Título : No me agradas
Fandom : JoJo - Vento Aureo
Género : 1er encuentro, con matices slashy
Personajes : Mista y Fugo
Comentarios : Mista / Fugo es una ship interesante, quiero leer sobre ellos. Pero no hay mucho. Por eso escribo para compensar mi frustración.
Nápoles, 1999
...
—Así que esta es obra del destino, ¡Ja! Nada mal.
Lo dijo sin dejar de mirar al dolce que había caminado hacia su mesa hasta estar ante él.
"Un postre de fresas."
Fue una observación razonable y clara, y no le incomodó pensar así. Guido Mista es un adolescente italiano de sangre caliente, y de una manera objetiva no se le escapó que el subordinado de Buccellati tenía un buen culo. Llevaba un traje verde con orificios tentadores ubicados a través de su cuerpo los cuales revelaban su piel, mantenía una elegancia al caminar que no era propia de los suburbios napolitanos, ni los rasgos delicados de su rostro o el perfume de suave aroma caro.
Pero la forma descarada en que Mista no pudo evitar verle a la cara, con los ojos oscuros bien abiertos, pareció absorber al otro, porque fue terriblemente íntima; desapareciendo en apenas segundos, reemplazada por un brillo alegre y juguetón.
Y para Fugo fueron más que un par de segundos, tuvo que pestañear un par de veces forzándose a recordar lo que dijo Buccellati sobre éste nuevo recluta.
Según las palabras de Buccellati, Guido Mista, tenía una extraña capacidad para sobrevivir. Salió ileso de un tiroteo con todas las estadísticas en contra. Mista defendió a una mujer de ser violada y por ello fue condenado de forma injusta. Por sobre todo, Mista al igual que él fue rechazado por la sociedad al hacer lo que ambos consideraron correcto.
Buccellati hizo las presentaciones.
Y a Fugo no le gustó el novato.
El que Mista encajara fue más sencillo de lo que él mismo imaginó… y también más desconcertante. Pronto Mista y Narancia se enfrascaron en una disputa de estatura y edad, que pasó hacia la moda del hip hop que se había instalado en Nápoles, lo que derivó en teorías conspirativas sobre la muerte de Tupac, y lo que se desvió hacia una conversación sobre vampiros durante la segunda guerra mundial o el derecho fundamental de Narancia a comerse un chuletón cuando le diera la real gana, porque por supuesto eso era todo lo que comprendió. Fugo finalmente resopló y reprochó sobre el disparate que era creer que existieron vampiros durante la segunda guerra mundial.
Tras una hora y dos botellas de vino, Fugo se dio cuenta de que apenas fue capaz de meter una decena de frases en la conversación, de que su mejor amigo y el novato sólo se ponían de acuerdo para reírse de él, y de que Mista parecía ser un supersticioso de cuidado y con un coeficiente intelectual bastante difuso. Pero se estaban llevando bien porque, a pesar de todas las cosas en las que eran distintos, había aún más en las que se parecían de una manera casi preocupante. Y puede que tuviera sentido que se encontraran, pero la pandilla era aquello que Fugo había decidido proteger, y él siempre tuvo las cosas muy claras: no todos son merecedores de confianza.
Por ello, Fugo estaba sintiendo inquietud acerca de Mista. Nunca fue bueno en adaptarse a lo inesperado, y con casi 15 años de vida dudaba de que ello cambiase. Fugo se dijo que no tenía que ver con el carisma excesivo de Mista: había estado rodeado de mujeres y hombres atractivos antes, y siempre fue apático. En realidad, si era honesto, incluso Abbacchio con su mal genio y problemas de alcoholismo era muy agradable para los ojos, pero Abbacchio o Narancia no eran Mista, cuya apertura despreocupada hacia la pandilla -acabándolos de conocer- sólo le hizo sentir disgusto, ¿Era disgusto lo que Fugo sentía? Daba igual, él se convenció de que era eso, Fugo gustaba de la gente precavida y Mista parecía ser lo opuesto, su lógica le decía que debía ser eso.
Cuando terminaron de comer y se pusieron de pie, Mista y Fugo permanecieron pasos atrás del resto de la pandilla.
—Así que seremos compañeros desde ahora en adelante, ¿eh? —dijo Mista con la cabeza inclinada hacia el lado de Fugo, después le dio una mordida a su última pieza de pastel.
Fugo estaba teniendo problemas para encontrar las palabras.
—Va a ser divertido, —continuó y dio otro bocado al pastel—, Y no te preocupes, dejarás de estar tan nervioso después de un tiempo, —le guiñó el ojo—, Te acostumbrarás.
Fugo podía sentir sus cejas arrugándose, la consternación reflejándose en su frente. Para cualquier cosa, él quería preguntarle a qué se refería exactamente Mista cuando dijo que "Te acostumbrarás". ¿Acostumbrarse a qué?
—No me agrada la gente que toma confianza tan rápido, como tú…, —soltó, desestimando sus palabras, subestimando a Mista—, Fuera de eso, es todo lo que me involucraré contigo,
Mista le sonrió, completamente ofendido, y se prometió que se la cobraría al muy cabrón. Era una sonrisa diferente de lo que Fugo había visto hasta ahora, repentinamente malvada, traviesa.
—Al contrario, estaremos muy involucrados,
Cuando Fugo pudo resolver en su cabeza lo que él le dijo, Mista ya se estaba alejando de él, sin mirar atrás, hacia Buccellati.
Fugo frunció el ceño pero continuó su camino hacia la pandilla.
Sin embargo, la mirada de Mista permaneció grabada en su mente durante el resto de la tarde.
