El rey Demonio
EPILOGO
Dos meses más tarde
Castillo Konoha, reino de Villagelina.
—¡Ha sido como quitarle un caramelo a un niño! —exclamó Hinata, colgándose la bolsa con el botín al hombro.
—¡Igual que pescar en un barril! —respondió Hanabi.
Ella y su hermana no se habían dado cuenta de que Naruto estaba sentado plácidamente en su trono, a pesar de que la corte estaba vacía. Hanabi había abierto allí un portal, en el único lugar donde se suponía que ese día no iba a haber nadie. Pero Naruto había terminado antes de lo previsto y había ido allí para relajarse un rato, y para disfrutar de las nuevas instalaciones antes de que su esposa regresara de «ir de compras».
—¿Lo han pasado bien? —preguntó, y su voz resonó en la sala.
Las dos se quedaron petrificadas, y, despacio, giraron la cabeza hacia él.
—Espero que hayan pagado todo lo que han comprado.
—Nos ha pillado —murmuró Hanabi. —Estaré en mi habitación —dijo antes de desaparecer.
Hinata se recuperó de la sorpresa inicial y fue a saludar a su marido.
—No hemos pagado con dinero propiamente dicho, pero hemos pagado con karma.
—¿A quién le han estado robando?
—A ese medio demonio del que nos habló Mito. Ese capo del cártel de drogas.
Naruto hizo crujir los dedos.
—¿Y por qué iban ustedes a hacer tal cosa?
—La valquiria nos dijo que deberíamos ir a hacerle una visita. Y como le debía un favor por haberme echado un cable, pensé que no me costaba nada hacer lo que me pedía. Y no creíamos que fueras a enfadarte porque le hubiéramos robado a uno de los malos.
—No estoy enfadado. Pero estoy furioso porque hayas vuelto a ponerte en peligro.
—¡Si no nos ha visto nadie! Y Hanabi ha conseguido utilizar un poquito de su persuasión, la suficiente como para que estuviéramos a salvo.
Naruto suspiró resignado.
—Veamos, enséñame lo que has traído.
Jamás conseguía enfadarse con ella, y mucho menos cuando Hinata era tan feliz allí con él y con la nueva vida que llevaban juntos.
Cuando ella se sentó en su regazo y él la rodeó con los brazos Hinata se dispuso a enseñarle orgullosa todo su botín, que consistía en monedas de oro muy antiguas.
Obviamente, aquél no era el primer atraco que su esposa había cometido desde que se habían casado. Y Naruto sabía que no iba a ser el último.
Pero claro, ella siempre se salía con la suya. Todas las criaturas de la Tradición sabían que si alguien tocaba aunque fuera sólo un pelo de la cabeza de Hinata, tendría que vérselas con un enorme demonio de la ira muy, pero que muy enfadado. Y Hinata se aprovechaba descaradamente de ello.
—Es un botín más que considerable —comentó Naruto.
—Hanabi y yo somos igualitas que Robin Hood —afirmó ella con una sonrisa. —Menos en lo de dárselo a los pobres. —Esta vez sí. Voy a quedarme con el cuarenta por ciento de todo esto. —Al ver que ponía morros, añadió: —O podríamos utilizar ese porcentaje para financiar otra vía pública.
Durante el día, el sonido de los martillos de las obras de construcción y reconstrucción resonaban por todo el reino. Su pueblo volvía a ser próspero.
—Piensa que así estás ayudando a que salgamos de la Edad Media. —Para llegar al menos al Renacimiento. Pero lo estaban haciendo paso a paso. —E incluso podríamos ponerle tu nombre a una calle.
Seguro que la gente no se opondría a ello. Todo lo contrario: sus súbditos adoraban a su alocada y astuta reina, que había ayudado al rey a derrotar al diabólico tirano y sólo pedía un poco de oro a cambio.
—¿Y a otra el de Hanabi? —le preguntó Hinata mordiéndose el labio inferior.
—Dalo por hecho.
—¿Crees que no sé que me estás manipulando para que haga lo que tú quieres?
—Sé que lo sabes, y creo que te encanta. —La acercó a él, deleitándose en el aroma que desprendía su melena. —Por cierto, Puck ha venido a verte esta mañana, justo después de que te fueras.
El pequeño demonio había sido adoptado por Hokuto y su nuevo esposo, pero Hinata podía verlo siempre que quisiera, porque tanto él como su nueva familia habían regresado a Villagelina, igual que muchos otros refugiados y otras familias procedentes de distintas facciones de la Tradición.
—Puck se ha puesto muy triste al no encontrarte, así que para animarlo le he enseñado los regalos que ibas a mandarle a casa de Hokuto.
Una batería y caramelos para todo el año. A la madre del demonio le encantaría.
Desde que Naruto y Hinata se habían mudado oficialmente al renovado castillo, no dejaban de tener invitados. Viejos amigos y aliados de confianza los visitaban a menudo. Incluso las hermanas menores de Naruto, irían a pasar unos días con ellos en primavera.
—Y Menma se ha pasado por la obra esta mañana —dijo Naruto. —Los he invitado a él y a Tanahi a cenar esta noche.
—¿Esta noche? —Hinata suspiró, aunque él sabía que, en el fondo, adoraba a sus cuñados. — Genial, así veré cómo Tanahi hace esfuerzos para no vomitar.
Las incesantes náuseas que ésta tenía dejaron de sorprenderlos cuando se enteraron de que estaba embarazada de gemelos. Dos guerreros que sin duda serían extraordinarios.
—La última vez que estuvieron aquí —dijo ella, —Su hermano la seguía a todas partes, como si Tanahi fuera de cristal y tuviera miedo de que se rompiera. La llevaba en brazos si tenía que dar más de dos pasos. Más vale que no te pongas así cuando nosotros decidamos tener hijos.
Habían decidido esperar a que el reino estuviera más asentado, pues habían llegado a la conclusión de que, si el Pozo de las Almas llevaba tanto tiempo sin abrirse, no pasaría nada porque esperasen un poco más. En especial teniendo en cuenta que Naruto estaba disfrutando del increíble placer de cuidar de su pequeña reina, de mimarla.
—Hechicera, sabes que yo seré mucho peor.
—Entonces, tendrás que aguantar que me ría de ti. No lo podré evitar.
Había otro motivo por el que habían decidido esperar.
—No tendremos hijos hasta que hayamos resuelto el tema del vampiro —fueron las palabras exactas de Hinata.
Como regalo de bienvenida al nuevo castillo, ella le dio a Naruto gran parte de sus joyas personales para pagar a los mercenarios de su hermano y encargarles que buscaran a Sasuke, el Enemigo de lo Antiguo. Los hombres de Menma tenían varias pistas fiables, y era sólo cuestión de tiempo que encontraran al astuto vampiro.
—Hace un rato estaba pensando en la noche que nos conocimos —le dijo Hinata a Naruto cuando éste dejó la bolsa de monedas en el suelo. —Cuando te topaste conmigo en la carretera, no tenías ni idea de lo que te esperaba.
—Destrozaste mi coche y pusiste mi mundo patas arriba.
—Pero ahora me tienes a mí y tu corona. Por cierto, se te ve muy majestuoso en este trono.
—Cada día practico un rato frente al espejo.
—Eso no es verdad. —Le sonrió. —Estás demasiado ocupado mirándote los arañazos de la espalda. —Y luego añadió con voz aterciopelada: —Podría añadirte unos cuantos más, mi señor.
Naruto tomó aire y, antes de soltarlo, los había teletransportado a ambos a su habitación. Cuando empezó a disfrutar del placer de desnudarla, la brisa marina entró por la ventana, y Hinata levantó los brazos por encima de la cabeza con una lánguida sonrisa.
El se agachó para besarle el cuello mientras iba soltándole las cintas del corsé.
—Este es complicado —murmuró, dando su aprobación a la prenda.
—La espera habrá valido la pena, Naruto —contestó ella con un suspiro.
Naruto la miró a los ojos con todo el amor que sentía.
Hinata lo entendió, y en el rostro de ambos se reflejó el mismo sentimiento.
—Cwena, tú siempre has valido la pena —susurró Naruto, acariciándole la mejilla con el dorso de los dedos.
FIN
Detalles de la adaptación
Esta historia cuya autora es Kresley Cole forma parte de la saga de "Inmortales de la oscuridad".
Naruto, el rey demonio tiene como nombre original "El beso del rey demonio" nos presenta a:
- Rydstrom Woede como Naruto Uzumaki y
- Sabine hechicera de ilusiones como Hinata.
Si no estoy mal este es el libro 7 de esa serie, espero no equivocarme en el orden, pero bueno tienen la información del nombre que es importante. Esta serie es bastante larga y aun están saliendo nuevas historias.
Muchas gracias por leer.
Les recuerdo mi segundo usuario aquí es Luzangiel, allá publico mas adaptaciones.
Espero leerlos en la próxima.
