Autora POV

Shiranui Genma jamás había sido alguien que hiciese caso a los rumores que circulaban entre el pueblo. Estaba al tanto de ellos, claro, sus compañeros siempre venían a él comentando las novedades, pero el nunca prestaba especial atención a ello. A las personas les gustaba hablar, no importaba si lo que dijesen fuese verdad o mentira, por lo que creía que no merecía su atención.

Por eso, cuando los chismes acerca de que Haruno Sakura, la pequeña gennin alumna de Kakashi, había sido la culpable de que Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto se fuesen de la aldea, también los ignoró. Aunque, viéndolo en retrospectiva, tal vez debería haber prestado un poco más de atención. Tal vez entonces hubiese podido impedir que una pobre joven sufriese.

Era una noche fría, ya casi no había nadie circulando por las calles, tan solo algunos borrachos que salían de los bares luego de una larga sesión de bebidas. Genma se encontraba volviendo a su casa luego de haber cumplido su turno patrullando la aldea. Un destello rosa se coló en su visión, y su mirada se dirigió hacia un apartado callejón.

Llevado por la curiosidad se acercó al callejón, una sensación preocupante aflorando en su pecho con cada paso que daba.

Finalmente llegó a la entrada del callejón. Un jadeo escapó de sus labios al ver la escena frente a él.

– ¿P-Pero qué demonios…?

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Un gruñido escapó de los labios de la mujer rubia a la par que daba un golpea a su escritorio, logrando partirlo a la mitad. Estaba enojada, no… estaba furiosa y angustiada luego de haber escuchado las noticias que le acababan de dar.

Hace tan solo unas horas su querida alumna había sido encontrada inconsciente en un callejón tiritando de frío. Su ropa estaba desgarrada, hecha jirones. Rastros de lágrimas en sus mejillas indicando que la joven había pasado un buen tiempo llorando. Moretones y rasguños por toda su piel indicando un claro ataque físico. Y lo que más hacía que se le revolvieran las entrañas: Habían encontrado rastros de sangre y semen en sus muslos indicando un claro abuso sexual.

¿Quién había sido tan canalla para hacerle eso a su preciada alumna? Era consciente de que muchos estaban en desacuerdo con la pelirrosa, pero… ¿Hacerle algo tan cruel? En cuanto descubriera quién había sido el culpable, se encargaría de hacerlo pagar de la peor manera.

– Un equipo de jounnins están patrullando la zona intentando encontrar algún indicio de quién fue el culpable, pero hasta el momento… Hasta que el laboratorio del hospital no determine de quién es el semen que encontraron en ella, o ella misma despierte y confiese, es imposible saber quien fue el culpable. –explicó Shizune luciendo igual de preocupada.

Desde que Sakura había comenzado a entrenar con Tsunade, la pelirrosa se había convertido en una hermanita menor para la primera alumna de la godaime, por ende, no podía evitar sentir más que angustia por lo que había sucedido.

Una joven tan maravillosa como Sakura… había sido agredida y violada. No podía imaginarse el temor que debió sentir la joven al momento del asalto, ni cómo iba a reaccionar una vez que se despertase.

Había oído muchos relatos de mujeres que habían sido abusadas sexualmente, no muchas lograban superar el trauma de la situación. La mayoría terminaba cargando con una profunda depresión, trastornos de estrés postraumático, incluso algunas decidían acabar con sus propias vidas. Y las que decidían seguir adelante con sus vidas, debían lidiar con las consecuencias de una violación: embarazos no deseados, enfermedades que cambiarían por completo sus vidas, ser denigradas socialmente.

De solo pensar que Sakura tuviese que vivir algo de ello quería llorar. No se lo merecía.

Ella no había hecho nada malo y aún así la aldea la odiaba, y a pesar del odio ella seguía esforzándose para ayudar a los demás cuando lo necesitaban. Entrenaba duro, intentando volverse cada vez más fuerte para demostrarles a todos que sus suposiciones acerca de ella estaban erradas.

"Están intentando extinguir a la estrella más brillante de esta aldea…" –fue su pensamiento.

– ¿Cómo está ella? –preguntó Tsunade cerrando sus ojos.

Estaba tan enfadada que no deseaba nada más que una buena botella de sake, pero no… No era momento de beber. Necesitaba mantenerse estable para Sakura. Cuando despertase, ella necesitaría un pilar de apoyo, y mientras sus padres seguían de viaje fuera de la aldea, ella estaba más que dispuesta en ser ese apoyo.

– De momento está bien… –contestó Shizune leyendo el informe que le habían entregado en el hospital. – La han limpiado y cambiado de ropa, trataron sus heridas, y ha entrado en calor. Ahora se encuentra descansando en una de las mejores habitaciones del hospital. Dijeron que nos informarían cuando se despertase.

– Olvídalo. –negó Tsunade poniéndose de pie. – Iré a verla ahora.

– P-Pero, Tsunade-sama, su papeleo…

– ¡Mi estudiante acaba de ser violada! ¡Al diablo con el papeleo! –gritó Tsunade sobresaltando a la pelinegra.

Shizune observó con preocupación a su mentora. Tsunade se mantenía firme, pero su discípula podía ver lo mucho que estaba sufriendo con la situación. En el poco tiempo que llevaban entrenando, Sakura se había vuelto una hija para la Hokage.

– Entiendo… –murmuró Shizune bajando la cabeza.

– Llama a los líderes que la han estado entrenando, diles que vayan al hospital. Estoy segura de que ellos también querrán estar al tanto de la situación. –pidió la rubia mientras se encaminaba a la puerta de su oficina.

– Hai. Tsunade-sama.

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Proviniendo de un clan tan conservador, Hyuuga Hiashi nunca había sido alguien que se preocupase por alguien ajeno a su familia. Incluso miembros de su mismo clan eran de poco interés para él. Era por eso que fue una gran sorpresa para él encontrar un fuerte interés en Haruno Sakura.

Había escuchado nombrar el de la pelirrosa una o dos veces luego de que su primogénita se graduase. Las hazañas del equipo 7 eran bastante comentadas entre los shinobis de más experiencia de la aldea, aunque generalmente siempre estaban más enfocadas en el Uchiha sobreviviente y el portador del kyuubi. En aquel entonces no había tomado mucha atención al respecto.

No fue hasta el incidente del Uchiha abandonando la aldea que el nombre de la jovencita comenzó a hacerse más y más pronunciado. Todos en la aldea, incluso su propia hija, habían comenzado a nombrarla con odio, acusándola de ser la culpable de que Uchiha Sasuke desertara la aldea. Como líder de un clan, Hiashi había decidido ignorar los chismes, no era apropiado para el enfrascarse en discusiones infantiles. Y personalmente, aunque no lo admitiese abiertamente, estaba bastante en desacuerdo con la opinión popular: No creía posible que solo una niña fuese la responsable de lo que pasó. Que el Uchiha abandonase la aldea solo había sido la consecuencia de las malas decisiones de los ancianos que dirigían la aldea. Culpar a la niña era simplemente buscarle la quinta pata al gato.

Nuevamente volvió a escuchar el nombre de la pelirrosa, esta vez en boca de la godaime Hokage. Se llevó una gran sorpresa y un repentino interés afloró en él cuando la rubia mencionó que había tomado a Haruno Sakura como su discípula.

La gennin jamás había sobresalido mucho dentro de su equipo, y ahora incluso era odiada por todos, pero debía tener algo especial en ella si Senju Tsunade la había considerado lo suficientemente capaz como para volverla su alumna.

Su sorpresa fue aún más grande cuando la rubia les pidió a los líderes de clanes que la ayudasen en el entrenamiento de la joven, para que algún día en el futuro, esta pudiese tomar el lugar de la godaime, convirtiéndose en la nueva Hokage.

Decidió entonces que debía conocerla. En secreto, organizaron junto a Tsunade un encuentro para que Sakura pudiese conocer a sus futuros mentores. Finalmente, el día llegó y tenía a la niña sentada frente a él.

El primer pensamiento que tuvo al respecto fue que era una niña con una apariencia bastante exótica. Incluso entre los clanes, era muy difícil encontrar a alguien con rasgos similares a los que Haruno Sakura poseía. Una cabellera rosa como las flores que llevaban su mismo nombre, y un par de ojos que parecían un par de piedras de jade pulidas. La combinación era tan inusual pero hipnotizante… Sin duda se convertiría en una mujer hermosa con el correr de los años, aunque… Tal vez su apariencia sería un tanto inconveniente si en algún momento debiese ocultarse durante una misión. Un cabello como el suyo sería bastante difícil de ocultar.

Lo siguiente que pudo apreciar de la joven fue lo increíblemente respetuosa y educada que era. Estaba seguro que, como hija de civiles, la muchacha jamás había sido propiamente educada en modales, pero aún así, ella parecía ser plenamente consciente de cómo debía comportarse frente a un líder de clan, actuando con respeto y evitando hacer algo que pudiese enfadarlo.

Durante su conversación, se había encargado de hacer las preguntas adecuadas para llegar a conocer más de la personalidad de la joven. Lo que encontró frente a él, definitivamente lo dejó intrigado: Un corazón solitario y herido.

La joven era increíblemente madura para su edad. No le guardaba rencor a los demás por odiarla a pesar de que era obvio que le hería el trato despectivo. Era consciente de sus debilidades, aunque parecía tener un fuerte complejo de inferioridad que la volvía ciega a sus propias virtudes. Pero lo que más le sorprendió era el fuerte sentido de perseverancia: Era evidente que cargaba con una fuerte depresión, pero aún así estaba decidida a volverse más y más fuerte para demostrarles a todos su fortaleza.

Haruno Sakura poseía un brillo único, y estaba seguro que brillaría aún más si la empujaban en el camino correcto. Estaba decidido a ayudarla con su entrenamiento.

Conforme las lecciones transcurrían, Hiashi no podía sentirse más a gusto con la joven: No se quejaba, acataba al pie de la letra las indicaciones, aprendía realmente rápido, si algo no le salía como esperaba, volvía a intentarlo una y otra vez hasta que lo lograse. No cabía duda de que en poco tiempo lograría convertirse en una gran kunoichi.

Y Hiashi debía admitirlo, verla crecer realmente le fascinaba. Sin darse cuenta, había generado un gran apego a la joven pelirrosa.

Por ende, cuando un mensajero apareció en su casa a las cuatro de la madrugada diciendo que algo le había sucedido a la joven y que se encontraba en el hospital, Hiashi dejó atrás todo, olvidando sus responsabilidades como líder de clan, y salió corriendo lo más rápido que pudo para llegar al hospital. Sus entrañas se revolvieron y sintió la bilis rozándole la campanilla una vez que conoció la situación: La joven había sido violentada y agredida sexualmente mientras regresaba a casa.

Jamás le había deseado el mal específicamente a alguien, pero… aunque Sakura no era realmente del clan Hyuuga, la consideraba como parte de su familia, igual que Hinata o Hanabi, y no iba a dejar que nadie hiriese a su familia y se saliese con la suya.

Haría pagar al maldito infeliz que se había atrevido a lastimar a una de sus hijas.

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Yamanaka Inoichi había conocido por primera vez a Sakura cuando ella era tan solo una niña de aproximadamente seis años gracias a Ino. Su hija había simpatizado con la niña civil al punto de volverse mejores amigas, desde entonces Haruno Sakura se había convertido en algo cotidiano en su vida.

Vendría a comer a casa, ayudaría junto a Ino en la florería, la vería cuando iba a recoger a Ino a la academia, etc.

Siendo la mejor amiga de su hija, Inoichi había prestado especial atención en la pelirrosa, asegurándose de cuidarla correctamente. Había sido interesante ver como tanto su hija como la niña crecían, convirtiéndose en jovencitas hermosas y llenas de esplendor.

Fue una gran sorpresa para él cuando luego del incidente de Uchiha Sasuke, Ino había comenzado a actuar igual que el resto de las personas en la aldea, acusando a Sakura de ser la culpable de que el Uchiha desertara. Inoichi se había sentido realmente molesto con la actitud de su hija. Conocía lo herida que se había sentido por la partida de Sasuke, pero eso no le parecía excusa suficiente para tirar a la basura tantos años de amistad.

Por supuesto, entonces, que la había regañado al respecto. Pero igual que muchas veces, su hija simplemente lo había ignorado y había continuado con sus acusaciones hacia la pelirrosa. El líder del clan Yamanaka simplemente se había resignado ante la actitud de su hija, era una niña incorregible y simplemente esperaba que se diese cuenta de sus errores antes de que fuese demasiado tarde. Por su parte, Inoichi se había prometido a si mismo que, cuando se diese la oportunidad, le brindaría su ayuda, haciéndole saber que él no pensaba igual que su hija.

Fue por eso mismo que, cuando Senju Tsunade le pidió a él y al resto de los líderes de clanes que ayudasen en el entrenamiento de la ex integrante del equipo 7, rápidamente aceptó.

Pronto, su primer encuentro desde la última vez que la había visto, llegó. Tan pronto como la vio frente a él se apresuró a abrazarla y a consolarla, encargándose de decirle lo que pensaba al respecto de todos los ciudadanos de la aldea que la acusaban injustamente. Habiendo sido la mejor amiga de su hija por tanto tiempo, Haruno Sakura había crecido para convertirse en una segunda hija para él, y se había hecho cargo de hacérselo saber.

Las lecciones comenzaron pronto y estuvo más que feliz al ver el favorable progreso que hacía la pelirrosa, a pesar de que sabía que ella estaba claramente aterrada por la clase de entrenamiento que debía realizar con él e Ibiki.

Las cosas parecían finalmente estar marchando bien para la pelirrosa, parecían…

Eran alrededor de las cuatro de la mañana cuando tocaron la puerta de su casa, despertándolo no solo a él, sino también a su esposa e hija. Resultó ser un mensajero de parte de Tsunade, quien le informó que algo había sucedido con Sakura y se encontraba en el hospital.

Tan pronto como el mensajero se fue, su hija comenzó a despotricar alegando que él no tenía nada que hacer con la Haruno. Que si algo le había sucedido era su culpa por ser tan débil e inútil.

Inoichi jamás le había gritado a su hija, pero al escucharla decir todas esas palabras tan mezquinas, simplemente no pudo evitarlo. Ino se quedó helada al escucharlo, y por un momento se sintió arrepentido, pero rápidamente alejó ese sentimiento. Su hija se estaba convirtiendo en una personalidad horrible, y no podía dejar que eso continuase.

Salió de casa ignorando las suplicas de su hija, su esposa iba a su lado también notablemente preocupada por el estado de la Haruno. Cuando finalmente llegaron al hospital, miraron con horror a Tsunade cuando esta les explicó la situación.

¿Quién…? ¿Quién había sido el maldito que se había atrevido a ultrajar a su hija?

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Decir que estaba sorprendido era poco para Nara Shikaku.

Su hijo jamás había sido la clase de persona que se enfrascara en los chismeríos de la aldea. No lo había hecho cuando todos maltrataban a Naruto acusándolo de ser el demonio zorro que había arrebatado la vida del yondaime y su esposa. Por eso, cuando Shikamaru comenzó a seguir a sus amigos acusando a Haruno Sakura de ser la culpable de que Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto no estuviesen más en la aldea, quedó completamente sorprendido.

Estaba estupefacto y ligeramente decepcionado de que su hijo se comportase así. Había creído que le había enseñado mejor que eso, entonces… ¿Por qué su hijo actuaba de tal forma?

Como uno de los consejeros de la godaime Hokage, había logrado enterarse que Shikamaru y sus amigos habían comenzado a intimidar directamente a la pelirrosa, agrediéndola verbalmente, algunas veces incluso llegando al extremo de la violencia física.

Inmediatamente intentó hablar con su hijo, regañarlo y hacerle ver que lo que estaba haciendo no era correcto, pero parecía que sus palabras estaban vacías para Shikamaru quien continuó actuando del mismo modo.

Cuando Tsunade los llamó a él y al resto de los líderes de clanes para informarles que había decidido tomar a Haruno Sakura como su aprendiz, se había sentido bastante extrañado. Sabía que la Hokage no les estaría revelando esta información a menos que estuviese tramando algo acerca de la pelirrosa. Sus sospechas fueron confirmadas tan pronto como la rubia les pidió que la ayudasen a convertir a la joven en su sucesora. La próxima Hokage.

Llevado por la culpa por las acciones de su hijo, Shikaku había aceptado inmediatamente, aunque… debía admitir que también se sentía bastante intrigado al respecto ¿Cuál era la razón para que Tsunade considerara a esa niña adecuada para convertirse en Hokage?

La respuesta llegó a él al poco tiempo que su entrenamiento comenzó: A pesar de su fuerte temperamento y lo herida que estaba, era una persona benévola, sabia y empática. La clase de persona que haría prosperar al pueblo con la guía adecuada.

Shikaku tenía que admitirlo, se sentía realmente satisfecho al entrenar a la joven.

Aquel día había tenido que quedarse hasta tarde en la torre Hokage realizando un papeleo que la mismísima godaime le había encargado. Eran alrededor de las cuatro de la mañana y estaba comenzando a considerar volver a casa, cuando Shizune se hizo presente en su oficina.

La expresión de angustia en el rostro de la pelinegra hizo que una sensación preocupante surgiera en su pecho. Estaba claro que algo malo había sucedido.

Violentada físicamente y violada… Tan pronto como escuchó aquellas palabras de boca de la Hokage, solo pudo pensar una cosa…

Él se encargaría de protegerla para que nadie más volviese a lastimarla.

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Inuzuka Tsume jamás había prestado especial atención a otros gennins más allá de aquellos que Kiba le había presentado como sus amigos, por ende, nunca había escuchado mucho acerca de Haruno Sakura hasta que el pueblo entero y su propio hijo parecieron odiarla.

Realmente le importaba poco lo que todos opinaban acerca de la mocosa, tenía mejores cosas que hacer que quedarse a ver como todos despotricaban insensateces acerca de que una simple niña tenía la culpa que el único sobreviviente del clan Uchiha desertara la aldea.

Se burló de su hijo cada vez que lo escuchaba quejarse de la pelirrosa en casa, mientras que su hija regañaba a su hermanito menor por ser tan mezquino hacia esa inocente niña.

Cuando Tsunade mencionó que había tomado a Haruno Sakura como su aprendiz y que además pretendía convertirla en Hokage en un futuro próximo, Tsume estuvo sumamente interesada, fácilmente aceptó ser de ayuda para el entrenamiento de la mocosa. Y estuvo realmente satisfecha con su decisión.

Lo que encontró frente a ella fue una niña fuerte, con un fuego interior que sería bastante difícil apagar.

Tanto ella como su hija, Hana, estaban de acuerdo en que deseaban convertir a la niña en parte de la familia, no importaba cuanto Kiba la odiara. Incluso Hana había estado esperando a que la camada más reciente de ninken tuviera la edad suficiente para poder regalarle uno a la pelirrosa.

Cuando un mensajero apareció en su puerta a las cuatro de la mañana, lo primero que pensó era en lo molesta que estaba porque alguien interrumpiese su sueño luego de un largo día de trabajo, pero tan pronto como escuchó que Sakura se encontraba en el hospital, se apresuró a despertar a Hana y ambas se encaminaron al hospital.

Violada… Incluso Tsume que no era la mujer más delicada del mundo conocía la delicadeza del asunto. Lo difícil que sería para la niña superar la situación.

Alrededor de las diez de la mañana, la muchacha despertó rompiendo en llanto casi instantáneamente. Hana corrió a abrazarla junto a Shizune, ambas consolaron a la pelirrosa hasta que esta se calmó. Un interrogatorio siguió después en orden de intentar capturar al hombre que había dañado a la aprendiz de la godaime.

Cuando Tsume escuchó el nombre del culpable, su sangre se heló.

– K-Kiba…