Hermandad

Discord viajaba a través del espacio sideral, acompañado de esa música rock creada por una banda de ponis de la que tanto escuchaba hablar. Tras varios minutos de viaje, llegó a su destino, deteniéndose e irguiéndose, observando su próxima tarea, dos galaxias muy juntas y a punto de colisionar. Cambiando su canción actual por algo de música clásica, empezo a mover sus manos para juntarlas poco a poco. Antes de que se tocaran, dio un chasquido, haciendo que los planetas y sistemas que albergaban cualquier tipo de vida se volviera intangibles, evitando así cualquier accidente. Tras media hora, las galaxias se fusionaron en una sola, inmensamente más grande.

Asintiendo satisfecho, Discord deshizo el hechizo intangible y chasqueo sus dedos, haciendo aparecer un pergamino que agarró con ambas manos, mirándolo atentamente.

- Ummm, veamos... Molestar a Crono, hecho, comprar nuevas bolsas de té para la reunión con Fluttershy, hecho, juntar dos galaxias a punto de colisionar, hecho, suplicarle a Hades otra vez que me deje visitar el Edén para ver a Harmony y Cake... en ello estoy.

Con una sonrisa satisfecha, dejo el pergamino flotar en el vacío del espacio, al menos hasta que ardió hasta las cenizas, y no preguntéis como pudo arder en el vacío del espacio. Justo cuando estaba por transportarse al plano del limbo para visitar al señor de los muertos, una carta apareció con un brillo dorado, símbolo de que su pequeña hermana solar le había escrito. Con una sonrisa, abrió el sobre y leyó su contenido, topándose con una invitación a su castillo para esa tarde. "¿Por qué esperar?", se dijo Discord con una mirada traviesa. Guardándose la carta en un bolsillo interno de su pelaje, no preguntéis, se llevó dos dedos de águila a su boca y silbo con todas sus fuerzas, apareciendo segundos después un taxie justo frente a el. La ventanilla bajo y mostró a un Discord con una gorra grasienta, un puro en su boca, una chaqueta azul y un tono gruñón que haría que los habitantes de Manehattan se sintieran orgullosos.

- ¿A dónde?

- A Ecuestria, el castillo real de Canterlot, por favor.

- Suba- dijo el taxista mientras escupía al vacío del espacio.

- Vaya servicio- susurro Discord antes de entrar.

El taxie se encabrito, como si de un poni dispuesto a ir a la batalla se tratara, y salió disparado hacia delante, girando bruscamente y llendo en dirección contraria. Viajando a velocidades imposibles incluso para la luz, les tomó una hora recorrer cientos de miles de galaxias hasta llegar a la correcta y al planeta deseado. El vehículo entró en la atmósfera sin cambio alguno, llegando a su destino rápidamente. Se detuvo frente a las grandes puertas doradas, delante de dos guardias que se miraron entre si nerviosos, saliendo Discord poco después mientras respiraba profundamente.

- ¡Ahhh! ¡Aire fresco! Aquel taxie olía a cuadra.

- ¿Me vas a pagar o no?- dijo el taxista con un gruñido.

Agarrando el pelaje de su pecho y abriéndolo como si de una chaqueta se tratara, Discord sacó un fajo de billetes que poseían su rostro sonriente en ellos, entregándoselo al uraño taxista.

- Quédese el cambio- dijo antes de que el taxie desapareciera en el cielo, por lo que Discord observo a los guardias con una sonrisa.- Ese tío tenía prisa, ¿eh?


- Una vez más, lamentamos profundamente haber cancelado nuestra reunión de ayer- dijo Celestia desde su trono, observando al grifo que era uno de los consejeros más fiables del emperador grifo y había ido como embajador en pos de establecer lazos comerciales.

- No hay problemas, alteza, los grifos no somos ajenos a los problemas personales- comento el grifo inclinando su cabeza respetuosamente.

- Y lo agradecemos- comento Luna, sentada en su propio trono junto a su hermana.- Volviendo al tema, estoy segura de que hay mucho que le gustaría discutir con nosotras sobre el futuro de nuestros reinos.

- Así es, y quisiera dar mis disculpas nuevamente, el emperador Graham III lamenta no poder estar aquí. Tenía asuntos muy importantes que se relacionaban con el Imperio, ustedes deben saber la importancia de resolver asuntos de ese calibre.

- Por supuesto- dijo Celestia mientras sonreía.

Antes de poder seguir hablando, las puertas de madera se abrieron de golpe, alarmando a los guardias, tanto los de las princesas como los que protegían al embajador grifo. Una alfombra roja cruzó la habitación al tiempo que seis Discords vestidos como miembros de una comitiva real se colocaban en formación y empezaban a tocar de forma sincronizada. Un mini draconequs vestido de mayordomo avanzó por la alfombra mientras la música continuaba, llevando un pergamino pulcramente doblado bajo su brazo. Las trompetas pararon su música, salvo por uno en concreto que empezó a tocar una más... rítmica, al menos hasta que el mini Discord salto y le golpeó en su cuello con el pergamino.

- Basta, Lenny- dijo, avabanzando y colocándose a un lado de la alfombra y extendía su pergamino, que empezó a rodar y a extenderse por toda la sala hasta llegar a los tronos de las princesas, aclarándose la garganta antes de hablar.- Presentamos a su alteza, rey de las travesuras, juerguista supremo, conde del chocolate con leche, maestro bailarín... etc, etc, el señor del caos, ¡Discord!

Un centenar de confeti salió del techo al tiempo que el susodicho entraba en el salón del trono mientras saludaba a una audiencia imaginaria que empezó a aplaudir extasiada, antes de detenerse frente a las princesas.

- ¡Ya llegó la juerga...!- grito mientras extendía sus brazos con una sonrisa gigantesca, haciendo una reverencia, bastante exagerada.

Los Discords, el mini incluido, desaparecieron de allí con la larga alfombra junto al pergamino aún más largo. Y ahí se quedaron, el señor del caos frente a un embajador grifo y guardias sin saber como reaccionar y dos princesas tratando de controlarse para no echarle en cara a su hermano todo lo que hizo, siendo Celestia la que mejor éxito tuvo en ese apartado.

- Discord... te esperábamos esta tarde- dijo la princesa del sol sin mostrar emoción alguna.

- Ya, pero me dije... ¿por qué esperar a ver a mis princesas favoritas?

- Ya... Embajador, ¿le importaría dejar nuestra reunión para más tarde? Mi hermana y yo tenemos que discutir algo muy importante con el señor del caos, asuntos de Estado.

- Por supuesto, altezas, lo comprendo- dijo el susodicho, aunque maldijo en silencio a Discord por retrasar su reunión una vez más.

Cuando el grifo y sus soldados abandonaron la estancia, Celestia observo a sus guardias, diciendo con la mirada que ellos debían irse también. Un poco inseguros, los ponis obedecieron, dejando a sus princesas con un señor del caos muy confuso, pues sentía algo muy distinto al odio o a la indiferencia común en ellas. Esta vez, había cariño, algo que hacía muchos siglos que no experimentaba por su parte, empañado con algo de enfado, pero no llegaba al odio, y tristeza, y fue ahí en el que Discord supo que algo no iba bien. La princesa solar se levantó y empezó a caminar lentamente, con su hermana siguiéndola detrás.

- Dime, Discord, ¿te suena el nombre "Cake"?

Una pequeña alarma roja empezó a sonar en su cabeza, pero Discord la rechazo rápidamente, era imposible que se acordara de ello. El señor del caos empezó a flotar y se llevó su mano de grifo a la barbilla pensativo.

- ¿No era el nombre de esos pasteleros de Ponyville para los que trabaja Pinkie Pie?

- No, no son ellos- dijo Celestia con calma.

- Pues no tengo ni idea- dijo Discord encogiéndose de hombros, sacando a Luna de sus casillas.

- ¡Deja de finjir de una maldita vez! ¡Lo sabemos todo! ¡Tú...!- Luna se vio interrumpida por el ala de Celestia, quien le indicó con la mirada que se calmara.

- Esto... ¿Qué sabéis exactamente?- pregunto Discord, sintiendo algo que hacía mucho tiempo que no sentía, miedo.

Por respuesta, Celestia se decidió a iluminar su cuerno, apareciendo frente a ella un libro negro que alcanzó al draconequs. El lo agarró con curiosidad, abriendo y empezando a leer, muchísimo más rápido que cualquier otro, pero las hermanas pudieron ver su rostro pasar por infinidad de emociones. Sorpresa, indignación, tristeza, y, al final, resignación, al cerrarlo, pasó su garra de águila por la portada mientras suspiraba, dando una pequeña sonrisa.

- Esa Cake, debi suponer que haría algo así- Discord alzó la mirada y vio a sus hermanas, observándolo atentamente, sin apartar su vista de él.- Bueno, pues ya lo sabéis...

- ¿Cómo pudiste?- dijo Luna mientras avanzaba, dejando caer unas pocas lágrimas que había estado reteniendo desde hacía un rato.

- La alternativa era la extinción poni y vuestra muerte, y no pensaba pasar por allí.

- Ni siquiera pensaste en que podríamos entenderlo- dijo Celestia con dolor en su corazón.- E incluso cuando lo hiciste, no pensaste en acabar con esta farsa al romperse tu sello por primera vez, o tras tu supuesta reforma...

- Que puedo decir- dijo el señor del caos mientras se encogía de hombros.- Sospeche que los ponis no se tomarían bien la verdad...

- Han pasado más de 2000 años desde tu derrota- dijo Luna firmemente.- Muy pocos se acordaban de ti, lo único que hiciste al seguir con tu estúpida farsa, es reforzar la idea de que eres un monstruo, y aún más con tu traición.

- Te recuerdo que gracias a mi traición, Twilight consiguió esa llave para ese cofre y obtuvo ese castillo.

- Eso los ponis no lo van a ver- dijo Celestia.- Lo único que verán es que el señor del caos supuestamente reformado traicionó a las princesas de Ecuestria y ayudo al demonio Tirek a absorber su magia.

- Bueno, razón de más para seguir con la mentira, ¿no?- comento Discord con una pequeña sonrisa, carente de alegría.- Imaginad lo que pasaría si vuestros súbditos supieran...

- ¿Y por qué tendrían que saberlo?- dijo Luna, ya desesperada al ver que su hermano podría alejarse nuevamente.- Puede ser a puerta cerrada, nadie tiene que darse cuenta. Por favor... no quiero... no quiero perderte otra vez...

Discord observo las lágrimas salientes de su hermana pequeña, y un vistazo a Celestia, le confirmo que ella también tenía las suyas propias. El señor del caos se quedó pensando, pues no sabía que diablos hacer. Había pasado demasiado tiempo fingiendo ser alguien que no era, demasiado tiempo en su papel de enemigo mortal de las alicornios divinas... no estaba seguro de poder volver a ser el hermano que debería ser. Pero aún viendo a sus hermanas así, seguía pensando que lo mejor era alejarse de ellas, ¿qué pensarían sus ponis si descubrieran que el dictador que les hizo sufrir en el pasado era el hermano de sus princesas? ¿Qué descubrieran que subieron al poder por una mentira?

- Como dije, ¿qué pasaría si los ponis descubrieran la verdad? Podría significar vuestro fin como gobernantes, y los ponis os necesitan... Puerta cerrada o no, alguien podría darse cuenta. No esperéis volver a verme, sería bastante arriesgado...

Sin dar tiempo a las alicornios a responder, Discord desapareció en un flash blanco, dejando a las princesas desconcertadas, con el libro negro como la única prueba de que estuvo ahí. Inmediatamente después de su salida, Luna se derrumbó y empezó a llorar sin consuelo, siendo abrazada poco después por su hermana.


Había un cementerio cerca del castillo de las dos hermanas, en la aldea que se construyó poco después de la subida al trono de ambas alicornios, y al igual que el palacio, está se había combertido en ruinas, apenas se apreciaba lo que era antes. Discord avanzó lentamente por el camino pedregoso lleno de musgo y naturaleza, que reclamaba poco a poco su territorio, a la luz de la luna llena, que fue ocultada rápidamente por una gruesa capa de nubes. Pero lo único que se mantenía intacto, era un conjunto de tumbas que el señor del caos se propuso a mantener intactas después de su reforma, aunque en ese momento, la que le interesaba era una en específico, la de su primera amiga mortal... Cake. Observo la lápida durante un tiempo antes de suspirar.

- Bueno... Hades volvió a negarme el poder verte, así que aquí estoy. Me alegra saber que al menos tu podrás escucharme, aunque me hubiera gustado oír algún consejo tuyo, siempre me dabas los mejores- Discord se permitió dar una pequeña risa, antes de volver a su rostro serio.- Ahora mismo... lo necesito... no sé qué hacer con Celestia y Luna...

- Tu fuerte nunca fueron los dramas, eres mejor con los temas alegres...

Discord giro su cabeza, viendo a una poni que hacía bastante que no veía. El señor del caos dio una mueca antes de volver a girarse.

- ¿Qué haces aquí, Gea?

La diosa de la vida avanzó para colocarse junto a su hermano mayor, observando la tumba a sus cascos.

- Dar apoyo a un hermano, vi que lo necesitabas.

- No lo necesito, y menos de alguien que jamás ha bajado a ver a sus hermanas.

- ¿Crees que eres el más indicado para restregarle los errores de la gente en la cara?

- Por una vez... te daré la razón, y no se quien ha cometido errores peores.

- Según Crono, tu- dijo Gea sonriente.

- No me sorprende... Me ha odiado desde que me volví un "dictador", aun si fue para proteger a Celly y Lulú.

- Creo recordar que dijo que de ahí a intentar imitar a Ares hay un paso muy pequeño- dijo la alicornio verde.

- No te atrevas a decirlo ni en broma- gruñó el señor del caos, y un relampago cruzó el cielo nublado del Everfree.- Ares era un... psicópata que buscaba la destrucción de todo. Yo solo quise asegurarle un futuro a mis hermanas y a los ponis.

- Y se lo diste... a costa de tu felicidad- dijo Gea con un tono preocupado.- Ahora tienes la oportunidad de cambiar las cosas.

- O de empeorarlas... los ponis podrían tomarse muy mal la noticia.

- O no, no lo sabes.

- Conozco a los mortales, se muy bien como podrían reaccionar.

- Tienes una muy mala imagen de los mortales, hermanito.

- He tenido experiencia.

- Lo sé, lo sé, changelings, esos grifos, y muchos más... pero también te has topado con buenos mortales.

- Ya... pocos, muy pocos. Los mortales... sabes que son inestables, y pueden sucumbir muy fácilmente al mal.

- ¿Y qué hay de Cake?

- Una excepción.

- Ya... ¿Y Fluttershy? ¿Otra excepción?- Discord fue a hablar, pero su hermana no se lo permitió.- Luego tienes a sus amigas, ninguna de ellas parece mala poni.

- Son los elementos de la armonía, elegidas por nuestras sobrinas, obviamente no lo son.

- Ajá, ¿y qué hay de Spike? Es un dragón, y creo recordar que alguna vez dijiste que fue un error crear a los dragones.

- Y lo mantengo, son demasiado destructivos y han decidido rechazar cualquier intento de paz. Spike fue criado por ponis, una elemento de la armonía y descendiente de Harmony, obviamente sería una excepción a la...

- ¿Y Ember? La Señor Dragón no parece tan mala como los otros. Es más, ha aceptado una relación de paz con los ponis por respeto a Spike, ¿eso es ser demasiado destructivo y rechazar la paz?- en este punto, Gea estaba sonriendo ampliamente mientras Discord solo bufaba.- Eso sin mencionar a los ponis que, según tu, la mayoría sucumbirían al mal, pues bien, juguemos tu juego. Están los señores Cake, descendientes de Cake, la familia Apple, esas cutie mark crusaders, los padres de Rarity, los de esa potra llamada Scootaloo, la señorita Cheerilee, Zecora...

- Vale, vale, lo pillo, no todos los mortales son propensos a la maldad.

- Y aún así, tienes miedo... ¿Por qué rechazar el amor de tus hermanas?

- ¿Por qué te preocupa? Lo que voy a hacer es lo mismo que habéis estado haciendo todos los dioses, ver, meditar, y no intervenir.

Furioso, Discord chasqueo sus dedos y desapareció de allí, no queriendo estar más junto a su hermana. Volvió a aparecer cerca de la cima del monte Everhoof, solo rodeado de nieve y silencio. Al menos hasta que se giro y se topo con la sonriente Gea.

- Discord, puede que seas de los dioses más poderosos, pero sigues estando vivo, y puedo saber donde está cada ser vivo en todo momento.

- Ya lo sabía, solo quería ver si pillabas la idea de que quería estar solo- gruñó Discord antes de sentarse en la nieve, sintiendo a su hermana hacer lo mismo y apoyarse junto a él.

- Discord, si me preocupas, es porque de todos, eres el que más ha interactuado con los mortales. Y aunque me duela admitirlo, tu eres el único que se ha encariñado tanto con Celestia y Luna como padre y madre, y al contrario que ellos, puedes visitarlas cuando quieras.

- Gea...- dijo el señor del caos con un suspiro.- Mírame, llevo demasiado tiempo en el papel del villano, no se como ser un hermano. Y tampoco es que fuera el mejor, mis castigos eran un chiste, y cuando los daba, sabían como librarse de ellos.

- Por suerte para ti, ya están mayorcitas- dijo Gea con una sonrisa.- Ahora puedes olvidarte de cuidarlas, puedes hacer lo que siempre haces con nosotros.

- ¿Y eso es...?

- Ser el mejor hermano mayor que puede haber.

Discord dio una pequeña sonrisa antes de apretar a Gea en un fuerte abrazo, que ella acepto con gusto.


Celestia abrió sus ojos observando el sol saliente, iluminando un nuevo día, junto a su hermana. Habían estado toda la noche juntas, consolándose mutuamente. Después de su reunión, que no podían retrasar más, y en la que habían tenido que hacer un esfuerzo titánico para prestar atención. Luna era la que peor lo había pasado, pues creía firmemente que había sido su culpa, todo por apresurarse demasiado y no esperar. La diosa del sol suspiro, dispuesta a pasar un día también amargo, hasta que escucharon unos aplausos a sus espaldas. Al girarse, ambas hermanas abrieron sus ojos como platos, pues ahí estaba Discord, sentado en una tumbona como si nada, mirando con una gran sonrisa a sus hermanas pequeñas.

- Un amanecer excelente, queridas, como siempre.

- ¿D... Discord?- dijo Luna con incredulidad.

- El mismo que viste y calza.

- ¿Qué haces aquí?- dijo Celestia.

- Bueno, he estado pensando, y después de mucho pensar y recibir un consejo, he decidido que ya estoy harto de fingir. Luna, has ganado, voy a darle una oportunidad a eso de puertas cerra...

No pudo continuar, pues la alicornio oscura lo tiro al suelo llorando amargamente, al tiempo que le daba varios golpes en el pecho.

- ¡Estúpido! ¡Maldito idiota! ¡No vuelvas a hacerlo! ¡¿ME HAS OÍDO?!

- Alto y claro, Lulú- dijo Discord sonriente, abrazando a su hermana más pequeña, quien se detuvo poco a poco y acepto el abrazo.- ¿Mejor?- al verla sonreír, el señor del caos amplio su sonrisa.- Entonces... ¿puedo levantarme?

Luna se apartó un poco, repentinamente avergonzada, permitiendo a su hermano levantarse. Al hacerlo, observo a Celestia, quien hacía grandes esfuerzos por no romper su compostura, al menos hasta que el draconequs extendió su brazo para un abrazo. Pronto, la diosa solar se apretó contra el, dejando atrás su pulcra imagen de princesa intocable y empezando a llorar libremente, volviendo a ser una niña pequeña. Discord observo a Luna mirándolos con una sonrisa, y no le falto nada invitarla al abrazo familiar. Una vez se separaron, varios minutos después, el señor del caos se decidió a hablar por fin.

- Bueno, ¿quién tiene hambre?

Ambas hermanas se miraron antes de sonreír y marchar fuera de la habitación, siendo seguidas por el señor del caos. Varios guardias a lo largo del camino observaron incrédulos la rara visión de sus princesas hablando animadamente con Discord, sin insultos o bromas pesadas de por medio. Todo lo contrario, sólo había buenas palabras entre los tres, y continuaron así hasta llegar al gran comedor del castillo. Celestia y Luna se sentaron en su lugar habitual, y justo cuando iban a invitar a su hermano a sentarse en una de las sillas ya puestas, el draconequs se decidió por apartar una, elevándola hasta el techo, y colocar la suya propia, observando luego a sus hermanas.

- ¿Qué? Es mi silla favorita.

- No importa- dijo Celestia sonriente, girándose al escuchar la puerta de las cocinas abrirse.- Espero que te guste el desayuno, nuestros chefs son de los mejores del país.

- Aunque no superan a Cake- dijo Luna con con tristeza en su voz.- Ojalá estuviera aquí.

- Y lo está, seguro- comentó Discord, alargando su cola y acariciando la cabeza de su hermana, quien sonrió con cariño, siendo un espectáculo extraño para los presentes. La última vez que vieron al señor del caos interactuar con Luna, esta no le hablo con buenas palabras precisamente.- Recordadme que os lleve a su tumba.

- Eso nos encantaría- dijo Celestia con una gran sonrisa.

La comida pronto lleno la mesa, y los sirvientes se marcharon rápidamente, un poco chocados por la inesperada visita. Mientras los tres comían tranquilamente, Discord observo a los guardias, que estaban inmensamente nerviosos ante su presencia.

- ¿Vais a decirles la verdad?

- Pensé que dijiste...

- Luna, una cosa es que lo sepan los que trabajan aquí y otra que lo sepan los ponis que viven fuera.

- La verdad- hablo Celestia tras tragar un bocado de su pastelito-, es que pensaba hacer una reunión para...

- Para darles tiempo a que empiecen los rumores y se escapen de este castillo. Si me permites, Celestia, lo haré más rápido.

Con un chasquido, un micrófono y una mesa de mezcla de sonido apareció frente a él, empezando a trabajar de inmediato.

- A ver... Provando, provando, uno, dos, uno, dos...- la voz del señor del caos se escucho en cada rincón del castillo, incluido en los jardines, pero no salió fuera de sus terrenos, incluso aunque la calle estuviera a un metro de distancia.- Vale, ¡hola a todos, sementales y yeguas! Soy Discord, y estoy aquí para comunicaros algo importante... Celestia y Luna son mis hermanas pequeñas, no os molestéis en buscar explicaciones, no os las daré, quizá en un futuro lejano, quien sabe. La cosa es... este secreto no debe salir del castillo, así que, si alguno tiene la tentación de contar esto por ahí, recordad que el último mortal que traicionó mi confianza fue convertido en un grano de arena en mitad del desierto, así que si tenéis esa tentación, pensad que podrías ser el próximo grano.

- ¡Discord!- dijo la voz de Luna, que resonó por el castillo.- Eso es cruel, no hace falta amenazarlos.

- Solo por si acaso.

- Ni siquiera por si acaso.

- Cudadito con ese tono, aún soy tu hermano mayor.

- ¿Y qué vas a hacerme, eh?

- Umm... Una silla de bebés te quedaría bien.

- Si antes eso era vergonzoso...- comento Celestia mientras tomaba un sorbo de café, ignorando a los guardias descolocados.- Imagínate ahora, rodeada de ponis.

- No te atreverías...

- Na, es muy obvio... pero puedo contar una anectoda para tus trabajadores- Discord mostró una sonrisa traviesa y reclinándose en su silla.- Me acuerdo un día, cuando tenía cinco años, tenía que bañarla y se puso a correr por todo el castillo gritando...

- ¡¡NI SE TE OCURRA TERMINAR ESO!!

La princesa de la noche se lanzó al draconequs, aún sobre la mesa, Celestia tuvo que elevar todo con su magia. El señor del caos se apartó rápidamente al tiempo que reía sin control, saliendo del comedor, seguido de cerca por Luna. Al tiempo que ellos salían, la asistente de Celestia, Raven, entró en la sala, mirando con los ojos bien abiertos el espectáculo antes de acercarse a la princesa solar.

- He de decirlo, Raven- dijo Celestia al notarla.- Hechaba de menos a mi hermano mayor.

- ¿Alteza?

- No te preocupes, ya te contaré la historia, eres de mi máxima confianza. Y no te preocupes, no le permitiré convertir a nadie en un grano de arena- dijo Celestia mientras sonreía y empezaba a beber su taza.

- ¡¡¿POR QUÉ ME MOLESTAS SOLO A MI?!!- grito Luna, aún persiguiendo a su hermano.

- No te preocupes, tengo muchas otras de Celestia, como cuando intento robar una caja de galletas a los nueve años, es un clásico.

- Si me disculpas, Raven- dijo Celestia con los ojos bien abiertos-, tengo que impedir que Discord revele secretos de infancia.

Nada más decir eso, la alicornio se levantó y salió del comedor a paso rápido, con el objetivo de impedir que Discord dañara su reputación. En cuanto a Raven, observo a los guardias, quienes se encogieron de hombros, pero aún así, la unicornio vio algo que hacía mucho que no veía, genuina alegría. Si convivir con el señor del caos era el precio a pagar para que sus princesas fueran felices, que así sea.