Tanzania — Arusha
La brisa acaricio suavemente su rostro, un aire frio recorrió su cuerpo, cada fibra de su ser dolía, no recordaba haber sentido un dolor así, le costaba respirar, hasta el más mínimo suspiro le hacía sentir más cerca de la muerte. Abrió sus ojos y vislumbro el cielo, estaba despejado y rozagante, intento moverse un poco, reincorporarse lo más posible, pero al intentarlo no pudo reprimir un grito de dolor, a su lado Aldebarán y Shun permanecían inmóviles.
Reuniendo todas las fuerzas que le quedaban e ignorando las dolencias de las que era víctima su cuerpo, se sentó sobre el suelo, miro a su alrededor y aprecio el gran vacío que había quedado gracias a la crueldad de Ila, se maldijo mentalmente por no haber sido lo suficientemente fuerte para impedir semejante daño.
Un cosmos a los lejos lo distrajo de sus meditación, aquel poder provenía del Santuario, el caos se había cernido en este, así que él, debía llegar con su diosa; como guerrero y como hombre debía estar al lado de quien debía cuidar y proteger como lo juro en épocas de antaño, miro de reojo nuevamente a sus convalecientes amigos, y percibió en ellos aún un rastro de vida, si se esforzaba lo suficiente podría llegar con todos al Santuario, si él no podía ir ayudar a su diosa, estaba seguro que Shun y Aldebarán lo harían, así que era su deber llevarlos con Athena.
Elevo su cosmos tanto como su fuerza se lo permitió, se concentró en su destino. En su mente visualizo aquellos viejos paisajes desolados, esas montañas sinuosas que protegían al Santuario de las miradas indiscretas; no sabía si tendría la energía suficiente para llegar tan lejos, pero como fuera tenía que intentarlo.
Un aura dorada envolvió a los tres guerreros, Mu con todo lo que daba logro una hazaña increíble, y por suerte o protección de la diosa, logro llegar sin mayor problema a Grecia. Estaba en Grecia, reconoció el aroma de los alrededores, reconoció las grandes cordilleras de caminos que alejaban a los intrusos de la tierra de héroes atenienses, había llegado al Santuario, y como se lo propuso tanto Tauro como Andrómeda estaban con él.
Pero estaba lejos de los templos, muy lejos realmente; cerro los ojos producto del esfuerzo, se sentía mareado, con ganas de vomitar, el dolor en su cuerpo se había intensificado, se dejó caer, ya no podía más.
— Aldebarán, Shun — pronuncio antes de perder la conciencia — por favor, tienen que ir con...Athena
Portugal — Lisboa
El violento cosmos de Ikki se percibía fuerte y amenazante, aunque Barcha se sentía superior, no pudo evitar pensar que aquel hombre de mirada penetrante le daría demasiados problemas, por lo que se pido mentalmente ser cuidadoso con aquellos guerreros. Miro de uno en uno pendiente a sus movimientos, si era lo suficientemente ágil no le tomaría mucho tiempo acabar con su enemigo.
Se había tomado mucho tiempo analizando la situación, y fue consciente de ello hasta que percibió el cosmos embravecido de los tres hombres en frente suyo, por lo que se dio cuenta que no podía darles mucha ventaja.
— ¡Océano Celeste! — pronuncio en un susurro, mientras que tras él una gigantesca ola se materializaba.
Con una rapidez abrumadora el rio a su alrededor cobro vida, el agua recorrió el camino directo hacia los santos con rudeza, engullendo a los tres guerreros dentro de su manto acuático. Sin poder hacer nada, los tres hombres se vieron atrapados dentro de la técnica lanzada por Barcha, y como un océano se extendía sin dejarlos respirar, cada vez que intentaban salir a la superficie, el agua los arrastraba nuevamente hacia al fondo.
— ¡Puño del Fénix! — manifestó Ikki haciendo gala de su gran poder, con gran precisión logro destruir la técnica de su adversario
— Gracias Ikki — expreso Aioros tosiendo — un poco más y hubiéramos muerto ahogados
— ¡Así que tu intención fue atacarnos por sorpresa! — Expuso Aioria cerrando fuertemente el puño — ¡eres un cobarde!
— ¿Por sorpresa? — Pregunto Barcha con cinismo — no amigo, yo no los ataque por sorpresa, estamos ante una batalla, frente a frente, no es mi culpa que sean lentos y desprevenidos — finalizo con voz pausada
— ¡Estoy harto de este tipo! — Sonrió el León — pero ya es suficiente de tu insensato poder — continuo viendo como aun la fuerza destructiva del Barcha continuaba arrasando con la ciudad entera — ¡Plasma Relámpago!
El guerrero de Némesis no se dio cuenta en que momento Aioria había arrojado su ataque, cuando se percató de este, miles de astas brillantes, volaban hacia él a una velocidad impresionante; conmocionado intento detener la fuerza del impacto con sus manos.
El poder del guardián de la quinta casa arremetió con todo a su paso, por lo que el guerrero de Némesis recibió todo el impacto en la palma de sus manos, cuando por fin la técnica de su enemigo desapareció, las manos del hombre quedaron llenas de sangre, su respiración estaba cortada, de no haber sido por la protección de la armadura, que después de semejante proeza quedo destrozada, de seguro hubiera perdido ambos brazos. Sonrió para su adentros, Aioria, al igual que lo hizo él hacía unos minutos, lo había atacado a traición y se lo merecía por infame.
Cuando la ola de luz dorada desapareció de su vista, Barcha miro con horror al caballero de Sagitario apuntarle con una flecha, sin musitar palabra alguna, el santo dejo escapar la saeta hacia el peli celeste.
— ¡Muro Protector! — logro articular antes de ser impactado por la flecha, la cual desapareció dentro del gran campo de agua que logro formar el guerrero que poseía una armadura azul — ¡Malditos! — expreso
— ¡Puño Fantasma del Fénix!
Santuario — Campo Femenino
Naule observo con perversión a la pequeña rubia delante de ella, la más joven volvió a poner una flecha sobre el arco y como lo hizo la primera vez lanzo la saeta contra la guerrera, esta, quien ya no estaba distraída detuvo la flecha sin mayor problema para luego arrojarse con fuerza hacia la pequeña niña.
— ¡Alicia! — grito Laila intentado ser más rápida que su adversaria
Para la mujer de cabellera azulada no le fue de ningún problema plantarse frente a la rubia, con brutalidad la tomo por el cuello y la levanto unos metros sobre el suelo.
— Pagaras por la herida que me causaste mocosa — le dijo apretando fuertemente el frágil cuello de la niña — es cuestión de tiempo para escuchar tu cuello romperse
— ¡Suéltala! — Escupió Laila lanzándose con fuerza hacia la guerra, quien no tuvo más alternativa que soltar a Alicia para no recibir el golpe de la peli celeste — tu peleas es conmigo — le expuso plantándole cara
— Pero si no eres más que una débil mujer — le espeto, a unos pocos metros Alicia intentaba recuperar el aire — únicamente estas prolongando lo inevitable
— ¿Estas bien Alicia? — La niña solo movió la cabeza afirmativamente — ¡entonces vete de acá! — le ordeno
— Pero
— Nada de peros, solo vete
— No importa que tan lejos te vayas pequeña, cuando acabe con tu insignificante protectora iré por ti — afirmo con malicia
— ¡No la tocaras! ¡Morías antes de eso!
— ¡Entonces ven Laila, acaba conmigo si puedes!
Para la sueca no hizo falta una segunda invitación, se arrojó con fuerza hacia la guerrera quien en un rápido movimiento la intercepto clavándole un fuerte rodillazo en la zona del abdomen. Laila recibió el impacto que la dejo sin aire, y antes de caer al suelo por el dolor, Naule la golpe severamente en el rostro lanzándola unos cuantos metros adelante.
Alicia quien no salía del shock se quedó mirando la escena y vio caer a Laila tan abruptamente que temió lo peor, molesta, nuevamente se armó con su arco y flecha y sin ningún miramiento dejo escapar la saeta hacia la cabeza de la guerra, pero como había pasado anteriormente Naule la detuvo sin problema.
La guerra de Némesis camino patusamente hacia la rubia y manifestando una bola de energía en su mano que arrojo contra la niña, quien a no ser capaz de esquivar el golpe, lo recibió de lleno.
Laila vio como la pequeña Alicia cayó inconsciente sobre el suelo con un hilo de sangre saliendo de la comisura de su labio, envuelta por la rabia de ver a la niña mal herida se lanzó nuevamente contra la peli azul, quien la esquivo con gran agilidad. Nuevamente un golpe con el puño cerrado de Naule se estrelló en la cara de porcelana de la sueca.
— Dime Laila ¿para que las mujeres guerreras de Athena tenían que usar máscara? — Le pregunto mientras la levantaba por el pelo — ¿acaso es para que el enemigo no destruya sus rostros? — soltó nuevamente otro puño sobre la cara de Laila arrojándola sobre el suelo — deberías ponerte tu máscara Laila — musito mirándola como intentaba ponerse de pie — ese bello rostro quedara arruinado — continuo dándole una fuerte patada que le rompió el tabique por el golpe. Laila quedo boca arriba con la cara llena de sangre — debiste quedarte escondida, la mocosa es más fuerte que tu — le comento agachándose para mirarla de cerca — ¿Por qué no obtuviste una armadura Laila? — La sueca intentaba inútilmente ponerse de pie — es porque eres débil ¿cierto? ¡Vamos levántate! — le animo dándole espacio
Laila con el rostro destrozado y escupiendo sangre logro después de mucho esfuerzo ponerse de pie, miro con desprecio a la mujer delante suyo, aquella sonreía con cinismo.
— ¡Eres una maldita desgraciada! — logro articular, la visión se le dificultaba
— Te contare un secreto pequeña Laila. Sé porque usan aquellas máscaras — explico, Laila le sostenía la mirada con soberbia — déjame recordar bien, decía más o menos así: Mujer que has llegado a la tierra de Athena, hoy te desprenderás de aquello que significa feminidad, como una guerrera pelearas, demostraras tu fuerza, utilizaras la máscara como signo de que toda fragilidad desaparece de tu cuerpo, aquel hombre que ose mirar por debajo de ella, deberá morir, pero si tu corazón y orgullo es débil, amarlo es tu deber. Pues así Athena lo designa, si ignoras esta regla deberás sucumbir por la ira de tus compañeras o de ser necesario has de tomar tu vida, por tus propias manos.
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Marín había sido empujada por la fuerza de su enemiga lejos de la vista de Shaina y Laila, desesperada por el estado de sus amigas peleaba con fuerza, para poder ir ayudarlas, la pela estaba siendo exhaustiva, además de agresiva, la mujer que la atacaba, era violenta y rápida.
Ezafnara era su nombre, una mujer de ojos verdes y cabellera rubia, lucía una armadura de un color demasiado oscuro y de adornos grotescos, cada vez que Marín lograba atinarle un golpe, la guerrera oscura le devolvía el impacto con mayor fuerza.
— Eres patética ateniense — la miro con hostilidad — me dijeron que tú y Shaina eran guerreras peligrosas, ahora entiendo que no fueron más que exageraciones — Marín le sostenía la mirada sin inmutarse por los comentarios — aunque debo admitir que has soportado los golpes con valentía.
— No eres una guerrera ordinaria — se atrevió a decir — puedo ver que no eres como los que nos atacaron cuando el Santuario estaba vulnerable, eres incluso más fuerte que ellos, pero también eh notado que no eres tan poderosa como aquellos que están atacando en este momento los doce templos, tal vez tu…
— Soy un humano común y corriente, es verdad, me entrene en el campo de Némesis, adquirí mi fuerza y mi tenacidad ante la diosa solo con una intensión. ¡Vengarme del Santuario!
— ¿Y cuál es tu historia? — Pregunto cínicamente, aunque en realidad no le apetecía escucharla — ¿no pudiste ser un guerrero? ¿Alguien muy querido murió? — Bajo este interrogatorio Ezafnara frunció el ceño — ¿Es eso? — Sabía que había dado en el clavo — ¿Alguien murió? ¿Alguien a quien amabas? Te tengo una sorpresa, a un santo de Athena lo único que le espera es la muerte, a eso se enfrentaba tu ser querido, a morir, es la realidad de este lugar. No se viene al Santuario de paseo.
— ¿Y morir por la injusticia era necesario? — Marín guardo silencio — mi hermano, era un santo de plata realmente poderoso o eso decía mi madre, yo nunca estuve en el Santuario, fue a él a quien escogieron para pelear por la diosa, pero el Patriarca mintió, le mintió a todos, mi hermano murió por una mentira al enfrentarse a los hombres que protegían a la verdadera diosa ¿y que hizo ella cuando tomo el poder? Nada, absolutamente nada, los traidores y aquellos que siguieron el juicio de Arles no fueron castigados. Athena perdono aquellos que se levantaron contra ella, y al final fue a Saga a quien le devolvió la vida ¿Y mi hermano? ¿Acaso él no merecía una segunda oportunidad?
— Las cosas no son como tú crees — intento razonar con ella
— No, son mucho peor ¿Cómo es posible, que tú te hayas mantenido apacible ante la muerte de un colega? Le sirves a una diosa que no conoce de justicias — dijo con los ojos inundados de lágrimas — le dio justicia a los renegados, pero aquellos que de verdad luchaban por la paz, aquellos como mi hermano que fueron engañados por Saga de Géminis, a ellos, no se les dio justicia alguna, quienes lo asesinaron siguieron viviendo su vida a plenitud, y el causante de toda esta desgraciada fue declarado un mártir, y fue a él y no a mi hermano al que se le dio una segunda oportuna, al hombre que no le importo dejar morir a sus propios hermanos solo porque quería el poder.
— Lamento mucho tu perdida — le confronto — pero te aseguro que tu hermano murió por causas nobles, por lo menos para él, él puede que no haya conocido la verdad del falso Patriarca y que jamás haya entendido que luchaba y peleaba contra su diosa, pero se fue pensando que era Athena quien lo acompañaba, y como un guerrero honorable peleo y murió
— ¿Crees que con esas palabras honraste la memoria de mi hermano? Quiero justicia Marín, quiero que todos los que estuvieron implicados en la muerte de Capella paguen con sus vidas. Talvez no pueda hacerle frente a Saga pero le hare tanto daño como pueda. Serás la primera en pagar la muerte de mi querido hermano.
Portugal — Lisboa
Barcha se quedó de pie con los ojos bien abiertos, la técnica del Ikki le atravesó el cerebro y este se mantenía a sus espaldas esperando que su puño surtiera efecto.
— Dicen que el cobarde soy yo, cuando los tres me atacaron al mismo tiempo — rio, un golpe tras otro había sido lanzado y como por arte de magia él aún se encontraba con vida — ¿pero de que les sirve tan insignificante poder? Yo sigo de pie ¿Qué es lo que intentabas hacer fénix? — Pronuncio girándose hacia el aludido — ese golpe ni me dolió ¿esa es la fuerza de quien se dice fue el santo de bronce más fuerte? — Ikki no dijo nada, solo se quedó mirando al hombre delante suyo — estoy cansando de jugar con ustedes — pronuncio cerrando sus ojos azules — ¡Los matare con mi mayor técnica! ¡Tsunami Tectónico! — levanto su mano hacia los cielos, albergando toda la fuerza de su elemento en la palma de su mano, un haz de luz azul se dibujó sobre su cabeza, pero aparte de eso nada paso — ¿Qué? ¿Qué pasa? — Pregunto preocupado, miro sus dedos y por más que intento manifestar su poder no lo lograba — ¿Que está pasando? ¿De qué se trata todo esto? ¿Qué me has hecho fénix?
— No eres tan fuerte como aseguras — pronuncio el bronceado caminando hacia sus compañeros dorados, que miraban con asombro la escena — no eres nada después de todo, ni siquiera puedes elevar tu cosmos. Vámonos — le propuso a los otros dos
— ¿Qué pasara con él? — quiso saber leo, al ver al manipulador del agua caer sobre sus rodillas
— Ya está perdido — le explico Fénix
— Espera Fénix — pidió Aioros — si de ser así las cosas, este piso y aquella marea que sigue destruyendo la ciudad ya hubieran desaparecido
— ¿Pero qué? — pregunto Ikki viendo que Aioros tenía razón
Un fuerte ruido producido de las mismas entrañas de la tierra se dejó escuchar por toda Lisboa, un fuerte terremoto arraso con lo poco que aún quedaba de pie, el agua adquirió un movimiento demasiado brusco y una fuerte ola se levantó a una altura impresionante, dejando caer el peso del agua sobre los tres guerreros que estaban estupefactos al ver la magnitud de aquel tsunami.
Aioros observo a lo lejos la pequeña ciudad siendo engullida por las capas pesada del líquido cristalino, y con aquel nuevo impacto se percató que todo Portugal iba a desaparecer bajo la fuerza y la longitud de las olas, sin pensarlo, elevo su cosmos a lo máximo para detener aquella embestía, de no hacerlo el número de pérdidas humanas aumentaría significativamente.
Ikki y Aioria se observaron con asombro, el poder magistral del Santo que en algún momento fue acusado de traición, era desbordante, la fuerza y la tenacidad del verdadero héroe no tenía comparación, y dispuestos a no dejarse vencer por la maldad de Némesis se unieron a su camarada, para entre los tres detener aquella fuerza marginal que amenazaba con acabar con todo
— ¡Vamos! — grito con fuerza Sagitario al ver a sus dos colegas unírsele en su esfuerzo — No podemos dejar que esta ola llegue hasta la ciudad — pido deteniendo con su cuerpo el poder del Barcha — ¡Es ahora! ¡Trueno Atómico!
— ¡Plasma Relámpago!
— ¡Puño del Fénix!
Las tres técnicas se unieron en perfecta sincronía ante el gran tsunami que se había levantado en aquel momento, como fuego se extendió por todo el torbellino evaporando el agua, sobre ellos, gotas de lluvia empezaron a caer mientras que la amenaza de la gran ola desaparecía
— Bien hecho caballeros — expuso Barcha obstándolos con cinismo
— ¿Qué fue lo que paso? — quiso saber Aioria
— Ustedes pensaron que caería tan fácil en un truco tan barato como el puño fantasma — explico el de armadura azul — pensaron que mi técnica simplemente no había sido ejecutada, se confiaron y de no haber sido por ese hombre — espeto señalando hacia Aioros — los tres y todo este país habrían caído ante el gran tsunami.
Aquel descuido casi les cuesta la vida, si querían eliminar a Barcha tenían que se rápidos y no dejarse llevar por los infames comentarios del guerrero del agua. Debían ser fuertes y precisos, el cosmos de Athena estaba elevándose de forma impresionante a los lejos, para los cuatro hombres no pasó desapercibido que a diosa en aquel momento sostenía una fuerte batalla contra Némesis.
— Pronto, santos de Athena su insignificante diosa caerá ante el poder mi señora — soltó con malicia, tanto Aioria como Ikki apretaron sus puños dispuestos a cerrarle la boca al guerrero
— No se apresuren — pidió Aioros con suavidad, de los tres era el único que se mantenía sereno — si nos precipitamos estaremos otorgándole la victoria a ese sujeto, así que calmen su ímpetu — les aconsejo, a su lado tanto fénix como leo le dieron la razón
— Debemos ir rápido con nuestra diosa — explico Aioria con calma — puedo sentir varios cosmos amenazadores por todo el Santuario
— La batalla en el Santuario es realmente abrumadora, necesitan de nuestro apoyo
— Lo sé Ikki, es por eso que no podemos darle ventaja a nuestro enemigo, él dijo que nos atacaría con su máxima técnica, pero temo que lo hemos visto no es ni la mitad del poder que realmente tiene nuestro enemigo
— Eres prudente sagitario, a diferencia de tus colegas te has mantenido cuidadoso de todo el tema, no por nada fuiste el elegido para ser el patriarca, pero si aún guardan la esperanza de poder vencerme a mí o mi diosa, déjenme decirles que son solo ilusiones
— ¡Eso lo veremos! — Expreso el sagita aumentado su cosmos — vamos acabemos con esto de una buena vez, y miremos quien es más fuerte ¡Trueno Atómico!
— ¡Tsunami Final!
La fuerza destructiva de ambas técnicas chocaron con fiereza, más sin embargo el poder de Barcha era muy superior al del ateniense, es por ello y sin dejarse amedrentar que Aioria interfirió en la batalla de la misma forma que lo hizo Ikki, de continuar así las cosas y si el poder del guerrero de Némesis seguía aumentado tan considerablemente, los tres santos, y toda la ciudad de Lisboa quedarían sumergidas bajo el agua.
Y como los santos de la esperanza, unieron y aumentaron más sus fuerzas para sobrepasar el poder catastrófico de su enemigo, que sobresalía con impresionante destrucción por todo lugar. Sin más remedio se vieron envueltos en medio de aquel caos, ninguno de los cuatro guerreros pudo escapar de la onda de choque que se formó producto de las técnicas.
Santuario — Campo Femenino
Laila escucho con atención aquellas palabras, las conocía de memoria, en su tiempo como aprendiz en el Santuario tuvo que recitarlas varias veces, para nunca ser olvidadas, porque como mujer, debía ser obligada a usar una máscara, ellas tenían que obedecer esa regla, para ser tratadas igual que a los hombres, porque la belleza y fragilidad de una dama no servía de nada en el Santuario.
— Quien haya vivido lo suficiente en el Santuario conoce esa regla — expreso Naule — ¿Cuántos hombres creen que se aprovecharon de ella? — Su mirada cambio — ¿Cuántos hombres con poder, no habrán arrebatado esas máscaras, solo para tomar lo que no era suyo?
— Creciste en el Santuario — señalo lo obvio
— ¿No te parece absurdo que hayamos sido obligadas a portar una máscara cuando el resto de nuestros cuerpos siempre estuvo expuesto? ¿Cuál era realmente la finalidad de la máscara?
— ¡Ja! ¿Acabas de recitar las palabras de iniciación de una amazona al pie de la letra y aun preguntas por la finalidad de la máscara? Parece que jamás entendiste aquellas palabras, parece que jamás comprendiste su propósito, ni el poder ni la guerra que día a día tenía que afrontar una mujer caballero — sonrió con desprecio — es el colmo que solo por eso te hayas revelado a nuestra señora ¿Por una máscara? ¿Te negabas a usarla y te rebelaste?
— Claro que no — soltó en una carcajada — en realidad me aterraba el hecho de que mi careta se cayera, ¿sabes cuantos hombres escuche que solo me decían que me arrancarían la máscara para que los amase? rompí muchas narices en mi época, pero siempre había una grande posibilidad de que me encontrara con alguien más fuerte que yo, más si aún no me había despertado mi cosmos.
Laila soltó un resoplido — Así que siempre estuviste aterrorizada por algo que jamás paso — se burló — No te voy a negar que muchas fuimos víctimas de las circunstancias, pero niña, no estábamos en un castillo, no llegamos a estas tierras para ser tratadas como princesas por el simple hecho de ser mujeres, aquella que aceptara llevar una máscara renunciaba a su feminidad, a su fragilidad, si queríamos ser vista y tratadas con el mismo aprecio que los hombres, teníamos que olvidar que éramos diferente a ellos y lo único que nos quedaba por hacer era demostrar que no éramos débiles, sin importar si eso significaba ocultar nuestros rostros. ¡Sin alguien osaba a mirarte sin ella, era tu deber matarlo! ¡Esa era la regla! ¿Así que, cual miedo? ¡Si se supone que tenías las habilidades para palear y soportar! ¡Qué harías pagar a cualquiera por su afrenta! ¡Tus fundamentos son flojos y ni siquiera sabes porque peleas!
— ¿Y lo dice una mujer aprendiz para santo dorado? ¿Una mujer que era protegida celosamente solo por su rango? ¿Una mujer…
— ¡Una mujer que también sufrió los estragos de su género! ¡Una mujer que si quería triunfar en un mundo de hombres, tenía que pelear! ¡Una mujer que perdió su feminidad porque decidió ser una guerrera y como una guerrera debía luchar! — la guerrera de Némesis guardaba un profundo silencio — ¡Naule niña tonta, no eres más que el desprecio del orgullo amazónico! vienes hablarme a mí de la moral del Santuario, cuando no conoces el significado de eso. Te cuento una cosa niña — soltó con hastío — no estabas en un palacio, somos guerreros y como guerreros teníamos que aguantar y soportar, si pensabas que el Santuario era un lugar de ensueño era lógico que tu ilusión se esfumara, si pensabas que por el simple hecho de ser mujer te tratarían con respeto, no pudiste estar más equivocada, de ti dependía rendirte ante el mal o luchar como una verdadera guerrera, en este lugar nunca hubo mimos ni contemplaciones para absolutamente nadie — una aura color plata se generó alrededor de la sueca — ¡deja de llorar niña estúpida! recuerda que al usar esa mascara todo rastro de fragilidad debía desaparecer de tu cuerpo ¡al final resultaste siendo débil, por eso nunca pudiste ser un Santo de Athena!
— ¡Basta! ¡Tú también le diste la espalda al Santuario!
— ¡Te equivocas! ¡No soy yo la que pelea en contra de los suyos! ¡tú no solo le has fallado a tu diosa, le estas fallando a tu raza y a tu género, y estoy harta de escuchar tus palabras! — la luz alrededor de Laila cobro más fuerza, y una armadura de plata se ensamblo sobre su cuerpo. Su poder irradio delante de su enemigo, quien al verse superada se echó para atrás — Tienes miedo Naule — le dijo en el mismo tono en el que le hablaba a ella hace algunos momentos — deberías temar ¡te mostrare que nosotros los santos de Athena estábamos por encima de ustedes despreciables guerreros!
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Un aura oscura rodeo el cuerpo de Ezafnara, Marín no pudo evitar echarse para atrás, sintió el poderoso poder proveniente de su enemiga. Aquella dama estaba cegada por la venganza, la ira y el odio invadían con ahínco la mente de la rubia. Era lógico pensar que no abrían palabras para hacerla entrar en razón, tenía un buen punto y estaba en el derecho de estar molesta. Si lo que quería era vengar a su hermano, Águila le haría frente, entendía su proceder, entendía su amor y su rabia. Pero no por eso se daría por vencida.
— ¡Demuéstrame tu fuerza guerrera de Némesis! ¡Honra la memoria de tu hermano!
— ¡Triste Melancolía!
El aire alrededor de Marín se tornó oscuro, el miedo se apodero de su mente, las palabras se esfumaron con el viento, le era imposible respirar, atacar o defenderse no eran una opción, estaba atrapada en una profunda melancolía, en su pecho el dolor se manifestó con fuerza, no era un dolor físico, aquel dolor venia de su alma. Era angustiante, devastador.
Marín sentía que todo a su alrededor estaba muriendo, se sintió cansada, harta de pelear, harta de vivir, el vacío en su alma era palpable, doloroso, de ser posible Marín se dejaría llevar en los brazos de la muerte gustosamente, porque no quería esforzarse más, ya nada importaba, solo quería dormir y no volver a despertar.
La fuerza que le había acompañado cada día ya no estaba, no había razón para vivir, su amor se transformaba en odio y en soledad, su valentía se esfumaba, su devoción se marchitaba, estaba deprimida y empezó a tener pensamientos suicidas, porque era lo único que quería, morir, dejar de sufrir, de luchar. Tal vez su muerte no le importara a nadie, tal vez su muerte pasara desapercibida.
Marín no veía una razón para seguir en aquel mundo, donde seguramente nadie la iba extrañar, cansada, exhausta de luchar se dejó llevar por la oscuridad de Ezafnara, sintió que solo en aquella tenebrosa alma podía encontrar paz.
Portugal — Lisboa
Después de un gran esfuerzo y que el poder combinado de los tres santos contra el guerrero del Némesis se esfumara, el cielo adquirió una tranquilidad infinita, el río Tajo volvió a asumir su serenidad, las olas volvieron a este y el nivel del agua empezó a bajar en la ciudad.
Aunque la calma volvió a reinar en la ciudad y en el río mismo, los cuatro hombres que luchaban con tanta tenacidad simplemente se esfumaron de la vista de cualquiera. Sobre el río solo había tibieza y una tranquilidad absoluta, como si nunca se hubiera levantado contra las personas de Lisboa.
A los lejos salió a la superficie Aioros, quien con todo lo que tenía de esfuerza intentaba mantener a flote tanto a su hermano como a Ikki, a unos cuantos metros más allá pudo apreciar el cuerpo inerte de Barcha, que como agua se diluía entre el río. Su fuerza lo abandonaba a cada segundo, muy a lo lejos estaba la orilla, pero sagitario no tenía la fuerza para llegar hasta allá.
Observo el cielo majestuoso y una luz grisácea se posó ante él, aquella luz era calidad y acogedora, Aioros al borde de la muerte, cerro sus ojos mientras sentía a sus dos compañeros sumergirse en el fondo del río junto con él.
Santuario — Campo Femenino
— Creí que no tenías ninguna armadura — musito asustada
— Cuando el ropaje sagrado de Piscis fue tomado por mi hermano, la armadura de Lebreles fue dada a mí por mi maestro, pero nunca la porte, al marcharme del Santuario fue otro su dueño, ahora el ropaje de plata me ha reconocido como su legitima dueña, y no la defraudare, te vencerá Naule ¡Tu traición no tiene perdón! ¡Carrera Mortal de Lebreles!
Naule fue arrojada contra un árbol por el poder de Laila, con la vista nublada se puso de pie dispuesta a no darse por vencida, miro a la sueca de pies a cabeza y soltó una fuerte carcajada
— Creí que serias más fuerte, pero puedo notar que no son más que palabras — le dijo
— ¿Bromeas? Estas siendo vencida por un santo de plata que había dejado su entrenamiento durante años
— ¿Crees que me estas venciendo? No Laila, puede que yo no haya aprendido a manejar mi cosmos aquí en el Santuario, pero en la tierra de Némesis fui tratada como una igual, aprendí a manipular mi poder con vehemencia, no me confundas con Dylan, o con aquellos a los que se tuvieron que enfrentar antes, yo sí soy una guerrera de verdad, y no tuve la necesidad de esconder mi rostro para ello
Laila se movió con gran habilidad, acercándose tanto a su maltrecha contrincante logrando darle un fuerte puño en el rostro. Naule se echó para atrás escupiendo sangre
— ¡Eres una maldita! — le dijo tocándose el labio seriamente partido
— Si tuvieras una máscara eso no hubiera pasado — se burló la otra — no decías que para eso era que los usábamos. ¡Vamos Naule demuéstrame de que estas hecha!
— ¡Llanto Celestial!
— ¡Carrera Mortal de Lebreles!
Ambas técnicas chocaron con fuerza, a su alrededor el prado se quemó, debido al gran poder de ambos poderes, las dos guerreras fueron despedidas por los aires producto de la explosión ocasionada.
Naule se levantó con parsimonia completamente lastimada — ¡te gane Laila!
— No lo creo — le contesto sentándose en el piso, no tenía fuerza para levantarse — mírate bien — Naule bajo la mirada, en su pecho una rosa blanca estaba clavada, la cual se teñida rápidamente de rojo — esa flor absorberá todo tu sangre — sonrió mientras Naule intentaba levantar la mano para apartar la planta que le estaba succionando lentamente la vida — es inútil. La Rosa Sangrienta, es una técnica devastadora de los santos de piscis, y yo no fui la excepción al aprenderla, tu…tu pierdes — finalizo al ver el cuerpo de Naule caer sobre césped quemado. Con su enemigo fuera de combate Laila se permitió descansar sobre el prado — fue la única técnica de Piscis que aprendí — susurro antes de perder la conciencia
…
— Marín, no te rindas.
— ¡Aioria! — Águila levanto su vista dispuesta, Ezafnara se quedó perpleja al ver la rapidez en la que sobrepuso la amazona. La guerrera de Athena se levantó, y aunque tenía los ojos inundando de lágrimas en su mirada se notaba mucha soberbia — Aioria, él está conmigo, no estoy sola, con tu técnica me has hecho creer que lo estaba — le expuso a su enemiga — plantaste en mí un dolor que no tenía por qué existir, jugaste con mi alma y mi corazón, ¡no te lo voy a perdonar! — bramo — aquí hay personas que me quieren y me esperan ¡y tú me hiciste creer que no valía nada con tu hostil poder!
— No debí subestimarte — se burlo
— ¡Le has fallado a tu hermano! — le dijo logrando molestar a la rubia la cual rápidamente cambio su semblante — él no le hubiera gustado verte del lado equivocado, si querías honrar su memoria fracasaste miserablemente.
— ¡No permitiré que hables de mi hermano como si lo conocieras!
— ¡Y yo no te permitiré que hables por un guerrero que entrego su vida por Athena! ¡No lo convertirás en un mártir! ¡No menospreciaras su talento como un santo! ¡Jamás entenderás el sacrificio de Capella! ¡Porque nunca sabrás lo que es pelear por el bien el mundo, y por el bien de todos!
— ¡Basta! ¡No me conoces! No pienso escuchar una palabra más de ti. Esta vez te quedaras encerrada en mi prisión. ¡No hay nadie que te salve! ¡Triste Melancolía!
— Una técnica no funciona dos veces contra un santo de Athena ¡Destello de Águila!
Marín se elevó por los cielos, para luego dejarse caer con una fuerte patada hacia su adversario, la técnica de Ezafnara fue rápidamente consumida por el poder de la ateniense, la cual sin problema logro golpear con bastante tenacidad a su oponente; la guerra de Némesis se vio superada, y sin poder defenderse recibo el fuerte golpe de águila causándole la muerte.
— Es una pena que las cosas hubieran sido así Ezafnara, pero nunca entenderás el sacrificio de tu hermano. Engañado o no, él murió para proteger a quienes amaba.
Continuara
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Hola, nuevamente por acá aprovechando que mi inspiración está más que de vuelta, la verdad la pelea del guerrero del fuego me costó mucho, era esa batalla la que realmente me tenía bloqueada, al final esto fue lo que salió.
Espero culminar esta historia este año, sé que hay muchos interesados en la historia y no hay nada más triste que se quede a medias, y sé que la demora en las actualizaciones también ha hecho que varios lectores dejaran de seguirla.
Nuevamente un agradecimiento muy especial a todos mis lectores.
Nyan-mx linda, gracias por tus comentarios y tu apoyo para continuar con mi historia.
Ikazeshini Que alegría verte por estos lares, siempre es un placer leerte amigo mío.
Beauty-amazon no he vuelto a saber de ti, espero que aun sigas leyéndome al igual que ShainaCobra, ustedes dos son de mis lectores más antiguos y me hace falta leerlas
Nuevamente muchas gracias, y como ya saben. Nos estamos leyendo.
