Notas Obligatorias: Los personajes de Saint Seiya no pertenecen, son creación del señor Masami Kurumada, los demás personajes que no aparecen en la serie son de mi autoría.
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Irán — Golfo Pérsico
Tres hombres se encontraban armados y escondidos tras unos árboles, uno de ellos miraba con detenimiento y calculaba cada movimiento de las personas a atacar en un navío, tenía una mirada profunda y una larga cabellera azul.
Con bastante observación vigilaba sigilosos desde su escondite, los otros dos se mantenían atentos a sus órdenes, uno de ellos era su gemelo menor, un hombre de mirada perspicaz, traviesa y hostil, su cabellera era de un tono más claro que la de su hermano.
El menor de los gemelos estaba bastante desesperado, la paciencia de su igual lo alteraba, llevaban mucho tiempo esperando, el cansancio hacia mella en él, solo quería salir de ese lugar.
Se había ofrecido un millar de veces para ir atacar, pero a su hermano mayor le parecía imprudente e inapropiado.
El tercer hombre, Aldebarán, era muy sensato, se mantenía a raya de las discusiones de los gemelos, y se podría decir que en cierta parte disfruta de las interacciones poco convencionales de los dos.
Kanon era un chico rebelde, no le gustaba estar por debajo de otros, le irritaba bastante tener que recibir órdenes de su gemelo, los tres tenían el mismo rango, pero Saga era el líder de ese operativo, pues así lo había demandado el señor Smith.
De los tres, Saga era el más confiable y más reflexivo de todos.
— ¿Saga? — Chillo Kanon — ¿Cuánto tiempo tenemos que esperar? ¿Acaso estas esperando a que empiecen a matar a los rehenes?
— No estoy esperando tal cosa — contesto el mayor molesto, la actitud de su hermano lo sacaba de quicio — Si no tenemos cuidado pondremos en riesgo la vida de los civiles, no voy a exponerme a tal cosa.
— Pues si seguimos acá, primero nos congelaremos el culo y luego veremos como esos malditos matan a los rehenes
— Ya cálmate Kanon, los planes de tu hermano son los más precisos, de vez en cuando obedécele.
Kanon bufo molesto, odiaba que Aldebarán se pusiera del lado de Saga, ¿Por qué no le apoyaba a él de vez en cuando? sus planes eran iguales o mejor que los de su hermano ¿Por qué nadie le hacía caso?
Saga continúo hacia adelante esperando el momento propicio para atacar, pero Kanon no estaba dispuesto a esperar ni un minuto más, aprovecho que su hermano se hallaba ocupado calculado la situación y se escabullo tras unos árboles.
El mayor se acercó un paso más hacia al navío eh hizo un gesto con su mano para indicarle a los otros de que debían avanzar, pero tuvo que detenerse de improvisto, pues grande fue su sorpresa cuando una sombra paso por enfrente de su vista entre él y el objetivo.
Un hombre cayó rápidamente, de inmediato se dio vuelta para sopesar sus sospechas.
Kanon se había ido y como siempre estaba haciendo de las suyas, rápidamente aviso a Aldebarán para que atacaran, su hermano menor había echado todo a perder y una operación que no debería terminar con muchos heridos se convirtió en una gran tragedia.
Lo primordial salvar a cuantos rehenes pudieran.
Una hora más tarde
— Todos los rehenes están vivos — comento Kanon apresando a uno de los secuestradores
— Sí, y no gracias a ti — contesto el mayor mirando todo el desastre.
Cuando Kanon cayó encima de los secuestradores, Saga y Aldebarán se vieron obligados a tomar medidas, hubieron muchos disparos, el líder de la banda murió de un tiro en la frente propinado por Saga y el navío quedo totalmente destruido por una granada.
Pero gracias a la intervención de Aldebarán, todos los rehenes ya estaban a salvo, pero con la explosión perdían información importante para encontrar a la banda entera.
— Smith estará furioso con la muerte de Saleh, hemos perdido todo el rastro sin contar con todo lo había en el buque, el dinero, información, todo, todo se perdió.
—No te alteres hermano, seguro Smith y los otros lograran sacarle información a este par que apresamos, algo deberán saber.
— Pues espero que así sea.
Saga estaba furioso, Kanon siempre hacia lo mismo, el mayor quería tener el control de todo, planificar el ataque de una forma precisa, pero siempre en el último momento Kanon y su impetuosidad se entrometían haciendo que la situación tomara un giro completo.
Por lo menos la batalla no duro tanto, no hubieron rehenes heridos y ahora podría descansar en un hotel y esperar a que llegara la mañana para partir a Estados Unidos, recibir una reprimenda de Smith y luego caer en los brazos de su dulce novia.
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Estados Unidos — Empresa Militar Privada Smith
— USTEDES TRES SON UNA DESGRACIA — Gritaba un hombre a tres chicos que se encontraban es su despacho — MALDIGO EL DÍA EN QUE SE ME APARECIERON
— Señor — intentaba explicarse el mayor de los tres hombre — fue algo que no pudimos controlar tuvi...
— Smith — Interrumpió un chico identifico al primero que hablo — lo que Saga quiere decir, es que si no hubiéramos intervenido de esa forma ahora tendríamos a unos delincuentes huyendo y 30 rehenes muertos.
— KANON NO QUIERO ESCUCHARTE, DE LOS TRES ERES EL PEOR
Smith era un hombre cano, de estómago grande y cara redonda, estaba a punto de un colapso nervioso, esos tres eran los mejores mercenarios que tenía, pero estaban destruyendo su empresa de a pocos.
— Mataron a Saleh, la única pista que teníamos para llegar al fondo de todo esto y no contentos con eso, hundieron 100 millones de dólares, nuestro cliente no está satisfecho.
— Pero salvamos a su hija, estaba entre los rehenes — manifestó Aldebarán
— A Dibar no le interesa su hija, le importa el dinero — Comento Smith, relajando su expresión — al hijo de puta solo le interesan dos cosas en la vida, el oro y el dinero, nada más, su hija solo era una excusa — suspiro — señores Céng, Borreiro — se refirió a los chicos — lárguense de aquí, no quiero saber de ustedes por un largo tiempo, vayan a esa boda y si pueden quedasen por allá, de pronto y en Londres causen menos desastres que acá.
Los tres muchachos salieron del despacho, siempre era lo mismo después de un operativo, Smith furioso, unos cuantos gritos y luego a casa.
— ¿Que vas hacer Alde sin nosotros estos días? — Pregunto el menor de los gemelos a las afueras del edificio Smith
— Yuri viene de visita, se quedara unos días — contesto el grandote sonrojado
— ¿Tu chica misteriosa? — Pregunto Saga
— ¿En realidad existe esa tal Yuri?
— Claro que existe Kanon — contesto el brasileño molesto — ya les dije que la conocí en ese operativo en Japón, vive muy ocupada.
— Claro — dijeron los gemelos en unisonó
— En fin, espero que les vaya muy bien en la boda en Inglaterra, yo esperare por Yuri
Aldebarán se subió a su auto y emprendió su camino, por otro lado Saga solo quería llegar a su apartamento con su novia.
Cuando hubo prendido el carro, Kanon subió al automóvil, Saga respiro profundo al verlo, solo eso faltaba.
— ¿Y tú motocicleta Kanon?
— Esta en mi apartamento — conto el menor sin importancia, acomodándose en el asiento del acompañante.
— ¿Entonces necesitas que te lleve a tu apartamento?
— No, necesito que me dejes quedar esta noche en el tuyo, acabe de llamar y los pintores terminan hasta hoy en la tarde, y no quiero sentir el aroma a pintura fresca mientras duermo.
Saga suspiro apesadumbrado, ¿Que más podía hacer?, era su hermanito, un demonio de hermano, pero su hermano al fin de al cabo, aunque Sarah no iba a estar muy contenta, tres meses en el extranjero y cuando por fin vuelves, vuelves con Kanon.
— ¿Por qué los pintores hasta ahora están arreglando tu apartamento? Estuvimos tres meses fuera
— Sí, pero olvide llamarlos, lo hice hace 2 días
— No sé ni porque pregunte
30 minutos después en el apartamento de Saga
— ¡Hola amor! — exclamo Saga entrando a su apartamento, mientras él y su hermano, se quitaban las chaquetas y dejaban el equipaje a un lado.
— ¡Saga mi amor! — se asomó por la cocina una linda estadounidense de mediana estatura, piel morena, ojos grises y cabello azabache, quien se arrojó encima del chico, apresándolo con sus piernas alrededor de la cintura, y propinándole un tremendo beso en los labios— Te extrañe tanto — su felicidad se vio nublada cuando vio al gemelo de su novio parado justo en el umbral, a quien no soportaba en lo más mínimo — ¿Que hace esa cosa aquí?
— Pues vive aquí, y preparaba la comida supongo — contesto el gemelo menor refiriéndose a la chica, pues el sentimiento era mutuo
—Se quedara solo por esta noche — dijo Saga bajando a la chica, estaba bastante cansado para tener que soportar una de las tantas discusiones entre su novia y su hermano.
— Pero solo será una noche — impuso la chica marchándose a la concina de nuevo — lavasen las manos, en 15 minutos serviré la cena.
— Ella siempre tan tierna
— Por favor Kanon, si te vas a quedar procura no pelear con Sarah
— Claro, tratare a tu señora de la mejor forma que se puede tratar a una bruja como ella
— Kanon, por favor
— Está bien, está bien
Sarah se encontraba en la cocina, estaba ansiosa por la llegada de su novio, pero tratar con Kanon era una pesadilla, si no era porque adoraba a Saga de seguro lo habría mando al carajo hace mucho tiempo con su gemelo.
"¿Por qué Kanon no podía ser como Mu?" Pensó, en eso estaba cuando un fuerte golpe la saco de su meditación, furiosa arroja la cuchara y se dirigió a la sala, sabía quién había sido el causante de ese ruido y que era lo que lo había provocado.
— Estas loco Kanon — Grito furiosa — ¿Qué te hizo el teléfono? ¿Quieres destruir mi casa?
— ¿Pues cuánto te debo por el teléfono? — Acato indignado el gemelo
— Ese no es el punto — Saga quien había escuchado los gritos de Sarah salió furioso a la sala justo para el escuchar el ultimo comentario de su gemelo — ¿Qué diablos pasa contigo?
Kanon dudo un momento en hablar — Silvia no me contesta las llamadas
Saga bufo molesto, Silvia, maldita sea la hora que Silvia había aparecido en la vida de su hermano, de por sí, ella y el gemelo menor mantenían una relación un tanto ambigua.
Cada vez que Kanon salía a una misión, cuando llegaba, Silvia ya no quería saber nada de él, Sarah suspiro profundo y se dispuso hablar.
— Kanon, la verdad Silvia estuvo acá...
— ¿Y de que la convenciste?
— Kanon, déjala hablar
— No la convencí de nada, ella vino a dejar tus cosas, y me pidió que te dijera.
Sarah dudo por un momento, no le caí bien el hermano de su novio, y sabía que el hombre era un impulsivo que podría terminar derrumbando su apartamento, más sin embargo entendía lo mucho que Kanon podía querer a Silvia, y eso le partía el corazón
— Que por favor no la volvieras a buscar y te alejaras de su vida para siempre.
Kanon miro con detenimiento a la bella pelinegra, intento asumir cada una de las palabras que ella decía, siempre pasaba lo mismo con Silvia, cuando el volvía de alguna misión, la chica le decía que no quería seguir estando sola, que él la hacía sentir sola.
Pero Kanon la llenaba de detallas y la elogiaba lo más que podía, que ella siempre volvía a caer en sus brazos, pero era la primera vez que no contestaba a sus llamadas.
Cuando no pudo comunicarse con Silvia por medio de su móvil se molestó tanto y tomo el teléfono fijo de su hermano y se dispuso a llamarla pero el efecto fue el mismo, ahora la estadounidense le decía que sus cosas estaban ahí en el apartamento de ellos y le pedía que le dijera que no volviera a buscarla.
Silvia se había desecho de todo, seguro era una broma de Sarah, sí, claro ¿pero? ¿Sarah bromearía con algo como eso? Sí, ella le odiaba, pero no tanto para inventar algo como eso.
Se dirigió a la salida dispuesto a buscar a su chica, pues nadie más que ella tenía que decirle a la cara que no quería verle de nuevo.
Se fue en el carro de su hermano con mil cosas rondándole en la cabeza, condujo por más de media hora y al fin una casa de solo un piso, con algunas ventanas en el frente y pórtico se plantaron en su camino.
Salió del auto tratando de calmarse, amaba a Silvia, adoraba a esa mujer, sufría en cada misión porque sabía lo que le esperaba a llegar a casa y temía que alguna de esas ocasiones fuera definitivo y perdiera a Silvia para siempre.
Se paró justo al frente de la puerta, estaba oscuro, tanto adentro como a fuera, podrían ser alrededor de las nueve de la noche, a Silvia no le gustaban mucho las visitas a esas horas, trabaja en un bar para poder pagar su carrera, era Argentina, un tanto despistada para su nacionalidad, e impetuosa, más o igual que él.
Había estudiado varias carreras en su país, pero jamás se sintió contenta, el señor López, su padre, le había impuesto estudiar solo lo que él quería, algo que le sirviera a su hija en un futuro, pero ella rebelde desde cuna, apenas encontró la oportunidad, se marchó a México, donde conoció a un hombre, que la maltrato durante muchos años.
Al reunir un poco de dinero y fuerza pudor irse a Estados Unidos donde encontró un trabajo y empezó a estudiar lo que ella quería, artes, que según su padre era una pérdida de tiempo.
Pero ahora después de tanto tiempo y a sus 36 años por fin era libre, sin duda era una mujer fuerte, dispuesta a lograr sus metas.
Pero Kanon, para ella, era otro cuento, ella sentía que Kanon algún día no volvería y ella no podía esperar por un fantasma.
El gemelo aparto todos sus pensamientos y con gran ímpetu golpeo fuerte la puerta, tan fuerte que los perros de las casas vecinas empezaron a ladrar.
Una silueta de mujer se divisó adentro, una hermosa chica de cabellos negros y ondulados de piel trigueña, curvas definidas, senos voluptuosos, y labios carnosos se ubicó en el umbral, sus ojos negros irradiaban una rabia incontenible.
Odiaba que la despertaran y más de esa manera, y más si era Kanon quien lo hacia
—Estas demente Kanon, como se te ocurre venir a esta ahora, manejo horarios muy apretados y estoy exhausta, tú lo sabes.
— Vine porque Sarah me dijo que tu no querías verme ¿Es eso cierto?
— ¿Y por eso vienes a tirar mi puerta a golpes? — Ni siquiera espero por una respuesta, igual sabía que el gemelo no respondería — Es cierto, es cierto lo que dije, no quiero volver a verte.
— Pero yo no eh hecho nada malo, no hago otra cosa que pensar en ti, ¿Por qué complicas todo?
— Te lo he dicho millares de veces, no puedo con el sosiego de que un día lo que reciba de ti, sea tu cadáver en un ataúd, en esas misión arriesgas tu vida siempre y yo, yo no puedo con...
— Pero Sarah y mi hermano...
—No nos compares con ellos, Sarah es muy diferente a mí y tú a pesar de compartir la misma sangre que Saga eres muy distinto a él, así que no nos compares.
— Silvia — se escuchó una voz proveniente desde adentro de la casa, cuando el hombre dueño de esa voz se asomó al umbral Kanon no pudo más que alterarse, un hombre alto, calvo, mucho mayor que Silvia, mucho mayor que el gemelo, en pantaloneta y camiseta le miraba con desprecio — ¿Que es todo esto Silvia? ¿Quién es este tipo?
— Es Kanon — contesto ella bajando la mirada, pues la Argentina tenía el extrañó don de meterse con hombres conflictivos, el tipo en el umbral y Kanon no eran la excepción.
— Ya perdiste Kanon — bufo el hombre sacando pecho — Silvia ya no te ama, me ama a mí
Silvia miro suplicante al gemelo, no quería que el griego iniciara una pelea justamente ahí en su recinto, su casera era muy estricta, llevaba dos meses sin poder pagar la renta, una pelea y daños a su casa no le caerían en gracia a la dueña que seguro la correría.
Kanon entendía los ojos suplicantes de la peli negra, conocía su situación, sabía que no podía traerle problemas con la señora Dora, Kanon sabía que para Silvia era muy difícil poder vivir donde vivía, así que solo se limitó a dejarla.
Su hermano tenía razón, Silvia no era la mujer indicada para él, dio media vuelta y se marchó, mientras escuchaba detrás de sí, la puerta cerrar.
Kanon llego a las 2 de la mañana al apartamento de su hermano, se sentó en la sala y prendió un cigarrillo, había pasado horas meditando sobre su relación con Silvia.
¿Porque ella tenía que complicar tanto las cosas?
— ¿Kanon estas bien? — cuando Saga reparo en la pregunta que había formulado, se sintió estúpido, claro que su hermano no estaba bien
— Estoy bien — mintió, o por lo menos eso creía, Saga se sentó frente a él
— ¿Esta con otro?
— ¿Sarah lo sabía?
— No, pero por tu semblante — suspiro — es obvio que esta con otro — Saga miro a su igual, a pesar de su impetuosidad Kanon estaba muy sereno, seguramente espero muchas veces porque algo como eso sucediera — oye...
— Ya no importa hermanito, ya no hay nada que puede solucionar, solo me queda dejarla partir.
— Okey ¿Iras a la boda del hermano de Aioros?
— Donde no vaya tendré que soportar los lloriqueos de Aioros, claro que iré, iré solo, pero iré.
— No iras solo
— Claro que sí, porque tu solo le prestas atención a tu mujercita
— Pues te tengo una solución
— No me consigas una novia, ¿quieres hermano?
— Es mucho mejor que una novia
— ¿Así? ¿Qué puede ser mucho mejor?
El gemelo mayor sonrió travieso, pero a Kanon esa risa no le gustaba, ¿que estaba planeando su hermano ahora?
—Aldebarán — dijo el mayor
— ¿Aldebarán?
— Sí, el pobre me llamo, me dijo que su chica misteriosa no podía viajar y que iba a estar muy solo, me dio una pena oírlo así, es nuestro grandote preferido, así que me parece una buena idea, ya que Silvia no va, llevar con nosotros a Aldebarán
Kanon suspiro resignado, que más daba, su vida parecía girar en torno a esos dos — De acuerdo — Acepto la petición — Sigo sin entender porque Aioros nos invita a la boda de su hermano
— ¿Qué tiene de malo?
— Es la boda de su hermano, hermano que apropósito no nos quiere mucho, no entiendo su odio ¿Tú le hiciste algo?
— Yo no le hice nada, tal vez en otra vida, no sé, le fastidie la existencia
— No sería raro, en fin, no somos amigos de Aioria, y pues Aioros debería ser un invitado más ¿Por qué invita gente como si fuera su boda?
— Aioria le dio completa libertad para ello, no es buena idea darle tanta libertad a alguien tan social, de seguro la mitad de la boda, serán solo amigos de Aioros
— Sí, Aioria no debe tener amigos, con ese orgullo que lo caracteriza, al menos se va a casar, pobre de su esposa… ¿Oye Saga? ¿Hablaste con Mu?
— ¿Para?
— Él debe estar esperando a Silvia, y en su lugar va Alde ¿Tendrá espacio para Alde?
— Diablos…bueno puedes compartir la habitación con él, igual la ibas a compartir con Silvia
— Muy gracioso
— Vale, vale, mañana hablamos con Mu para ver que podemos solucionar, descansa.
— Descansa hermano.
Continuara
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Espero que la historia les esté gustando, la idea de estos próximos capítulos es ir contando un poco sobre la vida que cado uno de los chicos tienen.
Dejo una pequeña introducción a los personajes que aparecieron en esta capitulo.
Sarah Bell: Vendedora de bienes raíces, estadounidense, 35 años, compañera de Saga, de cabellera azabache, delgada de tez morena ojos grises.
Silvia López: Mesera y estudiante de artes, Argentina, 36 años, llego a estados unidos huyendo de un ex novio y poder continuar con sus estudios, su cabello es negro y ondulado, es bastante exótica
Smith: Hombre Canon, de 60 años, estadounidense, tiene una empresa militar privada.
Saga y Kanon Céng: Grecia, 44 años, Militares, viven en Estados Unidos
Aldebarán Borreiro: Brasil, 36 años. Militar, Vive en Estados Unidos
