Revelación

Supongo que el resto ya lo sabes, Discord tomo el control de toda Ecuestria, apenas le tomo cinco minutos, y la aisló de cualquier ayuda externa. Los pilares llegaron al castillo y empezaron a criar a las que ellos pensaban eran las elegidas de los dioses para derrotar a este "espíritu del caos". Si no fuera porque el draconequs me había dejado el caldero para observar todo lo que quisiera, estaría a dos velas, al menos hasta que el viniera de visita. Me dolía horrores ver a las pequeñas, antes llenas de alegría, ahora con soledad en sus ojos, pero no podía hacer nada, ya era tarde.

Durante diez años las vi acumulando odio a su hermano, y el día en el que Star Swirl las considero listas, fueron a enfrentarle, una o dos veces, siendo derrotadas en todo momento. He de admitir que Discord fue un gran actor, aún si odiaba hacer el papel de dictador y de pelear contra sus hermanas pequeñas. Después de la tercera derrota consecutiva, el señor del caos las guió por sueños hasta los elementos, por lo que marcharon a la batalla final. Y tal como había previsto el draconequs, fue convertido en piedra, incluso hizo una pose.

Como predijo, los ponis vieron a las alicornios como sus salvadoras, nombrándolas princesas supremas de Ecuestria. Todo volvió a la normalidad, y el castillo, antes sólo habitado por tres ponis y un draconequs, ahora fue llenado por infinidad de sirvientes, guardias y demás, eso sin mencionar la pequeña aldea que se construyó cerca. Yo me decidí a esperar, pues se suponía que Discord se libraría pronto de su prisión de piedra y vendría a ver los progresos conmigo. Pero paso un día, dos, tres, dos semanas completas y el no aparecía y supe, en lo profundo de mi corazón, que algo había salido mal. Pero me nege a creerlo, podría ser una broma suya, que este esperando a que vaya a ver su estatua y entonces surgiría diciendo algo como "debi usar otra pose, esta no me favorece", aunque sabía que era poco probable, jamás hizo una broma de tan mal gusto.

Un día, decidí ir al castillo por mi cuenta, indicando a los timberwolves que no me siguieran tan de cerca, pues los otros ponis se asustarían. Sabía que las nombradas princesas aceptaban a cualquier poni en su personal si no tenían otro trabajo. Así que ahí me ves, pidiendo audiencia con las alicornios a las que llegué a considerar mis hijas, aunque esta vez, ellas no me reconocerían. Cuando entre en la sala del trono, después de esperar mi turno por casi dos horas, casi me da un infarto allí mismo. Ahí estaban, exactamente iguales a la última vez que las vi por el caldero, Celestia mucho más alta que cuando la cuidaba, con su larga crin rosa peinada y con una gran corona sobre su cabeza, y Luna no se quedaba atrás, lo que le faltaba en altura, lo compensaba en elegancia, y las dos me miraban con amabilidad, pero sin mostrar atizbo alguno de que me recordaban.

- Buenos días, querida poni, dime que te preocupa- dijo Celestia con la amabilidad que siempre expresaba.

- Buenos días, altezas- dije mientras hacía una reverencia practicada.- Necesito un trabajo, pues desde que derrotaron al señor del caos me he visto... falta de dinero...

- ¿No has escuchado que están ofreciendo puestos de trabajo en todo el país sin más requisitos que la cutie mark?- dijo Luna con una ceja alzada, a lo que yo respondí con una respuesta ya pensada.

- Si, alteza, pero quería ofrecer mis servicios a quienes nos salvaron.

Mirándose entre sí, ambas princesas aceptaron, llamando a uno de sus ponis de servicio para que me guiara y me mostrara cual sería mi trabajo exactamente. Tarde poco en acostumbrarme a ello, y cuando tuve la oportunidad, descubrí donde tenían la estatua de Discord, en el jardín. Una noche, me cole en el mismo, con los animales del bosque, que me protegerían por mandato del señor del caos, distrayendo a los guardias. Observe durante largo rato al draconequs convertido en piedra, y al confirmar por mi misma que no saldría de allí, me permití derrumbarme y llorar. No fue hasta pasada una hora que me decidí a salir de allí, siendo elevada en el aire por una nube de parasipes que me llevaron sana y salva a mi hogar.

Los días siguientes fueron muy monótonos, a la par de tortuosos, pues las princesas pasaban junto a nuestro lado casi sin mirarnos, más allá de un saludo aquí o allá. Y eso me rompía el corazón, pero sabía que era lo mejor, pues después de varios días allí, vi el odio de todos los ponis a Discord, y sabía que tratar de devolverles la memoria solo les traería desgracias, pues la confianza ganada por sus súbditos, podría perderse muy, pero que muy fácilmente. Así que me dedique a callar, guardando para mí el secreto del verdadero origen del señor del caos. En una de esas tardes, me encontré en el jardín, limpiando la estatua del draconequs, pues aunque hubiera renunciado a contar la verdad, eso no me impedía limpiarlo.

- ¿Qué haces?- dijo una voz a mi espalda, y al girarme, vi a mi pequeña Luna observarme con una ceja alzada.

- Yo... solo lo estoy limpiando, alteza- dije mientras me inclinaba.

- No se porque, el es un monstruo que no merece compasión alguna- dijo con odio en su voz, mi pequeña Luna, si tu supieras.

- Lo sé, alteza, pero creo que aún así, no merece ser sepultado en la suciedad.

- Como quiera, solo se está añadiendo más trabajo- comento Luna mientras se encogia de hombros y seguía adelante.

Y así continuo durante varios años, sufriendo en silencio, aunque no todo fue tan malo. Me enamore de uno de los cocineros del castillo, tuve un hijo hermoso y mi amor confío lo suficiente en mi como para creerme, aunque casi nos costó la relación, pero decidió creer en mi cuando se vio rodeado por una manada de timberwolves que me obedecían en todo, aún recuerdo entre risas su cara. Pero en fin, mi historia acaba aquí, y te toca a ti cumplir tu parte, entregar esto a las princesas. Como dije al inicio, yo no puedo, no solo porque no me permitirían acercarme, sino porque me jure a mi misma que no se lo diría hasta estar segura de que el conocimiento de esto no les trajera problemas.

Así que, querido lector, si eres alguien que tiene acceso a las princesas, te encomiendo la tarea de entregarles este libro, siempre y cuando creas que es el momento indicado, si no es el caso, espero que matener a salvo este libro y sus secretos hasta el momento indicado sea algún tipo de tradición familiar, si ese es el caso, un saludo a los nuevos que lean esto. Para terminar, un mensaje para mis pequeñas alicornios, os quiero, muchísimo, y espero que podáis comprender porque hicimos lo que hicimos.


- Firmado, Cake...

Twilight cerró el libro, pesando en los leído, y observando la tapa negra durante un buen rato. Había estado, aproximadamente, dos días completos leyendo, y ya estaba cayendo la noche. Desde que lo encontró hasta hoy había pasado una semana completa, y sus amigas la habían notado mucho más distraída de lo normal. Después de terminar su trabajo en el castillo de las dos hermanas, iba directa a casa, sin molestarse en nada más, tanto, que por poco se salta la Celebración del sol de verano. Si lo que decía el libro era cierto, toda Ecuestria le debía a Discord su existencia, pero eso no era importante a su criterio, no, lo que era importante es que aún después de "reformarse" no había dicho absolutamente nada de su pasado.

E incluso había traicionado a las princesas al unirse a Tirek, uno del que temía que matara a sus hermanas, así que... ¿qué pasó ahí? Había una vocecita que le decía que esto era mentira, alguna obra de ficción antigua, pero luego recordaba el como Discord destacó los fragmentos del diario que compartía con sus amigas en el que se narraba los hechos que las llevaron a lograr las llaves, y... ¿no fue gracias a su traición que lograron la última llave? Y si se era sincera, fue demasiado fácil la reforma del señor del caos, casi parecía como si lo hubiera hecho a propósito. Decidida, salió de su habitación con el libro en su magia y fue hasta la cocina, donde Spike se estaba haciendo algo para comer.

- Spike, toma nota, hay que entregar una carta a las princesas.

El pequeño dragón la observo, y al ver el libro, supo enseguida la importancia de esa carta.


Celestia abrió los ojos justo después de ocultar el sol y giro la cabeza para ver a su hermana levantar la luna. Era algo que hacían desde que descubrieron sus cutie marks, siempre solas. Recordaba con tristeza los años solitarios en aquel antiguo castillo, ahora convertido en ruinas, pensando, no por primera vez, si sus padres no podrían haber estado más presentes. Ya hacía mucho que no los visitaban, concretamente, desde la derrota de Discord, hacía tantos siglos, y tenía miedo de que se hubieran olvidado de ellas, pero la alicornio blanca se sacudió esos pensamientos de la cabeza tan pronto como llegaron. Cuando el astro lunar brillo con todo su esplendor, Luna sonrió a su hermana mayor y entró en su habitación, orientada siempre hacia el ocaso.

- ¿Un té antes de dormir, Tia?- dijo Luna.

- Me encantaría- contesto Celestia sonriente.

Justo cuando se sentaron en la mesa del té y estaban a punto de llamar al servicio, un fuego verde apareció ante la princesa solar, revelando una carta y un libro negro. Celestia levantó una ceja curiosa, observando el antiguo tomo, preguntándose que ocultaría sus páginas. Decidiendo que la respuesta estaría en la carta mandada, la abrió y se dispuso a leer mientras su hermana pedía las tazas de té.

"Querida princesa Celestia,

Lo que le he mandado en una... historia de sumo interés tanto para usted como para la princesa Luna. Lo encontro Spike en la primera revisión de los libros de la biblioteca del castillo de las dos hermanas. Lo mejor sería que lo leyeran juntas, y sospecho que querrán suspender cualquier reunión que tengan hasta que lo terminen.

Con cariño,

Twilight Sparkle"

Celestia alzó una ceja con curiosidad, observando al libro mencionado, ¿qué información tendría como para qué su antigua alumna estrella le recomendara cancelar todas sus tareas?

- ¿Pasa algo, Tia?

- Twilight me ha pedido que lea este libro- dijo la princesa del sol mientras le entregaba la carta a su hermana, quien la leyó con el ceño fruncido.

- ¿Cancelar nuestras tareas? Debe de ser importante.

- Twilight no nos diría eso si no fuera así- Celestia agarró el libro y lo abrió por la primera página antes de mirar a su hermana.- ¿Quieras que lea yo?

- Como en los viejos tiempos- contesto la princesa lunar con una pequeña risa antes de asentir y tomar un sorbo de té.

La lectura si que era extraña, y más por la petición casi suplicante de la autora de que les entregaran el libro. Pero su extrañeza pasó a confusión cuando leyeron que está poni llamada Cake sirvió a Discord antes que a las princesas. Sabiendo que las respuestas vendrían más adelante, siguieron con la narración. Se vieron sorprendidas con la historia de como se formó el universo, aunque más que por esto, se sorprendieron por el supuesto papel del señor del caos en el mismo. Aún así, podían considerarlo posible, pues no podía haber armonía sin caos, y era sabido que está fuerza de la naturaleza era la que formaba los cambios y creaban así nuevas cosas, como la fundación de Ecuestria misma.

Pensando que el libro narraría la historia de Discord y como se convirtió en el monstruo que fue, se decidieron a relajarse y aprender de su anienemigo. Aunque les escamaba que se dijera que el era el primogénito de sus padres, pues eso lo convertiría en su hermano, ¿no? Decidiendo que eso podría ser un fallo de redacción o una mentirijilla que el señor del caos le contaría a la autora, siguieron adelante. Decir que el hecho de que el draconequs fuera el responsable directo de crear las galaxias, el primer planeta o incluso ser el que daría inicio al nacimiento de un nuevo dios les extraño era quedarse corto. Y eso aumentaba al verlo tan conforme con la armonía reinante. Si esto era cierto, ¿por qué cambiaría tan drásticamente?

Al llegar a la creación del mundo, pudieron saber que la autora no estuvo mintiendo con lo anterior, salvo por la parte de que Discord era hijo de sus mismos padres, eso no podía ser, ¿no? Sólo ellas conocían con exactitud como fue la creación, pues sus padres se lo habían contado infinidad de veces, y ver la historia una vez más fue un deleite, imaginando cada una de las acciones para crear. Pero fue al llegar a la creación de los seres pensantes que vieron algo nuevo, cierto, ya sabían que sus hermanos Harmony y Crono habían creado especies propias, pero enterarse de que el señor del caos era el creador de los changelings, y más aún que les dio una forma, aparentemente, más pacífica, fue un choque interesante.

- No puedo imaginármelo como un dios creador- dijo Luna entre risas, a lo que su hermana la miró con una ceja alzada.

- ¿Puedes creer qué fue el responsable de la creación de muchas cosas en el universo pero no que pudo crear vida inteligente?

- Es un buen punto, pero tienes que admitir que es raro imaginar al rey de los idiotas así.

Celestia negó con su cabeza, dispuesta a seguir, antes de ver la hora y percatarse de que ya era bastante tarde. Decidiendo que seguirían por la mañana, ambas hermanas se fueron a dormir, Luna en concreto a proteger los sueños de sus súbditos.

A la mañana siguiente, las dos princesas decidieron seguir con sus tareas y continuar a la hora del almuerzo, volver a sus deberes diarios y terminar a la noche. Dado que, pese a ser información interesante, no era de vital importancia, decidieron que no valía la pena cancelar todo, deduciendo que Twilight simplemente estaba un poco emocionada al terminar la lectura. Una vez en el comedor, Celestia agarró el libro, dispuesta a leer mientras comía.

Tal como lo dejaron el día anterior, continuaron con el descubrimiento de su hermana Gea y el como sus hermanos, padres y Discord adoptaron sus formas comunes. A partir de aquí, vieron algunas cosillas que sus padres jamás les contaron, como la creación del dios de la muerte, Hades, algo que, como inmortales que eran, comprendieron perfectamente la necesidad de su existencia. También sonrieron con la creación del Tártaro y el Edén, aunque no les gustó mucho lo de castigar a los malvados eternamente. En cuanto a Grogar, fue la primera vez que escucharon hablar de él, y las princesas pudieron adivinar porque querrían mantener su existencia en secreto para sus mentes aún jóvenes.

Los siguientes puntos fueron impactantes cuanto menos, pues al fin descubrieron el porque de que el tiempo tuviera que ser controlado por los ponis. Aunque les pareció algo cruel, si que lo comprendieron. Sonrieron ante la mención del nacimiento de Celestia, pero fruncieron el ceño extrañadas al leer que Discord estuvo con ella todos y cada uno de sus días, volviendo a narrar que era su hermano. Pero eso no podía ser posible, si lo fuera, ¿por qué lucharía contra ellas? Y cuando leyeron que el se decidió a criarlas, estaban más que confundidas, estaba claro que se les estaba escapando algo. Hacía tiempo que deberían haber abandonado el comedor, pero las princesas dieron la orden de cancelar toda reunión para ese día antes de encerrarse en la habitación de la princesa solar.

Pasaron rápidamente la creación del Everfree y llegaron al fin a la narración desde el punto de vista de Cake, y por primera vez, ese nombre cosquilleo en el fondo de sus mentes, como tratando de hacer resurgir a un recuerdo profundamente bloqueado. Haciendo a un lado esa sensación, Celestia siguió leyendo, teniendo que retroceder varias veces, pues había hablado demasiado rápido como para que su hermana la entendiera. Al leer con sus propios ojos su primer encuentro, la alicornio blanca se quedó en completo silencio mientras una cascada de recuerdos salían a la luz, como si hubieran salido disparados de una baúl cerrado a presión después de abrirlo con una llave.

- Tia... ¿qué pasa?- pregunto Luna preocupada al ver a su hermana llorar.

- Cake... ¿C... cómo pude ol... olvidarla?

- ¿Tia? ¿Acaso conociste a Cake?

Su hermana mayor la miró largo rato mientras lágrimas silenciosas rompían su rostro siempre tranquilo. No vio razón para tratar de hacer recordar a Luna todo lo olvidado, pues dedujo rápidamente que se necesitaba leer o ver un recuerdo para romper el hechizo de amnesia que, aparentemente, habían lanzado sobre ellas, prefiriendo decir una sola cosa.

- ¿Puedes continuar tu, por favor?

Aún preocupada, Luna hizo caso a su hermana, agarrando el libro y disponiéndose a leer. Un ceño fruncido apareció en su rostro al ver la actitud de Discord, aún convencida de que había un error. ¿Acaso era un relato de ficción? Si era así, ¿cómo supo los detalles de la creación del mundo? Ignoro la pequeña risita de su hermana al narrar la actitud de una princesa lunar mucho más joven y siguió leyendo, absorta en sus dudas. No obstante, al leer su primera sesión de juegos con Cake, al igual que con su hermana, un torrente de imágenes y recuerdos olvidados llegaron a ella, provocando que soltara el libro de la impresión al tiempo que empezaba a llorar. Celestia, sabiendo por lo que estaba pasando, se acerco y la abrazo fuertemente con su ala izquierda.

- ¿Por qué?- dijo Luna en voz baja.- ¿Por qué lo hizo?

- No lo se Luna, pero Cake nos dejó las respuestas, como siempre...

Tras casi una hora en la que estuvieron llorando, se sintieron listas para continuar la lectura. A medida que avanzaban, sonreían ante las muestras de cariño por parte de Cake y el mismísimo Discord, sintiéndose las peores hermanas del mundo por haberlo olvidado y encerrado en piedra. Celestia sonrió con nostalgia al leer el día que consiguió su cutie mark. Cuando leyeron la visita y la charla entre su hermano, tiempo atrás olvidado, la princesa del Sol se vio sumamente sorprendida al saber el nombre del esposo de la diosa de la armonía. Ella sabía que Twilight tenía poder, y que su cutie mark coincidía con el símbolo de la magia, pero no sospecho jamás que podría ser descendiente de una diosa. Su muerte las entristeció enormemente, pero fruncieron el ceño al ver donde la enterró el señor del caos, ¿no era el mismo lugar donde descansaba el árbol de la armonía?

Luna sonrió e inflo el pecho orgullosa al ver el día que consiguió su cutie mark, mientras que Celestia se sintió avaergonzada de su actitud de pequeña, muy diferente a la que ella había creído que tuvo durante el hechizo de memoria. No obstante, su felicidad cambió a horror al ver que fue su hermano quien creó a los Windigos, con Cake con la que dio la idea indirecta. De todas formas, pudieron ver que era necesario, y bastante, por lo que lo dejaron pasar, si no hubiera sido por eso, los ponis seguirían odiándose. Contrario a lo que llevaban creyendo durante siglos, la historia de la fundación de Ecuestria fue un poco más extensa que en la obra de teatro, ni siquiera hubo un fuego mágico. Pero aún así, asintieron orgullosas ante la fundación de Ecuestria.

Celestia volvió a sentirse inmensamente culpable al ver esa discusión en la que le gritaba a su madre adoptiva que no era su madre en absoluto, pero eso desapareció al leer el plan de Discord. Vieron en silencio como rechazo a tres villanos antes de decidir ser él el que las enfrentaría, pues sería el único que no querría matarlas. Y así, supieron por qué les borraría la memoria. No se sintieron asombradas al leer la creación del árbol de la armonía, pues ya lo iban sospechando desde que el señor del caos enterró allí a Harmony. Y no pudieron evitar llorar amargamente al ver como su hermano decidía que lo mejor era hacer que lo olvidaran para siempre y que Cake se uniría solo para evitar que perdiera la cabeza si se quedaba solo. Y su tristeza aumento al ver que su plan para liberarse acabó en un gran fracaso, casi no pudieron continuar al ver como trataban a Cake como una subdita común.

Pese a todo, sonrieron al ver que su madre consiguió el amor y tener un hijo, y su corazón se calentó al ver su mensaje de amor hacia ellas. Cuando Celestia cerró el libro, observo por la ventana, viendo el color dorado del atardecer, y entonces vio el reloj y ambas princesas supieron que llegaban tres minutos tarde a la caída del sol y el levantamiento de la luna. Saliendo a toda velocidad de la habitación de la hermana mayor, fueron hasta la de Luna, ignorando a los guardias que las miraban extrañados. Una vez en su sitio, se calmaron y dieron lugar a la noche. Una vez terminada su labor, Celestia sonrió mientras recordaba.

- ¿Pasa algo, Tia?- dijo Luna con curiosidad, haciendo que Celestia la observará con su pequeña sonrisa y las lágrimas sueltas que escaparon de sus ojos.

- Cake nos castigaría por llegar tarde- dijo antes de empezar a reír ligeramente, siendo seguida por Luna, quien la miró con una sonrisa traviesa.

- Te regañaría a ti, a mi me diría que eres una mala influencia. Admitelo, era su favorita.

- Lo que tu digas, empollona.

- Vaga.

Ambas hermanas siguieron con su retalia de apodos mientras caminaban a la habitación de la mayor, pues preferían dormir juntas esa noche. Algunos guardias se miraron extrañados, pues nunca habían visto a las princesas gobernantes hablarse así antes, pero respiraron tranquilos al verlas reír, era preferible eso a una segunda Nightmare Moon o, peor, una Celestia endemoniada, ya tenían un nombre preparado para los libros de historia por si sucedía, Daybreaker. Las dos alicornios llegaron a la habitación solar y se acostaron en la cama, con el libro cerrado sobre la mesilla de noche, y entraron en un sueño profundo.


Justo después de levantar el sol, Celestia avanzó hacia su escritorio, seguida de cerca por su hermana. Agarró un pergamino y pluma y se dispuso a escribir.

- ¿Vas a llamar a Discord?- pregunto Luna.

- Si, creo que va siendo hora de recuperar el tiempo perdido, y los ponis ya no lo odian tanto como antes.

- Habla por ti, yo no sé si podré contenerme cuando lo vea- dijo la princesa lunar con rabia, dispuesta a mostrarle a su hermano su opinión sobre borrarles la memoria.

Por su parte, Celestia, aunque también quería dar una lección a su hermano perdido, se dispuso a ser la que estuviera calmada en todo momento, como siempre había sido desde el destierra de Luna. Tras terminar la carta, iluminó su cierto y está desapareció en un fuego dorado. Una vez hecho, ambas salieron, dispuestas a celebrar esa reunión que cancelaron el día anterior.