Villa Rodorio
El viento recorrió todo el campo, las hojas de los arboles revolotearon con la brisa, el ambiente cálido y tranquilo que caracterizaba Rodorio impregnaba la vista. Los lugareños estaban ajenos al terror que aquel día estaba rodeado el mundo entero.
Hacía muchos años, habían dejado de escuchar de dioses y de caballeros al servicio de Athena, por lo que muchos, los más viejos se sorprendieron demasiado al saber que la diosa había regresado junto a su ejército.
Pero fuera de todo mal presagio, todo en la villa estaba bien, los rodorianos, sabían y eran conscientes que ellos serían los últimos en ser protegidos en caso de que una cruel batalla se llevara a cabo en el Santuario, por lo que suplicaban que ojala los tiempos de paz continuasen.
Una mujer camina por las calles coloridas de Rodorio, su cabello negro brillaba bajo las luces del sol, y sus ojos azules cautivaban la mirada de los hombres, tenía puesta una capa negra que cubría todo su cuerpo, pero para el más observador un brillo blanco se dejaba escapar bajo esta.
Sonrió con travesura y se quedó disfrutando del viento suave de aquel pequeño y hermoso lugar, sus cabellos volaron con las brisas matutinas y sintió un ligero olor a pan caliente, y a tierra humedad. Dejo caer su pesada capa y los pueblerinos se detuvieron para apreciar aquella interesante mujer que lucía una majestuosa armadura blanca, brillante como el cristal.
Estiro sus manos hacia los lados y pronuncio unas palabras en un lenguaje extraño, el sol fue opacado, una sombra atravesó él cielo, y toda la gente de Rodorio empezó a correr por su vida.
Santuario — Campo Femenino
— Tal vez deberíamos irnos más lejos — advirtió Antonia
Todas se quedaron mirándola en silencio y para ese entonces, ninguna estaba completamente segura de que hacer y cómo hacerlo.
— Aquí estaremos a salvo — Marín rompió el silencio y todos en aquella cabaña esperaron que tuviera razón.
— Aún estamos a tiempo de salir de acá — sugirió Alejandra — aquí somos presa fácil, y en el Santuario no estarán del todos seguros, tal vez en el pueblo tengamos más chance.
Nuevamente el silencio se apodero del lugar, la incertidumbre y la angustia no eran buenas compañeras ¿Pero qué hacer en un momento como ese? Marín cerro con fuerza sus ojos, esperando encontrar un poco de sensatez dentro su cabeza, intento como lo hacía en los viejos tiempos, tener sus ideas más clara, analizar la situación, y enfrentarse a ella de la mejor forma posible, no había tiempo para temer, mucho menos para dudar.
Una suave brisa la distrajo, aquella gélida caricia del viento le dejo percibir el olor a muerte, a sangre.
— Están atacando el pueblo — una inquietante voz se materializo frente a ellas, haciendo que más de una brincara en su lugar — el pueblo no es seguro, pensaba llevarlas allá de ser posible, pero ahora ya no hay donde ir
— ¿Kiki que está pasando realmente? — quiso saber Águila, aquello no era bueno, para nada bueno
— No lo sé exactamente, sentí una energía extraña y luego, todo fue confuso, la gente empezó a correr y hay muertos por doquier.
— No podemos permitir eso — exclamo Shaina alarmada — las personas de Rodorio están muriendo, hay gente buena allí
— ¿Pero qué podemos hacer? — estaba vez fue June quien hablo
— Tenemos que ir ayudarlos — expuso nuevamente la cobra — no nos podemos quedarnos aquí de brazos cruzados
— En el pueblo estaremos más expuestas — advirtió Marín
— Pero — intento protestar Shaina, pero fue rápidamente callada por Marín
— Pero tienes razón, no nos podemos quedar aquí de brazos cruzados, así que Kiki, tú y June se encargaran de la amenaza en Rodorio
— Pero señora Marín, el Patriarca me dijo que en caso de ser necesario las sacara a todos de aquí
— ¿Y qué tan lejos nos puedes llevar?
— Señora Marín — dudo Kiki en contestar — no mucho, aun no manejo bien mi telequinesis, así que no voy a ir muy lejos que digamos
— Exacto, entonces solo nos queda resistir, así que has como te mando, traten de salvar cuántas vidas sean necesarias.
— Yo voy — pronuncio Conny para sorpresa de todos — sé que no puedo enfrentar a esos demonios, pero puedo ayudar a evacuar a las personas del pueblo ¿A dónde exactamente podemos llevarlas? — No hubo respuesta — estoy dispuesta hacer esto, así que si no me llevan por la buenas, saldré de aquí con pie propio y me iré directo a Rodorio, no me voy a quedar aquí como un parasito
— Ella tiene razón — se hizo escuchar Gloria — yo voy también
— Y yo — ahora fue Alejandra la que se unió a la comitiva, Marín no pudo sentirse más angustiada — y pienso, que mientras estamos hablando, miles de vida se están perdiendo, así que vamos rápido
— ¿Alguna más piensa unirse a la causa? — pregunto la pelirroja derrotada y vio la expresión de todos en aceptación
— Yo también voy — dijo casi en un grito Alicia
— No, tu no iras — impuso Laila — tú y Tage se quedan acá
— ¿Por qué? Yo también puedo ayudar
— Alicia linda, lo mejor es que te quedes — sonó conciliadora Antonia, la niña hizo un puchero — yo me quedo con ellos, los vigilare a ambos
— Perfecto, entonces — se detuvo al sentir una presencia cerca
— ¿Qué sucede Marín? — quiso saber Laila
— Están aquí, de acuerdo — intento mantener la compostura — Ikki llévatelas a todas contigo, como les dije, tú y June se encargaran del enemigo, Laila, Shaina y yo, vigilaremos acá. Antonia, te pido mucho proteger la vida de los niños…Shaina, entiendo si quieres quedarte con ellos también
— Jamás, luchare igual que ustedes
— Esta bien — anuncio la pelirroja con tanta soberbia y Shaina pudo sentir a la amazona de Águila con la que peleo hace tanto tiempo — Antonia, detrás de esta caballa esta la armería, corre hacia allá, no dejaremos que les pase nada, Ikki ¿qué esperas para irte?
— Si — anuncio tan rápido como pudo el joven Lemuriano al sentir el cosmos de Marín encenderse, desapareciendo del lugar con todas las demás
Las tres guerreras que se quedaron miraron por la ventana de la cabaña.
— Te quedaste con el equipo más débil Marín
— No digas tonterías, estoy al lado de la gran cobra y con quien fue alguna vez aspirante a santo de oro — ambas chicas sonrieron — son tres. Vamos por ellos.
Estaban asustadas, no había duda en ello pero no se dejarían amedrentar por el enemigo, por lo que no se darían vencidas tan fácilmente, levantaron sus rostros en alto, Marín lucia la armadura de Águila, aún era digna de ella. Shaina debido a su cosmos dormido no había intentado siquiera ponerse la suya, pero sabía que en caso de ser necesario esta acudiría a ella, era el mismo pensamiento que tenía Laila, al final ella también brillaría.
Salieron juntas con pie firme, miraron a su enemigo y ellos a ellas, era tres como había dicho la pelirroja, un hombre y dos mujeres. Se quedaron de pie analizando el movimiento de los otros, mirando los detalles de quienes las esperaban.
— ¿Quién es Shaina? — pregunto el hombre, aquel sujeto era muy alto y delgado de cabello oscuro y ojos cafés, lucía una armadura de color naranja, que al verla directo cegaba levemente
— Soy yo — dijo con voz fuerte Shaina — ¿para qué me quieres?
— Con que tu — la miro de arriba a abajo — si vienes conmigo — continuo acercándose lentamente a las chicas, las cuales ni si inmutaron ante la cercanía de aquel sujeto — te prometo, no herir a tus amigas
Shaina observo a hombre detalladamente, intentando analizar sus expresión, pero no pudo hallar nada en este. Suspiro — si voy contigo — Laila y Marín se alertaron — quiero que detengas el ataque a Rodorio y dejes ir a mis amigas, como lo dijiste hace un momento
El pelinegro sonrió — Sí, de acuerdo
— Eso no pasara — advirtió Marín molesta — ella no ira a ninguna parte
— No es tu decisión — manifestó la italiana. Marín la miro desilusionada
— Shaina
— Entonces ven conmigo — le invito el hombre extendiéndole la mano, la cual Shaina acepto con escepticismo — Mi nombre es Malakai linda — continuo jalándola hacia él — y tú eres muy ingenua si crees en mi palabra — finalizo apresándola en sus brazos, impidiendo que se moviera — vamos chicas, acaben con este par de idiotas
— No — grito Shaina al ver a las acompañantes de Malakai arrojarse sobre sus amigas.
Asgard
— Así que ustedes son los dioses guerreros, de los que tanto se habla en estas tierras — pronuncio el extraño
— Y tú eres el maldito que está causando todo este desastre — escupió Frodi
— Se me da bien eso de destruir glaciares — pronuncio con cinismo el hombre, plantándose frete a los guerreros — Mi nombre es Gheiro, y mi trabajo es acabar con Asgard
— ¿Un solo hombre? — inquirió Sigmund mirando al individuo de cabellos azules y ojos violeta
— Conmigo es más que suficiente — sonrió con cinismo
El viento se hizo más intenso, los guerreros de Odín lograron percibir el cosmos severo de aquel sujeto, por lo que se pusieron en posición de ataque dispuestos a todo.
Gheiro, puso una mano sobre la otra, ligueramente separadas la una de la otra, una bola de energía blanca se materializo, su brillo era intenso y el poder que emanaba era tan magnifico que los dos guardianes de Asgard no pudieron evitar sentirse angustiados.
— Destello Infernal — pronuncio el peli azul y por más que Frodi y Sigmund intentaron detener aquel impacto, les fue imposible, saliendo despedidos por los aires — que débiles son.
…..
Lyfia abrió los ojos suavemente, sintió recorrer por su cuerpo el frio desmedido, y a lo lejos pudo apreciar el inmenso poder de su enemigo.
Aquel fenómeno en Asgard era por lo más extraño, por un lado el viento soplaba con tanta fuerza, que el frio era tan impresionante, incluso mucho más que en las peores tormentas, más sin embargo el hielo se estaba derritiendo.
Todo era gracias aquel ser, pero ella aun no entendía como era posible que aquella extraña criatura, causara una destrucción tan grande y ambigua como esa. Ese hombre, fuera lo que fuera acabaría con su tierra, y había empezado con sus guerreros. Pues por más que busco, no logro percibir el cosmos de ninguno de sus guardianes.
Decido no divagar y seguir con la tarea de mantener en una sola pieza las tierras asgardianas, esperaba y anhelaba que tanto Frodi como Sigmund se encontraran bien, por ahora ella tenía que luchar contra la destrucción, y vencer desde la distancia al enemigo, eso sí aquel ser no llegaba primero delante de ella, por lo que se prometió que lucharía y lo vencería.
De seguro no sería fácil, el poder de aquel sujeto era inmensurable, pero no daría su brazo a torcer, ella ganaría y salvaría a Asgard y al mundo entero así se le fuera la vida en ello.
Una suave sonrisa se dibujó en su rostro pálido, cuando logro percibir un pequeño brillo del cosmos de los dioses guerreros a lo lejos
— Aun no estamos vencidos — pronuncio esperanzadoramente
Villa Rodorio
Un infierno se había desatado en aquel pequeño lugar, la tierra ardía y las personas gritaban y corrían por sus vidas, el desespero recorría aquel pueblo. Una joven madre corría tan rápido como podía con sus dos pequeños hijos, a donde quiera que sus ojos se guiaran solo había destrucción y muerte.
Apretó las manos de sus retoños con fuerza, dispuesta a salir como fuera de aquel valle de sangre, pero no encontraba forma alguna de escapar, sus hijos a su lado lloraban y ella por más que les dijo que todo estaba bien, no encontraba nada de paz, nada seguro.
Un animal gigante de extraña apariencia se plantó frente a los tres, instintivamente llevó a sus dos pequeños hacia atrás dispuesta a pelear contra aquella horripilante criatura. La mujer miro aquel ser extraño, viendo cada una de sus facciones realmente grotescas.
Era un hibrido, o eso le pareció, tenía el torso de un hipopótamo, larga cola de un reptil y la cabeza y melena de un león, su mandíbula alargada y estrecha estaba dotada de una afilada dentadura como la de los cocodrilos.
— ¿Qué es esa cosa mamá? — pregunto el más pequeño, pero antes de que la mujer pudiera pronunciar palabra alguna, la criatura se lanzó con tanta velocidad hacia ellos
La mujer abrazo a sus hijos con fuerza, el fin había llegado, era consciente de que no lograría detener aquel ser, y que no salvaría a sus pequeños, así que solo espero lo inevitable.
No supo cuánto tiempo tuvo cerrados los ojos, pero se sorprendió a sí misma que aún siguiera viva, miro hacia su alrededor aun con los niños en sus brazos, y se vio asombrada porque ya no estaba en la villa de Rodorio.
— Señora — la llamo un joven pelirrojo que la tenía entre sus brazos — tiene que irse — la mujer lo miro extrañada — allá — señalo hacia un navío — estamos sacando a todos los que podamos, vamos dese prisa — y la mujer emprendió la carrera con sus dos pequeños, reconociendo el lugar, estaban en el puerto.
— Espere — le grito al joven — ¿Quién es usted?
— Soy Kiki — le contesto con una sincera sonrisa — ahora váyase — la mujer asintió en agradecimiento y se marcho
El joven Lemuriano, volvió a teletransportarse a Rodorio, justo en el lugar donde había salvado aquella madre con sus hijos, pero la criatura que casi los mata, no estaba por ningún lado.
— Maldición — mascullo molesto
Sabía y era consciente de que no podía dedicarse solo a transportar personas hacia el puerto, porque en cualquier momento los seres que atacaban la villa irían tras los sobrevivientes, así que era justo y necesarios detenerlos allí para darle espació a los lugareños de escapar.
Sí todo iba bien, Conny y las demás chicas evacuarían a todos los que pudieran, por lo que el trabajo de Kiki no era otro que detener al enemigo. Corrió por las calles destruidas del lugar, en busca de aquella peculiar criatura, su carrera se detuvo al ver aquel espeluznante animal devorando a un pobre hombre.
— Detente — grito, pero era demasiado tarde, el pobre sujeto ya estaba muerto.
La criatura bramo extrañamente y Kiki no supo con qué animal identificar aquel horripilante ser.
— Es un Amameit — pronuncio una mujer de armadura blanca y ojos azules, quien miraba entretenida desde las alturas.
Aquella mujer estaba volaba sobre el pueblo
— ¿Un Amameit? — repitió Kiki
— Te va a matar, pequeño — le volvió a decir aquella dama, y el Amameit se dirigió con fuerza hacia el Lemuriano
El hibrido se lanzó con la boca abierta hacia Kiki dispuesto a devorarlo, pero el pelirrojo logro detener su embestida y no supo exactamente de donde saco la fuerza para detener aquel ataque, sostuvo la mandíbula del Amameit con sus manos, para no ser engullido.
El de cuerpo de hipopótamo infligió más fuerza, intentando cerrar la boca y devorar a su presa, pero esta era fuerte y ponía mucha resistencia. La mujer que observaba todo, soltó una carcajada maquiavélica y a Kiki se le congelo la sangre, aunque ella no se movió de su lugar, ese sonido le causo escalofríos.
El pelirrojo fue siendo empujado hacia atrás, y el agarren en sus manos fue cediendo, la criatura era fuerte, tenía que pensar en algo o de seguro seria devorado por esa cosa fuera lo que fuera, sintió ganas de vomitar al percibir el olor nauseabundo que desprendía la embocadura de aquel monstruo, pero siguió firmo, buscando la forma de arrojar lejos aquel hibrido.
Poco a poco el Amameit fue cerrando su boca, metiendo entre sus fauces al pequeño Lemuriano.
— Galope de Unicornio
— Jabu — anuncio Kiki agotado, viendo como el golpe de unicornio arrojo con fuerza al animal que casi lo devora
— Creo que te salve de ser la cena de esa cosa
— Es un Amameit — le informo el pelirrojo
— ¿Y ella? — quiso saber al ver la mujer que levitaba sobre ellos
— No tengo idea, pero algo me dice que es quien controla a este monstruo — la chica sonrió al escuchar al más joven.
— Que perspicaz eres caballerito — les dijo poniendo los pies sobre la tierra — yo soy Lilomea Reina de las Bestias
— Bestias — pronuncio pausadamente Jabu
— Ahora entiendo porque toda la villa esta en caos, hay más seres destruyendo el lugar.
Santuario — Campo Femenino
— Las van a matar — advirtió Alicia
Dentro de la armería, ella y Antonia intentaban consolar a un angustiado Tage.
— Tengo que ir — anuncio la joven, tomando lo que iba a usar como herramienta para atacar
— No Alicia — la detuvo la española — no puedes irte, vas morir
— Aquí o allá lo haremos — pronuncio con un nudo en la garganta — lo único que podemos hacer es pelear — finalizo apartando a Antonia de su camino
— No te iras de aquí — acoto imponente, sosteniéndola del brazo — no te lo permitiré
— No podrás detenerme — le dijo la joven soltándose de un jalón — no me quedare aquí mientras todos arriesgan sus vidas
— ¿Y qué puedes hacer tu allá afuera?
— Lo que sea necesario
Ambas se sostuvieron la mirada por largo rato, Antonia nunca había visto tanta tenacidad en una persona, no la iba a detener, esa sería una batalla perdida, así que se apartó dándole paso a la joven insistente.
Tage vio a Alicia partir y no pudo evitar echarse a llorar, estaba asustado, realmente alarmado, quería a su mamá, y por más pequeño que fuera, él entendía que allí afuera, todos estaban en peligro.
Escondió su risada cabecita entre sus piernas, y luego sintió el abrazo de la única persona que no lo había abandonado y se arrojó sobre su pecho, y se dejó llevar por el calor de aquel seno cálido.
— Estarás bien pequeño — le conforto la mujer — todo estará bien
…
Laila cayó pesadamente sobre la tierra, frente a ella una mujer de armadura violeta la miraba, sus cabellos azules caían sobre sus hombros y sus labios negros disentían con su piel pálida, sus ojos verdes era desafiantes y amenazadores.
Laila no supo en que momento aquella mujer de nombre Naule, le había acertado cantidad de golpes que la dejaron fuera del combate más rápido de lo que ella hubiera querido. A lo lejos vio a Marín luchar con la otra mujer, quien no se le estaba poniendo fácil tampoco, por lo que no pudo apartar la idea de que todos allí iban a morir.
Miro hacia atrás de su enemiga, donde una muy envalentonada Shaina peleaba con Malakai, pues la cobra con una tenacidad impresionante se había soltado de su opresor y ahora al igual que ellas intentaba dar pelea.
No se sentía con fuerzas para continuar.
Naule se acercó peligrosamente hacia la sueca, tan cerca estaba de su objetivo que no se percató cuando una flecha surco el cielo y se clavó en su brazo derecho.
— Maldita sea — mascullo la peli azul retirando la saeta y revisando su herida
— Más te vale no dar ni un paso más bruja — le indico una pequeña rubia quien ya tenía otra flecha en el arco y le apuntaba con alevosía — la próxima ira a tu cabeza, te aseguro que tengo buena puntería, eh practicado desde muy pequeña
— Alicia lárgate de aquí — le mando Laila
— No, no lo hare, levante Laila, podemos acabar con ella.
Naule no pudo sentirse más animada en aquella pelea — dos pájaros de un solo tiro.
Santuario — Doce Templos
— Pero miren nada más a quien tenemos aquí — pronuncio Silvia a la entrada de la casa del carnero — un general marino, no me imagine que fueras nuestro primer enemigo.
— No avanzaran más allá de esta casa.
Continuara
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Hola, hola…estoy muy conforme conmigo misma porque en menos de dos semanas logre sacar tres capítulos (19, 20 y 21). Lo que quiere decir que mi inspiración volvió, por lo que hay que aprovecharla antes de que se largue la maldita.
Sé que los deje con la intriga y que esto está hecho un caos con batallas aquí y allá, pero hare todo lo posible por darle una buena estructura a la historia.
Muchas gracias a los que me leen.
Pd: Como pueden notar soy pésima para los nombres, no se me da para nada bien, y es por eso que nunca título los capítulos, porque se me puede ir la vida pensando en que nombre darle.
Es por eso que algunas técnicas de los enemigos sonaran muy tontas o hasta raras o no se les haga extraño que simplemente las evada, perdón por eso.
El Amameit es una criatura rara que por ahí encontré en internet y me pareció súper apropiada para esta historia.
Ahora si…nos estamos leyendo.
