Creación

- ¿De verdad tenemos qué ir ahora? ¡Mañana vendrá el equipo!- dijo Spike con amargura sobre el lomo de la alicornio lavanda llamada Twilight.

Por su parte, Twilight simplemente lo miro por encima del hombro con una sonrisa.

- ¡Por supuesto que tenemos que ir ahora! Quien sabe lo que hay en esa biblioteca, quiero catalogar lo máximo posible antes de que vengan mañana.

Princesa y dragón se dirigían hacia el castillo de las dos hermanas, en lo profundo del bosque Everfree. Las dos princesas supremas de Ecuestria le habían pedido organizar los libros de su biblioteca, catalogando aquellos que aún servían para ser añadidos a la biblioteca real de Canterlot y a la del recién creado castillo de la amistad. Pese a que Celestia enviaría un equipo para ayudarla, Twilight quería ir lo antes posible, por ello, estaba ahí, a las 9:30 de la mañana. Hasta se había traído el almuerzo consigo. El castillo en ruinas apareció en la distancia y la princesa de la amistad apresuró el paso encantada.

Los muros silenciosos de la estancia los saludaron en silencio, como siempre, pero sus visitantes se dirigieron sin demora a la biblioteca. Centenares, sino miles, de libros los recibieron en todo su esplendor, y Twilight solo supo sonreír. Spike, por su parte, gimio en amargura, pues tendría que ayudar a su amiga a reorganizar todos esos volúmenes.

- Bien, Spike, empieza con el ala derecha mientras yo voy por la izquierda.

- Si Twilight.

El dragón bajo del lomo de la alicornio y se puso a trabajar, no sin quejas. Las horas pasaron lentamente, catalogando libros por título y autor en una ficha. Cuando ya estaban por dar las 11, llegó a un libro encuadernado en negro, sin título alguno, llamando la atención del joven.

- ¡Twilight! ¡He encontrado un libro un poco extraño!

La alicornio salió del montón de libros que había estado catalogando de una forma mucho más específica que el pequeño dragón. Con curiosidad, fue junto a su amigo y cogió el libro con su magia, abriéndolo para buscar un título, con Spike al lado para leer también.

"Estimado lector, si estas leyendo esto, has encontrado este libro, que sorpresa. No se en que momento lo habrás hecho, tal vez en una semana, un mes, un año, quien sabe, tal vez lo leas 500 años después de que lo haya ocultado en esta biblioteca. Seguramente te estarás preguntando que diablos es esta cosa, bueno, rehuyendo del chiste fácil, esto es una especie de... biografía, narrada por mi. ¿Qué quién soy? Conformarte con conocerme como "Cake", ese es el nombre con el que me llamo mi señor, al que serví mucho antes que a las princesas. Pero no nos adelantemos, la biografía que tienes en tus cascos, alas o magia es un registro de la vida de mi señor y la que lleve yo misma a su servicio."

En este punto, Twilight levantó la vista confusa, al igual que Spike, rascándose la cabeza.

- ¿Esto debería estar aquí?- dijo el pequeño dragón.

- No lo se.

Curiosa a más no poder, Twilight fue a una de las mesas medio en ruinas de la biblioteca, con su asistente detrás. Sentándose junto a Spike, la alicornio se dispuso a continuar su lectura.

"Ya se lo que estás pensando, ¿quién coño es mi señor? Bueno, es alguien muy conocido, y estoy segura que pasen los años que pasen, seguirá siendo conocido, pero no por lo que debería. ¿Quieres saber quién es? Ve al jardín real, busca entre las estatuas, y observa a la encarnación del caos puro, aquel que gobernó Ecuestria durante 10 años, Discord."

Tanto Twilight como Spike se miraron entre sí, teniendo clara una cosa, dejarían para más tarde el catalogar los libros.

"Lo sé, lo sé, ¿cómo puede uno servir a Discord, a ese monstruo? Y más importante, ¿puedo creer que dirás la verdad? Si, puedes. No tengo motivos para mentir, solo quise plasmar la historia que mi señor me contó y la que yo misma viví desde el momento en que empecé a servirle. Y ya se que desconfiaras de mí, después de todo, es de la palabra del Señor del Caos de quien estamos hablando, pero yo confío en su palabra. El me acogió cuando mi familia me excluyó, el me dio cobijo y un techo, me trato, no como a un sirviente, como a una amiga. Confío en mi para decirme los secretos del cosmos, y ahora que está convertido en piedra y que todos le odian, incluso las princesas, yo quiero contar su historia y la mía.

Se que no cambiaré el punto de vista de toda la población, pero me basta con uno solo. Y, por favor, si lees esto, quien sea que seas, si crees en mi palabra, cuando termines, entregale este libro a sus altezas reales. Lo haría yo misma, pero los guardias no permitirían que una simple sirvienta se acerque a ellas. Por eso, lo dejo aquí, con la vana esperanza de que alguien, con suerte un estudiante de las princesas o algún mago real, crea mis palabras. Ahora, querido lector, te contaré la historia de mi señor, pero para ello, hay que remontarse muchos eones atrás, hasta antes de la creación, antes del tiempo mismo."


Antes del cosmos, el infinito estaba dividido en dos, un lado era la oscuridad más negra que pudiera verse, el otro, luz tan intensa que cubría todo. Vagando en ambos lados, habían dos orbes, uno era azul oscuro, el otro, era dorado, y eran los creadores de ambos lados, eran Los Primeros. La azul vagaba en su oscuridad, y pese a que la veía hermosa, sentía que faltaba algo, el dorado, veía sus esferas de luz, pero con la luz infinita, era imposible poder apreciarlas. Un día, tras milenios, eones, daba igual, pues el tiempo no había sido creado, ambos llegaron a los límites de sus creaciones.

Separadas por una franja morada, ambos lados estaban uno frente al otro, sin tocarse jamás. Los Primeros podrían haberlo ignorado y volver a sus dominios, pero lo nuevo los atraía. Sin atreverse a abandonar sus creaciones, avanzaron por la frontera, hasta que al fin, se encontraron. Inevitablemente, se sintieron atraídos el uno por el otro, pues no sabían que había más como ellos, acercándose. Cuanto más lo hacían, sus creaciones lo hacían con ellos, y al juntarse, luz y oscuridad se tocaron por vez primera. Ambos orbes miraron con horror lo que pasaba, creyendo que el otro trataba de subyugar al otro, estando listos para una pelea. Tan concentrados estaban, que no notaron lo que sucedía en el centro de la mezcla.

Del caos que era luz y oscuridad, se creó un nuevo orbe, más pequeño que sus progenitores indirectos, de color amarillo algunas veces y rojo en otras. Con una risa juvenil, atrayendo la atención de Los Primeros, el nuevo ser mezclo aún más las creaciones, y entonces vieron. La oscuridad se trago a la luz sobrante y permitió a las esferas de luz brillar con todo su esplendor. Así, la oscuridad encontró lo que le faltaba, y las esferas de luz pudieron brillar. Con alegría, los recién nombrados como Solaris, dios de la luz, y Selena, diosa de la oscuridad, juntaron toda la creación, con ayuda del Primogénito, Discord, dios del caos, en un solo punto. Y entonces, sucedió.

Una explosión de luz se vio, y el cosmos comenzó, luz y oscuridad se complementaron, del orden, vino el caos, y del caos, vino la armonía. En ese momento, dos nuevos orbes nacieron, una violeta y el otro marrón, y Los Primeros nombraron a sus nuevos hijos, Harmony, diosa de la armonía, y Crono, dios del tiempo. Así, los nuevos cinco dioses se dedicaron a cuidar del recién nacido universo, Solaris y Selena como sus protectores y vigilantes, Discord y Harmony como los Guardianes del equilibrio, y Crono como Guardián del tiempo.

Muchos eones después, Discord, aburrido de tanto orden, decidió jugar un poco a escondidas de sus padres y hermana. Junto varias estrellas, queriendo hacer malabares con estas, pero por desgracia, se le escapó de control. Solaris se dio cuenta de esto, pero no logro impedir la catástrofe. Las estrellas colisionaron y crearon una explosión gigantesca, y Discord observo aterrorizado, ¡había destruido la creación de su padre! Pero del centro, surgiendo de un agujero negro, nuevo en la creación, surgió un nuevo orbe rojo, generando más destrucción a su paso. Un tanto alarmado, el orbe amarillo y rojo voló alrededor del desastre, juntando todo, uniéndose poco después Harmony. Al acabar, vieron la primera galaxia del cosmos, y pronto se les unió su nuevo hermano, Ares, dios de la destrucción.

Los Primeros, con alegria, extendieron sus bendiciones en lo recién creado. Solaris genero estrellas infinitamente más pequeñas y las introdujo en esta galaxia y Selena hizo que la oscuridad hiciera más bellos los espectáculos de colores. Y así, los dioses se encargaron de crear nuevas galaxias, Discord reunía las estrellas, Ares las destruía, sus hermanos lo equilibraban todo en armonía y sus padres hacían el resto. Con el tiempo, el resto de la creación se lleno de galaxias, y para los dioses, fue hermoso, excepto por uno.

Ares vivía para le destrucción, no para la creación, y al contrario que su hermano Discord, no estuvo dispuesto a limitarse a pequeñas muestras de caos, o en su caso, destrucción. Por mucho que sus padres le permitieran destruir las estrellas, esa emoción se disipaba al ver como su bella destrucción daba paso a la creación. Así que, tras eones de paz, el dios de la destrucción amenazó con poner fin a todo el cosmos, enfrentándose a sus hermanos y a Los Primeros. La lucha más cruenta fue entre el dios del caos y la destrucción, y la batalla se vio en todo el cosmos. Tras una ardua batalla entre ambos dioses, Ares fue encerrado en el lugar de su creación, el centro del universo, la primera galaxia, el primer agujero negro. Y ahí permanecería por los siglos de los siglos.


- ¿Twilight?- dijo Spike, dejando de leer un momento.

- ¿Si?- dijo la alicornio totalmente metida en la lectura. Si esa cosa decía la verdad, estaba presenciando el origen de todo.

- ¿Podemos comer ya?

Twilight levantó la cabeza sorprendida, viendo que eran más de las tres y media, sintiendo su estómago rugir. Decidiendo que, por una vez, podía dejar el trabajo para el día siguiente, salió del castillo junto a Spike, libro incluido, hacía su hogar. Tras comer, ambos subieron y se acostaron en la cama, listos para seguir leyendo lo que tanto les estaba atrapando.

- ¿Crees que esto es real?- dijo Spike antes de empezar a leer.

- No lo sé, pero me inclino a pensar que sí. Si fuera una broma de Discord, ya habría aparecido para reírse de nosotros, ¿no crees?

Decidiendo que era un buen punto, Spike se concentró en la lectura nuevamente.


Tanto Los Primeros como sus hermanos se sintieron dolidos por la traición, pero fue Discord el que peor se lo tomó. Vago sin rumbo por la primera galaxia, desconsolado, observando las estrellas a su paso. Pronto, llegó a una en específico, y tras observarla durante un rato, estalló de furia. ¿Por qué su hermano no había visto la belleza de la creación? ¿No podía ver el precioso equilibrio en el que se encontraban todos? Cuando su estallido de ira se disipó, vio con horror como la estrella había explosionado en una supernova. Tratando de arreglarlo, intentó juntar los trozos, pero solo consiguió que se movieran en una vorágine de caos. Esto, llamó la atención de Harmony, quien observo con terror lo ocurrido, y se acercó al polvo estelar que volaba sin dirección lógica.

Pronto, todo se junto en una esfera, y cuando Los Primeros y Crono llegaron, vieron que la esfera se condenso en un nuevo material. No era una estrella, y no era polvo estelar, era sólido, y los Dioses Creadores decidieron llamarlo... planeta. Y así, el primer planeta del cosmos fue creado, y Discord y su hermana salieron entusiasmados a crear más de estos. Pese a que quisieron detenerlos para hablarlo, sus padres acabaron por sucumbir a la alegría de sus hijos, decidiendo crear más. Miles de millones de sistemas inundaron la creación, todos orbitando a una estrella. Cuando acabaron, los dioses admiraron el cosmos cada vez más lleno de bellezas, pero Los Primeros sentían que faltaba algo.

Viajaron al primer planeta y descendieron a su superficie, y Solaris vio que no había estrella en el mismo. Usando su poder, decidió hacer algo distinto aquí, por lo que creo una estrella que orbitara al planeta, pero para ello había que pagar un precio, pues alguien más tendría que alzar la estrella a una nueva etapa de luz. Contento, el dios de la luz llamó a esta etapa día, y a la estrella que lo traería la llamó Sol. Selena, no obstante, observo su preciosa oscuridad, admirando las estrellas lejanas, pero sentía que faltaba algo. Por lo tanto, usando su inmenso poder, convocó una esfera que dominaría los periodos de sombras, pero como su poder era la oscuridad, no pudo hacer otra cosa que intentar hacerla lo menos oscura posible. Su esposo, viendo la angustia de su amada, le ofreció un regalo, haciendo que su esfera se iluminara con luz propia. Encantada, Selena llamó a ese momento noche, y a su esfera, creada entre los dos, luna.

Los siglos pasaron, y pese a que les gustaba este nuevo mundo, al que llamaron Equs, sentían que estaba vacío. que más criaturas aparte de sus hijos disfrutaran su creación, por lo que se pusieron a trabajar. Usando sus poderes en conjunto, crearon una atmósfera con un aire puro y respirable, y las primeras nubes fueron formadas con su simple pensamiento. La atmósfera y las nubes hicieron que en ciertas zonas del globo la temperatura bajara increíblemente, y las creaciones gaseosas expulsaron nieve eterna, pero eso no fue lo único que expulsaron. La lluvia llegó, y llovió agua durante más de mil años, impactando contra los suelos llenos de minerales, haciendo que el agua se volviera salada. Los niveles del líquido subieron, y cuando la lluvia paro, sólo las tierras más altas permanecieron. A los conjuntos de agua los llamaron mares y océanos, y a la tierra, continentes e islas, pero vieron estas últimas vacías.

Instalándose sobre una de las montañas, hicieron brotar una fuente eterna, que fluyo montaña abajo. Siguieron el curso del agua, viéndola dirigirse a una esplanada y caer por el borde en una cascada majestuosa antes de seguir el curso de la montaña y llegar a la tierra más abajo y siguió por las zonas más profundas hasta llegar al mar, y a esto, Los Primeros lo llamaron río. Sus aguas las volvieron eternamente dulces y se dispusieron a crear más por todo el mundo. Al acabar, vieron que los continentes se veían aún vacíos, por lo que crearon algo nuevo. Mientras que en algunas zonas permanecieron desiertos, en otras, los suelos se cubrieron de verde, el césped había sido creado. Pronto, a este le siguieron los arbustos y luego, las flores, y una explosión de color tuvo lugar. Los árboles crecieron por doquier, juntándose y creando grandes terrenos cubiertos por ellos, a lo que Solaris y Selena llamaron bosques.

En lo alto de la montaña que albergaba la fuente del primer río, observaron felices su creación, pero aún les faltaba. Fueron a los mares y crearon miles de formas de vida, cientos de peces, crustáceos, y miles de seres más inundaron los océanos. Lo siguiente fueron los ríos y lagos, y de ahí se movieron a los bosques, desiertos, regiones nevadas. Equs se vio llena de seres rápidamente, y la vida inundó todo, pero aún así, no era suficiente. La vida no tenía la conciencia necesaria para admirar la belleza, por lo que Los Primeros se decidieron a crear seres inteligentes, y sus hijos pronto se reunieron también.

Admiraron la obra de sus padre, y quisieron participar. Crono creo a los centauros y las gárgolas, Harmony creo a los kirins, seres que poseen tanto bien, como mal, conviviendo en una armonía perfecta. En cuanto a Discord, creo a los changelings, seres que podían ser tan caóticos como el, pues podían ser cualquier cosa si lo deseaban, se alimentaban del amor, pero un pequeño cambio como era el dar en vez de quitar, los transformaba por completo a una forma más pacífica. Luego, en honor a su hermano caído en desgracia, los tres hermanos crearon a los llamados dragones, capaces de vivir en armonía o en caos, pero sobretodo, muy destructivos.

En cuanto a sus padres, crearon a un ser único, una criatura equina, con alas y un cuerno, con gran poder mágico, pero era demasiado para un mortal. Por ello, lo separaron en tres, terrestres, pegasos, y unicornios, y a todos los llamaron, ponis. Tras estos, vinieron muchas más especies que inundaron Equs, y sus creadores se sintieron orgullosos. Pero se sentían apartados de sus creaciones, así que Los Primeros decidieron hacer algo impensable, transformaron su propio cuerpo para asemejarse a la primera versión de los ponis, y se llamaron a si mismos, alicornios.

Solaris adoptó un pelaje dorado con una melena de luz pura, mientras que Selena prefirió un pelaje azul oscuro y crin hecha de, adivinaste, oscuridad pura. Sus hijos, aunque sorprendidos, decidieron seguir su ejemplo. Harmony se convirtió en una alicornio violeta con una melena hecha de arcoíris, literalmente, mientras que Crono se transformo en un alicornio marrón de crin gris, algo, según el propio Discord, muy aburrido. En cuanto a este, pensó que ser una criatura de un solo aspecto no era ni divertido ni apropiado para el caos. Por lo tanto, voló por el planeta, buscando las partes de animales que más le gustaran.

Y así, surgió el, cabeza de pony con pelaje gris, de cuello para abajo marrón, y crin negra, un cuerno de ciervo a la derecha, un cuerno de unicornio azul retorcido a la izquierda, un colmillo largo largo y afilado, ojos amarillos con pupilas rojo sangre de diferentes tamaños, una lengua de serpiente, barba de cabra y cejas tupidas blancas. Su brazo derecho es el de un león, mientras que su izquierdo es una garra de grifo, su pierna derecha de lagarto y la izquierda la de una cabra. Alas de diferentes formas, la derecha de murciélago y la izquierda de pegaso, su cola es la de un dragón rojo, con un matojo de pelo blanco que le sirve de mano perfectamente. Para acabar, su cuerpo entero tiene la forma de una serpiente.

Los dioses observaron la creación encantados, pero pronto se dieron cuenta de algo, algo que habían pasado por alto en esa vorágine de creación. En lo alto de la montaña de la que surgía la fuente del primer río, estaba una esfera verde hoja, flotando suavemente. Al ver a sus hermanos y padres acercarse, su forma cambió a la de una alicornio de pelaje verde y una crin hecha con las fuerzas mismas de la naturaleza. Y Los Primeros la llamaron, Gea, diosa de la vida. Mientras sus hijos extendían esta nueva bendición por el universo, Solaris y Selena vieron los siglos pasar para los mortales, y pronto, notaron algo que no les gustó. Resulta que los mortales no eran tan mortales, el término correcto sería inmortales, pues seguían viviendo sin detenerse, pero tampoco dejaban de reproducirse.

Pronto, el mundo se lleno de inmortales, y los recursos se volvieron escasos, y Los Primeros vieron a sus creaciones sufrir el hambre pero sin hallar consuelo. Así, decidieron que había que hacer algo, la vida debía apagarse eventualmente, pero... ¿qué pasaría con las almas? Antes de hacer nada, los dos dioses creadores se aseguraron de tener un lugar de descanso eterno para sus creaciones. Usando todo su poder, crearon, en un plano muy diferente al universo existente, un lugar donde sólo había la nada. Primero, crearon el Tártaro, lugar de castigo para las almas malvadas, que serían torturadas hasta ser purgadas de todo pecado y poder ascender al Edén, lugar de descanso para los buenos y purificados, donde gozarían de paz y alegrías sin fin.

Para el Tártaro, crearon a los demonios, como sus guardianes y principales torturadores, y pese a que no les gustara la idea, crearon una versión mortal, pues bien sabía que habría almas capaces de poder sobrevivir y mantener su inmortalidad, por lo que hicieron a Cerberus, Guardián de las puertas al inframundo mortal. En cuanto a Edén, dieron origen a los ángeles, alicornios con un tamaño similar a los ponis comunes, quienes servirían a las almas que llegaran allí. Tras esto, se decidieron a crearse un lugar desde el que poder cuidar y vigilar toda la creación, construyendo un castillo en un plano aparte de los dos anteriores, uno inmenso y majestuoso, que sus hijos podrían visitar, un lugar al que llamaron El Olimpo.

Al terminar, se decidieron a poner una solución a los inmortales, y pese al descontento de su hija más joven, supo que era lo correcto. Y así, un nuevo dios nació, Hades, dios de la muerte, y extendió su bendición que a algunos les supuso dolor y a otros liberación. Pese a la tristeza que traía, los mortales, libres de la vida eterna, rezaron a sus dioses para que sus futuras generaciones no tuvieran que vivir en un mundo de inmortales. Y como sospecharon Los Primeros, hubo seres que se libraron de la muerte gracias a la magia oscura, y se dedicaron a sembrar la muerte no pacífica, desolación y la subyugacion. El más temido, fue Grogar, quien creó infinidad de monstruos aberrantes que plagaron el mundo, hidras de mil cabezas, osos, lobos, escorpiones y demás seres estelares tan grandes que los picos más altos del mundo apenas les llegaban a las rodillas...

Pero Los Primeros derrotaron al Padre de los Monstruos, lo encerraron en la fosa más profunda del Tártaro mortal, e hicieron a sus creaciones menos violentas y las transformaron en unos animales más, pues no era su culpa que su creador los pensara como monstruos sin sentimientos. De esta forma, las hidras redujeron su número de cabezas y agresividad, recluyéndose en las fosas más profundas, los seres estelares redujeron drásticamente su tamaño y también se retiraron de la civilización, y así continuo con cada monstruo. La armonía volvió a reinar, y los dioses observaron orgullosos la creación, que se mantendría así por muchos siglos.