"nuestras almas siempre estarán juntas, tú y yo seremos uno con el tiempo..."

Era un día nublado, típico de una tarde de diciembre en dónde la mayoría de los días llovía o corría un aire frío que hacía sentir a Bokuto solo, pero no por qué no tuviese a alguien en su vida, sino que sentía que le hacía falta una persona a quien abrazar o hablar de sus recuerdos de la niñez o con quien pueda hablar sin sentirse juzgado o avergonzado.

Bokuto había visto que muchas personas habían leído un fanfic llamado "In another life" lo cual despertó su interés por leerlo, ya que varios usuarios mencionaban la poca estabilidad emocional que les había dejado tal fanfic.

-"y si lo leo? total ya siento un vacío dentro de mi que nada puede cambiar"- pensó, pero creo que todos sabemos lo que pasaría.

Mientras leía el fanfic innumerables lágrimas recorrían sus mejillas, sus ojos estaban hinchados y algo rojos, su cabeza le dolía, lo único que podía pensar era que no quería tener una relación después de esto, no podía parar de imaginar que le podría pasar lo mismo, ¿cómo podría soportar el dolor de perder a su alma gemela?, Bokuto recordó que al siguiente día tenía clases así que bebió agua para que al día siguiente sus ojos no se vieran tan hinchados y fue a dormir.

-"Fuaaaaa Boku, cambia esa cara aplastada que hoy tenemos visita al museo"- le dijo Kuroo a bokuto, ya que a este último se le podía notar desde lejos que había llorado toda la noche.

-"Perdón kuroo, ayer se me ocurrió leer IAL y terminé hecho un mar de lágrimas"-.

Ambos ya habían leído el fanfic por lo cual Kuroo le dió unas ligeras palmadas en la espalda a Bokuto en señal de ánimos pues era claro que los necesitaba.

Mientras todos los alumnos subían al transporte encargado de llevarlos al museo Bokuto no pudo evitar mirar a aquel compañero de clase del cual había estado enamorado desde el primer día que lo vió, "sus ojos son como recuerdos frente al mar" pensó mientras veía a Akaashi desde la otra acera, aquel momento fue inolvidable para Bokuto, por primera vez sus miradas chocaron y el volvió a perderse en las profundidades de esos ojos que tanto anhelaba que lo miraran desde hace tiempo.

-"es raro, no hemos hablado pero siento que te conozco desde hace años siempre despierto con ganas de observar aquella sonrisa energética que tienes, pero ¿por qué hoy te ves tan triste?"- susurró Akaashi mientras notaba que había chocado miradas con Bokuto. Los amigos de Akaashi escucharon aquella extraña oración salir de la boca de su amigo, pero creyeron que solo eran disparates así que no le dieron tanta importancia.

De camino al museo Bokuto sólo podía recordar aquellos ojos que lo volvían loco, el desear tener esa mirada viéndolo todos los días lo hacía sentirse más sólo de lo normal.

Cuando llegaron a su destino el profesor les dijo a los alumnos que eran libres de adentrarse a los misterios y maravillas que albergaba el museo, por lo cual Kuroo, Kageyama, Yamaguchi y Bokuto fueron juntos al área de piedras preciosas.

Aquel grupo de amigos estaba tan maravillado con aquellas piedras que no podían imaginar nada más hermoso, pero Bokuto sí lo imaginó, mientras observaba un berilio color esmeralda pensaba que probablemente Akaashi tendría ese bello color de ojos, y sin darse cuenta aquel par de ojos que tanto anhelaba lo estaban observando, Akaashi se acercó sigilosamente para no molestar a su compañero viendo maravillado aquel berilio.

"Se llama berilio y se encuentran en las minas de esmeralda" - soltó Akaashi logrando que el mayor le prestara toda su atención

"¿te gustan las piedras preciosas?"-

preguntó el mayor, tratando que tuvieran una conversación más allá de un hola y adiós. El más bajo asintió con la cabeza y procedió a seguir hablando, "tú y yo somos como una piedra bruta"- respondió refiriéndose a aquel berilio, pero haciendo dudar a Bokuto pues el no tenía ni idea de cómo una piedra tan preciosa podía parecerse a él en algún sentido, decidió no decir nada y dejar que el menor siguiera explicando.

-"ambos somos brutos, sin pulir y en estado natural, me gustan bastante las piedras así, sabes... todos tenemos una piedra bruta dentro de nosotros, sólo hace falta encontrarla y pulirla, aunque eso requiera de tiempo y esfuerzo al final te convertirás en una piedra tan preciosa que cegarías a cualquiera que te vea."- terminó de explicar Akaashi dejando maravillado a Bokuto, este no podía imaginar como alguien tan perfecto podía estar hablando con el.

-"tu ya me cegaste con el brillo que emana tu alma"-, soltó sin pensar bokuto, instantes después se arrepintió de haberlo dicho, su cara estaba roja de la vergüenza y antes de que Akaashi pudiera responder, el mayor había desaparecido de su lado y ahora se encontraba junto a sus amigos.

"Kuroo maldita sea, le acabo de decir a Akaashi que es la persona más preciosa que he visto, o algo así no lo recuerdo, demonios se lo dije sin pensar"- dijo Bokuto aun con la cara roja, su grupo de amigos se emocionó al escuchar eso, pues llevaban un tiempo escuchando sus quejas sobre cómo se podría acercar a aquel adolescente que lo traía loco y el escuchar que por fin dió el primer paso era lo mejor que les pudo pasar.

-"Esoooo boku"- se escuchó un festejo de parte de los chicos, aunque Kageyama era el más emocionado pues el sabía gracias a su novio Hinata que Akaashi también sentía algo por su amigo.

-"Noooo, como que festejan???. Qué tal y le parecí el más intenso y ahora no tengo ninguna oportunidad con el y muero solo?"- escuchaban de nuevo a su amigo siendo dramático,

-"Bokuto, pero si ya te he dicho mil y un veces que Hinata me ha dicho que Akaashi está interesado en ti"- kageyama intentaba animar a su amigo pero nada lo sacaba de aquel pensamiento negativo...

Después de eso sólo dieron unas cuantas vueltas más al museo pues su profesor les había llamado para decirles que se había acabado el tiempo de visita y era hora de regresar a la escuela y así cada alumno pudiese irse a su casa.