Tokio – Japón — Mansión Kido – Hace 16 años

Como todas las noches, oculta de cualquier escrutinio, Saori, se adentraba a su despecho a revisar documentos una y otra vez.

Repasaba nombres en pergaminos, investigaba un poco en el ordenador y marcaba algunos números de lugares cuyo horario era prudente para contactar.

Llevaba varias noches de trasnocho ubicando uno a uno de sus santos, no con la intención de reunirlos, sino, con la finalidad de poder otorgarles una mejor vida, ella necesitaba asegurarse que todos estuvieran bien.

La señorita Saori Kido era una mujer de ojos verdes y cabellera lila, era conocida como la reencarnación de la diosa Athena, pero las circunstancias, no le permitieron crecer y vivir enteramente dentro del santuario.

Descubrió su procedencia a la tierna edad de 12 años y ella junto a sus amigos, peleo una batalla tras otra buscando el bienestar de la tierra, la última fue contra sus hermanos Apolo y Artemisa, donde juro entregarle a esta ultima la tierra, a cambio de que perdonaran la vida de sus guerreros, más sin embargo Seiya, Shiryu, Shun, Hyoga e Ikki, hicieron gala de su poder y fueron en busca de su diosa, y fue cuando sucedió.

Apolo borro la memoria de todos los presentes, e incluso de todos los guerreros de Athena, aquellos cuyo cosmos sabían manipular.

Saori no fue la exención, despertó una noche en su cama, bastante confundida, como si hubiera estado dormida por muchos años, recordaba imágenes confusas, no entendía lo que le decía Tatsumi, quien no hacía más que hablare de Athena y de un ejército de guerreros, tan así, que un par de veces le sugirió al hombre pasar por un chequeo psiquiátrico.

No duro mucho limitada, la diosa en su cuerpo despertó más rápido de lo que seguramente Apolo esperaba, Saori recordó todo como una ráfaga y se sentó a llorar por varios días.

Pero todo esteba en paz, no había guerras, Hades estaba vencido y sus hermanos parecían no estar por ahí pendientes, Seiya estaba bien, o por lo menos eso le había escuchado a Tatsumi, así que decidió seguir con el juego, olvidarse de Athena y ser solo Saori.

Necesitaba estar tranquila y para ello requería toda la información que pudiese de sus chicos para ubicarlos y de ser necesario brindarles un apoyo monetario, pero que no la pusiera en evidencia.

Pensó en borrar la memoria de Tatsumi varias veces, así como lo tuvo que hacer con Minho y Shunrei, pero el viejo testarudo la había provisto de información relevante que él mismo consiguió en el Santuario.

Él no lo había hecho porque ella se lo ordenara, no, él se había sumergido en las profundidades del Santuario buscando todo tipo de información que le devolviera la memoria a su ama.

Su ímpetu no tenía límites, pero ese acto de desesperación le había servido a la joven peli lila, quien tuvo la oportunidad de conocer más sobre su orden.

Y así eran sus noches, intentado ser lo más sigilosa para que el viejo mayordomo no sospechara nada, pero el problema radicaba cuando tenía que comunicarse con aquellos que residían cerca o ahí mismo en Japón, para estos tenía que sacar un tiempo prudente para llamarles.

A la mañana siguiente, después de lograr mantener ocupado a Tatsumi en otros asuntos, se hallaba oculta en su despacho, marcando números desesperada he inventado historias convincentes para evitar sospechas, quería saber si estaban bien, si necesitaban ayuda económica o algo parecido, ya había hecho lo mismo con los otros, inventando herencias inexistentes para que nadie sospechara.

Un suave golpeteo en la puerta le hizo brincar en su asiento, de inmediato y bastante nerviosa empezó a guardar los documentos en un cajón bajo llave.

— Adelante — ordeno

— Disculpe la molestia — se asomó una joven doncella — el señor Julián Solo, quiere verla

— ¿Julián? – pregunta bastante sorprendida ¿qué hacía ese hombre en su casa? — iré en un momento

Saori salió lo más rápido que pudo, no era prudente tener a Poseidón cerca, además no entendía el motivo de la visita del joven Solo, seguramente no era nada bueno.

Se tranquilizó un poco, al decirse a sí misma, que solo fingiría como lo hacía con Tatsumi, tal vez y Julián tampoco recordara nada, aunque seguramente no era mismo caso de Poseidón.

— Julián — saludo sin interés. Él la tomo de la mano para depositar un beso en ella — tiempo sin verte, creo que desde tu cumpleaños

— ¿Desde mi cumpleaños? — Pregunto desconcertado — nos hemos visto mucho después de eso Athena

— ¿Athena? — fingió ignorancia

Julián miro a su al rededor, asegurándose de que estuvieran solos — no te hagas la tonta conmigo. A mí no me engañas Athena. Pero si te tranquiliza, no vengo buscando una pelea

Saori suspiro profundo, Julián no se ira creyendo en su patética actuación — ¿A qué has venido?

— Eso está mejor, vine a preguntar sobre tus santos

— Muchos de ellos murieron, los otros simplemente ya no están.

— Entonces es cierto que perdieron su memoria, lo supuse, me topé con uno de tus chicos hace poco, lo cual me causo curiosidad, paso por mi lado sin tan siquiera mirarme, creo que su nombre es Hyoga

— ¿Y querías saber por qué Hyoga te vio y no se inmuto? porque en serio no entiendo a qué has venido — esta vez sonó cortante

— Creo que te sientes bastante conforme con la situación — explico el hombre — tus santos sobrevivientes han olvidado cada detalle de sus vidas como guerreros, y tú, estas aquí tranquila como si nada ¿No te preocupa una nueva guerra? ¿No has pensado el por qué Apolo les hizo olvidar?

— No habrá una nueva guerra. Hades es el único enemigo de la tierra y él está fuera de combate, desconozco las intenciones de Apolo, supongo que lo que desea es proteger a su gemela, no creo que quieran interferir con la vida en este planeta.

— Seguramente, pero Hades no ha sido tu único enemigo, te has tenido que enfrentar a otros ¿Qué te hace pensar que no hay peligro?

— Si has venido a persuadirme sobre reunir a mis fuerzas, pierdes tu tiempo

— Como siempre tan obstinada, pero no perdía nada con hacerlo, por otro lado — calló por un momento y miro profundamente en los ojos de su igual — ¿sabes de tus Santos de Oro?

— Todos cayeron en la guerra contra Hades

— ¿No piensas hacer nada por ellos?

— ¿A qué te refieres? están muertos ¿Que podría hacer yo por ellos? — Guardo silencio por un momento, conteniendo las lágrimas — Solo me queda esperar, los volveré a ver, en sus próximas reencarnaciones

— Error — corto él sínicamente — no volverás a saber nada de los santos dorados de esta generación, Los únicos que han peleado al lado de Athena en cada guerra Santa. Los dioses los han condenado y no les permitirán volver a la tierra en ninguna forma posible.

— Eso no puede ser cierto — indico alarmada — los dioses no tienen derecho, son mis santos, yo decido sobre sus almas

— Pues te ganaron en el juego. Has perdido tanto el tiempo intentado mantener a salvo a tus santos sobrevivientes, que olvidaste a los que murieron en batalla, ni siquiera te tomaste la molestia de saber dónde terminaron, o aunque sea de enviar una misiva de sus muertes a sus allegados — Julián observo fijamente a Saori, mientras ella inútilmente le rehusaba — ¿en serio creíste que no habían reprimendas después de que destruyeron aquel muro? demostraron tener un poder inimaginable, los demás dioses tiene miedo

— ¿Miedo? No debieron haberlos provocado y no creo que sean los únicos que se acobardan ante el poder de los hombres ¿Qué hay de ti? ¿Por qué el interés?

— Amo la tierra tanto como tú, y no quiero que sea destruida, si Zeus teme a su poder, destruirá el mundo de un solo golpe. Estoy seguro que tus chicos son los únicos que podrían detenerle, además, si ellos no vuelven a nacer para pelear a tu lado ¿que pasara en las próximas guerras santas? ¿Crees que tendrás éxito?

— Pediré una audiencia con mi padre, le pediré que los deje descansar, y le prometeré que no habrá una revuelta en contra suya, solo de aquellos que amenacen la paz en este planeta.

— Eso no pasara Athena, ellos están condenados, fue la misma Era quien los puso allí y sabes que no hay marcha atrás. No hay nada que la haga cambiar de opinión, esa mujer es peligrosa y lo sabes.

— ¿Qué quieres? ¿Qué pelee contra Era?

— No, a menos que sea necesario, pero tu sola no puedes hacer mucho, yo soy la única alternativa que tienes, yo puedo ayudarte a traer a tus santos dorados de vuelta, si tienes éxito en esto, podrás alejarlos tanto, que cuando mueran, los dioses se habrán olvidado de ellos, y en guerras venideras tendrás a tu orden de regreso. — Suspiro — Tengo razones de sobra para pensar que en un futuro, el mundo, estará en peligro, dejar a tus santos fuera de combate solo es la condenación de la tierra.

— Si traigo a mis santos de regreso, no será para que peleen, ellos serán libres, como los son ahora mis guerreros sobrevivientes. Si hay una forma de revivir a los muertos, te ayudare a traer a los tuyos, que sean ellos quienes peleen, yo te ayudare en la batalla, puedes contar con ello — mando firmemente — yo por mi parte, encontrare la forma de que mis santos de oro sean perdonados por sus faltas y vuelvan al ciclo de las reencarnaciones. Tengo prácticamente 200 años para ello

— Creí que eras más astuta — miro hacia las afueras de la mansión — solo Hades puede revivir a los muertos, tal vez Zeus tenga ese poder también, pero tú y yo no.

— Estoy harta — interrumpió molesta y sobresaltada — no entiendo a qué has venido, solo has dicho cosas sin sentido.

— Has estado a la defensiva todo el tiempo, no me dejas explicarme — fingió inocencia

— No has intentado explicarte ni una sola vez, solo quieres incomodar

— Sí, soy culpable

— Explícate de una buena vez por todas, antes de que te saque a patadas de mi casa

— ¿De cuándo a acá tan violenta? — Bromeo, ganándose un mirada centelleante por parte de la joven — supongo que tampoco has hablado con Hilda — Saori guardo silencio, mientras su cosmos empezaba a aumentar indicándole al hombre que fuera directo — creo que eso es un no. Bien, pues resulta que tus santos después de destruir el muro, dieron un paseo por Asgard y eliminaron al dios Loki

— Lo sé, yo les ayude desde inframundo.

— ¿No te molesta que usen a tus santos de esa manera? — acoto con un dejo de gracia. Ella lo miro con despreció — Odín pudo traerlos a la vida, pero por un escaso tiempo

— De acuerdo — suspiro tratando de mantener la compostura, quería llegar al fondo de todo — y esta información me sirve, porque...

— Porque Odín dejo una brecha que podemos usar para traer a tus guerreros de regreso. Tú, Odín y yo, reviviremos a tus santos de élite.

Saori se vio inmersa en un mar de confusiones, pero si podía otorgarles a sus santos una pisca de felicidad lo haría, no importaba que solo fuera a un puñado de su orden.

Emprendió el viaje en compañía del joven Solo, quien era seguido muy de cerca por Sorrento, un chico de cabellos lilas y ojos rosa.

Para deshacerse de Tatsumi, las dos deidades tuvieron que fingir que no entendían de que les hablaba el viejo, el mayordomo creía que Julián pretendía secuestrar a Saori, y en otra época eso hubiera sido divertido para el joven millonario, pero andar detrás de la griega no era parte de su misión en ese momento.

Saori por su parte iba muy segura de estar preparada para cualquier cosa, no desconfiaba en Julián, pero no estaba segura de fiarse de Poseidón, las intenciones de sus iguales nunca eran buenas, y por lo menos él contaba con el acompañamiento de Sorrento, ella estaba sola, y si quería que sus amigos siguieran con vida tenía que acostumbrarse a esa soledad.

Asgard

Asgard era un lugar impresionante, grandes mantas de nieve se entendía por todo el camino, y el frío calaba cada fibra de la piel, este solo se comparaba con lo bello de aquel mágico lugar.

Si no fuera por sus cosmos y su ropa de seguro ya estarían muertos.

Llegaron a un castillo impresionante, en lo alto de toda la ciudad. Una hermosa mujer de cabellos plateados los recibió.

— Athena — saludo muy contenta de ver a la chica Kido y desconfiada de ver a Julián — Poseidón — termino con una mediana reverencia

— Gusto en verte nuevamente Hilda — contesto Saori — Pido mil disculpas por mi ingratitud

— La diosa Athena debe estar muy ocupada, no te preocupes por esas pequeñeces

— Es una pena — interrumpió el hombre — No es una visita para tomar el té, llevamos algo de prisa, debemos ser precisos y rápidos

— Lo sabemos — correspondió la diosa molesta

— ¿Donde esta Odín? — quiso saber Julián

— los llevare con ella

— ¿Ella? — Pregunto Saori — ¿Odín es una ella?

— Algunos no tenemos problemas con el género de nuestros huésped Athena — bromeo Poseidón. Saori solo lo ignoro

Lyfia era una mujer hermosa de cabellos celestes y ojos azules, irradiaba una bondad infinita, y una personalidad inquieta.

— Lyfia — le llamo Hilda — quiero que conozcas a alguien. Lyfia pudo observar como la representante de Odín se acercaba a ella en compañía de un hombre y una mujer — Ellos son Saori Kido, reencarnación de Athena diosa de la sabiduría Y Julián Solo, reencarnación de Poseidón dios de los mares

— Es un placer — saludo la peli celeste muy sorprendida por aquellas dos personas que tenía enfrente — Athena — se dirigió haciendo una reverencia — le estamos totalmente agradecidos por lo que sus guerreros han hecho por nuestras tierras, ojala hubiera algo que pudiera hacer para agradecerles

—Y lo hay — respondió el emperador. Saori guardo silencio, Lyfia e Hilda permanecieron atentas — queremos que nos ayudes a traer a los caballeros de oro devuelta a la vida — fue directo — sé que ya no contamos con mucho tiempo

— No entiendo ¿cómo podemos hacer eso? cuando yo los traje, fue por un escaso momento

— Para ello estamos aquí Athena y yo, para que ese regreso sea duradero

— Aun así — musito la chica — no hay una forma de revivir a los muertos, ellos solo...

— Lyfia la brecha de Odín aún está abierta — explico Julián — debemos aprovecharla

— No estará abierta por mucho tiempo — murmuro la asgariana — supongo que Odín tenía una buena razón para dejarla abierta...ahora lo entiendo

— ¿Y bien? — pregunto Solo

— Síganme al Helheim — pido el huésped de Odín. Saori y Julián la siguieron mientras Hilda se quedaba

—Lyfia ¿A cuántos de ellos podemos traer? — pregunto el emperador, lo que alarmo a Saori

— ¿Cuantos? solo a doce, los doce santos de oro

— ¿Solo doce? — Pregunto la diosa de la sabiduría preocupada — Shion y Kanon también están en el limbo

—Lo lamento Athena — se disculpó la asgariana — pero solo doce fueron los elegidos, si los hombres que mencionas comparten algún vínculo de sangre con alguno de estos doce, podríamos traerlos.

— Perfecto, Kanon es el hermano gemelo del santo de géminis — manifestó triunfal Julián. Saori lo miro con cautela.

— El antiguo patriarca es el padre de uno de los chicos — expuso la peli lila

— 14, 14 almas, espero que tengamos éxito, cuando ellos regresen estarán muy dormidos, han pasado seis meses desde su deceso — comento Lyfia

—Julián — llamo Saori alarmada por interés del hombre en Kanon — dime que tus intenciones son buenas

— Aun no confías en mí

— Nunca eh confiado en ti

— Athena — se detuvo tomándola del brazo para que lo viera a los ojos — no eres la única que ama la tierra, ni la única que esta eternamente agradecida con los humanos. Sorrento e inclusive el mismo Kanon estuvieron 100% pendientes de mi cuidado, nunca me dejaron solo, si yo tuviera la oportunidad de traer a mis guerreros conmigo, lo haría. Escucha Athena esta paz no es permanente y tus guerreros son los únicos que pueden defender esta tierra, si te ayudo a traer a tus guerreros de vuelta quiero que los unas a tus fuerzas nuevamente.

— No haré tal cosa — alego Kido — si los traigo de regreso es para que vivan una vida normal, no para que vuelvan a pelear, si tus intenciones son esas, no cuentes con mi apoyo — termino mientras volvía de regreso

— Espera Athena no te vayas — llamo Lyfia

— Esta bien — dijo derrotado Poseidón — te lo diré — Saori volteo a verle — hace algunos meses tuve un sueño, donde la tierra era destruida, una voz me decía que debía tomar mi lugar como el dios que era, por tal motivo me dirigí a Delfos y allí una pitonisa me hablo del fin del mundo. Tú eres la única esperanza Athena

— ¿Por qué quieres involucrar a mis guerreros en todo esto? tu y yo podemos proteger el mundo de ser necesario

— Ya nos han sellado antes Athena, tú eres experta en el tema — acoto con arrogancia

— Ellos no pelearan

— De acuerdo — fingió derrota el dios de los mares — pero de ser necesario, Athena, debes hacer lo correcto, sino deseas que por tus caprichos, todo el mundo muera.

Saori suspiro — ¿Porque tu interés en Kanon?

— Le tengo aprecio, como a todos mis generales, es una suerte que este bajo tu protección.

Saori guardo silencio, seguía sin confiar en Julia, pero no tenía muchas opciones.

Lyfia se quedó expectante todo el tiempo, prestando atención a cada una de las palabras de los dioses, pues ella también tenía que estar atenta, había escuchado de Poseidón, así que no era recomendable fiarse.

Los tres jóvenes se dirigieron al Helheim y uniendo sus cosmoenergías lograron traer de regreso a los 14 caballeros.

La exaltación de energía requiero más de lo que ellos habían imaginado, pues la tarea no fue sencilla, y como lo había dicho Lyfia, los guerreros estaban profusamente dormidos, así que fue fácil ubicarlos, borrar sus memorias y otorgarles unas nuevas.

Saori les hizo jurar a Julián y Lyfia no acercarse a ninguno de ellos, y ayudar a protegerlos.

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Londres - Inglaterra – Actualmente

Silencio, una completa calma, mucha confusión, Saori tuvo miedo de tanto silencio, muchas cosas cruzaron por su cabeza, ella no dejaba de ver a sus guerreros y ellos a ella ¿que estarían pensando?

La pausa fue larga, la diosa quería que todos asimilaran lo ocurrido y lo que ella les acaba de confesar, espero protestas, enojos, alteraciones, tal vez algunas lágrimas, pero nada había sucedido, aparecer en medio de su historia, sin querer les había quitado el habla, pero era más que obvio que las cosas no eran así.

— Chicos les pido mil disculpas por haberles arrebatado tanto, no solo en el pasado sino ahora también en presente y seguramente en futuro — se disculpó pero el silencio siguió reinando sobre sus guerreros

— Sé que es difícil muchacho — pronuncio finalmente el viejo maestro logrando tranquilizar un poco a la diosa

— Supongo — lo pensó un momento Saga antes de seguir hablando — que lo que paso hace un momento no fue coincidencia, nos iban a matar ¿No?

— Así es — contesto en tono paternal Shion — alguien no nos quiere cerca

— Después de tanto tiempo seguimos siendo una amenaza — se atrevió a decir Kanon — nunca estaremos a salvo, sé que eso era lo que usted quería Athena, pero no hay forma de liberarnos de nuestro legado, más sin embargo, ahora la tenemos más difícil, ¿no? es elegir entre una vida normal y entre la vida que siempre debimos cumplir, y es obvio que la primera opción está más que descartada

— Claro que no — se apresuró a decir Saori, ahora entendía porque tanto silencio y solo Kanon se atrevió a decir lo que todos pensaban — son libres de elegir y respetare cualquier decisión que tomen, igual el hecho que escojan unirse a mis fuerzas, no quiere decir que tendrán que dejar a un lado sus vidas y familia

— Esta guerra nos dejara un sabor bastante amargo — pronuncio Shaka — sinceramente, yo prefiero que Alejandra me olvide por completo, es un favor muy especial que le pido mi señora

— Igualmente — lo secundo Mu — si algo me pasara, prefiero que Gloria no se acuerde de mí, no estará triste por alguien que jamás existió en su vida

— Borrar y devolver las memorias de los seres humanos que no manipulan el cosmos, es una alteración de la psiquis — explico la diosa — si salimos victoriosos, sin ninguna baja en esta batalla, si quieren regresar con ellas, después de que les hayan olvidado, solo implicara, empezar de cero, será duro para ustedes, y devolverles la memoria a ellas...pueden volverse locas, tienen que pensarlo bien, hay posibilidades de salir triunfantes de esta guerra, y pueden seguir al lado de quienes aman, no quiero que pierdan eso.

— Es complicado tener las dos cosas — expuso seriamente Saga

— Pero no imposible — le interrumpió la diosa — no sé quién nos amenaza, no sé qué tan fuerte es, pero sí sé, que si estamos juntos, y nos unimos como nunca antes lo habíamos hecho, lograremos el triunfo, todos, unidos, como familia, como amigos, como guerreros — silencio, pero aquella palabras tocaron el corazón de todos

— Nuestros cosmos, están dormidos

— Lo despertáramos Shaka, no hay imposibles para los santos de Athena — irguió con orgullo el santo de libra — volveremos a usar nuestra armadura, y esta vez el Olimpo temblara ante nuestra fuerza, porque estamos dispuesto a todo, y hoy, hoy tenemos mucho más porque luchar, lo que teníamos hace 16 años no es nada comparado a lo que tenemos ahora, y no vamos a permitir, que no lo quiten ¿Están con nosotros?

El silencio volvió a invadir el lugar, pero ya no fue un silencio incomodo, Athena pudo ver el rostro decidido de sus guerreros, y ella haría lo que fuera para preservar esas vidas. Para que sus santos no tuvieran que perder nada.

— ¿El Santuario, aun es seguro? — pregunto Shun y Saori pudo observar la gran madurez del japonés, ya no era aquel niño de ojos brillosos e inocentes, ahora era un hombre dispuesto a todo

— Lo es, pero está lleno de polvo

— Y debe estar completamente derruido — expreso el santo de Leo

— Está de pie — comento la diosa, para sorpresa de todos — este fue levantado después de sus muertes, como un tributo, pero lleva 16 años sin ser habitado, así que ya imaginaran cuanta tierra encontraremos allí

— Entonces si es bueno llevar a Alejandra y Gloria, para que ayuden con los quehaceres — bromeo Ángelo ganándose miradas desaprobatorias — es un chiste, no porque hayan recordado quienes eran, significa que tienen que volver a ser los mismo huraños y amargados de siempre.

— ¿Cuándo deberíamos partir? — pregunto Aldebarán, volviendo a la conversación, antes de que empezaran los disgustos

— Lo más pronto posible — indico Shion — creo que viendo la situación, no tenemos mucho tiempo

— Eso no quiere decir que deben dejar sus trabajos — comento Saori bastante rápido — después de esto pueden volver a sus vidas

— ¿Lo crees prudente Saori?

El corazón de la joven dio un vuelco al escuchar por fin la voz de Seiya — si — contesto ella, y el solo guardo silencio mirándolo con ternura.

— Vale, si tú lo dices, es posible — le reconforto y ella sonrió

— Creo que organizar nuestros deberes no será tan difícil como contarle esto nuestras compañeras — manifestó Mu, y todos empezaron a reír, seguramente no iba hacer sencillo.

…..

Shion se había quedado solo en aquella sala, Saga, Kanon y Mu, le acompañaban en completo silencio.

— Lamento mucho no haber estado con ustedes en estos años mis niños — expuso

— No tienes nada de que disculparte padre — soltó Mu, y luego se dirigió a sus hermanos mayores — y ustedes tampoco, los saben ¿cierto?

— Mu, yo...

— Tu nada Saga — les interrumpió Aioria quien entraba en compañía de Aioros — han pasado 16 años y no vamos a seguir sufriendo por lo mismo ¿o sí?

Saga sonrió y vio a los hermanos de fuego con mucha gratitud — No, es tonto seguir sufriendo por eso, salve muchas veces a Aioros en estos años, que ya resarcir mi daño, es más, creo que me debes esta vida y la otra — termino mientras le pasaba un brazo por encima al sagitario

— Oye, yo ya te pague con aquella pelirroja, con la que te casaste hace cuatro años en las vegas, si no hubiera sido por mí...

— ¿Te casaste Saga? — interrumpió Shion exaltado

— Ahora sí te debo esta vida y la otra y creo que unas dos más — expuso con inocencia el arquero

— Gracias Aioros —expreso nervioso el gemelo mayor — si padre, pero esta anulado, fue un desliz, ya sabes, las vegas, es un lugar de locos — y todos empezaron a reír

— Creo que me eh perdido muchas cosas — indico el mayor de todos — por ejemplo, la boda de Mu, no sé ni cuando paso

Mu se puso de todos los colores pero fue Kanon el que se atrevió hablar

— Si supieras padre, un día Shaka, nos llamó a Saga y Mi, que porque Mu se iba a casar — Shion no pudo sentirse más confundido — Mu le pido matrimonio a Gloria un día a y al otro ya se estaban casando

— ¿Te refieres a que fue muy rápido? — pregunto Shion temiendo la respuesta

— No — contesto Saga — exactamente así paso, un día le pido matrimonio eh inmediatamente al otro día se estaban casando

— Padre, eso es algo que tienen los arianos, son muy impetuosos — acoto Kanon — Creo que tu mejor que nadie deberías saberlo

— ¿En un día hiciste todos los preparativos de la boda? — el mayor seguía sorprendido

— No, nos casamos en una notaría, solo se necesitaba una cita y un par de testigos — Explico Mu con inocencia

— Tus hermanos fueron esos testigos — prosiguió Shion

— No — otra vez fue Saga el que contesto — Shaka y Alejandra fueron los testigos. Y como ya te comentamos, Shaka fue el que nos dio aviso de todo, de lo contrario no nos hubiéramos dado por enterados, tuvimos que tomar un avión de última hora, cuando llegamos, Mu, estaba más que convencido en casarse, así que no nos quedó de otra que acompañarle y apoyarle.

— Vaya Mu, creo que fue la mejor decisión de todas — quiso tranquilizarse así mismo Shion — su matrimonio ha perdurado mucho

— Bueno eso sí, no ha sido una tarea sencilla pero sí — Corroboro el tibetano

— De acuerdo ¿y qué hay de ti Kanon? ¿También te casaste a escondidas?

— No, pero hace un año, creí que iba hacer papá, todo fue una falsa alarma

— Ay Kanon. Aioros sé que tienes una hija

— Así es maestro, su nombre es Alicia, tiene 14 años, es mi adoración — Aioros guardo silencio — será difícil llevarla conmigo al Santuario, su madre no estará de acuerdo

— Ya veremos qué podemos hacer — pronuncio paternalmente Shion — ¿Que paso entre tu esposa y tú? ¿Por qué no están juntos? bueno, sí se puede saber

— Nunca nos casamos — explico el griego — Alicia fue un accidente, como la mayor parte de los niños, intentamos vivir juntos por la bebé, pero eso no funciono, nos separamos hace más de siete años

— Que mal

— No, yo estoy mejor así, la verdad Grace es un demonio

— Mis niños los extrañe tanto

….

—En ese orden de ideas ¿Debo contarle todo desde un principio a Shunrei?

—Así es Shiryu — contesto Saori — A menos que quieras que enloquezca

— ¿Más? — Bromeo — no Saori, por favor así está bien, lo que me preocupa es que no recuerda al maestro Dohko

—No te preocupes por eso hijo — pronuncio jocosamente el de libra— yo me encargare de que me vuelva a querer como antes — termino con una intrépida sonrisa — me alegra mucho que te hayas casado con ella, creí que siempre ibas hacer un estúpido

—Pero maestro — todos empezaron a reír

—Estoy ansioso por poder usar mi armadura de Pegaso como antes

—Creo que eso tomara un tiempo

—Lo sé Shun, y hay que buscar una forma de acelerar las cosas ¿No Saori?

—Si Seiya, pero no sé me ocurre nada — guardo silencio por un momento — esto me tomo desprevenida igual que ustedes, pero encontraremos una solución, por lo pronto, es hora de marcharme, quiero que todos ustedes se organicen y mañana nos reuniremos de nuevo, para justificar su ausencia en cada uno de sus trabajos, buscaremos una solución adecuada para todos

Todos aceptaron y se quedaron conversando aun asimilando la situación, Saori vio a Marín un tanto apartada así que se dirigió a ella

—Lamento haber estropeado tu boda Marín

—Usted no estropeo nada mi señora, igual estoy casada que es lo que estuve esperando, me alegra que después de saber perdido a Aioria, lo tenga de vuelta

—Todos tus invitados salieron espantados

— Salvo muchas vidas hoy mi señora, ya encontrare alguna excusa para disculparme, les dije algunos que eran solo unos efectos especiales, pero estaban muy alterados

— ¿Entonces por qué estás tan triste?

— No es tristeza, es preocupación, mi hermano estaba con Artemisa ese día

—Te aseguro que él está bien

— Es increíble que lo haya olvidado

— Lamento mucho esa parte

— Usted solo quería protegernos, y se lo agradezco mucho

….

Todos empezaron a dejar el lugar, Emilo tenía una sola cosa en la cabeza, Seika, y allí estaba ella, con su cabello castaño y un hermoso vestido de color azul, sonriente y bella como siempre.

— ¿Todo bien? — pregunto cuando lo tuvo cerca

—Yo creo...— pero Emilio no pudo seguir hablando ya que Seiya había llegado a su lado

—Ven Seika nos vamos de acá — comento el castaño halándola del brazo

—Seiya — expreso exaltada soltando el agarre del chico — ¿qué pasa contigo?

—Nos vamos te dije

—Seika, hazle caso a tu hermano, es lo mejor para todos — concilio el sueco

—Emilio, pero...

—Seika vámonos — demando Seiya

—Solo ve, hablamos luego, te lo prometo — se despido, dejando a la chica totalmente confundida

— ¿Seiya, pero que demonios hiciste ahora? — estaba molesta

—Nada, tenemos que irnos, vamos

Seika no tuvo más alternativa que ir tras su hermano, Emilo se veía diferente, y eso la preocupo demasiado

.….

— ¿Por qué no entraste con nosotros? — Pregunto Camus a Laila — eras parte de la orden

— Era, hace mucho tiempo que renuncie a la orden — contesto ella

— ¿Te paso algo malo?

— Solo recordé algo que debió haberse quedado enterrado, pero ahora entiendo el porqué de mis pesadillas

— ¿De qué se trata?

— Te lo contare más adelante, si no te molesta esperar

— Para nada

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Todos empezaron a irse, unos más nerviosos que otros, Mu manejaba despacio a su lado Gloria lo escuchaba atentamente, en la parte de atrás Saga y Sarah les acompañaban, esta última también escuchando muy confundida todo lo que contaban los dos santos de oro.

— ¿Pretendes que te crea Mu? — Pregunto incrédula la colombiana — ¿Que ventaja tienes de todo esto?

— Amor, lo que te digo es cierto

—Aja, dime mi amor — acoto sarcásticamente — ¿A qué viene tan maravillosa invención?

— No estamos inventado nada Gloria — esta vez fue Saga el que hablo — El Santuario existe, Athena también, y los santos también

— Una diosa mitológica, de la que solo he leído en libros, una orden secreta, muerte y resurrección ¿en serio?

— Es difícil de creer — expuso Mu — pero te decimos la verdad

— ¿Es por el proceso? — pregunto enfadada

— No tiene nada que ver con eso

— Si lo que me dices es cierto, no podemos continuar con el proceso

— Claro que sí

— Gloria — se atrevió a interrumpir Sarah — los chicos deben estar diciendo la verdad ¿cómo explicas lo que paso hoy en la boda?

— Una alucinación — contesto tajadamente — efectos especiales dijo Marín

— Lo dijo para evitar preguntas, pero no fue eso — expuso Saga

— Saben que, no quiero hablar más del tema, estoy cansada

— Gloria — llamo el lemuriano

— Nada, espera a que este más relajada y continuamos esta discusión

— De acuerdo

Shaka se había comprometido con Mu, de llevar a Kanon y Aldebarán hasta la casa de este, por lo que iban detrás del carro del tibetano.

— ¿Estuvieron tanto tiempo encerrados, para inventar todo esto? — ironizó Alejandra

— No estamos inventando nada Luna, te decimos la verdad

— Shaka, tu historia tiene muchos vacíos — acoto — ¿cómo quieres que te crea?

— Bueno tiene muchos vacíos, porque no te contamos todos, es un resumen Aleja — expuso Kanon

— De acuerdo, les creo

— ¿Nos crees? — pregunto impresionado Shaka

— Pues no todo, pero si una parte, sé que no me mientes Shaka, pero tendrás que decirme todo en el momento adecuado, no se te ocurra ocultarme nada, ¿de acuerdo?

— ¿De acuerdo?

— Doctora Alejandra — expreso Aldebarán — usted está casada con uno de los santos más poderosos, debería sentirse orgullosa

— No conozco sus hazañas, ni que tan cierto sea todo eso, me sentiré más orgullosa cuando vea que no muere en esta guerra — termino algo molesta

— No te molestes mi Luna ¿quieres?

— Voy a pensarlo

…..

La noche había sido hermosa, todo rastro de la amenaza de esa tarde, quedo como un recuerdo, pero el miedo seguía persistiendo en algunas mentes.

— ¿Estuvimos a punto de morir hoy Saga? — pregunto Sarah ya en calor de un hogar seguro, Mu había preparado una recamara adecuada para ellos

— Si amor. Lamento todo esto ¿Estas bien? — pregunto abrazándola por la espalda

— Sí — mintió

….

— ¿Gloria seguirás ignorándome? — pregunto Mu, viendo como su esposa se ponía la pijama y apenas lo miraba — te digo la verdad, amor créeme

— Alejandra me dijo hace un momento, que ustedes no tenía la inteligencia para inventar una mentira como esa, y confió en el criterio de mi amiga, así que digamos que te creo

— Alejandra siempre tan gentil, aunque debo admitir que encontró una buena forma de convencerte

— Tengo una duda — pronuncio ella — ¿Kanon y Saga son tus hermanos? porque no se parecen en nada

— De sangre no — explico Mu, ya algo más relajado — mi padre los encontró cuando tenían unos pocos meses de nacidos. Él y mi madre, los tomaron en adopción, dándole su apellido y todo eso. En estos años no recordamos eso, solo que éramos hermanos y ya, lo que es exactamente lo mismo.

— ¿Me vas a dejar Mu?

— Jamás lo haría

— ¿Qué pasa con lo otro?

— Continuaremos adelante

— ¿Seguro?

— Muy seguro

— No quiero perderte — dijo finalmente Alejandra cuando llego a casa, Shaka ya estaba empezando a preocuparse por el silencio de la morena

— No lo harás — dijo él tratando de calmarla

— Ya moriste antes, eso fue lo que me dijiste

— No volveré a suceder, por lo menos no ahora

— Eres un guerrero, tu destino es luchar hasta el final — quiso llorar

— Lo sé, y antes tenía un deber por que morir, ahora tengo una gran razón para vivir.

— Espero que sea cierto, porque si te vas, me iré detrás de ti

— Lo sé — finalizando besándola en la frente y abrazándola fuerte — estaré contigo pase lo que pase

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— Has estado muy callada Antonia — le dijo Shura. Estaban en una habitación que Aioros muy amablemente les ofreció

— Estuvimos a punto de morir, Hyoga, Aioros y tú, me cuentan todos estas cosas de Athena y guerreros, que solo puedo pensar que es una mala broma

— No te miento

— Lo sé, solo que es difícil entender

— Para mí también lo es

— No quiero que te vayas, yo... quiero estar a tu lado, no puedo perderte a ti también — rompió a llorar

— Antonia, mírame, no me perderás, ¿de acuerdo? — la consoló mientras la halaba hacia él para abrazarla.

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— ¿Estas bien Marín? — Pregunto Aioria desde la habitación, su esposa llevaba un buen rato en el baño — Lamento que la luna de miel se echara a perder, pero te lo compensare, te lo prometo

— No necesitamos una luna de miel si estamos juntos — comunico lascivamente saliendo con un traje despampanante

— Marín, esa ropa está muy linda — alago el griego

— ¿Te parece? Es para ti

— Entonces quítatela inmediatamente y dame lo que es mío

— Aioria acabas de arruinar todo el romanticismo

— Ven aquí esposa mía — término levantándola del suelo para llevarla a la cama

…..

Shaina no sabía cuánto tiempo llevaba metida en el baño, tal vez poco ya que Milo no se había manifestado, o tal vez demasiado por lo que el griego seguramente ya estaría dormido, y eso último era lo que quería Shaina.

En algún momento tenía que salir, y en algún momento tenía que enfrentar lo que pasaba, se armó de valor y giro la perilla de la puerta, se asomó levemente y vio a Milo recostado en la cama, muy entretenido viendo un programa de televisión, por un momento quiso devolverse pero el frio y el cansancio ya hacían mella en ella, así que salió deprisa, levanto las cobijas y se acostó dándole la espalda al escorpio.

— ¿Todo bien? — pregunto el hombre intrigado

— Sí, todo bien, solo estoy muy cansada, así que te agradecería mucho que me dejes dormir

— De acuerdo — acepto volviendo su atención a la televisión

Continuara

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Hola a todos, nuevamente pido mil disculpas por la tardanza, pero aquí estamos de vuelta y espero que les guste la actualización. Por otro lado doy la bienvenida beauty4ever, icaranei y Condesa de la Fere (muchas gracias por leer y por sus bellos comentarios) nuevamente a gracias a Carnela o Candy, Prinskasu-chan, Danimel, por su comentarios.

Aclaración, como ya lo notaron, estoy siguiendo el orden Cronológico – Saint Seiya (anime completo), Saint Seiya ovas Hades y Soul of Gold y Obertura.

De hecho la historia tomo un gran cambio luego de ver SOG, me dio una buena idea y el empuje para publicar el fic, ya que la resurrección como la tenía antes, no me convencía de a mucho.

Nuevamente muchas gracias, espero que les haya gusto, espero no enredarme ni enredarles las cabezas, y a medida que pase la historia iremos sabiendo un poco más de lo que hicieron estos chicuelos en estos 16 años. Y también llegara uno que otro personaje de la serie.

Nos estamos leyendo.