Ranma 1/2 y sus personajes no me pertenecen. Todos los derechos de la obra le pertenecen a Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.


Kyūketsuki

Capítulo I

Era una linda y fría noche de octubre en la conocida Nerima. Todo estaba tranquilo, exceptuando una disputa entre nuestros protagonistas, las cuales ya se convirtieron en una costumbre desde que los Saotome llegaron a la ciudad hace ya un año.

Ambos jóvenes estaban es el cuarto de la más pequeña de los Tendo, donde se supone que estaban estudiando para un examen importante, del cual el chico no entendía absolutamente nada y le rogaba constantemente a su prometida que lo ayudara.

—Akane, ya estoy harto de decírtelo. Necesito que me ayudes para el examen. ¡No puedo reprobar!

—¡No es mi culpa que seas un cabeza hueca! ¡Estoy cansada! ¡Nunca te lo tomas en serio!

—¡Me lo estoy tomando en serio!

—Ah, ¿sí? No se nota.

—Si tan solo tú fueras más amable, tal vez pudiera entender algo, marimacho.

—¡Sería más amable si tú también lo fueras, idiota!

Esto era estúpido. ¿Hasta cuándo se tratarían así? Era cierto que para Ranma era divertido hacer rabiar a la chica a veces. Sin embargo, esto era importante. Tampoco quería que ella se enojara con él. Era en serio que estaba frustrado porque no podía retener, aunque sea una formula. Estaba muy seguro de que el causante de esto era el hecho de tener muy cerca a su querida peliazul. Sentir su suave y dulce aroma lo estaba desconcentrando. Pero, ¿qué otra opción tenía? Era la única con la que tenía bastante confianza como para pedirle que le enseñara matemáticas.

Él suspiró.

—Por favor, Akane –habló con la mayor suavidad y tranquilidad que podía. –Te necesito para aprobar. Yo siempre te he ayudado cuando te metes es problemas, ¿por qué no me devuelves el favor?

El aura de furia de la azabache aumentó drásticamente. ¿Ayudarle? ¿Qué ella se metía en problemas? ¡Él era el causante de esos estúpidos líos en los que se involucraba! Y sí, es cierto que él la ha salvado en algunas ocasiones, pero, ¿acaso se las estaba echando en cara? ¡Qué desubicado e insensible!

—¿Devolverte el favor? –contestó. –Ni que necesitara de tu ayuda, Ranma. Tú sabes que puedo cuidarme sola.

—Lo sé, pero no estoy hablando de eso.

—Si, claro –comentó con ironía al mismo tiempo que le daba la espalda con los brazos cruzados.

—Está bien. Si me ayudas con este maldito examen, te prometo que te ayudaré en todo en lo que necesites desde ahora. Tal vez te puedo ayudar a entrenar. Estás muy débil y es cansador tener que salvarte siempre.

Lo último que dijo lo soltó sin pensar. ¿En serio pensaba que era agotador protegerla? ¡Claro que no! ¡Lo haría siempre sin que se lo pidan! ¿Por qué se le ocurrió decir esa estupidez?

Obviamente la chica se lo tomó mal y abrió la puerta de su cuarto invitando al ojiazul a que se retirara.

—No, gracias. No te necesito ni para que me protejas, para que no me protejas o para cualquier otra cosa. Ni que fueras alguien vital para que yo pueda vivir. Yo puedo hacer todo sola. Prometo que cuando terminemos la preparatoria, romperé este estúpido compromiso y me iré lejos de aquí para no volver a verte. ¡Ahora, largo!

Ranma había metido la pata, de nuevo. Así que no tuvo más opción que acatar tristemente la petición de su prometida sintiéndose un completo idiota. ¿Habrá sido verdad? ¿Se atrevería a dejarlo? Rogaba de todo corazón que no fuera cierto y que solo lo dijo para asustarlo. Tendría que pensar en algo para arreglar este desastre.

Cuando Akane se quedó al fin sola en su habitación, corrió hasta su cama para tumbarse en ella y esconder su rostro en su almohada.

—Ranma, eres un imbécil –dijo al mismo tiempo que una pequeña lágrima llena de dolor y rabia recorrió su mejilla.

[...]

Unas horas más tarde y en otro lugar de la residencia Tendo, se encontraba el maestro Happosai con una pequeña caja en sus manos corriendo muy feliz hacia su habitación.

—Al fin las tengo en mis manos –ríe maliciosamente al mismo tiempo que había la caja de cartón.

En el interior, se encontraba un incienso con un instructivo del producto escrito en chino. El objetivo del maestro era el de invocar a tres mujeres monstruo; una mujer lobo, un fantasma y una vampiro. Con ellas planeaba satisfacer sus necesidades, ya que la dulce Akane no se dejaba querer y el desconsiderado de su pupilo no se apiadaba de su pobre maestro.

Luego de salir de su ensoñación, prosiguió a buscar las instrucciones entre todo el papeleo que había. Las leyó: Lo que tenía que hacer era simplemente prender el incienso y recitar una frase.

Al terminar de realizar todo lo anterior, el viejo se sentó en su futón y esperó a que aparezcan los demonios.

—Espero que sean como las de las revistas, jiji.

Estuvo un buen rato esperando, y nada. Pensó que era algún defecto del mismo producto así que solo se quedó sentado frente al objeto, atento a lo que sucedería. Lamentablemente, Happosai no pudo ver a ningún demonio sexy que estuviera dispuesto a usar sus grandes tesoros de lencería, porque se quedó profundamente dormido.

Al no leer el resto de las hojas que traía, no sabía que era lo que iba a provocar el artefacto al día siguiente.

[...]

Eran las ocho de la mañana. El patriarca de los Tendo se dirigía hacia la cocina a saludar a su hija mayor. Sin embargo, solo pudo pronunciar un grito desgarrador que se escuchó por todo el vecindario.

—Buenos días, papá. ¿Qué pasa?

—¡¿Qué te pasó, querida Kasumi?! –lloriqueo al ver detalladamente la nueva apariencia de su primogénita.

La castaña tenía aparentemente el aspecto de un mitad humano y mitad licántropo: orejas que sobresalían en la parte de arriba de su cabeza, piel ligeramente peluda, garras en sus manos y una cola. A la vista no parecía aterrador, más bien se veía adorable.

—No lo sé. Desperté así esta mañana –Sus orejas peludas se movieron al mismo tiempo que la tetera empezó a sonar. –¡Oh! Ya se hirvió el agua. Ve a sentarte papá, en seguida te serviré el té.

Soun obedeció sin comentar nada. Su hija parecía no importarle lo que le pasaba y eso en cierto modo lo convenció de tranquilizarse también. Ranma se iba a encargar de averiguar quién le hizo esto a su querida Kasumi. De todas maneras, era solo una persona en la casa que tenía apariencia extraña.

O eso creía él.

Al llegar al comedor, se quedó estático. Vio a una Nabiki semi transparente atravesando la pared para sentarse en su lugar. A diferencia de su hermana mayor, la joven no había cambiado físicamente. Era literalmente una Nabiki normal, pero traslúcida.

Al segundo, llegaron Genma y Nodoka al comedor. Al ver el estado de las dos hijas de Tendo se espantaron de la misma forma que el otro adulto.

—¿Qué pasa? Pareciera como si hubiesen visto a un fantasma –bromeó a la vez que trataba de agarrar sus palillos.

—¡Hija, este no es el momento de bromear! ¿Quién les habrá hecho esto a mis valiosas hijas? –Lloró. –Saotome, ¿usted tiene idea de lo que pasa?

—Desafortunadamente no, Tendo. Pero, estoy seguro de que mi hijo tiene algo que ver en esto.

—¿Ranma? –preguntó su esposa aún asustada por lo que pasaba. –¿Mi hijo trasformando a la dulce Kasumi y a Nabiki en monstruos sin razón? ¡Eso no es de un verdadero hombre! –gritó al momento de poner sus manos en la funda de su katana.

Justo en el momento de desenvainarla completamente, la punta del arma rosó ligeramente el cuello del joven de la trenza que venía somnoliento a tomar su desayuno. Pero, con ese susto y al ver que era lo que pasaba en el comedor, el sueño se le fue completamente del cuerpo.

—¿Qué sucede aquí?

—¡Ranma, hijo! –lloriqueó Soun al arrodillase frente a él y a agarrarlo de sus brazos. –¡Soluciona este problema de una vez! ¡Por favor, te lo suplico por lo que más quieras!

El chico se soltó del agarre bruscamente.

—¡Ni siquiera tengo idea de lo que pasa aquí y quieren que arregle todo! ¿Por qué no van con Happosai? ¡Él de seguro tiene la culpa!

—Hijo mío, no creo que deberías de echarle la culpa a alguien –comentó la matriarca de los Saotome apoyando su mano en el hombro del muchacho. –Creo que lo mejor es pensar bien las cosas antes que nada y luego ver cómo solucionar este problema.

"Pero si recién creyó que Ranma había hecho todo esto..." pensó Nabiki aun batallando con los palillos.

—¡No! ¡No podemos quedarnos así! ¡Mis hijas están sufriendo!

—Yo la verdad no le veo nada de malo ser un fantasma. Será más fácil obtener ganancias –opinó la castaña mientras miraba de reojo a Ranma, quien se asustó con el comentario. Ahora él tendría que estar más alerta para no comprar el silencio de su cuñada otra vez.

—¡Familia, la comida ya está lista! –gritó la mayor de las hermanas Tendo desde la cocina. –¡Díganle a Akane que baje por favor!

—¡Akane, hija mía! ¡Por favor que no le haya pasado nada a mi pequeña!

—Ranma, ve a ver si tu prometida está bien, ¿sí?

A regañadientes subió al segundo piso hacia la habitación de la peliazul. Independiente si ella fue maldecida como sus hermanas, él sabía que seguiría enojada por la pelea de anoche y no habría ninguna manera de que ella le hiciera caso.

Cuando llegó frente a su puerta dio unos ligeros golpes en ella y espero a escuchar algún ruido dentro. Nada. Golpeo un poco más fuerte. Todavía no se oía algo en el interior.

—¿Akane? –preguntó finalmente.

El instinto sobreprotector que poseía desde lo sucedido en Jusenkyo le estaba diciendo que algo malo le pasó. En su mente había imágenes en donde Shampoo u otra de sus autoproclamadas prometidas se la habían llevado secuestrada o peor; la habían matado, dejando el cuerpo de la chica inerte sobre su cama o en el piso toda ensangrentada.

Estuvo a punto de golpear más fuerte hasta que escuchó su voz. Su corazón volvió a su pulso normal.

—¿R-Ranma? –Por alguna extraña razón se escuchaba cansada. Aunque el chico lo ignoró completamente.

—Sí, soy yo.

—¡N-No! ¡No debes estar aquí! ¡Aléjate!

"Lo sabía. Sigue enojada conmigo".

—Akane, por favor olvida lo de anoche. No quise decir eso. ¿Puedes bajar?

—¡No! ¡Vete!

—¡Ugh! ¡Akane, no seas tan orgullosa! ¡Kasumi me mando a que bajaras a desayunar y eso hago! ¡Baja ya!

—¡No puedo! ¡Ya vete!

—¿Cómo qué no puedes?

—¡No te importa! ¡Lárgate!

—Oye, ¿en serio estás bien ahí adentro?

—¡Ranma, vete de una vez!

—Me estás ocultando algo. Voy a entrar.

—¡No!

—¡¿Por qué no?!

—¡Porque yo lo digo!

—Akane, estoy seguro que algo te pasa. Voy a entrar.

—¡No!

Ranma giró la perilla y lentamente abrió la puerta. Le llamó la atención que toda la habitación estuviera medianamente a oscuras. Entró completamente y cerro la puerta. Si Akane estaba enojada, no quería que ningún entrometido escuchara mientras arreglaban ese asunto. Camino con dirección a la ventana.

—¿Por qué tienes la cortina cerr-...? –No alcanzó a terminar su pregunta ni a llegar a su destino, ya que los brazos de la chica se colgaron a su cuello y acerco peligrosamente su boca justamente en la pequeña herida que minutos atrás Nodoka le había hecho al chico accidentalmente.

El ojiazul se puso bastante nervioso. Jamás pasó por su mente que su prometida fuera así de atrevida y menos en este momento. ¿Estará soñando? ¿De verdad hechizaron a Akane al igual a sus hermanas? Pero, ¿en qué se transformó?

—A-Akane, ¿qué te p-..?

Un grito de dolor salió de los labios de Ranma al sentir repentinamente unos colmillos enterrarse en su piel. El corte antes hecho se abrió aún más permitiendo que más sangre saliera. Al suceder esto, la hambrienta muchacha paso su lengua y sus labios sobre el líquido rojo, succionándolo vorazmente.

El de la trenza estaba inmóvil. No tenía ni idea de lo que tenía que hacer. ¿Tenía que alejarla? Si lo hacía, tal vez ella lo atacaría de nuevo y terminaría muerto. Antes de que él intentara algo para zafarse, la joven reaccionó de su trance y lo empujó. Automáticamente el artista marcial posó su mano en donde Akane lo había atacado para evitar el sangrado.

—Perdóname. Lo siento. No quise hacerlo. No lo pude evitar –se disculpó sollozando mientras se sentaba en su cama y se tapaba el rostro con ambas manos.

Ranma solo se quedó callado y se sentó a su lado, claramente guardando algo de distancia para no incomodarla.

—¡Te juro que no sé qué es lo que me pasa! Desperté a media noche así –secó sus lágrimas con las mangas de su pijama. Fijó su mirada hacia el suelo para no mirar a su acompañante. –Tenía tantas ganas de salir a conseguir algo de sangre. Pude calmarme, pero aun así el apetito no se iba. Estuve toda la noche despierta por eso.

El chico, en vez de abrir la boca y cagarla -y aprovechando lo poco de luz que atravesaba las cortinas-, se dedicó a ver la apariencia de Akane detalladamente. Ella se veía de cierto modo normal, exceptuando la piel más blanca de lo común, orejas ligeramente puntiagudas, unos pequeños colmillos, y unas ojeras que seguramente fue por el insomnio que sufrió. A pesar de lo demacrada que se podía ver, además de estar convertida en un vampiro, él seguía pensando que era la chica más hermosa del mundo.

—¡Yo te dije que no vengas, idiota! ¿Por qué no me hiciste caso?

Con ese grito dejó de admirarla. Aunque se haya convertido en una chupasangre seguía siendo la misma de siempre.

—¡Y que quieres que hiciera si a tus hermanas les paso algo igual!

—¿M-Mis hermanas? ¿También se convirtieron en monstruos?

—Bueno, Kasumi se convirtió en un perro y Nabiki en un fantasma. No es tan grave.

—Oh. –Bajó la mirada y sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente. –Así que el único monstruo soy yo. Soy la única peligrosa.

Ranma odiaba ver llorar a una mujer, sobre todo a Akane. Pero, lo que más odiaba era no saber cómo evitar que siga llorando sin que ella se enojara con él. Así que solo se quedó en silencio esperando a que ella siguiera hablando o se calmara.

Esto fue un gran error, porque la peliazul lo miró con el ceño fruncido y le empezó a gritar.

—¿Por qué te quedas callado?

—¿Qué quieres que haga? ¿Qué te abrace y te diga que todo estará bien? No, gracias. En cualquier momento vuelves a morderme y terminaré muerto.

Y así provocó que la chica se sintiera aún más mal que antes y comenzara a golpear al muchacho.

—¡Eres un insensible!

—¡Oye, ten cuidado! ¡No quiero llegar a la escuela moreteado!

Akane paró con su agresión. No había pensado en ningún momento en como iría a la escuela sin que su piel se quemara con los rayos del sol, ni poder controlar sus instintos y no atacar a alguien como hizo con Ranma hace unos instantes.

—¿Qué voy a hacer? No puedo ir a la escuela así.

—Boba, te puedes quedar aquí. No le tomes importancia a eso.

—¡Pero las clases!

—Ugh, Akane. No seas tan dramática. Podrías pedirle los apuntes a Yuka o a Sayuri. ¿Ves? No tienes que preocuparte por estupideces.

—Pero...

—Nada de "peros", Drácula. Si te quedas aquí, será mejor para ti y-...

—¡Ranma!

—¿Qué quieres?

—S-Sigo teniendo hambre. ¿Qué hago?

Silencio.

—¿Solo puedes consumir sangre?

—Creo que sí. Anoche traté de buscar algo que comer en la cocina. Pero todo lo que normalmente comía me parecía asqueroso.

Sus ojos se llenaron de llanto una vez más a causa de la frustración y desesperación que sentía en esos momentos.

—No sé qué hacer, Ranma. No quiero matar a nadie. De verdad no quiero. No sé cómo evitarlo.

Nunca en la vida había visto a su prometida tan débil. Realmente su corazón se apretujó y pudo sentir lo que estaba sufriendo ella. Así que, ignorando su terquedad, su miedo al rechazo y que ella se ponga agresiva, la acercó hacia su pecho. Con sus brazos la abrazó de la espalda y una de sus manos tomo la cabeza de la chica, acariciándole el cabello suavemente.

—Tra-...Tranquila, Ak-Akane –Tartamudeo.

La azabache quedó hecha piedra. ¿Esto era un sueño? ¿El hambre le estaba haciendo ver alucinaciones? ¡Claro que no! ¡Ranma la estaba abrazando! ¡La estaba consolando! Trató de calmar su emoción, sus lágrimas que aún corrían por sus mejillas y sus ganas de morder el cuello de su prometido debido a su cercanía para corresponder el abrazo.

El chico no podía creer lo que estaba haciendo. Se sentía un tonto por ponerse así de nervioso con ella. ¡Él es un hombre! ¡No se tenía que mostrar vulnerable ante Akane!

Aunque, claro que quería mostrarle todo lo que sentía. Hasta él mismo cree que si lo hiciera, sacaría a la luz su lado sensible, cariñoso y romántico. Todo por ella. Haría todo lo que fuera por ella. Solo ella.

Sin embargo, este no era el momento. Solo tenía que mostrarse fuerte y seguro de si mismo ante la chica y transmitirle esas fuerzas.

Respiró hondo y trató de sonar lo más serio y tranquilo posible.

—Yo resolveré esto. Tú y tus hermanas volverán a ser normales lo antes posible –La soltó suavemente y poso sus manos en sus hombros para mirarla con seguridad a los ojos. –Te lo prometo.

La menor de las Tendo se secó las mejillas otra vez con sus mangas y asintió con su cabeza. Ella sabía que lo haría, confiaba ciegamente en él. Aunque, había algo que la atormentaba y no estaba segura si él estaría dispuesto a hacerlo. Luego buscaría como resolverlo, pero si la voz en su cabeza la obligaba, no tenía otro remedio.

—R-Ranma. ¿Te puedo pedir un favor?

"¿Por qué hasta siendo un monstruo era adorable?". Pensó el pelinegro antes de responder a su pregunta.

—¿Sí? ¿Qué pasa?

—S-Sé que no está bien, que no debo hacerlo y que tal vez mueras si lo intento. Pero, ¿puedo beber de tu sangre?

Lo adorable que había visto en ella se esfumó completamente de la mente de Ranma.

—¿Es en serio? Si recién dijiste que no querías matar a nadie y...

—¡Lo sé! Y-yo...

—Está bien. Te dejo.

El muchacho ladeó su cuello hacia un lado y palmeo el lugar donde lo había mordido anteriormente.

—Dale, no tengo problemas.

—¿Estás hablando en serio?

—Soy fuerte, Akane. Perder un poco de sangre no me hará nada, te lo juro.

"Desearía encontrar una solución rápido. No quiero que ella sufra por esto y termine muriéndose de hambre o quien sabe que pueda pasar. Prefiero morir yo desangrado solo para que ella esté bien".

Akane no pudo negarse ya que, como si otra persona estuviera controlando su cuerpo, se abalanzó contra el joven, quedando este contra el colchón de la cama y ella encima de él.

Ranma quedó nuevamente estático a causa de lo fiera que se puso de la nada. Podía sentir como sus cuerpos estaban tan juntos. Una corriente eléctrica lo recorrió de pies a cabeza a causa del roce de sus labios y lengua que atacaban nuevamente el lugar de la herida. Definitivamente si alguien los viera de esta forma, hubiesen pensado que estaban haciendo otra cosa.

Aparte, el chico trataba de no pensar en la otra cosa. Sin embargo, el contacto con la anatomía de su prometida no le estaba ayudando. Sin querer su mente rememoraba uno que otro sueño que tuvo con ella, aunque al segundo se culpaba a si mismo de pensar en ello, ¡Literalmente él era su desayuno! ¡Se lo estaba comiendo! No era el momento de pensar en ello. Para evitar que en cualquier instante despertara cierta parte del organismo del muchacho, comenzó a respirar profundo y tener la mente despejada.

"No hagas que piense que eres un degenerado. Piensa en blanco, Ranma. Piensa en blanco".

—Eres tan apetitoso –dijo de la nada la vampiresa con un tono muy sensual a la vista de su víctima, quien se puso completamente rojo.

"¡Piensa en blanco, Ranma! ¡Piensa en blanco!"

Un par de segundos en los que el ojiazul trataba de serenarse y controlar su respiración agitada, sintió como Akane dejó en paz su cuello y se dispuso a mirar la cara de él, también con una respiración entrecortada. Ambos se perdieron en los ojos del otro unos instantes. Sus rostros estaban a un par de centímetros de distancia, la cual pensaban que era el momento de acortarla finalmente. Quien tomó valor fue la azabache. Miró atentamente la boca de Ranma y se acercó lentamente.

—Vaya, no pensé que los iba a ver así algún día.

La menor de las Tendo se alejó rápidamente del chico y él se incorporó a la misma velocidad.

"¡Mierda!" Pensaron con frustración los dos adolescentes al no concretar el ansiado beso.

—¡Nabiki! ¿Cómo entraste a mi habitación?

—¿Qué no ves, hermanita? ¡Soy un fantasma!

—Pero eso no te da derecho a entrar sin avisar –comentó con molestia el artista marcial.

—Perdón por sacarlos de su burbuja de amor, pero nos tenemos que ir a la escuela.

—Yo no puedo ir, Nabiki. Así que llévate a Ranma y déjenme sola. No quiero que nadie me moleste en todo el día.

—Sí, sí. Lo que tu digas. Pero, antes que nada, necesito mi paga. Luego me voy –dijo extendiendo su mano.

—¿Qué paga? ¿Por qué?

—Por esto.

La castaña tenía en sus manos unas fotos que sacó hace unos segundos cuando los prometidos estaban metidos en su mundo. ¿Cómo es posible que Nabiki pueda tocar las cosas? Bueno, al tratar de levantar los palillos de la mesa descubrió que puede tocar las cosas si "desactivaba" la transparencia de cualquier parte del cuerpo que ella quisiera.

—Supongo que no quieren que nadie vea esto, ¿o sí?

—¡Nabiki, eres detestable! ¿Por qué nos chantajeas con esas fotos fuera de contexto?

—Simple; con ustedes es mucho más fácil sacarles dinero.

—No te pagaremos. Ya estoy harto de tus juegos –habló por fin el pelinegro.

—Bueno, si no quieren hacerlo, toda la escuela pensará que estuvieron ocultando su relación y que hasta tuvieron intimidad antes del matrimonio.

—Como si alguien pensara que yo estaría con alguien tan fea como Akane. Estarían locos.

A pesar de que ya sabía que Ranma comentaría algo como eso, aun así, la mencionada se sintió herida. Y más aún por lo que casi estuvo a punto de pasar entre ellos antes que su hermana los interrumpiera.

—Bueno, ¿entonces por qué sigues en mi habitación? ¡Fuera de aquí, los dos! ¡Ahora!

—No tenías que ponerte tan rabiosa, Draculaura –bromeó la fantasma antes de atravesar la puerta.

El muchacho se quedó mirando a su acompañante algo intrigado. ¿Ahora que había hecho él que la haya molestado tanto?

—¿Qué esperas? ¡Anda a la escuela! ¡Déjame sola!

—¿Por qué estás tan enojada?

—Qué te importa. Déjame sola. no quiero que nadie me moleste hoy. ¡Largo!

Suspiró y acató la orden. Se levantó de la cama para salir del cuarto.

Cuando ya estuvo afuera, apoyó su espalda en la puerta y se quedó pensando en lo que pasó. Realmente sentir el cuerpo de la peliazul lo volvió loco. ¿Tal vez se enojó porque él hizo algo sin darse cuenta? Además, si en el tiempo que esté buscando la cura de la maldición de Akane ella tienda a atacarlo de esa forma, definitivamente el organismo del chico no lo soportaría y terminaría quedando frente a su amada como un completo pervertido y ella jamás lo querrá ver en su vida.

Tenía que buscar otra manera de que la vampira consuma su sangre sin que haya acercamiento muy severo entre ellos. Pero antes, tenía que cumplir otro favor.

—Nabiki –llamó él al verla cerca de las escaleras.

—¿Qué pasó, cuñadito? ¿Me vas a pagar la foto comprometedora?

—Sí.

—Vaya, quien iba a pensar que ibas a pagar esa humillación por mi hermana.

—No lo estoy haciendo por ella, lo hago por mi dignidad –mintió. Sí lo estaba haciendo por la dignidad y honor de Akane.

—Bueno, si tú lo dices. Son tres mil yenes.

—¿Tanto?

—¿Quieres que la difunda por la escuela o no?

—Dejémoslo en dos mil.

—Dos mil quinientos.

—Dos mil trescientos.

—Bien, dejémoslo así. Toma –le pasa la fotografía y recibe el dinero al mismo tiempo. –Para que la tengas de recuerdo.

Al retirarse, Ranma rápidamente guardó la foto en uno de los bolsillos del pantalón y fue corriendo a la cocina a comer algo.

[...]

—Ranma, ¿Akane está bien? –habló Kasumi al sentir que el chico entraba. Notó un olor extraño venir de él y volteó rápidamente. –¿Qué te pasó en el cuello? –preguntó con un tono preocupado.

Habían tantas cosas en su mente que se había olvidado del dolor de la herida.

—N-No fue nada. Estoy bien.

La mayor de las Tendo se acercó a una distancia prudente y olfateó un poco más el lugar de la sangre.

—Fue Akane, ¿no?

Él solo asintió.

—Pero en serio, Kasumi. Estoy bien. Ella está bien. Solo pidió que no la molestaran en todo el día.

—Aun así, pienso que deberías de ir donde el doctor Tofu. Por las dudas.

Ranma suspiró derrotado. Quería mucho a Kasumi, la consideraba como una hermana mayor y no quería llevarle la contra. Así que solo aceptó la sugerencia, cogió una fruta de un bol y se fue camino a la consulta del doctor.

La escuela tendrá que esperar.


4072 palabras.

Hola, genteeee.

Esta es la primera vez que escribo algo de Ranma. Desde que empezó la cuarentena y retomé el anime terminé re obsesionada. Y como mi mentecita comenzó a crear headcanons de la nada... bueno, aquí estamos KABSKAJSKABSKA.

En fin, ¡Muchas gracias a todos por leer! Espero que les haya encantado tanto como a mí al escribirlo. (Aunque igual me demoré un poco en escribir por culpa del liceo y el preuniversitario:((( ).

También, muchas gracias a Belén por ayudarme con algunos errores que tuve tkm.

Trataré de actualizar en estos días, pero no prometo nada porque quien sabe si no escribo nada por estar pegada en Twitter JSBSKSJSKSJS. Igualmente no se preocupen. Sí o sí esta historia tendrá un final y lo leerán muy pronto. (Aunque tampoco sé en cuantos capítulos dividiré esto, tal vez quede uno o dos caps más no sé. Ahí veré)

Eso, pan con queso.

Besos.