Londres - Inglaterra

Una enorme finca se hallaba finamente decorada, en aquel lugar, ramos de rosas moradas y lilas estaban minuciosamente organizadas y se extendían por un camino que llevaba hasta un altar, el cual estaba elaborado con deliciosas telas lavanda y decorado con rosas del mismo color, cubierto de pétalos de flores blancas y violetas, dejando en el aire un ambiente mágico.

Aquel camino era el que tomarían los novios.

Los meses transcurrieron rápido, entre correteos aquel día por fin había llegado, y tenía que ser estupendo, mágico.

Se admiró en el espejo, cada detalle era perfecto, su cabello rojo, lo llevaba recogido en una moña alta, cubierto de pequeñas flores blancas, dejando flecos alrededor de su cabeza, los cuales caían ligeramente sobre sus hombros.

Llevaba puesto un vestido blanco de straples, ajustado hasta la cintura, suelto en la piernas, dejando ver un figura delicada y bien pronunciada, el vestido era tan largo, que al moverse tenía que levantarlo un poco para no tropezar, era un tanto sencillo, sin mucho adorno, apenas unas delgadas hebras dorados rodeaban sus caderas.

Marín, estuvo parada frente el espejo por largo rato, mirando cada pequeño detalle de su ser, dejaría de ser simplemente una mujer, ahora estaría unida al hombre que ella había elegido como su compañero permanente. Estaría completa.

Seika, Shaina y Laila le acompañaban, estaban las cuatro reunidas en una de las habitaciones de la gran finca, las tres chicas, que tenían que hacer el papel de damas de honor, lucían hermosos vestidos de seda ceñidos al cuerpo de color lavanda, y no podían dejar de mirar con admiración y con un dejo de envidia a la novia.

— Luces hermosa — soltó finalmente la italiana

— Es verdad, estas, bellísima — continuo Seika

— Ya niñas — las interrumpió Laila — algún día nos tocara a nosotras

— A ti seguramente te pase pronto — acoto Shaina algo melancólica

— No sabía que esto de las bodas te pusiera tan triste —comento Marín

— Estoy triste porque ahora mi mejor amiga ya no estará conmigo tanto — le contesto la italiana

— Yo siempre estaré contigo — le tranquilizo

Shaina sonrío complacida, no esperaba menos de su amiga, habían compartido muchas cosas juntas, pero el tiempo y sus respectivas carreras las habían separado, donde Marín decidió dedicarse a la enseñanza, y Shaina a atrapar delincuentes, pero aun así, se mantuvieron en contacto día a día.

Shaina recordaba como una tarde después de un duro trabajo, la peli roja le había llamado a contarle muy emocionada sobre un hombre con el que estaba saliendo, según ella era el hombre de sus sueños.

Shaina tuvo miedo de aquel amor, temía por que su amiga terminara con el corazón destrozado, pero sus miedos solo fueron infundado, pues ahí estaba Marín, su hermana y cómplice, luciendo un vestido de novia, algo que jamás se imaginaron alcanzar, y ella se sentía muy feliz.

Pero al mismo tiempo la Italiana se sentía triste, y no porque su amiga se alejara un poco más ahora que sería la esposa de alguien, no, su preocupación, angustia y tristeza se extendía al hecho de que tal vez ella jamás tendría lo que tenía Marín, a que alguien la amara de esa manera, y no entendía porque en ese momento se sentía así, cuando nunca le importo comprometerse con nadie.

Lo más cercano que tenía a un poquito de afecto era Milo, y pues Milo, era siempre Milo, llevaba tiempo compartiendo con él, no sabía si lo amaba, le gustaba esa relación así, libre, solo esperaba que sus sospechas no arruinaran todo, ¿Pero? ¿Qué pensaría Milo al respecto?

….

Milo estaba sentado en una de las hileras de sillas de la parte de atrás del recinto, las cuales estaban tapizadas con delicadas telas blancas y listones violetas que le daban un toque de elegancia aquel evento, a su lado, Camus miraba con detenimiento cada uno de los detalles del lugar.

Milo no gustaba de ese tipo de celebraciones, la gente parecía feliz por un pobre hombre que condenaría su vida a la misma mujer por la eternidad.

Eso no era para el gran Milo, rodó sus ojos con aburrimiento, hasta que distinguió entre los invitados a una hermosa mujer, que lucía un vestido vino tinto el cual combinaba perfectamente con su cabello caoba, su piel blanca como la leche, la hacía brillar bajo el sol de esa tarde, y sus labios provocativos eran tan fascinantes para el joven griego.

— Ahora si me caso — dijo llamando la atención del galo, quien de inmediato se giró a ver qué era lo que veía su amigo.

— ¿La pelirroja? — Pregunto. Milo asintió — está casada — termino mientras se acomodaba nuevamente en su asiento

— ¿Ah sí? ¿Y quién es su esposo?

— Creo mi querido amigo, que el hombre que tiene su mano, en la espalda de ella.

Milo miro nuevamente con detenimiento la escena, un hombre de cabellos lila abrazaba a la chica — Tal vez es solo un novio, o una amante

— Es su esposo, mira sus manos, mira sus anillos, pero sino me quieres creer, allá tú, ella se llama Gloria y él es su esposo Mu

— ¿Mu? es nombre de vaca — resoplo Milo

— Grosero

— Momento ¿Tú la conoces?

— Conocerla, conocerla, no, he hablado un par de veces con ella, es la mejor amiga de Alejandra — explico el francés y Milo lo observo sin entender — Alejandra — suspiro — una de las mejores amigas de Laila, ya te hemos hablado de ella — pero la cara de desconocimiento del griego no se borraba — ¿No recuerdas?

— ¿La mejor amiga de Laila, no era Shaina? — Pregunto el griego con suma inocencia.

— Shaina es una buena amiga de Laila, pero Alejandra es otro cuento, estudiaron juntas en Colombia y se hicieron muy buenas amigas, conocí a Gloria en ese tiempo, salimos un par de veces todos, y luego para la boda de Aleja, me entere que ella y Mu se habían casado

— Ah — expuso, como si lo entendiera todo

— Hola Camus — una morena de cabellos negros y ondulados se dirigió al francés — tiempo sin verte

— Aleja — Exclamo el chico poniéndose de pie para saludar a la chica — preciso estaba hablando de ti.

— ¿Y eso?

— Mi amigo Milo, está interesado en Gloria.

— ¿Cómo crees? — se incorporó el griego — mucho gusto, yo soy Milo, y no me molestaría para nada, que me presentaras a tu amiga

— Lo siento, está casada — se disculpó la joven

— Yo no soy celoso

— Cállate Milo — mando Camus

— ¿Y Laila? — quiso saber la morena

— Esta con Marín, es una de las damas de honor

— Buena tarde — les interrumpió un hombre alto, de cabellera rubia

— ¿Camus, recuerdas a mi esposo Shaka? — acoto la chica

— Cómo olvidar al hombre que pudo atrapar a la mujer que jamás se casaría

— Me alegra mucho volver a verte Camus

— Eh...yo soy Milo — se hizo notar el peli azul sintiéndose ignorado

— Gusto en conocerte Milo — saludo Shaka

— Me parece que este lugar tiene muchas tonalidades moradas — comento Gloria quien se acercó en compañía de Mu — Hola Camus ¿Cómo has estado?

— Bien, es gusto saludarte Gloria, Mu ¿Cómo van?

— Muy bien — contesto cortésmente el lemuriano

— Eh... si buenas — intervino Milo quien extendió su mano a la pelirroja — Mi nombre es Milo

— Hola Milo — contesto la chica aceptando la mano del griego

— Llegaron mis hermanos ¿vamos amor? — solicito Mu, quien junto a su esposa se alejaron del grupo

— Allá esta Ángelo — comento la morena — voy a saludarle ¿Quieres venir Shaka?

— No linda, yo me quedo aquí con Camus, ve tu tranquila

Alejandra se alejó del grupo también, dejando a los otros tres chicos solos, a Shaka no le molestaba Ángelo, pero prefería estar lejos de él.

— ¿Te molesta Ángelo? — quiso saber el Francés

— ¿A ti te molesta? — acoto el Indo

— Bueno, no, no sé, es algo raro

— A mí me pasa lo mismo

— ¿Quién ese tal Ángelo? — indago Milo a quien otra vez ignoraban, como odiaba eso

— ¿Recuerdas que te hable del mejor amigo de Emilio?

— No

— Deja así, Milo — Camus odiaba tener que contarle las cosas a su amigo más de una vez

— Shaka ¿cómo estás? — saludo un hombre acercándose al grupo

— Shiryu, hola

— Te presento a mi esposa Shunrei

— Gusto en conocerte, ellos son Camus y Milo

— Hola — saludaron en unísono los dos policías

…..

— ¡Saga, Kanon!

— Mu — llamaron los gemelos emocionados

— Hermanito has crecido mucho — abrazo Saga a su pariente, mientras Kanon saludaba con un beso a la mejilla a Gloria, para luego cambiar, y ser él quien saludara a Mu, y Saga a la chica

— ¿Cómo han estado? — pregunto el peli lila

— Bien — Contesto el mayor feliz de ver a su pequeño hermano

— Sarah, ¿cómo estás? — saludo Mu

— Bien Mu ¿Y tú?

— Bien, ¿recuerdas a Gloria?

— Claro que sí, gusto en verte nuevamente querida

Aldebarán les observaba con una enorme sonrisa, se sentía a gusto con todos allí presentes, sin contar que el joven Lemuriano le transmitía una gran sensación

— Lo olvidaba — comento Saga — él es Aldebarán. Alde, él es mi hermano menor Mu, y su esposa Gloria

— Gusto en conocerlos a ambos

— El placer es nuestro Aldebarán — contesto Mu, apretando la mano del grandote.

…..

— Hola chico rudo — saludo Alejandra

— Hola Doc. — Contesto Ángelo mientras organizaba sus cámaras — ¿cómo va todo?

— Bien, no me quejo ¿tú cómo vas?

— Estos eventos me molestan

— Aja

— Es en serio

— Sabes, mi mejor amiga es Gloria, ¿recuerdas donde trabaja ella?

— Ya lo sabes — acoto molesto el Italiano

— Conozco solo la versión de Gloria

— Pues si Gloria te contó, que Conny me corrió por serle infiel, es la única versión que hay

— ¿Entonces es cierto, que te encontró infraganti?

— No te burles

— No me burlo... de acuerdo, si me burlo, eres un idiota

— Gracias, y se supone que eres una psicóloga empática con los demás

— No eres mi paciente Ángelo, eres mi amigo

— ¿Qué clase de amiga eres?

— Una muy mala, pero no está todo perdido, Conny te quiere, de seguro te perdonara, no te preocupes.

— ¿Le perdonarías una infidelidad a Shaka?

— Claro, después de matarlo, en su tumba le perdonaría

— Eres una lunática

— Eso suelen decir, pero en serio Ángelo, ¿Que pensabas cuando engañabas a tu novia?

— Salirme con la mía

— Típico, pensante más con el pene que con el cerebro

— Te gusta hacer sentir mal a la gente ¿cierto? en serio eres una mala amiga

— Te lo dije

— Hola Aleja

— Hola Emilio, me alegra verte — saludo la morena abrazando al sueco quien llego en ese momento junto con un pequeño de ojos azules — Tage, que grande estas

— Hola — saludo el niño con timidez

— ¿En que andan? — quiso saber el sueco

— Intentaba ayudar a Ángelo, con lo de Conny

— De hecho, se estaba burlando como siempre — explico el moreno con un dejo de molestia

— Eres una buena psicóloga — acoto Emilio

— Ángelo no es mi paciente

— Sí, soy su "amigo"

— Eres una buena amiga Aleja — nuevamente comento el sueco

— Lo sé — contesto la colombiana

...

Aioros estaba un poco nervioso, de sus invitados aún faltaba Shura y sus dos acompañantes, tres puestos vacíos no le caerían nada bien a la novia.

Estaba a punto de un colapso, cuando diviso en la entrada a un hombre alto, de tez morena, luciendo un traje negro, a su lado una hermosa dama, de facciones delicada, lucía un vestido negro brillante y su cabello suelto e impecable, perfectamente liso y un joven rubio, alto, muy guapo les acompañaba

— Shura amigo — saludo abrazando al español — creí que no vendrías

— No me perdería la boda de uno de los Vranjes — contesto el moreno

— Hola Antonia tiempo sin verte — saludo a la joven, y luego se dirigió al rubio — tú debes ser Hyoga, gusto en conocerte

— El gusto es mío — contesto el más joven — espero no ser una molestia

— Para nada. Saga y Kanon ya llegaron

— Bien, vamos a saludarlos, ¿Vienes? — le pregunto el español a su esposa

— No, ve tú, te espero acá — contesto sin ánimo

— Bueno, vamos Aioros, ¿Vienes Hyoga?

— No, yo también me quedo

— Como quieran

…..

— Shura — Saludo Saga — ¿cómo han estado las cosas?

— Te diría que bien, pero sería una gran mentira

— ¿Por qué ese semblante tan sombrío? — quiso saber Kanon, saludando al español de la mano

— Después del incidente, las cosas con mi esposa no han estado bien

— Tranquilo Shura — alentó Aioros — ya verás como todo se solucionara, solo dale tiempo

…..

— Ikki, préstame atención, te estoy hablando desde hace rato

— Seiya, no me interesan tus ataques de histeria contra el jefe, agradece que Seika sale con un hombre que tiene un buen empleo

— Es mucho mayor que ella

— Ella no es una niña tampoco, deja el drama — Comento el moreno ya exasperado

— A ti tampoco te gusta que Shun tenga novia

— A mí no me molesta que Shun tenga novia, eso me parece bien, lo que me preocupa es que pueda dejar de hacer sus deberes por estar con esa chica, no quiero que se distraiga de sus actividades, ahora cállate que allí viene

— Hola hermano, Seiya

— Hola Shun — saludo el castaño, e Ikki solo movió la cabeza en señal de saludo

—Hola chicos — saludo June quien venía tomada de la mano de Shun

— Luces muy bella June

— Gracias Seiya

...

Todas las personas empezaron acomodarse en los respectivos asientos, Aioria estaba cerca al altar, a su lado, su hermano, Shaka y Shiryu le acompañaban y en el centro del altar el sacerdote.

Aioria no podía estar más nervioso, sentía que sudaba mucho, de seguro estaría apestando. Antes de vestirse se había bañado tres veces.

Mientras esperaba, no dejaba de mover las piernas, buscando una posición que lo ayudara estar más relajado.

— Tranquilo — le pidió Shaka — ya verás cómo en un momento, esos nervios se pasaran, cuando veas a la mujer más hermosa caminar hacia ti.

Aioria miro a su amigo, el rubio debía tener razón, y como no tenerla si él ya había pasado por esa situación.

Shaka le sonrió al griego y levanto su mano para señalar el camino al altar, delante de Aioria, Marín, quien parecía una princesa de cuentos, se acercaba, la mujer más bella iba hacia él, y todo dejo de preocuparle.

La luz del sol caía majestuosa sobre el lugar, las flores de tonalidades lavanda brillaban con el aura del astro rey, todos esperaban por el momento mágico en que dos almas se unían para ser una sola.

Marín camina con detenimiento hacía el altar, se sentía nerviosa pero muy feliz, el hombre al que amaba con todo su corazón estaba frente a ella pasmado con una sonrisa propia de él, esperando con ansias a que ella se aproximara.

Finalmente, cerca la chica, se ubicó frente a él, quien no dejaba de mirarla.

— Luces hermosa — le dijo tomándola de la mano

La ceremonia dio inicio, todos los presentes contemplaron con interés aquel evento donde los novios no dejaban de mirarse y sonreír esperando a que las palabras definitivas llegaran, la emoción y la alegría inundaban el lugar, por aquel fallo definitivo.

— Los declaro marido y mujer — anuncio el sacerdote, dando por terminada la ceremonia dejando paso a los novios para sellar un con beso su unión ante familiares y amigos.

...

La celebración no se hizo esperar, los novios cortaron la torta, la gente comió hasta satisfacer su apetito.

Ángelo había tomado fotos en de todos los alrededores, de todos los miembros presentes, algunos bailaban, otros platicaban amenamente en las mesas.

Saga danzaba con la novia gustoso, por otro lado su hermano Kanon bailaba con Gloria, mientras Aioria, Aioros y Camus bailaban con Shaina, Sarah y Laila respectivamente.

Shaka se mantenía en la mesa conversando con su esposa, Emilio, Seika, Milo y Ángelo; una mesas más allá, se hallaba Shura en compañía de Hyoga y Antonia, tratando de mantener un dialogo al menos con el primero.

Aldebarán se encontraba cerca al bufe junto a Mu, quien le había caído muy bien el brasileño. Seiya, Shiryu, June y Shunrei conversaban alegremente, e Ikki los observaba con fastidio.

Todos compartían de formas diferentes entre risas y bailes al aire libre.

Una sombra cubrió el sol majestuoso de ese día, Marín y Aioria había tomado con mucha precaución la fecha de la boda, se suponía que ese día tendrían un sol brillante, pero la sombra amenazaba con una tormenta como nunca antes se había visto.

Algunas personas empezaron a entrar a la finca para mantenerse refugiados de la lluvia, un relámpago cubrió el cielo y pronto todos empezaron a entrar a la casa, para terminar la celebración dentro.

— Santos de Athena — llamo una voz de mujer bastante estruendosa.

Las personas se detuvieron en seco, unas más nerviosos que otras, ¿Que había sido eso? ¿Quién fue el que hablo? pero no había nada.

Una figura empezó a formarse entre las nubes, la silueta de una mujer se dibujó a las afueras de lugar, una sombra que cubría casi todo el cielo, el rostro de aquella dama no se distinguía, pero su estatura era tal, que causo impacto entre los invitados.

Muchos empezaron a correr, llevándose por delante lo todo lo que encontraban a su paso

— Santos de Athena — pronuncio de nuevo, provocando más pánico entre los presentes — mueran

Una luz se disparó por el lugar, cubriéndolo por completo, la gente empezó a gritar desesperada, Antonia tomo con fuerza la mano de Shura, mientras este intento protegerla de lo inevitable.

Pero nada paso, cuando el español abrió los ojos, distinguió a una joven mujer de cabellos lila frente a la sombra que amenazo con acabarles a todos.

— No permitiré que lastimes a mis santos — manifestó la joven, a su lado un hombre de cabellos verdes y uno moreno se mantenían atentos

— Athena — pronuncio la sombra — estas de vuelta — y se desvaneció con esas palabras, mientras el lugar recuperaba su brillo

— Mi señora — pronuncio el peli verde — es hora

Saori quien había llegado en el momento adecuado notaba como sus dos caballeros tenían razón, sus chicos estaban en peligro, si no hubiera llegado a tiempo, en ese momento todos estarían muertos.

Miro a su al redor, los vio uno a uno, todos estaban allí presentes y noto como cada uno de ellos la observaban con pleitesía, ellos jamás dejarían de ser santos, y ella jamás dejaría de ser Athena.

Continuara

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Pido mil disculpas por la tardanza, pero es que las ideas llegan como lluvia y me ha sido un poco difícil ordenarlas, además eso ser empleada, estudiante, escritora, imaginativa, sociable, amiga, hermana, hija, tía y fabulosa no es sencillo jajaja.

Ya, espero les haya gustado el capi, sí, sé quedo un poco, simple, como si nada, pero el capítulo era necesario.

Les agradezco a todos por sus comentarios, a los nuevos lectores, estoy haciendo todo lo posible porque les siga gustando la historia. Kasumy muchas gracias por tus palabras de ánimo, y sí, las novias son un desastre, Alex1893 bienvenido y nuevamente muchas gracias a todos.

Nos estamos leyendo…