Capítulo 10
Sakura POV
Hice mi mayor esfuerzo de prestar atención al entorno e intentar memorizar el camino conforme avanzábamos por las calles de la aldea. Después de todo, quería aprender a moverme por mi cuenta sin tener que depender de Temari todo el tiempo que durara mi estadía aquí.
Mi vista escaneaba los pequeños detalles, desde los letreros de los negocios, hasta los pequeños puestos de mercaderes independientes, incluso las pequeñas grietas en el suelo, cualquier mínimo detalle que me ayudase a orientarme. Afortunadamente, parecía que el viaje hasta la residencia donde realizaría mis sesiones de terapia no era tan largo, por ende, no tenía mucho que memorizar.
Detuve mis pasos cuando noté que, frente a mí, Temari también se detenía. Al levantar mi vista, pude notar que nos encontrábamos frente a una pequeña casa un poco apartada de los demás edificios. Tenía un aspecto pintoresco, aunque la estructura en sí parecía algo antigua.
– Es aquí. –habló Temari volteándose para encararme. – Si tocas la puerta, una señora llamada Kanao debería recibirte. Ella es quién se encargará de ti durante estas sesiones.
– O-Oh… ¿Tú no te quedarás? –pregunté un poco sorprendida mientras procesaba esta nueva información.
Temari me ofreció una pequeña sonrisa apenada mientras negaba con la cabeza.
– Tengo algunos asuntos que atender actualmente… Pero vendré a buscarte más tarde para el final de la terapia ¿Está bien? –contestó.
Suspiré y asentí en señal de comprensión.
Temari se despidió rápidamente, disculpándose una vez más por tener que dejarme sola, antes de retirarse. Miré a Tomohisa brevemente quien a su vez me devolvió la mirada, agitando su cola efusivamente mientras esperaba a que yo dijese o hiciese algo. Sonreí enternecida hacia el animal antes de enderezar mi postura y acercarme a la puerta de entrada.
Mis manos temblaron con un leve nerviosismo mientras levantaba el brazo derecho para golpear suavemente la puerta. Di unos pasos atrás mientras esperaba a que alguien me recibiera.
Mordí suavemente mi labio y jugueteé con mis manos mientras esperaba. Ocasionalmente mi mirada se dirigía hacia los habitantes de Sunagakure que transitaban las calles. De vez en cuando, más de uno me devolvía la mirada… Algunos con un atisbo de curiosidad, otros me miraban con miradas críticas. Era común, lo sabía… Todo en mí gritaba "Soy extranjera", por lo que era perfectamente normal atraer esa clase de miradas, pero aún así… No podía evitar sentirme cada vez más pequeña ante sus miradas.
Era como… como si una pequeña voz en mi cabeza gritara "Te están juzgando", "Seguro que dicen cosas a tus espaldas", "Viniste desde Konoha escapando de las críticas de otros… pero mira cómo te están viendo aquí también". Sabía que era una exageración, y que no debería estar escuchando esa voz… Pero no podía evitarlo. Sentía una extraña opresión en mi pecho y unos deseos de desaparecer de la vista de todos.
Miré al suelo intentando escapar de la mirada de los pueblerinos. Tomohisa pareció darse cuenta de mi estado de ánimo, pues casi de forma inmediata comenzó a refregarse de forma juguetona contra mi pierna. Sonreí cálidamente mientras le susurraba un suave "gracias".
Tomohisa sin duda era como un cálido rayo de sol en medio de toda esta situación que me rodeaba últimamente.
El sonido de pasos y la puerta abriéndose me hizo sobresaltarme y rápidamente volver a enderezar mi postura, lista para presentarme ante la persona que me recibiría.
Al abrirse la puerta, pude ver a una mujer anciana; Sus ropas parecían ser las mismas que todas las personas de Sunagakure parecían portar; Su cabello era de un castaño grisáceo, salpicado con canas que los años le habían otorgado. Lo mantenía recogido en un pequeño y pulcro rodete. No había mechón alguno que mostrara signos de rebeldía; Su piel era ligeramente bronceada, con algunas manchas, y arrugas concentradas en su frente, párpados, y los surcos de los que definían los pómulos. Sus facciones estaban contorsionadas en una amable sonrisa que le daba un aire de ternura.
– Oh, pero qué jovencita más bella. –habló con dulzura la anciana. – ¿En qué puedo ayudarte, cariño?
Parpadeé lentamente, dudando por un segundo si me encontraba en el lugar adecuado. No parecía que esta amable señora tuviese algo que ver con mis sesiones de terapia, pero… Temari me había traído hasta este lugar, ella no se equivocaría… ¿Verdad?
– U-Uhm… –empecé un tanto insegura. Podía sentir mi corazón latir rápidamente de los nervios. – Estoy buscando a Kanao-san… Uhm… Temari-san dijo que aquí se llevarían a cabo mis sesiones de… uhm… –hice una pequeña pausa sintiendo mis mejillas calentarse. – Terapia…
La anciana frente a mí se tomó unos segundos para observarme antes de reír suavemente.
– Entonces tu eres la jovencita de la que Kazekage-sama y Lady Temari me han hablado. –dijo de pronto tomándome por sorpresa. – Yo soy Kanao, pero puedes llamarme "Obaa-san". –continuó hablando en un tono cálido y familiar. Se hizo a un lado dejándome espacio para que entrase a la casa. – Vamos querida, adelante. Pasa sin vergüenza… Tú mascota también.
Un tanto tímida, me adentré al establecimiento con Tomohisa siguiéndome de cerca. Una vez dentro, me quedé de pie rígida, sin saber realmente qué hacer, esperando que la mujer me diese alguna indicación acerca de dónde sentarme o a dónde ir.
– Pasa, puedes sentarte donde quieras, está bien. –Kanao dijo mientras avanzaba hacia una habitación que parecía ser una cocina. – ¿Prepararé algo de té? ¿Manzanilla está bien para ti o tienes alguna preferencia especial?
Negué con la cabeza.
– M-Manzanilla está bien… –murmuré.
– Entonces manzanilla será. –sonrió. – En un segundo estaré contigo cariño. No seas tímida y siéntete como en tu casa.
A pesar de esas palabras… Era un poco difícil desenvolverse libremente en un lugar desconocido frente a una persona de la cuál a penas sabía algo.
Tomohisa volvió a refregarse en mi pierna, como si estuviese tratando de darme confianza. Tomando una respiración profunda, me encaminé a lo que parecía ser una pequeña sala de estar y me senté en uno de los cojines. Tomohisa no perdió tiempo de acurrucarse en mi regazo.
Mientras esperaba a que Kanao regresara con el té, me tomé unos segundos para apreciar la habitación. Era sencilla, sin muchos muebles… solo lo esencial. Había algunos cuadros y marcos de fotos colgados en las paredes a modo decorativo, también algunos amuletos de buena suerte. Inhalé profundamente detectando el aroma de incienso de lavanda… No era demasiado fuerte, pero era lo suficientemente notable como para ser agradable y relajante.
Tras unos minutos, pude sentir los pasos de la señora acercándose a la habitación. Dejó el té sobre la mesa y se sentó frente a mí.
– Ahora… ¿Por qué no me cuentas un poco sobre ti, querida? Kazekage-sama no me ha dicho mucho al respecto. –empezó a hablar Kanao mientras tomaba entre sus manos su taza de té. Yo imité su acción, inhalando suavemente el aroma de la manzanilla antes de dar un pequeño sorbo.
Dejé escapar un pequeño suspiro de satisfacción mientras sentía el cálido líquido bajar por mi garganta, calentando el resto de mi cuerpo en el proceso.
– ¿Qué fue lo que el Kazekage le dijo de mí? –me atreví a preguntarle.
– No mucho realmente. –confesó la mujer. – Únicamente mencionó que una jovencita de Konohagakure vendría a la aldea, y que mis servicios serían requeridos. Nada más y nada menos… Así que… En pos de poder cumplir con mi trabajo de forma adecuada, voy a necesitar qué me cuentes un poco más de ti.
– ¿Qué debería decir…? –murmuré, pensando en voz alta.
– Tú nombre es un buen inicio… –contestó Kanao.
Me mordí el labio asintiendo un poco apenada.
– Mi nombre es Haruno Sakura… –me presenté haciendo una pequeña reverencia. – Soy una kunoichi de Konohagakure. Entreno bajo la guía de la godaime Hokage, Tsunade Senju; El jefe del clan Hyuuga, Hyuuga Hiashi; Los jefes de los clanes Nara y Yamanaka, Nara Shikaku y Yamanaka Inoichi; La jefa del clan Inuzuka, Inuzuka Tsume, y su primogénita, Inuzuka Hana.
Kanao asintió mientras me escuchaba.
– Eso es mucha gente importante… Debes ser una jovencita realmente especial. –comentó mientras le daba un sorbo a su té.
– No creo que "especial" sería la palabra que usaría para describirme… –murmuré desviando la mirada. – Creo que fue simple simpatía lo que los llevó a tomarme como aprendiz. –agregué para luego volver mi mirada al frente.
Por unos breves segundos pude notar como el ceño de Kanao se fruncía, antes de volver a su expresión normal.
– No deberías pensar tan bajo de ti misma. –murmuró suavemente la anciana. Abrí mi boca para decir algo en respuesta, pero ella continuó hablando antes de que siquiera pudiese conectar las ideas en mi cabeza. – De todas formas… ¿Qué es lo que te trajo a Sunagakure, Haruno-chan? No es extraño que jovencitas de tu edad acudan a mi recinto buscando mis servicios, pero me llama la atención que hayas recorrido todo el camino desde tu aldea… cuando estoy bastante segura de que en tu aldea hay terapeutas más que capaces…
Me mordí el labio y bajé la mirada hacia mi taza, observando el líquido ambarino mientras intentaba escoger las palabras adecuadas para explicar la situación en la que me encontraba. Cuando pude hilar las ideas en mi cabeza, comencé a contarle todo…. Desde el momento en que me convertí en gennin, las aventuras del equipo 7, los exámenes chunnin, la partida de Sasuke y posteriormente la de Naruto, la forma en la que todos comenzaron a tratarme luego de eso, el momento en que Tsunade me tomó como su aprendiz, los momentos en los que estuve entrenando con ella y los demás líderes de clanes, y… finalmente… le conté sobre lo que había sucedido con Kiba. El horror que había experimentado, los nervios y la ansiedad que tuve durante los siguientes días…
Kanao se mantuvo en silencio, escuchando atentamente cada una de mis palabras, sin hacer nada por interrumpirme. Incluso su rostro se mantenía imperturbable, no demostrando ninguna expresión clara ante mi relato. Cuando finalmente terminé de hablar, mantuve mi cabeza gacha esperando que ella dijese algo.
La habitación quedó sumida en el silencio. No me atrevía a levantar la cabeza…. Tenía miedo que al hacerlo, pudiese ver algo parecido al asco y desagrado en el rostro de Kanao.
– Pobre niña… –murmuró finalmente la mujer con un tono tan cariñoso y maternal que envió escalofríos por mi columna vertebral, y me puso la piel de gallina. Levanté mi mirada encontrándome con la de ella. Sus ojos estaban bañados en la empatía mientras me observaba fijamente. – Has sido tan valiente… Y has hecho un paso tan grande al venir hasta aquí buscando mejorar… –mientras más la escuchaba, un nudo se formaba en mi garganta y unas inmensas ganas de llorar surgían en mí. Kanao pareció percatarse de esto. – Puedes llorar si quieres… –dijo con dulzura. – Permítete a ti misma desahogarte y soltar todo lo que te viene mortificando… –como si ella hubiese presionado un interruptor, tan pronto como dijo aquello, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Mi cuerpo se sacudía con los pequeños sollozos. El nudo en mi garganta dolía, pero… de alguna forma, sentía cierta liberación en el llanto. – Tenemos un largo camino por delante… Pero te prometo, querida, que haré todo lo que esté en mi poder para ayudarte…
¡Lo siento tanto! En verdad, no era mi intención pasar tanto tiempo sin actualizar... Pero la pandemia me golpeo fuerte en un sentido anímico y de productividad. Finalmente, y luego de mucho tiempo pude sentarme y terminar por lo menos un capítulo de los varios fanfics que tengo activos... Espero que lo hayan disfrutado, y espero pronto poder traerles el siguiente.
¿Qué les pareció el capítulo? Me gustaría que me dejaran su opinión, especialmente sobre los momentos en los que narro como se siente Sakura. Me gustaría saber si lo sienten creíble, si queda bien como estoy relatando las cosas. Por favor déjenme un comentario respondiendo esto, me sería de mucha ayuda para mejorar mi escritura.
También me gustaría que me dejaran en los comentarios con quién quieren que termine emparejada Sakura en este fanfic. La verdad es que no tengo ningún shippeo en mente para esta historia, por eso quiero saber qué es lo que prefieren ustedes. El shippeo más mencionado será el que termine usando para este fic (Aún así, intentaré poner momentillos de otros shippeos).
Sin nada más que decir, me despido hasta el próximo capítulo.
Bye!
