Londres — Inglaterra — Hospital
Aun no podía creer la noticia que acaba de escuchar, no entendía como había pasado, bueno, él sabía cómo había pasado, pero el hecho de que estuviera pasando era desconcertante.
Y es que, preciso en ese momento, en ese preciso momento, ese tipo de sorpresas no eran del todo buenas o fáciles de asimilar, cerró los ojos por un largo rato, tal vez interpreto mal las palabras del doctor, aunque debía de admitir que eso era totalmente absurdo, exageradamente absurdo.
Pero tal vez, solo tal vez, eso era lo que pasaba, había interpretado mal, así que se esforzó por recordar cada palabra, cada gesto del doctor, y recordó.
— Shaina está bien señor, solo tiene algunas lecciones, y pierda cuidado, el bebé también está fuera de peligro
¿Elbebé? no había otra forma de interpretar eso, Shaina y él serian padres.
— ¿Milo?
Escucho que lo llamaron, y no quería ser molestado, mucho menos por una amiga de Shaina, y más si esa amiga era una madre, seguramente una madre molesta.
Pero su voz fue dulce, hasta aliviadora, no había escapatoria, tarde o temprano tenía que enfrentarse a Laila, y seguramente a Marín, y que decir de Camus, así que lo mejor era empezar de una buena vez con todo
— Dime — respondió casi en un susurro
— Quiero que sepas que vengo aquí como una madre, y como una amiga tanto de Shaina como tuya, no pienso darte un sermón — se apresuró a decir al ver la cara de pocos amigos del griego — solo quiero decirte una única cosa...un consejo...y es que, cualquier decisión que tomes, espero que la mantengas para siempre — Milo la miro por largo tiempo, la verdad no entendía lo que la chica quería decirle, seguramente la noticia lo había dejado más estúpido de lo que ya era, Laila por su lado, pareció interpretar su silencio — a lo que me refiero, es que tienes dos opciones, irte o quedarte, pero cual sea la decisión que tomes, tienes que mantenerla, si decides irte, que sea para no volver, y si decides quedarte, que sea para estar ahí siempre, no sé cómo vayas a manejar la relación con Shaina, aquí quien importa es el bebé que viene en camino. ¿Sabes porque te digo esto?
— Estoy entendiendo un poco, pero por favor sigue
— Cuando nació Tage, Roberto me prometió el cielo y la tierra y el niño no tenía ni un año cuando el decidió marcharse, ahora ve a Tage solo por conveniencia, lo hace con la intención de incomodarme a mí, suele hacerle promesas y no cumplirlas, no sabes cuantas veces he visto a mi hijo esperando en la puerta a que su padre lo lleve al lugar que dijo que irían, a veces recibo su llamadas donde avisa que por cuestiones laborales no alcanza a llegar, otra veces olvida el compromiso que tenía con el niño. Roberto debió desaparecer de la vida de Tage, ya que estar en su vida, lo único que la ha traído es decepciones. Hoy en día Tage ya no quiere a su padre como antes. Milo, si te quedas, que sea de verdad, no para estar y no estar, y si te vas, espero que no regreses. Quiero que sepas que yo te quiero mucho a ti y a Shaina, y comprendo tu situación, yo misma pase por ello, pero haz lo correcto. ¿Quieres Milo?
— Gracias — Fue lo único que se atrevió a decir.
...
Aún estaba un poco ausente, después de tanto meditar. El doctor le aclaraba una sospecha que estaba presente desde hacía días, pero que ella se negaba a creer.
Escucho golpes en la puerta, no le apetecía hablar con nadie, seguramente vendrían con preguntas estúpidas, y ella no estaba para eso en ese momento, así que prefirió no contestar y esperar a que su visita se marchara.
Pero grande fue su sorpresa cuando levanto la vista hacia el umbral y lo vio allí de pie, con cara de niño regañado.
— Milo, yo… – intento decir apenas vio que se dirigía a ella
— ¿Esperabas a alguien más?
— La verdad, sí — la relación nunca se caracterizó por el tacto que hubiera entre ambos, sino por una sinceridad irreparable en los momentos menos adecuados — hola
— Hola...estas bien, y el bebé también
— Milo, yo...no sabía, bueno sí sabía, pero no estaba segura. Antes de venir a Inglaterra me hice una prueba, pero sé que se pueden equivocar, así que anoche me hice tres más y esta mañana otras cuatro y...
— No todas pueden estar equivocadas ¿cierto?
— No
— Ahora entiendo tu actitud hostil, así que fueron 8 de 8
— Sí, si vas a nuestro habitación, en lavamanos aún están esas cuatro que te aseguro no han cambiado el resultado, no quiero que pienses que no pensaba decirte, es solo que quería estar más segura
— Y para estar más segura ¿Qué es lo que necesitabas?
— Dos pruebas más — contesto con timidez
— Claro, porque las otras 8 pudieron no haber arrojado un resultado confiable — sonrió y ella también — solo tengo una pregunta, y no me lo tomes a mal, pero ¿cómo paso? bueno sé cómo paso ¿pero no estabas cada mes con esas inyecciones?
— Sí, pero ningún método anticonceptivo es 100% confiable, muchos menos el que yo usaba, de hecho el doctor me dijo que debía usar preservativo, pero pues, yo te dije y...
— Y lo dejamos de usar después de un tiempo, no fue un accidente, fue irresponsabilidad, que horror...Shaina quiero que sepas, que deseo estar en la vida de mi hijo pase lo pase, no es lo que yo quería, y obviamente tu tampoco, pero estamos en esto juntos, puedes contar conmigo, y sé que eh sido un cabrón y todo eso, pero tal vez podríamos intentar que esta relación funciones, si te soy sincero desde que salgo contigo, no he salido con otra mujer, jamás te eh sido infiel
— ¿Jamás?
— Te lo juro, en parte porque nadie es como tú, y por otro lado, porque siempre temí que llegaras un día y me cortaras las bolas por andar con otra
— Milo — dijo sonriendo — eres muy tonto
— Lo sé ¿entonces? ¿Quieres ser mi novia?
— ¿Tu novia?
— Si empecemos por partes, primero novia
— ¿Luego de que ya me embarazaste?
— Bueno, yo...
— Es un chiste, sí, sí quiero ser tu novia
...
Milo salió de la habitación de Shaina, con una sonrisa de oreja a oreja, se fue caminando por el pasillo cantando una canción que ni el mismo recordaba la letra, pero no importaba.
— ¿Cómo esta Shaina? — le pregunto Laila cuando el llego hasta ella y Camus
— Bien, muy bien, solo tiene que descansar un poco ¿Por qué esas caras largas? — Pregunto viendo la expresión de sus amigos — ¿qué le pasa a la florecita? — río
— Emilio — enfatizo la sueca — está preocupado por Ángelo, llego muy mal herido, está en emergencias.
— ¿Que? — el semblante de Milo cambio dramáticamente — acaso ese imbécil se dejó ganar del maldito cobarde que ataco a Shaina
— Milo, estamos fuera de practica — explico Camus — no fue fácil para él
— Pero si era un maldito cobarde, ataco a una mujer, y cuando tuvo la oportunidad de enfrentarse a un santo de verdad, salió corriendo.
— Tu lo dijiste es un cobarde — les interrumpió Shion — Huyo cuando pudo enfrentarse a mí, no es tan fuerte, pero si es más fuerte que ustedes en este momento, por eso tenemos que hacer algo inmediatamente, nos llevan bastante ventaja.
— Esto es… ¿quién es ella?
— Milo — reprendió Laila — tienes un hijo en camino
— Sí, pero no estoy ciego
— Milo— esta vez fue Shion quien llamó su atención
— ¿Saben quién es o no? me llama la atención que este con la florecita
— La chica que acompaña a Emilio, a Emilio — enfatizo nuevamente Laila — Es Conny, la novia, bueno la ex de Ángelo
— Primero, yo no conocía a la florecita como Emilio, sino como Afrodita y segundo ¿el psicópata ese tiene novia?
— Primero — dijo molesta Laila — si no lo vas a llamar Emilio, por lo menos dile Afrodita, es raro, pero que se le puede hacer y segundo, Ángelo no es un psicópata y sí, tiene novia, o bueno la tenía.
— Creo que no conociste muy bien a esos dos el tiempo que estuviste en el Santuario jovencita.
— Ya calle Milo — esbozo Camus molesto — ojala el niño que viene en camino se parezca a su mamá
xxxxxx
Conny había llegado al hospital muy preocupada, ella era el contacto de emergencias de Ángelo, así que fue a la primera que llamaron cuando este llego en tan lamentables condiciones de urgencias.
El engaño de italiano aún estaba palpable, pero ella no podía hacer de la vista gorda ante una situación como esa, al llegar encontró a Emilio bastante preocupado por el asunto, y a unos cuantos pasos de ahí se hallaba Laila y Camus, este último a quien solo conocía de fotos, y dos hombres que ella no reconoció.
— ¿Esta bien? — pregunto cuando estuvo cerca de Emilio
— No lo sé, aun esta en emergencias
— ¿Qué fue lo que paso? — quiso saber, mirando hacia lugar donde se hallaba Laila. No era normal que todos ellos estuvieran ahí.
— Es una larga historia, pero te aseguro que Ángelo te dirá todo, solo tienes que creerle
— Claro, esos es sencillo, creerle a Angeló ¿acaso alguien lo golpeo por andar con quien no debía? porque si es así me largo
— No, no es eso, solo espera que podamos hablar con él
Dos horas pasaron antes de que Conny pudiera entrar hablar con Ángelo, en ese tiempo, pudo conocer de cerca a Camus, Milo y Shion, y aparentemente lo único que había entendido de toda la conversación es que su novio, o más bien su ex novio, peleo con un hombre que casi mata a una amiga de ellos.
Hablaban de un bebé y de nombres, pero ella estaba bastante confundida con todo el asunto, así que cuando dijeron que ya podían verlo, sin esperar a que nadie pasara primero, ella marcho con paso firme hasta la habitación de este.
— Sí que te metiste en un buen lio esta vez Ángelo — dijo desde el umbral
— Conny, eres lo más bello que eh visto en vida, menos mal aun puedo ver — comento con dificultad tratado de incorporase
— ¿Que estas tramando? mira nada mas como te dejaron, casi te matan — regaño ella acercándose a la cama, para impedir que él se moviera
— Lo siento amor, solo estaba muy molesto — explico con una sonrisa galante
— No cambias ¿Quieres decirme que paso?
— Antes que nada, quiero que sepas, que eres lo mejor que ha llegado a mi vida, algunas vez perdí a alguien muy bello y gentil a quien no pudo proteger*, pero esta vez no será igual, te prometo que pase lo que pase, tu estarás a salvo, así se me vaya la vida en ello
— ¿Por qué dices esas cosas?
— Te lo diré.
...
— ¿Creen que Mascarita tenga salvación después de semejante paliza? — Expreso Milo llegando con sodas para todos
— ¿Qué es lo que dices? — pregunto piscis molesto
— Tres costillas rotas, fractura en el brazo derecho, y de seguro algún trauma psicológico, eso es fuerte
— ¿Milo, es que nunca te callas? — pregunto Shion agotado
— No — contestaron todos en unísono
— Creo que Ángelo, no podrá viajar así, por lo menos en algunos días, él tendrá que llegar después al santuario — aconsejo el Lemuriano
— ¿Cree que sea lo correcto? ¿Y si le atacan? — Indago Emilio — ¿La teletransportación es una opción maestro?
— No le darán de alta, tan pronto — anoto Camus
— Pero con mi cosmoenergia puedo hacer que sane más rápido, también podemos pedir un traslado, la señorita Kido, recluto doctores, puede estar en observación en el Santuario, no es bueno que estemos separados tanto tiempo — confeso Shion
...
— ¿Te burlas de mí?
— No, claro que no Conny, lo que te digo es enteramente cierto
— ¿En serio Ángelo? me dices que eres una especie de guerrero mitológico, que está siendo amenazado por una fuerza extraña, que tienes que ir a entrenar a un campo especial en Grecia, y que la única forma de mantenerme a salvo, es yendo contigo a vivir en un templo honor a tu signo zodiacal — expreso ingenuamente
— En resumen, sí, eso fue lo que dije
— Te golpearon muy duro
— Conny, necesito, que me creas, no te miento, y no estaré tranquilo, sino estás conmigo
— Y en ese templo ¿tenemos que compartir habitación?
— Si tú quieres — contesto con galantería el italiano
— Vete al diablo — acoto molesto dirigiéndose a la salida
— Por favor Conny, no te miento, es verdad, quiero que estés a mi lado, lo haremos como tú quieras, pero solo ve conmigo.
— No puedo dejar mi trabajo de la noche a la mañana
— La señorita Kido lo solucionara todo, además te deben unos periodos de vacaciones, vamos linda, ven conmigo, si es necesario te quedas en el templo de Afro...digo, de Emilio.
— Veré que puedo hacer — Ángelo sonrió complaciente, para él, eso era un sí
Dos días después — Estados Unidos
— Esto se va a poner bueno, creo que nunca vimos tanta algarabía en el Santuario. Bueno lo poco que yo alcance a ver.
— No empieces Kanon. Eso fue hace mucho tiempo, y te eh soportado lo suficiente para remediar el daño que te hice en el pasado, Kanon, si te soy sincero creo que Sarah está muy angustiada
— Pues se le nota a leguas querido hermano, pero ese es problema tuyo, yo por ahora iré a empacar para nuestras vacaciones permanentes. Es increíble que Smith se haya dejado comprar por unos cuantos billetes
— La señorita Kido, le ofreció una gran suma de dinero por nuestros servicios, y que estemos fuera por largo rato será un alivio para el jefe
— Bueno, de eso trata nuestra vida, ir de un lado a otro pateando traseros. Nos vemos temprano mañana hermano, y vigila bien a tu mujer
— Por favor no llegues tarde
Saga, Kanon y Aldebarán habían llegado apenas un par de horas.
Saori logro un generoso acuerdo con Smith dándole tiempo y espació suficientes para poner en orden todo el tema de los santos.
Saga se había despedido apenas unos minutos de su hermano, tenía el tiempo contado y tenían que tomar sus pertenencias y viajar cuanto antes a Grecia
— ¿Ya se fue Kanon? — pregunto Sarah
— Sí, acabo de irse
— No sé si pueda soportar a Kanon tanto tiempo, ahora tenemos que compartir el espació
— No será por mucho tiempo, es más te aseguro que no tendrás que verlo mucho, estaremos muy ocupados — le tranquilizo
— Es decir que tampoco te veré mucho a ti ¿Para qué voy?
— Sarah, ya te dije, nos conocen, pueden hacerte daño
— Saga — suspiro sentando en la cama y sosteniendo la mirada del griego — no estoy muy segura de querer ir a ese lugar
— Sé que no son las vacaciones que te prometí
— Lo sé, pero no es eso. Yo...yo tengo mucho miedo
— No dejare que nada malo te pase, te lo prometo
— Según lo que me contabas, ese es tu hogar, ¿y si quieres quedarte?
— Eso lo veremos con el tiempo — contesto tajadamente alejándose de ella
— ¿Entonces si has pensando en la posibilidad de quedarte?
— Es complicado
— Explícate
— Soy un guerrero al servicio de Athena ese es mi trabajo, por más que ella diga que seguiremos con nuestras vidas normales, dudo que sea así, pero, por eso te digo, el tiempo lo dirá, hay que alistar el equipaje.
— Claro
xxxxxxx
Kanon llego en su motocicleta, a su apartamento en la calle Tucson, se encontraba bastante cansado y agobiado por toda la situación y lo menos que quería ver era a personas desagradables.
Más sin embargo ahí estaba ella, tirada en el suelo justo al frente de su puerta.
— ¿Qué haces acá? — pregunto molesto pasando por encima de ella para abrir la portilla
— Hola Kanon — contesto ella con timidez dejándole pasar
— ¿Contestaras mi pregunta? — continuo mientras hacía girar la llave
— Sé que no quieres verme
— ¿Pero qué te hace pensar eso Silva? — y la miro socarronamente para que no quedara duda del sarcasmo de sus palabras
— Kanon, sé que la cague, porque no hay otra palabra, y te pido mil disculpas
— Perdonada, ahora lárgate, le das mal aspecto al lugar
— Kanon por favor — suplico impidiéndole que se marchara
— Vamos Silvia, no sé qué quieres lograr, mejor vete con tu gran machote
— Él ya no esta
— Escuche bien — dijo, y por primera vez la vio a los ojos, al principio sintió algo de pena, por la expresión de la chica, pero luego aparto sus pensamientos y continuo — entonces ahora que él ya no está, vienes a buscarme a mí, interesante
— Kanon, no tengo otro lugar a donde ir — contó echándose a llorar
— De acuerdo — se resignó — cuéntame lo que paso
— No sé por dónde empezar, me quede sin casa, sin trabajo, sin nada
— ¿Que sucedió?
— El imbécil de Tonny hizo una fiesta del asco, sus amigotes duraron tres días en mi casa haciendo de las suyas, molesta le pedí que se marchara, él idiota no se fue, claro, por lo cual tuve que pedirle a una compañera de trabajo que me cubriera para ir a sacarlo, llame a la policía, quienes encontraron varias cosas en mi casa, ya sabes, drogas y esas cosas, por obvias razones la señora Dora me echo. La estúpida que quedo en cubrirme en el trabajo, le dijo al dueño que yo me había ido a una fiesta y claro, este también me echo. Tonny se las ingenió para escapar de la policía, no sin antes llevarse todos mis ahorros. Kanon, no hubiera venido hasta acá de no necesitarlo, sé que me porte mal, pero no tengo otro lugar a donde ir
— ¿Dónde están tus cosas?
— Todo está en esa maleta — Kanon, vio hacia donde señalaba, no era una maleta muy grande, en realidad Silvia estaba pasando por un mal momento
— ¿Y el resto?
— Fue parte del pago, por destruir la casa de doña Dora
— Pues te tengo malas noticias — confeso — tengo que salir de viaje y no sé cuándo pueda volver, te podrías quedar acá, pero pues, los gastos correrían por tu cuenta, y en tu condición creo que no puedes pagar nada
— Mientras tenga donde dormir, no me importa el resto, me quedo con eso
— O también — dijo con picarda — puedes venir conmigo, total no tienes a donde ir, solo que te quedaras un tanto aislada, porque voy a un lugar muy lejos, sin cable, ni internet, ni una buena tienda cerca. Tú decides
— ¿Cuándo nos vamos?
— Creí que preguntarías que a donde iríamos
— En mi condición, no puedo ser exigente
— Buena chica — dijo tomando la maleta de la joven y entrando al apartamento con ella de cerca — nos iremos mañana a primera hora, la ventaja es que ya tienes hecha la maleta, y para que no sufras, iremos a Grecia.
— De acuerdo.
Miami – Estación Policial
— No puedo creer que tú y Giolitti vayan hacer padres, sabía que dormían juntos, pero no imagine que las cosas fueran tan en serio
— Bueno capitán así pasan las cosas — contesto Milo con travesura, mientras Camus giraba los ojos
— La señorita — Anderson se detuvo para revisar unos documentos — Saori Kido, dice que tiene una misión importante y que los quiere a ustedes cuatro especialmente. Debo admitir que es una mujer poderosa que tiene muchos amigos poderosos también, así que no puedo decir que no, pero no sé si deba enviar a Shaina en su condición.
— Según conversado con la señorita Kido — se apresuró a decir Camus, antes que Milo hablara de más — no será una misión de alto riesgo, ella conoce la situación de Shaina.
— No sé Camus ¿Por qué quiere al niño genio también?
— Kiki es un experto en computación, creo que ella necesita investigar algunas cosas que el chico, de seguro sabe dónde buscar.
— Se lleva a los mejores de mi unidad, me deja bastante mal, pero que se le puede hacer, chicos, prométanme que se mantendrán a salvo y a cualquier cosa no duden en comunicármelo
— Por su puesto capitán — contesto Milo con una amplia sonrisa
— Felicitaciones por tu bebé Milo, espero que cojas un poco de responsabilidad
— Lo voy a pensar.
xxxxxxx
El lugar era un completo caos, libros, archivos y un par de computadoras se encontraban por todo el escritorio, la habitación aparte de caótica se encontraba en una negrura que solo el brillo de las pantallas de los ordenadores lograba iluminar un poco.
— ¿Saben cuánto tiempo llevo esperándolos? — un chico pelirrojo, sentado en una enorme silla giro hacia ellos
— Tranquilo niño — dijo Camus
— ¿Cómo están todos? ¿Y mi maestro? — Quiso saber el chico
— Todos están bien, tu maestro en particular está muy bien — manifestó Milo ganándose un codazo por parte de Camus, sabía a quién se debía ese muy bien.
— No le habrán contando la razón, por la que estoy acá con ustedes ¿o sí? — Kiki miro a los dos adultos, por su expresión se dio cuenta de todo
— Lo siento niño — aclaro el francés — ahora dime ¿tienes algo que nos sirva?
— Debo admitir que cuando recupere mi memoria lo primero que hice, fue investigar todo sobre todos
— ¿Todo sobre todos? — quiso saber el griego
— Sí — contesto el más joven con una amplia sonrisa — bueno de los que recuerdo nombres completos, y todo eso, sé a qué se dedican cada uno de ustedes, sus cuentas bancarias, cuánto ganan, con quien están casados, también investigue a las esposas, a que se dedican, familiares y amigos
— ¿Kiki, porque hiciste todo eso? — pregunto el acuariano molesto
— Para conocerlos más de cerca y descartar posibles amenazas
— Eso es bueno — manifestó Milo
— De acuerdo — acepto Camus — ¿y bien? ¿Algo sospechoso?
— Nada, todos están limpios, aunque no sé nada de la pareja de Kanon, Ikki, Seiya, Hyoga y Aldebarán, si es que tienen una, tampoco sé de la de Shun, pero sí sé que él y June trabajan juntos, y creo que entre ellos hay algo, pero no sé.
— Bueno, los que nombraste son prácticamente los solteros del grupo — anoto el francés
— Saga tampoco está casado ¿cómo sabes de la novia de Saga? — quiso saber Milo
— Él y la señorita Sarah Bell tienen una cuenta de ahorros a nombre de ambos
— Eres asombrosamente aterrador — comento Milo
— Bueno niño genio, creo que adelantaste la mitad de la tarea que creo yo, te iba a pedir la señorita Kido, partiremos mañana temprano, así que lleva todo lo necesario
— Tan pronto. Súper.
Grecia — Mansión Solo
— Escuche de buena fuente, que tienes a tus muchachos de vuelta
— Es increíble las fuentes que posees
— Eso hacemos los dioses ¿no?
— Precisamente por eso eh venido Julián ¿Tienes algo que ver en todo esto?
— Saori, Te juro por mi esposa que no
— Tú no tienes esposa
— Yo no, pero Poseidón sí, y por esa es que estoy jurando, ninguno tiene nada que ver, te lo juro
— Pues alguien que nos conoce está detrás de todo esto.
— No soy yo
— Julián, sé que no tienes buenas intenciones conmigo, así que habla de una buena vez
— Yo jamás eh tenido buenas intenciones contigo — giño un ojo
— No me refiero a eso ¿Puedes comportarte como una persona normal por lo menos un minuto?
— Sí que te has vuelto amargada, sé que no podía ocultarlo por mucho tiempo, igual dentro de 200 años te ibas a enterar, así que te lo diré. Quiero a Kanon, o más bien el alma de Kanon
— ¿Que? — Saori no pudo sentirse más que exasperada
— Tómalo como una tregua entre nosotros, cada uno tendrá a un gemelo, nuestros bandos siempre serán aliados
— Estas demente, mis santos no son objetos de los que puedas depender
—No me mal interpretes Saori, no pienso que Kanon sea un objeto ni mucho menos, al contrario considero que es un excelente guerrero. Te prometo proteger la tierra a tu lado, mi ejército siempre estará a tu favor.
— ¿Si te entrego a Kanon? — indago con indiferencia
— Kanon y Saga serán el lazo de esta unión, no habría ninguna razón para pelear entre nosotros si hay una familia de por medio — Saori guardo silencio, miro con despreció a Julián y se dio la vuelta dispuesta a marcharse — Vamos a Athena, no tienes nada que ofrecerle a Kanon, nunca lo has tenido — se detuvo y esta vez miro con interés a su interlocutor — el segundo, es solo eso, solo tienes una armadura de géminis, el otro gemelo siempre ha tenido que quedarse a esperar a que su hermano muera o se enloquezca para tomar su lugar, no es justo, ¿porque no le das la oportunidad de pertenecer a un ejército de verdad? Kanon y sus reencarnaciones tendrán un lugar de verdad en mi ejército y tú y yo formaremos una alianza desde ya; hay un ropaje para él. Dragón Marino ¿o pretendes que él y Saga se turnen la tercer armadura dorado?
— Creí que lo odiabas
— Algo así, pero ese hombre cuido de mí durante mucho tiempo, y formo un ejército digno, las escamas de Dragón Marino nunca han tenido un dueño, quiero que sea Kanon quien siempre use esa armadura.
— Aun no comparto tu opinión pero tienes cierta razón en tus palabras, sigo desconfiando en ti, pero creo que es hora de que Kanon se sienta parte de algo, pero, la decisión es de él, no mía
— Totalmente de acuerdo
— Estoy molesta contigo Julián, no puedo creer que hayas hecho todo esto, solo por tener el alma de Kanon, pudimos haberlo discutido antes, sin llegar a todo esto.
— ¿Que? no, claro que no, yo no hice nada, solo aproveche la oportunidad
— Claro ¿me vas a decir que todo esto no es obra tuya? me hiciste traerlos de regreso, para que me sintiera en deuda contigo, y luego los atacas para que me vea en la obligación de volverlos a mi ejército.
— Estas enceguecida ¿cierto? no quieres ver lo que hay delante de tus ojos, yo no hice nada, y tú no puedes ignorar el hecho de que en realidad hay una amenaza.
— Julián, no me tomes el pelo; tú, Lyfia y yo, éramos los únicos que sabíamos del regreso de los chicos, tú conocías cosas de ellos, la persona que nos atacó, sabía mucho de ellos.
— Pues no fui yo
— Entonces quieres hablar con la verdad de una buena vez
— El sueño fue real, amo esta tierra tanto como tú, yo no tengo un ejército, tu sí, había una oportunidad, tus guerreros son increíbles, sé que pudimos crear un nuevo ejército, pero no serían ni la mitad de valerosos que los santos caídos, nunca te mentí cuando te suplique que volvieras a formar tu orden, tu dijiste que no, estuve de acuerdo, pensé que tal vez mis miedos solo eran infundados, mis intenciones respecto al alma de Kanon, siempre fueron las misma, pero no pensaba pedirte a tu guerrero sino hasta nuestra próxima reencarnación, pero, pues resulta que la amenaza sí es real y pues tuve que cambiar mis planes
— Maldita sea Julián, si no eres tu ¿entonces quién es?
— Bueno, tengo una suposición. Un dios
— También he pensado en esa opción. Lo que se vivió en la fiesta de Aioria no lo hizo un mortal, pero mi enemigo real siempre ha sido Hades, y dudo que Apolo o Artemisa se hayan tomado tantas molestias para reunirlos a todos y matarlos de un solo golpe.
— Es porque tal vez no sea un enemigo tuyo
— Crees que sea — Saori guardo silencio, esa noticia no era del todo buena
— Un dios manipulado por un mortal — anoto Julián.
— Alguien que odia el Santuario, con el poder suficiente para obligar a un dios a reencarnar en una forma mortal, y lograr convencerlo de trabajar a su lado.
— Un dios que se siente conmovido por su recipiente y está dispuesto a ayudarlo como sea.
— Para obligar a un dios a reencarnar se necesita mucha astucia y poder — inquirió la chica
— Creo que en tu orden hay muchos que pudieron o pueden hacer eso
— Tengo que investigarlos a todos
— Y a su familias, puede haber un infiltrado
— Si es así, yo misma me encargare de que pague. ¿Julián sabes cuantos dolores de cabeza nos hibernamos evitado solo con decir la verdad?
— Hace 16 años aun éramos unos niños, la verdad, no nos hubiera servido de nada, más cuando una de las cosas que caracteriza a Saori Kido es la obstinación, somos dioses, pero siempre pecamos por nuestro comportamiento mortal.
.
.
.
Prisión Estatal
El oficial Perry, caminaba por los largos pasillos de la prisión, balanceando su porra de lado a lado, silbando una canción bastante pegajosa.
Con la bastonera policial golpeo con fuerza en las rejas de metal de una de las celdas, el prisionero adentro no se inmuto a verlo.
— Tienes visita Renzo — dijo en tono serio Perry
— No espero a nadie — contesto el preso tirado en la litera, leyendo una revista
— Pues alguien vino a verte, así que de pie — mando el oficial
— Dile que no estoy para nadie
— No soy tu maldita mucama, levanta ese culo de una vez por todas.
Renzo bufo molesto, lanzo la revista a un lado de la celda y se paró de inmediato para ir con el oficial Perry hasta la sala de visitas.
— ¿De quién se trata? — quiso saber
— Yo que sé, es un policía
— Genial.
Renzo, ingreso a la sala, la cual estaba separada por cubículos y cristal.
Era una de esas salas, donde los reclusos se tienen que sentar de un lado, mientras su visita se ubica al otro lado del cristal, y la comunicación se hace por una bocina telefónica.
— ¿Quién eres? — pregunto ya sentado enfrente del quien lo esperaba
— Soy el oficial Colin Lewis — contesto. Renzo reconoció el nombre, pero el chico enfrente de él era muy joven para estar en esas funciones, lucía un traje negro y su cabello rubio lo llevaba por encima de los hombros — vengo a ofrecerte una alternativa
— Martin, ha intentado matarme desde que entramos a la prisión – inquirió el mayor — ¿Te envió a ti también? Porque tú no eres el Colin Lewis y no creo que se trate de un homónimo
— Nada eso — contesto con cinismo — vengo a ofrecerte la opción de vengarte del par de policías que te metieron aquí
— ¿Camus y Milo? la culpa es mía, no debí confiar en ellos, no me interesa meterme con policías
— ¿Y qué tal venganza por la muerte de Caba? — se apresuró a preguntar Lewis antes que Renzo colgara el auricular
— ¿Que con él?
— Era un chico Joven, no mayor a los 25
— Era un idiota, no debió estar ahí, tal vez merecía morir — escupió con despreció
— ¿Cómo tu hermano? — soltó el otro. Renzo lo miro con furia
— ¿Que sabes tú de mi hermano? — Le miro — con que Lewis ¿no?, sabes mucho, por lo que veo
— Renzo, te puedo ayudar a salir de aquí y vengarte de la policía, ellos te quitaron todo, y ahora por culpa de Camus y Milo estas aquí, vigilando todas las noches en que momento, te matan
— ¿Qué quieres a cambio?
— Tu lealtad, harás las cosas como se te demanden
— Esta bien, así no pierdo la costumbre de obedecer, pero dime "oficial Lewis" ¿cómo vas a sacarme de aquí? — Lewis sonrió.
Continuara
.
.
.
*Referencia a Helena de Soul Of Gold
Muchas gracias por pasar a leerme y pido mil disculpas por la tardanza, pero tengo una muy buena excusa. Bloqueo mental, bueno, sé que no es la mejor de las excusas pero fue lo que paso, lo bueno es que como todo genio jajaja las ideas llegaron todas a mi cabeza y tengo miles de cosas que plasmar en este fic, y espero no tardar tanto con el próximo capítulo.
Muchas gracias todos los que me leen, y en especial a los que me alientan con sus bellos comentarios
Nos estamos leyendo.
