Bokuto es una persona bastante energética, siempre se le ve sonriéndole a la vida y haciendo felices a los demás, pero lo que sólo sus amigos sabían era que el sufría bastante en su hogar, su madre jamás mostró algún interés en el y aunque su padre sí lo hacia el deseaba por lo menos recibir un poco de atención de parte de aquella persona que siempre lo hizo sentir menos. El recuerdo más preciado que tenía con su madre era aquel día de verano de hace unos 10 años, donde todo estaba bien, no tenían preocupaciones y su madre por única vez en su vida se la pasó brindándole atención a su hijo por horas y horas, abrazándolo cada que el lo necesitaba y diciéndole que siempre estaría para apoyarlo en lo que fuera, pues el era su hijo.
-"Estas hecha de mentiras sobre mentiras"- Bokuto pensó mientras recordaba por segunda vez en el día aquel verano de su niñez. Cuando entro a su hogar, el ambiente cambió repentinamente, dejaron de percibirse aquellas buenas vibras y ahora se sentía un ambiente pesado... El sabía que su madre estaba allí, y una vez más intentó acercarse a ella para poder contarle cómo había sido su día en aquel museo, intentando no mencionarle aquel momento en el que le había dado un gay panic, pues, el sabía que su madre no aceptaría eso, aunque ella dijera que lo aceptaba el sabía que en el fondo se sentiría asqueada de la preferencias sexuales de su hijo.
-"Mamá, ya llegué, tienes tiempo? ¿Te puedo contar cómo me fue hoy en el museo?"-
-"Dios Bokuto ¿de qué museo me hablas? Ay! sabes qué ya me estresé, no me interesa como te fue, en todos lo museos es la misma situación, entras ves lo que se usaba en el pasado y ya! Vete a hacer cosas más productivas y déjame en paz un rato".-
Y aunque para muchos esas palabras sólo significaban que su madre se sentía cansada, para él era el mismo infierno, el sentir que nadie lo tomaba en serio, sus inseguridades y el tormento de sentirse excluido por su propia madre eran pensamientos que lo atormentaban día y noche.
"Esta bien, perdón por interrumpir, subiré a mi habitación"- aquellas palabras fueron pronunciadas con normalidad aunque en el fondo eran palabras llenas de desesperación. Mientras Bokuto subía las escaleras sus lágrimas caían, su cuerpo se sentía pesado y su mente estaba en blanco, al llegar a su habitación decidió llorar hasta quedarse dormido... pues el sólo esperaba que el día siguiente fuera un poco mejor que el anterior.
Al día siguiente cuando despertó se dio cuenta que faltaban solo 30 minutos para sus clases por lo cual se alistó rápido, tomó su mochila y se fue corriendo a su escuela, al entrar a su salón sus amigos ya estaban ahí así que los saludo y se sentó. En eso entro su profesor de la primera clase enunciando unas palabras que sacaron de sus pensamientos a Bokuto
-"bueno chicos he decidido que harán un trabajo en parejas, ya tengo las parejas así que por favor respeten"-
Su profesor comenzó a nombrar las parejas para el trabajo, mientras se escuchaban quejidos de parte de sus compañeros por no estar de acuerdo con su decisión se escuchaba a lo lejos como el profesor nombraba la siguiente pareja...
-"Bokuto y Akaashi harán el trabajo juntos, Bokuto... no le dejes todo el trabajo a tu compañero por favor"-
Cuando bokuto escucho eso se emocionó, no quería demostrar su emoción así que trato de disimular un poco, pero después recordó su hogar, el no quería que su compañero viera el ambiente de su casa así que comenzó a pensar en lugares dónde pudiesen hacer el proyecto
Mientras bokuto estaba perdido en sus pensamientos Akaashi se acercó poco a poco a su pupitre... notó que el mayor estaba perdido en sus pensamientos así que sin pensarlo le dijo..
-"Oye quieres ir a mi casa?"-
-"eh? mmm está bien, ¿pero que quieres hacer?"-
-"para hacer el proyecto boku jajajaja"-
"Dios que hermosa es tu risa y mas cuando te ríes gracias a mi" pensó bokuto.
-"Uuuug cierto, cierto perdóname, estaba perdido en mi, claro, ¿quieres que vaya hoy después de clases?" Bokuto se sentía agradecido por que el morocho le había quitado un peso de encima, gracias a él ya no tenía que dar excusas para que no fuesen a su hogar.
-"Claro, te espero en la entrada y de ahí nos vamos"- dijo Akaashi mientras se alejaba para después irse con sus amigos a cafetería...
Cuando ambos llegaron a la casa del menor Bokuto pudo sentir que el ambiente era distinto, era cálido. Mientras akaashi giraba el cerrojo de la puerta principal Bokuto sólo podía recordar aquellas imágenes traumáticas que tenia de su hogar, el creía que al cruzar la puerta se encontraría con alguien regañándolos o tirando un comentario negativo, pero no fue así... en cuanto se abrió la puerta la madre del menor recibió a este con un gran abrazo, llenándolo de besos en la frente y en las mejillas mientras le preguntaba cómo le había ido y si había almorzado bien.
Bokuto se quedó helado, ¿cómo era posible que una madre tratara con tanto amor a su hijo? ¿Acaso su madre era la única que no quería a su hijo? Pensamientos así rondaban en la mente del más alto hasta que akaashi lo sacó de ellos.
-"Perdón Bokuto, mi madre es bastante empalagosa. Deja los presento"-
En cuánto terminó de presentarlos la madre del menor le dió un abrazo y le dijo que cualquier cosa podía hablar con ella. Bokuto sólo quería llorar jamás había sentido un abrazo tan cálido, más bien... jamás había recibido uno. Como pudo aguantó las ganas de llorar ahí mismo y le dió las gracias por recibirlo en su hogar y brindarle su ayuda.
Mientras subían las escaleras para llegar a la habitación de Akaashi, el mayor no pudo aguantar más y sus lágrimas comenzaron a caer,
-"¿como es que tú madre te quiere tanto?"- Soltó dirigiéndose al morocho.
-"¿Eh?"- Akaashi no sabía de qué hablaba, ¿por qué estaba llorando? ¿Le pasaba algo? ¿sería buena idea acercarse y preguntarle qué le pasaba?
En eso Bokuto interrumpió los pensamientos de akaashi y se abalanzó a abrazarlo mientras seguía llorando sigilosamente.
Cómo pudo el menor trato de llevarlo paso a pasito hasta su habitación para que así pudieran hablar o por lo menos que el mayor pudiese tranquilizarse un poco.
-"Perdón por aquella escena..."- se disculpó Bokuto después de lograr calmarse un poco.
-"No hay ningún problema, ¿quieres hablar sobre lo que pasó? Se que no somos tan cercanos pero si necesitas desahogarte con alguien yo te escucharé, la tarea puede esperar un poco más"- akaashi estaba preocupado por saber que le pasaba a la persona que le gustaba, ¿quién le hizo tanto daño a un sol como el? Tenía tantas preguntas pero ninguna respuesta
Bokuto decidió contarle acerca de su madre, el como todos los días lo trataba de forma indiferente y le hacia sentir menos, llegando a afectar su comunicación con los demás y su autoestima. Por alguna razón se sintió con la libertad de expresar todo aquello que se había estado guardando desde hace mucho.
Mientras el morocho escuchaba atentamente no podía dejar de pensar cómo es que el contrario había aguantado tanto tiempo en esa casa, no sabía que aconsejarle o más bien por dónde comenzar, el no podía ni imaginarse el 70% de las cosas que el mayor le contaba, sus vidas eran tan diferente pero aún así el quería estar con el en todo momento para apoyarlo y ayudarle a salir de allí.
