Londres — Inglaterra
Aioria Vranjes, era un profesor de la universidad de Cambridge, enseñaba lenguas modernas y medievales, tenía un aspecto maduro, de cabellera rubia y ojos verdes, se encontraba sentado en una cafetería.
Desesperado, marcaba números desde su móvil para contactar a todo el que pudiera, por lo que Aioros no fue la excepción a la lista.
— Por favor, necesito que llames y confirmes sí ellos van a venir — pidió a su hermano
— Sí Aioria, les preguntare a todos por décimo tercer vez — contesto el otro en un tono burlón, cuando una sirena se escuchó del otro lado — Aioria tengo que irme, te llamare luego.
Aioria no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido tan cansado, los preparativos de la boda además de costosos le estaban volviendo loco.
Marín siempre fue una mujer tranquila, pero con todo el asunto del matrimonio había mostrado una faceta que Aioria desconocía, una que jamás se imaginó que su futura esposa, poseía.
Él le había prometido una matrimonio perfecto y ella se lo tomo realmente en serio, "está loca" pensó.
Suspiro profundamente, tan profundo, como si aquello le ayudara a recuperar algo de energía, si seguía así, no llegaría completo a la boda.
Estaba a muy poco días del matrimonio, y ese día en especial se había visto obligado a llamar a todo el mundo para confirmar su participación en el evento, tres personas cancelaron sobre el tiempo, entre esas, su sobrina, a él le hubiera gustado contar con la presencia de Alicia ese día, pero entendía que la niña prefería estar con sus amigos, que en un acontecimiento tan aburrido como ese.
Pero lo que más le preocupaba a Aioria, eran los amigos de su hermano, los cuales vivían en el extranjero, estos, además de estar muy lejos, tenían trabajos bastante complicados y difíciles de dejar de un día para otro, y es que si tan solo a Marín no se le hubiera ocurrido la dichosa idea de dejar que Seiya invitara a cuanta persona se le diera la gana, él jamás le hubiera dado ese mismo derecho a Aioros.
Pero ahí estaba, con seis invitaciones de las once que había hecho su hermano, en el limbo, y donde mínimo, uno de esos seis se ausentaran, de seguro Marín quedaría viuda antes de la boda.
— ¿Profesor Vranjes? — una voz de uno de sus alumnos le llamo
— ¿Dime?
— Profesor, es que tengo un problema, de algo que no entendí — el chico continuaba hablando, sin tan si quiera respirar, a esas alturas Aioria no podía ni con su trabajo, y ese chico en especial le sacaba de quicio, era un muchacho brillante, pero siempre buscaba una forma de refutar las enseñanzas brindadas — no sé si usted pueda
— No, Dylan — corto tajadamente y algo molesto — en este momento no, no tengo cabeza, discúlpame — termino levantándose de la silla que ocupaba, dejando al chico solo
Aioria, amaba su trabajo, enseñar había sido siempre una de sus pasiones, su prometida Marín también trabaja en esa universidad, enseñando historia; fue ahí donde se conocieron, ya habían pasado seis años desde ese momento y ahora se casaría con ella.
Camino hasta la facultad de economía, dispuesto a molestar a su amigo Shaka, con la esperanza de que eso, lo despejara un poco.
Shaka Nayak por su lado, era profesor de matemáticas y economía, tanto él como el griego contaba con una gran cantidad de alumnos, en especial del género femenino, muchos, por no decir casi todos, les interesaba más el tutor que aprender lo que los dos hombres ofrecían.
Al final del semestre ambos tenían que reprobar a casi la mitad de sus alumnos, sin contar que el indo podía ser mucho más estricto que Aioria, y lamentablemente, eran pocos los que alcanzaban a culminar el semestre con una buena nota.
Llego al salón de clases de su camarada, el cual como siempre, estaba bastante entretenido dado sus explicaciones sin perder ningún detalle de lo que hacían sus alumnos.
Desde la ventana de la puerta del aula, Aioria, se burló con picardía cuando el indo llamo la atención de uno de los estudiantes que estaba haciendo broma con una chica, pues el matemático tenía un talento impresionante para detectar y escuchar las cosas que pasaban a su alrededor sin ni siquiera mirarlas.
La clase dio por terminada, los chicos se marcharon del salón despidiéndose de su profesor, unos muy efusivos, otras intentando acercarse a preguntarle algo al profesor Nayak, el cual siempre tan estricto, les recriminaba porque le preguntaran algo que acababa de explicar, así que se marchaban perdiendo la oportunidad de sus vidas de acercarse al rubio.
— Shaka — saludo Aioria entrando al Aula, cuando ya los chicos se había marchado
— Hola Aioria ¿cómo va todo? — quiso saber el Indo mientras se sentaba en su escritorio a organizar los trabajos de sus alumnos
— Ni te lo imaginas, me va a dar algo antes de la boda
— Tampoco es para tanto
— Por favor, esto es una pesadilla, me siento muy cansado con todos estos preparativos
— Debieron hacer algo más pequeño — recalco
— Shaka, tu boda fue pequeña, más sin embargo tomo mucha dedicación ¿no?
— Tu mismo lo has dicho, mi boda fue pequeña, y necesite de muchas cosas, la tuya es el triple o hasta el quíntuple de la mía, por lo tanto es más agotadora
— No sé a qué hora se me dio por pedirle matrimonio a Marín – comento exhausto
— ¿Te arrepientes de ello? ¿Ya no quieres casarte? — Pregunto el otro — porque todavía estas a tiempo
— No, no es eso, es solo que no me imagine que fuera tan difícil
— Aioria, este evento que se llevara a cabo para simbolizar su unión ante familiares y amigos, es solo el inicio de una larga etapa, una boda es solo el primer paso de un matrimonio y eso mi amigo, es lo más complicado, te aseguro que todo estos preparativos de la boda, te parecerán sencillos en comparación de lo que te espera en el futuro.
— Cielos, hablas como si eso del matrimonio fuera una tortura, ¿tan mal te va?
— A mí me va muy bien, pero no por eso te voy a adornar las cosas, la convivencia con una persona no es sencilla — explico el matemático — tienen que aprender a aceptar sus diferencias y a resolverlas como esposos, y el más mínimo detalle puede disolver una buena relación, por ejemplo, a mi esposa le encanta la carne, mientras que yo, solo como plantas, como dice ella.
— ¿Y cómo manejan esa situación? — pregunto muy interesado en la respuesta
— Pues ella ha aprendido a comer más sanamente, pero siempre hay una buena porción de proteína en su plato, a mí se me da bien eso de la culinaria, pero cocinar carne no es lo mío, así que ella suele preparar esa parte del menú. Y cuando salimos a comer fuera, vamos a restaurantes donde nos pueden dar gusto a los dos, sin criticar lo que come el otro ni nada de eso, tratos y cosas que hemos conversado con antelación.
— ¿Y esos son los problemas a los que me enfrento? — Bromeo el griego — ¿Esos son tus problemas Shaka?
— Puede parecer algo mínimo Aioria, pero son cosas que si no se saben manejar con tolerancia y respecto pueden acabar una relación en un segundo.
— Entiendo — Aioria tomo respiro antes de seguir hablando — ¿Nunca te preocupo el hecho de saber, que jamás ibas a estar con otra mujer que no fuera tu esposa?
— Claro — y esta vez fue Shaka el que bromeo — aunque soy una persona fiel, el saber que me iba amarrar por el resto de la vida, me alarmo e igual a ella, pero yo escogí a Luna, por encima de todas, escogí pasar mi vida a su lado, y no me arrepiento de la decisión, sé que hice bien, y la amo, y haría lo que sea para tenerla siempre a mi lado, siempre feliz y siempre tan ella.
Aioria sonrió contento, necesitaba ese tipo de palabras para reafirmar su decisión, él amaba a Marín, demasiado, jamás se podría equivocar con la decisión que los dos habían tomado.
— Buenas días caballeros — un chico moreno de cabellos largos y negros se dirigió a los dos hombres dentro del aula y se acomodó recargándose en el pizarrón — ¿Los chicos de hoy en día, se han vuelto más estúpidos o será la tecnología?
— Yo creo que es la tecnología Shiryu, — contesto Shaka mirando al más joven. Shiryu era un profesor también, dedicado a enseñar historia antigua — aunque mi esposa dice que es falta de que los corrijan en casa. Ya que estas aquí Shiryu, ¿cómo te va a ti en la vida de casado? eres más joven que nosotros, y Aioria está un tanto nervioso con el tema.
— Pues no es algo tan sencillo, si te soy sincero nosotros los hombres no vemos más que compartir un lugar con la persona que amamos, hay mucho más cosas que compartir un lecho. Las deudas, los horarios de trabajo de ambos, el simple hecho correr la cortina cuando te bañas para que no se llene de moho — Explico el peli negro
— Estoy sorprendido, no había pensado en todo eso — se quejó el griego
— Shunrei y yo decidimos casarnos muy jóvenes e inmaduros, estuvimos a punto de mandar todo al carajo por nuestra poca experiencia, pero es algo que hemos aprendido a manejar, con mucha charla, la comunicación es vital en un matrimonio.
— Creo que empiezan a asustarme chicos — soltó Aiora otra vez alterado
— Ya te dije que no es para tanto, son por menores — Le tranquilizo el indo
— Bueno, chicos ya que están los dos acá, ¿Cuento con ustedes en la boda?
— Te hemos muchas veces que sí — contesto el Shaka
— ¿Por qué insistes tanto? – Pregunto el más joven
—Alicia y su madre cancelaron esta semana, Marín ya tenía todo organizado, y eso implica volver a organizar, si alguien más falta, será una catástrofe
Shaka y Shiryu empezaron a reír, Marín no le estaba haciendo el trabajo fácil al pobre Aioria, menos mal la chica estaba de vacaciones y podía encargarse de varias cosas fuera de la universidad, ventaja para al griego que no tenía que verla todo el tiempo.
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Shiryu llego a su apartamento, Shunrei, su bella esposa preparaba muy contenta la cena, llevaba el caballo suelto, largo de color negro, cuando escucho la puerta, dejo de hacer lo que hacía para salir a saludar.
— Shiryu mi amor ¿Cómo te fue? — saludo con un beso y un abrazo que fue correspondido
— Muy bien, reí mucho gracias a Aioria — contó mientras se acomodaba en la sala
— ¿Sigue alterado por lo de la boda?
— Ni que lo digas, siento pena por él, esto del matrimonio — calló al ver la cara de pocos amigos de sus esposa — ¿Cómo te fue a ti hoy?
— Eso, trata de arreglarlo — reprendió, mientras Shiryu sonría con inocencia — bien, los chicos dan problema como siempre, ya sabes, adolescentes, las hormonas alborotadas, por lo demás bien
Shunrei, al igual que su esposo se dedicaba a la enseñanza, era profesora de una preparatoria, la arrogancia de los universitarios no solía soportarla mucho, así que prefirió tratar con adolescentes, que quienes a su parecer tenían problemas más normales, y más fáciles de solucionar.
Desde pequeña conocía a Shiryu, buenos amigos durante mucho tiempo, hasta que el amor afloro en ellos, se casaron cuando tenían 20 años, y hacía apenas dos años se había mudado a Inglaterra, por una oferta de trabajo, que se le hizo a su esposo, la cual no pudo rechazar en la universidad de Cambridge.
Y ahí estaban, hablando sobre la boda de un amigo, y viviendo como buenos esposos y amigos, y ella rogaba día a día porque aquello no terminara.
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Shaka conducía con cuidado por las calles, el cielo le había regalado una tarde lluviosa mientras compraba la cena, llego a una casa grande, con muchas ventanas y un poco retirada de la ciudad.
Estaciono el auto en el garaje, el cual era muy amplio, y donde ya, se encontraba el auto de su esposa, tomo las bolsas de las compras y se dirigió a la entrada de la casa, entro por un costado, justo por la puerta que comunicaba el recinto con el garaje.
Camino despacio, característico de él, se acercó hasta la sala, la cual estaba suavemente iluminada, un sofá grande se hallaba en el medio, en este, una mujer de cabellos negros rizados se encontraba sentada, con un portátil sobre su regazo.
El hombre, se dirigió con cautela hasta pararse a su lado y le dio un beso en la frente llamando su atención.
— Hola bonita
— Hola guapo — contesto la chica, volviendo su cara para recibir un beso en los labios
— ¿En qué andas? — pregunto él, mirando el monitor, mientras la abrazaba, dejando su cabeza sobre el hombro de ella
— Pagando las cuentas, ya estamos un mes más, libres de deudas
— Ya recuerdo porque fue que me case contigo
—Mi amor te casaste conmigo por mi dinero — se burló ella, mientras él se levantaba
— ¿Que esa no fuiste tú? — indago él, siguiéndole el juego mientras se dirigía a la cocina
— A veces olvido como fue ¿trajiste algo rico para cenar? — dijo levantado un poco la voz, para lograr ser escuchada.
— Tempeh. Muy rico ¿No?
— Yo diría que no — respondió la chica dirigiéndose la cocina — ¿crees que combine bien, con mi pollo en salsa de piña?
— Porque no comes solo el Tempeh — concilio él, sacando las cosas de la bolsa — mañana te comes el pollo
— Shaka cuando te casaste conmigo, prometiste estar en las buenas y en las malas, y aceptar mis cualidades y defectos, defectos subrayados — comento ella, mientras le ayudaba a su esposo en la cocina — yo acepto que seas un conejito, tú debes aceptar que yo sea una carnívora. Comeré un poco de Tempeh, pero un poco.
Shaka se acercó por detrás de la chica, y la hizo girar abrazándola por la cintura — tu eres una deliciosa carnívora.
— Debería llamarte conejito, es tierno
— Es muy tierno, para una boca tan perversa como la tuya, no, solo llámame Shaka, o amor, o rey, o su majestad
— Si claro, majestad suena fabuloso, espera un par de días y empezara a llamarte así — bromeo — no es justo, tú me llamas Luna y yo no discuto por eso
— Luna, es bonito, luminoso
— Aja, te recuerdo que me llamas luna, porque dices que soy una lunática, ¿eso que tiene de lindo?
— Tu eres linda Aleja...creo que la cena puede esperar, ¿no te parece? aún es temprano — termino Shaka mientras la besaba.
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Aioria llego tarde a la casa de su prometida, había pasado el resto del día comprando unos suministros que Marín le encargo para hospedar a Shaina y Milo, los cuales, llegarían dos días antes de la boda.
Marín quería que su mejor amiga tuviera todas las comodidades.
A Aioria le caí muy bien Milo, se llevaban muy bien, pero la hiperactividad del peli azul no le parecía prudente en el momento, lo mejor era mantenerse lejos de su compatriota.
— ¿Amor trajiste todo lo que te pedí? — Pregunto una hermosa pelirroja quien se encontraba con una cantidad de papeles sobre su regazo sentada en sala
— Eso creo — contesto el joven, arrojándose sobre un sofá al frente de su prometida
— Aioria, si no trajiste todo, mañana tendrás que ir por lo que falta — comento ella con tranquilidad mirando los documentos que tenia
— ¿Puedo dormir un poco?
— Claro que si mi amor — contesto ella haciendo caso omiso al sarcasmo de su futuro esposo — mi vida sé que estás cansado, pero pronto esteraremos casados, disfrutando de unas deliciosas margaritas en nuestro crucero — termino ella mientras se sentaba en las piernas del chico y le acariciaba el cabello — compre algo muy especial para nuestra noche de bodas
— Haré lo que me ordenes — acato él, jalándola del cuello y besándola descaradamente
— Espero que esa luna de miel, nunca acabe
— Sera perfecta, todo será perfecto, ya lo veras
Continuara
Muchas gracias nuevamente a todos los que me leen…un agradecimiento muy especial a Lady- Sailor, Danimel, a Guest, y Carmela (espero que te haya gustado la aparición de Shiryu y Shun) Por su bellos comentarios.
También agradezco a Brozz Ren, Condesa De La Fere, Princess Mabel Malfoy, SafiroVampiroDeGeminisBipolar, Viviannie, legatee, lilly jane, prinskasu-chan, KukieChan, Natalia UvUr, lenk, zryvanierkic. Por tenerme entre sus favoritos y alertas
Nos estamos leyendo….
Personajes que aparecen en este capítulo:
Marín Satou: Profesora de historia, 32 años japonesa
Shunrei Hino: 29 años, profesora, China. Licenciada en lenguas
Aioria Vranjes: Grecia. Profesor de lenguas modernas y medievales en la University of Cambridge. 36 años
Shaka Nayak: India. Profesor de matemáticas y economía en la University of Cambridge. 36 años
Shiryu Hagino: Japon. Profesor de historia en la University of Cambridge. 30 años
