Hola a todos, ha pasado un buen tiempo, mas del que me gustaría la verdad y de verdad lo siento por el no poder haber regresado, aunque sea para dejar un mensaje en algunos de mis fics, pues con las situaciones que vinieron una de otras se ha hecho imposible, mas el simple hecho de no tener ganas de escribir y la inspiración suficiente ha hecho que haya estado muerto… de manera no literal por supuesto, me gusta estar vivo gracias.

Bien, ¿qué es esto?, regresaste para traer repollo?, pueees… técnicamente este es un remake, ya que siento que en la anterior versión era muy simple, releyéndola decidí modificarla un poco, hasta que se me salió de las manos y cambie un poco… bastante, en especial cambie lo que es el lemon, esta muy aumentado así que desde aquí les avisare que si no son aficionados a esta parte pueden saltarla aunque recomiendo que no lo hagan, puesto que gran parte de mis esfuerzos fueron ahí jajaja.

Por cierto, tengo una cuenta en wattpad donde he escrito algunas historias y he resubido estas, tengo unas 3 historias finalizadas, pero son muy diferente a lo que han visto aquí antes, si se sienten aventureros y no pueden esperar pueden ir a mi wattpad (que tiene mi mismo nombre Dantrlan) y leer, también ahí esta esta versión de esta historia.

Solo me queda decir que disfruten de esta nueva versión y tengo planeado traer las historias que escribí en wattpad aquí, aunque no sé cuándo.

Hasta que nos volvamos a ver.

- Punto de vista de Drácula-

Abro mis ojos y me encuentro con mi hijo en su forma espiritual, estaba de vuelta en mi viejo castillo, he pasado milenios en este lugar y aun así, se siente tan solitario y vacío... aquí mismo, donde derrote a uno de los señores de la oscuridad, Carmilla Reina de los Vampiros, obteniendo de esta manera las alas de ángel, que en su tiempo me sirvieron en mi travesía, aunque debido a la corrupción de Carmilla perdió su habilidad para volar, reduciéndola a un mero salto que me levantaba varios metros del suelo, aunque no fue mucho de todas maneras me ayudo en el resto de mi camino, llevándome cada vez más a mi cruel destino.

Sigo mi camino entre las grandes paredes de mi propiedad, llegando a ser tan estrechas y también tan amplias con todo lleno de diferentes formas, es grande, parecido a un gigantesco laberinto, he vivido tanto tiempo en este lugar y aun así se siente como si me perdiera en la profundidad de mi morada... aunque de cierta manera es tranquilizador, a mí, que siempre me ha gustado la tranquilidad, yo quien siempre deseo el fin de su vida inmortal, siempre anhele morir, desde la muerte de la mujer que ame... desde la muerte de mi hijo, el trágico momento en el que mi mente se rompió e increíble furia tomo su lugar, trayendo así la destrucción al mundo y a la humanidad.

Mi esposa me oculto el fruto de nuestro amor, mi hijo llamado Trevor; aun cuando pase mis últimas noches con ella, no me lo confeso, siempre lo mantuvo oculto, conviviendo conmigo los últimos meses y efectivamente el ultimo ella estaba en cinta esperando nuestra descendencia, entonces mi hijo fue entregado a la Hermandad de la Luz, la misma organización por la cual fui entrenado en el arte de la guerra, pase años en este riguroso entrenamiento, todo con una simple meta... liberar al mundo de la oscuridad y la opresión de los señores de la sombra, entonces cuando estuve listo me embarque en mi travesía, la cual me traería el más cruel de los destinos.

Sin embargo mi hijo obtuvo el mismo destino, no, fue obligado a este destino, todo por la maldita profecía la cual mencionaba sobre mi linaje, solo alguien del linaje de un Belmont puede derrotar a Drácula, aun así mi hijo fue entrenado, paso años oculto de su verdadero padre, un hombre hundido en la oscuridad sin una pizca de luz, creyendo que se encontraba solo al perder a la única mujer que amo, y la mujer que lo engaño, aunque me entere mucho después.

Así como yo alguna vez lo hice, mi hijo se embarcó con una sola idea en su mente... destruir a Drácula, su padre, él fue engañado también por la hermandad de la luz, al no otorgarle la verdad de los acontecimientos de mi deceso en la oscuridad y mi asenso al puesto del Príncipe de las tinieblas y el terror y destrucción de la humanidad, aunque poco me importara ese detalle, realmente no me interesaba por lo que le pase a la humanidad, no tenían mi atención, mis únicos pensamientos eran la soledad que yacía en mí, y mis incesantes deseos de morir y obtener la verdadera paz.

Él se abrió paso a través de todos mis esbirros y llego a mi trono, dándome la supuesta sentencia de muerte, lucho valiente y ferozmente, como ningún otro hombre que enfrente antes, pero aun así no era suficiente, era demasiado poderoso para él, además de que no me agotaba, el por otro lado se encontraba exhausto y no podía continuar en nuestra batalla.

En esos momentos decidí terminar la pelea con mi espada del vacío, una espada nacida de mi soledad en la oscuridad, todo el vacío de mi ser y mi corazón frio como un tempano de hielo, congelando hasta el más ultimo de mis emociones humanas, se mezcló con mis reservas mágicas y me otorgo la espada que congela todo y a todos mis enemigos.

Muchos perecieron ante ella sin lugar a dudas, era una de mis más grandes armas y sin dudas una de las más mortíferas, sin más preámbulos clave la espada en el corazón de aquel hombre, pero antes de morir el menciono algo que sin duda alguna me hundió completamente en el abismo de odio, rencor y oscuridad de todo mi ser, oscuridad que recibí al eliminar a cada uno de los señores de la sombra, oscuridad que ha sido tan íntima conmigo, fue mi única compañera en todos mis años de vía, ella era todo lo que quedaba y aumento más con la noticia de este hombre.

Oh sorpresa, resulto ser mi hijo, no pude más y llore amargamente, pidiendo perdón inútilmente, aquí la última pizca de luz en mi vida, la única pizca de luz en mi soledad, se había esfumado... entonces una cosa y una sola idea paso por mi mente.

¿Marie me engaño?

¿Por qué oculto a nuestro hijo?

¿Fue acaso el miedo de mi trasformación a señor de la oscuridad?

Ella más que nadie sabía que nunca les haría daño, ni a ella ni a nuestro hijo, los amaría por toda la eternidad, ellos serían la luz en mi corazón, el cual hubiera sanado al tener a mi propia familia conmigo, solo anhelaba eso... compañía, detestaba la soledad, mi corazón ya no lo resistía, estaba cansado de estar solo... lo odiaba, ya tenía suficiente, y frente a mí, mi última oportunidad para tener a alguien a mi lado, se había esfumado, yo asesine a mi propio hijo.

Desesperado por traerlo de vuelta y evitar que el muera, le di a beber mi sangre, mi sangre era poderosa, capaz de traer a la vida a cualquiera y otorgarle gran poder, pero no me importaba, no me importaba si lo ataba a la misma inmortalidad en la cual yo perecí, y mi actual tormento, así que le di a beber, pero fue en vano, no vivió, el no regreso, su vida se extinguió.

O al menos eso pensé.

Enojado, lleno de rencor y odio, llame a todos mis ejércitos, licántropos, vampiros, todo ser que me servían y les di una sola y única misión, la destrucción de los humanos, durante muchos varios años más mis ejércitos destruían y azotaban al mundo, mi única misión era esa, acabar con los hijos de aquel que me traiciono, acabar con aquellos que hicieron cada pedazo de vida insoportable, acabar con ellos que me obligaron a matar a mi propio hijo, acabar con toda la verdadera escoria de este mundo, acabar con la plaga conocida como... la humanidad.

Entonces un día mi hijo despertó, por supuesto que había pasado desapercibido por mí, y forjo una alianza con otra persona que se adentraba en mi castillo Simont Belmont, hijo de Trevor y mi nieto, el guardaba un profundo rencor contra mí, y unieron fuerzas, aun así, no pudieron vencerme por lo que recurrieron a un truco bajo, una sola distracción que cometí fue necesario para que Simont me sostenga y claven una cruz de combate en mi corazón.

Caí en un profundo sueño, si bien esa cruz de combate me lastimo y me mando al largo letargo, no fue suficiente para matarme, nada lo era, solo me sumieron en un sueño, algo parecido a la muerte que tanto anhelaba, aun así no fue lo que desee, porque sabía que en algún momento, yo volvería, renacería y mi tortura llamada inmortalidad continuaría conmigo, un largo sufriendo, el cual me obliga a estar solo por toda mi existencia, plagado de los recuerdos, plagado del sufrimiento, plagado del odio, solo quiero escapar, solo quería morir.

Y Zobek, el rey de los nigromantes y la muerte misma me había ofrecido eso como un trato, me ofreció la oportunidad de morir, había recogido los trozos que, rotos de la legendaria asesina de vampiros, la cual blandí hace mucho tiempo, la cual me sirvió para destruir a mis enemigos, la cual me ayudo con mi oscuro destino, y la cual fue destruida por mis propias manos en mi asencion como un ser de la noche.

El trato era sencillo, detener la resurrección de Satán, monstruo que hace mucho tiempo destruí y lo obligue a regresar al infierno, durante todo el tiempo de mi reinado no se presentó nunca en frente de mí, porque el sabia, yo era demasiado poderoso para él, no me podía vencer, nunca lo aria, él tenía miedo de mí, miedo de un ser que es más fuerte que él, miedo de un ser que ya lo asesino antes y lo envió de vuelta a su prisión, y ese ser desapareció, el me creía muerto y estaba preparando su regreso a tomar el mundo que una vez le perteneció, había traído a sus hijos y ellos cumplirían la meta de su padre, traerlo al mundo para reinarlo de una vez por todas.

Deseando una pacífica muerte acepte el trato de Zobek y me embarque en la búsqueda de los acólitos servidores de Satán, pero había un problema, estaba demasiado débil, y no podría darles lucha, mi estado era patético para poder luchar, pero entonces un suceso extraño sucedió y me encontré en mi viejo castillo.

Tal y como lo recordaba, los laberintos, las mazmorras, y las salas, los candelabros, todo, hasta mis viejos sirvientes, aunque con una excepción, el castillo mismo no dejaría que me valla aun si tienen que obligarme, por lo que mis viejos sirvientes me traicionaron y tenía que asesinarlos.

Seguí con mi búsqueda con los acólitos y efectivamente encontré a uno, la hija de Satán, Raisa Volkova, termino contaminada por la energía demoniaca y fue puesta en un estado de inmovilización privándoles de sus poderes demoniacos.

Todo siguió su curso, hasta que mi hijo Trevor, reapareció ante mí, mencionando que Marie estaba en peligro, yo dudaba sobre esto, si bien quería salvarla porque aún la amaba, estaba demasiado dolido por su engaño, todo fue su culpa, una gran parte fue su culpa, si mi hijo hubiera estado conmigo, nunca hubiera odiado a la humanidad, estaba dispuesto a perdonar, hubiera tenido a alguien conmigo, hubiera tenido una parte de mi familia, aunque ella no esté conmigo, Trevor era muy especial para mí, lo amaba pues era mi hijo, pero no paso, ella me traiciono, y eventualmente llego a esto.

Así que me deje llevar, continúe por donde mi hijo me llevaba, destruyendo por el camino a mis antiguos siervos que estaban bajo el control de la sangre y voluntad de mi castillo, me había perdido en los sucesos que me trajeron a este punto.

No sé qué pasara, no sé qué elegiré, no lo entiendo ya, mi voluntad flaquea cada vez más, perdí a mi hijo, mi amada me traiciono, tantas emociones arremolinándose en mi frio corazón es insoportable, solo deseaba compañía en mi inmortalidad, solo eso, deseaba alguien que este conmigo el resto de mi existencia, deseaba que mi familia me acompañe en una vida inmortal, hubiera sido la criatura más feliz en el mundo y no hubiera conflictos entre los humanos y yo, pero no paso... fue todo lo contrario, termine solo y condenado a un tormento de oscuridad y soledad.

Era tiempo de tomar una decisión...

Punto de Vista - Tercera Persona

Dracul continuo con su camino, entrando a un nuevo lugar, una gigantesca biblioteca que parecía estar llena de polvo así evidenciando el tiempo desde su creación, grandes conocimientos habitaban en los libros que yacían en este lugar, un mar y un tesoro para cualquier historiador, sin duda alguna sería un manjar para los que adictos del conocimiento.

Pero para Drácula, nada de esto importa, el solo seguiría su camino debatiéndose si todavía debe confiar en la mujer que alguna vez amo más que nada en la vida, aunque la misma fue la que lo condeno a tal terrible destino.

Pero sus pensamientos fueron cortados por una suave y melodiosa voz y él sabía perfectamente a quien pertenecía, lo lleno de furia.

- Carmilla -

El lucho por decir esas palabras, no había duda, ella fue uno de los señores oscuros que derroto en el pasado y uno de los más odiados.

Aquella trayendo caos, antes de su momento de lucha ella le predijo que el seria uno de los suyos, una criatura de la noche, pero él era necio y siguió su camino matándola en el proceso.

Aun cuando ella le prometió su amor y su compañía por el resto de la inmortalidad, propuesta que pudo haber sido falsa, pero él nunca lo sabría, él estaba demasiado perdido por recuperar aquella mujer que lo condeno y traerla de vuelta a su vida.

Ella, la mujer que esta frente de él, es una de las mujeres más hermosas que pueden existir en el plano mortal, poseyendo un cabello castaño oscuro, tan oscuro como los de los mismos cabellos de Drácula, que parecieran tragarse la luz en una profunda y oscura noche, unos ojos verdes claro esmeralda.

El sinceramente tenía que admitir que esta mujer en frente a él era hermosa, demasiado hermosa, incluso quedó hipnotizado durante unos momentos por la actual belleza que se encontraba en frente.

Su cuerpo sin duda era capaz de poner furiosa de celos a cualquier mujer, simplemente perfecto, con todo en su lugar, sus grandes, suaves y firmes pechos, contenidos apenas en un vestido muy escotado marrón, perteneciente a la hermandad en la que el antiguamente sirvió, una cintura estrecha junto a sus anchas caderas que terminaban en un gran trasero, redondo y carnoso.

Sin dudas algunas ella era una Diosa, y él lo admitía, aunque fuera a regañadientes, y sinceramente lo frustraba un poco al encontrarla tan provocativa y sexy, fugazmente los pensamientos de poseerla ferozmente pasaron por su cabeza.

Pero aun así la imagen de aquella mujer que amaba permanecía... aunque en menor fuerza, pues su amor comenzó a flaquear desde que se enteró de su traición, su amor al ser demasiado grande causo un gran impacto a su corazón y su mente al enterarse de lo que estaba oculto de él, un impacto demasiado grande.

- Mi señor, es un gusto volverte a ver -

Una sonrisa cálida aparecía en el hermoso rostro de aquella mujer, eso dejó fuera de balance a Drácula, pues bien, el esperaba una pelea unilateral de todas las cosas, esperó que el pensamiento de que el termino su vida sería suficiente para comenzar una lucha apenas se vieran, pero al parecer no fue el caso y ella era más bien sumisa a él.

¿Qué podría haber hecho cambiar a esta mujer?

Era muy diferente de lo que es ahora, sinceramente no lo sabía y seriamente pensaba que era un engaño.

El la miro a los ojos con una intensidad ciertamente enorme haciendo estremecer a la mujer que estaba enfrente de él, aunque por dentro ella estaba más que feliz de estar junto a su amo, rey de la noche y único señor.

- Mi amado señor pronto dejaras de estar solo, siempre estaré contigo, y tu estarás feliz detenerme a tu lado~ -

Aquellos pensamientos llenos de devoción poblaban la mente de esta hermosa y ciertamente peligrosa mujer hacia el poderoso vampiro que se hallaba frente a ella.

Drácula se preguntó, si bien él quería saber cómo y porque, ella estaba aquí, el la había asesinado en el pasado y sin duda no quería volverla a ver... o al menos de eso se convencía, pero no pudo pensar con tristeza aquella propuesta que ella le hizo hace milenios cuando el aun peleaba para salvar a la raza humana de su inminente fin.

- Miles de años atrás -

Antes de que Gabriel empiece su lucha recibió una propuesta que lo desconcertó por parte de la vampiresa que tenía enfrente

- Dime Gabriel, ¿por qué te empeñas en revivir a esa mujer?, los muertos no pueden regresar a la vida, te advertiré, si continuas por este camino sufrirás solo por toda la eternidad -

El no entendía porque aquellas palabras estaban inundadas de tristeza, como si a ella le doliera el destino que Dios le tiene preparado para él, pero él lo desestimo creyendo que era parte de un engaño para asesinarlo si bajaba la guardia.

- ¡Cállate mujer!, Nada me impedirá traerla de vuelta a mi lado, y si tengo que destruir a ti y a los demás señores oscuros, ¡lo are! -

Él se negó, en esos momentos él estaba perdido en su inminente búsqueda de un artefacto conocido como la máscara de Dios que se decía que tenía el poder de revivir a los muertos, el la usaría para traer de vuelta a Marie... sí tan solo hubiera sido posible.

- Realmente me llena de tristeza, pero tú no tienes que estar solo para siempre, te ofrezco que te unas a mí, estaremos juntos toda la eternidad, tendrás una familia, ella esta muerte déjala ir... y ofreceré mi amor hacia ti y jurare por todos mis medios hacerte feliz -

Ella realmente quería eso, deseaba formar una familia, si bien ella era inmortal, aun así anhelaba una familia, aun siendo un vampiro sin escrúpulos ella aun deseaba algo que todos desean y eso era amor.

Ella fue atraída por el poder y la fuerza de Gabriel y estaba más que dispuesta entregarle felicidad y amor a aquel hombre que estaba desesperado por eso, metido en un camino que lo llevara al más grande sufrimiento que jamás haya tenido, ella deseaba darle una nueva vida y darle felicidad.

- No me interesa - Para su gran decepción y enorme tristeza Gabriel aún estaba obsesionado por traer a la mujer que lo traiciono y oculto a su hijo, estaba cegado por la tristeza y su deseo fue estar con ella otra vez, aunque sea por poco tiempo, eso realmente entristeció a Carmilla pero decidió aceptarlo, ella esperaba estar de vuelta con él, pero si se presentaba otra oportunidad como esta otra vez, ella la tomaría.

Convencería a Gabriel que permanezca a su lado, lo amaría y le daría una familia, era algo que también deseaba, era como Gabriel, alguien que estaba sola, deseaba a alguien para compartir su inmortalidad, entonces ella lo eligió como su compañero... pero él nunca la acepto y en cambio pelearon a muerte, y ella... termino asesinada por el hombre que secretamente vigilo y comenzó a amar, sus últimos pensamientos fueron de deseo, deseó una oportunidad para estar de vuelta y obtener a su amado.

Sin saberlo ella realmente recibiría otra oportunidad, ¿tal vez fue el destino?, ¿tal vez solo una coincidencia?, ¿un error?, no se sabe, pero ella tendría su única y última oportunidad, y de ella dependería cumplir con su deseo.

- Actualidad-

- Estoy a tus órdenes mi Príncipe, Soy tuya -

Esas palabras se clavaron profundamente en la psique de Drácula, él ahora estaba más confundió que nada, ¿por qué esta mujer está actuando así?, ¿ella no lo quería muerto hace tiempo?, justo en esa línea de pensamiento le golpeo un recuerdo antiguo, un recuerdo antes de su lucha contra ella, un recuerdo que había perdido y no le había importado... hasta ahora.

Aquel recuerdo, la propuesta de Carmilla, permanecer juntos por toda la eternidad, la propuesta de compañía, tener a alguien que lo acompañe en su tortuosa inmortalidad, tendría a una mujer completamente devota a él, alguien que lo amaría, que le ofrecería la felicidad y una familia, algo que el deseo toda su vida más que nada, y que se le fue negado irremediablemente.

Mi señor, por favor acépteme esta vez, yo quiero su felicidad, serás feliz conmigo y te prometo que te amare por siempre –

Carmilia estaba impaciente por dentro, estaba demasiado feliz de ver de nuevo a su amado, ella más que nada deseaba saltar y besarlo profundamente, ella quería darle un beso demostrándole su amor, ella quería que él sepa que era amado por alguien, y que ese alguien haría todo por él, ese alguien era ella.

– Carmilla... lo que estás diciendo, ¿es verdad? –

El tono de Drácula era vacío, repleto de tristeza y soledad, estaba pensando profundamente sobre lo que iba a pasar, dejaría ir a la figura de su fallecida amada e intentaría obtener felicidad, pero, dentro de él sentía miedo.

Sentía temor por otra posible traición, el comenzaba a sentir un poco de afecto por la mujer que se encontraba enfrente... lenta y seguramente ese afecto crecía, era extraño, casi se sentía como manipulación, aunque quizás solo sea su soledad hablando.

No quería volver a ser traicionado, tampoco no quería seguir solo, frente a él la oportunidad de una familia, su sueño había vuelto, una mujer que lo amaba, una mujer que estaba dispuesta a estar por toda la eternidad a su lado, dándole una familia si él deseaba, y solo pedía ser amada.

La tentación era enorme, dulce y deseada, él estaba cayendo en ella, él quería volver a sentir lo que es ser amado y quería volver a amar.

– ¿Mi Príncipe? –

Carmilla pregunto un poco impresionada, si bien ella esperaba que el este devastado por la soledad y la idea de una familia era ciertamente muy tentador, ella no esperaba que él acepte, ella esperaba que testarudamente siga aferrado a la idea y el amor que tenía por esa mujer, aquella mujer que le quito el amor de SU amado.

Pero al parecer no sucedió así, aunque también estaba lista para luchar contra el si se resistía, ella estaría con su amado aun si tenía que hacerlo por la fuerza si fuera necesario.

¡Pero no!, ella se encontraba feliz, muy feliz, quería gritar de felicidad, correr y abrazarlo como si no hubiera un mañana, pero no podía hacer eso aún, tenía que controlarse y asegurarse de tenerlo para siempre.

– Me refiero... a la promesa que hace tiempo me hiciste, tu... ¿aún estas dispuesta?, ¿aun deseas estar con alguien como yo por toda la eternidad?, ¿aun deseas amarme y tener una familia conmigo? –

Tu tono casi roto, ya no podía pensar, el anhelo de una familia lo golpeaba, el interés que tenía por el Rey Nigromante se hacía menos importante cada vez más.

Ni Zobek, ni los humanos, ni siquiera Satanás mantenían su interés, frente a el yacía su sueño, su castillo y la mujer que reina en él, ella era una reina y él era el rey, ellos serían los dueños de este lugar y los moradores del castillo no morirían, se mantendrían fieles a él como en un inicio, todo volvería como fue hace milenios.

Era un ganar y ganar, ¿no?, bueno no para el mundo real... ellos se encontraban en una complicada situación, la extinción de la humanidad estaba más cerca que nunca.

Pero eso dejo de importarle hace milenios y ciertamente él se encargaría de tomar su puesto de Satán cuando recupere todo su basto poder.

El contemplaba aquella hermosa sonrisa, Carmilla expresiva como siempre lo ha sido hacía el demostraba sus sentimientos, prácticamente su rostro sonriente y cálido irradiaba los potentes sentimientos de amor y felicidad, él se dio cuenta que ella realmente siempre hablo en serio.

Ella realmente lo amaba y quería formar una familia con él, ella quería pasar una eternidad con él, él estaba teniendo una sensación que hace mucho tiempo desconocía.

Esta era felicidad.

Esa sensación estaba brotando de él poco a poco, al sentir cada vez más cerca su sueño, él quería una familia, y el no negaría que Carmilla era hermosa, por Dios, ¡era una diosa en el reino mortal!, él pensó y admitió, ella era más hermosa y sensual que Marie, él deseo de devorar esos suaves labios rojos oscuros, besar ese hermoso cuello se estaban volviendo cada vez más difícil de controlar, él se estaba perdiendo así mismo, y no aguantaría más.

Ciertamente la lujuria y amor del Rey Vampiro siempre fue explosiva y potente.

– Si mi príncipe, soy tuya y de nadie más, mi amado príncipe –

Al terminar esas palabras la hermosa vampiresa se acercó lentamente a darle un cálido y tierno beso, que solo contenía una sola emoción, la más pura de todas, llamada amor, el amor que hace tanto tiempo espero y deseaba, el anhelaba ese sentimiento más que nada, y estaba a punto de conseguirlo, él tendría a la más bella de las mujeres y su amor, a cambio él también le abriría su corazón.

Pronto se acercaban cada vez más, ambos podían casi sentir la suave y cálida respiración unos a otros, podía oler el perfume de Carmilla, era suave y delicado, algo raro para una mujer tan poderosa y orgullosa, pero aun así le sentaba perfectamente.

Todo esto servía solo para ponerlo más desesperado por unir sus labios, llevo su mano y acaricio suavemente el rostro de esa bella mujer, ella cerro los ojos instantáneamente disfrutando con gusto la suave caricia proporcionada por el hombre que ama y ha amado por tanto tiempo.

Ella estaba completamente feliz, nunca había esperado este desarrollo, pero le encantaba, su sueño también seria hecho realidad, una familia con él, una familia con el hombre que amaba...

Pero este bello y emotivo momento sería interrumpido, ya que nada puede salir bien inicialmente, justo antes de tocar sus labios y sellar ese maravilloso beso un grito angustiado sonó por todo el lugar.

Ambos conocían ese grito, era Marie, la fallecida esposa de Gabriel ahora conocido como Drácula.

¡NO LO HAGAS! –

Al escuchar esa voz Drácula abrió los ojos en estado de shock e instintivamente envió su atención a quien evito el beso, entonces la vio...

Fue su esposa.

No...

Su esposa estaba muerta, si es así entonces. ¿quién era ella?

Sus pensamientos hechos caos repetían los eventos recientes, preguntándose a sí mismo por qué debía sufrir tanto.

Porque cuando él deseaba ser feliz y por primera vez él había dejado ir a la memoria de su esposa, permitiendo que descanse en paz y no la atormentaría más recordándola, él sabía que ella sería feliz porque él pudo avanzar, pero se equivocó, ella no quería que el la olvide...

Pero...

¿Por qué?

¿Acaso el ya no puede ser feliz?

¿Ya no puede tener otra oportunidad?

– ¿Marie?... ¿qué clase de milagro es este?" –

Cuestiono con un tono prácticamente quebrado, confundido no entendía nada, no entendía porque ella estaba aquí, acaso ¿estaba recordándole que no puede dejar de amarla?, acaso ¿él debe estar atado a ella aún después de la muerte?, acaso ¿él no puede tener otra oportunidad?

Ajeno a el Carmille se encontraba en un estado de furia.

Si bien Carmilla estaba feliz hace unos momentos, ella quería con todo su ser el beso de su amado príncipe, había esperado miles de años para esto y ahora esta ¡zorra!, vino y le arrebató ¡su beso!, ¡Su beso!

¡Porque no lo dejaba en paz!

Ella quiere darle felicidad y amor, ¡a él!, ella quiere curar su corazón herido y destrozado, pero nooo, ella vuelve para hacerle recordar sus errores.

Acaso no le importaba el estado mental de Gabriel.

¡Acaso no ve que el sufre con su maldita presencia!

Ella no iba a permitir que le arrebaten su única oportunidad.

¡No!

Ella lo tendrá por las buenas, o por las malas.

– No, no es un milagro amor... soy yo, estoy aquí contigo –

El corazón de Gabriel volvió a romperse, confundido y lleno de pesar camino lentamente hacía su esposa para darle un abrazo y besarla, pero fue detenido por una mano que tomo la suya, estaba temblorosa, solo ahí miro a quien pertenecía, era Carmilla a punto de llorar.

Estaba destrozada, estaba triste y se notaba en ese hermoso rostro, como lagrimas amenazaban en caer de él, ella temblaba, temblaba de tristeza, no quería perderlo, estaba tan cerca de mostrarle a su amado a amar de nuevo, pero no, no quería perder su oportunidad, ella lo amaba y sinceramente a él le dolió verla así.

Pero.

¡Ahí estaba su esposa!

¡Su Marie!, enfrente de el...

Él sabía que no podrían estar juntos por siempre, sabía que solo era pasajero, pero él quería volver donde ella, su corazón se dividió en dos, en Marie, su antigua esposa y Carmille la mujer que le prometió amor y una familia por el resto de su inmortal vida, el sinceramente no sabía que hacer en lo más mínimo.

– ¿Qué haces aquí?, porque... Y ¿cómo estas viva?... Tu ¿acaso me vienes a atormentar? –

Aquellas palabras cargadas de tristeza salieron de Drácula, no entendía porque estaba aquí, no entendía porque lo seguía atormentando, no entendía porque aun lo perseguía, no entendía porque no se iba en paz al cielo, el mismo la había visto partir, pero aquí está ahora, no lo comprendía en absoluto.

– Gabriel... no es lo que crees Gabr –

Pero fue interrumpida por un Drácula furioso, el algo que no le gustaba y realmente odiaba, era que lo llamen así, ese hombre murió, murió cuando se convirtió en una criatura de la noche, murió cuando se convirtió en la oscuridad misma.

¡Ahora era Drácula!, ¡El Dragón!

– No Gabriel, sigues siendo tu –

Marie respondió en un tono amable, fue el mismo tono que utilizaba para calmarlo en tiempos de antaño, pero no funciono, él no se calmó, solo se enojó más.

– Una parte de Gabriel murió cuando tu moriste, otra murió cuando me convertí en esto –

Se señaló a si mismo de una manera burlona, y un poco divertía a simple vista, aunque por dentro no le hacía gracia en lo más mínimo, y mientras ellos hablaban Carmilla se acercaba al lado de Drácula.

– Y todo lo que quedo, si algo quedaba, murió cuando mate a mi hijo... Trevor Belmont –

Ira como ninguna otra se cargó en esas últimas palabras, el rencor y el odio era palpable hacía la mujer que tenía en frente, al mencionar aquello ella se llenó de tristeza y quiso pedir perdón, buscaba solucionar esta situación solo para ser interrumpida por Carmilla

– Sabes... Tú lo engañaste ocultando a su propio hijo y ¿aun así quieres poner excusas?, ¿por qué simplemente no te marchas y nos dejas solos? –

Carmilla cuestiono con un tono de molestia evidente en su voz, quería estar a solas con su amado Príncipe y consumar su amor de una manera muy... placentera, pero esta metiche aquí no la dejaba.

Marie abrió los ojos en shock al darse cuenta de que aquella estaba demasiado cerca, y se percató de que ella estaba abrazando a Gabriel, SU Gabriel por la espalda, dejándole sentir esos grandes y suaves pechos en la espalda, aunque este último esté ignorándolo por lo enojado que estaba.

– T- Tu ¡TU! –

– Gabriel, ¡¿no ves que te está engañando?¡, ¡ella quiere tener el control de ti!, ¿acaso no lo ves? –

Enojos y celos se sintieron en ese reclamo desesperado, haciendo pensar un poco a Drácula... ¿y si ella lo engaña?, ya fue engañado una vez y no quería ser engañado de nuevo, aunque quien menciono esto era la mujer que lo engaño, y pensó de nuevo, Carmilla nunca lo engaño ni antes ni ahora, ella le pidió estar con él para siempre, pero él se había negado y la mato poco después.

– PFF por favor, me lo dice la mujer que oculto a su hijo, y la que lo orillo al cruel destino que ahora carga en sus hombros –

Carmilla respondió de una manera venenosa y llena de odio hacia Marie, pues no soportaba ver a Drácula en el estado que se encontraba ahora y sinceramente quería despedazarla, pero ella sabía que, si lo hacía, nunca podría tener oportunidad con su príncipe de las tinieblas, así que solo la agrediría con palabras, ¡un poquito nomas!, ¡tenía que hacerlo!

– ¡P-Pero no podía hacer otra cosa! –

Esas palabras salieron casi en suplicas y lágrimas comenzaron a salir de su rostro, Gabriel al percatarse se acercó a ella para intentar consolarla, pero alguien lo detuvo Carmilla, el la fulmino con la mirada y se encogió un poco pero rápidamente lo tomo de los hombros mientras preparaba un hechizo para tele transportarse junto con él a otro lado, ella realmente estaba harta de esto y estaba harta de la otra zorra, así que se iría con él para motivos más... interesantes.

– Adiós, zorra – Se despidió con una sonrisa cruel, Drácula intentando alcanzar a Marie estiro el brazo, pero fallo miserablemente...

¡NNNOOOOO! –

Un grito ensordecedor se escuchó a lo largo del castillo por parte de Marie que rompió en llanto al descubrir que Gabriel se fue de su lado y posiblemente nunca más vuelva.

Bueno ya saben, esto es una advertencia, se viene lemon y con la reescritura es uno mucho más explícito y potente, léanlo bajo su propio riesgo xD, no digo mas y disfruten.

Drácula y Carmilla aparecieron de repente en un cuarto vacío con varias mesas pequeñas alrededor, y una gran cama en medio, muy grande para la opinión de Dracul, Carmilla tomo la mano de Gabriel y lo dirigió para "hablar" con él en la cama, el accedió, aunque por dentro aún estaba furioso con ella, pero no sabía que la furia y rabia serian cambiadas por lujuria incontrolable.

Aun así, ciertamente podría castigar a la voluptuosa mujer de una manera muy tortuosa.

Por otro lado, Carmilla por dentro estaba nerviosa, si bien ella actúa seductora y coqueta realmente ella nunca estuvo con un hombre, en el tiempo en el que estaba con la hermandad de la luz

Nunca se entregó a nadie y estaba entregada completamente a la fe y cuando ascendió como la reina de los vampiros, nunca se interesó y sinceramente no sentía a nadie digno para estar con ella, y ahora estaba en una cama con alguien digno y alguien que amara... era un manojo de nervios, pero primero había que calmarlo.

– ¿Por qué hiciste eso Carmillla? –

Pregunto con una voz que denotaba molestia, ella simplemente respondió un poco cohibida.

–Porque ella no puede ser la verdadera Marie, ella es solo una parte de ti que no la quiere dejar ir mi Príncipe, una manifestación de su subconsciente –

Drácula se detuvo a mirarla fijamente por un momento antes de asentir y tranquilizarse un poco, solo entonces se dio cuenta de que estaban en un cuarto, sentados en una cama muy cómoda para él, le agrada pues el prefería una cama a un ataúd, era más cómodo, no por ser un vampiro debía ser cómo lo imaginaban los demás.

Entonces una sonrisa un poco lujuriosa se formó en su rostro, si bien el admitía que sería un poco hipócrita y aun no lo aceptaba del todo, el entendía que debía de dejar ir la memoria de su antigua esposa y tratar de conseguir un nuevo amor, el ya no soportaba la idea de pasar más tiempo solo.

– Em.. esto... Mi señor... –

Carmilla se detuvo unos momentos, antes de unir sus labios con los de Drácula, perdiéndose en un suave beso que ella deseaba dárselo anteriormente, pero no había podido, sus labios unidos se sentían genial en el pensamiento de ella.

Aunque se sientan fríos al tacto ella sentía aquella soledad a la que su amado había estado condenado durante tanto tiempo, que se manifestaba en un frio intenso.

Pero a ella no le importaba ella estaba feliz por esto.

Por otra parte, Drácula se sentía tan bien, las sensaciones, la suavidad, todo era embriagador el placer de devorar esos labios carnosos era intoxicante.

Pero él deseaba más.

Mordiendo ligeramente los labios inferiores de Carmilla y causando un pequeño gemido de sorpresa por parte de ella, le obligo a abrir su boca, el no perdió tiempo y llevo su lengua dentro de ella, Carmilla abrió sus ojos de sorpresa, pero pronto los cerro presa del placer del beso de su príncipe el cual la hacía gemir suavemente al sentir sus lenguas masajeándose unas a otras en un dulce baile que si bien fue suave al principio pronto se volvió una furiosa guerra entre lenguas que Drácula gano, dejando a una Carmilla un poco aturdida por la sensación.

La electricidad bailaba en sus cuerpos, el placer crecía y los gemidos de la sensual mujer se hacían presentes lentamente, primero con pequeños quejidos mientras el beso profundizaba los gemidos sensuales se hacían más fuertes, los corazones latían con fuerza y emoción.

Él no la dejo descansar ni un momento pues agarro sus suaves pechos mientras comenzaba a besar lentamente pálido y suave cuello de su amante.

Ahhhh~~ Mi príncipe~ –

Intentaba reprimir con todas sus fuerzas los gemidos provenientes de su boca, pero simplemente no podía Drácula estaba haciendo un buen trabajo en sus pechos, y a ella le encantaba.

Dándole pequeños besos en el cuello fue desabotonando lentamente el apretado corsé, con cada botón esos pechos se hacían cada vez más grandes, libres de su atadura.

Drácula se detuvo un momento admirando la belleza que tenía en frente, su rostro sonrojado, sus labios entre abiertos que absorbían el oxígeno lentamente, su exuberante pecho subía y bajaba producto de la áspera respiración.

Él podía ver como esos redondos pechos rebotaban ligeramente, sus pezones rosa pálido proporcionales al tamaño de esos melones, el trago saliva y con suavidad llevo su mano hacia una de ellas, sintiendo su carne mientras su mano se hundía en la piel.

Son tan grandes... –

Murmuro del deseo sonrojando a la ya roja mujer quien solo podía mirar a otro lado de vergüenza, su corazón martillaba y con fuerza, sintiendo que contra su propia voluntad la excitación la llevaba a perderse.

Sus pezones se levantaban y se endurecían sin que ella pueda evitar, Drácula solo sonrió divertido por la reacción y con suavidad apretó el globo de carne.

Ahh~ –

Los gemidos no se hicieron esperar, obligada por el placer Carmilla disfruto las caricias, sus pezones erectos entre las manos del hombre rozando la piel dura, el placer y la electricidad viajaba desde el pequeño punto a todo su cuerpo.

Drácula absorto en aquella suavidad se acercó a esas tetas llevando sus labios frente al pequeño y duro punto, suavemente sopló en el sintiendo el escalofrió de placer de la mujer.

No espero más y con sus labios atrapo aquellos pezones en su boca.

Mi señor~ –

La melodiosa y erótica voz sonaba en su cabeza, excitándolo más y más lentamente lamió el pezón dándole cariño y amor, chupándolo y mordiéndolo, tomándose su tiempo, solo podía hacer eso, eran demasiados perfectos, debía de darle la atención adecuada.

Su mano libre ni lenta ni perezosa se dirigió a su seno expuesto y libre, comenzó a amasarlo, sintió la flexibilidad y suavidad, acariciando con la yema de sus dedos el pezón endureciendo lo al tacto, ahora ambos pezones duros disfrutaban el áspero tacto del vampiro.

Carmilla frotaba sus piernas entré sí, perdida en las sensaciones celestiales proporcionados a sus pechos, los escalofríos placenteros nublaban su mente, sus manos suavemente acariciaron el cabello de su hombre mientras sonreía de felicidad.

Las manos bajaron lentamente sintiendo del monte celestial, por debajo de sus pechos rosando su esbelta y estrecha cintura, sintiendo sus caderas y apretándolas entre sus dedos posesivamente, ella disfrutaba, ella le pertenecía a él.

El hombre sin dejar de comer esos apetitosos pechos sintió el contorno de las caderas seductoras, anchas y gruesas listas para llevar a un hijo sin problemas, sus manos con presión en la piel bajaron hacía la hinchazón pronunciada se ese redondo trasero.

¿Te gusta mi cuerpo mi señor? –

La sensual voz de Carmilla se hizo presente, el afecto la devoción y el tono sumiso lo complació, respondiendo burlonamente apretó esas nalgas carnosas entre sus manos.

Me encanta... Este perfecto cuerpo solo está hecho para mí –

La mujer avergonzada y orgullosa de aquella reacciona asintió satisfecha del placer, sintiendo como el vestido ya casi retirado terminaba de caer, revelando todo su cuerpo pecaminoso al mundo, o más bien hacia su hombre.

Que delicioso manjar... –

Relamiéndose los labios a tal maravillosa vista el poderoso vampiro empujo suavemente a la mujer a la cama, recostándola y subiendo encima de ella, observándola con hambre primitiva.

Su boca no se resistió y bajo de nuevo a esos pechos, dándole placer a los pezones ya duros con sus labios siendo recompensado por los gemidos de placer de la mujer.

Lentamente dejo sus pezones, bajando sutil hacia la base de sus pechos, beso su vientre plano y esbelto mientras sus manos jamás dejaron de consentir los pechos abandonados por su boca.

Carmilla tembló de placer y expectación sintiendo los besos depositados que se sentían cada vez más y más abajo, su vientre palpitaba y la humedad hacía tiempo que la acompañaba, su rostro sonrojado volvió con fuerza de vergüenza al sentir las intenciones del hombre.

Por supuesto no iba a negarse al placer.

Los besos se colocaban en su vientre, bajaban lentamente, debajo del abdomen muy cerca de la zona prohibida Drácula separo sus piernas sin esfuerzo, ella no se negaría, ella haría lo que me el desease.

Carmilla voy a consentirte –

El tono ronco y seductor la hizo suspirar no solo de placer, ella hace tiempo lo había aceptado con todas las consecuencias, tímidamente abrió sus piernas a el.

Ahhhh~ –

El gemido más fuerte y sonoro salió de sus labios regordetes, el placer se sintió en todo su cuerpo, si vientre necesitado palpito de dolor y deseo, sintió la lengua cálida y húmeda penetrando sus aposentos ya húmedos y el placer, solo el placer la habría traído al éxtasis.

Drácula lentamente comenzó su trabajo oral, esa húmeda cavidad era deliciosa y cálida, rápidamente puede convertirse en su comida favorita, su lengua bailaba dentro y con sus manos frotaba y apretaba los gruesos muslos mientras su rostro yacía enterrado en el tarro de miel.

La mujer se retorcía del placer al sentir su órgano devorado, los sonoros gemidos resonaban en la habitación incluso fuera de ella, pero nadie los interrumpiría, disfrutarían ambos.

Sintiendo el placer demasiado su vientre comenzó a palpitar y Dracul solo continúo devorando más y más el húmedo canal, sentía su lengua presionada por los músculos, pero el no se detendría.

Los gemidos fuertes llenos de placer resonaban, la mujer apretaba entre sus manos las sabanas con fuerza, el escalofrió se alargaba y una fuerte sensación se acercaba.

Hazlo... Termina para mí, disfruta... –

El tono rudo de su amante rompió el sello y todo el placer estallo en un torrente acuoso y dulce, empapando a su amado, a él no le molesto y solo mostró una sonrisa satisfecha y orgullosa.

Y... Yo s... Se sintió muy bien~ –

Carmilla respiro con suavidad aun saboreando el placer de su orgasmo, aunque ella deseaba responder de la misma manera.

Mi señor... Déjeme devolverle el favor... –

Un tanto tímida y nerviosa le susurro con suavidad, recibiendo una sonrisa divertida.

Se libre –

No esperando tal petición, pero aceptando gustoso el hombre sonrió y se acostó en la cama con expectativas de lo que sucedería a continuación.

La hermosa mujer nerviosa, roja y llena de lujuria se acercó al hombre acostado, su erección palpitante debajo de la ropa que llevaba puesta, pues la única persona desnuda era ella, pero pronto acabaría eso

Palmeando aquel bulto y sintiendo la dureza Carmilla se lamio los labios de anticipación, suavemente y con su corazón bombeando retiro el pantalón.

Ahí frente a ella se encontraba su objetivo, la vara de carne de su señor, su amor, con timidez ella se acercó al falo se carne, sus pequeñas y delicadas manos lo envolvieron, se sentía cálido al tacto, palpitante y duro.

Es tan grande... –

Murmuro sin pensar recibiendo una sonrisa satisfecha, su tez pálida encendida de un rubor, su corazón emocionado, lentamente su mano apretó alrededor del palo de carne recibiendo un gruñido de placer y satisfacción, ella sonrió alentada por el buen trabajo.

Su mano viajaba en un vaivén, arriba a abajo apretando y sintiendo la textura del órgano, su curiosidad se hizo cargo, ella deseaba devolver el placer que sintió.

Envalentonada se acercó lentamente al miembro quedando frente a el, la cabeza bulbosa palpitaba y el líquido pre seminal goteaba de la hendidura.

De repente sintió una mano en su cabeza y vio la mirada del hombre, estaba llena de deseo y expectación, la alentaba a seguir.

Su lengua tímidamente saboreo el órgano de carne, sintiendo el sabor de aquél caliente líquido si bien no era agradable ella se acostumbraría a el, después de todo sintió que era adictivo.

Lamió la cabeza con diligencia mientras sus manos habían comenzado a trabajar con el resto del miembro, acariciándolo suavemente, dándole placer con sus tersas manos mientras su boca se aseguraba de lamer la cabeza.

La mano en su cabeza detuvo sus pensamientos y la obligo a ir mas allá, lentamente sus labios se abrieron aceptando el falo, la cabeza se encontraba en la cálida boca, sus carnosos labios atrapaban y presionaban la unión de la cabeza y el tronco, un gemido ronco escapo de los labios del hombre.

Queriendo complacer a su amado Carmilla continúo con su tarea, la mano en su cabeza exigiendo más, lentamente la empujó a tragar más y más del miembro, lentamente centímetro a centímetro el pene del hombre entraba en su boca.

El hombre disfrutaba de todo esto, sus pensamientos conflictivos olvidados, sus ojos solo veían a la diosa que actualmente le servía con devoción, el placer que sentía era insondable y potente, por un momento la idea de devastar su garganta brillo en su mente, pero decidió que ambos lo disfrutarían.

La prisión caliente y húmeda tragaba lentamente hasta que él se detuvo viendo el reflejo nauseabundo y la dificultad de la mujer a continuar, a él no le importo, simplemente disfruto del acto, simplemente ver a esa belleza haciendo tal acto lo éxito de sobre manera, disfrutaba de todo lo que hacía su mujer.

El trabajo oral de la mujer continúo cada vez mejorando más, tragaba más y cada lamida, cada vez que chupaba y acariciaba se sentía mejor, su devoción fue ciertamente grande.

Sintiendo la mirada del hombre Carmilla estaba orgullosa, su mano acariciaba su cabeza y palabras de aliento y placer golpeaban sus oídos, su corazón latía de satisfacción y lujuria, ella quería complacerlo más.

Un pensamiento brillo en su mente lujuriosa notando la mirada del hombre a sus redondos pechos que se bamboleaban cada vez que la mujer introducía el pene de su amante, una idea traviesa surgió.

Levantándose y abandonando su trabajo recibió una mirada confundida e interrogante, ella solo sonrió dirigiendo sus enormes pechos y acogiendo al miembro entre ellas, ella haría que el primer orgasmo de su amado sea inolvidable.

Su carne jugosa y suave apretó deliciosamente el miembro del hombre que gruño visiblemente disfrutando de la sensación, los suaves rebotes de esas maravillosas tetas lo llenaban de placer, su estamima se agotaba más rápido con este último movimiento.

Carmilla... –

Susurro de placer con tono posesivo, la mujer acerco sus labios a la cabeza que sobresalía y comenzó a consentirla con besos y lamidas, cada vez el miembro palpitaba más, se estaba expandiendo entre sus tetas.

Si mi señor~ –

Su voz casi sonaba un ronroneo lujurioso y amoroso, redoblo sus esfuerzos apretando la carne voluptuosa y sus labios otorgándole placer inimaginable, pronto las caderas del hombre se movían buscando la liberación.

Carmilla... Quiero que lo tomes todo, no lo desperdicies –

El tono de mando éxito a la mujer lujuriosa más de lo que ya estaba, sus esfuerzos se doblaron buscando su ansiada recompensa, el miembro palpitaba locamente en sus pechos, vibrando en su piel.

De repente sintió que la mano la obligaba a tragar todo el falo y un torrente de semilla espesa y caliente fluyó desde el glande, la chica abrió los ojos por la maniobra inesperada mientras trataba de tragar toda la semilla que inundaba su garganta.

Cada trago se escuchaba en la habitación, el vampiro llenando la boca de la mujer con su semilla, disfrutando de su dominio, veía las lágrimas del esfuerzo en la noble dama tragando diligentemente.

El hombre sonrió mientras su orgasmo se detuvo admirando la erótica imagen, la pelinegra tenía su semilla en sus labios que caía en sus pechos, la imagen sensual solo lo volvió más duro, el esperó a que la mujer termine su bebida.

Con el último trago la belleza castaña suspiro de satisfacción, su mirada vidriosa se dirigió al miembro, se veía más amenazante que antes.

Es hora de empezar... –

La voz de su señor hizo eco en la habitación, el aire frío hacía cosquillas en su piel.

Ven aquí –

Con su tono de mando ella obedeció, se acercó a gatas, sus pechos caían viéndose aún más grandes y apetitosos, esa sabía que tenía que hacer ahora.

Carmilla se sentó en el regazo del hombre su miembro rozando los labios de su húmedo coño, pareciendo aceptarlo su entrada estaba entreabierta goteando y humedeciendo la dura herramienta.

No se necesitaban palabras, Carmilla sabía qué hacer, movió experimentalmente las caderas sintiendo el miembro frotarse contra ella, solo logro ponerla más deseosa, su vientre palpito con fuerza.

La castaña oscura se acostó en el hombre clamando su atención, el respondió y la rodeo con sus brazos, su primera vez iba a ser de forma amorosa.

La mujer tomo el miembro en su mano y la dirigió a la entrada, sus ojos no reflejaban dudas, solo deseo y amor, el hombre lentamente empujo sus caderas entrando en la prisión de carne que lo apretaba con fuerza.

Umm~

Carmilla gimió del placer sintiendo como entrada cada vez más, sentía el contorno caliente y duro del miembro que invadía su sagrado lugar, la tensión que debería haber disminuida con los juegos previos y el placer en grandes cantidades.

El hombre se retiraba y entraba lentamente mientras acariciaba su cuello la besaba, sus labios se habían unido amorosamente, los fueron besos cortos y abundantes mientras el miembro penetraba más a la mujer.

Una barrera detuvo al hombre sintiendo a la mujer estremecerse con dolor, acarició su mejilla y la beso con amor y lujuria obligándola a olvidar el dolor en el beso y el enterró todo su miembro dentro de ella, la chica gimió con fuerza en los besos, el placer y el dolor hechos uno.

El dolor atenuaba mientras el hombre seguía besando con fervor a la mujer, sus corazones se habían hecho uno, latían con velocidad juntos, el amor florecía en este acto.

De un momento a otro el dolor se detuvo y un gran torrente de placer inundo a la vampira, Drácula yacía en su cuello, sus colmillos profundos en su piel, la mujer gimió del placer, su dolor olvidado.

Una marca apareció en el cuello de la mujer, los sentimientos profundos se compartieron en la pareja, Drácula sentía el amor puro de la hermosa vampiresa, él lo respondería.

Regreso a sus labios y continuaron los besos, las caderas de la mujer rebotaban en la pelvis del hombre, el miembro entraba y salía golpeando la entrada de su vientre, el placer era intoxicante.

La mujer se retiró de los besos y con sus manos se apoyó en el estómago del hombre, cerro los ojos y acepto el placer, sus pechos se movían rápidamente rebotando como un par de globos, el pene entraba y salía de ella y su respiración era pesada y llena de placer.

El miembro golpeaba sus puntos mas placenteros, golpeaba la entrada de su vientre donde pronto iría la semilla del hombre y sus futuros hijos.

Mas más mas~ dame más amor mío~ –

La racionalidad se esfumo de la mente de la mujer y toda la formalidad desapareció, solo el amor y el deseo persistía.

Esas caderas anchas, esas piernas gruesas volvían loco al hombre, el las acarició, las apretó, golpeó ese trasero redondo y rebotante, el hombre disfrutaba de lo que sucedía.

Ambos habían caído totalmente en la lujuria, el lenguaje obsceno mezclado entre gemidos era presente y cada vez más fuerte.

La mujer cabalgaba al hombre apretando con su delicioso coño el miembro, buscando su semilla, buscando ser llenada.

El perfecto culo de la mujer rebotaba incesante, sus gemidos roncos sin restricciones, todo el tiempo había caído en orgasmos, su mente solo reconocía el placer.

Pero ansiaba la semilla de su hombre, necesitaba ser marcada, impregnada, así sus caderas se volvieron más salvajes en busca de su ansiada recompensa.

Amor hazlo, lléname, embarázame soy tuya~ –

Esas palabras rompieron algo en la mente del vampiro, asintiendo mentalmente decidió darle lo que pedía.

Tomo sus caderas y empujo profundamente en su coño, enterrando la cabeza en la entrada de su vientre, sus embestidas se volvieron rudas y salvajes, la mujer cayo rendida recostada en su pecho, besándolo con amor y pasión, sus grandes globos presionados en la áspera piel sumándole placer.

El miembro se expandía en su apretado coño que lo exprimía con fuerza buscando su anhelado líquido.

¡Carmilla, eres mía!, ¡mi mujer! ¿me entiendes?! –

Entre embestidas el vampiro gruño, la mujer asintió en total adoración, salpicándolo de besos y mordidas amorosas mientras sus caderas saltaban de alegría recibiendo sus embestidas.

¡Lo soy!, Soy tuya mi amor, solo tuya, ¡la madre de tus hijos! –

El hombre no pudo resistir más, la cavidad celestial lo ordeñada dándole placer sin precedentes, golpeo profundamente enterrándose en su vientre se rompió.

La semilla espesa y caliente irrumpió en el útero de la hermosa mujer, llenándola de jubiló de placer y sellando su destino, su orgasmo mutuo no se comparaba a los de antes, los besos amorosos solo lo mejoraban.

Carmilla había recibido un creampie completo y muy profundo, había sido marcada, quizás pronto su sueño de ser madre se cumpliría.

Ambos saborearon el placer que recorrió por su cuerpo, la semilla cálida goteando de su unión, ambos se besaban sin descanso, los sentimientos profundos se enterraban en sus corazones, el amor era sentido por ambos.

Carmilla yo... –

El hombre comenzó, su voz titubeó un poco, la mujer lo miró con emoción, felicidad y amor.

Yo... Yo te amo... –

Con el fuerte vínculo el poderoso vampiro sintió el amor de la mujer hacía él, sus sentimientos comenzaron a compartirse y el amor en el comenzó a nacer.

La mujer no le respondió y con una sonrisa radiante lo abrazo con fuerza besándolo con emoción pura y amor.

Pero la noche era joven, la mujer muy hermosa, ella se crispó levemente al sentir el miembro erecto en medio de sus nalgas y le sonrió pícaramente.

Continuamos... ¿Amor?

Y... fin, espero que hayan disfrutado la nueva versión extendida de este lemon.

El tiempo congelado en ese Reino siguió solitario a los eventos que en el exterior se manejaban.

En el plano mortal la humanidad se llenó de caos, el antiguo hijo de Drácula, Alucard traicionó al rey de los Nigromantes y la muerte, él fue la única luz que quedaba para la humanidad.

Por otro lado, el Nigromante convocó a todos sus ejércitos para la inminente guerra, sus súbditos, liches y muertos vivientes aparecieron ante él para protegerlo a toda cosa y asegurarle la victoria.

Y el enemigo de la humanidad Satán, profetizado desde los inicios del tiempo fue resucitado y trajo caos y destrucción al mundo, tal como decían las profecías.

El fin había llegado.

Así una guerra que nunca acabaría empezó, todo esto ajeno al vampiro que antiguamente ayudaría a la humanidad a cambio de su muerte, todos lo esperaban, clamaban por el.

Pero eso ya no importaba, él estaba en casa.

Tiempo después

Aquel castillo que hace años fue lúgubre y tétrico había cambiado totalmente, esta realidad nacida del inmenso poder de Drácula volvió a su gloria y la vida comenzó a nacer nuevamente.

Tal era el poder de Drácula que todo un reino fue creado y se expandía cada vez más y más.

Las antiguas razas que se perdieron en la historia, seres mitológicos prosperaron en esta realidad, los licántropos, dragones, elfos y muchas otras criaturas nacidas del poder perteneciente al Señor Vampiro vivían en paz, reflejando una visión diferente a lo que alguna vez fueron.

Las ciudades de fantasía nacieron en este Reino y todos sus habitantes alababan y bendecían al creador y su familia.

Y en el centro de todo, aquel enorme castillo cubierto de la luz del Sol, yacía brillante y majestuoso.

Sus habitantes con sonrisas eran felices, el ambiente reflejaba paz y tranquilidad.

Y en los aposentos reales se encontraba una pareja, un hombre su aspecto era de mayor, pero, no viejo ya que se veía joven aun, tenía el aire de ser un rey y su lado estaba una de las mujeres más hermosas que puede haber en el planeta.

Una mujer de pelo largo negro como la noche, igual al del hombre que está a su lado, unos labios rojos oscuros, unos ojos verde color esmeralda, sus piernas largas, sus grandes y voluminosos pechos aún más grandes por la hinchazón de ser madre, y su enorme y esplendido trasero la cual tenía el vientre abultado, al parecer de un embarazo de alrededor de 6 meses.

Ambos apoyados en los ventanales de su habitación veían jugar a sus niños muy contentos que se encontraban en las tierras del castillo, unos niños muy parecidos a sus padres y sin duda tan energéticos como ellos.

¿Al fin encontraste el motivo de tu existencia amor? –

Pregunto de una manera muy tranquila aquella mujer, con una voz tan melodiosa y hermosa que haría que cualquier hombre quede embelesado por ella.

Si al fin lo entendí... yo nací para estar contigo –

Aquel hombre tomo sus manos y le dio un suave beso en los labios, un beso lleno de amor, él amaba a esa mujer como nunca amo a nadie, esa persona que estuvo con él para liberarlo de la oscuridad en la cual estaba hundido, en la soledad en la cual sufrió años tras años, si bien no se llevaron bien al principio y hasta intentaron matarse, ahora se amaban profundamente.

Te amo mi Príncipe, mi Rey mi Amado –

Ella le respondió con algunas lágrimas de felicidad en los ojos mientras él le sonreía y la trae en un cálido abrazo.

Y yo también te amo, mi reina, mi esposa, mi amor –

Acaricio su rostro y le dio un beso, lleno de amor, uno de los muchos besos que tendrían por el resto de su inmortalidad.

Él era feliz ahora.

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FIN

Bueno, ¿hubo bastantes cambios no?, jajaja, lo que deseo destacar que si bien el final no dista tanto que la otra versión, si hubo diferencia pues siento que la había terminado de golpe y eso al releerlo no me gusto nada, pero en fin no los molesto más, espero que les haya gustado esto tanto como a mí me gusto escribirlo.

¿Qué opinan, cuanto le ponen a esta nueva escritura?

¿1/10?

¡Hasta la próxima historia, se despide Dantrlan!