Nota: muchas gracias por sus comentarios, me están animando muchísimo a escribir el ver que disfrutan esta historia tanto como yo disfrute escribiéndola. Espero que este capítulo esté a la altura de sus espectativas, muchas gracias por leer y comentar.
Dictador ideal
- ¡¿Por qué no puedo ir?!- grito Celestia a su hermano mayor, quien se centraba en su cena y apenas le dirigió una mirada.
- No estás lista.
- No estás lista, no esas lista...- dijo la alicornio blanca, de ya 15 años, en tono de burla.- Estoy empezando a odiar esa puta frase. ¡Solo quiero salir de este estúpido bosque y ver más ponis aparte de Cake o Luna!
- ¡Celestia!- dije con el ceño fruncido.- No hables así, se que estás furiosa, pero ese no es motivo para decir palabrotas. Yo sé que estás lista para salir, pero son los ponis quienes no están listos, llevan tres años conviviendo entre ellos en armonía y aún hay tensiones. Imagínate si vieran a una alicornio.
- ¿Y esa es escusa suficiente para mantenernos encerradas a las dos?
- A mi no me metas, estoy muy tranquilita- dijo Luna, centrada en su comida, aunque su hermana no pareció escucharla.
- ¡No puedo salir ni al puto bosque sin vigilancia por si un estúpido poni me ve!
- Celestia... no hables así- dije, con mi enfado empezando a crecer.
- ¡Tú no eres nadie para decirme como hablar! ¡¡NO ERES MI MADRE!!
Esas palabras se clavaron con fuerza en mi, dejándome sin nada que decir. Discord levanto su vista al fin, observándome preocupado, pues sabía mis sentimientos por las dos niñas, Luna dejó caer su tenedor y miró a su hermana con los ojos muy abiertos, y en cuanto a Celestia, pareció arrepentirse de inmediato.
- Cake, yo...
No la deje terminar, pues me levante y me dirigí a la puerta del comedor, rumbo a mi habitación. Antes de salir, logre escuchar a Discord hablando con severidad.
- Estarás contenta, ¿no?
No me detuve ni por un segundo, llegando a mi cuarto y encerrándome ahí, tumbándome en la cama y dejando salir mis lágrimas. ¿Por qué me molestaba tanto? Tenía razón, no era su madre, esa era Selena, yo solo era una niñera común, no debería sentirme dolida. Cogí de la mesilla de noche un retrato hecho por Discord en el que salíamos Luna, Celestia y yo misma, hecha hacia dos años, como un regalo de cumpleaños. No pude evitar sonreír al ver el rostro sonriente de la alicornio solar. Ahí me quedé, incluso tras el anochecer, sin despegar mi vista de la imagen o dejar de soltar algunas lágrimas sueltas. En un punto dado, alguien abrió la puerta, y al girarme, vi a Celestia asomándose, mirándome con culpa.
- Hola, Celestia- dije con una pequeña sonrisa y tratando de limpiar mis lágrimas, haciendo que la pobre chica hiciera una mueca de arrepentimiento.- Siento no haber ido a verte ocultar el sol.
- No importa.
Celestia se acerco poco a poco, colocando un casco sobre mi cama, y al ver que no decía nada, acabo por subir. Se acurruco junto a mi, tal como hacíamos cuando era más pequeña, y observo el retrato junto a mi.
- Lo siento- dijo después de un tiempo.
- No hace falta que te disculpes, se que estabas enfadada, y además, ambas sabemos que tienes razón, no soy tu madre. Esa es Selena.
- Lo se- dijo Celestia con el ceño fruncido.- Pero ella solo viene una vez al año, tu, en cambio, siempre estás ahí. Estuviste para todos mis cumpleaños, mis cutieversarios, me enseñaste a hacer pasteles, a disfrutar de un buen té... Me da igual que Selena sea mi madre, tu también lo eres- junto a esas palabras, acarició mi mejilla con la suya en un acto cariñoso, a lo que yo solo pude responder haciendo lo mismo.
- Espero que eso no sea un desafío a los dioses- dije con una pequeña risa, aún entre lágrimas.
- No te preocupes, mi otra madre es muy comprensiva, además, tanto yo como Luna le hablamos muy bien de ti- dijo con una gran sonrisa, a lo que yo solo rodé mis ojos.
- Miedo me da lo que le habréis dicho.
- ¡Cosas buenas!- grito una voz desde la puerta, la responsable era Luna, quien corrió para acostarse al otro lado de la cama y acurrucarse junto a mí también con una gran sonrisa.- ¡Solo dijimos cosas buenas de ti, mamá Cake!
Mi única reacción al escuchar ese mote fue llorar al tiempo que envolvía a las dos en un abrazo amoroso, que ninguna de las tres quiso deshacer. No obstante, una sonrisa traviesa atravesó mi rostro.
- Igualmente, sabes que estás castigada por decir palabrotas, ¿no?- comenté mirando a Celestia, quien gimio en protesta.
Sin embargo, toda protesta se quedó en nada, y pronto, nos rendimos al sueño, todas juntas y abrazadas. Si hubiera sabido lo que se avecinaba, hubiera pasado muchas más noches así.
Camine a paso tranquilo hasta la renombrada como sala de observación, sin ninguna tarea pendiente, pues a esa hora, Celestia estaría explorando el bosque con una manada de timberwolves, Luna leyendo en la gran biblioteca y Discord junto a su caldero. Hacia una semana desde el incidente con la alicornio blanca, y su hermano parecía preocupado, tratando de determinar su era seguro sacarlas a la luz o no. Al entrar, lo vi observando las aguas azuladas del caldero, sin ninguna expresión visible en su rostro.
- ¿Pasa algo, señor?
- Fui a visitar a mi hermano Crono- dijo con franqueza, dejándome paralizada, ¿Crono, el dios del tiempo?
- Y... ¿Paso algo?
- Quería ver cual sería el futuro si dejaba lss cosas como están y dejo que las chicas se muestren a los ponis. Normalmente no lo hago, va en contra del caos saber de antemano lo que pasará, pero estoy preocupado, Cake.
- No me lo digas, las cosas no van bien- dije con una mueca mientras me acercaba y me sentaba a su lado.
- No, no irán nada bien. Los ponis se volverán a separar, entrarán en una nueva guerra, y dudo que salga alguien vivo. ¿Y Celestia y Luna? Masacradas por ser diferentes. No sé qué hacer, Cake- dijo con un suspiro.
- Ya...- dije yo mirando pensativa las aguas, hasta que una idea fluyo a mi mente.- Bueno, siempre puedes hacer que Celestia y Luna los salven de algo.
- ¿Qué?
- Mira, el primer rey unicornio no fue elegido por una línea de sangre o por elección popular, se eligió a un comandante que organizo la protección frente a un ejército grifo. Y el primer emperador pegaso fue Kratos, quien comando con éxito a un pequeño grupo de soldados y derrotaron a un dragón. Los grandes líderes suelen ser elegidos tras demostrar su valía.
- Demostrar su valía...- dijo Discord pensativo, antes de sonreír.- ¡Eso es! Necesito que las chicas los salven de algún dictador loco.
Con un chasquido de dedos, me vi metida en los asientos de un escenario, con el señor del caos sobre el mismo, vestido con un traje y en una especie de tarima.
- Sean bienvenidos a... ¡TU DICTADOR IDEAL! ¡El primer concursante es...! Redoble de tambores por favor...- una serie de esos instrumentos empezaron a tocar de quien sabe donde, y después de unos segundos, la cortina se abrió y apareció una cabra azul y con dos grandes cuernos.- ¡Grogar, padre de los monstruos! ¿Qué te parece, Cake? Intimidante, la amenaza perfecta para las chicas y... las mataría sin pestañear... Definitivamente, no- una trampilla se abrió sobre la ilusión del villano, quien miró hacia abajo y empezó a gritar en su caída, antes de que las cortinas se cerraran nuevamente.- Vale, el primero fue un fracaso... ¡Pero aquí viene el ideal, os presento a...!- las cortinas se abrieron y mostraron a un dragón rojo sangre, grandes cuernos y espinas negras, con una pequeña casa a su lado, para dar una idea de su escala real.- ¡El Señor Dragón! Fuerte, gigante... y se comería a los ponis y mataría a las dos- el dragón cayó, siguiendo a su predecesor, y las cortinas se cerraron nuevamente.- ¡Ya lo tengo! ¡Lord Tirek!- un centauro apareció en mitad del escenario, específicamente, el que atacó Ecuestria un año después de su fundación y derrotado por Star Swirl y el hermano del centauro, Scorpan. Discord parecía feliz por su decisión, pero una gran duda asomo a su rostro.- Pero... el puede absorber su magia y dejarlas indefensas, ellas no tienen el poder de bloquear ese hechizo. No, definitivamente, no.
Como a los anteriores, este desapareció tras una trampilla, junto al resto del escenario, y yo acabe en el suelo, un poco mareada. Cuando me recompuse, vi a Discord dando vueltas alrededor del caldero, tratando de pensar en alguien capaz de imponer su mandato sobre los ponis sin exterminarlos a todos y que no matara a sus hermanas, haciendo que yo suspirara.
- Discord, tendrás que decidirte por uno tarde o temprano.
- ¡Todos podrían matarlas!
- Obviamente, ningún tirano que se precie estaría dispuesto a dejarse ganar, todos querrán matarlas. Como no seas tú, te vas a quedar sin nadie- eso lo dije en tono de broma, dispuesta a marcharme, al menos hasta que Discord me agarró y me estrujo en un abrazo.
- ¡Eres un genio! ¿Qué haría sin ti?- el señor del caos me soltó y se dirigió al caldero, pensando en su plan meticulosamente, dejándome confusa.
- ¿Y qué he hecho yo?
- ¿No lo ves? Yo seré ese tirano dispuesto a dejarse ganar. Pero tiene que parecer real, así que... algo debe detenerme... y lo mejor es la armonía...
- ¿Se puede saber que planea, señor?
- Ya lo verás, querida Cake, ya lo verás.
Decidiendo que era mejor no cuestionarle, me fui a mi habitación, tratando de deducir en que diablos estaba pensando. Y la respuesta llegó tres semanas después, en mitad de la noche, y tras ser arrancada de mi cama y llevada a la sala de observación.
- Más vale que sea importante, señor- dije adormilada, antes de sentir todo mi sueño ser arrancado de cuajó.
Al girarme, vi a Discord sonriente, con una caña de pescar y la palabra "sueño" en el anzuelo. Tirando mi preciado sueño por allí, me llevó hacia el caldero.
- No te preocupes, lo es, observa.
Y observe, solo para ver seis ponis avanzando a través de un bosque, al único al que reconocí fue a Star Swirl el barbado, el resto, ni idea. Como pude apreciar, era de día, cosa que no me sorprendió, pues el caldero podía mostrar cualquier evento presente o pasado, el futuro estaba, como decía Discord, "en fase de pruebas".
- ¿Y estos son...?
- Los llamados seis pilares de Ecuestria, sus protectores y los que representan a la perfección todos y cada uno de los aspectos de la armonía, magia, lealtad, honestidad, risa, generosidad y amabilidad.
Alce una ceja curiosa antes de centrarme en los ponis, viéndolos llegar a una zona conocida para mí.
- ¿Y que diablos hacen en nuestro castillo?- dije preocupada por Celestia y Luna.
- Tranqui, no pueden verlo, además, no van a nuestra casa- y tenía razón, pues los seis bajaron hasta el fondo del barranco dirigiéndose a un lugar que yo conocía bien, la tumba de Harmony y su esposo, por lo que mire espectante a Discord, quien solo observo los sucesos que estaban ocurriendo con una pequeña sonrisa culpable.- Necesito crear algo que pueda detenerme, y la armonía es lo único que podría. Y ahora mismo, no hay lugar que reuna tanta armonía como su tumba.
Aún con dudas, observe como los pilares entraban a la cueva, ahora vacía de las ofrendas que dejábamos para la diosa caída. Los seis parecieron plantar algo en el suelo, Star Swirl realizó un hechizo, y se marcharon, así, sin más. Justo cuando desaparecieron, Discord chasqueo sus dedos y aparecimos en la caverna, ahora oscura, iluminada solo por los seis lugares en los que los pilares habían enterraron lo que fuera que hubieran enterrado.
- ¿Por qué estamos aquí?
- Aún falta algo... Y quiero que estés aquí, ya eres mi confidente.
Discord alzó su pata de águila y chasqueo los dedos, creando una onda expansiva que se extendió por todo el bosque, casi me tira al suelo. Durante unos minutos, no sucedió nada, hasta que seis orbes entraron en la cueva, y cada uno se transformó en una alicornio distinta, y yo sabía quienes eran. Una de pelaje rojo y vestida con una armadura de batalla, Atenea, diosa de la lealtad, otra de pelaje azul y una sonrisa eterna, Amet, diosa de la risa, una tercera de pelaje púrpura, Share, diosa de la generosidad, la cuarta era de pelaje naranja, Hestia, diosa de la honestidad, la quinta de pelaje rosado, Perséfone, diosa de la amabilidad, y, por último, una de pelaje lavanda, Hécate, diosa de la magia, todas estas, a excepción de Atenea, con túnicas. La mayor de las seis, Hécate, se acerco a su tío con una sonrisa, estrechando con su casco su pata de león.
- Un placer verte, tío.
- Lo mismo digo, querida sobrina.
- ¡¿Quién es ella?! ¡¿Una nueva amiga?!- grito la llamada Amet mientras se acercaba a mi, muchísimo, pero aún con la incomodidad, en su presencia solo cabía la alegría.
- Os presento a Cake- dijo Discord divertido, apartando un poco a su enérgica sobrina.- Es la niñera, ama de llaves y cocinera oficial de pastelitos en el castillo.
- No debería estar aquí- dijo Atenea mirándome con tanta severidad que me asustó, analizando a quien le era leal.- Los mortales no deberían estar en una reunión de dioses.
- Por favor, Atenea- comento Perséfone, acercándose a mi e irradiando un aura de bondad pura.- Si nuestro tío la ha traído aquí, es de fiar.
- Y hablando de eso- hablo Hécate, deseosa de calmar las aguas.- ¿Puedo saber por qué estamos aquí?
- Necesito vuestra ayuda, queridas sobrinas- dijo Discord flotando sobre ellas.- Quiero crear un arma capaz de proteger a los ponis de cualquier mal.
- ¿Y como piensas crear eso?- dijo Share con una ceja alzada.
- Canalizando la energía residual de vuestra madre, las semillas plantadas por seis ponis que representa cada aspecto de la armonía y... vosotras.
- ¿Para qué, exactamente?- dijo Hestia.
- Querida sobrina, no intentes usar tus poderes para que diga la verdad, no solo es inútil, sino que te estoy diciendo la verdad. Los ponis necesitan algo que los protega de grandes males, ya han sufrido la invasión de Tirek, ¿quien nos dice que el siguiente no será peor?
- Para eso estamos nosotras- dijo Hécate.- Para proteger a los mortales y evitar que...
- Por favor, la última vez que actuasteis para proteger a un mortal fue a aquel grifo que se enfrentó con un demonio oscuro, hace más de tres mil años. No actuasteis ni con Tirek, ni con Parca, el roba almas de los kirins, ni con el dragón oscuro... Todos esos, fueron derrotados por mortales.
- Al menos nosotras no creamos seres que provocaron una ventisca eterna- comento Hestia con reproche.
- Sabes bien que fue para evitar que siguieran por ese camino de odio- dijo Discord de forma peligrosa.- Yo soy el único Guardián del equilibrio, y lo que hago es para mantenerlo y que Celestia y Luna puedan cumplir su destino sin ponerse en peligro.
- ¿Y cuál es el nuevo plan para cumplir ese destino, tío?- dijo Hécate mientras se acercaba, deteniéndose al ver a Discord elevándose de forma amenazadora.
- Lo único que debes saber, es que si no lo hago, los ponis podrían afrontar la extinción. Si no te fías de mí, pregunta a Crono, el me lo reveló.
Pareciendo considerar esas palabras, Hécate asintió a su tío, demostrando que estaba dispuesta a ayudarle. Satisfecho, Discord les señaló donde debían colocarse cada una y les pidió que virtieran su poder en las semillas plantadas por los pilares. Al principio, no pasó nada, pero pronto, el suelo empezó a brillar, y de cada una de las diosas salió un hilo de energía acorde con su color y se conectaron en el mismo centro, ahí donde estaban enterrados la matriarca de la armonía y su esposo. Lo primero que surgió fue una especie de flor de cristal que empezó a crecer hasta convertirse en un árbol de gran tamaño.
En el tronco aparecieron un sol, una luna y una estrella, símbolos de Solaris, Selena y la magia respectivamente. Al mismo tiempo, surgieron varias ramas, en cinco de éstas aparecieron cinco frutos, aunque bueno, más que frutos parecían joyas, y en el centro, apareció otra. Al terminar, el brillo desapareció, y pude sentir una gran calma y paz en el lugar, aunque los dioses presentes no parecieron compartirlo, incluso Amet parecia preocupada.
- Bueno- dijo Hécate.- Ya te ayudamos, espero que estés feliz.
- Mucho, querida sobrina. Lo que habéis hecho asegurará la felicidad de los ponis.
- ¿A costa de la tuya?- dijo Amet.- Ten cuidado, tío, pues ese camino podría perjudicar tu felicidad.
- No os preocupéis por mi- dijo Discord con una gran sonrisa.- Soy Discord, dios del caos y el mayor juerguista de todos- al decirlo, un montón de confeti apareció en la cueva, pero nadie pareció prestarles atención, por lo que el draconequs los hizo desaparecer antes de hablar.- Dadle recuerdos a padre y madre.
- Lo haremos, tío- dijo Hécate.
Una a una, las alicornios volvieron a ser orbes y desaparecieron de ahí rápidamente, siendo la diosa de la magia la última en irse. Tras esto, Discord se quedó observando el árbol recién creado, girando su cabeza al sentirme acercarme.
- No pasará nada, ¿verdad? Es decir, Celestia y Luna no van a hacerte daño de verdad y...
- Ese es el problema, Cake, las pequeñas no querrán atacarme de verdad, y todos sabrán que es falso. Y en el caso de que lo hicieran, ¿qué pasará después? Querrán que me presente como su hermano, y si los ponis descubren que su supuesto dictador era el hermano de sus salvadoras, todo se irá al traste.
- ¿Qué estás insinuando, señor?
- Deben olvidarme- dijo el señor del caos observando al árbol, y yo me deje caer, impactada.- Haré que los pilares encuentren el castillo, necesitarán a alguien más aparte de ti que las proteja, y Star Swirl será un gran maestro.
- ¿Yo?
- Por supuesto, Cake, eres como su segunda madre y...
- No, no puedo. ¿Sabes lo qué me estás pidiendo? No podría soportar verlas pensar que nadie de su familia ha estado con ellas. Y me conoces lo suficientemente bien como para saber que no tardaría en decirles la verdad si las veo sufrir o me preguntaran porque nadie las ha ido a ver.
- Tienes razón- dijo Discord con una risa triste.- ¿Pero estas segura de que quieres que te olviden a ti también? Las quieres como si fueran tus hijas.
- Y por eso mismo no podría hacer lo que me pides... y ni se te ocurra borrarme la memoria a mi también, te volverás alguien malvado de verdad sin nadie con quien hablar.
Discord empezó a reír con fuerza, mientras que yo solo atine a dar una pequeña sonrisa a la vez que mis lágrimas surcaban mi rostro.
El día siguiente fue, sin duda, el más difícil de mi vida, y supongo que para Discord también. Decidimos pasarlo con las niñas, todos juntos, un picnic en el bosque, compartiendo nuestro último día con ellas, aunque ni siquiera lo sabían. Pero sospechaban algo, pero no por parte de su hermano, sino por la mía, pues me costaba estar más de una hora sin llorar amargamente. Cuando llegó la noche, las acompañe hasta sus respectivas habitaciones, pero se detuvieron para mirarme directamente.
- ¿Te pasa algo?- dijo Celestia, inmensamente preocupada.- Has estado rara todo el día.
Abrí mi hocico para hablar, pero no pude decir nada, por mucho que quisiera decirles la verdad, pero sabía que no podía. Discord me había asegurado que era lo mejor, incluso se ofreció a llevarme a la casa de Crono para que viera por mi misma su futuro, pero me negué, si lo viera, probablemente quisiera formar parte de esa vida, y podría arruinarlo todo. En vez de hablar, preferí abrazarlas a ambas, pillándolas por sorpresa, y estrechándolas contra mi. Decidiendo que no diría nada esa noche, las chicas prefirieron acompañarme y dormir conmigo esa noche, cosa que yo agradecí de corazón. A la medianoche, mientras observaba a las pequeñas dormir, escuche la puerta abrirse, viendo al señor del caos entrando sigilosamente. En su rostro, pude ver una sonrisa triste al ver a sus hermanas, hablándome sin quitarles la vista de encima.
- Debemos irnos, mañana por la mañana llegará Star Swirl, atraído por un sueño- yo asentí débilmente, sin levantarme y acariciando aún a las pequeñas potras que consideraba mis hijas, a lo que Discord suspiro.- Aún estás a tiempo de que te borre la memoria a ti también.
- ¿Y quién disfrutaría de tus charlas y chistes?- dije con una pequeña sonrisa.
Les di un beso en la frente a cada una y salí de la cama, asintiendo a Discord. Este extendió su garra de águila sobre sus hermanas pequeñas y chasqueo los dedos, provocando que en las cabezas de las alicornios se produjera un pequeño brillo. Tras esto, las agarró con su magia y las llevo a sus habitaciones, todo conmigo detrás, dándoles un beso en la mejilla a cada una antes de decidirse a salir del castillo. A cada paso, todo rastro de caos desapareció, las ventanas y antorchas se enderezaban, las puertas dejarían de abrirse en direcciones aleatorias, las que llevaban a ningún lugar desaparecieron, incluso la cúpula del vestíbulo se colocó como debería. Salimos al aire frío de la noche, y tras una última mirada al que había sido nuestro hogar durante tanto tiempo, Discord chasqueo los dedos y desaparecimos de allí.
Volvimos a aparecer frente a una pequeña casa de campo, rodeada por los árboles del Everfree y con algunos timberwolves cerca, que se acercaron tan mansos como siempre. Discord me indicó que entrara en la casa y eso hice, encontrándome con un salón acogedor, una cocina a un lado y una escalera que llevarían al baño y a una habitación.
- Esta será tu nueva casa, serás protegida en todo momento por una manada de timberwolves.
- Gracias, señor.
- ¿Cuándo empezarás a llamarme Discord?- dijo con una sonrisa.
- Jamás, señor- conteste yo con la mía propia, antes de desaparecer poco a poco.- ¿Qué te harán esos elementos?
- No pueden matarme, el caos es necesario para la armonía también, así que lo más probable es que sea convertido en piedra o algo.
- ¿Y tienes algo pensado para escapar de eso?
- Por supuesto- dijo sonriendo y mostrándome una semilla.- Puede que les haya borrado la memoria y no piense volver a su vida, pero no las dejaré a su suerte.
Yo asentí, deseando con toda mi alma qie ese plan tuviera éxito.
