El Santuario – Campo de Entrenamiento para Ataques de Larga Distancia
Los días se estaban volviendo eternos y a pesar del esfuerzo que cada uno hacia no se veía una mejora pronta, el enemigo estaba cerca y seguro dentro sus aposentos.
El Santuario era un lugar inmenso por su arquitectura pero en su interior, era un muy pequeño, nada quedaba oculto, así que los rumores de una posible traición dentro del mismo lugar se había extendido como el agua cuando la dejas correr libremente.
Dos nombres encabezaban la lista de posibles sospechosos, pero cada uno sacaba sus propias conclusiones, el ambiente ya no era tan ameno, cada uno protegía y defendía lo suyo y otros también fueron víctima de las desconfianzas, no había mucha paz, se respiraba recelo, impotencia y desasosiego.
Athena se recuperaba lentamente y la esperanza de que algún día volvieran a ser los santos de antes, se marchaba con el viento.
— ¿Crees que Alejandra en verdad este detrás de todo esto? — pregunto un intranquilo Aioros
— Alejandra puede llegar a ser algo malvada — le contesto Aioria — pero no creo que sea tan cruel para hacer algo como esto
— Alejandra me cae muy bien — continuo el arquero — debo admitir que me gusta mucho… digo, es una mujer atractiva — intento explicarse rápidamente pero los ojos de su hermano lo miraban con recelo — ¿oye? ¿No te parece guapa?
— Primero, es la esposa de mi mejor amigo y segundo, yo tengo esposa también
— Sí, pero eso no te convierte en ciego
— Ya entiendo porque Grace te dejo
— ¡Oye! En fin ¿Tú desconfías de alguien en particular?
— De Mascara de la Muerte — contesto sin prestar atención a la cara de asombro de su hermano
— ¿Mascara de la Muerte? Pero es uno de nosotros
— En el pasado también era uno de nosotros y nos traiciono ¿por qué no hacerlo ahora?
— Era solo un niño y solo se vendió al mejor postor
— Nunca eh confiando en él
— Y en Kanon tampoco
— Pues ahora que lo dices, también sospecho de Kanon, podría estar manipulando todo
— Hermano no exageres
— ¿Y tú? ¿Sospechas de alguien?
— De Laila — soltó como si la respuesta fuera la más obvia
— ¿La hermana de Emilio?
— ¿Conoces a otra?
— ¿Por qué ella? Hace mucho que se marchó del Santuario
— Sí, lo sé, pero ellas es muy rara, escuche por ahí, que ella tuvo una muy mala experiencia aquí en el Santuario, Además — continuo antes de que Aioria pudiera interrumpirle — es hermana de Emilio, un santo de oro, uno que conoce, por su posición, muchos secretos del Santuario, Angeló es el mejor amigo de Emilio y ella sale con Camus, con eso ya tiene información valioso y tres santos dorados de su lado, adicionalmente es muy buena amiga de Shaina, por lo que Milo también está de su parte y a eso le agregamos que su mejor amiga Alejandra, también tiene a un poderoso santo consigo. ¿Aioria no piensas que ella, tiene mucho a su favor?
— Sí, pero si lo pones de esa manera Alejandra también podría ser la mala del paseo ¿no habías pensado en eso?
— No quiero pensar que Alejandra está detrás de todo esto, ella es una buena persona
— Y a eso le añadimos que te gusta
— ¡Aioria! — Regaño ganándose una risotada del menor — el hecho es que, cualquiera puede estar detrás de todo esto, cualquiera.
— Sí, tenemos que tener cuidado
— Buenos días — saludo Shun a los hermanos con una amplia sonrisa
— Shun, te estabas tardando ¿Cómo estás?
— Bien Aioros ¿entonces Shaka hablo con ustedes?
— Sí, dijo que tal vez podamos ayudarte a mejorar tu técnica — contesto Aioria
— Eso espero, lo eh intentando mucho
— Vamos — le alentó Aioros — muéstrame lo que tienes
Shun concentro su poder en solo punto, se estaba esforzando tanto como podía, una ráfaga de energía salió despedida de la palma de su mano hacia una gran roca, pero apenas y logro hacer una fisura en la piedra.
— Es una buena técnica sin duda — expuso Aioros — pero le falta voltaje. Vamos otra vez — le alentó y Shun no tuvo más remedio que ejecutar su técnica una y otra vez. En cada ocasión esta era más certera, pero aún no lograba deslizar ni un fragmento de la roca — vamos Shun sé que puedes hacerlo mejor — Pero Shun más que sentirse animado, se sentía inútil y la forma en que Aioros le hablaba no le ayudaba en nada ¿Por qué Shaka le había enviado precisamente con él? — Espera — le detuvo — vamos hacerlo nuevamente, pero esta vez arrojaras la energía hacia a mí.
— ¿Estás loco? Podría lastimarte Aioros
— Lo dudo, no has lastimado a esa roca, mucho menos a mí
— ¿Entonces qué tiene de diferente que ataque esa roca a que te ataque a ti? — pregunto Shun disgustado mientras Aioria solo reía con picardía
— Que a mí me odias — musito Aioros ubicándose en frente del chico con las manos a los lados
— Yo no te odio — se defendió, intentado ocultar su incomodidad.
No es que Shun odiara a Aioros, pero no le hacía mucha gracia que su novia hablara con tanta pasión del caballero de sagitario, lo ponía de malhumor recordar el sonrojo de June cuando detallaba cada hazaña de Aioros.
— Eso lo veremos — presiono el mayor — vamos atáqueme — prosiguió mientras Shun nuevamente preparaba su técnica — eso Shun, muéstrame lo que tienes, tal vez pueda ir a conquistar a tu guapa novia después de esto.
Shun no supo si lo que dijo Aioros fue en serio, o solo fue una broma para hacerlo enojar, de lo que si estaba seguro es que fuera lo que fuera, había dado justo en blanco, y él estaba muy molesto, su cosmos aumento drásticamente, su ira se concentró en un solo lugar.
— Nebula Stream — pronuncio sin ni siquiera notarlo.
Una ráfaga de poder ilumino todo el campo de batalla, una tormenta rosácea se extendió por todo lugar envistiendo al santo de Sagitario, luego Shun cayó al suelo totalmente exhausto.
— Cielo santo — dijo Aioria anonadado — ¿Hermano este bien? — Pregunto a Aioros quien se encontraba tumbado unos pasos más adelante, este solo levanto una mano levemente — Shun eso fue increíble
— Yo no quería hacer semejante daño — se disculpó el peli verde — ni siquiera era la técnica que estaba intentando ejecutar
— Pero fue genial — Le alentó leo
— Bueno, la técnica tampoco funciona así — dijo casi en un suspiro intentando recuperar el aliento — la idea es negociar con tu enemigo
— Bueno, si lo que tú enemigo quiere es bajarte a tu novia, esa técnica es muy buena
— No, no es eso — intento excusarse
— No tienes nada de qué preocuparte Shun — le interrumpió Aioros, un poco mareado — necesitas ser un poco más duro con tu oponente, me imagino que fue por eso que Shaka te envió conmigo
— Claro — acoto Aioria — ahora si hay un odio legitimo
— Aioros yo no te odio
— Pero tampoco me quieres mucho. Quiero a June como a una hermana — dijo ganándose una mirada tímida por parte del más joven — tienes que cambiar esos celos
— Te agradezco mucho la ayuda Aioros, espero no haberte lastimado
Shun lo pensó un momento, él no era una persona muy celosa que digamos, pero Aioros, exactamente Aioros, lo lograba sacar de quicio, tenía que aceptar que cuando sagitario se refería a June, toda la sangre le hervía.
Shaka también le había dicho algo así alguna vez, "tienes que ser más duro con tu enemigo" y es que a pesar de que Shun ya no era el niño tímido que lucho junto Athena ante Hades y Arles, aún era un hombre sensible que intentaba hacer el menor daño posible.
Él era consciente de que esa parte de él, podía jugar en su contra en el campo de batalla.
— Si perfeccionas esa técnica puedes acabar con quien quieras ¿Qué otros poderes tienes ocultos? — quiso saber Aioria
— ¿Te molesta si descasamos un rato? — pidió Shun casi en suplica, ya que sentía que en cualquier momento se desmayaría
— Claro, fue un gran gasto de energía, yo también me siento un tanto delicado. Aiora que tal si me acompañas al pueblo, llamare a Alicia
— Súper, regresaremos después Shun, ¿estarás bien? — quiso saber al ver el chico tan pálido
— Sí, solo necesito descansar un rato. Gracias
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El camino del Santuario a Rodorio era largo y su trayecto peligroso, por lo que era muy difícil que cualquier persona fuera capaz de cruzarlo.
A pesar de que los Santos llevaban años sin pisar ese lugar, el camino les era muy familiar, por lo que no se les dificultaba llegar al pueblo, Aioria y Aioros caminaban colina abajo.
El pueblo era el único lugar con líneas telefónicas, en el Santuario, no era posible establecer una señal debido al mismo cosmos de Athena, por lo que Sagitario bajaba todos los días a llamar a su hija desde una única tienda que ofrecía el servicio de telefonía.
Se aventuró sin premura al recinto, la dueña lo saludo como siempre y él tomo el auricular para hacer su llamada diaria, no sin antes preguntarle a Aioria si quería hablar con Alicia, a lo que su hermano contesto que no era necesario si la vería en un par de días
Aioria disfrutaba del sol de aquella mañana, se sentía tranquilo y satisfecho por los grandes avances de Andrómeda, sin duda esos muchachos eran realmente extraordinarios.
Si Shun fuera el sucesor de la armadura de virgo, esta tendría a un gran guerrero a su custodia, su pensamiento se desvió cuando identifico a un par de rostros familiares que le sonreían y se dirigían hacia él.
— Aioria, buen día ¿Cómo va tu mañana? — saludo gentilmente Camus, en compañía de Milo
— Bien, estuvimos entrenando esta mañana con Shun, el chico es bueno.
— Genial, necesitamos empezar a usar nuestro talento y acabar con todo de una vez — se expresó escorpio
— ¿Qué hacen por acá? — quiso saber el rubio
— Nos dirigimos con Kiki, tiene información para nosotros acerca de un sospechoso — explico Camus tranquilamente
— ¿Un sospechoso de todo esto, o un sospechoso de ustedes los polis?
— Policías, Aioria, no polis — acoto Milo fingiendo molestia. Aioria reía — es un sospechoso de ambos lados, fue alguien que apresamos, pero parece ser que nuestro enemigo lo libero
— Vaya suena bastante enredado
— Y lo es, por eso vamos con Ki...
— Se la llevaron — anuncio Aioros agitado, interrumpiendo a Camus — se la llevaron, es mi culpa
— ¿De qué hablas? —quiso saber Aioria sosteniendo el hombro de su hermano pues parecía que se iba a desmayar
— Alicia — articulo sagitario — se la llevaron, Grace esta con la policía en este momento, me dijo que alguien secuestro a Alicia, tengo que encontrarla — salió caminado alarmado
— Espera Aioros
— No Camus ¿no lo entiendes? se llevaron a mi hija
— Sí, pero no vas a encontrarla de esta manera — expuso el francés plantándose al frente de Aioros
— ¿Qué se supone que tenemos que hacer? — Pregunto Aioria intentando mantener la calma — se llevaron a la niña, seguramente piensan matarla, tenemos que encontrarla
— Lo sé — comento Camus tranquilamente — pero no sabemos dónde está ¿o sí? — Pregunto sin obtener respuesta — lo que necesitamos es pensar con calma para averiguar donde la tienen
—De acuerdo ¿qué sugieres? — pregunto nuevamente leo ya que su hermano solo los miraba con desprecio a todos
—De acuerdo Aioros ¿Qué más te dijeron? La persona con la que hablaste ¿Grace? ¿Qué más te dijo?
— No lo sé Camus, todo era muy confuso
— Vamos hombre, cualquier detalle nos servirá para encontrar a tu hija — alentó Milo
— Me dijo que un oficial de policía llego a la casa, luego ella perdió la conciencia y Alicia ya no estaba cuando despertó
— ¿Estaba segura que era un policía? ¿Su placa? ¿Su uniforme? ¿O vio algún número con el que podamos identificarlo? — Camus preguntaba como loco y Aioros no podía sentirse más mareado, no sabía si era debido al golpe de Shun o la incertidumbre de saber a su hija en peligro o ambos.
— No sé — intento recordar cada palabra que le dijo su ex esposa — creo que era el oficial Daniel Cox, dejaron una nota, solo dice, donde todo comenzó.
— No puede ser — exploto Milo de inmediato al reconocer el nombre
— ¿Qué? ¿Lo conoces?
— No Aioria — contesto inmediatamente Camus — es un oficial que murió hace mucho tiempo, alguien está usando su nombre para hacer de las suyas
— ¿Ustedes sabían de ese tipo? — pregunto Aioros furioso
— No, para nada — se excusó el francés — pero conocemos la historia, Aioros cálmate encontraremos a la niña, vamos con Kiki y les contare lo que sé
— ¿Kiki puede rastrearla o algo así? — quiso saber Sagitario, pues eso era una pequeña esperanza
— No — corto Camus — a menos que le hayas puesto un rastreador. Pero él tiene detalle de quien puede estar detrás de esto. Vamos
Afueras de Rodorio
El caos reinaba en aquella pequeña y poco iluminada habitación, poster de videojuegos y bandas de rock se hallaban salpicadas por la pared.
Kiki pelirrojo e inquieto se encontraba frete a un ordenador digitando letras a una gran velocidad, en otra pantalla se veían algunos fotos que pasaban rápidamente, mientras en otra, un listado de lo que parecía algunos códigos aparecía continuamente.
Un suave golpe se escuchó en su puerta, dejo de teclear y girando en su silla rodo hasta el portazo para dejar entrar a los cuatro santos dorados.
— Señores, les esperaba — dijo mirando a Milo y Camus — a ustedes no — dijo con curiosidad viendo a los hermanos de fuego acompañarles — ¿Por qué los guardas los dejaron pasar, si dije que solo dos vendrían a verme?
— Kiki — avanzo Aioros peligrosamente, y Kiki entendió porque los guardas no pudieron hacer mucho — necesito encontrar a mi hija
— ¿Alicia? Claro ¿tenemos algún dispositivo de ubicación en su celular o su mochila para poder saber dónde está?
— ¿De que estas hablando Kiki? — pregunto leo molesto — obvio que no
— Pero yo no… — intento explicarse el joven ¿Cómo querían encontrar a la niña?
— Aioros, Aioria, tranquilo, no es tan fácil — expuso Camus mirando el caos encima de la mesa de Kiki, a pesar del tiempo no se acostumbraba a tanto desorden — Kiki, Alicia fue secuestrada, y creemos que la fuga de Renzo y el secuestro de la niña están relacionados
— Aun no sé dónde está Renzo, ni la persona que lo saco, pero ya tengo el video de la fuga, no he encontrado ningún rastro, estaba buscando vuelos a nombre de los oficiales Cox y Lewis pero no logro encontrar nada más que el registro de Lewis en el libro de visitas de la cárcel.
—Ese tal Cox fue el que se llevó a mi hija
—Debe de haber algo Kiki — pido Milo — u otra persona que usurpo el nombre de Daniel Cox se llevó a la niña, o el tipo que saco a Renzo viajo hasta Londres para llevarse a Alicia
—Sí pero debería haber alguna compra, podría tratar de mirar todos los viajes que hubieron desde estados unidos a Londres, pero aun así es mucho por buscar
—Miremos el video — solicito Camus, ganando un bufido de Aioros — tal vez haya algo en él que nos sirva
Kiki hizo como se le ordeno y puso andar el video, en la imagen se veía la sala de visitas de la penitenciaria, un chico joven de cabello café y traje elegante que estaba sentado al final del pasillo esperando a Renzo, quien apareció escoltado por un oficial.
Por un momento se ve el descontento de Renzo con aquel joven, pero luego asiente con su cabeza, el joven quien se hacía pasar por el oficial de policía Colín Lewis se pone de pie, mientras de sus manos sale una gran onda de luz, que ilumina todo lugar, la imagen se pierde después de ello.
—Ese muchacho, utilizo cosmos — dijo Aioros impactado después de mirar la escena.
—Por eso necesitábamos el video. Estoy buscando en los registros y rastreo facial al chico, para saber su verdadero nombre, pero aun no hallo nada — comento cansadamente Kiki
—Yo sé quién es — comento Aioria, quien no dejaba de mirar el video que ahora solo mostraba estática.
— ¿Cómo que tú sabes quién es? — quiso saber Milo
—Le conozco, su nombre es Dylan — se esforzó por decirlo, no podía creer lo que veía sus ojos, desde el momento que la imagen reflejo al joven castaño, Aioria no pudo quitarle la vista de encima — Dylan es uno de mis estudiantes, muy brillante y molesto — entonces se detuvo recordando más del chico — él no solo era mi alumno, también era alumno de Shaka, de Shiryu y de Marín
— ¿Qué? Tomo clases con todos ¿Pero? — pregunto Camus
—Sí, por eso lo tengo tan en cuenta, es extraño que un chico tome tantas clases, y se las ingenió para que nosotros se las impartiéramos, solo pensamos que era un chico muy listo, dispuesto a prender de todo, pero…
—Solo quería estar cerca de todos, para vigilarlos — acoto Camus
—De acuerdo — llamo la atención Aioros, temiendo a que se desviaran del tema de Alicia — ¿Dylan tiene a mi hija?
—Tal vez — contesto efusivamente Kiki dirigiendo a teclear nuevamente su ordenador — Aquí lo tengo. Dylan Blumer — continuo tecleando de una forma desesperante y lo único que se escuchaba era click de las teclas bajando y subiendo — tomo un avión de Londres a Miami, y luego compro un boleto de Miami a Londres, y dos más, de Londres a Miami.
— ¿Cómo pudo viajar con una niña raptada en un avión? Alguien lo hubiese notado — expuso Milo
—Es porque no viajo en un vuelo común, fue en un avión privado — Kiki observo un momento la información, tomo una bocanada de aire y prosiguió — viajo en un avión de la Fundación Grad.
— ¿De la Fundación Grad? ¿La Fundación de la diosa, de Saori Kido? — Pregunto ofuscado Aioros — ¿Cómo es posible?
—Tenemos algún traidor o traidores dentro del personal de la Fundación — apunto Camus
—Sabemos que Alicia está en Miami, tenemos que saber en qué parte — inquiero Aioria
—Es obvio, quiere que la encontremos, porque nos quieren a nosotros — expuso Acuario — ellos sabían que daríamos con el paradero de Dylan, el chico ni se molestó en ocultar su rostro, hay cuatro santos aquí que podían reconocerlo, y si no, de seguro Kiki lo hubiera identificado, por eso dejo los tiquetes a nombre de él, porque quiere que los hallemos. Es una trampa.
—No importa, tiene a mi hija. Tenemos que viajar a Miami inmediatamente y encontrar a Alicia, antes de que la lastimen
—Tardaremos mucho, aun en un avión privado — manifestó leo
—El patriarca. Shion tiene que llevarnos — aconsejo Milo
—El patriarca no dejara a Athena sola — expuso Camus
—Sí, pero solo será por un momento, solo necesitamos que nos lleve ¿Se les ocurre donde la pueden tener? — quiso saber Sagitario, acodando toda esperanza.
—Donde todo comenzó — divago Camus — Donde todo comenzó, la nota, esa nota es para nosotros, donde todo comenzó Milo, solo hay dos lugares, donde murió su hermano, o donde nos conocimos con Renzo. Esa nota, la dejo Renzo para Milo y para mí; y se llevó a la niña, para atraerte a ti Aioros, pero nos quieren a todos. Alguien usa a Alicia, y temo que también a Renzo.
—Dylan — acoto Aioros — ¿Pero yo que le hice a Dylan?
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Miami
Era un edificio en ruinas, totalmente abonando a la suerte de las calles, inhabitable por la poca estabilidad en su estructura, algunos vagabundos osados buscaban el calor en las viejas vigas del lugar, pero aventurarse allí podría ser bastante peligroso.
A Renzo no le preocupaba la frágil estructura, de hecho disfrutaba de la calma en aquel lugar frio y sombrío, muchos hablaban de fantasma, ya que aquel edificio acabo en llamas llevándose a varias personas en el camino.
Él no creía en espectros, pero la sola oscuridad del recinto y la ausencia de alguna presencia humana le daban ese toque de paz que tanto gustaba a Renzo, y era perfecto para sus planes.
Para Renzo aquel lugar era el final de su vida, pues allí, está acabo, cuando su hermano y amigo fue asesinado.
El saber que las llamas consumieron todo el escenario que se montó solo para que su hermano fuera acusado como vil ladrón, como un joven adicto, desesperado por cuidar a una madre enferma y un niño desnutrido, que lo llevo a la locura de cometer un delito y jugarse la vida en ello.
Así vendieron la memoria de su hermano, y muchos la creyeron, porque eran testigos, profesionales en la salud y policías quienes aseguraban eso, que fácil se dejaban llevar las personas por las habladurías de otros, obviando la existencia de un hombre bueno que ayudaba a todo los vecinos y buscaba lo mejor para su familia.
Unos pasos tras sí lo sacaron de su meditación, miro por encima del hombro y se encontró con unos ojos verdes mirándolo con diversión.
— Al fin llegas Dylan
— ¿Dónde está ella? — quiso saber ignorando totalmente la reclamación del hombre
— ¿Por qué esta ella acá? ¿Para que la quieres?
— Quiero a su padre, ya te lo dije
— No me convences ¿Qué quieres de ella?
— De la niña no quiero nada, solo quiero que su padre sufra — contesto mirando a su alrededor intentando descifrar donde se hallaba la chica
— ¿Lastimando a la niña?
— Si es necesario
— Escúchame bien mocoso — se ofusco Renzo tomando al chico por el cuello de la camisa y levantándolo ligeramente del suelo — no vas hacerle daño a la pequeña, lo que tengas que tratar con su padre hazlo, pero a la niña déjala afuera de esto.
— ¿Entonces porque aceptaste traerla? — pregunto zafándose de un manotazo del agarre del mayor
— Me dijiste que serviría para sacar a Milo y Camus de su guarida, recuerdo que me dijiste que ella estaría a salvo, pero me temo que tienes otras intenciones con ella, y no permitiré que la lastimes, yo no mato, ni lastimo niños, pero contigo puedo hacer una excepción.
— No soy un niño como parezco. No te preocupes, ella estará a salvo como te dije, claro, si su padre no quiere lo contrario — afirmo ganándose una mirada fuerte de Renzo — de acuerdo apenas acabe con su padre, tú la llevaras de nuevo con su madre — termino irónicamente
—Si yo no pudiera llevarla, encárgate de que ella llegue a salvo con su familia
—Claro — aseguro Dylan, pero Renzo sabía que mentía.
Renzo nunca estuvo de acuerdo con el secuestro de Alicia, pero Dylan le había asegurado que la única forma de que Milo y Camus se presentaron era raptando a la pequeña.
Al principio se opuso, pero dado que su reciente escape de la cárcel no había funcionado ¿porque no buscar otras alternativas?
Dylan estaba obsesionado con Aioros, se notaba que lo único que quería era hacerle daño aquel hombre. Renzo conocía a los hombres como Dylan, Dylan estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de lastimar a Aioros, no importaba si eso significaba terminar con la vida de la pequeña.
Renzo tenía que arreglar la situación con Camus y Milo, pero tenía que hacer lo posible por proteger a la pequeña, así eso significara matar a Dylan, por ello aceptaba ayudarle, pero al final si las intenciones de su cómplice no eran sensatas tendría que eliminarlo para salvar a la joven.
Era obvio que había cometido un grave error, pero trataría de enmendar las cosas intentando mantener a Alicia a salvo, para ello tenía que surgirle el juego a Dylan.
—Está en aquella habitación — señalo con la cabeza hacia una puerta de madera negra que se encontraba cerrada
— ¿Seguro que no ha escapado? — Pregunto Dylan acercándose lentamente a la portezuela — este edificio se cae a pedazos
—Este piso fue el que menos daño recibió — explico sentándose en una vieja silla — el lugar resiste, aquí le temen más a los fantasmas que las ruinas. Ten cuidado — alerto. Dylan detuvo su mano justo encima del picaporte — a pesar de ser pequeña es escurridiza
— ¿Qué puede hacer una mocosa de 13 años? — pregunto mientras abría la puerta de par en par y recibía un fuerte golpe con un par de tenis en la nariz
— Te lo dije — anuncio Renzo viendo correr a Alicia y Dylan tratando de recuperar la compostura luego de tremendo golpe
— Ayúdame atraparla — grito el más joven furioso, mientras iba detrás de la pequeña, Renzo por su parte bajo por otro camino.
…..
Alicia corría tan rápido como podía, se había quedado muy callada escuchado la conversación de aquellos hombres, sabía que todo eso era una trampa bien elaborada para lastimar a su padre y ella no estaba dispuesta a participar en ello.
Bajaba las escaleras como loca, sabía que si quería escapar tenía que salir de ese edificio, sus pies le dolían demasiado, no era buena idea andar por todas esas ruinas con los pies totalmente desnudos, pero no había tiempo para ponerse los zapatos de nuevo, de hecho, estos, habían caído al suelo después de golpear a Dylan.
Su padre le había dicho que ante una situación de emergencia cualquier elemento a la mano podía ser su salvación y así lo hizo, cuando ato sus tenis de los cordones formando con él un péndulo peligroso, que al girarlo causaría un gran impacto, su captor tirado en el suelo era el ejemplo de ello.
Bajo por unos escalones y sintió como estos cedían ante su peso
"este maldito edificio se va a venir abajo" pensó y se reprochó así misma por esas palabras que de seguro a ninguno de sus padres le gustaría que ni siquiera pensara.
Finalmente había llegado a la última planta y podía sentir de cerca a Dylan tropezando y diciendo maldiciones por el camino, diviso una puerta y una luz del exterior, esa tenía que ser la salida, se arrojó tan rápido como pudo a esta y corrió por las calles deshabitadas.
Giro por un estrecho callejón y diviso a lo lejos una pequeña tienda, tenía que llegar a ella y pedir ayuda, pero justo cuando estaba a punto de alcanzarla, un carro negro se plantó frente a ella y Renzo salió de este.
Alicia se detuvo en seco y giro de inmediato para tomar hacia el otro camino, por aquel callejón el auto no cabría, tendría que buscar otra alternativa, su mente se nublo por completo, un fuerte golpe la desestabilizo y todo a su alrededor se volvió oscuro, Alicia cayó al suelo inconsciente.
— ¿Qué demonios Dylan? — Dijo Renzo mandando un golpe a la boca del más joven tirándolo al suelo — ¿porque tenías que pegarle?— protesto molesto
— Estaba escapando y seguro llamaría la atención de la gente si empezaba a gritar
—Te matare si vuelves hacer eso — Renzo se molestó más y levanto al chico por encima de él. Dylan sonrió y Renzo fue arrojado hacia atrás por una gran energía de luz — ¿Qué carajos?
— No juegues conmigo Renzo, estas aquí porque yo así lo quiero, pero puedo matarte de un solo golpe, no me amenaces, porque te matare antes de que puedas intentar nada.
Renzo se quedó pasmado, cayó en cuenta de su grave error, había hecho un pacto con el mismísimo diablo entregándole un alma inocente en aquel retorcido trato.
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Shion no tuvo muchas alternativas, la insistencia de Aioria y Aioros no le dieron mucho chance de pensar, había quedado en llevar a los chicos a Miami, pero ya estando allí, empezó a sentirse confuso.
Él no era un hombre de hacer las cosas a la ligera, pero los santos tampoco dieron mucha alternativa, ahora dejar a los chicos solo a merced del enemigo no era una buena idea, sabia de sobra que todo era una trampa, querían a los santos fuera del Santuario, seguro la idea era que tanto Shion como Dohko fueran al rescate de la pequeña y así el Santuario se convertiría por una segunda vez en un lugar sumamente vulnerable.
Su enemigo era un cobarde, pero Shion no podía jugar su juego, tenía que dejar a los chicos solos, el Santuario y la seguridad de Athena eran mucho más importantes, no había nada que pudiera hacer, si no aguardar y tener la esperanza de que todos regresaran a casa.
— ¿Este es el lugar? — pregunto delante de un gran edificio en ruinas
—Aparentemente — respondió Camus, ganándose una mirada asesina de Aioros — es la dirección que Kiki nos dio, aquí se hallaba el minimercado donde el hermano de Renzo murió, puede que estén aquí, o puede que no, no sabremos hasta no entrar
— Espero que estén aquí — bufo Sagitario, necesitaba encontrar a su hija como fuera
— De acuerdo, sé que estarán bien — acoto Shion — debo marcharme el Santuario no debe estar solo, tengan cuidado chicos, por favor
— Estaremos bien — alentó Milo
Shion desapareció de la misma forma en la que llego, los cuatro santos se quedaron observando el lugar por unos pocos minutos atentos a cualquier movimiento sospechoso, nada paso.
— Vamos — demando Aioros — no tenemos mucho tiempo, quiero acabar con esto cuanto antes y romperle la cabeza al que se llevó a mi niña
— Sí — contestaron los otros en unísono
Entraron con algo de dificultad al lugar, el suelo estaba totalmente ennegrecido y lleno de ceniza, bajo sus pies se escuchaba el crujir de la madera y parecía que el edificio pronto se vendría abajo.
— No creo que estén acá — comento Milo — este lugar es peligroso, se caerá en cualquier momento
— No, nos podemos ir sin revisarlo — indico Camus
— ¿Qué hay de ese otro lugar? — Quiso saber Aioria — ya sabes, donde conocieron a Renzo. Ustedes dijeron que era otro posible lugar donde estaría él. Deberíamos separarnos y revisar ambos lugares
—Tiene razón — acepto Aioros — tenemos que abarcar todo lo posible….
— No es necesario — les interrumpió una voz lejana
— Te voy a matar desgraciado donde está mi hija — Aioros vio frente a él un hombre alto de cabeza rapada y mirada penetrante, sin pensarlo dos veces le propino tremendo golpe en la quijada
— Cielos es la segunda vez hoy, que me tiran al suelo — escupió sangre Renzo mientras se sobaba el labio
— Pude haberte matado de un solo golpe ¿sabes porque no lo eh hecho? — pregunto el sagitario inclinándose para verlo a los ojos
— Porque quieres saber dónde está tu hija — anuncio Renzo con total ironía
— No me tomes el pelo — manifestó Aioros molesto, levantando a Renzo, posicionándolo entre él y la pared encenizada — tu tono no me gusta, tu vida está en mis manos no la desperdicies
—Si me matas no sabrás donde esta ella — dijo, quería salvar a la niña, pero no iba verse vulnerable de una forma como esa, debía tener el control y si eso significaba molestar al santo un rato, lo haría
—Te dije que no jugaras conmigo — un fuerte golpe se ganó Renzo en el estómago, cayó de rodillas y tuvo que contenerse para no vomitar
—Ustedes son fuertes — se concentró todo lo que pudo.
Dylan le había otorgado cierto poder, pero esa solo era una artimaña para que Renzo confiara en él, vencer a Camus y Milo no sería tan fácil como había pensado, los golpes de aquel hombre se lo dejaron claro, se dio cuenta que solo fue una pieza más en el rompecabezas y que sus posibilidades eran nulas antes aquellos guerreros.
No importaba lo que tenía que hacer, no se iría sin dar guerra, una bola de energía se formó en su mano, y arrojo a Aioros al otro lado de la habitación.
Renzo sintió su vista nublada, ese poder no era para mortales normales, ese poder acabaría con él antes que alguno de esos cuatro hombres lo hiciera.
— Tu hija — pronuncio pausadamente — está en el muelle de Haulover Intet Jetty, Dylan la tiene, quiere arreglar algo contigo — intento no perder el equilibrio — yo la saque de su casa, pero era él quien la quería, está en peligro Aioros, así que ve por ella cuanto antes, no permitas que ese cabrón la lastime.
— ¿Por qué la trajiste si no quieres que la lastimen? — pregunto Aioria al ver la cara de aflicción del hombre
—Soy un peón más en este juego, yo quiero venganza, y me lleve a la niña por el camino. Como lo lamento — pero esto último lo dijo con ironía y anuqué si lamentaba haber incluido a la joven en ese juego, ya el daño estaba hecho y una disculpa no valía ni por más sincera que fuera esta.
—Vamos — anuncio Camus, mirando Aioros con determinación, el griego no había apartado la vista de Renzo y quería matarlo — vamos — llamo nuevamente sacando al Aioros de su ensoñación
—Sí. Por hoy vivirás Renzo, pero esto me lo pagaras algún día
—Lamento decirte que no te voy a pagar nada — escupió Renzo recuperando su estabilidad — tu puedes irte, pero Camus y Milo se quedan, tengo que arreglar un tema con ustedes dos, malditos policías
— ¿Enserio crees que podrás vencernos? — pregunto Milo socarronamente
—No — contesto el hombre borrando la sonrisa del griego — pero yo hice esto por verlos a ustedes y aquí están y no les dejare ir, por ello Aioros, te digo que no podre pagarte esta deuda
Aioros se pasó por el frente de él sin tan siquiera mirarlo, con un movimiento de cabeza le anuncio a su hermano que era hora de marcharse.
Renzo no era muy listo que digamos, tal vez él solo pensó poder manejar la situación sin conocer el poder al que se enfrentaba, pero su orgullo no lo dejaría rendirse tan fácilmente.
Renzo lucharía a pesar de saber que tenía todas las de perder en aquella guerra. Se quedó observando con atención al par de santos que se habían quedado con él, Milo fue el que rompió aquel incomodo silencio
— ¿Estás seguro que quieres hacer esto?
— Seguramente no, pero hare el intento
— No tienes el poder para vencernos, no somos hombres corrientes, seguramente ya lo habrás imaginado — sostuvo Camus
— Lo sé — contesto sin darle mucha importancia — Dylan es la prueba de que existen fuerzas más allá de mi comprensión. Es más, el mismo me brindo un poco de ese poder
— Pues ese poder va a matarte — escupió Milo
— Veamos a ver qué pasa, de los dos a ti es al que más odio Milo
— Entonces empecemos con esto de una buena vez — planto escorpio
Renzo elevo su energía justo como Dylan le había alcanzado a enseñar, era cosmos.
Milo se puso en guardia, su oponente no sabía manejar aquel poder, se dio cuenta de inmediato que ese no era un cosmos normal, solo era una energía poderosa, que en las manos equivocadas podía ocasionar un daño irreparable.
Camus intento identificar aquel cosmos, pero le era imposible, aun no podía manipular el suyo propio y tratar de detectar otro no era tan fácil, pero estaba seguro de algo, aquel poder, ese poder, tenía un rastro divino.
Continuara
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Muchas, muchas gracias a todos por pasarse a leerme, debo admitir que este capítulo me saco canas azules, se me dificulto mucho, y quería dejarlo más extenso, pero lamentablemente tendré que dejarlos con la intriga de cómo va a terminar estas dos peleas.
Pronto iremos descubriendo quien es el enemigo así que estén atentos
Nuevamente gracias a todos, por sus comentarios, por tenerme entres sus favoritos, ustedes son el empuje que tengo para continuar con la historia y me estoy esforzando mucho para quede lo mejor posible.
Nos estamos leyendo.
