Sinopsis: El trasfondo de esta historia corta(muy corta diría yo), esta relacionado a los sentimientos de mi mc, Aiko. Cuando pasa cierta cantidad de tiempo, tal ves mucho tiempo y comienza a sentir la soledad que quedo con ella al regresar del Devildom. Ha pasado mucho tiempo, todavía no los había vuelto a ver, sus pensamientos se oscurecen, como conforme pasa el tiempo y pasa un enorme intervalo de tiempo, de des comunicación con los hermanos demonios.

Advertencia: Advierto que tiene una enorme carga grande de angustia, tristeza, aceptación y continuación con la vida. Solo podre añadir como nota personal : "Muchos de los sentimientos de mi MC, por alguna razón se mezclan con algunas cosas de carácter personal, lo cual, me llevo a escribir esto...", siento mucho las molestias.

A pesar de haber pasado el tiempo, la sensación extraña de soledad, que convocaba la tranquilidad de la vida cotidiana. Todo era muy extraño, era muy extraño el hecho de tener llegar a casa y estar toda completamente en silencio.

No podía evitar odiar mi propia casa, el silencio era muy incómodo, desde que me había quedado completamente sola, había cosas que nunca hable, que nunca dije, que nunca deje a la vista, por el simple hecho de estar consciente del tipo de inconveniente causaba.

"Se que no debería sentirme así, no debería estar triste" pero, aun así, no podía evitarlo.

La sensación de soledad era cada vez más notable.

Me concentre en preparar algo para cenar, ya que había vuelto muy tarde, mis practicas iban avanzando bien, mis habilidades con mi poder y la magia también estaban bien, ¿acaso tengo que tolerar también esta soledad? ¿también es parte de la prueba para volverme fuerte? ¿para poder por fin tener algo más de control sobre mis elecciones?

Mientras que cocinaba, mis pensamientos seguían, no podía evitar pensar, ya que el silencio me permite solamente eso.

"Hace un tiempo que no se absolutamente nada de ellos, me pregunto si están bien", me pregunte en voz alta, revisando ese teléfono que tenía desde el inicio, desde que llegue a ese lugar por primera vez.

Mi corazón quiere creer que tal vez, estaban otra vez con los tiempos, los tiempos agitados que solían tener en aquel lugar.
Probablemente, algún evento que mantenga a todos ocupados.

Me sonreí a mí misma, me había detenido a mirar una vez más aquel teléfono, había muchas cosas en el guardados, pero me detuve mirando la carpeta de imágenes.

Aun así, mis pensamientos seguían con un tinte un tanto negativo

¡porque la soledad no me deja en paz!

¡Se que es lo que tengo que hacer!

¡Porque no puedo pensar en otra cosa!

Me grité a mí misma en mi mente, mientras que sentía mis ojos nublarse, los cerré al recordar aquella frase.

"Sigue sonriendo, se feliz"

"¿cómo podría ser feliz? ¿acaso no has notado que no solamente a todos, si no en particular a ti, es a quien extraño tanto?

"Se que esto no es un adiós, porque nos volveremos a ver..."

"Si... ¿pero cuando?", no tengo idea cuanto tiempo paso, pero se me hacía eterno, completamente eterno.

La monotonía, entre parte de los estudios de la magia, de mi entrenamiento como hechicera e incluso mi trabajo actualmente, solo sentía que estaba a punto de perder la poca cordura que me quedaba.

"Se que a veces, esos siete se meten en problemas o parte de ellos, pero al final, a pesar de que me hagan enojar a veces, me metan en problemas a mí también y termine siendo castigada por eso mismo, ¡maldición! sí que los echo de menos!", sonreí de una forma muy forzada, ya que la verdad, quería intentar al menos volver a reconstruir esa mascara que hace vaya a saber cuándo perdí.

Pero se, que tal vez, pueda aguantar, pueda resistir, pero solo se, que cuando vuelva nuevamente con ellos y particularmente a su lado, tal vez en ese momento pueda ser feliz.

"Debo de continuar, no puedo caer ahora...", me dije con una sonrisa a medias, "tengo la esperanza de volverlos a ver, mientras tanto, tengo que continuar y mirar hacia delante".

Al menos por esta noche, este era mi pensamiento.

Algún día, volveré a verlos, espero que tengan cuidado y cuando menos lo espere, nos encontraremos otra vez.

Presentí al dormirme, que tendría un buen sueño, al menos, de momento, puedo recurrir a ellos, como fuerza para continuar.