Harmony

Era una noche tormentosa en el Everfree, y no podía dormir nada, por lo que me decidí a dar un paseo por el castillo. Hacía ya tres meses desde que Celestia consiguió su cutie mark, y las cosas iban a mejor para mi. Mi papel de niñera se hacía cada vez más importante, ya las dos niñas me veían como una figura fraternal, ya si era como hermana o madre, no lo sabía, y tampoco me importaba, lo importante era lo mucho que nos queríamos. Un rayo iluminó el pasillo en el que iba, seguido de un trueno que resonó en la distancia, haciendo que me seobresaltara un poco, dirigiendo mi vista a las ventanas con patrones caóticos.

La lluvia caía con fuerza, impactando contra las ventanas, aunque conforme a la naturaleza del señor del castillo, las gotas que caían en el cristal subían hacia arriba, antes de cambiar e ir a la derecha, otras veces a la izquierda, otras a abajo, y así sucesivamente. Al principio me pareció raro, pero al final me acostumbré, así como me acostumbré a que los ingredientes de mi cocina vinieran a mi llamado. Con un suspiro, seguí mi camino a través de los pasillos, pensando en el sueño recurrente que me había despertado, y que rondaba en mi mente desde hacía ya mucho. Siempre era lo mismo, mis padres me acababan encontrando y me arrastraban lejos de aquí, devuelta al infierno en el que vivía antes. Y pese a que sabía que era ridículo, no paraba de preguntarme... ¿y si me encontraban?

Nege con mi cabeza con fuerza antes de suspirar y seguir caminando, era un pensamiento ridículo, lo mirase por donde lo mirase. Primero, estaba segura de que me habían desheredado, todo iría ahora a mi hermano pequeño, siempre dispuesto a agradar a mis padres. Segundo, en el raro caso de que quisieran encontrarme (aunque fuera solo para matarme), no tenían ni idea de donde estaba. Tercero, si llegaban al Everfree, tendrían que pasar primero por las poison jokes, los timberwolves, mansos a sus dueños pero agresivos con los extraños, las manticora, los parasipes, joder, hasta había un dragón marino que vivía en el río cercano y servía de guardián también. Y cuarto, si lograran pasar tooooodo eso, tenían que tratar de convencer a Discord para que me entregara a ellos, cosa que no funcionaría. Puede que mis padres tuvieran influencias en la familia real unicornio, pero no convencerían al dios del caos.

Más tranquila con esa idea, seguí mi paseo nocturno hasta el vestíbulo del castillo. Observe su gran cúpula, que se curvaba hacia dentro, haciendo que la lluvia se colocara allí como si de un estanque se tratase, si no fuera del señor del caos, claro. Las gotas actuaban igual que en las ventanas, y hablando de estas, habían dos a ambos lados de las grandes puertas, una en horizontal y otras en diagonal. Mire el recorrido errático de las gotas de agua durante un rato, antes de decidir volver a mi cuarto, pero algo me detuvo.

Un momento las ventanas estaban en su estado caótico y al siguiente se encontraban como se suponía que debían ir, y las gotas de lluvia empezaron a caer hacia abajo, sin tomar ningún desvío fuera de lógica. Parpadee confundida, hasta que tres golpes secos y contundentes resonaron en la puerta. Alce una ceja confusa antes de dar un paso, deteniéndome insegura. ¿Debería abrir?

- ¿A qué esperas? Nuestra invitada va a coger un resfriado- dijo una voz en mi hombro, provocando que saltara del susto.

Al girar mi cabeza, vi a Discord ahí, sentado en mi hombro con las piernas cruzadas y mirándose las uñas de león.

- ¿Seguro, señor?

- Muy seguro. Ya sabes donde está mi despacho- dijo con un guiño antes de internarse en mi crin y desaparecer por completo.

Con un suspiro, avance hasta la puerta y la abrí lentamente, encontrando a una yegua tapada por una capucha de viaje bastante grande. Indicándole que entrara, cerré nuevamente la entrada, observando a la invitada inesperada. La túnica floto en un aura rosado oscuro, colocándose sobre un perchero, que se agitó un poco para quitarse la humedad, revelando a, para mi sorpresa, la alicornio bajo esta. Su pelaje era violeta, al igual que sus ojos, mientras que su crin era azul oscura, en cuanto a su cutie mark, era el símbolo kirin del ying y el yang, solo que la mitad blanca era de un tono violeta más oscuro que el pelaje y la negra era roja y amarilla a partes iguales. La yegua me observo con una pequeña sonrisa, aparentemente divertida por mi asombro.

- Buenas noches, querida.

- B... buenas noches- dije, saliendo de mi estupor y recordando las palabras de mi señor.- S... sigame, la están esperando.

Con un asentimiento y una sonrisa amistosa, la alicornio empezó a seguirme, y yo no puede evitar darme cuenta del efecto que provocaba a su paso. La cúpula adquirió su forma común, las antorchas se enderezaban, las puertas que se abrían hacia arriba o hacia abajo pasaban a una apertura común... Eso sí, cuando se alejaba, volvía a la normalidad (bueno, la normalidad común del caos), y yo me preguntaba si lo hacía a propósito o no, y lo más importante, ¿quién era? El despacho de Discord era, en realidad, su sala de estar privada, el lugar donde me recibió por primera vez, y ya me sabía más o menos bien su localización. Al llegar, toque suavemente antes de abrir y asomar mi cabeza, viendo al señor del caos mirando por la ventana. Entre, seguida de cerca por la yegua, y cerré la puerta, observando luego al draconequs, que no se había girado en ningún momento.

- No deberías esparcir tu armonía aquí, es territorio del caos.

- Dice el tío que provoca el caos en mi casa- dijo la alicornio con una sonrisa.

- ¿Qué puedo decir? El deber de un hermano mayor es joder a los pequeños- dijo el draconequs girándose con una sonrisa.

- Eres mayor que yo por unos minutos- dijo la yegua con un suspiro irritado, pero a la vez divertido.

- Eso dices tu, pero yo nací antes del tiempo, ¿de verdad crees que fueron unos minutos?

Yo ya estaba perdida desde la parte de hermano mayor, abrumada ante la idea de estar frente a otra diosa. Como era la vida, pasar de estar rodeada de unicornios pijos y que sólo se interesaban por la reputación y la riqueza a rodearme de dioses, curioso. Mientras debatía si debía dar una reverencia, Discord me dio una mirada divertida.

- Harmony, te presento a la pastelera, ama de llaves y niñera de Celly y Lulú, Cake.

- Espera- dije con el ceño fruncido.- ¿Desde cuando soy el ama de llaves?

- Desde que le abriste la puerta y la guiaste aquí, ¡felicidades!

Al momento, una túnica negra y un sombrero aparecieron sobre mi, junto a un diploma, certificado y todo. La llamada Harmony rio un poco, antes de iluminar su cuerno y hacer desaparecer todo lo que llevaba, ignorando las protestas de su hermano.

- Encantada de conocerte, señorita Cake.

- Igualmente- dije con una sonrisa a la vez que me inclinaba, ¿por qué nuestros gobernantes no podían ser así de amables?

- Debo decirlo, Discord, jamás pensé que tendrías a un mortal junto a ti.

- Bueno, cuando Celestia me amenazó con no volver a hablarme... es una gran motivación- dijo el señor del caos señalando sus asientos flotantes.- Ponte cómoda.

Harmony miró con una ceja alzada los mismos, ignorando a su hermano, que se sentó en uno de los ellos. Con un gesto, el asiento más próximo a ella se colocó suavemente en el suelo sentándose ella poco después, antes de ser elevado rápidamente.

- Si crees que vas a sentarte en un aburrido asiento normal, vas lista- dijo Discord mientras creaba dos tazas de leche con chocolate.

Al ver solo dos vasos y dos asientos, lo vi como mi señal para irme, saliendo de allí tras despedirme educadamente. Una vez fuera, debati conmigo misma sobre marcharme a mi cuarto o... saber de qué hablaban dos dioses. Al final, me encogí de hombros y pege mi oreja a la puerta, mi padre siempre me lo decía, tenía la mala costumbre de escuchar conversaciones ajenas, bueno... si, lo tengo, y trabajaría en ello en otro momento.

- Gracias por recibirme- escuche la voz de Harmony, seguida de un sorbo a su vaso de chocolate.

- Es un placer, querida hermana- contesto Discord, pero carente de la alegría o el buen humor que había tenido antes.- Aunque he de decir que es una sorpresa verte aquí, no te veía desde que decidí cuidar a las pequeñas, y de eso hace mucho tiempo.

- Lo siento mucho, Discord, yo...

- Ni siquiera trates de buscar una escusa, padre y madre al menos vienen una vez al año, y ellos vigilan toda la existencia. Si ellos pueden, tu y el resto también- se escucho a Discord tomar un sorbo a su bebida antes de seguir hablando.- ¿Sabes que Celestia piensa que nuestros hermanos, tu incluida, y tus hijas las odian?

- ¡¿Cómo puede pensar eso?!- hablo la alarmada voz de Harmony.

- Es lo que pasa si jamás vienen a visitarlas... Pero no es momento de reproches, estas aquí, aunque sea para pedirme un favor- la voz del señor del caos volvió a un tono alegre, aunque con algo de seriedad en el fondo.

- Nunca podré engañarte, ¿eh?

- No es que sepas mentir, querida, no esta en tu naturaleza. Ahora, ¿qué te trae a mí hogar?

- Bueno... en una parte sí quiero pedirte un favor, pero también vine por la cutie mark de Celestia. Esperaba llegar antes de su hora de dormir- aún a través de la puerta, pude ver la sonrisa en su voz.

- Vaya, vaya, ¿cómo lo supiste, querida hermana?

- Los retrasos en los amaneceres y atardeceres en los primeros días, por mucho que esos unicornios estirados digan que fue un fallo técnico, no me engañan.

- Espera... ¿No han dicho que el sol ya no está bajo su poder?- dijo Discord incrédulo.

- Si lo hicieran, mostrarían que están perdiendo poder, y las otras razas de ponis podrían atacar.

- Aún siguen odiándose, ¿no? Cake me lo había comentado, pero no sabía que estaba tan mal.

- No te haces una idea... mi cuñado ha tenido que reforzar la guardia en el castillo real para evitar otro ataque de terrestres, es un caos- dijo con un pequeño suspiro.

- Y no es el caos que yo apruebo- dijo Discord con amargura, antes de volver a la voz alegre.- Bueno, da igual, ya aprenderán, y hablando de cuñado... ¿Qué tal ese mortal que te robo el corazón y te decidió a renunciar a tu divinidad completa? ¿Cómo se llamaba? ¿Nix Spurcle?

- Night Sparkle- contestó Harmony, y pude detectar un toque de tristeza profunda en su voz, una que yo conocía bien, y, por lo visto, Discord también, pues dejo toda broma de lado.

- ¿Ocurre algo?

- Fue mandado a las fronteras circundantes al Imperio Yak- dijo la alicornio tras un largo silencio.- Los unicornios quieren expandir territorio, y han mandado varias incursiones. Night... murió en combate, no encontraron el cuerpo.

Durante casi dos minutos completos, no hubo sonido alguno, y cuando estuve por marcharme, Discord volvió a hablar.

- Lo siento mucho, Harmony, se que lo amabas.

- Gracias, hermano...- pude notar lágrimas en su voz, que seguramente se habría limpiado antes de continuar.- Pero no es por consuelo por lo que vine, necesito que me hagas una promesa, Discord.

- Lo que quieras, hermanita.

- Verás, yo... estoy embarazada y...

- ¿Embarazada?- dijo Discord visiblemente sorprendido.- ¿De un mortal?

- Si, de un mortal.

- ¿Sabes lo peligroso que es dar a luz en tu estado?- está vez, el tono usado por Discord era preocupación.- No sólo renunciaste a gran parte de tu poder divino, cualquier arma, bien usada, puede matarte, y si vives en la capital unicornio... ahí no hay mucha armonía, y eso te vuelve...

- Lo sé, Discord, por eso pido tu ayuda. Si algo sale mal, quiero que, en el caso de que mi hijo o hija, o cualquiera de sus descendientes, hereda mis poderes divinos, le ayudes a controlar sus poderes y a encajar. Por favor.

- ¿Y no puedes dar a luz aquí? Aunque no lo creas, el bosque Everfree es muy armonioso, y estoy dispuesto a mantener el castillo en total armonía durante tu estancia.

- No puedo, Discord, mi hogar está con mi suegra, mi cuñada y cuñado, mis sobrinos, se han vuelto parte esencial de mi familia. Te lo suplico, hermanito, prométemelo.

- Yo... de acuerdo, Harmony.

Fue en ese punto que decidí que era suficiente, alejándome y dirigiéndome a mi habitación, pensando en lo escuchado. Una diosa en riesgo de morir en un parto, eso era algo difícil de imaginar, y no debía ser fácil para Discord. Pasé el resto de la noche con sueños intranquilos, pensando en todo lo vivido la noche anterior, preguntándome si un semidiós sería tan poderoso como un dios común. La mañana siguiente fue... feliz, al menos para Celestia y Luna, ya que pude ver preocupación en el señor del caos, aunque trataba de disimularlo. No fue hasta después del mediodía que Harmony se decidió a marcharse, prometiendo que, si todo salía bien, iría a vernos nuevamente. Internamente, desee que así fuera.


Los meses pasaron lentamente para Discord y para mí, esperando a tener noticias sobre Harmony. Celestia se dio cuenta del estado errático de su hermano mayor, que el trato de camuflar, aunque su hermanita tenía un don para leer sus sentimientos. Así fue durante un tiempo, al menos hasta que llegó el día, aquel fatídico día. Nos encontrábamos en el jardín del castillo, disfrutando una comida al aire libre, con el sol en lo alto del cielo. Aún lo recuerdo perfectamente, en un momento están bien y al otro, algo se rompió en mi, no se como explicarlo, pero fue como si mi cuerpo supiera que algo andaba terriblemente mal.

Y no fui la única en darse cuenta, pues tanto Luna como Celestia lo parecieron notar también, ellas, y toda criatura cercana, que se detuvieron como desconcertadas. Varias aves pararon su vuelo además de su canto, confusas, y las hormigas que trataban de acercarse se detuvieron de golpe. Todo quedó en calma, hasta que se escucho un vaso romperse, provocado por Discord, quien tenía la mirada vacía, y a partir de ahí fue un efecto dominó. Los cielos se cubrieron por nubes ennegrecidas y soltaron su carga húmeda sobre el mundo, más tarde sabría que ese fenómeno ocurrió en todo el planeta a la vez, los árboles empezaron a dejar caer sus hojas, los animales gimieron de angustia y el mismo brillo del sol pareció apagarse.

Discord, después de estar en completo silencio durante unos minutos, ignorando a sus hermanas preocupadas, alzó el vuelo y se interno en las nubes con un grito de pura tristeza que se escucho en todo el Everfree, seguido de cientos de aullidos y rugidos de las criaturas del bosque. Pese a que me faltaba información, pude deducir que acababa de ocurrir, Harmony, diosa de la armonía, acababa de morir dando a luz a su hijo o hija. En silencio, recogí las cosas y me dirigí al castillo, tras colocar a una sollozante Luna en mi lomo e indicar a Celestia que me siguiera.

- ¿Qué pasa?- pregunto la niña inmensamente preocupada.

- Discord te lo explicará cuando pueda... si es que se siente listo.

Tal como sospechaba no ocurrió nada de eso, y la lluvia tardo dos semanas en detenerse, al menos en el Everfree pues en el resto del mundo se detuvo a la primera semana. Sin embargo, el señor del caos no volvió directamente al castillo, en su lugar, lo vi, desde la ventana de mi habitación, dirigirse al barranco bajo el castillo, cargando un vulto en sus brazos. Preocupada, salí de mi cuarto y me dirigí a la entrada del palacio y salí al exterior y me expuse al aire nocturno. Sin pausa, baje las resbaladizas escaleras, que se encontraban a un lado del puente, y bajaban por el filo de la pared rocosa. Cuando me acerque al final, pude ver un brillo proveniente de una cueva al fondo, deduciendo que ahí estaba mi señor. Con cautela, me cerque sigilosamente y asome mi cabeza, viendo la figura del dios del caos acostado sobre el suelo.

- Acércate, Cake- dijo, haciendo que me se me helara la sangre.

Tragando saliva, me acerque lentamente, viendo el rostro inmensamente triste de Discord, observando dos montículos de tierra, que no tarde en comprender que, al menos uno de estos, contenía el cuerpo de Harmony.

- ¿Qué tal están Celly y Lulú?

- Hechan de menos a su excéntrico hermano mayor- dije con una pequeña sonrisa mientras me acostaba con cautela, aumentando mi sonrisa al verle hacer lo mismo.

- Lógico, sin mi, este castillo es un muermo. Pero tenía algo que hacer, encontrar el cuerpo de Night Sparkle para que así, el y Harmony puedan descansar en paz.

- ¿Su hermana ha...?

- Si, no hace falta que te diga como, ya lo debes saber, nos escuchaste hablar, después de todo- mis ojos se abrieron como platos, mirando a Discord, quien tenía una sonrisa traviesa.- Soy el dios del caos, no creas que no se cuando me están espiando. Pero no te preocupes, no estoy enfadado contigo.

Suspiré aliviada antes de volver mi vista a las dos tumbas, lugar de descanso de una diosa y de su eterno amor.

- ¿Y tu sobrino?

- Sobrina... y esta bien, viva. Pero no ha heredado el poder divino, tiene un gran potencial en la magia, eso sí, así que...

- ¿La vas a dejar?- dije, incapaz de creer lo que oía.- Después de quejarte de que ninguno de tus hermanos iba a visitar a Celestia y Luna, es un poco hipócrita, ¿no?

- Lo se- dijo con una pequeña risita, pero carente de alegría.- Pero... ¿sabes la diferencia? Celestia y Luna son, a todos los efectos, diosas, y no viven entre ponis. Mi nueva sobrina, en cambio, tendrá que vivir entre ponis comunes, y mi presencia solo le hará las cosas más difíciles para adaptarse, ya es lo suficientemente malo que tenga una magia más poderosa, imagínate conmigo como tío. Pero te prometo una cosa- Discord se giro para mirarme directamente a los ojos-, pese a no tener poderes divinos, pertenece a mi linaje, por lo que te doy mi palabra de que le estaré hechando un ojo siempre, y si un día esta en problemas, ahí estaré, puedes estar segura.

Le mantuve la mirada durante un tiempo antes de asentir, conforme con su respuesta. Puede que no me gustara que la niña jamás supiera sus orígenes, pero al menos no estaría dejada a su suerte.