese detenerlas.

– ¿Quieres callarte? Eres realmente molesta…

Tan pronto como las palabras salieron de mis labios, el lugar quedó sumido en un profundo e incómodo silencio.

Ino me observaba con los ojos abiertos como plato, su postura se había vuelto tensa; Chouji había abandonado su comida y ahora me observaba fijamente con la boca entreabierta; Shikamaru había abandonado su postura relajada y ahora tenía una postura tensa. Su mirada se alternaba entre mi e Ino.

Incluso yo me encontraba sorprendida por lo que había dicho, y más que mis palabras, me sorprendía el tono con las que las había pronunciado: Había hablado con una frialdad y carencia de emociones totalmente atípica en mí.

– ¿Qué…? ¿Qué fue lo que dijiste? –murmuró Ino anonadada.

– ¿Acaso te has vuelto sorda? –bufé ¿Qué me sucedía? No podía evitar actuar así. Era como si mi cuerpo tuviese conciencia propia. – Te he dicho que te calles. Me estás dando dolor de cabeza con tu chillona voz.

El rostro de Ino se tornó rojo por la ira. Y de un par de pasos agigantados se acercó a mí. Su rostro quedando a unos centímetros del mío mientras me observaba con enojo.

– ¡Retráctate pedazo de mierda! –gritó. Tuve que esforzarme para no realizar una mueca ante su molesto tono de voz. – No voy a permitir que una basura como tú me insulte de esa forma. Por tu culpa Sasuke-kun y Naruto se fueron de la aldea, y ahora osas hablarme de ese modo. Retráctate o te obligaré por las malas. –amenazó empujando un kunai cerca de mi cuello.

Simplemente me quedé de pie, ignorando el hecho de que tenía un kunai contra mi cuello.

– ¿Vas a continuar culpándome por algo que no tiene nada que ver conmigo? –pregunté sin expresión alguna. – Naruto simplemente se fue a entrenar, no es como si hubiese abandonado la aldea. Y pese a quien le pese, Sasuke tomó su propia decisión al irse y seguir a Orochimaru. Ninguno de estos dos hechos tiene que ver conmigo.

– Te encanta lavarte las manos, ¿no? –gruñó Ino empujando el kunai más cerca de mi cuello, ocasionándome un pequeño corte. No me inmuté ante esto, ni siquiera cuando podía sentir los finos hilos de sangre resbalarse por la piel de mi cuello hasta llegar a mi pecho, manchando mi ropa en el proceso. – ¡Tú eras su compañera de equipo! ¡Si alguien debía actuar para detenerlos eras tú! Pero no, tenías que ser una basura llorona. Y ahora te atreves a decir que lo que pasó no tiene nada que ver contigo… Eres realmente patética Sakura.

– ¿No es ese un pensamiento egoísta? –hablé sin esperar una respuesta. – ¿Debía mantener a Naruto en la aldea cuando todo lo que hizo es irse a entrenar porque desea volverse más fuerte y cumplir sus sueños? Sería realmente cruel intentar retenerlo. –suspiré. – Y Sasuke es una persona con mucho odio cargado en su corazón… No hay nada que yo haya podido hacer o decir que lo detuviese. El solo piensa en su venganza ¿Acaso piensas que con solo unas palabras el abandonaría su ambición y se quedaría? Esto es la vida real, Ino, no una tonta historia de romance…

– ¿Qué clase de persona habla así de su equipo?

Una risa amarga escapó de mis labios al escuchar la pregunta que había salido tan inocentemente de los labios de Shikamaru.

– Ustedes realmente no saben nada… –murmuré. – El equipo 7 jamás fue realmente un equipo. Todos lo ignoraban por la enérgica actitud de Naruto que hacía parecer que todo estaba bien… Pero déjenme decirles… El equipo 7 estuvo muerto desde el día cero.

Sin esperar a que pudiesen reaccionar, aparté la mano de Ino de mi cuello y comencé a caminar, chocando intencionalmente el hombro de la rubia. Podía sentir la mirada de los cuatro sobre mi espalda hasta que finalmente salí de su vista.

No había sido mi intención actuar de manera tan fría con ellos, mi cuerpo simplemente había reaccionado de tal manera.

Tal vez simplemente había llegado a mi límite…