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Una lágrima rodó por su mejilla.
Cansada, angustiada y exhausta se dejó caer sobre el borde de la bañera, se quedó sentada durante varios minutos que parecieron horas, absorta en los azulejos del suelo del cuarto del baño.
Por un momento pensó que estaba dormida, y que seguro todo se trataba de un mal sueño, pero el frio que se sentía sobre la piel blanca de la palma de sus pies le decía lo contrario.
Aquella mañana Milo, Aioria y Marín salieron muy temprano para verse con la diosa Athena, Shaina más sin embargo, prefirió quedarse en casa, fingió estar enferma, Marín no se había ido muy convencida, Aioria quien no la conocía muy bien, se fue creyendo en su palabra, y Milo prefirió no hacer ninguna pregunta.
La mañana había pasado bastante rápido, más de lo que la italiana hubiera pensando, las horas transcurrían y ella seguía ahí, postrada sin ocurrírsele nada.
Se levantó y guio su vista al fondo del lavado, pero la situación seguía siendo la misma.
"Debería huir" pensó. Sacudió fuertemente su cabeza, borro aquella idea tan poco buena.
Un ruido la saco de sus divagaciones, fue un ruido fuerte y estruendoso, por un momento pensó que los demás habían vuelto.
— ¿Milo? — Llamo, pero no hubo respuesta.
No tenía que ser un genio para sopesar que alguien ajeno se hallaba dentro de la casa, corrió hasta la mesa de noche donde su arma y placa aguardaban al calor de su mano.
— Policía de Miami — dijo más por costumbre, saliendo del cuarto, mirando al su alrededor y caminando sigilosamente.
— Creí que los Santos de Athena no usaban armas — escucho una voz tras suyo.
— ¿Quién eres? — pregunto apuntando su arma al extraño
— He venido a darles un mensaje — confeso el hombre, quien llevaba puesto un jean gastado, una melena negra y ojos cafés
— Habla — mando ella, sin perder de vista ningún movimiento del hombre
— Todos morirán, nadie estará al salvo, los primeros en morir serán todos aquellos bastardos santos de Athena y sus seguidores.
— Eso lo veremos — urgió la chica
— Vas a ser la primera — se arrojó con tanta fuerza y agilidad que Shaina no fue capaz de verlo, este se hallaba sobre su pecho cortándole la respiración, su sucio aliento entraba por sus fosas nasales, y la joven tuvo ganas de vomitar — es una lástima mandar tanta belleza al infierno, me gustaría divertirme contigo, pero debes saber que el tiempo apremia.
Shaina no supo que fue lo que le dio la fuerza para golpear al hombre y lograr levantarse, habían sido sus ganas de vivir, o el asco provocado por aquel sujeto de mirada lasciva.
Corrió, tan rápido como sus piernas se lo permitieron, sabía y estaba plenamente consciente que en su condición no era buena idea enfrentar al enemigo, aunque le hubiera gustado saber más de quien se trataba.
Se tambaleo por las escaleras escuchando la risa estruendosa de aquel tipo, se acercó a la puerta y vio que el auto de Marín estaba en la salida, por lo que se devolvió a buscar las llaves del carro.
Habiéndolas encontrado salió de la casa tan rápido como pudo. Mientras el hombre bajaba pausadamente los escalones.
Subió con gran velocidad al auto, y poniéndolo en marcha se dispuso a huir, manejando a toda velocidad, escudriño entre sus bolsillos su teléfono celular y busco el número de Milo, el timbre sonó tres veces, y luego fue seguida por la voz del griego.
— Hola Preciosa — sonó conciliador — ¿ya estas mejor?
— Milo — grito ella — necesito que me ayudes…
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Se había levantado muy temprano, su cabeza no había dejado de funcionar, ni siquiera cuando se dispuso a dormir, hasta en los sueños planeaba cada detalle.
El Santuario era grande, tenía campos gigantes, estaba totalmente segura que organizar a los que ya se encontraban no iba hacer tan difícil, de ser necesario cada uno de los santos de bronce ocuparía su lugar en uno de los templos según su signo, y así todo estaría perfecto.
¿Pero? ¿Los demás? ¿Y si alguien más, quería volver al santuario? ¿Dónde los ubicara? prefirió no pensar en eso, era mejor que nadie más quisiera volver.
Saori Kido se hallaba sentada en una enorme sala que estaba en una gran habitación en el hotel Novotel London, Dohko, un joven moreno se adentró en el recinto en compañía de Shaka, Mu, Saga, Kanon y Aldebarán
— Llegaron temprano — saludo la diosa poniéndose de pie para recibirlos
— Es mejor aprovechar cada segundo del día, y no tomar decisiones a la ligera — manifestó Shaka
— Es verdad — acordó la joven — pero mejor esperemos un rato, mientras llegan los demás chicos ¿les parece?
— Perfecto — contemplo Mu, guiando su mirada hacia un joven de cabellos verdes que los observaba con una gran sonrisa desde el umbral de una de las habitaciones — si no les molesta me gustaría hablar con mi padre en privado
— Claro — dijo Saori y Shion asintió — sigue
…..
La luz del sol se colaba con timidez atreves de la venta, era un cuarto grande, con una cama inmensa, Mu se quedó contemplado el lugar.
— La señorita Kido, no escatima en gastos — pronunció Shion, invitando a Mu a tomar asiento — es un hotel bastante lujoso y espacioso
— Eso veo, eh escuchado buenas referencias de él.
— ¿Bueno, de que trata Mu? espero que no sea nada malo
— No es malo, aunque no sé si sea bueno ahora que lo pienso
— Dime
— Primero quisiera saber de Kiki ¿sabes de él?
— ¿Pelirrojo, inquieto e impertinente?
— Ese mismo — se avergonzó
— Esta bien, pero creo que Camus y Milo pueden darte más datos sobre él
— ¿Es policía? — se asombró demasiado
— No lo creo Mu, ellos te lo contaran y la razón porque la diosa no lo dejo a tu cuidado, fue porque no querías que a tu edad tuvieras que lidiar con un niño pequeño, el creció muy feliz con una familia en Italia
— Genial
— Así es ¿y bien?
— Gloria y yo estamos en un proceso de adopción desde hace dos años — soltó, bastante rápido
— Genial ¿cómo va todo?
— Bien, ya estamos en la lista de espera, pero ahora con todo esto...los santos de Athena, creo que tendremos que dejar de lado ese proyecto.
— Claro que no, han sido dos largos años, no pueden dejar eso atrás
— Creo que es lo más sano para todos
— ¿Quieres un hijo?
— Mucho
— ¿Tu esposa lo quiere?
— No hemos hecho otra cosa más que esperar a poder ser padres
— Por eso Mu, no puedes echarte para atrás. Lo solucionaremos, pero no renuncies a ello.
— ¿Crees que sea sensato? — Expuso nostálgico — es peligroso querer eso ahora
— ¿Y cuándo es sensato tener un hijo? — Mu solo lo miro — cuidaremos de tu bebé. ¿Puedo saber, porque decidieron adoptar? Bueno…
— Si te comprendo — le interrumpió — Pensamos que ya hay mucha vida en el mundo, no necesitamos traer más niños, necesitamos ayudar y brindarle amor a los que ya están y se les negó, bueno es nuestra opinión
— Y es excelente hijo, te felicito por ello
….
— ¿Shaka, como te ha ido en tu vida de casado? jamás imagine que tú te casarías — comento Aldebarán sentado en la gran sala al lado de los gemelos, Saori y Dohko
— ¿Por qué no, Alde? — Quiso saber la joven — Shaka es un hombre apuesto y decente, podría casarse con quien quisiera — el rubio no pudo sentirse más avergonzado al escuchar esas palabras de la boca de su diosa.
— Claro que Shaka es un buen partido para cualquier chica — se aventuró a decir el toro — es solo que siempre fue algo rancio con todo el tema de las relaciones, ya saben, no conversaba mucho y no salía como cualquier chico normal.
— ¿Y acaso alguien era normal en el Santuario? — estaba vez fue Kanon quien hablo — hasta donde yo he escuchado, no.
— Ustedes saben a qué me refiero — se molestó el brasileño
— Sé que no siempre fui la persona más amable en el Santuario Alde — comento finalmente Shaka — tampoco frecuentaba a mucha gente, y debo decir que en mi época como el Santo de Virgo, lo último que quería era casarme, eso no estaba entre mis planes, y creo que en los planes de ninguno ¿o sí? me refiero, a que en cualquier momento íbamos a morir, conseguir novia, o formar una familia no era algo, que alguno haya imaginado.
Saori se sintió un poco incomoda con la afirmación de Shaka, pero Aldebarán prosiguió con el indagatorio.
— Eso es cierto, ni yo pensé algo como eso, bueno, un par de veces, pero sabía que era algo imposible. Dejando de lado el pasado, por así decirlo, yo creí, o se supondría que te ibas a dedicar una vida, encerrado en un monasterio, rodeado de monjes y solo meditando.
— No sé porque, pero cuando desperté, no tenía ese tipo de ideas en mi cabeza, es decir, si quería la iluminación, seguir meditando, aun medito, pero eso de encerrarme y ser todo un ermitaño no estaba en mi sangre, yo...quería vivir. Pues, ahora que lo pienso en mis 20 primeros años, lo único que hice fue dedicarme a la iluminación y a encontrar la verdad absoluta. En algún momento, cuando estábamos en el limbo, le dije a Aioria que si tuviera la fortuna de volver a mi vida, trataría de disfrutar cada momento, supongo que eso repercutió en mí cuando volví, a pesar de haber olvidado esa conversación, el deseo de vivir no desapareció — todos sonrieron y meditaron las palabras del rubio — aunque si debo ser sincero, en esta nueva vida tampoco estaba entre mis planes casarme, pero apareció Alejandra y cambie de opinión.
— Te atraparon — acoto Alde
— No es eso — sonrió — es que cuando le pedí matrimonio, sabía que era eso y nada más lo que yo quería, estar a su lado, y pues nos casamos
— Te felicito mucho Shaka, es muy bueno que hayas encontrado el amor — correspondió Saori — ¿Y cuando vienen los bebés? ustedes tendrían unos hijos hermosos.
— Bueno, eso sí que, es un tema totalmente descartado, nosotros no queremos ser padres.
— ¿En serio? — quiso saber ella
— Muy en serio, ninguno de los dos quiere tener hijos, incluso antes de conocernos, cada uno por su lado, ya había tomado una decisión al respecto, de no ser padre, tenemos mucha suerte de estar en la misma sintonía, de hecho mi anterior relación, sí, se trastorno demasiado por ese tema.
— Así que has tenido más de una relación en tu vida — dijo con picarda Kanon
— Oye, han sido 16 largos años ¿qué esperabas? — todos empezaron a reír, después de lo dicho por el rubio
— ¿Entonces tu antigua novia te dejo porque no quisiste darle un hijo? — quiso saber la Diosa
— Es un tema complicado, prácticamente fue porque yo no pude darle un hijo, yo la quería mucho, aun la quiero, estuve dispuesto a ceder, a ser papá, a pesar de no estar seguro de ello — explico el hindú — igual, creo que no tenía muchas alternativas, cuando una mujer quiere hijos, hay hijos
— Eso es verdad — musito Kanon
— Uno no tiene mucho elección y a eso le sumamos que somos unos tontos y nos dejamos llevar — expuso Saga
— Exacto, así que mi palabra no tenía mucha valides, en la decisión seriamente tomada por ella, ¿así que para que ir contra la corriente? dije sí, pero las cosas no se dieron, descubrimos que soy estéril, y eso sí, que fue una catástrofe para ella, le sugerimos, el doctor y yo, otras alternativas, ya saben, la adopción y otras cosas, ella dijo que no, si no era de ambos, ella no quería hijos, pero un día ella se embarazo y obvio yo no era el padre, a pesar de que ella juro que sí y todo fue un caos.
— Sé lo que se siente, que quieran que respondas por un niño que no es tuyo — comento Kanon
— Fue una medida desesperada — continuo Shaka — después de que nos enteramos de que yo no podía tener hijos, la relación cambio mucho, ella, en serio se transformó en otra persona, la relación pendía de un hilo, y ella pensó que con un hijo solucionaría todo. Pero, pues no fue así, yo estaba molesto, su madre estaba indignada y el padre del bebé estaba dispuesto a luchar por su hijo, eso en realidad, fue horrible, es una historia complicada.
— Vaya Shaka, por lo menos seguiste creyendo en el amor, y continuaste adelante — sonrió Saori
— Alejandra llego cuando yo más lo necesitaba.
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Aquella mañana no había sido buena, desde que despertó se había encontrado con el mal humor de su compañera, que parecía estar más molesta de costumbre.
Él por su lado repasaba una y otra vez las últimas horas para saber en qué había fallado, y por primera vez estaba completamente seguro, de que no había hecho ni dicho nada malo.
Cuando bajo a desayunar no contaba con que Marín lo sacara a Aioria y a él, casi a patadas de la casa, pues la peli roja no quería perder mucho tiempo, ya que necesitaba lograr hacer el rembolso de lo que iba hacer su luna de miel, por lo que no discutió cuando Shaina dijo que no los acompañaría.
Llegaron al hotel Novotel London, donde Saori, Shion y Dohko se hospedaban, era una gran habitación en la cual ya Mu, Shaka, los gemelos y Aldebarán se encontraban.
Saori los invito a desayunar, por lo que Milo acepto con agrado, pero Marín no, ya que todo eso le hacía perder valiosos minutos. Sin contar que todos y cada uno de los santos se tomó su tiempo para llegar al encuentro.
Milo se siento aliviado cuando por fin vio a Camus, quien llegaba en compañía de Ángelo y Emilio.
Se abalanzo por él para tener de que hablar un rato, mientras esperaban al resto de la comitiva.
— ¿Qué tal tu noche amigo? — le pregunto
— Bien Milo, aunque Laila está un tanto distraída y creo que anoche estaba llorando
— ¿Tan mal estuviste Camus?
— No seas idiota ¿y tú qué? ¿Qué tal tu noche?
— No sé qué demonios pasa con Shaina, pero anoche no dormí de pensar que ella en cualquier momento me asesinaría
— ¿Que le hiciste?
—No lo sé, te podría jurar que nada, pero pues uno nunca sabe, las mujeres están locas, seguro es su periodo.
— Hola chicos — les saludo Mu acercándose muy sonriente
— Mu ¿cómo estás? — contesto Camus
— Bien, quería preguntarles algo
— ¿Es sobre Kiki? — pregunto Milo
— Sí, de hecho sí, es sobre él.
— El niño es un genio y un demonio que nos dio muchos dolores de cabeza — explico Camus
— No les estoy entendiendo, no me digan que ustedes lo apresaron o algo así — se preocupó el lemuriano — Mi padre me dijo que no era policía ¿entonces, es un recluso?
— Sí y no, borreguito — rio Milo recordando aquel apodo — a tu niño Kiki lo crio una familia de lo más querida, que le dio al pequeño todo lo que quiso, y en poco tiempo tu niño aprendió a joder a todo el mundo, en la red.
— Kiki fue arrestado, por robar información confidencial, y hurtar dinero de empresas multinacionales, para donarlas a la fundaciones —Mu no podía sentirse más mareado, con cada palabra de Camus — el chico hizo un excelente trabajo, estuvimos casi tres años tras él, cuando por fin lo atrapamos, en vez de llevarlo a la cárcel, lo ofrecimos trabajo y nos ha ayuda atrapar delincuentes por doquier, nuestro último arresto se llevó a cabo gracias a él, una cuenta bancaria, y ya teníamos a una docena de agentes a la puertas de uno de los más grandes narcotraficantes de Miami.
— Kiki es un buen muchacho, solo que muy curioso Mu — alentó Milo — en verdad ha sido una suerte tenerlo de nuestro lado, menos mal que había olvidado eso de teletransportarse, o hubiera sido más difícil encontrarlo
— Me deja bastante sorprendido todo esto — reacciono Mu por fin — creo que tendré que hablar con él muy seriamente
— Mu, ya no es un niño — explico el griego — y él tiene a sus padres, que ya le hablaron muy seriamente, jamás se imaginaron los alcances de su hijo.
— ¿Saben si él regresara con nosotros al Santuario?
— Me escribió ayer — respondió Milo a Mu — me dijo que teníamos que hablar del pasado, fue todo, supongo que debe saber algo que nosotros no y por eso tuvo cuidado, me envió el mensaje encriptado.
— O tal vez es paranoico, finalmente él no sabe nada de lo que paso acá —expuso Camus
— ¿Muchachos, les parece si empezamos con lo que necesitamos mientras llega el resto? — les pregunto Marín
— Como mande señora Vranjes — contesto Milo con picardía
Ya sentados en la sala, empezaron a organizarse, quedando establecido que cada santo de oro, ocuparía su lugar en los templos en compañía de sus compañeras y los santos de bronce según el signo que les correspondía.
— Perfecto, en las habitaciones que hay en el templo principal, nos quedaremos Shion, Seika y yo — Declaro Saori
— Creo que Seika debería quedarse con la florecita — Milo recordaba de sobra los sobrenombres de sus compañeros — o en su defecto con Aioros, ya que Seiya estaré en ese templo
—Creo que Seiya preferiría darle tres vueltas al inframundo antes de permitir que su hermana se quede conmigo — expuso piscis
— El espacio adicional en el templo de Sagitario es para la hija de Aioros, por ello Seika se queda con nosotros — expuso Saori.
— No estoy seguro de que Grace deje venir a Alicia, pero es mejor que mi sobrina este con nosotros
— ¿Aun no sabemos nada de nuestro enemigo? — Quiso saber Camus — ¿ni una pista?
— Creemos que es alguien que nos conoce a todos, y ha estado espiándonos — explico Shion — pero no tenemos pista de nadie, sospechamos del Poseidón, pero…
— No podemos echarnos la culpa entre nosotros — le interrumpió la diosa — Poseidón me ayudo a tráelos de vuelta, no creo que quiera ahora matarlos
— Es alguien que nos conocía muy bien, y nos puso en el mismo camino — acoto Shaka
— ¿A qué te refieres? — pregunto Dohko
— Solo analícenlo — explico el hindú — cada uno de nosotros es una conexión con los demás, en algún momento íbamos a coincidir
— Shaka, tiene razón — dijo efusivamente Athena — yo los deje a cada uno en su lugar natal, los únicos que coincidieron fuero, los hermanos, como Aioria y Aioros, Ikki y Shun, pero no deje a ninguno de ustedes cerca del otro, era otra forma de protegerlos, precisamente para evitar que más de dos de ustedes se encontraran en el mismo espació.
— Por eso digo, que fue alguien que nos conocía muy bien. Esa persona pudo haber puesto en el mimo lugar a Emilio y Mu, por ejemplo, pero seguro no hubiera habido conexión por el poco trato que había entre ellos, pero Emilo, se encontró con Ángelo, Camus con Milo, creo que no fue solo el destino, alguien lo manipulo
— Alguien que conoce el Santuario — medito Saori — y que conocía las relaciones dentro de este
— Buenos días — saludo Seiya en compañía de los demás santos de bronce, Shura y Aioros
— Lamentamos mucho la demora — se excusó Shura
— No sé preocupen, por favor pasen y los ponemos al corriente — animo la diosa
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— Entonces especulamos, que es alguien cercano a nosotros quien está detrás de todo esto — apunto Shura — si es alguien del Santuario, deben saber manejar el cosmos, porque lo que vimos en la boda de Aiora, casi nos mata de un solo golpe.
— Shura tiene razón — hablo Dohko — tenemos que descartar a los aprendices según esta última suposición. Mi señora ¿Cuántos santos logro encontrar usted?
— Había registro solo de los Santos activos y próximos a portar armadura, lo demás estaba destruido, inclusive se perdió una gran parte de los documentos de los santos ya en la orden, fueron más o menos 30 guerreros contándolos a todos ustedes.
— No podemos descartar a los aprendices — acoto Milo — no podemos descartar el que hayan robado información, además según nos ha contado nuestra diosa, solo aquellos que poseían un cosmos perdieron la memoria, así que muchos aprendices deben recordar muy bien la vivencia en el Santuario.
— Es cierto, no podemos descartar a nadie — medito la diosa — pero esto no es obra de simples aprendices, personas poderosas están detrás de todo esto. Y tenemos una desventaja, conocen el Santuario.
Todos se quedaron pensativos, era muy complicado estar a tientas, no conocer que los asechaba les ponía nerviosos, no sabían cuánto tiempo se tomaría el enemigo para atacar y cuánto tiempo les tomaría a ellos recuperar sus habilidades al 100 x 100
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wonder where the border
gest to the
end…
— Perdón muchachos — se levantó Milo — es mi celular y tengo que contestar, pues es mi…Shaina. Hola preciosa — sonó conciliador — ¿ya estas mejor?… ¿estás bien? ¿Dónde estás?
— ¿Milo? — le llamo Camus, preocupado por la forma en que su amigo se había alterado
— ¿Shaina? — grito Escorpio, pues al otro lado de la línea se escuchó un fuerte impacto
— ¿Quién eres? — pregunto alguien al otro lado del teléfono
— Soy Milo de Escorpio ¿quién demonios eres tú? ¿Qué le has hecho a Shaina?
— Milo de Escorpio, no me hagas reír, creo que solo eres Milo, y a esta chica, solo le doy su merecido — corto
— Maldito
— ¿Qué demonios pasa? — se acercó Shion
— Es Shaina Maestro, alguien la ataco, tengo que ir con ella — y se aventuró a correr hasta la puerta
— Milo — le llamo Shion, pero este no hizo caso.
Milo continuo corriendo, ya iba llegando al ascensor cuando se estrelló de frete con un hombre alto de cabellera verde — quítate imbe...Maestro Shion, ¿pero usted?
— Que testarudo eres Milo, olvidas mis poderes, puedo llevarte con Shaina más rápido que tus inútiles pies — espeto el mayor
— Maestro, yo lo olvide completamente
— No importa, vamos
— Espera — Llamo Marín — quiero ir también
— Perfecto, los demás alcáncenos allá, no dejen sola a nuestra diosa
— Yo voy también — expreso Ángelo
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Una gota de sangre resbalo por su cabeza, se encontraba bastante aturdida, con cuidado llevo una de sus manos a su cintura y la otra a su frente.
Por un momento había olvidado lo que paso, cuando unos pasos que resonaron a su lado, trajeron su atención, con un poco de cuidado se giró hacia el lugar y vio aquel hombre de mirada penetrante dirigiéndose con determinación hasta ella.
— Por favor — logro soltar y el hombre sonrió con despreció
— Lo mereces Shaina de ofiuco — pronuncio pausadamente, levantado su puño para producir una esfera de poder — o más bien, solo, Shaina
— Ni se te ocurra tocarla — oyó tras de si
— ¿Quién lo impedirá? — Dijo socarronamente, mirando hacia atrás donde tres hombres y una mujer lo observaban — ustedes ya no son nada, mueran — pronuncio enviado la bola de energía hacia los cuatro, la cual fue inmediatamente absorbida por el poder de Shion — ¿quién ere tú? — Se asombró aquel hombre — se supone
— Supones mal — le interrumpió el lemuriano — Mi nombre es Shion, patriarca del Santuario, Antiguo caballero de Aries
— ¿Shion? — Dijo con un gesto de incertidumbre — habías muerto hace mucho tiempo ¿Athena te trajo a ti también? ¿Dónde habías estado todo este tiempo?
— Vaya, parece que ustedes no lo saben todo — Milo se interpuso — creímos que nos tenían bien vigilados, pero no es así, se les escapo el pequeño detalle de que el Patriarca Shion está de nuestro lado nuevamente.
El hombre frente a ellos palideció, la noticia de encontrarse a un guerrero con su habilidad intacta no la tenían considerada, aquel sujeto sabía de antemano que quedarse allí significaba la muerte.
— El Santuario pagara por su ofensas — musito — todos aquellos que nos hicieron sufrir morirán, ustedes santos no debieron volver, deben pagar, deben morir — y con estas últimas palabras el hombre se escapo
— Espera desgraciado
— Milo — grito Marín al griego quien se disponía a perseguir aquel sujeto — Shaina, tenemos que llevarla a un hospital esta grave.
— No te preocupes Milin — soltó con broma el italiano, yo lo atrapo
— Espera Ángelo — pido Shion pero este ya se había ido
— Maestro, tenemos que socorrer a Shaina por favor — solicito angustiada Marín sujetando el brazo del patriarca quien se había quedado pasmado viendo como el santo de cáncer se alejaba
— Tienes razón, Milo abre esa puerta con delicadeza, puedes lastimarla más
…
— Espera Maldito — Grito Ángelo persiguiendo a aquel sujeto — eres tan valiente para atacar a una mujer, pero no lo suficiente para enfrentarte a un hombre, cobarde — las palabras del italiano hicieron efecto porque el hombre paro en seco — eso infeliz, ven acá.
— Tienes la boca muy grande santo…perdón ¿Cómo era que te llamaban? Ah sí, Mascara de la Muerte — pronuncio fingiendo miedo
— Pues te mostrare, porque me llamaban así — Se arrojó al hombre con tanta fuerza, tratando de propinarle un fuerte puño en la cara, pero este, con habilidad impresionante lo esquivo y clavo su rodilla en las costillas del italiano — maldición
— ¿Qué pasa Mascara de la Muerte? ¿No eres tan fuerte como dices?
— Bastardo
Ignorando el dolor, Ángelo se puso nuevamente de pie, por un momento conto con una gran velocidad, logrando darle varios golpes aquel hombre, primero fue una patada en el estómago, luego con su puño derecho le rompió el labio inferior, haciendo que el hombre se inclinara, dándole la oportunidad de enterrarle un codo en la espalda
— ¿Qué dices de esto ahora, imbécil?
— Bien — musito el hombre casi sin aliento, no esperaba recibir una paliza así — definitivamente no eres tan patético como se contaba por ahí
— ¿Qué dices?
El pelinegro calló en cuenta de su error, pues el italiano por una fracción de segundos, había logrado provocar una esfera de poder, que lo impacto de lleno en el pecho, pero Ángelo no se percató de esto, estaba tan molesto que solo se abalanzo contra su enemigo propinándole puñetazos a diestra y siniestra.
— Te mostrare lo patético que puedo ser, tu, que escapas de un santo de Athena y atacas a una mujer en desventaja — El hombre sabía que no podía seguir así, de lo contrario sería asesinado, así que arrojo fuertemente a santo contra los muros de un edificio — ¿tienes miedo? — pregunto viendo la cara de conmoción del su enemigo.
— Te matare — el pelinegro concentro todo su poder en la palma de su mano, lo lanzo con tanta fuerza que MM no tuvo tiempo de reaccionar, el golpe fue tal que dejo a Italiano tumbado en el suelo con un fuerte golpe en el pecho — ¿Qué dices ahora, Mascara de la Muerte de Cáncer? — pronuncio casi sin aliento, había gastado toda su energía en ese ataque — perdón, ahora me doy cuenta que solo eres… ¿Cómo es que te llaman? Ah sí, Ángelo.
— Cobarde — susurro el santo mientras su boca se inundaba de sangre
— En la guerra todo se vale Ángelo, y eras tú o yo, y estaba vez fuiste tú, te mataría, pero quiero llevarme la satisfacción de que te vencí
— Si no me matas ahora, yo lo hare la próxima vez que te vea
— Lo estaré esperando con ansias. Mascara de la Muerte.
Continuara
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*Can You Imagine de Dope Stars Inc
