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Estados Unidos — Miami Florida
Lord give me grace and dancing feet
And the power to impress
Lord give me grace and dancing feet
Let me outshine the moo
Bloc Party* sonaba fuerte en un edificio de las calles de Miami, desde el primer piso se podía apreciar la melodía.
Renzo un tipo alto, calvo, con tatuajes en los brazos, lucía un pantalón en jean y una camisa negra, llevaba un maletín cargado de cocaína que entregaría a un par de drogadictos que habían hecho un negocio con su jefe por una buena suma de dinero.
Renzo no solía fiarse de la gente, mucho menos si tenían efectivo para gastar de sobra y sin miramientos, los dos hombres que iría a ver, se la pasaban perdidos de borrachos, ingiriendo cuanta droga se les atravesara.
Apenas había ido un par de veces para llevarles algo de mercancía, pero Renzo sabía que aquellos hombres ocultaban algo.
Lo que sí le encantaba de ir a ver a esos dos, era la deliciosa chica que siempre les acompañaba, quien se contoneaba cual sirena, luciendo siempre faldas tan cortas y blusas sobre el ombligo.
Renzo no sabía con cuál de los dos hombres salía la chica, no le extrañaba que fuera con ambos.
Second best, runner—up
Is it so wrong to want rewarding?
To want more than is given to you?
Than is given to you
A medida que avanzaba por las escaleras, la melodía sonaba más fuerte, odiaba los ascensores, una mala pasada de niño, los espacios tan cerrados le aterraban.
La música sonaba tan fuerte, que él no era capaz de escuchar sus propios pensamientos, en cambio, su compañero disfrutaba de la algarabía, moviendo su cabeza acorde a la tema.
Caba era su nombre, un chico no mayor de 25 años, era delgado de cabello negro y corto, quien le encantaba poder salir junto Renzo, pues Caba no veía más que en el hombre una admiración infinita.
El mayor no estaba muy convencido de las habilidades del muchacho, era un novato en todo el sentido de la palabra, pero a su jefe le parecía buena idea que el chico saliera y conociera a los clientes.
50 kilos de cocaína llevaba en el maletín, 50 kilos que de seguro matarían de una sobredosis al par de hombres, lo más probable es que los chicos no la querían para vender, más bien la usarían como dosis personal.
Tal vez en un par de semana no volvería a saber de ninguno, y eso lo alegraba aunque fuera un poco, no recordaba cuál de los dos chicos era el que tenía tanto dinero, tenía entendido que era una herencia familiar, o seguramente un robo a un banco bien planificado.
A Martin, su jefe, no le importaba de donde venía los ingresos de los jóvenes, mientras le pagaran lo acordado, no tenia de que preocuparse.
Martin estaba feliz en dar todo lo que los chicos pedían, les cobraba el doble y ellos no tenían dificultad en darle lo pactado, el viejo estaba cegado con ambos chicos, la mina de oro que tenían aquellos locos muchachos, era la droga más grande de Martin, quien no se preocupaba por complacerles.
Tonight make me unstoppable
And I will charm, I will slice
I will dazzle them with my wit
Al fin llegaron al séptimo piso, y se plantaron al frente de un apartamento, Caba toco con fuerza la puerta, la música de seguro opacaría los golpes y como lo sospecho, no hubo respuesta, seguro los chicos ya estaban muertos por el consumo excesivo del alcohol.
O a lo mejor se habían ahogado en su propio vómito, o lo más probable es que ya estuvieran sordos por el ruido del equipo, insistió un par de veces más sin obtener respuesta, lo que desespero a Renzo, ahora era él quien empezaba a tirar la puerta a golpes.
— ¡Milo, hijo de puta, abre de una buena vez! — Grito a todo pulmón
Un chico de cabellera azul, ojos traviesos y una gran sonrisa se asomó a la entrada — Renzo viejo amigo pasa — Indico
Renzo entro al lugar el cual estaba echo un desastre, botellas de trago se hallaban despedidas por todo lado, cerveza, whisky, ron, entre otros, sin contar la cantidad de colillas y jeringas regadas por doquier.
En uno de los cuartos, una linda chica de cabellos verdes y espectacular figura se hallaba tirada en el suelo toqueteando con el compañero de Milo, Renzo le hizo una seña al peli azul para que bajara el volumen de la música.
— Camus baja el volumen — Grito el joven a su compañero
Cuando la música estuvo en un tono normal, en que se Renzo podía ser escuchado se dispuso a entregar su encargo — lo prometido fue deuda — Dijo el hombre entregándole el maletín.
Milo abrió gustoso el tesoro que le otorgaban — Perfecto, esto es genial, es genial, ¿Es de la buena amigo?
— Claro que es de la buena — Contesto Renzo indignado — ¿Y tú, tienes nuestro dinero?
— Claro que sí, contesto el peli azul — Dame la cuenta bancaria y ya mismo te hago el traspaso.
Caba entrego al chico un papel con un número, en otras ocasiones el pago siempre había sido en efectivo, pero esta vez la suma era increíble y Martin no se iba a arriesgar a que algo pasara por el camino.
Milo recibo el papel y lo miro por un momento para luego dirigirse a su laptop — Perfecto — Dijo casi gritando — en unos minutos Martin tendrá su jugoso pago.
Milo prendió la computadora y se dispuso hacer la transferencia, en ese momento la chica de cabellos verdes y hermosas piernas carcajeo, llamando la atención de los hombres de Martin.
Camus llevaba peligrosamente su mano sobre el brazo de la chica y ella acostada boca arriba lo atraía así si, para decirle algo al oído.
— La otra vez, vi a esa chica con Milo — Murmuro Caba — Me pregunto ¿Que pito toca esa muchacha?
— Seguramente los dos — Contesto Renzo sin dejar de mirar la escena.
Mientras que Camus, se acercaba a un costado de la chica, esta miraba con perversión a Renzo.
Su teléfono empezó a sonar, sacándolo de su atontamiento, le pido a Caba vigilar y salió al balcón para contestar.
Apenas dio inicio a la llamada el hombre al otro lado de la línea dijo muy rápidamente — No confíes en ellos Renzo, son policías.
El hombre corrió adentro nuevamente, miro a Milo quien ya estaba a punto de terminar la transacción.
— Tardas demasiado Milo — Dijo sacando su arma
— Mi internet es un poco lento
Cuando Milo termino de hablar Renzo le apunto dispuesto a matarle, pero había olvidado a los otros dos, la chica se levantó con mucha agilidad y le disparo a Renzo en el brazo.
— Carajo — se quejó el calvo
Caba no reacciono de la mejor manera que se esperaba y sacando su arma empezó a disparar por todo lado, hasta que Camus le propino un disparo en el pecho, de esta forma Renzo aprovecho para huir del lugar.
— Soy el detective Sifakis — Se comunicó Milo — necesito refuerzos en el edificio de la avenida Clifton, repito necesito refuerzos en la avenida Clifton, persecución en progreso. Camus ve por atrás, Shaina baja por el ascensor, yo iré por las escaleras.
Los dos acataron las órdenes del griego, y salieron dispuestos a darle alcance a Renzo, este mientras tanto corría despavorido por las escaleras.
Su brazo no dejaba de sangrar, sabía que no podía confiar en esos chicos, pero Martin jamás le hizo caso, tomo su teléfono tan rápido como pudo, tenía que avisarle a su jefe lo sucedido, antes de que fuera demasiado tarde.
No sabía que tanto información habían obtenido los policías, ahora sabía que había hecho bien en sospechar, ojala hubiera recibo esa llamada antes.
Después de intentarlo tanto, entre la carrera y el intenso dolor pudo marcar el número, se llevó el móvil al oído, mientras seguía bajando por las escaleras.
La salida estaba cerca, tomaría su auto y se iría y le avisaría a Martin todo, a unos cuantos pasos de la puerta Shaina salió del ascensor deteniendo la carrera de Renzo quien dio la vuelta para logra escapar, ya no le importaba salir, lo que importaba era avisarle a su jefe.
— ¿Diga? — fue lo único que alcanzo a escuchar, cuando sintió un fuerte empujón que lo tiro contra la pared, haciéndole botar su celular.
Camus logro intersectarlo y antes de que pudiera hacer nada, lo había arrojado tan fuerte a los muros del edificio que perdió el equilibrio.
Se quedó mirando el aparato telefónico sin saber qué hacer, tal vez si gritaba, pero Milo llego al momento, levantando el móvil del suelo, y dio fin a la llamada.
— Es tarde Renzo, en este momento, varios policías están llegando a la casa de tu jefe.
— Si claro Milo ¿Y cómo es que sabes dónde encontrar a Martin? — Se burló el hombre
— No sabes lo mucho que se puede conseguir con una cuenta bancaria y buen ingeniero de sistemas, estas arrestado.
Unos minutos después, una patrulla llegaba para llevarse a Renzo, Milo respiro profundo, por fin había terminado.
Llevaba 8 meses siendo policía encubierto, aparentando ser un drogadicto, Milo, Camus y Shaina, trabajaban en la división de narcóticos, y habían tenido que aparentar semejante vida solo para atrapar a Martin y su banda.
— Oye Camus, ¿No encontraste otra forma de distraer a Renzo, más que tocando a mi chica? — Ataco el griego
— Ah ¿ahora soy tu chica? — bufo molesta la aludida
— Claro eres mi chica
— Eso no fue lo que dijiste hace algunas meses, según tú, solo somos muy buenos amigos
— No es cierto, princesa — Acoto el peli azul intentando abrazar a la italiana
— Vete al diablo Milo — Dijo la chica indignada empujándolo a un lado — más sin embargo eso no te salva de acompañarme a Inglaterra — termino marchándose del lugar
— ¿Pero? es tu culpa Camus
— ¿Mi culpa? yo no hice nada
— No, claro, Laila es que la empezó con todo esto, si no fuera tan amiga de esa tal Marín, no iríamos a esos eventos tan horribles
— Te recuerdo amigo, que si Laila conoce a Marín es gracias a Shaina; Laila y Marín se hicieron buenas amigas desde que se conocieron, por culpa de tu noviecita.
— Shaina no es mi novia, pero tú sí tienes una relación bien fuerte con Laila, tu sí estás obligado a ir, en cambio yo no.
— ¿Shaina no es tu novia? llevan saliendo 2 años, eres un miserable, escúchame bien Milo, iras con nosotros a la boda de Marín, porque te juro que te romperé el culo, no pienso ir yo solo a aguantarme a esas tres todo el tiempo, vienes conmigo, o te mueres Milo, te mures.
— De acuerdo, de acuerdo
Policía de Miami
— Milo, Camus y tu Shaina, han hecho un excelente trabajo.
Dentro de una oficina del edificio de la división de narcóticos se hallaban 3 hombres y una mujer discutiendo sobre los últimos eventos.
El capitán Anderson era un hombre que medía 1.65 de alto, de cabello corto y castaño, usaba gafas y su piel era color caoba, era un hombre de más o menos 42 años, quien estaba muy gustoso con el efecto que había tenido meses de investigación.
— Martin Green, esta tras las rejas y con él toda su banda, buen trabajo chicos.
— El mérito no es solo nuestro señor — comento Camus — el niño genio nos ayudó bastante, encontrar a Martin por medio de su cuenta bancaria, fue algo sorprendente
— Es increíble lo que ese chico puede hacer – continúo Milo — Hicimos bien en unirlo a nuestras fuerzas y no haberlo arrestado por hackear las bases de datos de los ricos
— Eso es verdad — manifestó Anderson — Supongo que ahora se irán a esa boda de la que tanto han hablado
Milo suspiro resignado — Sí, iremos, ya que terminamos en el tiempo exacto para el evento como lo planeamos
— Sifakis, no te ves muy feliz, ¿pero quién estaría feliz con algo como eso? un desdichado se casara, lo peor que puede hacer un hombre, es...— Pero el capitán se detuvo al ver la cara molesta de Shaina, quien siempre se había caracterizado por ser una mujer muy violenta — no te sulfures Giolitti, chicos, les deseo buena suerte — Termino el mayor, mientras que Shaina salía molesta del despacho — en serio chicos — comento el capitán a los dos jóvenes que hasta ahora se disponían a salir — mucha suerte, y mi sentido pésame al novio.
Camus y Milo estaban en sus escritorios revisando algunos expedientes, una hermosa mujer de cabellos ondulados y de color celeste caminaba por el piso, tenía una figura esbelta, y mirada desafiante, de ojos azules.
Para nadie pasaba desapercibida tan hermosa dama, de piel pálida y labios carnosos, tenía puesta una falda corta, dejando ver sus piernas largas y bien formadas y una blusa en esqueleto con un escote disimulado.
Apenas ingreso al edificio los piropos y silbidos no se hicieron esperar, Camus levanto el rostro un tanto serio, sabía quién era la chica que ocasionaba tanto escándalo entre sus compañeros.
— Ya cayesen — Grito el francés y todos guardaron silencio sin dejar de ver a la joven — ¿Laila que haces acá? quede de verte más tarde
— No podía esperar — Dijo mientras le plantaba un beso enorme a Camus, en sus labios, logrando levantar nuevamente los silbidos y comentarios — Envidiosos
— Me alegra que vengas a visitarme
— Estoy muy contenta de que hayas terminado esa misión, me tenías muy abandonada ¿Entonces es un hecho que iremos a la boda?
— ¿Cómo sabes?
— Shaina me contó todo — Camus miro a Milo con disgusto, no había nada que ellos hicieran de lo que la Italiana no le contara a Laila — ¿Te molesta?
— No, para nada, claro que iremos a la boda
— Súper, le contare a mi hermano
— ¿Nos veremos con Emilio allá?...bueno sé que vive allá, pero no sabía que lo visitaríamos
— Claro, ¿o donde crees que nos quedaremos? además él está invitado a la boda también
— ¿Le dijiste que fuera?
— No, son solo cosas del destino amor, te espero ahora más tarde en el apartamento — Laila se acercó al oído del francés y pregunto — ¿Te quedaras conmigo esta noche? — Camus asintió gustoso, besando a la chica nuevamente — Entonces nos vemos más tarde.
Laila se marchó levantando nuevamente la mirada de los hombres de lugar, el francés se quedó quieto observando, viéndola partir, tenía que viajar a Inglaterra y ver al hermano de su novia.
No es que Emilio le cayera mal, es solo que le incomodaba estar a su lado, como si de un mal recuerdo se tratara.
— Camus, disimula un poco que odias a tu cuñado — Comento burlón Milo
— No lo odio, solo no nos llevamos bien, ya sabes, yo salgo con su dulce y pequeña hermana.
— Laila no es dulce
— Para su hermano tal vez lo sea, no sé si pueda soportar a ese hombre, y siempre esta con ese amigo suyo, que parece un psicópata, será una pesadilla, menos mal no lo veo seguido
— Y aparte de todo tienes que aguantar al mocosito ese, porque me imagino que Laila lo llevara con ustedes.
— Claro, el padre de Tage no puede quedarse con él, lo cual no es novedad, el niño está mejor con su madre, por lo menos tendrá entretenido a Emilio, él adora su sobrino.
— Cuando se casen ¿Quién crees que entregara a Laila en el altar? ¿Tage o Emilio? Si es Emilio de seguro no te la entregara — se burlo
— Cierra la boca Milo
Continuara
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Nota aclaratoria: Para los que han leído Vida Disoluta, Laila es el personaje principal de ese fic, quien huyo del Santuario a raíz de un evento desafortunado, los últimos capítulos de esa historia no entran en este contexto, ya que siguiendo la cronología de este Fic, ella no alcanzo a conocer a Saga, y tampoco habría conocido a Julia, lo demás si haría parte de la historia.
Personajes que aparecen en este capítulo:
Laila Pettersson: Psicóloga 36 años, sueca, vive en la ciudad de Miami, es una chica bastante atractiva de cabellos celestes y ojos azules, conoció a Camus mientras cursaba su carrera.
Shaina Giolitti 32 años, italiana, mantiene una relación con Milo, tiene el cabello un poco corto y es de color verde, sus ojos del mismo color y piel blanca, actualmente trabaja como agente de Policía de Miami
John Anderson: Capitán de la Policía de Miami, 42 años, estadounidense
Renzo: Mano derecha de Martin, estadunidense, 42 años.
Caba: Estadounidense de 24 años, fallecido.
Milo Sifakis: Grecia, detective de la Policía, actualmente vive en Estados Unidos.
Camus Triamoulle: Francia, detective de la Policía, actualmente vive en Estados Unidos.
